Los personajes son de SM, la trama es completamente mía. NO AL PLAGIO.

Una dama de burdel

Competencias, trofeos y apuestas

Angielizz (Anbeth Coro)

Nota al final


Él

Miércoles, 19:20

¿Jasper y Alice como organizadores de cumpleaños? No lo creo. A excepción que estemos celebrando el cumpleaños número diecisiete de alguien, que no es el caso porque tengo treinta y tres años, casi el doble de eso. ¿Una fiesta en el boliche? ¿Por qué alguien siquiera consideraría que esto es una buena idea?

Estaba seguro que la etiqueta de tenis era porque teníamos que subir escaleras para llegar al restaurante, no supuse que fuera un requisito indispensable para algo más significante. Aunque Bella opina lo opuesto a mí, por supuesto, ella saltó de emoción fuera del automóvil en cuanto descubrió a dónde habíamos llegado. Y supongo que por el momento su emoción ha sido lo más emocionante para mí. Podía hacer un pequeño sacrificio para verla sonreír de esa manera, o no… la verdad es que no soy un aficionado del boliche.

Mientras pago la línea de bolos y los zapatos rentados miro hacia mi hermana y Bella que están sentadas en uno de los sillones de cuero, parecen muy divertidas en la conversación que están teniendo, Bella gesticula con sus manos mientras se ríe y Alice no para de carcajearse sacudiendo la cabeza y por lo que entiendo por los gestos de Bella, le está contando de su sorpresa en mi oficina.

—Si te descuidas, Alice se va a robar a Bella —bromea Jasper abrochándose los zapatos naranjas que le han tocado para jugar. Miro los zapatos azul de neón que llevo puestos para la ocasión y cuando levanto la mirada me encuentro a la distancia con Bella observándome.

Cuando nuestros ojos se encuentran su sonrisa se amplia, le sonrío y su sonrisa vuelve a crecer. Miro a Jasper y me encojo de hombros. ¿Preocuparme porque Bella sea secuestrada por Alice? No podría llamarlo una preocupación, preferible verlas aliarse en mi contra que estar en disputa entre sí.

—Me preocupa más que Alice no se vaya a tomar bien la renuncia de Bella.

—¿Va a renunciar? —se sorprende Jasper.

—La convencí de dedicarse a la pintura en lugar de trabajar.

—Eso es bueno, ella es buena en eso y lo digo despues de sólo ver un dibujo tuyo. ¿Te imaginas lo que podría llegar a hacer con un modelo que valga la pena? —le doy un golpe en el hombro.

—Pues es realmente talentosa —digo ignorando su último comentario.

El regalo de cumpleaños era mucho más que solo bueno, llevaba varias semanas sin ver sus dibujos, usualmente ella dejaba de dibujar cuando yo llegaba al apartamento y siempre se llevaba el cuaderno a su habitación para alejarlo de mí. Lo que había visto fue gracias a Charlie, pero la mayoría de los dibujos que pude ver en su cuaderno fueron bocetos de mi persona, supongo que el significado de todos esos dibujos impidió que notara su talento.

Me concentré más en el hecho de que ella dedicaba su tiempo a mí figura que el resultado artístico de ese tiempo. Pero sólo hasta hoy mientras veía con exactitud la manera en que había podido hacer un autoretrato con tantos detalles, la manera en que consiguió grabar su propia mirada en el dibujo, e incluso el modo en que logró capturar la manera en que yo le sonreía que lo entendí.

Ella era talentosa, realmente un prodigio y yo la tenía sirviendo café en lugar de ayudarla a mejorar y crecer.

—¿Alice está bien?

—Uh… sí. Creo que sólo necesitaba tiempo.

—Me alegra oírlo, parece que es la misma de siempre —digo mientras veo a mi hermana gesticular con señas obscenas mientras Bella es ahora la que ríe a carcajadas cubriendo su rostro con ambas manos avergonzada. Cielos, ¿qué le estará diciendo? Jasper se ríe siguiendo mi mirada.

—Lo es —miro por segunda vez hacia los espantosos zapatos por los que he tenido que pagar para jugar algo que ni siquiera me gusta. El próximo cumpleaños seré yo quien esté a cargo de las decisiones.

—Voy a encargarme de Peter —le cuento a Jasper para cambiar de tema.

—¿No crees que él está esperando que hagas eso? Posiblemente lleva esperando que vayas tras él desde que lo encontraste con Heidi.

—Esto no es por Heidi. Es por mi hermana —eso lo tengo más que claro.

