Capítulo 8: Vodník.
Draco pierde el sentido del tiempo, el espejo usualmente está a su lado casi burlista rechazando las 5 varitas que ha encontrado (¿Por qué Orion tiene más de una varita?), ninguna se siente bien en su mano y cuando las ve Draco piensa que no son las que ocupa, pero aun así no pierde la esperanza. No quiere pensar que ha pasado horas aquí, no quiere pensar que significa eso para el exterior, solo que sabe que ha pasado bastante tiempo y maldice que todo termine en esto. Draco odia perder tiempo de su vida, durante el tercer año ya había perdido mucho tiempo y ahora con el problema de las sombras había perdido otros días.
Ahora más.
Maldita sea.
Un minuto de paz y tranquilidad es mucho pedir para su vida, pero esto comienza a ser ridículo.
Abrir los cajones no es difícil, le gruñe al espejo que haga algo, pero este inocentemente lo intenta solo para que un sello se forme frente a él y le impida tocarlo.
Hay runas por todos lados.
Maldito imbécil de Orion Blake.
—Cuando Albus Dumbledore puso la piedra filosofal en mi interior, ni siquiera pudo guardarlo en una gaveta, solo estaba ahí en el suelo. Fue bastante patético—bromea el espejo en forma de Dora y solo por eso Draco no se siente tan ofendido.
Claro odia al espejo.
Pero todo aquel que muestre desprecio por Albus Dumbledore (menos Voldemort) gana algo de su aprecio.
Hay muchas gavetas.
El espejo hace una escalera divertida para que se suba en ella, pero, aunque Draco revisa lo que parecen cientos de gavetas, donde hay artículos varios y está seguro que en medio de algunas hay fotografías hasta libros que quisiera revisar en algún otro momento.
No hay tiempo.
La puta varita.
Solo ocupa la…, todo pensamiento se detiene cuando abre una caja de forma violenta y puede verlo, una caja de varita. A diferencia de las otras varitas, esta se encuentra guardado en una caja con una nota en la parte superior. Ya que no está en la escalera y solamente ha iniciado esta línea desde el suelo, la saca rápidamente y lee el contenido de la nota. Al menos esta vez no es una trampa para oso que intenta atacarlo apenas abre una gaveta, haciendo al espejo reír y Draco preguntarse nuevamente por la clase de persona que fue en su vida pasada.
Una patética y con pésimo sentido del humor.
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Madera: Madera de Saúco, aporta una conexión profunda con la magia y una lealtad única.
Longitud: 13 pulgadas, simboliza la fuerza y la importancia de su portador.
Núcleo: Esta varita tiene un núcleo particularmente de corazón de Dragón y escama de sirena, combinando ambas esencias. La esencia del dragón otorga la fuerza y la resistencia, mientras que la de la sirena añade una dimensión única de magia acuática y encantadora.
Descripción:
En el mango, hay incrustaciones pequeñas de escamas de dragón, que brillan con un tono iridiscente cuando la varita se activa. A medida que se avanza hacia la punta, el diseño se transforma en delicadas ondas que recuerdan las olas del océano, honrando la conexión con la sirena.
Quien pueda dominar la varita, podrá convertirse en su maestro.
मृत्यु का स्वामी
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No ocupa preguntarle al espejo a su lado, quien parece soltar una exclamación de sorpresa (como si hubiera dudado que pudiera encontrar de hecho la varita) cuando saca la varita de la caja. Efectivamente es de un color interesante, su aspecto es muy diferente a la varita de su madre y apenas la tiene entre sus manos puede sentir como si algo electrificara toda su mano.
Suya.
Mia.
El pensamiento es algo errático por un momento, antes de levantar la varita hacía el cielo para verla fijamente entre sus detalles.
La varita de Orion Blake.
Vaya.
Parece un poco anticlimático el encontrarla de esta forma, pero algo cálido se forma en su pecho, como cuando te encuentras con un viejo amigo luego de un largo rato.
—Ocupo salir ahora—no ha querido ver el espejo, no ha querido ver cuantos días posiblemente han pasado y cuando el espejo de Oesed solamente ladea la cabeza se siente irritado.
Tiene que irse ya.
—Recuerda tu promesa—
—Si, si, conocer el mundo y no guardarte en la mochila todo el tiempo—
—Oh claro que puedes guardarme en la mochila cuando vayas por Vodník, no dudare en huir si mueren; pero si no cumples tu promesa prometo llenarte toda una vida de pesadillas—
—Lo que sea, salida, ahora—
—Tan idiota como Orion, bien, toca la varita con ese espejo, deberá sacarte rápido—
Draco se pone sobre sus pies apresurados y corre hacía el espejo sin ver bien afuera ya que todo parece oscuro, le da una última a Oesed, quien solamente se queda de brazos cruzados con la apariencia de Anthony como si esperara que se marchara pronto.
Odia a esa cosa.
Pero, aun así.
Le da una sonrisa de medio lado, y por un instante la expresión de sorpresa de Anthony había parecido tan genuina como si fuera el verdadero.
Duele, pero es reconfortante verlo una vez más.
Odia al espejo, con todo su corazón, pero de forma un poco negativa y egoísta, piensa que al menos de esta forma nunca olvidara aquellos que amo; físicamente podrá recordarlos, aunque duela.
Hora de irse.
Toca el espejo y siente como si se apareciera.
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Se levanta de golpe con un jadeo y antes de saberlo alguien grita, Draco ve el mundo dar vueltas cuando su espalda golpea con fuerza contra el suelo; lanza una maldición ante el dolor, aunque al intentar incorporarse solamente siente un frio terrible en todo su cuerpo y sus articulaciones muy rígidas. Voltea tembloroso a todas direcciones, notando que hay nieve a su alrededor y por la forma en que Michael acaba de voltearse para verlo incrédulo, parece ser que había estado viajando en su espalda. Estaba por gritarle que era un idiota por dejarlo caer, cuando los brazos de Luna lo atrapan en el suelo mientras llora sobre su cuerpo.
No solo ella.
Todos parecen incrédulos, antes de ser atentado por un mortal abrazo grupal que lo deja sin aire.
Entre gemidos dice que ocupa aire y se lo dan, Terry es quien ayuda a ponerlo sobre sus pies, se siente un poco débil, pero rápidamente Padma logra levantar una especie de campamento improvisado con una tienda de campar extendida donde todos se adentran; no sin antes Terry asegurar la tienda para que no saliera volando.
