Autor Original: Zeplerfer

ID: 3863429

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Capitulo 3: La Princesa Irritada

En el cual Arthur se adapta a su nueva vida como princesa del dragón, Alfred va a cazar una agachadiza y Kiku dice la verdad.

Arthur rápidamente se adaptó a su nueva vida como la princesa de Kiku. Descubrió que era un compañero agradable para conversar, si lo remarcaba, cada vez que compartían una taza de té, y la apreciación de Kiku por sus scones era extremadamente gratificante después de una vida llena de gente clamando que su cocinar no era comestible. Arthur pronto cayó en una cómoda rutina. Hacía el té y scones para desayunar, limpiaba durante la tarde y hablaba con Kiku en la noche.

El resto del tiempo, lo pasaba explorando el resto de la cueva y los túneles conectados. Arthur estaba gratamente sorprendido al descubrir unas aguas termales en la parte de atrás de la cueva – indudablemente la razón de porqué Kiku había elegido ese sitio, en primer lugar. Las aguas termales no eran el único lujo. El mobiliario en las habitaciones de Arthur reflejaba una amplia colección de diferentes épocas y lugares, pero todos mostraban el nivel de clase y elegancia que había llegado a esperar de su dragón. El objeto más extraño era su armario, el cual no se limitaba a guardar la ropa, sino que también las creaba cada vez que abría las puertas.

Desafortunadamente, usar el armario requería de un poco de ajuste. Arthur había rechazado varios de los conjuntos iniciales. Primero un traje militar de color verde, luego uno rojo, sin mencionar el estridente traje de pirata. Finalmente, el armario había presentado algo más apropiado y Arthur se decidió por unos pantalones marrones y una chaqueta azul. Era una lástima por los accesorios – el reloj de bolsillo era demasiado grande y el reloj azul demasiado pequeño.

Después de unos pocos días limpiando las habitaciones de la guarida de Kiku, Arthur se trasladó a organizar la biblioteca del dragón. Dejó a un lado los libros del dragón adulto y los libros escritos en un idioma que no reconocía, pero el resto de los libros y novelas le proporcionaban el modo perfecto de pasar sus tardes. Arthur siempre había amado leer y la biblioteca de Kiku deja en vergüenza la biblioteca del castillo de Alban.

Enn algún momento a mitad de Historia del Pueblo de Beikoku, Arthur escuchó un fuerte grito desde la entrada de la cueva. Colocó cuidadosamente el marca páginas y salió a investigar. En la entrada de la cueva, vio a un joven montado sobre un caballo gris. El hombre saltó cuando vio a Arthur y sonrió ampliamente.

"Debes de ser la prin – hey, ¿eso son cejas? ¡Wow! Parecen pequeños setos" se inclinó hacia adelante para inspeccionar las cejas "Podrías tener unas pequeñas criaturas del bosque viviendo ahí"

Las cejas de arthur se estremecieron por la ira y frunció el ceño "No estoy interesado en su religión, colección de enciclopedias, o lo cualquier otra cosa que puedas estar vendiendo" el que había contratado a este idiota debería haberle disparado inmediatamente, porque era terrible en el servicio al cliente. Y claramente estaba delirando. Arthur tenía unas cejas amorosas.

El hombre simplemente sonrió "Oh, no. Soy Alfred F. Jones. Estoy aquí para rescatarte"

"¿Qué?"

Alfred explicó "Soy un caballero. Rescato princesas, como tú, de dragones, como Kiku"

Arthur suspiró. Había esperado un equipo de rescate, con el tiempo, pero pensó que incluiría soldados de Alban, no a un caballero al azar y ciertamente no tan pronto. Ahora que sabía lo que buscar, reconocía al otro hombre como un caballero normalito, con el pelo de color dorado estándar, ojos azules y un ego del tamaño de Gallia. Seguramente era más tonto que su caballo. Arthur se cruzó de brazos, deseando simplemente haber ignorado los gritos.

"Ah, ya veo en donde está la confusión. No quiero ser rescatado. Me gusta bastante estar aquí"

"¿Eh?" preguntó Alfred, inclinando la cabeza hacia uno de los lados.