—Lo sé… y nada me daría mayor satisfacción que verlo hundirse por todo lo que le hizo a Alice.

—¿Pero?

—Pero él irás tras Alice, porque es un idiota cobarde. Y yo quiero que ella siga adelante, y a veces, seguir adelante es olvidar el pasado.

—Entre más memoria hago, más jodido encuentro todo. ¿Sabes quien insistía en que invitara a Alice a salir con nosotros?

—Peter.

—La obligó por años a estar cerca y restregarle sus novias en la cara, todos sus comentarios que pensé que eran bromas pesadas entre ellos era sólo él burlándose de mi hermana, en mi cara.

—Lo sé, lo he pensado también y todo se siente tan diferente ahora que sé esa parte de la historia. Pero Alice estará bien, necesita tiempo y si actuas ahora podrías arruinar su avance. Mirala —lo hago, Alice está mostrándole las pelotas de bolos a Bella—. Ella es feliz, Peter no volverá a estar en su vida, es la única garantía que puedo ofrecerle.

—Creo que Heidi y Peter terminaron, me llamó esta tarde.

—¿Qué te dijo?

—No mucho, Bella respondió la llamada y no hablamos de eso. Pero si tengo razón entonces ¿cómo sabes que no irá tras Alice?

—Porque tiene un gas pimienta, Alice sabe defenderse, Edward. Tienes que confiar en ella —mira de nuevo hacia donde están Bella y mi hermana y vuelve a mirarme—. Por supuesto, yo no puedo evitar que hagas lo que quieras hacer, sólo quiero que sepas que no participaré, aunque James puede estar más interesado en ayudarte.

Eso era un hecho.

—Aunque —añade antes de que pueda pensar que me saldré con la mía—, Alice debería saber lo que quieres hacer y tú tendrías que respetar la decisión de ella, sin importar lo que al final ella quiera.

—¿Crees que Alice acepte que me vengue de Peter por ella? —no lo veía pasando.

—Creo que ese es un capítulo que ella tiene que elegir cómo cerrar. Puede que esté de acuerdo, o que te pida que no lo hagas o que le dé lo mismo y te deje la decisión a ti. Lo que sea, debería ser ella quien lo diga… ¿Listo para que te patee el trasero?

Miro hacia el techo lleno de luces disco, pero comienzo a caminar hacia ellas. Hora de perder.

Seríamos sólo nosotros cuatro, lo que no ayudaba a camuflajear lo mal jugador que yo era, con Rose y Emmet comprometidos a portarse bien mientras pasaban las visitas de la persona de servicio social y James evadiendo a mi hermana por la ultima discusión que tuvieron no había modo de no ser el peor jugador de boliche.

Sólo había maneras de corroborar lo pésimo que era:

—Dos equipos —dice Jasper tomando asiento al lado de Alice—, en pareja.

—¿Has jugado esto antes? —le pregunto a Bella mientras ella amarra las agujetas de sus tenis anaranjados.

—Todo mundo ha jugado bolos, Edward —dijo sonriente Bella, genial.

—¿Y qué jugaremos? —pregunta Alice terminando de ponerse sus zapatos rosados, ¿por qué los de ella no parecen tan ridículos como los nuestros?

—No pagué por tus zapatos —recuerdo al hacer cuentas del importe que pagué hace unos minutos.

—Estos son míos.

Doblemente genial, ella también es jugadora de boliche, lo suficientemente buena para creer que es buena idea tener sus propios zapatos gigantes para jugar a esto. Y como si esta cita no pudiera ir peor Jasper vuelve a tomar la palabra:

—Esto es una cuestión de honor. El que pierda irá el lunes en ropa playera a la oficina —por la sonrisa de Alice asumo que Jasper es bueno en esto.

—Tengo una junta importante el lunes —un nuevo cliente con el que no tenía intenciones de ridiculizarme.

—Entonces gana —añade Alice yendo hacia la maquina para anotar nuestros nombres.

—¿Has jugado antes? —me pregunta Bella poniendo su mano entre las mías, niego con mi cabeza.

Jasper es el primero en tirar, sin dificultad consigue hacer que su tiro se convierta en una chuza. Miro a Alice quien está sonriente y pasándoselo relindo, y finalmente a Bella que sigue revisando el menú, ignorando por completo el inicio del juego.

—¿No prefieren sólo comer y dejar los juegos? —propongo en vano porque Jasper se ve muy contento con la posibilidad de verme llegar en ropa playera a la oficina.

Bella deja de mirar al menú y me mira a mí antes de negar con su cabeza.

