Toma 20.
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En el primer día en el set, Umi no apareció.
Bien, era de esperarse. Con todo el ajetreo de los últimos ajustes de vestuario y los ensayos del guion, tal vez su presencia no era necesaria. Eso, sin contar las barreras que la directora Ayase preparó. Entendía su afán de querer proteger su trabajo, pero no le parecía justo que eso afecte su vida privada. No tenía el derecho a interponerse y, a tratarla como a una novata que no podría separar su vida privada de la pública. Era lo suficiente capaz de que una cosa no afectara a la otra. Aun así, esperó paciente a que la oportunidad de encontrarse con Umi se diera. En algún momento, habría una brecha, era absurdo que en el tiempo que durara el rodaje, no se toparan ni una sola vez.
Con eso en mente, se enfocó en su parte, haciendo lo mejor posible para desempeñar su papel y, demostrarle a la directora lo mucho que la subestimó.
El proceso de la grabación fue mucho más extenuante de lo esperado. Fueron sesiones intensas de maquillaje y vestuario que tomaban toda su paciencia. Los trajes para CGI eran un poco incómodos, pese a que el equipo de animación hizo lo mejor posible para adaptarlos a sus medidas y darles la movilidad necesaria. Su cuerpo aún seguía resentido por la crisis, y aun haciendo todo lo posible para estar a la altura, terminaba exhausta en los momentos de descanso. No tenía tiempo de pensar en nada más que en las grabaciones.
El único consuelo fue que su personaje no era difícil de interpretar. Sálikan daba voz a sus peores pensamientos, tanto que era increíble lo parecidas que eran. Umi la conocía bien, incluso más que ella misma. Era imposible que no pudieran estar juntas con esos vínculos tan fuertes. Umi siempre fue la única persona que logró comprenderla y aceptarla.
Los días de grabación fueron pasando poco a poco. Si interpretar a Sálikan era fácil, lo que no lo fue, fue la interacción con Riko y su personaje. No podía evitar verla y pensar en las tantas veces que pudo estar con Umi, mientras ella no podía siquiera enviarle un maldito mensaje. Ver a Riko actuar fue un suplicio mental, porque era la personificación de Umi y su reticencia a aceptar que lo que sentía era un amor real. No esa idea de la hermandad y los lazos familiares.
En el pasado, leer sobre la relación entre Kinjátsil y Sálikan, le destrozó el corazón, y reafirmó la idea de que Umi no la veía más que como una hermana, o incluso amiga. Pero nunca como un prospecto amoroso. En el presente, entendió que eso fue lo que Umi creyó que ella sentía.
Pensó que su amor jamás sería correspondido y en cambio, creó a Khisek, a quien You encarnaba como el encargado de destruir los pocos lazos que las unían. Hizo de él su pareja, su mayor amor, y uno de los factores que causaron el problema de la historia. Khisek, con su actuar caballeroso, seguro y al mismo tiempo, engreído y soberbio, era Tsubasa.
Sabía que Umi malentendió su relación con Tsubasa. Nunca la vio de otra forma que no fuera el apoyo y el desencadenante para obligar a que Umi respondiera a sus sentimientos. Siendo justos, si se equivocó al usarla. Y Umi se equivocó al interpretar todo mal. Nunca pudo sacarla de la idea, porque cuando lo intentó, fue aislada de todo contacto con ella y su familia. Luego sucedió lo demás, y creyó que ya no importaba. Debió luchar más. No lo hizo antes, lo haría ahora.
Pese a sus mejores esfuerzos, las escenas con You le costaron muchas repeticiones de tomas. No es que no pudiera hacerlo, sino que la interacción era intensa y con una tensión sexual que le incomodaba. Odiaba saber que Umi escribió todo eso, cegada por los celos y el dolor. Tuvo que tomar toda su determinación para lograrlo. Tragando para sus adentros el disgusto que sentía. Irónicamente, llevar a cabo las escenas, le dieron aún más aliciente para estar segura de que Umi la amaba. En el libro, el encuentro sexual era pasional y explícito. En el guion, fue modificado para hacerlo más puro y casi sin darle interés. Estaba segura de que la primera revisión no era así, ¿no significaba eso que no quería verla, aunque sea en un escenario ficticio con otra persona?
Umi la amaba. No había duda.