¿Quién rayos camina en medio de una tormenta de nieve?
Piensa tembloroso aceptando el chocolate caliente que le acaban de dar.
—Estuviste inconsciente por poco más de mes y medio—gruñe Terry preocupado, Draco escupe el chocolate—te llevamos a dos ciudades inconsciente, los doctores querían dejarte internado, pero habían Mortifagos y tuvimos que seguir; tus símbolos vitales no bajaron nunca, pero era como si nada te despertara—
Draco bufa por bajo, antes de recordar algo.
Toca sus bolsillos alarmado, cuando despertó no pensó mucho en eso, pero la varita no había estado en su mano; cuando revisa su bolsillo derecho siente dos varitas, las saca rápidamente. Sus amigos jadean, la varita de su madre sigue ahí presente, pero cuando saca la de Orion, todos abren los ojos.
Se siente bien.
Cálida.
Como si algo en su interior estuviera de acuerdo en algo, esto era suyo y formaba parte de su ser.
¿Su magia cambiaria en algo?
—¿Estuviste todo el tiempo ahí adentro? —exclama Michael señalando el espejo de Oesed que Draco ha sacado para vigilarlo, su ceño se preocupa cuando no ve un reflejo en este, pero el mismo había dicho que tomo mucho de su magia llevar su conciencia a su interior.
Draco se encoge de hombros sin saber cómo explicar mucho ese lugar.
Era extraño.
Totalmente mágico.
Lo cual significaba perder más días de su vida, Draco maldice por bajo antes de tomar la varita de Orion en sus manos (su varita, se corrige su mente), esta tentado a utilizarla solo para ver su alcanza, pero se controla mientras escucha la charla de sus amigos al respecto.
Están cerca de Múrmansk, aunque se sorprende de que estuvieran tomando esa ruta, cuando habían tenido otras opciones para encontrar a Vodník más al este. Sus amigos parecían pensar que sería mejor llevarlo cerca de una ciudad con hospital y habían pasado por el Lago Onega, aunque no habían encontrado nada sobrenatural o mágico, aparte de algunas criaturas acuáticas de lejos.
—Se siente diferente a cuando era Dargavs, supusimos que no era uno de los lugares—habla Terry con calma mientras sujeta el mapa para enseñarles la ruta que hicieron con él en su espalda.
Bastante larga.
De hecho, estaban cerca de finales de diciembre a estas alturas, con sus viajes caminando, sus descansos cuando casi mueren, Dargavs que parecía haber tomado también parte de su tiempo; ahora esto.
Mira preocupado el suelo.
Estaba tomando más tiempo del que esperaba, había calculado erróneamente que a estas alturas ya estarían de vuelva a Londres (o muertos) para poder ayudar contra Voldemort. Aunque con la varita podrían ser bastante útiles, la idea de que alguien más muriera solo porque estaban malditos era demasiada tentación al destino, por lo cual ocupan primero asesinar a Vodník, o convencerlos que les quite la maldición.
Lo primero que pase a estas alturas.
—Hay muchas auroras boreales cerca de aquí, suele atraer espíritus afines—musita Luna un poco pensativa, como si hubiera estado pensando en esa posibilidad por mucho tiempo.
Draco asiente.
Todos lo siguen mirando como si se fuera a quebrar o dormir en cualquier momento, a lo cual Draco solo sonríe arrepentido de haberlos preocupado tanto.
—Creo que merecen descansar un poco, un día o dos no hará la diferencia—susurra Draco con pesadez, pero se sorprende cuando todos al final terminan haciéndose una bolita a su alrededor, como si quisieran brindarle su calor.
Como si no pudieran estar lejos tampoco.
Draco no duerme porque sus amigos no dejan de hablar, como si ellos tuvieran miedo de que se durmiera y no volviera a despertar.
—¿Michel entro en celo? —exclamo Draco claramente sorprendido, a lo cual este solamente se cubre el rostro sonrojado.
—No hables tan alto—
Draco se abraza a Michael dándole una mala mirada a Terry, como si este hubiera cometido una atrocidad contra su pequeño bebé; Terry parece claramente ofendido.
—No me mires así, quien solamente no quería dejar de follar era él—
—Podemos cambiar de tema—
—¡No! —dicen todos viendo a Michael, quien solamente hace pucheros.
Si.
Estaba alegre de volver.
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La ciudad de Múrmansk era bastante grande, comparado a otros pueblos que habían visitado en este viaje y también tenía muchos hoteles, así que no fue muy difícil conseguir un lugar donde dormir; Draco se maravilló que tanto Luna como Terry ya dominaban algunas palabras en ruso que les permitió una desenvoltura cuando Draco no había estado presente. Tomar una ducha era un infierno, la mayor parte del día estaban en temperaturas menores que 0 e incluso aunque el agua estuviera caliente, Draco no dejaba de sentir sus labios morados todo el tiempo.
Su cuerpo también dolía mucho, sus articulaciones principalmente y aunque Padma uso magia.
Era cansado.
Mucho más de lo normal el solo caminar.
La ciudad tenía estaciones de tren, varios monumentos, puertos y personas; Draco se alegró que con el paso de las horas no ver ninguna capucha cercana o Wendigo que aun los estuviera buscando. Dudaba que el rastro de ellos estuviera totalmente perdido y era el motivo por el cual siempre estaban moviéndose antes que fueran encontrados.
No sabe si será la magia o algo del lugar, pero se siente un poco seguros.
Draco solamente se desanimó cuando la recepcionista del hotel comento sobre el lugar donde podrían ver bien las auroras boreales, esperando encontrar alguna criatura mágica que pudiera ayudarlos en su travesía; pocas posibilidades, pero estaban con vida.
—Dice que es un viaje de 2 horas en coche y un día caminando—musita Draco casi decepcionado, sus pies están agotados de tanto caminar estos días, luego de un mes inconsciente.
Aunque estaba un poco acostumbrado al dolor.
¿Era un masoquista?
—Cuando esto termine no caminare en un mes—gruñe Padma mientras buscan un lugar para alquilar algún medio de transporte, ninguno de ellos tenía la menor idea de cómo conducir, así que deberían encontrar a alguien que pudiera funcionar como chofer y medio de transporte.
