Capítulo 3: Lucy
Fairy Tail no me pertenece ni sus personajes, la historia es de mi pequeña invención
El invierno se hacía presente en una pequeña habitación a las afueras de Magnolia, el frío viento mecía las cortinas y el rocío de la noche moldeaba los ventanales de la habitación; dentro de esta, se encontraba un pelirrosa arropándose hasta lo alto de la cabeza, aún más si se podía. Natsu empezó a estirarse en su cama, miró el reloj y suspiró pesado al ver la hora: las 07:45. La semana había sido un caos mentalmente para él desde que tenía que compartir sus horas escolares con Lucy por lo que el viernes se lo había pasado por ahí sin rumbo fijo, intentó por todos los medios ser cordial y que esta situación fuera lo más normal posible pero la rubia sabía que teclas tocar cuando se trataba de romper su paciencia. Trató a Lucy más arisco aún de lo que lo había hecho en los últimos 3 años, por lo que el mantener un mínimo de respeto entre ellos estaba totalmente descartado; ella se había preocupado por él e intentaba ayudarlo en las diferentes clases, como cuando eran los mejores amigos y ahí es donde estaba el maldito problema. No podía simplemente llegar y contestarle con una sonrisa cortés, no, tenía que comportarse así y hacer sentir a Natsu como la peor mierda por ser un capullo integral. Lucy había sido su mejor amiga 7 años, nadie lo conocía tanto como lo hacía la rubia, sin duda Natsu pensó durante mucho tiempo que habían moldeado a Lucy para que fuera su chica perfecta y eso era lo que lo traía tan desesperado; si podía comportarse así después de todo lo que había pasado entre ellos, ¿por qué lo abandonó cuando más le necesitaba? Bufó al aire frustrado mientras se tallaba los ojos buscando un poco más de claridad y un poco menos de legañas.
Giró su cuerpo para quedar al frente de la fría ventana y observó cuidadosamente a la chica que dormía tranquila a su lado; recorrió con calma su piel blanca con la mirada y con un dedo empezó a dibujar su silueta con cuidado de no despertarla, la chica podía quitar el aliento, era preciosa y tenía un cuerpo envidiable. Apartó la mano del delicado cuerpo de la chica y acarició suavemente su corto cabello albino; Yukino era una de las mejores amigas de Lisanna y cuando esta se acercó a Natsu deseosa de un poco de atención por parte del pelirrosa, Yukino lo había alejado de la peli blanca sin dudarlo. El problema vino después cuando Natsu se dio cuenta de que había salido de los brazos de una, para meterse en los de otra: la chica era bonita y él necesitaba despejar su cabeza. Se levantó perezosamente y miró una última vez a la chica, le haría el desayuno, estaba seguro que cuando la chica se levantara no recordaría mucho mejor la noche que él y tampoco quería molestarla, eso la tranquilizaría. Era como una especie de rutina, les hacía el desayuno, charlaban, se divertían un par de horas y quedaba con ellas un par de veces más como amigos para que la situación dejara de ser tan fría, no podía pasar las noche con alguien y simplemente desecharla como alguna vez hicieron con él. Buscó entre la ropa tendida en el suelo y sacó una de las sábanas que pertenecían a su cama, se la envolvió en la cintura mientras buscaba sus calzoncillos que habían acabado por encima de la cómoda y salió despacio tratando de no despertar a la chica.
Bajó las escaleras y llegó a la cocina buscando a Wendy con la mirada o algún rastro de ella, su hermana solía despertarse muy temprano por lo que sabía que no podía andar muy lejos; asomó la cabeza por la pequeña ventana ubicada sobre la encimera de la cocina que daba a la sala de estar pero tampoco estaba cerca, medio adormilado todavía miró en la nevera esperando encontrar un post-it rosa y efectivamente, allí estaba.