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Los altos tallos de bambú que se mecían con el cálido aire de otoño, generaban una extraña frescura en el ambiente que le daba cierto consuelo a sus emociones. El lugar seguía siendo tan majestuoso como lo fue meses atrás, cuando lo visitaron por primera vez para la toma de las fotos de los promocionales.
Si algo había de diferente, era ella misma. No se sentía igual. Las dudas y el miedo de aquél entonces se esfumaron. El hormigueo que de vez en cuando sentía en su cuerpo, eran la prueba de que las cosas cambiaron. Sus sentimientos cambiaron.
Ver el lugar era ver las sombras de Umi en los árboles. Podía sentirla ahí, siguiéndola. Observando cada uno de sus movimientos. Cualquiera le diría que eran ideas suyas. Que Umi no estaba ahí, así como no había estado en los meses anteriores de las grabaciones. Pero ella sabía que no se equivocaba.
Su teléfono sonó, interrumpiendo su pequeño paseo por el bosque de Bambú de Arashiyama. Hacía menos de una hora que su grabación terminó, necesitaba tomar un respiro para evocar los recuerdos de su último encuentro con Umi. En su mente, se repetía una y otra vez el beso que compartió con ella, que en ese momento le fue fatídico. Ahora, sólo era nostalgia y deseo que sucediera otra vez. Si tan solo la sombra de Umi se dejara atrapar.
El nombre en la pantalla hizo saltar su corazón en ansiedad. Se alejó del sendero que atravesaba el bosque y se detuvo en unas pequeñas escaleras que bajaban por una pendiente, a un claro con bambús pequeños.
—¡Honoka! Hasta que finalmente me contestas, ¿dónde diablos estás? Estoy en tu camerino desde hace horas, y no apareces ni me informas de en donde te has metido, ¿qué pasa contigo? —Nico le reprochó de inmediato. Su furia era palpable a través del teléfono.
—Oh, Nico-chan, no te preocupes. He venido a hacer un pequeño reconocimiento de la escenografía que prepararon en el bosque. Regresaré en cuanto acabe —mintió.
—¿Tu sola? ¿Por qué no me dijiste que te acompañara? Sabes que es peligroso estar por ahí rondando, hay demasiados fans queriendo meterse al rodaje.
La preocupación de Nico la hizo sentir culpable de mentirle. Esta vez, se decidió que Nico la siguiera en todo momento, más por ella que por la propia Honoka. A pesar de haberle insistido que no la necesitaba, Nico se negó a alejarse de cualquier actividad, convencida de que así podría asegurarse de que Honoka estuviera bien. Siendo todo lo contrario. Honoka no quería seguir dependiendo de la mánager.
—Tranquila~ tenemos a los de seguridad vigilando. Y no tardaré, sólo quiero ver el lugar antes de la siguiente toma. Siguen las secuencias de la guerra, quiero asegurarme de los obstáculos en el camino para no cometer errores esta vez.
—Bien, entiendo. Haz lo que tengas que hacer para que Eli deje de molestarnos con los regaños y la repetición de escenas. En serio, Honoka, necesito que te concentres aquí, ¿eh? Por el bien de todos.
—Lo sé, Nico-chan. No te defraudaré.
—Bien. Eso es bueno. Ver que te lo tomes enserio. Te prometo que cuando esto acabe, nos iremos de vacaciones a donde tú quieras. No me importa si es al otro lado del mundo, si es contigo, ¿entiendes?
Eran esos momentos, donde a veces dudaba de Nico. Momentos donde creía sentir un amor sincero de su lado, un amor que podía sacarla del pozo en el que se encontraba. Si eso fuera real, ¿podría terminarla para estar con Umi?
—Entiendo. Lo haré mejor que nunca, ¡no lo dudes!
—Excelente entusiasmo y, por cierto, Honoka… ¿dónde están tus medicamentos? No los veo aquí, ¿los tienes contigo? Eso es peligroso —le dijo, cautelosa—, más te vale tener cuidado de tomarlos enfrente de alguien o todo se irá a la basura.
Y luego cualquier atisbo de culpabilidad se esfumaba cuando las verdaderas intenciones salían. Nico la cuidaba porque necesitaba de ella y su talento. Era una actriz más. Y ella no se sentía en absoluto decepcionada por cumplir el papel que se creó.