Draco estaba casi al borde de arrancarse el pelo cuando el segundo lugar les informo que por edad (les habían dado una mirada desagradable) era imposible que dejaran a unos niños solos, incluso cuando Draco gruño que tenían dinero.
Dinero que comenzaba acabarse.
Debió haber sacado más de sus bóvedas cuando pudo.
Los cinco estaban sentados en medio de una acera, mientras Draco gruñía a un transeúnte que claramente no estaba feliz de darles indicaciones, pero Draco era persuasivo; cuando una vieja camioneta se estaciono al lado de ellos tocando el claxon. Todos voltearon a ver, el pobre transeúnte aprovecho para escaparse de ellos y Draco iba a maldecir cuando la ventana de la camioneta se bajó.
Fue un extraño segundo de incredulidad.
¿Cuáles eran las posibilidades?
—Antón—susurra casi con un nudo en su garganta, que, si lo pensaba mucho, podrían ser ganas de llorar.
El viejo señor que solía vivir con una tienda de antigüedades cerca del antiguo hogar de la familia Tonks, estaba en la camioneta sin verlos muy sorprendidos.
—Mocoso, sube—gruñe de forma indiferente y Draco pudo haberlo besado ahí mismo.
Sus amigos dudan un poco, pero antes de saberlos todos entran a la vieja camioneta, dejan su equipaje cerca de ellos, pero Draco aprovecha tomar el asiento del copiloto, mientras abraza al hombre que se queja; este le da una palmadita algo fuerte, como si quisiera alejarlo.
No lo duda.
No habla mucho.
Solo asiente y comienza a hacer unas llamadas en una esquina aparcados, antes de tomar un rumbo para una gasolinera indicando que los llevara a Teriberka sin cobrarles; Draco indica que tiene plata, el hombre se encoge de hombros mientras maneja una ruta familiar para él.
—Ha sido tiempo, solía ir cuando era joven—anuncia el hombre, mientras todos en los asientos traseros parecen optimistas por su buena suerte.
Draco es precavido.
Ninguna buena suerte dura mucho en ellos, espera que dure al menos suficiente para separarse de Antón y que no le pase nada malo al pobre anciano que solamente está ayudando.
—¿Nymphadora? —
—Espero que bien—dice Draco sabiendo que lleva mucho sin tener contacto con los demás, el pergamino de Harry está en blanco y parece que no ha intentado contactarlo; algo positivo porque Draco había estado fuera de servicio un mes y medio—estamos buscando algo…alguien…ocupamos su ayuda—o asesinarlo, no lo dice y espera el viejo Antón no lo note.
El hombre asiente tranquilo, toma la siguiente salida de la carretera mucho más llena de árboles congelados y mucha nieve.
—Escuche que en Londres está pasando malos momentos, me alegra haberme ido, mi hijo vino conmigo—está hablando en inglés, es raro, usualmente este hablaría en ruso.
Se inquieta por la sospecha y se odia por no poder ver a nadie fuera de sus amigos sin sospechar de primera persona. Se mueve un poco incomodo viendo al exterior de la ventana, es la primera vez que viaja en un coche desde que inicio toda la travesía, aparte de trenes no había tomado algún otro medio de transporte que no fueran sus propios pies.
Pies que están felices de un poco de descanso.
—YA byl v armii, kogda byl molod (Forme parte del ejercito cuando era joven)—ahora estaba hablando en Ruso, mira por el espejo retrovisor la mirada confusa y curiosa tanto de Terry como Luna, claramente no les ha enseñado tanto para que entiendan que está diciendo—Kogda ty kogo—to ubivayesh', tvoy vid uzhe nikogda ne budet prezhnim (Cuando asesinas a alguien tu mirada nunca vuelve a ser igual)—una sonrisa irónica se posa en el rostro de Draco viendo al frente.
¿Qué clase de rostro vería Antón?
Mira por uno de los espejos retrovisores hasta que puede verse él mismo, su rostro es pálido, sus labios morados por el frio y tal vez puede que estuviera viendo una especie de mirada perdida que Draco no sabe hace cuanto había estado ahí.
No sabe quiénes la tienen.
Sus amigos no la tienen.
—YA sdelal to, chto dolzhen byl sdelat', ili ya tak dumayu (Hice lo que tenía que hacer, o eso creo)—realmente se pregunta si habría otra solución para esa noche.
Algo que debiera hacer diferente.
Un mundo donde Rodolphus Lestrange no moría por sus manos, pero Draco era demasiado cobarde para arriesgarse a que el hombre fuera un enemigo a futuro.
No dudo en asesinar.
Se siente mal por eso, pero no por la persona que mato.
Lo cual hace que sea una persona terrible.
¿En qué lo diferencia eso de los villanos?
—Ty zashchitil svoikh druzey (Protegiste a tus amigos)—Draco asiente a eso, a lo cual el hombre parece un poco más relajado al respecto.
— Eto nepravil'no, chto ya ne chuvstvuyu sebya vinovatym iz—za etogo (Esta mal que no me sienta culpable por eso)—hace una mueca ante la formulación de sus palabras— Nenavizhu byt' ubiytsey, mne plokho, no ya ne zhaleyu cheloveka, ch'yu zhizn' ya zabral (Odio ser un asesino, me siento mal, pero no me arrepiento por la persona cuya vida tome)—añade casi a la defensiva a lo cual Antón no dice nada por unos minutos.
Sus amigos guardan silencio, aunque puede ver por el espejo retrovisor la mirada de personas que no comprenden de que están hablando, parecen creer que todo es demasiado serio.
Lo era.
—La vida es una mierda—ahora habla en inglés y Draco lo voltea a ver sorprendido—golpe tras golpe y seriamos muy tontos si no nos defendemos cuando sucede—añade con una ligera sonrisa, que provoca una leve en Draco.
No está bien lo que hizo.
Probablemente otros no lo comprenderían o perdonarían por lo que hizo.
Tendrá que aprender a vivir con eso, define Draco cansado, ahora es lo que es y aunque una parte de él quiere vomitar solo del recuerdo de alguien muerto bajo sus manos, cierra los ojos esperando que todo al final signifique algo.
El viento de la carretera, es como si fuera parte de la vida de alguien más.