Desde que Natsu tenía memoria siempre habían sido Wendy, su padre y él contra el mundo, con tan sólo 5 años habían perdido a su madre por lo que no tenían muchos recuerdos de ella -en especial Wendy al ser 2 años menor que Natsu-. La realidad azotó de pleno a un Natsu adolescente de 13 años cuando su padre falleció en un accidente de coche, perder a su único referente lo afectó muchísimo pero en aquel momento tenía a Lucy cerca para ayudarlo a salir del pozo, tenía que ser fuerte tanto por él como por su hermana por lo que no se podía permitir estar triste y gracias a la rubia, pudo avanzar. Desde ese momento pasaron a estar bajo la tutela de la hermana de su padre, quien tenía 3 hijos propios de los que encargarse; su tía fue muy comprensiva con ellos por lo que Natsu llegó a un acuerdo con ella para marcharse a su antigua casa al cumplir los 16 con Wendy bajo su propio cuidado, en un principio su tía rechazó la idea sin pensarlo pero con el tiempo accedió siempre y cuando ella pudiera en cierta medida seguir cuidando de ellos. Por eso, Natsu maduró muy rápido en ese sentido y Wendy estaría siempre agradecida con su hermano por hacerlo; Wendy adoraba a su hermano y aunque no llegaba a entender por qué su Natsu llevaba una vida de excesos desde hacía 3 años, la aceptaba. Ella le quería con locura y su hermano cuidaba de ella como si fuera su propio padre así que todos los viernes que Natsu no llegaba a la hora en la que solía salir del instituto simplemente se comía la cena que previamente le había preparado Natsu, dejaba una nota en la nevera y se iba a dormir a casa de su prima Chelia. Sabía que Natsu no se estaba comportando como la mejor de las personas pero quería darle a su hermano el espacio que estaba pidiendo a gritos.
Y esta vez no era la excepción, Natsu recogió el pequeño post-it y sonrió, agradecía a su hermana que no le juzgara mucho a pesar de que sabía perfectamente en dónde se metía cada fin de semana pero de momento no había podido encontrar otra forma de lidiar con su mente. Dejó la nota en la encimera y se puso a preparar un zumo de naranja junto con un par de tostadas, desayunaría con Yukino y seguramente iría a recoger a Wendy, no quería salir más ese fin de semana.
Lucy no había podido dormir en toda la noche, los recuerdos se amotinaban en su mente y no le habían dejado pegar ojo, era el aniversario de la muerte de su madre. Su padre estaba fuera por unos negocios, pero ella sabía que en esos días su padre no quería estar en casa; Lucy era la viva imagen de su madre y a su padre le dolía verla y como no hacerlo, si hasta cuando ella se miraba en el espejo podía ver su parecido. A pesar de que su madre había fallecido cuando ella era muy pequeña, Lucy tenía muchos recuerdos de su madre y puede que si ella no hubiera estado sola hubiese notado mucho menos la ausencia de una figura materna. ¿Ahora a quién tenía? Su padre vivía en su mundo de negocios y era completamente indiferente a Lucy, ella lo entendía pero necesitaba sentir que alguien se preocupaba un poco por ella; desde que lo conoció, Natsu era quien lo acompañaba en estos días, él le hacía reír y le hacía olvidar aquel dolor, luego ella se marchó de sus vidas y Natsu simplemente dejó de estar cerca de Lucy. Cuando pensó fríamente en que tendría a Natsu cerca el resto del trimestre pensó que este año podría ser diferente y que tal vez, pudieran ser los mismos de antes; pero después de lo desastrosa que había sido la semana a pesar de sus intentos por acercarse un poco más al pelirrosa... Había abandonado la idea.
Lucy se froto los ojos y se paró un momento a pensar en la chica de ojos marrones que había desaparecido de sus vidas. Ella siempre estuvo ahí para consolarla en todos los momentos que no podía soportar la soledad y la ausencia de su madre, estuvo a su lado desde el primer momento en que se conocieron y decidió abandonarla un día como este hacía tres años. No sólo había perdido a su madre aquel día, había perdido a su verdadera familia, a su mejor amiga.