"Me gusta trabajar para Kiku y no tengo ningún interés en irme" dijo Arthur, pronunciando cuidadosamente cada palabra con la esperanza de que ayudaría.

"Todavía no lo entiendo"

"Permíteme usar palabras más simples" señaló a Alfred "Tu te vas" entonces Arthur se señaló así mismo "Yo me quedo"

Alfred se mordió el labio "Entonces… ¿estás esperando que alguien más venga a rescatarte?"

"¡No! No quiero ser rescatado, ni por ti ni por nadie más"

Alfred hizo un puchero "Oh, vamos, las adivinanzas de Kiku normalmente son fáciles"

"¿Adivinanzas?" preguntó Arthur con su ceño frunciendose más. Solo quería que el caballero se fuese para que pudiese volver a organizar los libros. Pero sería grosero patearle fuera de la cornisa y Arthur había sido educado para ser un caballero. Bueno, con más exactitud una princesa, pero siempre se sentía menos ridículo al llamarse caballero.

Alfred asintió con entusiasmo "Si, respondes a una adivinanza, rescatas a la princesa. Creí que todos sabía cómo funcionaba esto"

Arthur le miró, una sensación de temor creciendo cada vez más en la boca de su estómago "¿Me estás diciendo que una toda una industria artesanal de estupidos musculosos que intentarán derrotar a Kiku con una adivinanza y llevarme hacia la puesta de sol?"

"Eh, los dragones no viven en casas de campo" Alfred se rascó la barbilla y se encogió de hombros "Pero a parte de eso, sí, más o menos. Así que... ¿está Kiku aquí?"

Arthur hundió la cara en sus manos, su mente se llenó con la repentina y horrible visión de una procesión sin fin de caballeros y principes idiotas intentando rescatarle. Muy pronto la noticia se extendería hasta Francis y luego estaría definitivamente condenado. Debería haber sabido que era demasiado bueno para durar. Arthur sintió una mano descansar en su hombro. Alzó la mirada.

"Hey, no necesitas preocuparte, si Kiku no está aquí, volveré" dijo el caballero con una mirada reconfortante.

Arthur apartó la mano con una movimiento de muñeca. Con un destello de inspiración, se dio cuenta de que el mejor modo de quitarse de encima a un tonto era mandarlo a una misión inútil.

"Eso no es lo que me preocuba" respondió "En realidad…me temo que Kiku está desaparecido. No sé donde está. Fue a cazar y no regresó"

De repente, Alfred estaba encendido con las preguntas. Quería saber el día que Kiku se fue, en que dirección fue, y más sobre sus planes de caza a la dificil presa. Arthur compuso las respuestas tan rápidamente como pudo y estaba agradecido de que su lectura le hubiese dado una imaginación saludable. Si tenía suerte, pasarían unas semanas hasta que el caballero se diese cuenta de que las agachadizas no estaban por allí. Si tenía mucha suerte, el caballero nunca lo pillaría y pasaría el resto de su vida buscando una agachadiza.

Alfred tomó un cubo de agua prestado para darle de beber a su caballo y entonces le lanzó a Arthur una mirada evaluadora "Entonces, ¿estás listo para ir?" preguntó.

"¿Ir a dónde?"

"¡A cazar el agachadiza y encontrar a Kiku! ¿No estás preocupado por él?"

Arthur frunció el ceño. No se dio cuenta de que el caballero esperaba que fuese con él a la búsqueda. Eso le hacía la zancadilla a sus planes.

"Es un dragón, escupe fuego y de unas cinco toneladas. Estoy seguro de que estará bien" respondió con desdén.

"¡Vamos, princesa! Será divertido" insistió el caballero con una sonrisa.

"Sería completamente inútil" mintió Arthur descaradamente "Todo lo que he aprendido es a bordar, bailar y etiqueta"

Alfred suspiró "Pero si no encontramos a Kiku pronto, ese tipo que me preguntó direcciones va a estar decepcionado"

"Puede aprender a vivir con… espera, ¿cuál era su apariencia?"

