Capítulo 8: Pesadillas echas realidad
Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima, la historia es de mi propia invención
Todavía podía escucharse al otro lado de la línea las incesantes preguntas de Gray, para quien no había pasado desapercibida la mención de Erza, -¿Erza?¿Has vuelto a beber, cabrón?- y cosas por el estilo, cosas que no quería escuchar en ese momento; apagó el teléfono para cortar de raíz las interrupciones y miró inmediatamente a la pelirroja que tenía delante. Cuando Natsu miró a Erza, no pudo evitar pensar que el tiempo se había detenido en esa suave sonrisa que seguía siendo la misma de siempre; nada había cambiado, estaba brillante y era la misma chica de sonrisa dulce, ojos marrones brillantes y cabello rojo tan ardiente como el mismo fuego que había robado su corazón con 10 años. Natsu siguió mirándola y Erza no pudo evitar reír suavemente ante el nerviosismo del pelirrosa, hacía tanto tiempo que Natsu no escuchaba esa risa que no podía evitar perderse en ella.
-¿Puedo pasar?- comentó la pelirroja mientras pasaba algunas hebras rojizas rebeldes tras la oreja.
-¿Eh? ¿Si?- La miró Natsu completamente embobado,carraspeó la garganta y tragó duro para intentar estabilizar a su tembloroso corazón; dios, podía jurar que volvía a tener 14 años- Claro, pasa por favor.
Natsu se apartó de la puerta para dejar paso a su inesperada invitada y caminó detrás suya para ir al comedor, ni siquiera era necesario enseñarle el camino, ella se lo sabía de memoria. Se sentaron uno frente al otro en silencio, los minutos corrían en el reloj pero ninguno era capaz de empezar la conversación; Natsu respiró hondo e intentó por todos los medios forzar a su cerebro para que pronunciara unas pocas palabras.
- ¿Te...?- volvió a carraspear su garganta e intentó mentalizarse con la situación para que su tono de voz fuera el más normal posible- ¿Te gustaría tomar algo? ¿Comer?
- Un poco de agua con limón estaría bien, por favor- terminó con una suave sonrisa mientras miraba directamente a los ojos del pelirrosa.
-¿Te sigue gustando eso?
La pelirroja soltó una sonora risa y cruzó las piernas en el pequeño sillón para adoptar una postura más cómoda- Claro Nat, no ha pasado tanto tiempo.
Natsu calló seco ante ese comentario mientras se dirigía a la cocina, ¿qué no había pasado tanto tiempo? Joder, él lo había sentido una eternidad; 3 años. Tres jodidos años, largos y dolorosos, que lo habían convertido en alguien horrible que estaba sumido en una espiral de destrucción mental; para Natsu, Erza se había convertido en una droga, adictiva y nociva para cualquier parte de su organismo, y sin duda podía jurar que se había convertido en un drogadicto que pasaba el "mono", porque no había sido capaz de encontrar algo que le ayudara a desintoxicarse de ella. Erza era su veneno y su antídoto, y ahora esa necesidad se encontraba sentada en su comedor, en su sillón, esperándolo.
Sacó el agua fría de la nevera, la sirvió en un vaso, cortó un par de limones en la forma que sabía que le gustaba a la pelirroja, echó unas gotas de miel y se dirigió nuevamente al salón.
-Lo he hecho como recordaba que te gustaba, no sé si era lo que esperabas o no pero es lo que hay, igualmente puedo hacer...
-Has cambiado- Le interrumpió la pelirroja. Natsu la miró y tuvo que apartar la mirada casi al instante, sentía que su vista se oscurecía y como volvía el dolor, los recuerdos, el cariño... ¿cómo no iba a cambiar? Ella destrozó lo poco que tenía, ¡necesitaba seguir adelante! Suspiró y miró fijamente a la chica, todavía no se sentía preparado para esta conversación.
-He crecido- sentenció el pelirrosa mientras encontraba las fuerzas para enfrentarse a la mirada chocolate de la pelirroja- Además, ya no tengo pelusilla de adolescente y las espinillas has desaparecido, ¿ves?- rio amargamente el pelirrosa mientras intentaba evadir el tema lo máximo posible.
-No me refería a eso...- decía la pelirroja mientras miraba con ternura la cara del pelirrosa, consiguiendo que Natsu se removiera en su asiento buscando el aire que estaba escapando de sus pulmones- Has perdido ese aire infantil, ¿sabes? No puedo ver esa sonrisa tonta tan contagiosa que nos sacabas siempre a mi y a Lucy, siempre me ha encantado- agarró el vaso y le dio un pequeño sorbo sin apartar la mirada de Natsu, por su parte Natsu estaba inmóvil en su asiento intentando asimilar el tono de la conversación.