—Ese no es el espíritu de un ganador —¿será que no soy un ganador cuando de bolos se trata?

—Es el de un perdedor —dice Jasper sentándose en el sillón frente a nosotros con Alice. Me levanto y agarro una bola, introduzco mis dedos en los agujeros.

—No pises la línea roja —me recuerda Bella como si ese fuera el mayor de mis problemas. Me planto frente al lugar de tiro, llevo mi brazo hacia atrás y lanzo. La bola cae directamente a la cuneta de la orilla. Alice a mis espaldas se ríe.

—¿Podemos ayudar a nuestros compañeros? —propone Bella.

—Eso es trampa —dice Alice negando con su cabeza.

—Dejala, Alice, sólo por hoy puede tener ayuda, al final es su cumpleaños —lo permite Jasper sólo porque está en su zona de confort.

Bella se levanta con seguridad y va por las bolas, agarra varias hasta elegir una rosada. Bien, no puede ser peor a mí. Incluso si logra tirar solo uno de los bolos sería mejor a cero y la verdad es que…

Chuza.

Miro a Jasper que se ha quedado con la boca abierta viendo como todos los bolos caen al suelo. Bella gira en sus talones y me mira sonriente. La amo un poco más en este preciso momento.

—Lo has permitido tú —le dice Bella a Jasper encogiéndose de hombros y luego lo apunta con el dedo luciendo un poquito amenazante— y no se vale retractarse. Tu turno, Alice.

Jasper tiene un defecto: no sabe perder; Alice se levanta a tomar una de las bolas.

Mientras tanto agarro el rostro de Bella antes de besarla.

—Lo añadiré a mi lista —su sonrisa crece tanto que se pueden ver sus dientes.

—¿Puedo pedir más de una cosa del menú?

—Puedes pedir todo el menú si sigues jugando de ese modo.

Para mi agrado, Alice tira un bolo en su primera oportunidad y luego cinco haciendo que Jasper me dé una mirada asesina.

—Lo justo es que Edward tire al menos una vez cada turno.

—Okay —Bella no pone un gramo de resistencia, lo que la hace parecer más segura de sus habilidades como jugadora de boliche.

—¿Cuándo aprendiste?

—Papá me llevaba a jugar con sus amigos desde que cumplí diez años, teníamos trofeos y todo eso.

—¿Escuchaste eso, Jasper? Trofeos y todo eso.

Cuando Bella vuelve a levantarse para su turno, repite una perfecta chuza sin esfuerzos de su parte, es mucho mejor que sólo buena. Y Jasper no para de fruncir el ceño como reacción, está en problemas.

—Oye Bella, ¿no te gustaría ver a Edward en ropa de playa?

—Estoy segura que puedo conseguirme un día en la playa por mi cuenta —dice sentándose a mi lado recargando su mentón sobre mi hombro, asiento totalmente de acuerdo con ella.

—Tiene un punto —admite Jasper regresando su espalda contra el sillón y mirando a Alice tirar de nuevo, aplaude incluso cuando Alice sólo consigue tirar ocho bolos.

—Nada mal, Alice, sigue así y todos veremos a Jasper con estampado playero mañana —felicito a mi hermana que sólo se ríe.

—Hago lo que puedo —se disculpa con falso tono inocente al sentarse.

—Lo que necesitas es motivación. Esas son dos preguntas: ¿El momento mas vergonzoso de tu vida?

—No tengo momentos vergonzosos —dice Alice manoteando el aire, levanto una ceja.

—Sí que tienes —debato— ¿qué dices de esa vez que la aerolínea perdió tu maleta y te pusiste a llorar frente a todos?

—¿Ah sí? Bien, ¿ya sabe Bella que fuiste el mejor de tu generación en la preparatoria? —le entrecierro los ojos a Alice.

—¿Eras un chico listo, eh? —dice codeándome Bella. Le lanzo una mirada asesina a Alice para callarla, pero como siempre mis amenazas no la perturban.

—No tanto, sólo buenas calificaciones, porque cuando le toco leer el discurso de graduación decidió plagiarse un dialogo completo de Forrest Gump —le cuenta Alice— y terminó con un: Corre, Forrest corre.

¿Qué podía decir? La preparatoria debería concluir con un buen dialogo de tu película favorita, aunque ellos no pudieran entenderlo.

—Es cierto, fue humillante, Edward —remata Jasper, me encojo de hombros mientras Bella se agarra el estomago de la risa. Los ignoro a los tres y levanto una mano para atraer al mesero— ¿La razón más absurda por la que has llorado además de perder unas maletas?

