Capítulo 5: Volviendo a empezar

Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima, la historia es de mi propia invención

La tenue luz del amanecer se colaba entre las blancas cortinas de una habitación en el este de Magnolia, dentro de esta una joven rubia molesta por el reflejo de la luz del alba, daba vueltas en su cama buscando volver a conciliar el sueño. Sin conseguir seguir durmiendo, Lucy se levantó y estiró un poco el brazo hasta el despertador que descansaba en su mesilla de noche; 06:30 de la mañana, aún faltaba bastante tiempo para que fuera la hora de entrar al instituto pero viendo que no podía seguir acostada, decidió a regañadientes que esa mañana haría las cosas con más calma de la habitual.

Se levantó de la cama y se dirigió al baño que se encontraba ubicado al final del pasillo, encendió la luz y se miró al espejo: despeinada, con legañas y ¿eso de ahí eran babas? Frunció el ceño y se metió en la ducha para poder empezar a arreglarse. Cuando salió volvió a mirarse al espejo mientras cepillaba -ahora húmedo y enredado- cabello, mientras pasaba el peine por algunas de las rubias hebras cayó en la cuenta de cuánto le había crecido el pelo, hace algunos años su cabello era más corto y ondulado dándole un aspecto mucho más infantil a juego con su pequeño cuerpo sin desarrollar. Sonrió mientras terminaba de pasar el cepillo por las puntas rubias, ya no era una niña, había crecido en todos los sentidos -aunque mucho más en el físico- y en su cara podían notarse claramente sus ya 17 años; dejó el cepillo en el primer cajón del lavabo y mientras se enrollaba en una toalla, se dirigió a su habitación nuevamente a buscar la ropa que se pondría el día de hoy. Ahora que la situación era diferente y los dos habían madurado lo suficiente, tal vez las cosas entre Natsu y ella podrían tomar el rumbo que siempre había deseado, se rio internamente y se imaginó como sería estar con Natsu sin tanto dramatismo de por medio mientras giraba el pomo de la puerta de su habitación. Entró y justo antes de abrir el armario se paró en seco, en su mente se había dibujado la imagen de una pelirroja de 15 años sonriéndole mientras la llamaba, su estómago comenzó a revolverse ¿estaba traicionando a su mejor amiga por pensar en Natsu como algo más? Lucy llevaba enamorada de Natsu desde los 12 años, puede que incluso mucho antes, y desde que fue consciente de ese sentimiento lo enterró en lo más profundo de su corazón. Natsu era su mejor amigo y aunque a veces pudiera hacerse ilusiones pensando en que el pelirrosa podría sentir lo mismo, veía como brillaba cada vez que Erza estaba cerca; le quería si, pero quería mucho más a Natsu y Erza por lo que intentó desde el primer momento deshacerse de aquel sentimiento, pero no tuvo mucho éxito. Cuando cumplieron 13, Natsu empezó a salir con Erza y para aquel entonces Lucy sabía que nunca podría olvidar a Natsu: era su primer amor, su primer amigo, su primer corazón roto, su primer todo... Por lo que cuando el pelirrosa le contó la noticia de su noviazgo con aquellos ojos que le suplicaban comprensión y los labios temblando, no pudo hacer más que abrazarlo y apoyar a sus dos mejores amigos. Cuando llevaban 2 años de relación, Erza desapareció sin darle ninguna explicación a Natsu y aunque ella sabía el motivo por el que ella se marchó, en su mente seguía existiendo esa imagen de sus dos mejores amigos enamorados; ahora tenían 17 y la situación era muy diferente, necesitaban avanzar y tal vez eso podía empezar cambiando el sentido de su relación pero, ¿aquello estaba bien? ¿Erza se molestaría de qué aquello pasara?