—Oh… s-si, los tengo conmigo. Pensé que, si los dejaba, se me olvidarían luego, así que los traje para tomarlos en los descansos. No te preocupes, nadie se ha dado cuenta, y si lo hicieran, diré que son vitaminas, ¿lo ves? Lo tengo cubierto.
No podía dejar que Nico supiera que las escondió, lejos de ella. Ignorando las advertencias de Kotori sobre dejar de tomarlas. Intentando olvidar que existían. Creía que las pastillas hacían algo con sus sentimientos por Umi, y no la dejarían arreglar las cosas como deberían de ser. Volver a estar juntas.
Ella podía hacer esto. Podía volver a ser la Honoka del pasado. La que amó a Umi y la que Umi amó de vuelta. No la Honoka destrozada llena de inseguridades y traumas.
—Bien, bien. Entonces te espero aquí en el camerino. He conseguido una buena comida nutritiva. No tardes que pronto se hará noche y empezarán a grabar de nuevo.
—Si, entendido general —bromeó, intentando aligerar el ambiente con eso. Lo consiguió cuando escuchó la pequeña risa de Nico al otro lado—. Te veo al rato. Adiós~
Y colgó. Lanzó un suspiro al aire. Cada vez era más fácil mentir.
—¿Honoka-san? —La melodiosa voz la hizo brincar del susto. Su corazón tembló al escuchar el tono familiar y sentir la presencia conocida.
Se dio la vuelta para encontrarse con la sombra de Umi frente a ella. O al menos eso parecía de lejos.
—¿Estás sola?
Asintió. Sus hombros se pusieron tensos.
—Es perfecto, necesito… necesito hablar contigo.
No era Umi la que en realidad estaba ahí. Sino Riko Sakurauchi.
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El camino que antes le pareció acogedor y pacífico, ahora pintaba la atmósfera de un inusual frío, auspiciado por la neblina que comenzó a aparecer al acercarse la noche. Se sentía como una ligera llovizna ocupando su lugar en su cuerpo descubierto, perdiéndose entre los cientos de millones de fibras de la ropa sin llegar a tocar su piel debajo.
Caminaron a paso lento de regreso a las locaciones. A petición de Riko. Aunque ya habían estado tan cerca en los últimos meses por el rodaje, este nuevo tipo de cercanía, sin cámaras, indicaciones, trajes e incluso maquillaje, le dieron una nueva perspectiva de la mujer. Era bonita, a un nivel diferente del conocido. Una belleza que se realzaba con sus buenos modales y amabilidad. El parecido con Umi no era solamente físico.
Una presión amarga se instaló en su pecho. Le aturdía pensar en qué de todas esas cosas buenas que tenía, fueron lo suficientemente interesantes como para que Umi se fuera con ella por un largo periodo de tiempo. Celos. Eso es lo que la consumía. No podía evitarlos y tampoco es que hiciera algo por ocultarlos. A estas alturas, ¿qué importaba? Lo único que quería, era no volver a repetir el mismo error de reprimirse.
—Entonces, supongo que no debería perder el tiempo intentando sacar la conversación que nos trae aquí —Riko fue la primera en hablar, con su voz cordial de siempre, rompiendo el suspenso en el ambiente. Eso sólo hizo que se volviera más cautelosa—. Honoka-san, soy consciente de que no te agrado, y creo que ambas sabemos por quién.
"Quién", Riko dijo quién, refiriéndose a una persona. Si Riko la buscó a solas, significaba que no era nada relacionado con la película. Tampoco eran amigas afines que compartieran momentos. Cada una hacía su parte por separado, y en caso de ser necesario, con el resto del equipo. Entonces, sólo existía una cosa que ambas tenían en común.
—Umi-chan.
Riko asintió, satisfecha con el mutuo entendimiento.
Bueno, al menos era agradable saber que no tenía que fingir demencia, ni mucho menos que le agradara. Ya era suficiente con estar en escena y demostrar un cariño que no sentía. Aunque las partes del rencor que estaban cerca de grabar, no le supondrían ningún problema.
Honoka se preguntó cómo es que Riko llegó a esa conclusión, de que las dos estuvieran vinculadas, ¿acaso fue la propia Umi quién se atrevió a hablar de su pasado? ¿Después de todos esos años, alguien fue capaz de tener su confianza en poco tiempo? Riko no parecía juzgarle, actuaba con tal normalidad que le era imposible sacar alguna conjetura. Era una actriz competente que podía fácilmente engañarla con lo que sabía.