Se levantó de la cama y se miró en el espejo que descansaba detrás de la puerta de su habitación, estaba pálida y con los ojos enrojecidos e hinchados de tanto llorar; como un pequeño intento de mejorar aquel aspecto, la rubia se dirigió al baño y se dio una ducha rápida. Salió con el pelo todavía húmedo y dejando un pequeño camino de gotas de agua hasta su habitación; sacó un par de pantalones vaqueros desgastados y un jersey blanco holgado, para completar la máscara del día colocó una fina capa de maquillaje y un poco de delineador negro en sus ojos. Echó un último vistazo a su reflejo y sonrió satisfecha, al menos no era tan evidente que había estado llorando toda la noche.
Bajó a desayunar y se preparó un café con leche mientras sacaba su teléfono para mandar un mensaje a su grupo de amigos, esa noche saldrían a divertirse. Era sábado y no iba a tirarse el día deprimida bajo las sábanas, desde hacía 3 años su rutina había sido la misma y no tenia muchas intenciones de cambiarla ahora.
El sol se escondía bajo los altos edificios que adornaban la ciudad de Magnolia marcando el final del día, rondaban las ocho de la tarde y el grupo de amigos había pasado la mayor parte de su día juntos. Después de comer en un restaurante italiano cerca del centro comercial más próximo, habían decidido que los chicos irían a casa de Gajeel para prepararse y las chicas harían lo mismo por su parte pero en casa de Juvia; esa noche se pasarían por Christina, uno de los pubs más populares de los últimos años en la ciudad, dicho pub estaba bajo el dominio de las personas que controlaban poco más de un 1/3 de los locales de la ciudad de Magnolia, Blue Pegasus. Las chicas llegaron al portal de Juvia que se ubicaba en el nordeste de la ciudad, esperaron al ascensor mientras charlaban de los acontecimientos del día y cotilleos que involucraban a algunos de sus compañeros de clase y subieron hasta la séptima planta en donde se ubicaba la casa de Juvia. El apartamento contaba con 3 habitaciones , 2 baños y 1 cocina office que conectaba con un luminoso y amplio salón de un estilo bastante moderno en tonos blancos y tallados en madera; antes de llegar al apartamento habían decidido pasar por el supermercado más cercano y comprar unas cuantas cervezas para ir "calentando el ambiente" antes de llegar al pub por lo que Lucy y Levy depositaron las bolsas en la barra de la cocina al tiempo que guardaban unas cuantas cervezas en la nevera para que fueran enfriándose. Las chicas se encaminaron por el corto pasillo para llegar a la última de las habitaciones que tenía por dueña a la peliazul, sin pensarlo, Levy se lanzó hacia la cama de Juvia mientras Lucy investigaba de arriba a abajo el armario de Juvia. Ya que las chicas habían decidido prepararse todas en la misma casa, usarían para esa noche lo que la anfitriona pensase que iba acorde con cada una de ellas: para la pequeña Levy, Juvia había escogido un top gris con la espalda atada en varias tiras y unos pantalones wide leg de tiro alto en conjunto con unos tacones negros para dar la falsa ilusión de alargar su pequeño torso unos centímetros más, para completar dicho look, Levy había dejado suelto su azulado cabello y lo había rizado en las puntas; en lo que se refiere a Lucy, Juvia había escogido un vestido largo hasta las rodillas de cuello halter rosa pálido, con un escote abierto que llegaba hasta el final de la espalda dejando su rubio cabello ondulado suelto; finalmente, la anfitriona en cuestión, había elegido un corto vestido negro de tirantes encorsetado que realzaba su figura y se había recogido su largo cabello turquesa en una coleta alta. Una vez las