—Era nuestro viaje a Disney World, ¿te parece que quería salir con camisas feas de Los Angeles? Cualquiera lloraría.

—Cuando le regalaron su primer auto, lloró porque era un Volkswagen rosa y no una camioneta 4x4 con rines de psicópata.

—Eso sí lo recuerdo.

—Pero bueno, ¿cómo vas a entenderlo con tu pobre carcacha andante? —ataca Alice a Jasper.

—¿Podrías dejar de insultar a Petunia? El mecánico no cree que vuelva a funcionar después de lo del viernes —ya era hora que dejara ir a ese vehículo descompuesto.

—Lo justo es que si es fea tenga un bonito nombre —dice Alice, los dejo pelear mientras me levanto por una de las bolas, vuelvo a tomar la verde.

—Sé la bola —dice Bella desde su lugar. Ruedo los ojos sin responderle, miro hacia los bolos y lanzo. Esta vez consigo tirar cuatro. Aunque esos cuatro son los del medio dejando tres y tres bolos a cada lado. Jasper aplaude con emoción y Bella se pone de pie encogiendose de hombros. Entiendo que es imposible tirar todo.

—Buenas noches ¿listos para ordenar?

—Debe ser que este chico me da suerte —dice Jasper señalando al mesero, Alice se ríe a su lado mientras el desconcertado joven los mira sin entender de qué va esto. Estoy tan perdido como él.

Bella tira solo tres y regresa por el menú.

—¿Ya sabes qué vas a pedir tú?

—¿La comida aquí es buena?

—Sí —dice Jasper.

—No —contradice Alice.

Le creo a ella.

—Pide lo que quieras para ambos —al parecer no sólo seré un mal jugador sino que comeré una terrible cena.

Mientras Bella va señalando lo que quiere del menú Alice se levanta para volver a tirar, esta vez consigue tirarlas todas, primero seis y luego cuatro. Le saca la lengua a Jasper quien solo se ríe.

—Te faltaba motivación, no eres tan mala —la felicita Jasper poniéndose de pie para tirar.

Bella se pide un poco de todo, alitas, papas, una hamburguesa y nachos. Sus ojos van a mí, se sonroja del mentón a la frente ante su listado de comida chatarra y antes de que pueda añadir alguna disculpa o quitar algo del pedido me apresuro a añadir:

—Y dos refrescos. —El mesero se gira ahora hacia mi hermana para tomar su orden.

Vuelvo a tirar, esta vez me va mejor que en las anteriores, consigo hacer que la bola ruede lentamente por el medio y tiro ocho. Si no hago un baile es sólo porque no tengo intenciones de ridiculizarme de esa manera, vuelvo a sentarme y Bella se recarga contra mí, le planto un beso en la frente.

—Ve y sacale un par de canas a Jasper —se levanta riendo. Jasper me da una mirada de competidor y me encojo de hombros sintiéndome confiado de mis posibilidades de vencerlo. Me pongo de pie y camino hasta llegar al lado de Bella, frente a la pista detrás de la línea roja—. Si logras hacerme ganar haremos algo de tu lista esta noche.

—No quedan tantas cosas como crees —me pongo detrás de ella y paso mis brazos por su cintura recargando mi mentón en su hombro, muerdo el lóbulo de su oreja.

—Lo bueno de las listas mentales es que pueden crecer.

—¿Ah sí?

—Así es —sonrío cuando se estremece. Me alejo de ella para dejarla jugar, sin problemas consigue tirar todas de un tiro. Es realmente buena y su humor va en aumento ante cada chuza que hace.

—¿Y si no consigo ganar? —pregunta mientras se sienta a mi lado.

Agarro con mi pulgar e índice su mentón.

—Ya se me ocurrirá algo.

—Oigan, aquí no hay habitaciones para ustedes, tortolos —nos interrumpe mi hermana, encantadora como siempre.

Para el siguiente turno, Alice deja tres bolas de pie. Jasper es inflexible con ella, aunque para mi pesar la manera de torturar a Alice era fastidiarme antes a mí.

—¿Una travesura que le hayas hecho a Edward y que no te haya descubierto?

—¡Jasper! —se queja Alice. Entrecierro mis ojos esperando su respuesta—, Edward tenía una colección ridículamente cara de comics. Así que cuando se fue a la universidad… —y se encoge de hombros, ¿está jodiendome?

—¿No se mojaron por una tormenta?