—No estoy segura de que debamos hablar de esto, ¿acaso no te prohibió la directora Ayase hablar de algo relacionado de Umi conmigo? —preguntó con sarcasmo—. Sé que hizo eso con toda la producción.
Riko dejó de caminar, haciendo que Honoka también se detuviera. Aún seguían lejos de la locación, pero no lo suficientemente adentro del bosque para que fuera peligroso.
—Lo hizo —admitió—, pero, ¿qué haría? ¿Sacarme?
Riko sonrió con su pequeña broma. Honoka también sintió que las comisuras de sus labios se elevaron en una sonrisa.
—Si eso no te preocupa, entonces, ¿por qué elegir un momento como este?
—Oh, bueno. Aunque realmente no me importa que la directora se entere, no es lo mismo si es Umi-san quien se entera. No creo que pueda perdonarme por esto. Sin contar que ni siquiera fue a mí a quién se lo dijo. Lo escuché a escondidas —Riko volvió a bromear, causando que su irritación aumentara, ¿por qué hacía esto?
—¿Qué fue lo que escuchaste que requiere que me retuvieras a solas? —preguntó, sin afán de tener más rodeos. La ansiedad creciente en su pecho amenazaba con desbordar sus emociones. Control, necesitaba controlarse.
Riko pareció entender que los límites de su paciencia eran muy pocos. La miró tranquila y le señaló un pequeño banco a un lado del sendero a pocos metros de ellas. Ambas caminaron hacia ahí, tomando asiento para no perjudicar el paso de nadie. Aunque no es como si alguien estuviera caminando por ahí. El lugar estaba cerrado al público por unos días mientras terminaban de grabar, para evitar que la escenografía perdiera su lugar a causa de los curiosos.
Una vez sentadas, Riko se aclaró la garganta, poniéndose seria.
—Sé que tienes muchas preguntas en la cabeza, tu rostro lo dice todo —Dijo Riko. Le molestó saber que aún no estaba capacitada para dejar que sus emociones se encerraran lo suficiente. Nunca había podido cuando se trataba de Umi—. Pero lamento decirte que no tengo las respuestas a todas. Lo único que puedo decir, es que creo que debes saberlo. Para empezar, soy consciente de tu relación con Umi-san. Sé que eres la amiga de la infancia de la que habló cuando estuvimos aquí antes.
No fue una sorpresa en realidad escucharlo. Sabía de la cercanía de Riko y Umi, no era extraño pensar que no se diera cuenta, de las miradas aprensivas que la escritora le lanzaba y los desesperados intentos de que estuvieran juntas. Algo de lo que se arrepentía de no haber permitido.
—Supongo que no fuimos lo bastante precavidas —comentó, sintiendo la punzada de dolor.
—No fue consciente, no creo que muchos lo notaran de hecho. La razón de que yo lo hiciera es porque nunca pude dejar de mirarte.
—¿Qué? —preguntó, sorprendida.
—Oh, no me malentiendas. Es que eres similar a alguien, tu animosidad, quiero decir. Al menos, esa personalidad que crees que es una actuación.
—No estoy entendiendo.
Riko mantuvo su mirada firme. Sus ojos dorados brillando intensamente.
—Escucha Honoka-san, cuando haz estado tanto tiempo en un medio como este, puedes empezar a diferenciar de cuando alguien está "actuando" y cuándo es "real". Cada actor, indirectamente, suele crear una personalidad que se adapta al público que quiere atrapar. Una vez empiezas, llegas a olvidar quién eras al principio. Desde que te conocí, supe que eras uno de ellos. Al principio, pensé que sólo actuabas así porque era lo que necesitabas como profesional, pero cuando Umi apareció, y cada vez que estabas con ella, ese personaje desapareció. Ahí me di cuenta de que lo que creaste, no existía para ella. Era tu yo real.
No podía ser.
No.
No.
No.
¿Era cierto? La vida perfecta que construyó y que tenía bajo control por todos esos años, ¿desapareció sin más? ¿Desde entonces? ¿El personaje de la actriz Honoka… nunca estuvo con ella? No, ¡tenía que ser una broma!
