Hola Hola He regresado temporalmente con una nueva historia, algo fuera de mi zona de confort y después de años sin escribir. Espero les sea de su agrado, de ser así por favor comenten ¿Qué les parece? ¿Debería continuar? Aclaro que será Takari, Taiora y Mimato, contendrá escenas fuertes a su debido tiempo. Pido disculpas por algunas fallas de ortografía, escribo desde el celular, en cuanto tenga acceso a una computadora, las arreglaré.

Muchas gracias por leer.

1.- El club nocturno.

Paso mucho tiempo, tal vez demasiado, tanto que las historias en que los humanos dominaban en el planeta ahora son leyendas, dichos o cuentos para dormir a los niños. Ahora, las criaturas de la noche rigen el mundo, seres que con el tiempo han evolucionado para moverse en todos los climas, estaciones y dualidades del planeta, de aquellas alas, pieles escamosas o peludas solo se conservan los colmillos, las garras y la agilidad y poder para seguir dominando. No es difícil entender el porque entre todas las jerarquías los vampiros antes llamados los no muertos y los licántropos son los que coronan la población mundial, los humanos ahora son un cúmulo de seres que habitan en los suburbios pobres de las ciudades, tienen derechos más no poder para revelarse y por último tenemos a los híbridos, aquellos seres que no pueden ser ni humanos ni seres de la noche, aquellos que coexisten en lo más bajo de lo bajo y que hay que temerles a sus aspiraciones al poder. Pero por ahora, lo que llamaba la atención del comisario jefe de policía Yamato Ishida eran la serie de asesinatos en Oidaba y sus alrededores, lo mantenían atento ante un mal presentimiento que no podía entender. -Jefe Ishida- dijo un oficial entrando a la oficina sin tocar, -tenemos otro cuerpo, con este son dos en la semana- Yamato bufó, paso las manos por la nuca y miro a la ventana, su reflejo denotaba su rubio cabello y finas facciones y esos ojos azules brillosos esos que solo pertenecen a los vampiros -vamos a la escena y llama a Takeru- Mientras conducía podía ver las carencias de su propia ciudad, basura, animales, seres de todas las especies conviviendo, manipulando o mendigando por dinero, unas gotas de lluvia empezaron a tocar el parabrisas y supo que tenía que apresurarse. Al llegar a la escena podía ver el cuerpo de un hombre humano no mayor de 35 años, este cuerpo ya no poseía ni una gota de sangre, el cuello había sido cortado y de ahí drenado pero entre sus pertenencias había algo que resaltaba, una pulsera verde fosforescente con las iniciales CM, Yamato sabía de dónde era, ese tipo de pulseras solo se daban a clientes de bares y lugares nocturnos de tipo fraudulento de los bajos suburbios y para su suerte, conocía perfectamente el club al que pertenecía. -¿El club de Michael?- escucho una voz detrás suyo, se volteo molesto -¡Maldita sea Takeru ¿Puedes dejar de hacer eso?- Un rubio muy parecido a Yamato pero con facciones más jóvenes sonrió de oreja a oreja -Yo no tengo la culpa que tus reflejos estén nublados hermano, por cierto, encontré esto-

dijo enseñando una cartera dentro de una bolsa -Al parecer se llama Gabriel G. y vivía en los suburbios de los humanos del conjunto C, el olor y forma de la herida me dice que esto paso hace unas 36 horas- Yamato se pasó la mano por su cabello exasperado -Para ser forense dejas mucho que desear, me gustaría investigar algunas cosas por mi cuenta ¿Cuento contigo?- Takeru encogió los hombros -Tu vas con Michael, yo a los suburbios, odio a ese sujeto -