—Se convirtieron en mi primera camioneta, 4x4, con rines de psicópata, gracias, hermanito.

—Eso no es una travesura, es un delito.

—Tendrás tiempo de vengarte —dice Jasper antes de volver a preguntar—. ¿Tu peor borrachera adolescente?

—No sé de qué hablas.

—Salió a una pijamada con amigas y regresó con su volswagen rosa sin defensa, con olor a alcohol y estuvo castigada por el resto del año sin salir, y asistiendo a platicas de alcoholicos anónimos, por supuesto.

—Porque tú se lo sugeriste a mamá.

—Soy un hermano precavido —Bella está riendo de nuestras tonterías cuando llega el mesero con nuestras órdenes.

—¿La peor tendencia de moda que seguiste?

—Ninguna, tengo un excelente gusto —le sonrío antes de ponerla en evidencia.

—No, no es así, en la secundaria se arrancó toda la ceja, ¿no estaban de moda esos estampados de felinos en los leggings?

—Cállate.

—Y se pintó el cabello de arcoíris.

—Eso sí lo recuerdo —dice riendo Jasper y mirando a Alice con burla, ella le da un manotazo en el brazo alejándose de él.

—Tenía trece años.

—Y tenías un exquisito gusto a la moda —se burla Jasper.

Tres turnos más tarde el marcador indicaba que íbamos cinco puntos adelante. Lo que tenía a Jasper dando brincos cada vez que Alice no lograba tirar todos.

—Me debes otras cuatro. Me mira de mí a Alice antes de preguntar.

—¿En qué lugares del apartamento de Edward has tenido sexo? —Bella se atraganta con su bebida y tengo que darle golpecitos en la espalda mientras le lanzo una mirada asesina a Alice.

—¡Jasper!

—No puedes no responder, sólo es motivación.

La motivación de Jasper consiste en someterla a una serie de preguntas incomodas, pero esto era de esas cosas que no tenía intenciones de conocer.

—¿Todos? —aprieto los ojos a pesar de la risa estridente de Bella, se la está pasando en grande a mis costas.

—Todos —insiste.

—Los sillones —me mira Alice— cada uno.

—Voy a matarte —Bella vuelve a reírse y atrapo la papa frita que tiene entre sus dedos dándole una ligera mordida a su piel.

—¡Oye!

Alice levanta los dedos mirando a Jasper:

—El baño de visitas, la parrilla eléctrica, el cuarto de lavado, el escritorio de la oficina y la habitación de invitados.

Paso de la repulsión al alivio, al menos no ha sido en mi cuarto, y luego al enojo al comprender sus palabras.

—¿La parrilla eléctrica? ¿Tú la rompiste? —antes de mi actual parrilla tenía otra, una que repentinamente se descompuso cuando regresé de un viaje, le entrecierro los ojos.

—Al parecer no puedes tener sexo sobre ellas.

—No sé porque no se me ocurrió antes —me pongo de pie agarrando la mano de Bella, he tenido suficiente—. No quiero escuchar ninguna pregunta más, vamos a probar suerte en la máquina de monedas mientras Jasper te tortura.

Bella me acompaña con emoción hacia donde están las máquinas de juegos. Hay una máquina de hockey de aire. Le doy a Bella uno de las dos empujadores al tiempo que meto una moneda y saco el disco para jugar.

—Bueno, al menos no fue en tu cama. Y nos desharemos de la mía, así que —se encoje de hombros como si no importara. ¿Qué haré con los sillones? Quemarlos no es una opción, ¿o sí?

—Planeaba enviarla a la casa, pero ahora tendré que venderla.

—¿A la casa de tus padres? —empujo el disco lentamente hacia ella, pero Bella no tiene el modo de perdedora esta noche, así que de un golpe tira directo a mi portería.

—Hoy sólo vas a ganar ¿no?

—Podría vencerte con los ojos cerrados —dice risueña.

Saco de nuevo el disco y tiro hacia ella ahora sin consideraciones, Bella detiene el golpe haciendo que el disco golpee contra la pared a su lado y redirecciona para… mierda.

—Te lo dije, desde los diez años. Todos los boliches tienen estas máquinas.

Seguimos jugando. Bella no tenía ningun problema en saltar y empujarse de un lado a otro de la máquina o incluso lanzar la mitad de su cuerpo por encima con tal de mantener su puntuación intacta. Era buena. Tal vez no había notado todas las habilidades que tenía bajo el ambiente que acostumbrábamos tener, pero era realmente entregada al juego y le funcionaba porque no hacía más que ganar.