—No sé lo que viste, pero no fue así. No, estás mal. Muy mal.
—Tranquila, Honoka-san. No te alteres —Riko suavizó su tono, procurando que las cosas se calmaran—, sólo estoy diciendo lo que vi. Sólo tú sabes si es verdad o no. Pero lo que, si puedo decir que es verdad, es lo mucho que ustedes se aman. Umi y tú, están perdidamente enamoradas, aún a costa de lo que sucedió en su pasado.
—¿¡Cómo puedes hablar del pasado tan simplemente!? ¡No sabes nada!
Jadeos, su voz se puso errática. Esta conversación la estaba poniendo mal, ¿quién era Riko para hablar de su relación? ¿Entonces Umi en verdad se atrevió a contarle a ella, pero no a intentar resolverlo? ¿En qué diablos pensaba?
—Sé qué crees que soy una tonta para hablar de algo delicado cómo si no fuera nada. Pero te equivocas, tú más que nadie sabe que estar en el espectáculo, con los contactos correctos puedes llegar a enterarte de muchas cosas. Cosas que uno creería que están enterradas. Un año, tres, o siete. No importa qué tanto tiempo pase.
El tono severo de Riko terminó de alertarla. La hizo temblar. Se levantó del asiento, tomándose de la sien por un repentino dolor de cabeza.
Riko lo sabía. Sabía todo.
¿Por qué? ¿Qué intentaba lograr?
—¿Quieres arruinarnos? ¿Por qué me dices esto? No puedes… no puedes decirle a nadie nada. No, ¡eso podría arruinar a Umi! ¡No puedes hacerlo!
Umi, sí, ella era lo único que importaba. Necesitaba protegerla. Evitar su caída. Para poder estar juntas.
Riko también se levantó, tomada por sorpresa de la reacción de Honoka. Intentó poner una mano sobre su hombro para calmarla, pero Honoka la apartó.
—Honoka-san… no es eso. No quiero dañarlas, ¿quién crees que soy? Escucha, ni siquiera Chika-chan lo sabe. Lo supe por mí misma. Necesitaba saber si valía la pena tomar el riesgo de lo que te diré. Y lo acabas de confirmar, que harías todo por ayudar a Umi-san. En el poco tiempo de conocerla, se ha convertido en una preciada amiga. Ella está sufriendo justo ahora, alejándose de todos y aislándose del mundo. Ha ido perdiendo su voluntad de seguir. No quiero eso, quiero que sea feliz, y tú eres esa felicidad.
Sus manos temblorosas bajaron poco a poco hasta que su mirada volvió a encontrarse con la de Riko. La noche había caído sin darse cuenta. Las luces de los faroles llenaron el vacío de la oscuridad, iluminando el afable rostro de la chica frente a ella. Lo sintió, en su corazón. Estaba hablando con la verdad.
—¿Umi está sufriendo? ¿Por qué?
Riko volvió a acercársele de nuevo, y esta vez no la alejó. Dejó que su mano encontrara su hombro y le transmitiera la calidez que le faltaba.
—Umi-san va a dejar de escribir luego de publicar su último libro. Va a desaparecer en alguna ciudad lejana, encerrándose en soledad. Lo escuché de casualidad durante nuestro viaje, Umi-san estaba llorando, y aunque ni ella ni Chika me dijeron la razón, ya las había escuchado a través de la puerta. Por eso, sé que nadie más que tú sería capaz de evitarlo. De que Umi se aleje del mundo, y suceda lo peor. Se aman, y no hay mejor cosa que el amor.
Umi, ¿se iría? ¿Lejos de ella? ¿La abandonaría y esta vez para siempre? ¿Justo después de arreglar sus sentimientos? No, no iba a permitirlo.
La mano en su hombro no fue suficiente. Honoka abrió sus brazos y abrazó a Riko.
—Gracias, por decírmelo. Y gracias por estar con Umi. Perdón, te he tratado mal, estaba equivocada. He sido una tonta.
Riko la abrazó de vuelta con fuerza, ofreciéndole un momento leve de paz.
—No tengo nada que perdonarte. Sólo he hecho lo que me decía mi corazón. Y si algo puedo agregar es que, mientras se amen y se tengan la una a la otra, no importan las consecuencias que vengan. Podrán con ellas.