Las luces neon de las calles anunciaban terrenos más peligrosos, era conocido el tráfico de sangre humana fuera los bancos de sangre autorizados, en aquellos lugares se podía encontrar placer para cualquier especie mientras pudieras pagarlo, los dueños eran detestables, pero para mantener el negocio eran buenos informantes. Yamato se estacionó fuera de un local bastante iluminado, bajo del carro y enseño una tarjeta al hombre que cuidaba la puerta, al verla lo dejo pasar sin oponerse, la música del lugar era estridente y aunque no tenía el mejor olfato, Yamato podría percibir el olor a lujuria, asco e inseguridad, se sento en la barra principal y volvió a enseñar la tarjeta, suspiro resignado ante su situación. -¿Placer o negocios?- un par de minutos después escuchó, un hombre un par de años menor que él se encontraba frente suyo, su piel era pálida y su cabello rubio lo tenía atado con una coleta, sus dientes afilados se mostraban en su gran sonrisa. -Informacion Michael- dijo sin más -Necesito que me digas ¿Quién es Gabriel G? -Ni idea- -Encontramos su cuerpo y tenía en su muñeca una de tus pulseras VIP- Michael encogió los hombros, Yamato suspiro de mala gana y paso un sobre por la barra, la sonrisa de Michael creció aún más. - últimamente hay más clientes de lo habitual, exigen más sangre, más... Placer, lo checare con el contador, mañana mismo te diré desde cuándo es miembro y si tenía asuntos "pendientes"- Yamato negó con la cabeza -Cada vez sales más caro y me das menos información- Michael soltó una carcajada -Venga Yamato sabes que soy confiable, hace un par de meses que no te cruzabas por aquí, tengo nuevos... Talentos, mi chica en especial es muy solicitada, 3 mililitros de su sangre valen 300 dólares, es lo mejor que hemos tenido en años y sabes que... Te daré un mililitro, cortesía de la casa, ya sabes, hay que reforzar negocios- Yamato se levantó de la barra y negó con las manos, una cosa era conseguir información y otra era consumir en esos lugares, sin embargo había demasiada presión por parte de los guardias y Michael, suspiro y camino hacia la pequeña cabina, se sento en un sillón mientras un guardia encadenó uno de sus tobillos a un tubo cercano, Yamato arqueó las cejas buscado una respuesta. -Tranquilo, es por seguridad de mi chica, hemos tenido algunos indecentes- chasqueo la lengua y salió del lugar. La luz era tenue, al prenderse un poco más Yamato observo a una chica frente a el, estaba de rodillas en un almohadon, el fondo negro que traía mostraba su pálida piel, su cabello castaño caía hasta su espalda, la miró a los ojos, eran claros, tan claros como el ámbar, definitivamente era una humana, una humana hermosa y lastimada, una humana que olía increíblemente bien; Yamato tragó saliva y la chica sonrió -Me llamo Mimi, Michael me explico la situación, te puedo dar el mililitro directamente de la geringa o en un gotero- Yamato móvio las manos rápidamente -No, yo no quiero nada de eso- sonrió - estoy aquí por compromiso pero no tengo intención de probar nada-

Mimi lo miro de reojo -Si no te doy algo Michael no estará contento- -Puedes darme información ¿Conocías a Gabriel G? Al parecer era cliente VIP y vivía en los suburbios del conjunto C? La chica se puso cómoda y cruzó los brazos -Se quién es, vivía en los mismos suburbios que yo pero en diferente conjunto, es un tipo raro, es humano como yo, pero tiene gustos cuestionables, hace dos días compro 10 mililitros de mi sangre- Yamato se acercó un poco a ella, hasta donde las cadenas le permitieron, percibió los brazos con moretones y sangre en la chica -¿Sabes si tenía contacto o problemas con alguien más?- Mimi se quedó pensativa -En los suburbios hay demasiados enemigos, mientras más pagues... Menos tienes de ellos, él conversa regularmente con más gente en el club, bebía licor, le gusta golpear a las chicas, pero tiene un buen trabajo en las oficinas centrales así que el dinero no es problema - -Tal vez no debería decir esto, pero hoy lo encontramos muerto- La mirada de Mimi cambio, se abrazo los hombros -ser humano es un riesgo, estar involucrado en estos asuntos es más peligroso- Yamato que siempre había sentido la necesitad de proteger a los indefensos estiró su mano hasta tocar la piel de la chica, sintió un leve escalofrío al hacer contacto visual, carraspeo un poco -¿Duele?- la chica le sonrió amablemente -Jamas te acostumbras a los golpes-