chicas estaban maquilladas y vestidas, se dirigieron a la cocina para tomar algunas de las cervezas que habían guardado en la nevera previamente a la espera de que los chicos les avisaran cuando estuvieran preparados. A pesar de que ella misma sabía como acabaría la noche si ya la empezaba por ese camino, se tom cervezas en casa de Juvia, su cabeza solo divagaba en los vagos recuerdos que conservaba de su madre y no quería que eso le aguara la noche por lo que prefirió ahogar las penas en alcohol; mientras abría su cuarta cerveza, el teléfono de Levy sonó mostrando en la pantalla un mensaje de Gajeel avisando de que estaban esperándolas en el portal. Las chicas recogieron sus cosas, limpiaron la cocina para no seguir causándole problemas a Juvia y bajaron hasta el portal para encontrarse con sus amigos; los chicos al verlas sonrieron, cada uno de ellos agarró del brazo a una de las chicas para evitar que pudieran tropezar al llevar tacones puestos y se encaminaron hacia Christina. Gray y Gajeel acompañaban cada uno a Juvia y Levy respectivamente, los dos vestían con una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados y un pantalón de traje negro; por su parte, un embobado Loke acompañaba a una rubia avergonzada por las insinuantes comentarios de su acompañante, el chico vestía un camisa negra con unos pantalones de traje grises.
Gray y Juvia tenían una relación de amor-odio desde el momento que se conocieron, Juvia adoraba a Gray y no tenía problemas en expresarlo constantemente para que el pelinegro fuera consciente de sus sentimientos, Gray por su parte era más reacio a corresponder a la peliazul ya que era una persona mucho más introvertida pero el chico sin duda estaba encantado con la atención que recibía. Gajeel y Levy sintieron una conexión especial desde que se conocieron cuando eran niños, en sus primeros años su relación se basaba en constantes peleas que se centraban en meterse con la altura de la pequeña Levy o con la apariencia de matón que tenía Gajeel; con el paso de los años, esa relación se intensificó y se convierto en una más profunda y sincera, ellos no decían que eran pareja porque no querían etiquetar lo que tenían pero era obvio que estaban locos el uno por el otro. Por su lado, Loke se enamoró de Lucy poco después de que la rubia se uniera al grupo y el chico pudiera apreciar lo amable y dulce que era; su amor nunca fue correspondido por lo que el castaño se había pasado su adolescencia coqueteando y divirtiéndose con diferentes chicas - e incluso en algunas ocasiones, un par de chicos- esperando el momento en que la rubia pusiera sus ojos en él, aunque teniendo a Natsu dentro de la incógnita, eso había sido imposible por el momento.
Llegaron a la entrada de Christina y cuando vieron la larga fila que había para poder entrar casi dan por terminada la noche, pero cuando estaban a punto de irse escucharon como alguien les llamaba en la distancia. Hibiki, el hijo de uno de los dueños de Blue Pegasus y amigo de la infancia del grupo de amigos, les sonreía animosamente desde la entrada y les instaba a acercarse para entrar con él; los chicos no lo pensaron mucho y se acercaron hasta el, le recibieron con un efusivo abrazo y se encaminaron hacía el interior del bar. Dentro la música inundaba la sala y la gente disfrutaba bailando y riéndose, el grupo se acercó a la barra y se decidió a pedir sus primeras copas pero el camarero les sonrió y les explico que esa noche podían pedir todo lo que quisieran, corría a cuenta de Hibiki. Al escuchar esto, el grupo no dudó ni un segundo y pidieron la primera -de muchas- ronda de chupitos, hoy iba a ser una buena noche.