Pestañeó varias veces y se llevó una mano a sus labios como si intentara evitar que siguieran escapando las palabras, apartó su mano y empezó a reírse en voz alta ¿de qué aquello pasara? ¿Pasar qué, exactamente? Se rio todavía más fuerte y pequeñas lágrimas se acumularon en las esquinas de sus ojos, estaba fantaseando como cuando tenía 15 años sólo porque Natsu le había pedido disculpas, no significaba nada, Natsu seguía enamorado de Erza y ella lo sabía mejor que nadie, lo veía cada día desde hacía 3 años joder. Sacudió la cabeza para intentar alejar aquellos pensamientos y abrió la puerta de su armario, miró hacia la parte derecha de este: camisetas estrechas, tops cortos, pantalones super skinny y vestidos con amplios escotes. Había dejado de utilizar aquella ropa en el momento en que Natsu empezó sus aventuras con el alcohol y las chicas, en realidad nunca había sido una chica tan atrevida ni mucho menos se sentía bien con su cuerpo a pesar de que era consciente de que los años habían ayudado a que su cuerpo se desarrollara estupendamente, pero Erza durante un tiempo había conseguido que Lucy se quisiera tal y como era por lo que se veía en la confianza de llevar prendas que realzaban su figura. Miró a la parte izquierda de su armario esta vez y sacó una sudadera negra que pertenecía a Loke y se había olvidado en su casa a saber cuando, volvió su vista otra vez a la derecha y dudó, la sudadera era grande y tapaba hasta el inicio de sus muslos por lo que tal vez podría usar alguno de sus viejos pantalones. Respiró profundamente, odiaba a Natsu, era imposible que el volviera a su vida y no trajera todo lo que Erza les había dado con él, definitivamente tenía mucha más cosas que agradecerle a la pelirroja de las que podía reprocharle. Se cambió rápidamente y se pusó la sudadera negra, unos pitillos claros de tiro alto rasgados en las rodillas y las Converse negras, se miró al espejo y asintió; la sudadera era lo suficientemente larga para tapar en gran parte todo lo que aquellos pantalones marcaban pero al menos había conseguido ponerse aquella ropa otra vez, tal vez si las cosas seguían por ese camino podría volver a ser aquella Lucy.

Por su parte, Natsu se encontraba manteniendo una de las batallas más feroces que había tenido en su vida: luchar con su cuerpo para no quedarse dormido sobre el tazón de cereales. El fin de semana restante a lo sucedido con Lucy, Natsu no había podido cerrar los ojos pensando en como solucionar las cosas con la rubia, las dudas martilleaban en su mente y su cuerpo se revolvía sólo de pensar en cómo lloraba la última vez que se vieron. Lucy siempre fue una debilidad para Natsu y Erza, desde el primer día que la pelirroja trajo a Lucy al grupo de amigos había sentido que debía cuidar de ella, así que cada vez que lloraba sentía que iba matar a quien se pusiera por delante. No era como si Lucy llorara todos los días, justamente por eso le dolía tanto verla así, había visto a la rubia recibir golpes de su padre o de algunos niños de la calle y ni inmutarse al respecto, pero cuando llegaba la noche y estaba sola, se rompía a llorar para que nadie cargara con la culpa de sus sentimientos. Lucy era así, tenía poca autoestima y se subestimaba constantemente pero Natsu siempre sintió que era la persona más fuerte que había conocido; se levantó de la mesa a duras penas y dejó el bol dentro de la pila de la cocina, se dirigió al baño y comenzó a peinarse y terminar de vestirse para ir a la escuela. Ni que decir tiene que para Erza era lo mismo con Lucy, la adoraba y muchas veces dudó de los sentimientos que tenía Erza por él ya que cuando veía a Lucy, los ojos de la pelirroja la miraban de una forma en la que jamás lo miraron a él. No era como si a Erza le gustara Lucy o algo así, pero Natsu pensó mucho tiempo en que tal vez, el que no le gustaba era él. Terminó de arreglarse, se acercó a la entrada de su casa mientras dejaba en el banco que se encontraba cerca de la puerta una bolsa con un corazón que contenía el almuerzo de Wendy, cogió su chaqueta de cuero para no pasar frio en la moto y se encaminó hasta ella para dirigirse al instituto. Todavía no había llegado a ninguna conclusión con el tema de Lucy pero él tampoco era de sobre pensar tanto las cosas, cuando viera a la rubia simplemente haría lo primero que se le pasara por la cabeza, lo cual esperaba que no fuera una gilipollez.

