RinMakoto. Mami consiguió una persona de la cual fiarse y junto con él, lograron humillar a esos dos patinadores, nada mal jeje.
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Sin más, comencemos…
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Hay cosas que pasan en el mundo y son desprevenidas, aun así, no se pueden prevenir o más bien, no quieren prevenirse.
Al tiempo en que Raiden y Yu se conocieron, se llevaron bien hasta el punto en que un tiempo después se volvieron tan cercanos hasta el punto en que se convirtieron en novios.
Así mismo, antes de que la peli azul se volviera su novia, Raiden había tenido un acercamiento con Kaoruko quien le ayudó un poco con eso.
Incluso con la peli rosa, esta se había acercado bastante con el mejor amigo de Raiden, Keiji, con el cual parecía que habría algo más, pero por el momento, comenzarían con solo amistad.
Aunque lo que Raiden y Kaoruko no sabían es que su amistad tomaría un rumbo extraño.
La familia Yanagida era propietaria de una granja de fresas la cual era bastante conocida en toda la zona ya que eran muy famosas y queridas por su calidad.
Ya era tiempo de cosecha por lo que la peli rosa sabía que tendría un arduo trabajo para hacer junto con sus padres y algunos trabajadores que les echaban la mano con la cosecha.
Aunque habría un pequeño problema.
- ¿Necesitas ayuda? – la peli rojizo decía a través de teléfono con Kaoruko.
- Sí, es que ya vienen una cosecha algo grande de fresas, pero casi todos los que nos ayudan se enfermaron.
- Entiendo, pero ¿Qué puedo hacer?
- Quería saber si me puedes ayudar a recolectar fresas, quería decirle a las demás, pero veo que están ocupadas – Raiden asintió al escuchar eso ya que sabía que Manaka y Ayaka tendrían que ayudar con unos clientes, así mismo, Kaoruko le contó que Riko y Naomi estaban en otro lado por lo que no podrían ir.
- Comprendo, además, Yu dijo que iría a visitar a sus padres por lo que ella tampoco está – el peli rojizo decía – de acuerdo, llegaré en un momento.
- Muchas gracias.
Raiden salió de la casa de las Mizusawa en donde les dijo que iría a ver a la peli rosa para echarle una mano, a lo que las dos hermanas asintieron y desearon suerte.
Subiéndose en su moto, el chico partió hacia allá y siguiendo las coordenadas dadas por la peli rosa, llegó a la granja de los Yanagida.
- Raiden, hola.
- Buenos días Kaoruko – los dos se saludaron, unos momentos después, ambos fueron hacia el interior en donde solo tenía dos trabajadores ayudando, pero los padres de Kaoruko al verlo, le agradecieron por la ayuda.
No estaba con la ropa adecuada para la cosecha de fresas, sin embargo, el padre de Kaoruko le prestó un sombrero, así como las cestas y otras cosas para recolectar las fresas.
- Se nota que todos poseen mucha experiencia.
- No es de mucho intelecto, después de todo, es fácil una vez que le tomas práctica – la peli rosa decía mientras le mostraba como es que se tenían que cortar las fresas – no tienes que jalar con mucha fuerza para que no se dañe la planta.
- ¿En serio? Pensé que luego de que se cortaban para plantar más.
- No, las plantas pueden servir hasta por 3 años si tienes suerte, luego de eso se podrá cosechar una nueva planta, pero eso es otra historia, adelante, prueba – Raiden asintió por lo que haciéndole caso a Kaoruko, tomó una de las fresas, cortó un poco el tallo que la retenía y la metió a la cesta.
- ¿Así?
- Sí, si sigues así, no habrá problema, además… hay que cosechar bastantes – río nerviosa la portera de Dream Monkeys.
Raiden siguió cosechando las fresas, siguiendo los consejos de la peli rosa quien en un momento, se dio cuenta que estaba tomando más fresas que las de los demás empleados, y no fue hasta que llegó al otro lado de la parcela.
- ¿Qué demo…?
- Parece que llegó muy lejos sin darse cuenta – el padre de Kaoruko exclamó mirando como Raiden se regresaba con la cesta llena.
- Creo que a lo mejor su rendimiento como jugador le ha ayudado en esto – Kaoruko decía.