—¿De qué hablábamos?

—Que querías enviar el colchón con tu mamá, pero ahora lo quemarás.

—Lo venderé. Y no lo iba a enviar a la casa del jardín —espero a golpear el disco para decir lo siguiente—, tengo mi propia casa, ¿sabes?

¡Sí! La información la distrae lo suficiente para dejarme añadir un punto.

—¿Tienes una casa? —vuelve a tirar.

—A las afueras de la ciudad, no muy retirado, pero no en el área céntrica en definitiva.

—¿La tienes en venta? —vuelvo a esperar mi turno de golpear el disco para responder.

—El apartamento está en venta —y otro punto para mí, sonrío.

Bella se dedica a patearme el trasero a partir de ahí, cada vez que saco el disco de la cesta y empujo hacia ella, ella lo golpea y lo vuelve a meter a la portería sin problema. Una y otra vez, sin dejarme tirar más de dos veces.

—Esto debería ser un deporte.

—No serías muy bueno —sonríe y luego se muerde los labios para ocultar su sonrisa burlona.

—Pero tú sí.

—O es que eres muy malo.

—No puedo ser bueno en todo, Bella —se ríe mientras da un último golpe que la declara ganadora.

Ella

Penúltimo turno

Tiene una casa. Y no hay que ser un genio para entender por qué tiene una casa. Su apartamento es como el apartamento de un hombre de treinta años soltero, no el de una pareja, así que deduzco que él vivía solo y no parece haber tenido las modificaciones de alguien que está por vivir con alguien más.

Él iba a mudarse después de la boda a una casa.

Y el apartamento está en venta porque aun quiere mudarse a esa casa.

Muerdo mi labio inferior mientras agarro la bola rosada. Respiro hondo. No pasa nada. La gente tiene pasado, yo tengo pasado, él tiene pasado, y el pasado usualmente incluye planes a futuro. Como su deseo de vender el apartamento para mudarse a su casa, porque sigue en venta, no dijo que estuvo en venta, lo está, todavía.

El asunto es si yo estoy en ese… No. No voy a atormentarme con el futuro, ni el más cercano. Voy a vivir un día a la vez. Hoy tengo más de lo que esperaba esta mañana, él me quiere.

—Venga, Bella, tira ya que estás sacándole arrugas a mi novio —se queja Alice desde su lugar por mi tardanza.

Chuza. Soy buena incluso con mis emociones alborotadas de dudas e inseguridades, menos mal. Jasper y Edward se lanzan papas fritas entre sí como niños. Alice come alitas rodandole los ojos a ambos y yo voy por mi hamburguesa grasienta, amo la comida rápida, aunque no me sabe a nada con tantas emociones encontradas.

Alice se levanta y tira entre ambos turnos ocho bolos, de nuevo.

—Declarate perdedor —dice Edward mientras pasa su brazo tras mis hombros, recargo mi cabeza contra él sin dejar de comer.

—Nunca pierdo, Edward.

—Siempre hay una primera vez —dice Alice riéndose.

—Ha sido un juego injusto, Alice es muy mala en los bolos.

—¿Eso piensas? —Alice abre los ojos mostrándose indignada, pero Jasper no parece preocupado de insultar a su compañera de juego.

—¿No lo crees? —pregunta burlón Jasper yendo por su pelota azul listo para tirar.

Este es el último turno, y el puntaje no tiene tanta diferencia para hacernos sentir ganadores, pero no quiero que Edward vaya en ropa playera a la oficina, sobre todo porque él parece preocupado de hacer el ridículo de esa manera.

—Después de este juego quiero uno contra Bella —dice Jasper regresando al sillón despues de conseguir una chuza.

—¿Bromeas? —Edward no oculta su poca emoción con el boliche lo que me parece divertido, aunque no planeo decirlo en voz alta.

—¿Realmente crees que sin mí habrías ganado? —Jasper le da una sonrisa que dice que sí, que él piensa justo eso.

—Dejalo, Alice, va a perder —le digo mientras agarro mi vaso con refresco— puedo hacer chuza con los ojos cerrados.

—Yo también.

—Una vez hice una chuza de reversa.

—¿De dónde la has sacado?

—La cafetería de Alice —respondemos Edward y yo al mismo tiempo.

Edward se pone de pie y de alguna manera se las ingenia para tirar nuevamente los del centro, ¿quería un defecto para Edward? Es malísimo en los juegos y puedo ver por la manera en que sus cejas se fruncen que está de mal humor con eso. Miro el marcador. Mi única oportunidad es que Alice deje al menos uno de los bolos de pie. Me levanto y tiro tres de uno de los lados.