Lucy llegó 10 minutos antes de lo previsto al instituto, ella siempre intentaba llegar antes porque odiaba llegar tarde a los sitios, pero hoy era demasiado pronto para estar allí. Ya que se había levantado hoy cuando no debía, llevaba ya preparada como una hora en su casa por lo que no tenía sentido seguir plantada allí; la rubia entró por las grandes puertas del instituto e intentando parecer lo más casual posible, buscó con la mirada cierta cabellera pelirrosa, no la encontró pero en su lugar pudo ver como una mancha azul corría sin control hacia ella.

- ¡Lucy! ¡Lucy! ¡Por dios, que ganas tenía de verte!- Era Levy, que abrazaba a la rubia con una fuerza que sin duda no correspondía al pequeño tamaño de esa chica, su amiga tenía que dejar de entrenar con Gajeel.

-Levy por favor, déjame respirar y tranquilízate

- ¿Qué me tranquilice? Claro, por qué todo está super tranquilo. Desapareciste del pub, ¡te estuve buscando por todas partes! Si no fuera porque Natsu tuvo la brillante idea de decirme que estabas con él, ¿Qué hubiera hecho? Y para colmo, no has contestado mis llamadas en todo el fin de semana- decía una enfadada Levy. Lucy miró hacía otro lado un poco avergonzada por la situación, no volvería a beber -hasta el fin de semana siguiente-.

- Lo siento Levy, tienes razón fue bastante imprudente menos mal que Natsu me encontró

- Esa es otra, Natsu. ¿Qué hacías tu con él? ¿Ya no estáis enfadados? Parecía muy preocupado pero me dijo que se quedaría contigo esa noche y que se había puesto en contacto conmigo porque yo seguro que sabía con quien te habías ido al pub, lógicamente le dije que fuiste conmigo y que te cuidara-a pesar de tener el ceño fruncido en gran parte por el enfado, Levy soltó un pequeña risa mientras suavizaba su rostro- Y dime, ¿te cuidó bien el "inocente" Natsu?

Lucy pasó por todos los colores del arcoíris hasta acabar en el rojo intenso que se extendía por sus orejas y parte de sus mejillas mientras recordaba como había dormido con el pelirrosa - ¡LEVY!, por favor no digas esas cosas que cualquiera puede escucharte- Lucy tapó rápidamente la boca de la peliazul mientras esta estallaba en risas, dios si Natsu escuchaba eso todo lo que habían avanzado se iría por la borda.

Levy seguía intentando interrogar a la rubia entre risas mientras que Lucy por su parte esquivaba lo mejor que podía todas las preguntas incómodas que hacía Levy. Casi estaban en la puerta de su clase de matemáticas cuando sintió como unos brazos la cogían por la cintura y la aprisionaban, consiguiendo que se tambaleara un poco hasta casi llegar a caer si no hubiera sido lo suficientemente rápida en recuperar el equilibrio.

Natsu dejó la moto en el aparcamiento del instituto, bajó de esta y puso un candado en la rueda delantera, sacó su reloj y miró la hora: 07:45. Había intentado llegar 10 minutos antes a clase porque sabía que Lucy estaría allí preparándose para empezar el día, se encaminó hacía la entrada del instituto y titubeó un poco antes de entrar ¿y si Lucy no quería hablar con él? Negó con la cabeza y respiró profundamente mientras abría la puerta, si no quería hablar con él se lo escribiría, y si no quería leer sus mensajes, se lo mandaría en código morse. Recorrió los pasillos buscando una cabellera rubia y la encontró llegando a la puerta de la clase de matemáticas juntos a una chica bajita que pudo identificar rápidamente como Levy, mierda, no estaba sola. Se paró e intentó pensar como abordarla sin que se escabullera con Levy y solo pudo llegar a una única conclusión: cogió un poco más de carrerilla y corrió hasta la rubia, la agarró por detrás y la abrazó lo más fuerte que pudo.

-¿Es que hoy es el día de lanzarse encima de Lucy?- masculló una cansada Lucy mientras intentaba girar su cabeza dentro del agarre al que se veía sometida, sintió como soltaban un poco dicho agarre y cuando vio los ojos jade de Natsu mirándola, no supo como reaccionar.

-Jo lo siento Luce, solo quería saludarte- soltó casualmente Natsu mientras sacaba a relucir aquel apodo que le había otorgado a la rubia con 8 años.