Gracias a la ayuda de Raiden, la cosecha de las fresas se pudo llevar más rápido de lo normal y así fue como horas después, la cosecha de ese día acabaron bien y con mucho producto recogido.
- Buen trabajo – los trabajadores descansaron, así mismo, el chico estaba tomando agua junto con Kaoruko, ambos charlando sobre lo que fue la cosecha.
- Vaya que es cansado.
- Lo es, pero vale la pena para poder tener las fresas que tanto le gusta a la gente – la chica decía – se venden bastante bien, nos prefieren a diferencia de otras granjas.
- ¿Y no es malo eso?
- ¿Tú crees?
- La envidia es algo que se siembra fácilmente, por eso te diría que tuvieras cuidado y a tus padres también, puede que no hayan hecho algo malo, pero a los ojos de algunos productores de fresas, tal vez no sea el caso.
- Entiendo, supongo que tendré cuidado.
Luego del descanso que tuvieron, los trabajadores comieron algo para tener energía y así mismo, tuvieron su paga por la ayuda.
- ¿Crees que me podrás ayudar mañana?
- Tenlo por hecho, no tenemos entrenamiento mañana por lo que cuenta conmigo – la peli rosa asintió por lo que volvió a su habitación en donde descansaría luego.
Raiden descansó a lo que esperó al día siguiente para continuar con la recolección, sin embargo, no sabía que los padres de la peli rosa parecían bastante gustosos del chico.
- ¿A poco no lo ves guapo?
- Miro que es buen partido, hija.
- Vamos, no iría tras él ya que tiene novia y es amiga mía, somos compañeras de equipo – Kaoruko explicaba.
- Es una lástima, pero se nota que es un muchacho bastante bueno para este trabajo, me hubiera gustado que fuera yerno, tiene pinta – el señor Yanagida decía, aunque Kaoruko solo tomaba algo de su té.
- Aunque tengo que admitir que es un lindo chico… me pregunto qué hubiera pasado si ambos nos volvíamos pareja, quien sabe si lo habría conquistado – Kaoruko se quedó callada al saber que pensó eso y solo negó con la cabeza – no, no tengo que pensar en él de ese modo, es solo mi amigo y el novio de Yu, no tienes que tener esos pensamientos.
Con eso, la noche llegó y todo el mundo se fue a dormir, solo esperando a que el Sol volviera a salir.
Raiden se despertó temprano y recordando la promesa que le hizo a su amiga peli rosa, fue hacia la granja de los Yanagida para proseguir con la cosecha de fresas.
- Muchacho, llegaste temprano.
- Es mejor estar temprano, así se termina más rápido ¿no?
- Esa actitud tuya me gusta – el peli rojizo entró a la casa y se alistó para ir por las fresas, aunque no se dio que Kaoruko se había levantado ya.
Desde su charla con sus padres de anoche, la peli rosa había estado extraña ya que no entendía porque es que se le habían sembrado dudas en su cabeza.
Raiden estaba con Yu, ambos eran felices como pareja, ella no tenía por qué dudar sobre él, pero entonces, ¿Por qué seguía pensando en otras cosas con su amigo?
- ¿Kaoruko? – la voz de Raiden la sacó de sus pensamientos, así mismo, al ver como el chico estaba frente a ella, colorearon sus mejillas de rojo – ¿te encuentras bien?
- Ah… e-este… s-sí, me encuentro bien, no te preocupes.
- ¿Segura?
- Sí, solo necesito algo de agua, nada más – la chica se fue de ahí, dejando al jugador extrañado de su comportamiento.
Pensando que no era nada grave, Raiden se fue al campo de fresas en el que seguiría recolectando junto con algunos trabajadores.
Todo estaba bien, aunque la peli rosa se unió a ellos, de vez en cuando miraba hacia donde estaba Raiden el cual continuaba con su labor y llenando su cesta.
Llegando a mediodía, los chicos tomaron un descanso para comer y refrescarse luego de la ardua labor, aunque gracias al peli rojizo, estaban cosechando más rápido.
- Kaoruko no se equivocó en pedir tu ayuda, realmente sabes hacerlo bien – el padre de la peli rosa decía al lado del chico.
- Muchas gracias.
- Lastima que Kaoruko me ha dicho que eres jugador activo, serías un gran elemento.
