CAPÍTULO XLLL
SIN RAZÓN
¿Fue el fanatismo y la fe ciega lo que orillo a hombres como Gunther a convertirse en bestias?, ¿Esa es la verdadera naturaleza de todo ser humano, pero es la educación lo que frena el actuar del hombre?. ¿O se trató de una fuerza sobrenatural la que orillo a la mitad de un continente a ceder ante esa negativa influencia?...
Luego de haber consumado su cobardía y regocijarse en ella, en silencio él pelinegro se sentó frente a la asustada joven.
Mileva, sin atreverse a verlo a la cara, permanecía quieta y con la mirada hacia la nada.
"¿Hubieras preferido que te asesinara?", cuestiono sin desdibujar esa maldita sonrisa.
Ella, dejando que el llanto brotara, asintió de forma ligera.
Gunther llevó el vaso a sus labios, luego le ofreció un poco; "¿No?, está bien. Tú te lo pierdes", tomando la botella bebió directamente de ella.
"¿Por qué?, ¿Está demente o está poseído?, no, alguien que actúa así en contra de otros no puede ser un hombre. ¿De qué círculo del infierno emergió este demonio?", pensó deseando que su propia muerte llegará pronto.
(Presente)
Ella, sin imaginar que el hombre que pensaba y era su hermano no estaba muerto y de alguna forma consiguió volver y causar la muerte de tantas personas, yacía al lado de su amado rubio.
"Espero no tenga que marcharse", pensó.
Él, sin imaginar que el eterno enamorado de su amada y su sádico hermano estaban al acecho, dormía profundamente.
Acomodándole el cabello que cayó por su sudorosa frente, Michiru sonrió. "No sabes cuanto te amo", murmuró en voz baja para evitar que la escuchara.
Haruka, aún sin despertar, giro sobre su propio cuerpo y quedando frente a ella, dejó que aquellas hermosas palabras libres fluyeran; "Yo también te amo"
Ante esa inesperada e inconsciente confesión la aguamarina no pudo evitar reír un poco; "No es algo que estando despierto le diría, de igual modo él tampoco lo haría. Sin duda está soñando con alguien más, muy probablemente con su familia", pensó ante lo que ella creyó y era una vaga respuesta. Así que estirándose un poco sobre él, unió sus labios con los suyos. "Descansa, mi amor", murmuró recordando la cantidad de veces que aprovechando su letargo lo besó.
Y aún no terminaba de amanecer cuando Fiódor le informo que Mizuno había sido liberada, cosa que la aguamarina aprovecho para hacerle llegar un obsequio el cual consistía en galletas recién horneadas.
"¿Qué llevas ahí?", cuestionó el tuerto hombre al percatarse del delicioso aroma que del paquete emanaba.
"Galletas", Haruka contestó.
Fiódor sonrió y asintió al mismo tiempo; "Eres muy afortunado, coronel. Tienes todo lo que un hombre puede desear. Una casa bonita, una mujer hermosa que espera por ti y próximamente un hijo que vendrá a alegrar toda tu vida. No puedes pedir nada más"
El rubio negó con la cabeza; "Esa no es mi casa, pero lo que has descrito más bien lo llamo hogar", satisfecho sonrió.
"Es verdad y te envidio... como sea, espero que para Mizuno todo haya terminado"
"Ojalá y así sea", deteniéndose, el rubio desenvolvió el paquete. "Toma algunas, dudo que ella lo note"
"Gracias", contestó haciéndolo. "Tal y como lo imagine, están deliciosas"
(En la oficina de gobierno provisional)
Luego de lo decidido durante la madrugada, Volkov, Pavlov e Ivanovich conversaban.
"No podemos paralizar la ciudad, así que a partir de pasado pasado mañana todo vuelve a funcionar como antes, incluidas las clases", el mayor en rango señaló.
"¿Cuando retirara la prohibición?", Pavlov preguntó.
"En un par de días lo anunciaremos. Por ahora debemos concentrarnos en los oficiales que desobedecieron. Ivanovich, encarguese de las sentencias"
"Como ordene, señor"
"¿Qué hay de los que siguen arrestados?, parece no haber mucho en su contra. Sin pruebas no podemos seguir reteniendolos"
"Pavlov tiene razón. Es imposible que sigan encerrados. Deben volver a sus trabajos"
"¿Me están ordenando que los deje libres?", Ivanovich cuestionó.