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Teriberka se siente un poco como Dargavs, hay runas protectoras cerca de la entrada del pueblo que todos notan menos Antón. El hombre que no les debe nada y más bien, ellos están endeudados, los lleva hasta una pequeña casa de un viejo conocido. Un hombre que parece mucho a lo que cualquier muggle consideraría papá Noel o Santa Claus; barriga gigante, barba y cabellos blancos. El hombre parece tener una charla rápida con Antón, un saludo vago, unos gruñidos y una promesa de guiar al grupo de adolescentes hacía una zona cercana al pueblo donde se ven bien las auroras boreales cuando oscurece.
No debió ayudarles tanto, piensa Draco, pero eso no evita que abrace al hombre con fuerza cuando esta por irse.
—Cuando termines tu viaje no olvides enviar una carta, Verónica solía enviar un búho, sé que son algo raro pero podría funcionar—es todo lo que dice el hombre antes de tomar la camioneta para marcharse.
¿Qué tanto sabrá del mundo mágico?
Se pregunta al verlo partir, no importa, mientras menos sepa es mejor.
El hombre decide llevarlos a pie, hay un gemido grupal ante eso, pero caminan por el lugar con una enorme capa de nieve; Draco descubre que estar cerca del mar del norte, no ayuda mucho con su humor, todo lo contrario. Toda la vida ha aprendido a mantenerse lejos de cualquier zona con mucha agua, especialmente después del torneo de los 3 magos, solamente su antigua villa en Hawái era la única excepción y eso significaba metros y metros cubiertos de runas.
—Este lugar tiene un olor anormal, como si fuera magia concentrada—indica Michael no bien adentrados al lugar.
Nadie está seguro si eso es bueno o malo.
¿Qué si Vodník se encuentra aquí?
No tienen ningún plan, solamente esperan que la maldita Varita de Orion funcione para algo. Tal vez deberían detenerse para intentar un pequeño duelo, solo para probar la varita, duda que irse completamente de cabeza hacía alguna batalla ahora signifique algo diferente.
Aunque la sensación al tocarla simplemente es magnífica.
Sigue manteniendo la varita de su madre también cerca, más que todo por valor sentimental, pero a diferencia de la varita de Orion que simplemente se siente correcta; mágica, poderosa. También todo su interior se siente de alguna forma mucho más cómoda, es como si cuando tomara la varita de su madre todo se saliera por los lados, pero con la varita de Orion fuera todo un equilibrio.
—Vot, bros' eto v ozero, kogda ogni osvetyat nebo—habla el hombre entregándole una especie de paquete cuadrado, antes de dar media vuelta e irse.
Sin esperarlos.
Draco solamente bufa.
—¿Qué es eso? —
—Dijo que debemos arrojarlo al agua cuando salgan las luces y es… ¿Un jacinto? —pregunta confundido hacía sus amigos, quienes no son mejores que él en plantas.
Cuanto daría por tener a Neville en este momento con ellos. Ahora que piensa en él, espera que si hubiera vuelto a su último año a Hogwarts no la esté pasando tan mal, aunque tiene sus dudas; despeja su mente cuando sus amigos parecen meditarlo.
—Parece difícil pensar que crezca en este lado del mundo—habla Luna pensativa, a lo cual todos asienten.
La flor tiene la imagen más tropical que al filo del mundo, donde el frio es horrible, Draco se siente un poco compadecido de esta pobre flor en el fin del mundo.
—¿Y ahora? —pregunta Michael curioso.
Todos se quedan en silencio viéndose de reojo, antes de sentarse cerca de unas piedras, Draco ignorando las miradas resentidas de Terry y acaparando sin piedad el calor corporal de Michael que por ahora es el único calentador humano que tienen a su mano. Estuvieron lo que parecían horas, mientras Terry explicaba como los humanos creían que las auroral boreales eran causadas por la contaminación, al tiempo que Padma gruñía que esto sucedía desde hace milenios como unión de mundos mágicos.
Ambos parecían en una ardiente discusión sobre lo que otros pensaban, hasta que Luna jadeo al ver al cielo.
Draco quien no había dejado de temblar, levanta la mirada, solo para jadear al mismo tiempo que los demás hicieron lo mismo.
Era.
Hermoso.
Draco ha visto muchas cosas hermosas en la vida, desde el cielo en el lomo de un dragón, alguna pintura de su madre cuando era niño, la sonrisa de Luna en su primer año o la forma en como Anthony había reído en la noria; la imagen de Harry mientras tenían sexo parece un poco impura de pensar ahora mismo, pero se cola en su mente en contra de su voluntad.
Pero este lugar…en este momento.
Draco se aleja un poco de Michael solo para levantar la mirada con ojos abiertos, todo el cielo estaba oscuro y las estrellas se habían podido ver mucho más fácilmente que en Londres, aunque de una forma un poco como Hogwarts en las noches. Recuerda una vez se colaron en la lechuceria en la noche con Anthony para ver el cielo estrellado cuando estaban en segundo año, pero aunque ese cielo había sido hermoso, puede saber que este momento es incluso mejor.
El cielo se llenó de colores.
Verdes.
Morados.
Azules.
Era mágico, es curioso que un mago dijera eso, porque están acostumbrados a la magia y aun así esto frente a sus ojos era maravilloso. Se quedo encandilado por los colores y una parte de él no quería apartar la vista del espectáculo gigante sobre sus cabezas, tristemente no pudo mantenerse así cuando Padma lo empuja señalando el paquete que se les había entregado.
Todos salen de sus pensamientos, antes de verse con duda.
¿Cómo se supone que deben hacer esto?
—¿Solo lo arrojo al agua? —parece un poco extraño, pero ya que nadie se quedó para instruirlos sobre el asunto.
Bueno.
Con un encogimiento de hombros solamente toma la flor, para luego arrojarla al agua congelada, la cual permanece un momento a frote, antes de hundirse lentamente. Todos esperan un poco, pero luego de unos segundos donde nada parece suceder, Draco solamente suspira y se encoge de hombros; bueno eso había sido una pérdida de tiempo.
—No se siente nada malo cerca, tal vez deberíamos buscar por las orillas alguna criatura mágica—habla Michael con las manos en sus caderas, sin lucir decepcionado del asunto, no es que alguno de ellos hubiera estado esperando que algo sucediera.
Así que todos asienten.