Vuelvo a ir por la bola para tirar ahora por mi turno, cierro los ojos, me concentro, llevo mi brazo hacia atrás y lanzo. Chuza. Sonrío. Hay cosas que nunca se olvidan.

Alice se pone de pie y mira a Jasper sonriente.

Tira, consiguiendo tirar solo dos de la orilla derecha, suspiro.

—Alice, ¿podrías tirar el resto? —Jasper parece tenso.

—Pero si soy muy mala jugando, cariño.

Y lo siguiente que hace es lanzar la bola en diagonal.

—Feliz cumpleaños, Edward.

Suelta una carcajada cuando Jasper se pone de pie y va tras ella, comienzan a correr entre los sillones y luego se alejan hacia los baños entre risas. Ganamos.

—¿Ellos van a… —Edward tiene la frente arrugada y sacude la cabeza concentrándose en mí.

—Eso parece. ¿Cuándo le dirás a Alice lo de renunciar?

Estaba muy segura de que lo haría la próxima vez que la viera, pero las púas incrustándose en mi estómago me alertan de que no lo haga. Edward está vendiendo su apartamento para mudarse a una casa. Un paso enorme hemos dado hoy, cambié mi ropa a su closet, se deshará de mi cama, sé que me ama y aun así no existe una distancia lo suficientemente correcta para decir el tipo de paso que tendría que dar para pensar que estoy incluida en su mudanza. Por supuesto que no lo estoy.

—¿Qué estás pensando?

Niego con mi cabeza.

—Quiero seguir en el café, puedo pintar y tener ese trabajo.

Así si resultaba no triunfar en la pintura por lo menos recibiría un salario.

—¿Por qué?

—Porque no siempre pintaré o no siempre tendré clientes. Rose y Emmet quieren que haga un retrato para ellos, pero necesito algo fijo.

Sus ojos me miran de manera analítica, saben que miento.

—¿Por qué?

—Ya te lo dije.

—Tengo una pared en mi oficina que necesita una pintura, ahí tienes otro cliente. Y una vez que mis clientes vean esa pintura, tendrás más clientes.

Eso era cierto.

Tenía dinero ahorrado, podía hacer uso de ese dinero para la cuota mensual de Tía en lo que ganaba dinero vendiendo cuadros. ¿Cuánto tiempo tenía esta vez?

—Dilo.

—¿Cuándo vas a mudarte a la casa?

Por el modo en que parpadea sé que no se esperaba esta pregunta. Paso saliva, ¿pensara que me estoy colando en sus planes? Me apresuro a añadir:

—Sólo es para saber cuándo debería ir buscando un piso, así podré saber cuánto debería cobrarte por el cuadro —pero no lo hago sonreír. Mierda. Respira Bella, él te quiere. El apartamento de Alice parecía mucho más sencillo que el de Edward, tal vez ella podría ayudarme a conseguir algo así sin un precio demencial—, no es una pregunta con trampa, pero si pudieras darme un tiempo estimado puedo organizarme.

Sueno segura, me siento tranquila, la mayoría de las relaciones no tienen que ser viviendo bajo el mismo techo. Soy una adulta. ¿No? En proceso al menos. Y él seguirá viajando diario para su oficina, podría buscar algo cerca y nosotros nos seguiríamos viendo. No es descabellado.

—Aún no se vende —dice en su lugar. Asiento diez veces.

—Pero me lo dirás a tiempo, ¿no?

Y siendo optimista, si podía encontrar un apartamento cerca de su trabajo, en una zona segura, que no me costara un riñón, podría tener a Charlie. Es un buen plan. Es un buen plan en demasiado tiempo y no necesitaré del salario de Edward para comer, sería independiente de verdad. Por primera vez siento que podría tenerlo todo a la vez.

—¿Tienes el número de Rose? Dijo que quería que empezáramos este viernes con su retrato.

—Eh… sí, lo tengo —suena distraído, necesito cambiar de tema a uno más tranquilo.

—¿Y sólo tienes una casa?

—Tengo una pequeña frente a la playa, es una inversión, está casi todo el año metida en AIRBNB, aunque ahora está vacía.

—¿De verdad? —¿por qué me sorprende? Conocí su empresa de construcción, para tener toda una planta y no una pequeña oficina con un par de empleados debe ser una señal de lo bien que le va.