"Si mal no recuerdo durante la madrugada liberó a muchos de ellos, y lo hizo porque es más fácil investigarlos de esa forma. Así que ¿Por qué no utilizar ese método?"
"Pero...", intentó protestar.
"Usted mismo lo dijo, si están involucrados no tardaran en dar un paso falso. Pero si al final resulta que estamos equivocados lo único que lograremos será crearnos una mala imagen. Es lo que ahora menos necesitamos", Volkov señaló.
"Se hará como ustedes digan", no muy conforme con la decisión tomada por sus superiores, el oficial respondió.
"Es una suerte que los hombres de Mikhailov no se vieran afectados, de lo contrario tendríamos serios problemas con él", Pavlov expresó.
"Es cierto. Así que para seguir evitando problemas tome la decisión de no recibir más oficiales, por el contrario ya va siendo hora de que muchos de nuestros muchachos regresen a sus hogares. Ya lo hablé con Mikhailov, de él depende si pongo a sus hombres en un barco rumbo a la nación del emperador, o en un tren con destino al Sur", Volkov dijo.
"¿Para cuándo tiene previsto que suceda?"
"En un par de semanas"
"¿Qué nombres debo poner en la lista?"
"Lo dejo a su criterio, Pavlov"
"En otro orden de ideas, en unos días el teatro será reabierto, lo que coincide con su cumpleaños. Sin duda a nuestros oficiales les servirá de distracción"
"Los ánimos no están como para celebrar", respondió el mayor en rango.
"Lo merece, señor. Recuerde que su último cumpleaños lo festejó a meses de pisar esta nación, entonces no sabía si estaría vivo para celebrar un año más"
Aunque no muy convencido, el viejo asintió.
"No puedo creer que estén considerando celebrar luego de lo que sucedió. Ahora me doy cuenta de que lo único que Pavlov busca es un maldito ascenso", Ivanovich pensó.
"Tiene razón, Pavlov. Que el teatro sea abierto sin duda representará una buena distracción no solo para nuestros oficiales, sino que servirá para hacerle ver a la población en general que no hay nada de qué preocuparse, que todo está bajo nuestro control", orgulloso Volkov inflamó el pecho.
"Para la ocasión, ¿Qué nombres pongo en la lista?"
"El de nuestros elementos más destacados y si lo desean pueden ir acompañados. De igual modo incluya a las autoridades civiles. Ahora vayan y hagan lo que les encomendé"
"A la orden, señor"
Nada contento con las decisiones tomadas, Ivanovich se dirigió a su oficina.
(Esa noche. Casa de la aguamarina)
Y aunque Mizuno había sido puesta en libertad, que para las autoridades fuera sospechosa era algo que al rubio lo mantenía intranquilo.
"Me resulta imposible imaginar que los nuestros hayan intercambiado armas por alcohol", murmuró recordando la noche que conoció a Michiru y como ella le ofreció todo lo que poseía de valor, lo cual él mismo y por petición de ella intercambio por comida. "No dudo que hayan hecho lo mismo con lo que lograron robar, así que cuando se quedaron sin lo valioso comenzaron a intercambiar sus armas, pero aún así me resulta ilógico que haya habido alguien dispuesto a ello"
Dirigiendo la vista hacia el mapa que él mismo colocó en la pared, lo contempló a detalle, luego lo tomó y extendió sobre el escritorio.
"Si mal no recuerdo Digory Alexiévich fue herido en esta calle, aquí murió el primero a consecuencia de balas pérdidas... Aquí algunos de los que se suicidaron y de este lado de la ciudad encontraron a los últimos cuatro fallecidos y a los que envenenaron con alcohol", murmuró mientras iba marcando los lugares. "¡Vaya!", sorprendido expresó al descubrir que todos los puntos estaban cerca el uno del otro.
"¿Está ocupado, coronel?", desde detrás de la puerta la aguamarina cuestionó.
"No, adelante", dijo sin desviar la atención de lo que hacía.
"¿Hay algo en especial que desee para cenar?"
"Lo que decidas está bien... Perdona, pero ahora tengo que salir", titubeante expresó.
"¿Está todo en orden?, coronel", confundida, fue la pregunta que formulo.