Lucy y Levy estaban en shock, la rubia tuvo que apoyar una mano en la pared por que con lo que sus piernas temblaban juraba que se caería al suelo. ¿Natsu? ¿Por qué hacía eso? No entendía muy bien que es lo qué pretendía el pelirrosa pero ahí estaba parado, mirándola expectante con aquellos ojos que la dejaban sin habla y con esa sonrisa estúpidamente bonita que utilizaba para manipular a Lucy y hacer con ella todo lo que quisiera. Soltó una pequeña risa y agarró una de sus manos.

Dios, Natsu no sabía en que agujero esconderse en ese momento: lo suyo no era precisamente pensar en momentos de estrés así que lo primero que se le pasó por la cabeza fue la idea de actuar como si nada hubiera pasado en los últimos 3 años, completamente brillante ¿verdad? Pues claramente no era la mejor de las ideas porque ahora que lo había hecho no sabía que más decir, estaba ahí parado con una sonrisa nerviosa plantada en su cara esperando a que Lucy dijera algo al respecto. Lucy no dejaba de mirarle a los ojos y odiaba a Lucy cuando hacia eso, le miraba a los ojos como buscando quien sabe qué y él se sentía tan vulnerable, juraba que Lucy podía leer sus pensamientos cuando hacía eso pero en este momento estaba claro que la rubia no podría leer mucho, ¿qué pensaba hacer después de saludarla así? ¿preguntarle por el tiempo? Llevaban 3 años sin mantener una conversación en la que las palabras estúpido o cállate no fueran las protagonistas del día, no sabía nada de como era Lucy en este momento y una punzada llegó al final de su espalda, ya no conocía a Lucy.

- Natsu- La voz de Lucy le sacó de sus pensamientos y como si la rubia tuviera superpoderes, se relajó al instante.

Ella estaba allí sonriéndole tan cálidamente como lo había hecho siempre, de esa forma en la que sólo ella conseguía calmarlo, como echaba de menos esa sonrisa. Notó como Lucy le cogió la mano y suspiró aliviado, sabía que la rubia tomaría el control de la situación y como siempre había hecho, le sacaría de todos sus problemas; cuando Lucy estaba cerca sabía que saldría ileso de cualquier situación con el ingenio y apoyo de la chica, para Natsu, la rubia siempre fue como encontrar agua en el desierto.

Lucy se abofeteó mentalmente, ¡dios! Las cosas que siempre hacía por Natsu no tenían fin. Mientras se perdía mirando a Natsu como siempre, en un milisegundo su cerebro conectó todas sus terminaciones nerviosas y llegó a la única conclusión que podía encontrar en ese momento: Natsu quería actuar como si nada porque no tenía ni idea de que hacer, miró al pelirrosa después de llamarlo por su nombre y vio como sus hombros perdieron toda la tensión que habían acumulado anteriormente. Conocía a Natsu como si lo hubiera parido por lo que sabía que iba a reaccionar así, siempre era lo mismo cuando tenía un problema con alguien y Lucy tenía que acabar mediando para que realmente se solucionaran las cosas, y esta vez no iba a ser menos.

-Levy, perdona pero tengo que hablar con Natsu de algunas cosas, ¿puedes decirle al profesor Macao que estamos ayudando al director Makarov? Él lo entenderá seguro- comentó la rubia a Levy quien, todavía ensimismada con la situación, se metió en la clase sin siquiera echar una mirada atrás. Natsu y Lucy se miraron e instantáneamente estallaron en risas - Vamos, anda- Lucy siguió sujetando la mano de Natsu y se dirigió a la azotea del instituto, sabía que allí no subiría nadie y podrían mantener una conversación más o menos calmada.

Abrieron la puerta de la azotea y en medio de un silencio bastante cómodo se sentaron en una de las esquinas mienstras se miraban por unos minutos. Como Lucy no vio ademán de hablar por parte de Natsu, suspiró e intentó comenzar la conversación pero al segundo tuvo que callar para poder escuchar todo lo que Natsu vomitaba casi sin coger aire.

