Chapter 11: Punto de vista
Fairy Tail no me pertenece, pertenece a Hiro Mashima, la historia es de pequeña invención
El timbre sonó marcando el inicio de la hora del almuerzo un día más, la cafetería recibía con sus puertas abiertas de par en par, el bullicio y risas que podían caracterizar a cualquier instituto. En el centro de todas estas se encontraba un chico pelinegro intentando tomar la decisión más difícil de, podríamos decir, los últimos 6 meses: pizza o sándwich para almorzar.
Gajeel no era un chico que le diera demasiadas vueltas a las cosas que pasaban a su alrededor, era alguien de pocos recursos por lo que aprendió a las malas el cómo gestionar sus problemas por si mismo, las únicas cosas que le importaban realmente podían resumirse en comer y estar con Levi. Era un chico callado, pero entre esas cosas importantes para él también entraban sus amigos y por supuesto, con ellos, Natsu y Lucy; durante los últimos 3 años se había limitado a no meterse en la relación de sus amigos, observaba desde una distancia prudente las cosas que otros pasaban por alto, así que siempre fue consciente de los sentimientos de Lucy por Natsu, de Natsu por Lucy y sobre todo, de los sentimiento de Erza.
¿Qué se valora en una amistad? ¿La sinceridad? ¿el apoyo? Cada uno le damos más peso a ciertos requisitos en una amistad y todos son igual de válidos, pero para Gajeel quien siempre había sido muy observador, lo más importante era que sus amigos fueran felices. Por eso, ese día en clase cuando el olor a fresas que desprendía cierta pelirroja impregnó toda la clase, en su cabeza empezaron a saltar todas las alarmas que tenía; miró hacia el asiento de Lucy mientras esta se levantaba y pudo notar como temblaban sus dedos mientras terminaba de recoger los últimos lápices que descansaban en su pupitre, así que no pudo evitar apretar los dientes y tensar su mandíbula intentando descargar su ira con ese pequeño gesto para no saltar a la yugular de la pelirroja, ¿por qué había vuelto? A diferencia del resto de sus amigos, Gajeel era la persona que más tiempo conocía a Erza ya que los dos vivían en el mismo complejo de apartamentos, a dos puertas de distancia el uno de la otra; no es que no tuvieran una relación profunda o que Gajeel no quisiera a Erza, simplemente no tenían una relación tan especial como la tenía con el resto del grupo, a Gajeel no le gustaban las cosas que hacía Erza y a Erza no le gustaba que Gajeel la juzgara, por lo que se "soportaban" mutuamente. Además de ellos dos, en ese edificio también vivía otro chico de pelo azulado y ojos negros, era un chico tímido que no tenía muchos amigos por lo que los padres de Gajeel y Erza insistieron mucho en que se hicieran amigos del chico al tener una edad similar, su nombre era Jellal.
El día que conoció a Jellal, a pesar de tener a penas unos 5 años recién cumplidos, Gajeel pudo notar la conexión instantánea que se formó entre la pelirroja y el peliazul. Erza y Jellal pasaban todo el tiempo que podían juntos: Erza vivía con su abuela quien la criaba como si fuera su hija y Jellal con sus padres así que con la escusa de aliviar a su abuela, la pelirroja prácticamente vivía en casa del chico. Pasaron los años y la relación entre los dos se afianzó todavía más, Gajeel ya entendía más sobre las emociones ya que el mismo las había descubierto en el momento que conoció a Levi, por lo que no le costó mucho entender que los dos chicos estaban completamente locos el uno por el otro; durante este tiempo el pelinegro comenzó a notar como Erza disfrutaba bastante de la cercanía de su estúpido amigo pelirrosa, Natsu era un chico que tenía un hueco enorme en su corazón por la ausencia de su madre así que en el momento que la pelirroja empezó a enseñarle la calidez que podía brindarle a un niño como él, Natsu cayó rendido a sus pies. Gajeel no estaba en contra de que su amigo se enamorara platónicamente de Erza e intentara curar algunas heridas, pero el sabía mejor que nadie que las heridas dejan cicatrices y estas no desaparecen fácilmente, que Natsu volcara todas sus esperanzas en la pelirroja era peligroso para un niños tan pequeño y herido pero, el también era un niño por lo que no podía hacer demasiado al respecto. El problema llegó cuando esa relación pasó de platónica a realista en cuestión de meses, Erza nunca se alejó de Jellal, es más, el pelinegro podía jurar que llevaban saliendo desde que se conocieron, pero aún así la pelirroja decidió empezar una relación con Natsu como si fuera un juguete más con el que pasar el rato; además de esto, Gajeel empezó a notar como la rubia miraba al pelirrosa cuando estaba cerca de Erza, las cosas empezaban a complicarse y el pelinegro no dudaría en proteger a sus amigos, y eso también implicaba proteger su corazón.