"Oh, pelo largo y rubio, un poco de barba, acento extraño. Dijo que estaba buscando a alguien de 'mal carácter, mal hablado, poco servicial con la sección femenina'. Creí que se refería a Kiku. Mencionó algo de unas orugas gigantes y amarillas. De todos modos, le di las direcciones hacia la cueva de Kiku, pero creo que mezclé algunas izquierdas y derechas. Estoy seguro de que lo averiguará"

Arthur reconoció la descripción inmediatamente como su principe prometido, Francis. Se subió sobre el caballo del caballero con velocidad impresionante.

Alfred miró por encima de su hombro y sonrió "Entonces, ¿te has decidido a venir?"

"Cállate y vamos"

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Después de un breve trote llegaron al límite del Bosque Mágico. Empezando a sentirse cada vez más incómodo con el asiento, Arthur sugirió caminar en su lugar. Arthur era bajito y delgado, pero no podía decir lo mismo del otro hombre y dudaba que el caballo quisiese llevar el peso de ambos combinados.

Alfred desmontó y ofreció su mano. Arthur rechazó la ayuda y saltó por su cuenta. Era una princesa, no era inútil.

Arthur desconectó del constante parloteo de Alfred mientras admiraba el paisaje del Bosque Mágico, sobre todo las sombras salpicadas que dejaba el sol de la tarde. Había viajado por el bosque una vez con anterioridad, pero había estado en la caja de té todo el tiempo y se había perdido la oportunidad de admirar las vistas.

A través de los claros entre los árboles podía ver un campo de tulipanes naranjas y una casa de campo a lo lejos. Pensó que era un poco pronto para los tulipanes pero, no obstante, se veían hermosos. Arthur resolvió visitar el bosque más a menudo para paseos al atardecer. Los libros de la biblioteca de Kiku ya habían estado desorganizados durante décadas e incluso siglos. Podrían esperar un poco más de tiempo.

La gente que escribió del Bosque Mágico tenía a describir maravillosos viajes – vistas asombrosas e impresionantes epifanías. Y por alguna extraña razón, recomendaban comer las frutas y bayas que crecían en el bosque. De las descripciones increiblemente divergentes, Arthur se preguntaba si los escritores habían visitado siquiera el mismo bosque. Las maderas tenían su belleza y grandeza, eso lo admitiría, pero Arthur fracasó en ver todo el escandalo por ello. Una vez que había visto todo el escenario, Arthur volvió a asuntos más urgentes. Planeaba esquivar la cueva de Kiku durante las próximas horas para dar tiempo a que Francis llegase y se dfuese, pero no quería acabar irremediablemente perdido.

"¿Sabes a donde vas?" preguntó, interrumpiendo la conversación unilateral de Alfred.

Alfred admitió alegremente que no tenía ni idea y explicó que en el Bosque Mágico, cada camino llevaba a donde querías ir. Algunas veces las capacidades de encontrar el camino del bosque mágico requería de un pequeño ajuste – el bosque te llevaba a algo casi acertado – pero gradualmente encontraba el destino deseado. Desafortunadamente, la magia no funcionaba en los dragones. La última vez que Alfred intentó encontrar a Kiku, todo lo que pudo encontrar fue un pequeño campo de crisantemos.

Arthur rodó los ojos, pero no veía mucho sentido en sugerir una ruta diferente. El caballero claramente no se daba cuenta de que acabar perdido no era un hechizo mágico. Por otro lado, cada lugar era simplemente tan bueno como cualquier otro en términos de encontrar un 'snipe' y una ruta tortuosa le venía bien a Arthur, ya que el sentido del viaje era evitar a Francis.

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"Hey, princesa–"

"Llámame Arthur" dijo, cansado de ser llamado 'princesa' cada cinco minutos.

"– de acuerdo, Arthur, me he estad preguntando. ¿Te enseñan como lucha y empuñar dagas en la Escuela para Princesas?"