-Eso...Eso quedó atrás hace demasiado tiempo, Erza.
- No hace tanto, Nat...
-3 putos años, Erza- suspiró profundamente, dispuesto a abstenerse de mantener esa conversación que solo daba vueltas en círculos- ¿Se puede saber qué haces aquí?
-He vuelto
-Eso ya lo veo, pero, ¿qué haces en mi casa? ¿qué quieres de mi?
- Quería verte, Nat.
-Para, por favor- dijo Natsu casi en un susurro mientras perdía las fuerzas para seguir manteniendo la charla. Odiaba que le llamara así: solo Lucy y su propio padre tenían derecho a hacerlo, estaba jugando con él y lo sabía, la conocía demasiado bien.
- Yo...- Erza cogió aire y titubeó un poco al hablar, como buscando las palabras correctas para poder seguir- Cuando estábamos saliendo no sabía bien que quería en mi vida, las cosas no eran tan fáciles como crees, ¿sabes? ¿Crees que no sé que lo hice mal? Por supuesto que lo sé, pero te echaba de menos Nat; no debí haberme ido, sé que te hice daño pero no era capaz de seguir contigo viendo como te destrozaba. Me dolía verte sufrir por mi, me dolía verte llorar por mi y pensé que la forma de que me olvidaras era desaparecer, irme y dejar que vivieras tu vida sin mi para que todo aquello pudiera acabar...pero ahora sé que la jodí, fue un error acabar con todo así sin más, te quería Natsu eso puedo prometértelo pero...
Natsu, que había intentado mantener su cordura el máximo tiempo posible, explotó golpeando la mesa con uno de sus puños descargando la rabia que había estado conteniendo durante todo ese discurso
-¡¿Qué no querías hacerme daño?! Te fuiste sin más, sin darme ni una mísera explicación haciéndome creer que fui el culpable de todo, ¡fuimos mejores amigos más de 10 años! ¿no crees que merecía una puta explicación? Me sentí la peor persona del mundo durante tanto tiempo, no sabía salir del pozo en el que había entrado...Joder Erza, eres todo para mi y me abandonaste como si no te hubiese importado nunca- Natsusoltó todo aquello sin respirar, se sujeto al reposabrazos del sillón para evitar caerse por la tensión acumulada
-¿Lo soy?- murmuró la pelirroja mientras se acercaba poco a poco a Natsu, quien soltaba las palabras atropelladas una tras de otra sin poder pararse a pensar en el peso de lo que decía.
- Por supuesto que si, ¿no me has escuchado? Me traicionaste Erza, me...- Natsu no cayó en la cuenta de lo que había dicho sin pensar hasta que sintió el roce de los labios de la pelirroja sobre los suyos, Erza sólo esperaba algo que le dejara claro que había alguna posibilidad con el chico y él se lo había puesto en bandeja. Erza devoraba los labios del pelirrosa con anhelo y melancolía, mientras que Natsu correspondía intentando sacar la ansiedad que había guardado desde que la pelirroja se había marchado de su lado; Natsu pasó la punta de su lengua por el labio inferior de Erza en un intento de pedirle paso para profundizar aún más el beso, consiguiendo sacar un gemido ahogado en la chica, el cual fue callado por los agresivos besos del pelirrosa. El beso anhelante pasó a ser demandante, necesario, desesperado; Natsu, sin separar sus labios de los contrarios a pesar de la falta de aire, deslizó sus manos desde el principio de la espalda hasta el final de los muslos de Erza ejerciendo en estos últimos un poco de fuerza. Erza, entendiendo las demandas del pelirrrosa, de un pequeño salto enredó sus piernas alrededor de las caderas del chico, acortando la poca distancia que los separaba; Natsu caminó unos pocos pasos con la chica enredada en sus caderas hasta la puerta que daba a la cocina, apoyó la espalda de la chica contra la blanca pared, permitiéndole apretar todavía más las caderas contra el bajo vientre de la chica. El beso continuaba profundizándose mientras Natsu deslizaba sus manos por el trasero de la pelirroja al tiempo en que los dedos de ella jugueteaban con las hebras rosadas del chico; Erza tironeó más fuerte del cabello del pelirrosa consiguiendo sacarle pequeños gruñidos. Natsu comenzaba a notar su respiración entrecortada y su corazón queriendo escaparse por su garganta, la había echado tanto de menos... Miró a la chica y movió sus caderas rozando su entrepierna con la de ella entre jadeos.
- Natsu...- susurró la pelirroja mientras sacaba una mano del rosado cabello y la bajaba hasta la cremallera de los pantalones del chico.