Por ello, Gajeel tomó cartas en el asunto y enfrentó a Jellal y Erza, les explicó que si querían estar juntos no podían estar jugando con los sentimientos de los demás y aunque aquello fuera un amor de niños hacía tanto daño como el de los adultos. Gajeel quería proteger a sus amigos pero, ¿quién protegía a Erza y Jellal? Ellos también tenían sus propios problemas y cuando los adultos reflejan sus errores en los niños, acaban convirtiéndolos en ellos mismos; Erza y Jellal tenían una relación de amor-odio constante, no podían estar juntos pero tampoco sabían estar separados, por lo que para Erza tener a alguien como Lucy y sobre todo como Natsu al lado le daba seguridad, le gustaba sentir que alguien la quería incondicionalmente. No es que la pelirroja no quisiera a sus mejores amigos, los quería con todo su corazón y daría todo por ellos, pero no podía quererles de la manera que ellos querían porque simplemente no sabía como hacerlo, nadie le había enseñado.
Un par de meses antes de que Erza se marchara, Gajeel intentó mostrarle a Natsu la realidad de su relación pero el chico estaba tan aferrado a lo que Erza era capaz de darle que aunque hubiera visto como la pelirroja besaba a Jellal, él hubiera seguido negándolo; así que el pelinegro simplemente desistió y dejó que las cosas siguieran su curso natural, esperó sentado pacientemente con los brazos abiertos y los pañuelos escondidos en el bolsillo de su pantalón, cuando sus amigos lo necesitarán, él estaría ahí para ellos. Esperó hasta el día que Erza se marchó junto a Jellal y a pesar de que sabía lo que iba a pasar, nunca estuvo preparado para ver como a unos niños de tan solo 15 años se les caía el mundo encima, Erza no sólo rompió una relación ese día.
Gajeel cogió finalmente un trozo de pizza y se encaminó a su mesa de siempre donde le esperaba su pequeña novia, una vez allí le dio un pequeño beso en la frente y se sentó a su lado a intentar –sin mucho éxito- comerse su pizza en paz.
- Gajeel, ¿qué vamos a hacer? ¿Has visto a Lu? Decía que estaba bien pero en cuanto se sentó a mi lado no me dirigió la palabra en toda la mañana, pero es que, ¿cómo va a estar bien?- Levi no dejaba de maldecir en voz alta y gritarle en el oído, hasta aquí había llegado su "tranquila" comida. Gajeel suspiró, agarró las manos de la pequeña peliazul y le sonrió intentando tranquilizarla un poco.
- A mi tampoco me hace ninguna gracia que esté aquí, decidió quedarse con Jellal y conociéndolos eso solo significa que han vuelto a discutir otra vez y que Natsu va a ser su pañuelo de lágrimas. Por mucho que nosotros digamos algo, esto depende de ellos tres, necesitan darse cuenta ellos mismos de lo que necesitan- sentenció el pelinegro. Lucy era consciente de la situación pero todavía tenía mucho que reclamarle a la pelirroja y Natsu todavía necesitaba abrir los ojos por lo que esto, sólo acababa de empezar.
Levi miró a su novio y suspiró resignada ante la situación, Gajeel tenía razón, sólo podían estar ahí para ellos cuando se dieran de bruces contra la realidad. La pareja decidió empezar a comer y olvidar momentáneamente el tema hasta que sus amigos llegaran a la mesa, total, ¿podía ir peor de lo que ya iba?
Un pelirrosa nervioso andaba lo más rápido que sus piernas le permitían para llegar lo antes posible a la cafetería, necesitaba hablar con sus amigos antes de que llegara Lucy o peor aún, Erza. No había pasado una mañana peor en años, la reacción de Lucy y tener a la pelirroja tan cerca toda la mañana solo habían conseguido que Natsu se encontrara al borde del ataque de ansiedad, todavía no sabía lo que iba a pasar con Erza pero ella ya se comportaba como si nada hubiese pasado y eso sólo conseguía que Natsu se pusiera todavía más nervioso.
