Autor Original: mar-map

ID: 2410090

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Capitulo 2: La Familia

Arthur fue despertado de su sueño en la mañana por su hermano tocando con fuerza a la puerta. Realmente era demasiado pronto para estar tratando con su familia. Necesitaba que fuese en la tarde – y preferiblemente después de unas pocas bebidas – al menos para tratar con ellos. Angus estaba haciendo muecas ante la vista de la habitación. ¿Por qué estaba siquiera todavía en el castillo?

Arthur clavó sus ojos en la palma de su mano antes de retirar las sábanas. Rehízo la cama con cuidado, eligiendo ignorar a Angus durante tanto tiempo como pudiese. No, no había dormido con Alfred, no habían consumado su matrimonio, no tenía planeado hacerlo a corto plazo. Si, había elegido quedarse con una de las habitaciones de invitados para que fuese para él solo. No, no le importaba lo que Angus pensase de él. Nada.

"¿Qué tiene la Reina en su agenda para hoy?" se burló Angus. Un cigarrillo colgaba débilmente de sus labios aunque no estaba encendido. Ambas manos del pelirrojo estaban en el marco, una a cada lado, de la puerta. Probablemente todavía estaba con resaca de la noche anterior y necesitaba la pared para sostenerse.

Arthur eligió usar un aire desinteresado para tratar con su hermano en ese momento "¿Por qué no desapareces, Angus? ¿No tienes un bar por el que pasar antes de venir a mi habitación? Odiaría enviar a las criadas para que limpien el suelo después. Están tan bien cuidados" no permitió que su voz fuese ácida, a menos que Angus llegase a ser más molesto de lo que ya lo era.

"Vine a por tu marido" gruñó Angus "No puede evitar venir a comprobar que mi hermano pequeño estuviese aquí, a pesar de todo" una mueca había aparecido sobre los labios de Angus. Ambos habían destruido con eficacia cualquier forma posible de un encuentro agradable. No es que a Arthur le importase si tenían un encuentro agradable o no. Eran Kirkland – o al menos, lo habían sido – las reuniones agradables no estaban en la familia.

Arthur miró a su hermano con recelo "¿Qué necesitas del Rey?"

"Eso es entre el Rey y yo"

Un ceño disgustado vino a los labios de Arthur. No es que debiese importarle que Angus tuviese asuntos con el Rey. No era exactamente una ocurrencia poco frecuente. Ahora era tanto familia del Rey como el heredero de una influyente familia real. Arthur estaba preocupado solamente porque era Angus del que estaba hablando también.

"Me temo que voy a tener que decirle a tu nuevo marido tu pequeño secreto, ¿no?" Angus resopló ante la mirada furiosa que estaba lanzándole "No lo haré. No me gustaría ver a mi hermano pequeño decapitado o algo de eso" Angus resopló burlonamente antes de alejarse en busca de Alfred. Arthur estaba cerca de él, ni siquiera molestándose en cambiarse. Apretó el camisón alrededor de sí mismo y se escurrió tras el más alto con zancadas más largas.

Rápidamente llegaron a las puertas de la cámara del consejo. Antes de que Arthur pudiese acortar el trayecto, se vio con la puerta estampada en la cara. Escuchó el cerrojo deslizarse en su sitio también. Sin lugar a dudas era cosa de Angus. Arthur miró a la puerta como si con eso hiciese que se abriese ante su orden.

Por desgracia no tuvo éxito. Arthur se vio forzado a pasearse por el pasillo en su brillante camisón púrpura hasta que Angus apareció en el pasillo. Arthur contempló profundamente el irse con la promesa de volver con un cuchillo. Finalmente decidió que mejor no lo haría en caso de que fuese a perder a su hermano. Una opción era golpearle en la cara, siendo eso mejor que nada.

Cuando la puerta finalmente se abrió, Arthur se congeló en seco con una mirada furiosa en el hombre saliendo por la puerta. Rápidamente se ablandó cuando Alfred fue el primero en salir por la puerta. Estaba hablando en voz bastante alta, su ruidosa risa resonando en las piedras de las paredes del castillo. Su cabeza se volvió para hablar con el As de Espadas, el cual le siguió hasta el pasillo.

Angus finalmente salió tras ellos.

Maldición. Demasiados testigos.

"¡Artie! ¿Quieres coger mi capa por mí?" Alfred estaba ya desabrochando esa jodida cosa para dejarla en las manos no preparadas de Arthur. Era pesado, de eso estaba seguro. La gruesa prenda llegaba casi hasta el suelo y la capa de pelo de encima hacía cosquillas a Arthur en la nariz. También olía particularmente a Alfred. La Reina resistió la urgencia de estornudar "¡Gracias! ¡Los tres vamos a bajar a los campos para entrenar algo!"