Natsu soltó a Erza de sus brazos mientras que al tiempo depositaba suaves besos en el cuello de esta, bajó sus manos hasta sus caderas y comenzó a desabrochar sus pantalones vaqueros, deslizándolos suavemente por las blancas piernas de la pelirroja. Separaron sus labios necesitados por la falta de aire mientras mantenían la mirada el uno sobre el otro; Erza se alejó un poco del chico y buscó por la habitación hasta que encontró la barra de la cocina en la cual se sentó de un pequeño salto bajo la atenta y deseosa mirada del pelirrosa. Erza miró fijamente a Natsu mientras que desabrochaba su blanca camisa, que todavía mantenía puesta, al tiempo abría las piernas ofreciendo una silenciosa invitación a su compañero; Natsu se acercó a ella intentando volver a unir sus labios en un profundo beso, pero se vio truncado por los suaves dedos de la chica que se interponían. Ella acarició suavemente los labios del chico con la punta de los dedos e hizo lo mismo sobre el miembro que apretaba la negra tela de los pantalones vaqueros de Natsu, provocando pequeños escalofríos en el pelirrosa.
-Hay muchas cosas que echaba de menos, Nat- dijo ella, con una mano le rozaba los labios al pelirrosa y con la otra jugueteaba con las braguitas que asomaban bajo la poca tela de camisa que las cubría. Natsu sonrió de lado y se arrodilló entre las piernas de ella, comenzó a besarla sobre la delgada tela de las braguitas semitransparentes de encaje blanco, provocando leves gemidos por parte de la chica; mordisqueaba, lamía y jugueteaba con sus dedos sobre el clítoris de esta aún cubierto por la delgada tela, ella mordía sus manos intentando ahogar todos los suspiros y gemidos que se escapaban de su garganta, pero no pudo evitar arquear violentamente su espalda cuando sintió un par de dedos entrando en ella.
Natsu reprimía su voz lo máximo que podía dejando escapar algunos gruñidos en el transcurso, le estaba volviendo loco todos aquellos gemidos por parte de la pelirroja; notó la delicada mano de la chica sobre su cabeza incitándolo a que siguiera, consiguiendo romper lo poco de autocontrol que le quedaba. Natsu sacó sus dedos del interior de esta y los sustituyó por su lengua, escuchó como Erza ya no reprimía sus gemidos y estos envolvían la sala, sonrió ante esto; su erección amenazaba con romper la tela de sus pantalones pero quería seguir dándole placer a la chica, hacía tanto que no disfrutaba de esta sensación que quería mantenerla el mayor tiempo posible. Erza no tenía comparación a ninguna de las anteriores chicas con las había estado, con solo rozarle era capaz de ponerle duro; comenzó a mover la lengua lentamente dentro y fuera de ella, sintió como era empujado por la mano de ella aún más profundo, sacó su lengua y volvió a introducir sus dedos los cuales sólo unos pocos minutos después, fueron prisioneros de las contracciones que se extendían por las paredes del interior de la chica.
Natsu se separó levemente de ella y admiró la vista que le acababa de brindar la vida, no pudo evitar que su corazón diera un vuelco al verla: sus pechos, aún cubiertos por el sujetador de encaje blanco, subían y bajaban al compás de su respiración mientras que el rojo se extendía por sus mejillas fundiéndose con el de su propio cabello.
- ¿Puedes continuar?- comentó el pelirrosa mientras miraba absorto el vaivén de la respiración de la chica.
Ni siquiera hizo falta que contestara, Natsu tironeó de la poca ropa que le quedaba, dejando libre la erección que dolía desde que había probado nuevamente a la pelirroja, se acercó a ella y ambos se fundieron en un ardiente y profundo beso. Erza se enredó alrededor de Natsu en un fuerte abrazo, sintiendo como este se introducía rápidamente en su interior; la sensación era aún más cómoda de lo que recordaba, ella le llenaba por completo, la pelirroja empezó a mover sus caderas al compás de las suyas propias y podría jurar que tocaba el cielo. Natsu aumentó el ritmo de las estocadas, haciéndolas más rápidas y profundas; Erza gritaba y jadeaba mientras intentaba ahogar algunos gemidos mordiendo el hombro del pelirrosa y enterrando los dedos en su espalda, Natsu jadeaba y su respiración ya de por si entrecortada dada la situación, se volvía más tajante con cada embestida. Natsu, al borde del orgasmo, dio una fuerte estocada y sin salir de la chica, comenzó a moverse profundizando más aún la embestida, haciendo llegar por segunda vez a Erza; salió y entró un par de veces en la pelirroja y en un rápido movimiento, sacando su miembro fuera de la chica, llegó al orgasmo poco después derramándose entre sus vientres.
Erza se derramó junto con su cabello rubí presa del cansacio sobre el hombro del pelirrosa mientras intentaba estabilizar su respiración, Natsu sonrió ante el gesto y mientras se acomodaba para acogerla más en su pecho, paseaba la punta de sus dedos sobre su espalda.
