Después de aquella batalla contra el caballero sacro transformado en demonio todos estaban afuera de la taberna, habiéndo tomado algunas provisiones o eso es lo que dijo ban ya que las había robado junto a una nueva camisa igual a la que tenía mientras que gowther aceptaba ayudar a sus compañeros. Ya en la tarde todos celebraban los la reunión de los cinco miembro de los pecados capitales, el pecado de la gula tenía la misma conversación que en el anime; avergonzado a diane con su altura, también con king quien olía bien pero luego olía raro y rebelando que ban robo fuerza de sus dos compañeros, meliodas presentaba a Adan como su nuevo compañero.
- puedo ver que tienes una energía que casi nos supera a todos nosotros, pero es raro ver que tu historia es diferente a lo que se cuenta en las historias cristianas. - comentaba gowther.
- ¿Mmm?.. ¿También estás mirando mis recuerdos? - preguntaba Adán.
- es demasiado grosero ver recuerdos de alguien sin permiso. - intervenía hawk con humo saliendo de su nariz.
- Incluso peleaste contra un dios. - decía gowther dejando a todos sorprendidos.
- ¿cómo que has peleado con un dios? - se confundía king mirando a Adán.
- dejen que les enseñe. - decía gowther usando su poder para que todos miraran los recuerdos de Adán.
En los recuerdos, se podía ver a Adán abriendo los ojos mientras miraba a una figura más alta que él, haciendo una reverencia y llamándola "padre", mientras esta le decía: "Sean fructíferos e incrementen el número. Llenen la tierra, dominenla. Reinen sobre los peces que están en el mar, los pájaros que están en el cielo y sobre cada ser vivo en la tierra." Pasaban a otro recuerdo donde Adán caminaba con una mujer rubia en un prado junto a animales. En otro recuerdo, un pájaro le avisaba a Adán sobre un juicio a Eva, acusada falsamente por comer una manzana del Edén. El padre derrotaba al guardia del juzgado de los dioses, comía las manzanas y escupía en frente de ellos, derrotaba al reptil que había acusado a Eva y después se marchaba con ella. Luego, se enfrentaba a un anciano musculoso en una arena, fusionándose con una valquiria y peleando en el Ragnarok, donde ganaba pero perdía a su valquiria y a su padre.
Fin del recuerdo.
Todos miraban a Adán con una expresión de asombro y algo de confusión al ver esos recuerdos.
- entonces, ¿perdiste en ese combate contra un dios y ahora estás aquí? - preguntaba king.
- entonces, eres el primer humano y de donde nacieron los demás. - dijo hawk.
- así es. - dijo el padre de la humanidad. - pero no entiendo aún como estoy vivo.
- sate, sate, sate. Estás vivo y puedes ayudarnos a recuperar el reino. - decía meliodas sonriendo y mirando a Adán.
- vayamos a comer, me muero de hambre. - decía Ban acercándose a la mesa.
Un día después de aquel pequeño brindis, todos seguían su camino hasta que su capitán proponía ir al reino de Lyonesse para recuperar su espada. Explicaba que se trataba de un fragmento que era la llave del ataúd de la Eterna Oscuridad, el sello de las diosas que encerraron al clan de los demonios.
- entonces, ¿los caballeros sagrados intentan resucitar a la raza demoníaca? - preguntaba elizabeth.
- ¿cuál sería su objetivo realmente? - añadía Hawk.
Mientras tanto, en el reino de Lyonesse.
- mi objetivo... Es la llegada de una guerra santa. - decía Hendrickson.
- ¿Eh? Qué estás diciendo? - se sorprendía Dreyfus mirando a su amigo.
- los caballeros sagrados son la mano guiadora de la luz y los siete pecados la línea de sangre oscura, ¿verdad? Pero pienso de manera diferente. Por supuesto, debo admitir que los Siete Pecados son poderosos, más cuando se les unió un nuevo miembro como Adán.
- ¿Adán? Quién es ese tipo? - preguntaba Dreyfus confundido.
- Alguien que parece ser igual de fuerte que los pecados. - respondía Hendrickson sintiendo la presencia de una maga acercándose. - los preparativos están casi completos.
- ¿Hablas en serio? ¿Incluso si fueras a resucitar a la raza demoníaca, crees que los humanos podrán luchar contra ellos? - cuestionaba Dreyfus acercándose.
- Por supuesto, investigué sobre la raza demoníaca por muchos años y obtuve resultados. La nueva generación es una de ellos - explicaba Hendrickson.
- ¡Abre los ojos! ¿De verdad crees que nosotros, los Caballeros Sagrados, defensores de la justicia, vamos a romper el sello de esa raza maldita? - le increpaba Dreyfus, tomando su hombro.