"Oh, por supuesto, después de dominar las agujas de tejer" respondió Arthur con sequedad.

Alfred se rascó la barbilla en contemplación y realmente consiguió caminar en silencio durante unos minutos. Arthur disfrutó del extraño respiro y decidió mentir más a menudo. Sería bastante divertido ver los ridículos cuentos que podrían convencer al caballero para que creyese. Perdido en pensamientos agradables, Arthur casi se asustó del todo cuando escuchó a Alfred chillar. Arthur se dio la vuelta, con los ojos moviendose hasta que vio lo que había asustado al caballero.

Vio a una serpiente desaparecer en la maleza cerca de los pies de Alfred.

"Ah, ¿está el gran caballero asustado de una pequeña serpiente?" peguntó Arthur con una sonrisa.

Alfred se sonrojó "No estoy asustado. Solo me sorprendió. Estupidas serpientes. ¡Espera, serpientes! Serpiente suena igual que lo otro. Eso quiere decir que nos estamos acercando, ¡mira eso!" de repente apuntó a un árboles cercano.

Arthur giró su cabeza a un lado y vio a un hombre ccon el pelo largo y grasiento hasta los hombros y nariz ganchuda que se ocultaba tras un arbol. El hombre agitó su capa oscura y desapareció, murmurando algo sobre una 'nutria peluda'.

"¡Ahora estamos realmente cerca!" gritó Alfred con entusiasmo, corriendo hasta el sitio en el que el extraño hombre había desaparecido. Arthur le siguió con un ritmo más tranquilo. Se detuvo cuando vio extraños pajaros reunirse en el claro frente a ellos. Tenían picos delgados de color púrpura, vientras naranjas y un plumaje iridiscente.

Alfred se giró hacia Arthur y sonrió triunfante "Esa es la Agachadiza desconocida" dijo, hablando simplemente un poco demasiado alto. Al escuchar el sonido, los pajaros saltaron y echaron a volar, creando un repentino torbellino de alas púrpura y naranjas. Arthur miró con una expresión con la mandíbula caída como los pajaros se alejaban volando y desaparecían por encima de los árboles. Mientras Arthur continuaba mirandolos con asombro, el caballero vagó por los alrededores, llamando a Kiku. Volvió a pararse cerca de Arthur co una expresión decepcionada.

"Mmm, no parece que Kiku esté aquí. ¿Quizás ya vino y se fue?"

Arthur finalmente cerró la boca "Claro, ¿por qué no?" estuvo de acuerdo con un pequeño encogimiento de hombros. Siguieron el camino de regreso a la cueva de Kiku y Arthur decidió que enviar a alguien a cazar una agachadiza al lado del bosque mágico quizás no era su plan más brillante. Iba a necesitas algo mejor para mantener lejos a caballeros y principes no deseados.

Quizás un buen signo de 'Carretera Cerrada' funcionaría.

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Justo fuera de la cueva, Arthur puso en marcha su nuevo plan "Sé un hechizo mágico que puedo usar para encontrar a Kiku, pero voy a necesitar un pedazo de madera sobre un apoyo grande" dijo, haciendo gestos con las manos "y algo de pintura negra"

"¿Puedes hacer magia?"

"Por supuesto, es una habilidad esencial en la Escuela de Princesas"

"Wow" y Alfred se fue, prometiendo volver con los materiales necesarios.

Arthur hizo un gesto con la mano, escondiendo su sonrisa hasta que el caballero estuvo fuera de la vista. Ahora solo esperaba que el dragón hubiese ahuyentado a Francis.

Kiku asintió gratamente y alzó la mirada de su libro mientras Arthur entraba a la cueva "Arthur-hime, alguien estaba buscandote antes"

"¿Un hombre rubio con barba desaliñada y un poco de acento?"

"Hai. Preguntó si estabas aquí, y dije que no. Entonces preguntó si te había secuestra y dije que no. Y finalmente preguntó si sabía quién te había secuestrad, y le dije que no"

Arthur sonrió. Había tratato con éxito a ambos rubios molestos de ojos azules. Al menos por el momento.