La última frase la dijo con una severidad, que parecía más vaticinar un futuro cercano. Pero ella había decidido ir incluso al infierno, si con eso podía estar con Umi.
Se separaron del abrazo. El recelo que sentía por Riko se esfumó, quedando sólo la admiración y el agradecimiento.
—¿Tienes pensado cómo lograr hablar con Umi-san?
—Tengo una idea —dijo—. Y si no funciona, tendré otra. No importa cuántas idee, lo conseguiré.
—¡Fight to dayo! —Riko empuñó sus manos en una pose de pelea, replicando lo que, en sus años de adolescencia, fue su clásica frase de apoyo. Verlo fue sorprendente. Había olvidado lo que eso significaba.
—¡Fight to dayo! —repitió, con más énfasis aún, sintiendo la energía correr por cada parte de su cuerpo.
Se despidió de Riko y puso sus pies en marcha. No iba a perder más tiempo.
Necesitaba encontrarse con Nico.
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No pudo llegar a su camerino cuando casi chocó con Nico. O más bien, ella la encontró. Lucía enojada. Su usual cara blanca tenía un tono rojizo que se intensificó cuando la notó, ¿qué pudo haber pasado para el repentino cambio? Y entonces, notó que, en una de sus manos, tenía una caja muy conocida para ellas. Maldijo internamente, debió haberla tirado en vez de sólo haberla escondido.
Cuando llegó hacia ella, Nico empujó la caja con fuerza hacia su pecho, obligándola a tomarla.
—¿Qué crees que estás haciendo? —Nico le preguntó, enfurruñada—, ¿creíste que si las ponías en el fondo de tu maleta no me daría cuenta? ¡La caja está intacta! ¿Estás intentando arruinarnos?
No tenía sentido mentirle que la había olvidado o que era otra, Nico era demasiado inteligente como para engañarla.
—¡No es así! Yo… he estado muy bien todo este tiempo, no he tenido episodios, y me siento bien… Yo…
—¡Cállate! ¿Acaso quieres que nos escuchen?
—¿Qué? ¡Pero sólo estoy respondiendo a lo que me preguntaste!
—Mierda, lo sé. Agh, esto es jodido.
No estaba bien. Las dos estaban alteradas por razones diferentes. Hablar en esas condiciones sólo lo haría peor, y por el enojo de Nico, no confiaba de que en su camerino alguien no escuchara la conversación. Y más importante que eso, si Nico estaba enojada, no la podría convencer de encontrar a Umi.
—Vamos a tranquilizarnos, ¿sí? Necesito hablar contigo de algo importante, pero no quiero hacerlo aquí.
—¿Importante, más importante que esto? ¿En serio, Honoka?
De reojo se dio cuenta de que, en efecto, algunos curiosos que pasaban por ahí volteaban a verlas. Estaban muy cerca del set. Se puso nerviosa. Sintió que el fresco aire de pronto estaba caliente, haciéndole sudar.
—Vamos a otro lugar —insistió, su voz casi suplicando. Nico se dio cuenta de eso por la mirada de sospecha que le lanzó.
—¿De qué se trata?
—No quiero que nadie nos oiga.
Regresar al sendero no era buena idea, Riko podría seguir cerca. Para su suerte, recordó un lugar ideal, en donde nadie podía entrometerse. Con la mano que no tenía la caja, agarró a Nico y la obligó a caminar con ella. Nico protestó, pero al ver que no la dejaría ir, se resignó a seguirle el paso. Esperaba que no notara sus manos sudorosas.
Ambas dejaron atrás los campamentos montados. No muy lejos, encontró la escalera para subir al observatorio de monos. No era demasiado alto, había bancas para apreciar la magnífica vista y, los animales no solían acercarse por la noche, ya que sabían que nadie les llevaría comida. Era un lugar mágico y silencioso.
Ambas subieron las escaleras y se encontraron justo con lo que esperaba, un vacío total.
Sólo hasta asegurarse que ni siquiera los cuidadores estuvieran a la vista, soltó a Nico. No podía sentarse en la banca, no estaba segura de poder levantarse de nuevo.
—Bien, ¿ahora puedes decirme que es más importante que haber dejado tu medicación? ¿Acaso parpadeé y ya eres psiquiatra? Maldita sea, últimamente no entiendo qué tienes en la cabeza.
—Umi va a dejar de escribir —soltó sin rodeos.