Un vidrio cayendo interrumpió la charla, uno, dos, tres, gritos y golpes se sumaron a la orquesta y sin previo aviso un hombre de casi dos metros, con colmillos más grandes de lo normal entro tumbando la puerta, crepito su cuello y miro a Mimi -Tu vienes conmigo- Yamato de inmediato se puso enfrente -Ve lo más lejos que pue...- un fuerte golpe que apenas pudo detener con sus manos interrumpió la frase, claramente el hombre era fuerte y la cadena en su tobillo no ayudaba, el hombre contraataco con otro golpe que dio de lleno en la barbilla, la vista se nublo, maldijo y movió la cabeza para despejarse pero un golpe en el estómago lo recibió -Mierda- apenas pudo decir, el hombre lo tomo por la cabeza y lo levando tan fuerte que la cadena se arrancó cuál liga, la sangre escurría por la boca y nariz de Yamato, esa fuerza era descomunal, de un momento a otro el hombre lo soltó y se agarró el abdomen, al caer al suelo pudo ver a Mimi con la navaja de comisario incrustandola en el abdomen del sujeto, sin embargo el hombre con una bofetada la tiro al suelo. -Que patéticos, me habían dicho que los vampiros eran fuertes, no una burla que necesitaban ayuda de los humanos- Yamato se limpio la sangre con la camisa y sonrió de lado -A los vampiros nos gusta pelear limpiamente- dijo antes de abalanzarse contra el sujeto, concentró su fuerza en puños intentando dar lo más fuerte posible en mandíbula, uno, dos, tres golpes bien dados y el otro se tambaleo, sonrió y escupió uno de sus largos colmillos, estaba a punto de contraatacar cuando Mimi salto a su espalda y con la misma navaja la clavo repetidamente en la espalda del hombre, el cual al sentir dolor se fue de lleno contra una pared estampando a Mimi y haciéndola caer al suelo -Maldita rata- dijo el hombre, ahora voy contigo, Yamato se abalanzó nuevamente aferrándose a la cabeza, no había más, si quería que ambos vivieran tenía que matar al hombre, de un momento a otro su torso se torno caliente, bajo levemente la mirada, el hombre había incrustado dos garras en su abdomen, Yamato soltó un suspiro, concentró lo

poco que tenía de fuerza y de un tirón rompió el cuello del sujeto esperando que fuera suficiente, el hombre de tambaleo pero termino cayendo junto con él. -Dios, ¿Me escuchas?- dijo Mimi acercándose a él, como humana había aguantado los golpes totalmente bien, pero se notaba sangre en su cara y cabeza -Creo que, necesito un poco de ayuda para el abdomen- dijo Yamato sosteniendo un poco la herida para dejar de sangrar -Sus garras eran de licántropo, no somos buenos conteniendo eso- Mimi se levantó como pudo y tomo un pedazo de vidrio y corto levemente su antebrazo -Toma un poco, te ayudará a sanar- Yamato se negó -Solo tómala, se que es eficiente para ustedes- sin volver a preguntar Mimi acerco su brazo pegándolo a la boca del rubio, basto menos de una gota para que el dolor fuera nublado por el sabor más esquisto que había sentido, paso su lengua por la herida y succionó levemente intentando controlar el instinto, si bien la recuperación no era al instante, su cuerpo empezaba a sentirse extasiado hasta que bruscamente el brazo fue separado de su boca. -¿Qué mierda haces Mimi?- escucho la voz de Michael -Le salvaba la vida, idiota- se unió otra voz a la conversación, una chica pelirroja vestida completamente de negro y que portaba varias armas había entrado al cuarto -Maldita sea Yamato, ahora sí te molieron- la chica se acercó y le ayudo a sentarse -Sora, llegas unos minutos tarde- bufó Yamato -Mientras terminabas con este, nosotros nos encargamos de los de afuera ¿Cómo te sientes?- Yamato vio de reojo a Mimi, ella desvío la mirada -Mejor ¿Quien diablos era ese sujeto?- -Eran híbridos- contesto la pelirroja -Hibridos jodidamente fuertes, los estábamos siguiendo desde hace un par de horas pero no sabíamos que llegarían a destruir todo a su paso- Michael jalo del brazo a Mimi -El chófer te llevará cerca de donde vives, sal ¡Ya!- grito, la castaña intento hablar pero dada la situación prefirió no decir nada. -Oye, Gracias- dijo Yamato antes de que la chica saliera no sin antes dedicarle una tierna sonrisa -Toma esto- dijo Sora dando una ampolleta de sangre, no funcionará tanto como la sangre de esa chica pero ayudará. Yamato levanto su camisa y vio que las heridas prácticamente habían cerrado, aún así bebió la demás sangre y de pronto recordó -Mierda Sora, envié a Takeru a los suburbios sólo- Sora suspiro -No te preocupes tengo gente ahí, le diré que lo busquen antes que pase algo- -Gracias- dijo Yamato aunque aún tenía un mal presentimiento.

Es un capítulo corto que pero da un poco de contexto. Muchas gracias.