Fairy Tail no me pertenece, pertenece a Hiro Mashima, la historia es de mi pequeña invención
Chapter 4: Realidad
Con una casi imperceptible sonrisa de tristeza y los ojos al borde del llanto -Perdóname, Natsu… Las lágrimas empezaron a correr por su cara sin control, las manos le temblaban, la había perdido.
Se despertó agitado. Aquella frase después de tres años aún tenía efecto en él, dolía, joder si dolía. Giró su cuerpo y miró a Lucy, ¿qué mierdas estaba haciendo? Anoche no debió haberse quedado, pero verla llamándolo le trajo tantos recuerdos… Él era fuerte, no caía ante los encantos de ninguna chica, pero con ella no podía, era su Lucy y le necesitaba, ¿qué podía hacer? Era un blando ante esa rubia. Acercó su mano a la mejilla de esta y apartó unos rubios mechones que se pegaban cerca de la comisura de su boca. Siguió mirándola, ¿por qué? No podía entenderlo, era como su hermana, él la cuidaba de todo mal, ella siempre le había demostrado que estaría ahí, entonces, ¿por qué rompió todo aquello que habían construido…?
Sintió una suave caricia en la mejilla y una cálida respiración cerca de su cara, ¿Estaba con alguien? ¿Qué hizo anoche? Poco a poco empezó a abrir los ojos y enfocar la vista a su alrededor, estaba en su cuarto de eso no había duda, giró la cabeza y observo al chico pelirrosa que había a su lado. Espera, ¿pelirrosa?
-NATSU!
La rubia empujó al pelirrosa casi hasta tirarlo de la cama y rápidamente levantó las sabanas mirando a los dos de arriba abajo
-Aunque hubiera querido, con lo borracha que estabas hubiera sido imposible haberlo hecho.
-¡Serás...! Espera, si no hicimos nada, ¿Qué haces aquí?
Natsu no sabía responder, y es que joder, ni el mismo lo sabía. Intentó explicar algo pero al abrir la boca no pudo decir nada, se había quedado en blanco. Suspiró y se levantó de la cama. Acomodó sus pantalones e intento alisar su camisa lo máximo posible, se acercó al espejo de cuerpo entero que estaba casi cerca de la puerta y mientras se miraba arregló un poco su enmarañado pelo. Se echó una última mirada en el espejo para ver que estuviera lo más decente posible y agarró el pomo de la puerta dispuesto a irse.
Lucy miraba sin saber que decir a Natsu arreglarse, estaba ahí otra vez y ni siquiera recordaba el por qué, ¿es que acaso el se acordó y fue a consolarla? Que idiota era, leía demasiadas historias en las que por muy mal que fueran las cosas había un final feliz, que estupidez. Salió de sus pensamientos al ver a Natsu con la mano en la perilla de la puerta, se levantó lo más rápido que pudo y con un tirón de manga lo dejó mirándola.
-¿Dónde vas? Te he hecho una pregunta joder.
-A casa. Anoche te encontré borracha en el bar y casi no podías tenerte en pie, no podía dejarte sola allí así que te traje hasta casa, cuando te deje en la cama no quisiste soltarte así que tuve que dormir aquí.
Bueno, en parte todo aquello era verdad, sólo había omitido algunas partes que rezaba porque Lucy no las recordara.
-Tú…Gracias, Natsu.
-Adiós, Lucy
Natsu echó una última mirada a Lucy, estaba cabizbaja, no podían verse siquiera sus ojos, no, ya se había ablandado lo suficiente, el nudo en su garganta ya era demasiado doloroso, podría ahora decirle tantas cosas, joder, llevaba tres años guardándose todo aquel dolor, ¿Por qué simplemente no se lo decía y ya? Ah, cierto, estaba acojonado. Acojonado de que le dijera que simplemente dejó de importarle, que lo que ella le hizo se lo merecía y que jamás había sido todo lo bueno que él creía, miedo de oírla decir que su único lazo era ella y nada más. Miedo, de perderla, si no lo había hecho ya, del todo. Respiró profundamente, tenía que irse.
No, joder, no. No podía marcharse ahora que después de tres años se dirigían la palabra sin soltar veneno por la boca, tenía que decírselo, él tenía que saberlo.
-Porque.
-¿Por qué qué, Lucy?
-¿Por qué no estuviste…?
-¿Qué…?
-Yo también la perdí. Yo también lloré por ella. Yo… Yo siempre estuve a tu lado, y tú me dejaste. ¿Por qué…? ¿¡Por qué mierda te alejaste de mi cuando más te necesitaba Natsu!?
Levantó la cabeza y la vio, roja de rabia, con la cara envuelta en lágrimas reprochándole algo que jamás se había parado a pensar. ¿Él la abandono? No, eso no fue así… Ella se alejó de todo, nunca le volvió a hablar después de eso, no le fue a buscar. Miles de preguntas abordaron su cabeza, él no la había abandonado, ella sí lo hizo, estaba seguro, aunque si tan seguro estaba, ¿por qué no podía decírselo?