Supone que es ahora cuando deberán comenzar a moverse y con suerte no morir por congelamiento, está por caminar cuando la mano de Padma sobre su brazo lo detiene. Voltea a verle confundido, pero esta solo tiene los ojos abiertos mientras señala algo temblorosa a las aguas donde había lanzado la flor hace unos momentos.
Michael reacciona primero, colocándose frente a todos gruñendo, mientras Terry levanta la varita y Luna termina atrás de todos curiosa.
Una mujer.
Desnuda.
En aguas congeladas.
Draco parpadea sorprendido de ver a una mujer con el torso desnudo en medio del mar calmado donde había hecho su lanzamiento, su larga cabellera era negra y sus ojos eran de color azul brillante, su cuerpo debe ser algo completamente sacado fuera de este mundo; aunque parecía que en partes de su piel tenían partes brillantes cual escamas.
—Una sirena—susurra sin poder controlarse, la mujer hace un rostro bastante molesto, que le recuerda por un momento a alguien conocido.
Oh no.
—Una comparación bastante molesta a mi parecer, tener el poder que tengo y ser comparada con una de las crías de ese viejo panzón—gruñe la mujer desconocida con molestia, viéndolo especialmente a él con desagrado—soy Anfitrite—habla con una sonrisa demasiado peligrosa para este mundo, Draco siente algo en su pecho arder en anhelo que casi no es suyo.
Un hechizo.
Debe ser magia.
No puede ser otra cosa para sentir este gran anhelo en su interior que parece tan ajeno a él.
—Una nereida—susurra Padma al lado de Draco con sorpresa, la mujer de las aguas sonríe encantada—el nombre de Anfitrite es muy famoso en la cultura griega, la madre de tritón y…esposa de Poseidón—añade está viendo a Draco preocupada, como si estuviera comenzando a preguntarse en qué mundo se han estado metiendo.
Draco podría decirse lo mismo.
Cada que conocen algo más del mundo, alguna parte más de Orion, solo parece que el mundo a su alrededor crece de forma bastante aterradora.
—Magos puedo ver, y uno muy interesante…una rencarnación, de ese molesto niño que se robó a la princesa de los mares—habla la mujer con una sonrisa casi divertida.
Bien.
Maldice a Orion (incluso si en alguna forma es él mismo) por ocasión número…ya perdió la cuenta, porque cada que alguien lo odia al conocerlo, la mayor parte del tiempo no es su culpa.
—Entonces si hay Nereidas aquí—no parecía que Michael supiera mucho del tema y en realidad se pregunto cuando Padma investigo sobre temas griegos, porque Draco no lo hizo y se siente dejado atrás—¿Se encuentra Vodník también? —
La mujer del agua se ríe con burla.
—Ese bastardo no está aquí—los hombres de todos se bajan de la decepción, aunque al menos no parece que intente asesinarlos, ya han tenido bastante de monstruos que intentan comerlos vivos para luchar contra otro—en realidad estaba curiosa de verlos aquí y ofrecerme flores, aunque supongo que no es del todo anormal, eres amigo de la niña del oriente—añade la mujer ahora con cierto grado de diversión.
¿Oriente?
La imagen de una niña de cabello negro de Hufflepuff llega a su mente.
—Megumi—dice sin aire, a lo cual los ojos de Anfitrite brillan emocionados.
—Una descendiente del mar, le di mi bendición cuando era una bebé, era tan linda—añade la mujer sujetándose las mejillas de forma bastante…perturbadora.
Como una fanática o algo por el estilo.
Mira de reojo a sus amigos, todos parecen confundidos cuando vieron a esta sujetar sus mejillas y lucir emocionada.
—Esa bebé se parecía tanto a una de mis niñas, sin duda va ser una mujer hermosa, la última vez que había dado una bendición fue a Esmeralda y como sabemos…eso salió muy mal—ahora lo ve directamente a los ojos, Draco gruñe por bajo antes de encogerse un poco.
El nombre golpeo dentro de su pecho de forma molesta.
—¿Sabe dónde está Vodník? —pregunta Luna deteniendo la horrible mirada sobre él, pero Draco se siente perturbado al ver a Anfitrite solamente ver a Luna de forma curiosa, antes de sonreír con algo parecido a un secreto oculto.
—Lo sé—
—¿Puede decirlo? —sigue preguntando Luna sin decepcionarse.
—No—
—Me cago en la pu…—todos taparon la boca de Michael antes que hablara, para luego voltear a ver Anfitrite que no parece en lo nada molesta.
—Pero puedo darles una profecía, eso es lo que hacíamos en la antigüedad cuando alguien se embarcaba en un viaje—ahora eso no suena mejor que decir directamente el lugar, pero supone que no hay mucho que perder ya que no tienen mayor información.
El norte había dicho Lyra.
Ojalá hubiera sido más explícita y directa.
—No suena tan mal—susurra Terry casi pensando como él, pero la sonrisa de Anfitrite es un poco misteriosa cuando se oculta un poco más en el agua.
¿No tiene frio?
—Oh pequeños mortales, no saben del mundo todavía, una vez una profecía es realizada, no se puede disolver y su camino se debe seguir—
Eso no sonaba bien.
Draco se estremece recordando la profecía que había en su espalda, pero antes que pueda decir algo para detenerla un poco temeroso y consciente que nada bueno saldrá de esto, la boca de la mujer se abre como si fuera un canto.
":..En la Isla Vaigach, donde la oscuridad se forja,
Uno será el tributo, en el dolor que borra.
En el laberinto de elecciones y destinos,
Vodnik aguarda, entre sombras divinos.
Uno, el último jugador en el ajedrez,
Enfrenta al rey oscuro, en su cruel revés.
En las aguas primordiales, donde el alma se anega,
El ser supremo surgirá, en su aliento, la entrega…"
La Nereida solamente sonríe, antes de sumergirse al agua sin darles posibilidad de decir algo.
Solo puede pensar en una parte de la oración.
Uno será el tributo.
Maldita sea.
.
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La isla Vaigach es una isla localizada en el archipiélago de Nueva Zembla, frente a la costa ártica de Rusia, entre el mar de Pechora y el mar de Kara. Esta bastante lejos de su ubicación y significara otro viaje de varios días antes de poder llegar, nadie dice absolutamente nada sobre el asunto; Padma se había apresurado para escribir la profecía que se había dado y su mano tembló ligeramente.