Un pelirrosa se encontraba en el espejo junto a un rubio terminando de prepararse para salir esa noche, habían decidido que irían a Christina, el pub de moda. Natsu poco después de haber dejado a Yukino en su casa se dirigió a recoger a su pequeña hermana en casa de su prima Chelia, para sorpresa del chico, al llegar su tía le comentó que habían ido a pasar el fin de semana a casa de una de sus amigas del colegio, Charle, ya que Wendy había pensado que Natsu estaría todo el fin de semana ocupado y no quería molestarlo. Sin saber muy bien que hacer ahora que se encontraba solo parado frente a la puerta de su tía, sacó el móvil e investigó por sus contactos buscando con quien salir a pasar el día; pensó en Gray y los chicos, pero un presentimiento le decían que se encontrarían con las chicas y no tenía muchas ganas de ver la cara de Lucy después de esa semana tan agotadora. Bajó un poco más y leyó "Sting", un chico rubio de ojos azules que jugaba en el quipo de fútbol de la escuela vecina y con el que había entablado una relación de amistad desde hacía algunos años, no lo pensó mucho y le envió un mensaje. Los chicos habían pasado el día juntos y sobre la hora de comer se reunieron con Elfman, el hermano mayor de Lisanna, y pasaron el resto de la tarde los tres juntos; cuando empezó a oscurecer decidieron que Natsu y Sting irían a casa del segundo para prepararse para salir esa noche y luego recogerían a Elfman en su casa. En un principio Natsu fue bastante reacio a ir a Christina ya que era un pub que frecuentaba mucha gente y podría encontrarse con su grupo de amigos, pero al final cedió ante la insistencia del rubio, en realidad sus amigos ni siquiera tendrían por qué haber quedado pensaba el pelirrosa por lo que estaba bien pasarse por allí.
Una vez dentro, Natsu visualizó un poco el local mientras cada uno de los chicos se separaban en direcciones diferentes, sólo iban a ver como era el ambiente así que más tarde los encontraría y volvería a reunirse con ellos. Se acercó a la barra y pidió su primer cubata, por el rabillo del ojo creía haber visto en una de las esquinas de la pista a lo que parecían ser Gray y una peliazul con una coleta alta comiéndose el uno al otro, pero pronto olvidó aquella situación cuando se cruzó en su visión una rubia que estaba sentada sola en uno de los sillones del local. Desde la posición de Natsu, sólo podía ver la espalda de la chica que se asomaba por el pronunciado escote trasero del vestido y su largo cabello rubio, pero al pelirrosa le bastó con esos pequeños rasgos para sentir una atracción inmediata hacia la chica. Se bebió el ron con Coca Cola que acababan de traerle casi de un trago y caminó hasta el sillón donde estaba la rubia, no le gustaba mucho estar con dos chicas diferentes en el mismo día pero solo por hoy, haría una excepción.
Una rubia que llevaba unas cuantas copas de más encima estaba descansando en uno de los sillones del pub esperando a que Loke le trajera otra copa, sabía que no se encontraba en sus 5 sentidos pero no le importó demasiado, total, ¿quién iba a estar en casa esperándola para reclamarle algo? A diferencia de lo que ella esperaba, la noche no había merecido la pena: Sus amigos se separaron rápido del grupo para tener un momento más íntimo entre ellos mientras ella se quedaba a solas con Loke, el chico era muy divertido y la trataba muy bien por lo que intentaron disfrutar lo máximo que pudieron de la noche pero cuanto más bebía la rubia, más recordaba a su madre y a Natsu. Ahora estaba sola, hacía mucho rato que no veía a ninguno de los chicos y estaba empezando a plantearse el marcharse a casa pero en cuanto hizo ademán de levantarse, las copas le subieron e hicieron que se tambaleara; la rubia que todavía no tenía muy claro ni siquiera si seguía en el mismo pub en el que había entrado, hubiera caído al suelo si no fuera por una mano firme que le había sujetado del brazo y que ahora agarraba su cintura por detrás de su espalda.
- No todo el mundo puede aguantar bien la bebida, ¿verdad? ¿Estás bien, rubia?- Lucy hiperventiló un par de veces cuando sintió el cálido aliento cerca de su oído, sabía que esa noche había bebido de más pero nunca había tenido alucinaciones por culpa del alcohol. La chica estaba segura, reconocería esa voz en cualquier sitio, se estaba imaginando a Natsu en ese momento justo detrás de ella.