Entró como un huracán por las puertas de la cafetería y vislumbró a lo lejos la melena azabache de su amigo Gajeel, soltó el aire que se había atascado en sus pulmones aliviado de ver que sólo se encontraba la pareja, ¡por fin podría hablar con alguien imparcial! Se encaminó hasta la mesa mientras sonreía nerviosamente, de verdad que necesitaba que alguien le diera un consejo, se acercó al asiento junto a su amigo con su almuerzo en una mano y su mochila en otro, dejo los trastos sobre la mesa y antes de que pudiera sentarse, una melena roja le llamaba desde la otra punta de la mesa. Mierda, mierda, y más mierda.
Lucy tardó un poco más de lo normal en levantarse del pupitre para ir a la cafetería, sabía lo difícil que iba a ser volver a estar cerca de Erza pero le había costado mucho más de lo que imaginó, cuando se levantó para cambiarse de asiento pensó que era lo que cualquier "amiga" haría, ¿verdad? Entonces, ¿por qué Erza le miró con esos ojos tan tristes? Dejó caer unos segundo su cabeza sobre la mesa y cerró los ojos lo más fuerte que pudo, como si cuanta más fuerza ejerciera menos doliera todo aquello, solo quería que todo continuara igual que el último mes, un poco de tranquilidad, no pedía tanto ¿no?
Se levantó y arregló el flequillo, cogió sus cosas y se mentalizó lo mejor que pudo, iba a demostrarles a todos que todo podía ser "normal" otra vez. Sonrió para sus adentros, había superado cosas peores y sin la ayuda de la pelirroja, ya no la necesitaba, no era una niña indefensa que se escondía bajo el ala de su mejor amiga, ahora era alguien independiente y que tenía la convicción que siempre envidió de la pelirroja; ahora, era su turno.
Lucy entró por las puertas de la cafetería y vio desde lejos como todos sus amigos ya habían llegado a la mesa, incluida cierta pelirroja, cogió aire y se acercó a la mesa sin pensarlo mucho más; una vez allí, dejó sus cosas cerca de donde se había sentado su amiga Levi e intentó sentarse entre Juvia y Loke. Se hizo el silencio una vez que Lucy se acomodó en la mesa, todos la miraban expectantes ya que en realidad ninguno sabía como era la manera correcta de reaccionar, Natsu notaba como la ganas de vomitar le subían a la garganta sin poder hacer nada por pararlo pero justo cuando creía que tendría que pagarle la tintorería al idiota de Gray que se sentaba justo a su lado, Lucy le miró y todo se calmó; la rubia sonreía sinceramente y Natsu volvió a estabilizar su pulso, si Lucy estaba bien, el resto no importaba.
La mesa poco a poco empezó a normalizar la situación, comenzaron las pequeñas charlas y enseguida los gritos y risas llenaron la sala; Lucy charlaba amenamente con Juvia hasta que comenzó a sentir como una mirada le atravesaba la nuca, giró la cabeza y se encontró con unos ojos chocolates que le miraban suplicantes.
- Lucy, te extrañé- y todo en lo que había trabajado Lucy, se rompió con un par de palabras
Hola a todxs3 Ya no sé como disculparme porque vuelvo un año después a continuar con esta historia, este año han pasado muchas cosas que han hecho que no tuviera nada de tiempo para escribir (terminar la carrera, trabajo nuevo, vida nueva xd) pero nunca es excusa. Una vez más os digo que intentaré terminar esta historia y espero esta vez poder hacerlo de verdad! Gracias a todxs por seguir todavía insistiendo en leer este trocito de mi, gracias, gracias y gracias de verdad!
Espero que disfrutéis de este nuevo capítulo y que sigáis apoyándome como hasta ahora
Os leo la próxima vez, un besito.
Noah
Kaya Moon: Tranquila, en algún momento prometo que al menos terminaremos esta historia y espero yo también que pronto!
dantenion: A Natsu todavía le queda un poquito para darse cuenta de que no debe volver a buscar a quien ya se fue, pero todo a su debido tiempo, tendrá que elegir, eso no lo dudes!