—¿Qué?
—¡Umi va a retirarse de la escritura! Y se irá a algún lugar lejos, para que nadie la encuentre. Me acabo de enterar.
Nico la miró sin comprender cuál era el problema.
—¿Por qué eso es importante? Al diablo lo que esa mujer haga, incluso es lo mejor que pudiera pasarnos. Si ella se va para siempre, ¡podrás finalmente concentrarte en tu carrera!
Negó, su cuerpo comenzó a temblar. Soltó la caja de medicamentos al suelo para abrazarse a sí misma.
—¡No! ¿Cómo no lo entiendes?
—¿Qué se supone que debo entender? ¿Qué no habías superado todo eso ya? ¡¿No es a mí a quién amas?! —Nico exigió. Más que enojada, sonaba desesperada.
—¡Eso no tiene nada que ver! —gritó, sin poder responder directamente.
—¡Tiene que ver todo! —replicó Nico—. Desde que saliste mal de la última vez que estuviste aquí con ella, has estado actuando diferente. Primero, no quisiste que asistiera contigo a los ensayos y entrenamientos, me pediste que te dejara espacio porque te sentías bien, ¿y te has dado cuenta de que ni siquiera me besas? ¡Te rehúsas a estar conmigo cuando eras tú la que lo querías! Y ahora descubro que ni siquiera has tomado tus pastillas, ¿a qué estás jugando? No me digas que no sé nada porque sé que algo está pasando, ¿por qué de repente te importa que ella se vaya cuando no se han visto años? ¡Ella te lastimó y te convirtió en un cascarón vacío! ¡Casi mueres por su culpa! ¿Acaso quieres volver al inicio?
Su respiración se puso errática, sentía que sus pulmones no recibían la cantidad necesaria de oxígeno. Su pecho empezó a doler y el temblor no desaparecía de su cuerpo. La cabeza comenzó a darle vueltas. Nico lo notó de inmediato, corriendo a su lado para intentar calmarla. Pero Honoka no se lo permitió. Por primera vez en años, la apartó. Nico la miró dolida. Traicionada.
—Todos estos años —Honoka dijo, con palabras entrecortadas—, todos esos años pude actuar y seguir, porque sabía que Umi aún estaba ahí. Cada libro nuevo que salía, me hacía saber que ella estaba bien. Que ella pudo seguir a pesar de que yo le arruinara la vida. Siempre lo dije, fue mi culpa que pasara, ¡jamás la culpé por lo que me pasó! ¡Fue mi merecido por lo que hice y pensé que tú lo entendías! Yo… lo siento… necesito a Umi, ¡amo a Umi! ¡No puedo dejar que se vaya!
—Basta, por dios. He escuchado suficiente —Nico bajó la voz. Se revolvió su cabello negro, frustrada. Negando una y otra vez cómo si intentara convencerse de lo que acaba de escuchar. Hasta que soltó una risa—. Es increíble, ¿estás terminando conmigo? ¿Justo ahora? Porque acabas de gritarme que amas a otra persona, la misma imbécil que te hizo esto. Espléndido.
No podía lograr tranquilizar su respiración. El terror la invadió. Desvió la vista, no podía seguir viendo el rostro dolido de Nico. Su mente era un caos, ¿por qué dijo eso? Sólo debía pedirle que la ayudara a buscarla para hablar con ella sobre el guion, era tan fácil, ¿cómo es que llegaron en cambio a este punto?
No. Nico se iría de su lado.
¿Y si estaba equivocada?
¿Si Umi en realidad no la amaba?
¿Perdería no sólo a Umi sino también a la única persona que se preocupó lo suficiente por ella?
¿Nico la amaba?
Eso…
—Tú no me amas —dijo, con la voz temblorosa. Levantó la vista justo en el momento para ver a Nico tensarse. Su cara distorsionada reflejando el asombro de haberse visto descubierta—. Puedo verlo, nunca me has engañado.
Repitió lo que Riko le dijo en su encuentro.
Nico abrió los ojos e intentó decir algo.
—Sólo quiero una última oportunidad de hablar con Umi —continuó diciendo—. Lo necesito. Por favor.
—Veo que resolviste tus sentimientos, ¿en serio crees que funcionará? Antes no lo fue, ¿por qué ahora sí? Va a ser tu ruina.