Se rio en voz alta y desechó la idea, giró su cuerpo para poder estar cara a cara con el chico que le había ayudado y agradecerle, pero cuando levantó la mirada y encaró al chico el aire abandonó los pulmones de la rubia.
Natsu ni que decir tiene que tenía la misma expresión de pánico que la rubia en su cara, era un estúpido que no había reconocido a Lucy y ahora estaba ahí plantado delante de ella con cara de tonto mirándola sin pronunciar palabra, ¡por favor si ahora que estaba cerca podía reconocer su dulce perfume de vainilla a kilómetros! No entendía como no había podido reconocerla antes. Lucy se soltó del agarre de Natsu y tragó seco, tenía que salir de ahí o no podría aguantar todo lo que tenía que decirle al chico; Natsu se apartó un poco de la rubia y esta en un instante, corría tambaleándose de un lado a otro mientras chocaba con varios grupos de personas. Respiró hondo y pensó en seguir con la fiesta pero entre la multitud pudo ver como un chico sudoroso miraba lascivamente por donde la rubia había pasado; se prometió años atrás que no cedería ante Lucy y lo tenía muy presente todos los días, pero entonces, ¿por qué estaba corriendo en dirección a donde Lucy había salido mientras empujaba al capullo que la había mirado? El ron que le había dado aquel antipático camarero era del barato, estaba seguro de ello.
Lucy salió a la calle bajo la atenta mirada de las personas que estaban en el pub, respiró profundo un par de veces y se sentó en un banco cercano a la salida de emergencia por la que había escapado; su cabeza daba vueltas y le ardía la garganta, ¿tenía que ver a Natsu hoy? Quería llorar, quería gritar, quería escupirle a Natsu en su cara que era un gilipollas y que por qué no estaba consolándola esa noche como había hecho tantas otras. Se mordió el labio en un vago intento de reprimir las lágrimas que recorrían sin control sus mejillas, echaba en falta a su madre pero en momentos como aquel, echaba muchísimo más en falta a Natsu.
- Mamá, ¿qué hago? Te echo de menos- Sollozó entres dientes una rubia completamente vencida ante el alcohol y la tristeza que llevaba cargando todo el día. Ya no sentía siquiera el como caían incontrolablemente las lágrimas ni podía sentir lo que pasaba a su alrededor por lo que cuando sintió unos cálidos brazos que la rodeaban y la levantaban, se estremeció y pegó un pequeño respingo mientras alzaba rápidamente la vista, pero no esperaba encontrase con unos intensos ojos jade mirándola. Lucy quiso reprocharle todas las cosas que habían vivido hasta ahora pero cuando vio la preocupación sincera en los ojos de Natsu después de tanto tiempo, las palabras se quedaron atascadas en su garganta; suspiró y se acurrucó más en los brazos de pelirrosa, dejando que el alcohol la venciera por completo.