- ¿Tú me hablas de justicia? Alguien que me pidió unirme a su complot para matar a su propio hermano Zaratras, con el fin de satisfacer su avaricia por la posición de maestro de los Caballeros Sagrados. - exclamaba hendrickson, volteándose para mirar a dreyfus.
Dreyfus lo soltaba, mirando al piso al recordar la horrible verdad.
- dreyfus, te necesito. Quiero que me prestes tu fuerza, y si te opones a mí, al igual que a tu hijo, te mataré. - advertía hendrickson poniendo una mano en su hombro.
Dreyfus apretaba el puño y los dientes. - eres tú quien morirá. - respondía con determinación.
Volviendo a la taberna.
- ahora que lo pienso... ¿Por qué van por elizabeth junto con la espada? —preguntaba hawk temblando.
- porque ella es la llave para liberar el sello. - explicaba Vivian, haciendo que todos se voltearan a verla antes de desaparecer junto con elizabeth, sin dar oportunidad a que adán o meliodas intentaran detenerlas.
- ¡Maldición! - exclamaba meliodas, tomando su espada y saliendo del bar.
- Esperen, ¿qué está pasando? - preguntaba diana.
- elizabeth fue secuestrada por alguien... Adán, ¿no podrías usar tu poder de copiar las habilidades? - sugería king.
- es imposible, desapareció antes de que pudiera ver su habilidad. - explicaba Adán levantando un pulgar para dar ánimos.
- maldición... Y el reino está a cuarenta millas. - decía Meliodas, preocupado.
—Diana, hazlo, cuento contigo —pedía Meliodas, asintiendo hacia ella.
Diana agarraba a los tres y se ponía en posición para lanzarlo. - traigan a elizabeth de vuelta, ¿de acuerdo? - decía determinada.
Meliodas asentía y miraba a adán. No piensas venir?
- dudo sobrevivir a esa caída, creo que pueden encargarse mientras los alcanzamos luego. - respondía Adán, dando ánimos a sus compañeros.
La Pecado de la Envidia lanzaba a sus compañeros en dirección al reino, donde al aterrizar comenzaban a pelear con algunos de los Caballeros que se encontraban afuera de la entrada. Ambos maestros sacros sentían la presencia de los Pecados que habían llegado, pero también detectaban otra energía. Al investigar, descubrían que se trataba de Arthur Pendragon junto a su hechicero.
Volviendo a Adán, el Pecado del Oso y la Serpiente tenían una pequeña conversación "romántica" hasta que King sugería ir más rápido con la ayuda de Oslo, su sabueso negro, el cual con su poder podrían viajar más rápido hacia Lyonesse. El sabueso abría su boca, comiéndose a Adán y haciéndolo aparecer en un callejón del reino.
- este debe ser el reino, pero ¿y Diana? - se preguntaba Adán, mirando a su alrededor. Escuchó una explosión y giró en esa dirección, viendo que provenía del castillo de Merlin. - oh no...
Con Diane.
La gigante tenía la mitad de su cuerpo, de la cintura para arriba, fuera del suelo mientras que la otra mitad estaba atrapada, poniéndola en desventaja. Usando su poder "Espada de Piedra", lograba liberarse pero empezaba a tener dificultades al pelear contra los Caballeros Sagrados. Entonces, le tocaba enfrentarse a Dreyfus, quien lanzaba un rayo al pecho de Diane. Sin embargo, el rayo parecía de menor fuerza de lo esperado, solo causándole un daño leve en el área afectada.
- pero qué... - se sorprendía dreyfus mirando su mano y sintiéndose diferente.
- mi fuerza... Se desvanece... ¿Pero cómo? - se preguntaba Hellgram, mirando a un lado y reconociendo a Adán. - ¡Tú eres!.. - exclamaba, haciendo que todos voltearan a ver a Adán.
- lo siento, ban, pero creo que tendré que usar tu poder solo esta vez. - decía Adán, activando su habilidad de robar fuerza "Festín del Cazador", haciendo que sus músculos crecieran un poco.
- ¡Adan! - exclamaba Diane mirando preocupada su pecho donde había recibido el daño.
- otra vez ese tipo. - murmuraba Howzer.
- (esa es el poder mágico del zorro de la avaricia, pero ¿cómo?) - pensaba Gilthunder confundido.
Adán se ponía enfrente de Diane. - lamento si llegué algo tarde, ahora yo me encargo de ellos.
- gracias, Adán. - respondía diane, mirando al padre de la humanidad con gratitud.
- ¿Cómo te atreves, alguien como tú, a oponerte a nosotros, los Caballeros Sagrados? - cuestionaba dreyfus furioso.
- un padre no necesita motivos para defender a sus hijos, incluso si son de diferentes razas. - afirmaba Adán apretando su puño con determinación.