Las manos de Draco no dejaban de temblar, pero no de frio, si no de pánico.
¿Perderían a alguien más?
No.
Draco no puede perder a nadie más, nadie debe ser el tributo y si tiene que ser alguien seria él.
—Todo estará bien—
—No lo estará—
Corta los intentos de Padma para consolarlo, cuando solamente puede abrazarse en medio de esa pequeña esquina de la tienda de acampar mientras los demás están cerca, pero dándole espacio. Padma era la única suicida que intentaba manejar su nuevo arranque de furia.
Perder a alguien.
No.
No quiere perder a nadie más.
Se siente desesperado y se deja abrazar por Padma, quien lo sujeta contra ella como si fuera un bebé, consolándolo y diciendo que todo estará bien.
Draco sabe ahora que no será así.
.
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El viaje pierde un poco de brillo después de eso, habla cuando tiene que hablar, traduce cuando tiene que traducir, pero es evidente para todo su mal humor constante y como gruñe ante cualquier forma de amenaza posible; solo se toparon a un Wendigo que Padma despejo sin problemas, pero donde hay uno suelen aparecer más, así que siguen su camino rápidamente. Piensa en un momento para buscar a Antón y pedir ayuda, pero teme que eso signifique su muerte, por lo cual toman otra vez algunos trenes o caminan por las carreteras que parecen interminables.
Pasan navidad en medio de un bosque y año nuevo intentando no hundirse en la nieve.
A veces piensa en Harry.
Pero es egoísta.
Demasiado.
Esta mucho más preocupado por sus amigos actualmente que por Harry y se sorprende de sus propias emociones, había pensado que Harry sería una especie de obsesión de algún tipo, que le impediría amar a otros y siempre estaría sobre un pedestal para Draco. Comprende ahora un poco mejor a su madre, ella había estado completamente enamorada de Lucius, pero en el momento en que Draco se quedó en peligro, ella había dado su vida, aunque eso significara dejar a su enamorado solo.
Draco no piensa en Harry cuando tiene la nube de advertencia sobre como uno de los suyos podría morir.
Nadie debe morir.
No pueden morir.
Draco es tan inestable, apenas si se ha controlado, no quiere ver el mundo arder en llamas; pero casi quiere regresarse para buscar a la Nereida y obligarla a confesar la verdad.
Que se equivocó.
Michael se convierte en un hombre lobo y no están más cerca del estrecho de Yugor, que es el lugar más cercano a tierra de la isla de Vaigach.
—Oye eso es peligroso—intenta detenerlo Terry, pero Draco lo ignora mientras sigue lanzando pequeñas llamaradas con su varita nueva.
Así que no son pequeñas llamaradas, son grandes llamaradas de fuego negro que Draco no deja de observar con curiosidad; realmente parece amplificar la magia, o tal vez solamente logra mantener un mejor equilibrio que su varita actual.
—Pensar mucho en una profecía no es bueno—intenta ahora Michael, pero Draco solamente los ignora.
Si tuviera que elegir a uno para sacrificarse, seria él, Draco no dudaría de colocarse frente a cualquiera de sus amigos sin importar morir.
Debió hacerlo hace mucho.
Anthony debió haber vivido, no Draco.
—Todo estará bien—dice Padma cuando señala que debería tomar su nueva varita y huir si algo malo ocurre.
No es la respuesta que quiere.
—Te amamos—susurra Luna contra Draco una de las noches donde solo parecía haber tormenta fuera de la tienda de campaña.
Draco debió haber supuesto en ese momento que algo estaba mal, pero solamente durmió sujetando a Luna con un brazo y a su varita con el otro.
No sueña esa noche.
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Lo primero que hace que cambie algo es Michael, se había detenido de empujar juguetón a Terry sobre la nieve mientras iban más al norte, su rostro se pone serio y voltea hacía atrás con expresión seria como si viera o escuchara algo que ellos no; sabiendo que es él, probablemente lo hizo. Draco saca la varita alerta, pero Michael solamente gruñe, todo queda en silencio en medio del extraño paramo de nieve que estaban, todo parece demasiado blanco y hay una ligera capa de esta que cae suavemente sobre ellos.
Hace un frio horrible.
—Corran—es todo lo que dice Michael al verlos y dice más lo adaptados que están a esa orden, para que todos lo hagan sin dudarlo.
Corren, sobre la nieve, difícilmente con posibilidad de escapar, pero apresurándose por el páramo cercano no hay ningún dónde ocultarse. Piensa que son más Wendigos, los cuales parecen no haberse acabado nunca realmente (ahora entiende porque Orion hablaba tan molesto de ellos), pero entonces aparte de los cientos de pasos que parecen venir por todos lados, algo pasa sobre ellos.
Un hechizo.
Hijos de puta.
—Mortifagos—gruñe en voz alta mientras sigue corriendo, manteniéndose en la retaguardia justo antes que Luna, quien parece solamente apresurar el paso con los demás.
Correr en nieve.
La peor idea que han tenido.
Hijos de puta.
¿Voldemort?
No.
Duda que fuera a llegar ahí solo para buscarlo a él, aunque con su mala suerte no puede dejarlo, para su suerte solamente ve un alrededor de 3 capuchas negras, por lo cual la búsqueda no esta tan enfocada en él en este momento; lo cual palidece al ver otra vez una gran horda de Wendigos entre ellos avanzando rápidamente hacía ellos.
Eran menos que en el parque de diversiones.
Igualmente, suficientes para molestarlo, o intentar matarlos.
Levanta su varita y las cadenas de plata saltan rápidamente con un color rojizo que atraviesa a unos cuantos, pero no los retrasara para siempre. Michael quien ha tomado la delantera, se voltea y lanza una llamarada que parece alarmar a las bestias.
Hay un hechizo negro que pasa cerca de todos y que explota frente a ellos.
—Estos no parecen tan inútiles—dice Terry con humor negro, antes de saltar una especie de tronco.
Gritos.
Hechizos.
Monstruos que intentan matarte.
¿Cuándo eso se transformó en su día a día?
Su cuerpo si bien odia el cambio de ritmo de estar un poco tranquilo, a ser una máquina que debe correr e ignorar el interior que le dice que solamente debería asesinar a los Mortifagos; la parte que esta con sus amigos le indica que eso sería malo.
No por la parte de matar.