Cuando Natsu abrió violentamente la puerta de la salida de emergencia por la que había visto salir a Lucy y la vio sentada en aquel banco, soltó el aire que había contenido hasta el momento, aliviado por lo situación. Empezó a andar tranquilamente hacia la chica pero en un momento, paró en seco, ¿por qué se estaba comportando así? ¿Iba a ayudarla ahora cuando ella le había dejado de lado por tres años? Oh no, él no iba a ser tan estúpido como para fingir que no había pasado nada y cuidar de ella cuando ya era lo suficiente mayorcita para asumir responsabilidades. No la ayudaría, solo se acercaría y comprobaría que estaba lo suficientemente consciente para poder irse a casa y no desmayarse en el camino y si no lo estaba buscaría a las personas con las que vino para que se encargaran de ella. Natsu titubeó un poco pero se acercó a la rubia y se agachó a su altura para poder verle la cara y comprobar su estado, pero cuando la escuchó sollozar aquellas palabras, inmediatamente se le secó la garganta; Natsu sacó su móvil y miró la fecha, 7 de febrero... Se revolvió el cabello frustrado mientras se levantaba del suelo y sin pensarlo demasiado agarró a Lucy y la levantó al estilo princesa. Estaba borracha pero todavía parecía consciente de sus actos, sabía que ella le gritaría y era especialista en ponerle nervioso pero el chico juraba que si escuchaba un solo reproche por parte de la rubia, la tiraba al suelo por el camino; Natsu notó como Lucy se sobresaltaba en sus brazos y la miró, quería decirle que la odiaba y que solo hacía esto por que no era capaz de dejar a una chica borracha sola en la calle, pero cuando vio la toda la tristeza que luchaba por salir de sus ojos marrones, Natsu no pudo decir nada más. Vio como la chica suspiraba y se acomodaba más en su pecho apoyando la cabeza entre su clavícula y su cuello, el pelirrosa sintió como un escalofrío que le recorría la columna vertebral, no sabía lo mucho que echaba de menos el tener a Lucy tan cerca hasta que no la tuvo en sus brazos.
Natsu llegó hasta la puerta de la casa de Lucy y a duras penas consiguió sacar las llaves de su bolso, entró y como el ya esperaba desde un principio, no había nadie en la enorme sala que se abría paso ante él. Cerró los ojos lo más fuerte que pudo por un segundo pensando en lo sola que debía sentirse Lucy y retomó el camino que conocía tan de memoria como conocía su propio nombre; no quería ablandarse por la rubia, no podía hacerlo, pero cuando abrió la puerta del dormitorio de Lucy, los recuerdos le abofetearon la mente. Dejó a Lucy cuidadosamente sobre su cama y la tapó con las sábanas, después miró un poco más a su alrededor; Lucy había mantenido su habitación exactamente igual desde que la conoció, nada había cambiado desde la última vez que estuvo allí, ni siquiera las fotos. Se paró a mirarlas detenidamente mientras luchaba por no salir corriendo de aquella habitación: Lucy en el primer cumpleaños que pasó con Natsu, Lucy y Natsu jugando juntos, el primer día de escuela con el grupo, Lucy y Natsu durmiendo juntos... Se apartó rápidamente de la estantería donde descansaban las fotos y se frotó fuertemente los ojos, necesitaba salir de ahí ahora. Echó un último vistazo a la rubia y se alejó de la cama intentando salir lo más rápido posible del lugar pero una cálida mano se aferró a la suya.
- Natsu...
Se quitó la ropa y abrió el armario, miró en el segundo cajón y sacó unos pantalones de chándal cortos que él mismo había dejado allí muchos años atrás. Levantó las sábanas y se tumbó a un lado de la rubia, la cual instintivamente se acurrucó con el y lo abrazó; Natsu le apartó el pelo de la cara y la acercó lo más que pudo a su cuerpo, sonrió. Tal vez, sólo por esta vez, podía ablandarse un poco.
Este capítulo ya se había subido con anterioridad pero ha sido reescrito y resubido por lo que auqnue lo hayas leído anteriormente, puede que ahora te de otro enfoque de la historia. Con la reedición de los capítulos, buscó una mayor comprensión y profundidad de la historia para que podáis llegar a disfrutarlo tanto como yo 3
Bueno, ¿qué os parece el cap? Por fin se van a volver a hablarse me ha quitado un peso de encima esto ya jajaja. Quiero que sepáis que Natsu en este punto cree que no siente NADA por Lucy, es cariño de mejores amigos aún, de momento claro está. Bueno decirme si os gusta o no en comentarios y que rumbo queréis que tome la historia, ya esta tomando forma la cosa creo yo pero igual me gustaría saber que os parece.
Niixuiix: Espero que te guste el cap! Gracias!
Gracias a todos por leer y marcar fav
Un besito, se despide Noah