"Si, el Rey y el As han sido tan amables como para invitarme" mientras que la sonrisa de Angus decía que estaba más que feliz de estar con los dos, Arthur sabía que era al contrario. Angus odiaba la realeza, el entrenamiento y a las otras personas. Simplemente estaba más que feliz de ser capaz de restregarle la invitación a Arthur en la cara. Si había una cosa que Angus disfrutaba era ganar la mano con ventaja sobre su hermano pequeño.

"¿Qué estabais discutiendo los tres?" preguntó Arthur. Intentó nivelar su voz pero sabía que la pregunta había salido con hostilidad. Angus sonrió, Matthew parecía sorprendido y Alfred estaba completamente distraído.

Alfred solo se rio ante la pregunta "Solo cosas de la realeza, ¡no te preocupes, Artie!" Arthur resistió la urgencia de gruñir ante la respuesta. Él era la Reina. Era más de la realeza que dos de los tres que estaban de pie ante él, y aun así no tenía permitido escuchar lo que se había dicho. Algo estaba mal con esa imagen.

Antes de que Arthur pudiese arreglárselas para responder, Alfred había llevado a su pequeño grupo lejos de él. Arthur dejó escapar un gruñido frustrado – y furioso – antes de volver de nuevo a su habitación. Se cambió rápidamente – dejando el abrigo de Alfred en las Cámaras del Rey – antes de seguir con su día. Sabía que si se lanzaba de lleno en sus nuevas funciones de mantener el castillo, sería capaz de olvidarse de Angus y Alfred, al menos durante un tiempo.

Ese plan funcionó con bastante éxito también. Fue capaz de organizar los turnos de limpieza de la recepción de la noche de antes, los arreglos para una audiencia pública para Alfred y sus asuntos, así como arreglar los asuntos del rey para el día siguiente, en orden. El plan funcionó con éxito hasta que fue llamado por el Rey.

Era bastante tarde para ese momento – Arthur había elegido saltarse la cena con Alfred para esquivar al Rey aún más. Arthur todavía estaba profundamente metido en organizar el palacio para que fuese correctamente y no siquiera había considerado el dormir aún. Sin embargo, no podía exactamente rechazar la llamada del Rey.

Obligado a dejar la habitación, se encaminó a la sala del trono para encontrarse con Alfred. El recién casado estaba sentado incómodamente en las escaleras que conducían a su trono, viéndose un poco deprimido. Ante el sonido de las grandes puertas de roble cerca tras Arthur, Alfred alzó la cabeza al momento "¡Artie!" exclamó. Sin embargo, por la mirada decaída del otro, ciertamente no parecía que ahora fuese a correr por el cuarto hacia él.

"¿Qué es lo que necesitas, Alfred?" solo tropezó ligeramente; Arthur estaba volviéndose mejor en esto.

Alfred se frotó el cuello. Después de la noche anterior, Arthur tomó esto como un gesto nervioso "No estabas en la cena" dijo Alfred. Eso claramente no era lo que estaba en la mente del otro, pero Arthur dejó eso pasar.

Su aire de frescura nunca vaciló "Estás en lo correcto. Estaba ocupado con trabajo y pensé que era mejor continuar y atrasar mi cena por eso. Comeré más tarde" añadió cuando se dio cuenta de la mirada ligeramente preocupada en el rostro de Alfred. Era como si al Rey realmente le importase si comía o no. Si hubiese sido alguien de alguna Familia Real lo habría entendido. Saltarse las comidas por el trabajo no era exactamente raro "¿Para qué me pediste estar aquí, Alfred? Ciertamente no era para preguntar por mis hábitos alimenticios"

"No, yo – uh. Es que – uh – Estaba hablando antes con Yao, ya sabes, ¿el Jack?" alzó la mirada hacia Arthur como si no entendiese quién era Yao. Honestamente. Arthur simplemente le siguió la corriente y asintió "Así que, sí, estuve hablándole y eso, y le dije que necesitaba ayuda con algo y me dijo que tú eras la persona a la que preguntarle, sí"

Arthur observo a Alfred durante un rato largo como si le preguntase de continuar. Cuando el rubio más joven no lo hizo, Arthur se permitió un pequeño suspiro agitado "¿Y para que necesitas exactamente ayuda, Alfred?"

"No sé bailar"

Arthur casi no escuchó a Alfred y su voz bajita. Era una ocurrencia que no había sucedido desde que los dos se habían conocido. Alfred siempre era ruidoso, molesto y terriblemente confiado. Ahora era exactamente lo opuesto a eso. Arthur se permitió una sonrisa divertida.

Bueno, eso sin duda explicaba mucho.

Arthur realmente encontraba un pequeño atisbo de alivio al saber que Alfred no podía bailar. Todos los bailes fallidos y de algún modo la sensación de dolor de ser dejado en la pista de baile por su marido la noche anterior se habían desvanecido. Alfred no se había quedado a bailar porque no sabía.

Una sonrisa adornó con suavidad los labios de Arthur "Has venido con la persona adecuada, Alfred"