"Por supuesto, es solo que olvide comprar algo. Dime, ¿Hay algo que necesites?"
"No, estoy bien. Gracias"
"No tienes de qué preocuparte, no me tardo", tomando el documento lo dobló lo mejor que pudo para colocarlo en el bolsillo de su camisa.
"Como usted diga, coronel"
"Ya vuelvo", depositando un corto beso en su mejilla, a prisa dirigió sus pasos hacia la salida.
"Esperó y no cometa una locura que termine metiéndolo en problemas", recordando la conversación de la noche pasada, Michiru pensó mientras lo veía cerrar la puerta detrás de él.
(En algún lugar de la ciudad)
Completamente ebrio y tarareando la hermosa ópera que del viejo fonógrafo salía, Wolf, o mejor dicho Gunther, sostenía un arma.
"De haber ganado la guerra todo habría sido diferente. Ahora mismo estaría en casa y al lado de la mujer que siempre he amado. En cambio tengo que esconderme como si de una maldita cucaracha me tratara", sirviéndose más de la amarga bebida, murmuró. "Son tan imbéciles que no se han dado cuenta de que detrás de todo esto existe un maldito plan, pronto seré yo quien tome el control de la ciudad y quien sabe, quizás de la nación entera. Sin duda ella estará orgullosa de mi y entonces podremos ser felices"
-Flashback. Hace varios meses-
Observando a través de la mirilla del rifle apuntaba en todas direcciones, hasta que en un apartado callejón localizó a aquel despreocupado hombre, que no era otro más que Digory Alexiévich , el coqueto oficial que durante toda la guerra jamás fue herido.
"Es presa fácil", completamente ebrio, Gunther expresó y luego jaló el gatillo.
Pero contrario a los resultados esperados, la infame bala terminó hiriéndolo en una pierna, pero fue lo suficientemente doloroso como para que el hombre se perdiera el conocimiento.
"¡Maldición!", el alguna vez pelinegro chillo mientras volvía a preparar el arma. "Esta vez no voy a fallar"
A punto de disparar hubo algo que lo hizo cambiar de idea, y es que un par de oficiales llegó para darle la atención.
Comprendiendo que su indiscriminado actuar podría poner en riesgo el plan que en complicidad con su amigo había comenzado a trazar, Gunther guardó el arma. "Ya será otro día"
-Fin flashback-
Sin previo aviso la puerta del ático se abrió, dando paso al cojo hombre.
"¿Estás bien?, ¿Qué te molesta?", sabiendo de los terribles dolores que de vez en cuando solían torturarlo, Helmut preguntó mientras dirigía sus pasos hacia él.
"Nada que sea de tu incumbencia", fue su poca educada contestación, acto seguido llevó la botella a sus sedientos labios.
"Gunther siempre me ha parecidó poco cuerdo, pero ha sido la guerra y la prisión lo que lo ha dejado peor. No lo puedo culpar, creo que él se llevó la peor parte", contemplando lo irreconocible de su rostro y siendo consciente de las profundas heridas que cubrían su cuerpo, se quedó en silencio.
"¿Qué me miras?, ¿Sientes lastima por mi?", siendo embargado por los recuerdos y la ira, se puso en pie.
"Nada de eso. Lamento haberte molestado"
"¿Entonces qué haces aquí?", avanzando hacia él, lo tomó por la camisa. "¿Vienes a quitarme el maldito tiempo?"
"Pensaba en el plan, es todo"
"Si no tienes nada que decirme entonces lárgate"
"Vine para saber si necesitas algo, pero como veo que no, entonces me retiro", liberándose de su agarre, Helmut respondió.
"Es lo mejor que puedes hacer, y ni siquiera pienses en acercarte a ella"
"No lo haré", respondió avanzando hacia la salida.
"Mas te vale, no quiero volver a recordarte lo que le paso a Ulrich", burlón masculló.
"Siempre he pensado que si no fuera su hermano diría que está enamorado de ella... pero si supiera que la muy traidora folla con ese sujeto y además está encinta, sin duda él mismo la mataría", pensó mientras abandonaba la habitación. "Han pasado muchos años, ¿De algo servirá si le digo a las autoridades lo que de verdad pasó con ese sujeto?"
Habiéndose quedado a solas, Gunther negó con la cabeza.