—Porque he dejado de huir. No voy a usar a nadie para resolver lo que debí haber hecho yo misma. Son mis sentimientos.
—¿Eres consciente de los riesgos? Si alguien se entera de tu pasado con ella, todo se perderá. Tú, yo, la película. No puedo permitirlo.
—Si no me ayudas tú, aun así, lo conseguiré cueste lo que cueste, ¡no me importa tirar todo si es por ella! Aunque sea una ultima vez, necesito… te necesito, Nico.
No es sólo una súplica de ayuda.
Tal vez sea por eso, por los viejos tiempos o por la añoranza de un futuro que le fue dado y ella desechó por seguir a su corazón, lo que hizo que se le acercara y la besara. Fue dulce y agrio al mismo tiempo. Sabía a despedida.
El sonido de algo cayéndose hizo que ambas se separaran de inmediato.
El corazón de Honoka cayó en picada cuando notó las decenas de papeles, tiradas en el suelo pertenecientes al guion principal. Los ojos color ámbar la miraron, estupefactos. No tenía palabras para decir. No existían en su mente.
No era la sombra ni Riko.
Era Umi. Y las había visto.
Y en otro parpadeo más, ya no estaba. Sólo el sonido de pasos bajando la escalera de la colina.
—No… —las lágrimas picaron en sus ojos.
Su respiración se hizo mucho más pesada y el dolor agudo se volvió incontrolable en la cabeza. Sus rodillas cedieron, tirándola al suelo. Apenas y sintió los raspones en las rodillas.
—No. No. No. No —acurrucada en el suelo, Honoka llevó sus manos a sus orejas, acallando el sonido de todo, sumiéndose en los recuerdos del pasado.
Gritos.
Llanto.
Sangre.
La cicatriz en su rostro ardía. Su cuerpo se quemaba.
Nico miró el colapso de Honoka, incapaz de hacer nada. Incluso si la obligara a tomar las pastillas, no surtirían efecto. Todo en un segundo, se fue a la basura.
Sólo ahí se dio cuenta de la gravedad en la que se encontraba. No importa lo que hiciera o lo mucho que se esfuerce. Honoka es incapaz de olvidar y dejar ir a Umi. Sintió la frustración y el enojo mezclados, quería golpear algo, pero eso no ayudaría en nada. Y en el estado de Honoka, la película ya estaba arruinada.
Si podía hacer algo para remediarlo…
Algo por Honoka…
Era lo único que no debía hacer.
Este ciclo nunca se terminaría hasta que Honoka lo cerrara.
Sacó el teléfono del bolsillo de su chaqueta. Buscó el mensaje que recibió horas antes de Kotori, y se lo reenvió al número de Honoka. Era la nueva dirección de Umi.
Luego, se agachó para recoger el resto de las pastillas para guardarlas en su bolsillo.
—Si vas a hacer esto, lo harás sola. Por mí, hemos terminado, al menos, lo que sea que teníamos. Pero… si después de encontrarte con ella, aún decides estar conmigo, te recibiré. Adiós, Honoka.
Nico se alejó del lugar, dejando a Honoka atrás. Sus pasos se sentían pesados mientras bajaba las mismas escaleras por las que Umi bajó antes.
Con el teléfono en la mano, buscó el número de Kotori y le marcó.
Ni siquiera tardó sonando el timbre, cómo si esperara esa llamada para contestar.
Apenas escuchó su voz en la otra línea, habló:
—Felicidades por todo lo que planeaste. Debes estar feliz, tu maldito guion está ocurriendo —Y colgó sin esperar ninguna respuesta. Al mirar cómo el teléfono se apagaba, vio las gotas en la pantalla.
Sólo así se dio cuenta de que lloraba.
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N/A:
Y así terminamos con las actualizaciones del día~ doble para que no se vea muy feo tanto tiempo.
¡Gracias de nuevo por todo su apoyo y por los comentarios recibidos! Creánme que esta historia no ha sido nada fácil, y aunque parece poco, mucho ha sucedido. También debo decirles que está cerca de terminar, si todo va bien, esta sería el antepenúltimo capítulo, ¿qué les ha parecido? Espero que no queden muchos huecos por ahí, son libres de observarlos para que pueda terminar a gusto con esta historia.
Sin más que decir, nos vemos muy pronto