Su respiración estaba agitada, su corazón le golpeaba tan fuerte que juraba que pronto se partirían sus costillas, las lágrimas no dejaban de caer. Estaba rabiosa, ¿por qué no decía nada? Él estaba ahí parado con la boca entre abierta y millones de dudas en sus ojos, ella lo sabía, él le echaba la culpa de todo, llevaba tanto tiempo haciéndolo que llego a creérselo, dudo de ella misma, pero aquello no era así. Ella siempre había ido detrás de Natsu, había tirado de él cada vez que la había necesitado, pero aquello era diferente, no sólo lo habían jodido a él, ahora ella también se llevaba el golpe, ¿y quién iba a buscarla a ella? Nadie. Se alejo de todo, se sentía traicionada, y espero que Natsu la sacara de volver a caer en aquel abismo de soledad del que la habían conseguido sacar, de ayudarla como ella tantas veces había hecho con él, pero nunca llegó, joder era su novia, claro que le dejó devastado, pero para ella era como su hermana, los dos la habían perdido aunque él no lo entendiera. Se secó las lágrimas y miró a Natsu, no había más que decir, ¿verdad?
Seguía en shock, jamás había pensado que este momento sería así. Miro a Lucy, sabía que ella no bromeaba, no estaba jugando con él, veía en sus ojos aquel mismo dolor que también se reflejaba en los suyos. Tiró de la camiseta de Lucy hacia adelante haciéndola casi caer para agarrarla antes entre sus brazos. La abrazó como si su vida se fuera en ello.
-Lo siento Lucy.
Su cuerpo se tensó y su corazón latió más rápido si podía ser, dejó de llorar. Lo sentía. ¿Cuánto tiempo había esperado oír aquello? No lo sabía, pero si sabía que agradecía a quien estuviera ahí arriba por darle garrafón la noche anterior. Quería aferrarse más a él, decirle que era él mayor gilipollas de la historia, que le había echado tanto de menos, pero no le dio tiempo, al segundo Natsu se había ido casi corriendo. ¿Qué había pasado?
Definitivamente era gilipollas. Se había ido corriendo como un loco después de decir aquello, ¿qué pensaba? ¿De verdad, unas simples frases le habían derrumbado tres años de martirio? Necesitaba pensar, y como si sus pies estuvieran programados, sin darse cuenta había llegado a parar al parque donde conoció a Lucy. Se había sentido una mierda de persona, ¿por qué las cosas eran tan difíciles? Sus amigos habían conseguido superarlo y él estaba anclado al pasado, anclado a ella y sus desvaríos locos que le llevaron a quererla tanto, joder aquella chica le cambió la vida, no podía olvidarla, y Lucy no tenía la culpa de ello. Lo sabía, sabía que había hecho el capullo, tenía que arreglarlo, lo iba a conseguir, sólo necesitaba tiempo, el echaba de menos a esa rubia con olor a vainilla que siempre sabía sacarle una sonrisa, pero tenía algo claro, ella no le iba a perdonar fácilmente.
Se dejó caer por la blanca pared y se sentó. Pegó lo más que pudo las rodillas a su pecho y ahí, sola en aquel cuarto que tantos recuerdos guardaba, después de tres años, admitía que no olvidaba a Natsu. Estuvo tres años dolida por todo aquello, pero siempre se reprendía a sí misma con que sólo le dolía que él no hubiera estado, que había enterrado aquellos sentimientos, pero hoy, cuando le abrazó, su corazón latía tan fuerte y su cabeza daba tantas vueltas que tenía claro que por mucho que quisiera, no había podido dejar de querer a Natsu. Y tal vez ese fue su mayor error, no poder olvidarle, dejándose llevar más a aquel abismo de soledad, alimentando aquel resentimiento hacia él.
Se levantó del suelo y se acercó a su estantería, miro las fotos con Natsu, jamás las pudo tirar, eran sus recuerdos por muy mal que ellos hubieran acabado, en un momento fueron felices. Soltó una pequeña risa ronca por culpa del llanto de antes al ver la foto de una niña rubia y un niño pelirrosa llenos de tarta, ese fue el primer cumpleaños que pasó con Natsu, miró las demás y miles de recuerdos abordaban su cabeza, se alejo de la estantería y sonrió. Tal vez seguía enamorada de Natsu, él podría no querer arreglar las cosas, tal vez podrían volver a estar como esos últimos tres años incluso peor, pero tenía clara una cosa, había podido volver a tener a Natsu a su lado por unos minutos y quería repetir aquello.
Buenaaaaaaaaaaaas! perdonad el retraso, no he podido subirlo en todo el día y sé que ha quedado muy corto pero en los próximos no será así, prometido!
Bueno ¿qué tal os esta pareciendo? Los chicos ya están rebajando ese "odio" y no sabéis lo mucho que me gusta eso, pronto sabréis porque esa novia de Natsu los separo, poco a poco, espero me digáis que mejorar y que os gustaría que pasara y opinéis del capitulo, muchísimas gracias a todos por leer y marcar como favorito, siento si este cap no es tan fuerte como esperabais pero estoy algo corta de imaginación :(
Niixuiix: Siento haberte hecho esperar y aquí tienes otro cap, espero que te guste :* y sí, perdona pero tienes que esperar muuuuucho, aunque notareis pistas
Gracias otra vez a todos!
Un besito, se despide Noah