Si no porque lo consideren una máquina de matar.
¿Dónde hay un lugar para ocultarse cuando lo necesitan?
No están tan lejos del lugar donde llegan cerca de la isla, bueno, del otro lado del mar, pero desaparecerse y empezar de nuevo todo este viaje; sus cuerpos ya están desgastados de esta aventura y no podrían hacerla de nuevo. Seguirá habiendo esta clase de hombres que intenten asesinarlos y monstruos que no los dejen tranquilos, no tienen energías para hacer todo esto de nuevo.
No hay tiempo.
Tienen que hacer algo.
—Hay que saltar—gruñe Michael cuando se acercan cerca del barranco, Draco parece incrédulo ante la idea cuando se acercan, porque hay una gran distancia del barranco hacía lo que parece agua totalmente congelada.
Si.
Eso no va a suceder.
No quiere morir por hipotermia, además de que entrar al agua cuando está claro que los monstruos acuáticos y el agua en general parece odiarlo.
Pero rápidamente entiende la mentalidad de Michael, comienzan a rodearlos, piensa alarmado.
Se pregunta sobre el dicho muggle de madres que dice como: "¿si todos tus amigos saltan de un puente también lo harías?", nunca había pensado responder con un "si", porque le había parecido idiota. Bien tuvo que saber que, en algún momento, sus palabras volverían por él para hacerlo quedar en ridículo.
—Alguien debe quedarse atrás para distraerlos—habla Padma y algo en el rostro de Draco cae, porque es una gran idea.
Como pésima.
Estúpida.
Suicida.
Sus amigos se ven entre ellos, Draco por un momento se siente ajeno a la charla que parecen tener y cuando Michael parece listo para gruñir, hay una ráfaga de viento. Sus piernas dejan de estar en el suelo, su cuerpo se ha tambaleado por una ráfaga de viento, al igual que otras tres personas; sus ojos se abren mientras ve a la única persona que se ha quedado en la tierra por un segundo.
La mirada de Luna es una amable, una sonrisa de despedida, que es lo último que Draco ve mientras la caída se acelera.
No hay tiempo de gritar.
Solo siente un vacío en su vientre y ve con horror como parece haber vendavales en la cima, con gritos de dolor de bestias y rayos de luz.
Luna.
Es el ultimo pensamiento que tiene, antes que el agua impacte contra su espalda como si fuera concreto, el frio helado que congela el alma lo inunde y unos ojos rojos lo van en el agua, antes de que todo se vuelva negro.
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Draco está sentado al lado de Luna en la torre Ravenclaw, está seguro que eso fue a inicios de su tercer año, porque la niña se ve demasiado joven y tan similar a Selena que le había llenado el corazón de calidez el verla leer un libro como su hermana. Es una mañana tranquila, aunque tienen muchas materias que estudiar y Anthony en cualquier momento entre como una locomotora con Padma para estudiar, Draco quiere aprovechar un poco de descanso entre sus días de locura.
Luna está tarareando una canción y Draco se siente un poco dormilón esa mañana de invierno.
—Esa canción me suena familiar—admite Draco con un ojo abierto, Luna se voltea con una sonrisa emocionada.
—Era la favorita de mi madre, ella decía que cuando era niña su familia la llevaba lejos a un lugar en Rusia, algo sobre que nuestra familia tiene raíces ahí—cuenta de forma emocionada.
Si.
Es una linda canción.
Una canción de cuna que siente que ha escuchado antes.
¿Era de Megumi?
Podría ser de cualquiera.
—Me gusta—dice de forma tranquila y Luna continúa cantando.
Es curioso que esté pensando en esto, soñando con este recuerdo tan mundano, un momento común entre tantos donde era feliz; realmente feliz sin saberlo.
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Cuando Draco abre los ojos nuevamente, todo está congelado a su alrededor, tiembla mientras se medió incorpora confundido. Están en lo que parece una cueva, donde todo parecen cristales de color a su alrededor, pero hace un frio terrible y toda su ropa parece empapada con agua congelada. Esta seguro que su cuerpo debe estar pálido y sus labios morados del frio, el dolor en su pecho y espalda podrían ser malos símbolos. Intenta incorporarse, viendo personas a su alrededor, sus amigos en condiciones similares a las suyas; pero falta una persona.
No.
Draco golpea el suelo con fuerza, aún sigue arrodillado en el suelo y quiere pensar que todo es solamente una pesadilla.
Duele.
Sus manos tiemblan.
Duele.
Un sollozo se ahoga en su garganta, pero suena como un animal moribundo cuando Padma se acerca y lo primero que hace es arremeter contra ella. Sus dedos adoloridos y casi congelados sujetan el abrigo de la chica empapado, quien no parece en lo mínimo arrepentida y eso solamente hace que Draco sienta que lo va a perder.
—¿Qué fue esa charla silenciosa? —ni siquiera se preocupa por ocultar el tono de pánico e histeria de su voz—Luna…Luna…Luna—no puede decir nada más mientras baja su rostro con pánico.
Lo siente crecer en su pecho, una pequeña llama de pánico que recorre cada una de sus venas mientras su respiración se agita de horror; hace unas horas (bueno realmente no sabe cuánto tiempo llevan aquí) había estado dispuesto por sacrificarse por cualquier de sus amigos.
Luna lo hizo.
Sin dudarlo.
Los lanzo del barranco para ganar tiempo, en lugar de haberse lanzado con ellos, hubiera sido lo más lógico; no hubieran venido por ellos a aguas heladas.
Era una estúpida.
No tuvo que hacerlo.
—Habíamos hablado, nosotros, hablamos sobre que cualquiera tendría que sacrificarse para que los demás siguieran—la forma de hablar de Padma, rota, vacía, lógica como un Ravenclaw hizo que Draco levantara la vista colérico.
—No tiene sentido, es una estupidez, pudo venir con nosotros—grita, no le importa zarandear a Padma en el proceso.
Luna no tenía que…su pecho se arruga…el dolor ya no se siente como antes, el vacío solamente se hace peor; cuando piensa que nada puede doler más, piensa en Luna.
Un sonido de quejido animal sale de sus labios, se sujeta contra él la mano, su cuerpo tiembla y no es de frio.
Ni siquiera la vio morir.
Anthony.
Bellatrix.
Narcisa.
Viktor.