—Está a media hora de ciudad Bahli, en un fraccionamiento privado, así que es bastante tranquilo aunque cualquiera tiene acceso a la playa y —Edward sigue parloteando sobre su muy exquisita casa y todas sus amenidades, pero mi cabeza está en la primera oración: a media hora de Bahli. A media hora de Charlie. Y cuando veo a Jasper y Alice acercarse me apresuro a preguntar:

—¿Alguna vez iremos o sólo vas a presumírmela? —sonríe haciendo que sus ojos azules se iluminen.

—¿Te gustaría ir? —asiento dejando que la emoción se note en mis facciones— podríamos irnos el viernes, pero tienes que trabajar en la cafetería y…

—No si renuncio, ¿cierto?

—¿Llevo semanas intentando convencerte de eso cuando sólo tenía que invitarte a un fin de semana en la playa? —me encojo de hombros.

—Si quieres puedo seguir trabajando con Alice.

—¿A qué estás jugando ahora, Bella? —Charlie, sólo piensa en Charlie. Si lo tengo como objetivo puedo conseguir lo que sea.

—Creo que tienes razón, puedo pintar en lugar de perder mi tiempo en la cafetería y te he salvado de ir vestido con short a la oficina, así que… —le doy una pequeña sonrisa para ocultar una mentira más a la lista, no, esto no es una mentira, es una omisión. Estoy diciéndole que quiero ir a su casa en la playa y omitiendo que ahí vive Charlie. No es mentir, me convenzo para sentirme mejor.

—¿Un fin de semana en la playa? —propone y yo le sonrío mientras paso mis brazos alrededor de su cuello.

—¿Eso te gustaría?

—Me gustaría mucho.

Deja un beso en mi nariz cariñosamente, se lo diré, sólo que no todavía. Tal vez se lo diga hasta que estemos allá, aún faltan un par de días para el viernes, no es una mentira, es una omisión, me repito mientras le sonrío.

Pero por el modo en que la bola de púas crece sé que ni yo me creo ese engaño, le estoy mintiendo de nuevo, y no hay marcha atrás.


Muchas gracias por leer, seguir y comentar esta historia

Los adelantos los estaré publicando en la cuenta de Instagram que hice para estas historias, puedes seguirme por ahí, de hecho haré una dinámica para hacerlas parte del siguiente capítulo.

Quería comentarles respondiendo a una duda sobre porqué no soy tan constante como al principio con las actualizaciones, es porque a pesar de que ya tengo un gran avance constantemente estoy cambiando de parecer con algunos puntos importantes en la historia y puedo darme ese pequeño lujo siempre y cuando no lo publique, porque una vez publicado tengo que sostener esa decisión en la historia. Por ejemplo en el primer borrador que tenía de esta historia, Edward era el dueño de la cafetería y no tenía una hermana, luego decidí hacer una saga de libros con las personajes de la historia protagonizando cada uno y fueron tomando mayor relevancia y tuve que modificar mucho. En un primer borrador Heidi está embarazada, luego me pareció demasiado drama y lo eliminé; en otro borrador de capítulo Esme no se lleva bien con Bella cuando se conocen; en otro James descubre a Bella; en uno más Don se encuentra a Bella en la cafetería; en otro Garret el compañero de Bella de la cafetería consigue tener una cita con ella y se pone celoso Edward y también lo eliminé. Tenía un capítulo de Heidi apareciendo en el apartamento después de la fiesta; Otro donde Heidi le lanzaba vino al vestido de Bella en la fiesta. Y así infinitos capítulos completitos y desechados. Lo que digo es que tengo muuuuchos capítulos alternativos, porque me gusta experimentar con lo que puedo conseguir en base a una decisión de los personajes y cómo eso puede llevar a otra cosa totalmente diferente. Pero una vez que se publica no hay vuelta atrás y a veces paso varios días dándole vueltas a un par de elecciones hasta que me decido por una porque esa afecta directamente a los siguientes capítulos.

Así que para hacerlas participes de estas díficiles decisiones haré una votación en mi cuenta de Instagram y me gustaría que participaran:

¿Bella le cuenta de Charlie a Edward? ¿O él lo descubre por su cuenta?

w w w . (instagram) (.com) / Anbethcoro /

Subiré el avance de los capítulos el martes para evitar spoilear a alguien. Ahí estaré avisandoles también cuando estarán listos los capítulos para que no tengan que estar revisando una y otra vez la página de fanfiction sin saber si encontraran algo nuevo o no.

Y ahora déjame saber, ¿qué te ha parecido este capítulo? ¿Edward seguirá el consejo de Jasper?