- Lo lamento, pero por el momento estoy enfocado en mi carrera de jugador.
- Lo entiendo, no te preocupes por eso, imaginación de este viejo, aunque igual me di cuenta de que posees novia ¿no?
- Sí, aunque ella está con sus padres visitándolos, por eso no me pudo venir a ayudar.
- Entiendo – el señor Yanagida dijo a lo que se fue de ahí, Raiden no entendió porque decía eso, pero lo dejó pasar.
Ya con eso, se reanudó de nuevo la acción de los trabajadores cosechando, aunque en un momento, Kaoruko decidió seguir junto con Raiden cosechando.
- Lo haces mejor que la vez pasada – la peli rosa decía al lado del chico.
- He mejorado un poco, además, puede servir como entrenamiento.
- ¿Lo ves cómo entrenamiento? – Raiden asintió.
- Al momento de cosechar, es cierto que hay que cortar con cuidado como me dijiste, eso me ayuda en la concentración. Así mismo, hay que ser rápido y preciso para poder acabar con éxito, por lo que me gusta verlo de ese modo – la sonrisa del chico transmitía confianza por lo que Kaoruko asintió.
Eso hizo acelerar su corazón, pero sacudió su cabeza para evitar pensar en eso ya que quería seguir pensando en que no pasaría nada entre ella y Raiden.
Y así continuaron las horas hasta que acabaron con lo de ese día, siendo además el último día en el que Raiden estaría debido a que seguían las clases y los entrenamientos con su equipo.
- Ya acabamos – los demás aplaudieron por el buen desempeño que hicieron y fueron a dejar las fresas a los establecimientos en donde luego llegarían los repartidores por ellas.
- Fue duro, pero al menos acabamos por hoy – Raiden decía sonriendo al lado de la peli rosa – ahora tengo que decir que entiendo que el trabajo de cosechador de fresas es pesado.
- Lo es, pero con el tiempo te acostumbras – la portera de Dream Monkeys exclamó, pero notando que el joven se estaba por ir, lo detuvo.
- ¿Ocurre algo?
- Verás… hay algo de lo que te quiero hablar, pero quiero que sea en privado.
- De acuerdo – el peli rojizo estaba confundido por eso, pero aceptó el llamado de su amiga.
Caminaron un rato hasta que llegaron a un cobertizo en el cual guardaban algunas herramientas. El compartimiento era algo grande por lo que cabían los dos sin ningún problema.
- ¿De que querías hablar? – preguntó el chico, Kaoruko se quedó callada un momento sin saber cómo iniciar.
- Raiden… lamento esto.
- ¿De qué hablas? – antes de recibir respuesta, la peli rosa se acercó a él, recostándose sobre su pecho y por el peso, ambos aterrizaron en una vieja colchoneta.
La situación era confusa ya que ninguno de ellos dos decía nada, Kaoruko estaba acostada sobre el chico sin decir nada, solo se acomodó mejor.
- ¿K-Kaoruko?
- No sé por qué… pero quiero que estar así junto contigo – la peli rosa susurró poniéndose más cómoda sobre él, aunque para Raiden fue algo extraño y se sonrojó un poco sintiendo los pechos grandes de la portera sobre su pecho.
- ¿P-Por qué dices eso?
- Sé que estás feliz con Yu, pero… no sé por qué me siento así contigo – Kaoruko levantó la mirada y la fijó con la del chico.
Raiden intentó hacerse a un lado, pero por alguna razón, su cuerpo no reaccionó y se quedó quieto, por más que pensó en su novia y en cómo sería si se enterase, pero una cosa era su cerebro y la otra era su cuerpo.
- Perdóname Yu – los labios de ambos se unieron en un beso y sus cuerpos se acomodaron para continuar con el acto.
Unos momentos después, ambos salieron del recinto, pero se les notaba callados y cada quien tomó su camino, con el peli rojizo a su hogar usando su moto mientras que Kaoruko entró a su casa.
La peli rosa se fue directo al baño en donde se quitó la ropa y decidió bañar su cuerpo con la cálida agua que salía del grifo.
- Definitivamente… soy una mala amiga – pensó la chica y solo imaginó la reacción de Yu si se llegara a enterar de lo que pasara.
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Continuará…