"Son unos malditos. Lo que me hicieron jamás voy a perdonarlo y he de vengarme de todos ellos", tomando el rifle, apuntó en todas direcciones a la espera de presa que cazar.
Haruka, sin imaginar que a pocos pasos de él estaba la respuesta, contemplaba el mapa.
"Todos los puntos se conectan en este sitio... quien disparó en contra de esos hombres debió ocultarse cerca de aquí", observando en todas direcciones, localizo las pocas, pero casi desechas construcciones que aún se alzaban. "Al mismo tiempo dudo mucho que esa persona haya estado detrás de los suicidios"
"Ahí estás", habiéndola encontrado, el hombre apuntó en contra de una oficial de tránsito. "Es bonita, pero eso no va a evitar su destino", murmuró y luego jaló el gatillo. Pero para buena fortuna de ella y mala de él, el arma no respondió. "Ya le llegará su hora y he de disfrutarlo más", enfurecido gritó.
(En la prisión)
Colocando los documentos sobre el escritorio, Ivanovich tomó asiento.
"No tengo tiempo, así que he venido a negociar con ustedes", dijo para con aquellos hombres.
"¿De qué se trata?", cuestionó Morozov.
"Tengo un trato que estoy seguro no podrán rechazar. Acepten su culpabilidad sin que pasemos por un juicio y les prometo que su condena será lo más indulgente posible"
"¿A qué se refiere?", cuestionó uno de los oficiales.
"A qué me sería muy fácil enviarlos a los gélidos campos del Sur, donde pasarán una larga temporada, pero si ustedes aceptan los cargos entonces tan solo serán tres en una prisión común y corriente, donde podrán disfrutar de ciertas comodidades"
Ante sus palabras Morozov y sus cómplices dudaron.
"¿Tres años?"
"Dije que sería indulgente, ¿Prefieren que sean en un campo de trabajo?", Ivanovich cuestionó.
Los hombres se contemplaron y sin que hubiera mucha necesidad de discutirlo, accedieron.
"Perfecto, tan solo tendrán que firmar los documentos correspondientes y en cuanto se dé la orden de que tienen que volver, purgarán su condena en una prisión de la capital"
"¿Qué hay de nuestras familias?"
"Debieron pensar en ellos antes que beneficiarse de esa forma tan poco honrosa", tomando su portafolio, el hombre abandonó la habitación.
(En casa de la aguamarina)
"¿Necesita sal?", tranquila porque él regresó a tiempo para la hora de la cena, la joven cuestionó.
"No, está perfecto", contestó. "No tiene caso que me preocupe por algo que las autoridades parecen ignorar y que a mi podría meterme en problemas. Ella me necesita más. Además está ese otro asunto del que no le he hablado, pero no sé si este sea el mejor momento", pensó.
"Esta tarde me informaron que pasado mañana las clases se reanudarán", ella señaló.
"Me alegra mucho, sin duda tus pequeños deben extrañarte", replicó y luego se quedó en silencio.
"¿Qué será lo que le preocupa?", ella se preguntó.
El rubio asintió un poco y luego de aclararse la garganta, hablo; "Hay algo que tengo que decirte. En los próximos días tengo que viajar a mi ciudad natal"
Notas de autor;
Michelle; Entre Gunther y Helmut, Gunther está más enfermo. A él poco le importa dañar a quien sea con tal de conseguir lo que quiere. Debió forzar esa puerta para que Haruka le pusiera una buena arrastra.
Kaiohmaru; Gunther nunca estuvo muy cuerdo (cosa que no es su culpa) y mucho del mal que hizo lo podemos atribuir a su salud y a la época que le tocó vivir, pero no significa que no sea responsable de sus actos. Actuó sabiendo que hacía mal.
szer; Por sus crímenes Gunther debe enfrentar a la justicia y hay que recordar que cuando Lita/Mako escapó hacia el bosque, el comandante a cargo (él) dio la orden de no seguirla porque de alguna forma ya estaba muerta. No hay mejor testigo de su sadismo que ella.
Isavellcota; Ni siquiera podemos culpar a Mileva de parecerse a Michiru, tan solo se trato de una terrible coincidencia. Helmut era el favorito del papá de Michi, cosa que Gunther siempre odio. Y si él jamás hubiera descubierto que no son hermanos, no sería tan peligroso porque viviría resignado a verla de esa forma.