Rodolphus.
Ellos los había visto morir frente a él por diferentes motivos, habían dado una especie de cierre a su dolor o un inicio a su propio infierno personal. Pero el no haber visto a Luna, es como si de alguna forma algo quisiera darle esperanzas de que no está muerta, para que cuando encuentre su cuerpo o alguien mencione su muerte solamente lo haga mil veces peor.
—Tal vez no este muerta, ella es fuerte—dice Michael un poco tímido, con el rostro pálido y su cuerpo temblando igual.
Terry está en el suelo en shock.
Draco solamente se abraza contra él mismo, antes de recibir un zarandeo de parte de Padma, cuyo rostro sigue firme, pero sus ojos se ven vacíos; por un momento se congela, pero la chica solamente se ve firme. Quiere gritarle en la cara por ser una maldita idiota, por no sentir remordimiento porque Luna puede estar muerta en este momento y aun con la patética excusa de Michael, es imposible que Luna este con vida.
Si hubieran podido luchar contra ellos.
No estarían escapando.
Recuerda a la niña adorable de primer año que se había vuelto su protegida y que ahora, probablemente este muerta.
Su corazón se rompe otra vez.
No puede más.
Ya no.
—Ya no quiero esto—susurra cansado, su cuerpo casi cae al suelo si no fuera porque Padma lo sostiene—no quiero esto, no quiero esto, no quiero vivir…ya déjenme descansar de esta maldita vida—gruñe con lágrimas saliendo de sus ojos mientras Padma se ve como si le hubieran abofeteado, Michael detrás de ella se encoge y Terry levanta la mirada—odio esto, toda mi existencia es una maldita tortura, todo lo que amo se muere ya no quiero nada de esto…soy un maldito asesino, he matado a personas, Luna era buena ella no…ella…—su voz se quiebra y debe verse patético ahora mismo.
Gimotea con lágrimas aun saliendo y cayendo por su mejilla, se sienten cálidas que contrastan con la frialdad de su pecho.
—Quiero estar muerto, no merezco estar vivo—dice con voz cansada viendo a Padma, casi deseando que ella lo asesinara ahora mismo.
Un hechizo verde.
Que acabara con su patética existencia.
La risa de Luna parece oírse en su mente y solamente hace que se sienta peor persona, pero ya ha llegado a un límite, ya no puede aguantar más, solamente maldice el día cuando estuvo en el velo y decidió volver; ojalá se hubiera quedado ahí por la eternidad, ojalá hubiera saltado a otra vida, ojalá.
—No puedes hacerlo—gruñe Padma con molestia, Draco levanta la mirada, gimotea cuando las uñas de esta se clavan en sus hombros y su rostro se vuelve casi rojo del enojo (o el frio) mientras sus ojos lloran—tienes que vivir maldita sea, Anthony murió por ti, tu madre y Viktor, no puedes simplemente dejar tu estúpida vida de lado—grita, en su rostro, con tanto sentimiento que Draco solamente quiere llorar más.
No quiere esto.
Por favor, que alguien simplemente lo mate.
—Luna…—solloza patéticamente, porque Anthony podría ser una parte de su alma que le fue arrebatada, su madre podría ser un pilar que lo acompaño esta vida, pero Luna era su responsabilidad.
Era suya.
Draco había amado a Luna como su hermana, en otra vida fue su hermana y en ambas le había fallado, su alma se había roto en dos cuando Anthony se fue, se había arrugado en pequeños pedazos con su madre, pero su corazón se había ido con ella.
¿Para que vale la pena seguir viviendo?
—Está muerta—grita Padma y escucha a Michael sollozar—o está viva, no sabemos y no importa, hicimos una promesa para mantener tu culo con vida, porque sabemos que eres importante; este viaje es importante—sigue gritando ahora histérica y Draco a pesar del dolor, no puede evitar pensar en que nunca la había visto así de enojada.
Incluso en la muerte de Anthony.
Se había mantenido fuerte.
Fuerte.
Padma era fuerte y ahora estaba, tan rota o más como él.
—…—la ve incrédulo.
Padma grita de dolor un momento, frente a él, antes de verlo con fiereza.
—No vas a dejarme Draco, no te vas a ir tan fácilmente como Anthony, vas a quedarte aquí maldita sea, incluso si tengo que atar tu alma a algo, no puedes dejarme…no vas a dejarme, no vas a…no vas a…—toda la ira se va del rostro de Padma, antes de solo quedar rota, triste y llorar como una niña—no quiero que me dejes por favor, no tú también, por favor, te lo suplico—se ve fea, con lágrimas, mocos, unos ojos tan rotos como Draco.
Draco también se quiebra.
Solloza antes de dejar que Padma se aferre a él, llorando de forma fea, de forma desgarrada mientras el propio Draco se sujeta a ella de forma desesperada.
Sin saber que sentir.
Sin sentir nada.
Sintiéndolo todo.
Sintiendo el dolor y la soledad amplificado de su pecho.
Luna sonriendo en su mente hace que se aferre más a Padma, sin poder prometerle nada, porque su pecho duele.
—Patéticos humanos—
Las palabras resuenan en la cueva, Draco ni siquiera se levanta, porque una parte de él solamente quiere morir y no están en condiciones para nada, para luchar, para sonreír, para moverse y Draco quiere meterse un puñal en su pecho porque eso dolería menos.
Todos levantan la vista.
No hay nadie, pero hay algo, un reflejo en uno de los cristales, no parece humano, se parece un poco a las sombras que Draco había hecho en el pasado, pero verdoso. El cuerpo parece demasiado redondo, hay una máscara sobre su cabeza, pero sabe quién es al ver la imagen proyectarse en el cristal como una imagen de televisor.
Vodník.
Que mal momento para estar con vida.
Continuara…
Bueno, antes que me maten, solamente diré una cosa, aun no se ha confirmado la muerte de Luna; solo digo eso para que no me asesinen. Igualmente escribir esta última parte me desangro un poquito más, al principio estaba tranquila y dije, no mames ocupo música sad, y salió esta cosa desgarradora de mi interior que me hizo llorar mientras lo escribía.
Así que, si me hizo llorar, no puedo imaginar que pasara por ustedes.
Antes que alguien intente llamar a su psicólogo y culparme de otra herida más, por favor esperen al siguiente capitulo antes de intentar funarme.