Natsu titubeó un poco antes de hablar mientras miraba de reojo a la rubia, ¿cómo decirle que quería recuperar el tiempo si ni siquiera había encontrado que decirle después de saludarla? ¿Cómo decirle todo lo que había estado guardando estos tres años? Miró a Lucy y vio las intenciones que tenía de cómo siempre sacarlo de aquella incómoda situación, pero no, estaba vez él tenía que anteponer a Lucy y decirle todo lo que realmente sentía.

- Mira Lucy, lo siento, desde que hablamos la última vez he estado intentando encontrar las palabras exactas que decirte y que pudieran expresar las millones de cosas que han rondado por mi mente en estos últimos tres años, pero no he encontrado nada más sincero que decirte que lo siento -Natsu agachó la cabeza y cogió aire mientras notaba como su labio inferior temblaba de forma casi imperceptible, no podía evitar estar nervioso- No sé como sacar esta situación adelante, he pasado tanto tiempo enfadado con el mundo que ya no sé dejar de estarlo...Perdóname por haber sido tan yo y no pensar nunca las cosas, tendría que haber estado ahí para ti como tu lo has hecho siempre pero supongo que gestionar el primer corazón roto con 15 años no era lo mío -Natsu soltó el aire que mantenía encerrado en sus pulmones al ver como Lucy soltaba una pequeña risa culpable mientras le miraba- Tal vez los dos hemos acabado haciendo las cosas mal pero Lucy por favor: eras, eres y serás mi mejor amiga. Quiero avanzar, pero no sin ti a mi lado, no quiero perderte a ti también, si no lo he hecho ya claro...-Natsu extendió su mano y agarró la de la rubia mientras sacaba una de sus características sonrisas- Volvamos a empezar, Luce.

Lucy intentó decir que si, que claro que sería su mejor amiga pero cuando intento articular palabra el nudo en sus garganta y las lágrimas que se amotinaban en sus ojos se lo impidieron. ¿Cómo no iba a perdonarlo? Dios, lo echaba tanto de menos y él tenía esa capacidad de conseguir cualquier cosa de ella sólo con sonreír, que no hicieron falta palabras para contestar a aquel pequeño discurso. Lucy se abalanzó encima de Natsu consiguiendo que este se tambaleara en el sitio mientras apretaba aún más el agarre de la rubia, quiso llorar y gritar pero Lucy opto por mantenerse en ese momento lo máximo que pudiera mientras, sin poder evitarlo, lloraba en el hombro del chico.

En cuanto Lucy estuvo en los brazos de Natsu, este no pudo más que sostenerla lo más fuerte que sus brazos le permitieran. Se rio suavemente sobre la cabeza de Lucy y depositó un par de besos sobre la cabellera rubia, esta vez no pensaba cagarla, estaría junto a Lucy y dejaría de lado esa actitud de capullo que le había acompañado; se apartó un poco de la rubia y la miró fijamente sin poder apartar una sonrisa estúpida de su cara, la rubia lo miró y aun con la cara envuelta en lágrimas sonrió lo más sincera que pudo. El corazón del pelirrosa latió fuerte, Natsu tuvo que apartar la mirada mientras apoyando su brazo sobre los hombros de la rubia, emprendía camino a la siguiente clase que les tocaba; sin duda alguna era el chico más despistado del mundo, pensaba el pelirrosa: no había notado como Lucy le echaba casi tanto de menos como él a ella, que había sido demasiado tiempo lamentándose o lo increíblemente bonita que se había vuelto su mejor amiga.


Este capítulo ya estaba subido pero ha sido reeditado para que pueda entenderse mejor la historia y la disfrutéis casi tanto como yo lo hago 3

BUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENAS! ¿Qué tal? En este capitulo, por fin están bien, poco a poco se va viendo el porque ha sido tan importante que el problema lo hiciera esa chica, ella les ayudo a los dos muchísimo, ya queda menos para saber todo tranquilos. Espero que os este gustando, por favor decirme que opináis en los comentarios, esas cosas me ayudan a seguir escribiendo esto, además de decirme vuestras ideas para los siguientes capítulos. Muchas gracias a todos por leer y darle fav, para mi es increíble todo la gente que lo esta leyendo y me alegra muchísimo, no sabéis cuanto de verdad, gracias a todos.

Un besito, se despide Noah