- Te quiero, Nat- Erza soltó aquello sin más, como quien habla del tiempo.
Un par de simples palabras fueron suficientes para que la mente de Natsu diera un vuelco; como un huracán que arrasa con todo, convirtió el tiempo que estuvo sin ella en un recuerdo muy lejano. Natsu intentó estabilizar su respiración y calmar su pecho, abrazó a la chica más fuerte para poder acercarla un poco más a su cuerpo y respiró cerca de su cabello para disfrutar del olor a fresas que desprendía la chica. Natsu no entendía completamente la situación o porque estaba la chica realmente allí entre sus brazos, pero tenía claro que alguien estaba dándole la oportunidad de redimirse ¿era un estúpido? Sin duda. Sonrió pensando en lo que diría Gray cuando se enterara o Lucy que seguro que se enfadaría muchísimo por lo que estaba haciendo pero no podía evit...
Natsu se separó bruscamente de la pelirroja y buscó rápidamente su ropa mientras contenía las ganas de llorar: Lucy. Mierda, ¿qué había hecho? ¿cómo podía haberse olvidado de la rubia? Su juicio se había nublado completamente en cuanto vio a Erza parada en el umbral de la puerta, buscó entre sus pantalones hasta que encontró lo que necesitaba, su teléfono. A pesar de que no había terminado su conversación con Gray, había algo muy importante que su amigo le había confesado: Lucy estaba enamorada de él. Respiró e inspiró rápidamente un par de veces sin poder calmar la ansiedad que se agarraba a su pecho, no, no, no y no ¡no podía volver a perder a Lucy por esto! No era imbécil, él sabía que había estado tonteando demasiado con la rubia y sin duda tenía ganas de empezar algo con ella pero no se imaginaba que Erza volvería con él, joder. Encendió rápidamente su teléfono bajo la confusa mirada de la pelirroja y se desplomó en el suelo en el momento en que se encendió la pantalla de su móvil: tenía 33 llamadas perdidas, 32 eran de Gray pero 1, era de Lucy. Se pasó la mano por la cara, intentando calmar sus ojos llorosos por la frustración, abrió el Whatsapp y leyó los 150 mensajes que tenía de Gray: "Tío, ¿qué coño haces colgándome? ¡Cógeme el teléfono de una vez joder!", "Ya sé que sabrías que cuando duermo la siesta tan tarde es porque estoy con Juvia, ¿verdad? Pues lo siento colega, pero ha llamado como una loca a Lucy contándole todo, el plan se ha arruinado. Pero tranquilo, te dije que Lucy estaba enamorada de ti, idiota, espero que sólo haya sido una divagación tuya eso de no sé qué de Erza que habías dicho"
Mierda, mierda y más mierda.
Siguió leyendo los mensajes que tenía hasta que llegó al chat con Lucy, en donde en resumidas cuentas, Lucy le decía que ella también le quería. Natsu bloqueó el teléfono y lo lanzó sobre el sofá que descansaba en la sala contigua a la cocina; se llevó las manos a la cabeza, ¿cómo podía ser tan gilipollas? Lucy no merecía nada de esto, no quería creer que fuera verdad el que ella estuviera enamorada de él, no podía ser el responsable de romperle el corazón como ya había hecho la pelirroja con él.
Erza se acercó por detrás al chico y le quitó las manos de su cabeza, besó la punta de sus dedos y le sonrió dulcemente; Natsu no pudo más y lloró, lloró todo lo que no había podido en 3 años. Lloró por él, lloró por Lucy, pero sobre todo lloró por no ser capaz de sacar a Erza de su vida, y de su corazón.
Este capítulo ha sido reeditado para que podáis entender mejor la historia y os guste tanto como me gusta a mi 3
BUENAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS. Cómo podéis ver, Natsu pierde los sentidos cuando ve a Erza, si, a mi tampoco me gusta que se olvide de lo que le gustaba Lucy pero no será tan fácil todo como parece, tranquilos todos. Espero que os este gustando la historia y si veis algo que no decídmelo por favor y dadme vuestras ideas! Gracias por perder un poquito de tiempo y leerlo, sois lo mejor3
Deicy: Tranquila, Nastu va a sufrir mucho, pero aunque a mi tampoco me guste Lucy tiene que sufrir un poco para que pueda pasar lo que viene después, Lucy no estará siempre esperándolo. Espero que te guste el cap, un besito!
Usuario865: Espero que te guste el cap, y es una buena opción lo de que lo dejaron por celos hacía Lucy pero ya se verá todo en los siguientes caps. Un besito!
Gracias a todos por leerlo, comentar, marcarlo como favorito y espero que os guste!
Se despide, Noah
