CAPITULO 13 :

– POV : TERRY

El día había terminado dando inicio la noche, y como era costumbre, caminé directo al hospital cuando termine las presentaciones de aquel día, un día más en que Susana seguía sin volver en sí.

Llegar al hospital y ver Susana dormida con la piel más pálida que el día anterior estaba causando una molesta tristeza en mi interior.

- Señor Granchester - me llamo una voz masculina que me hizo volver al presente,

era el doctor Shepherd que había entrado a la habitación.

- Doctor... - me puse de pie cuando me di cuenta de la presencia del doctor.

- ¿Podemos hablar un momento? - pregunto el doctor viendo hacia Susana, ver la mirada del doctor me hizo saber que lo que iba a escuchar no era algo bueno - La señorita lleva una semana dormida sin reaccionar, hemos hecho más exámenes y los resultados apuntan que la acumulación de fluidos en los pulmones de la señorita se están volviendo en un caso muy severo.

- Pero... ¿Ella tiene esperanza que reaccione, verdad? - dije en medio de angustia y desesperanza qué el doctor confirmo con un profundo suspiro.

- Las posibilidades son muchas, pero siendo sincero no creo que sea lo más conveniente - hablo el doctor haciendo que la impotencia en mi interior despertará - Lo que quiero decir es que si reacciona, es muy difícil que se pueda evitar llegar a ese punto donde para ella será insoportable seguir respirando.

Mis ojos sé humedecieron ante aquel escenario, me negaba a que Susana reaccionará y viviera algo como eso...no quería verla así, pero también quería que reaccionará, era extraño, pero de algún modo comenzaba a echar de menos su voz, sus gestos, su risa y su mirada.

No importaba cuanto me costará estar con ella porque lo único que quería con fuerza era tener a Susana de regreso, pero sabiendo su destino lo mejor que podía desear era que ella durmiera para siempre.

- Hola... - dijo una suave voz a mi lado haciendo qué volviera al presente, uno donde estaba en un lugar cálido y silencioso - ¿Qué haces aquí? - pregunto Candy sentándose a mi lado.

- Nada solo quería algo de paz y encontré este lugar - dije mirando hacia la cruz qué estaba en un pequeño altar con la imagen de una virgen.

- Te entiendo, yo también vengo aquí cuando siento que quiero rendirme - dijo Candy con una sonrisa que respondí sin ánimos - Estás preocupado por algo, ¿verdad? - la mirada de Candy se volvió inquieta y suplicante.

Ella me conocía tan bien, que me sentía como un libro abierto cuando estaba con ella.

- No quiero hablar de eso ahora - dije dolido y con una amarga presión en mi paladar.

- Luces terrible, ¿Ya comiste algo? - pregunto Candy haciendo qué recordará el desorden alimenticio que llevaba en los últimos días por las presentaciones.

- La verdad no he tenido ganas.

- Deberíamos ir a comer algo... - dijo Candy cuando recién termine de hablar - ¿Te gustaría ir a un lugar? - pregunto Candy poniéndose de pie con una dulce sonrisa.

- ¿Adónde quieres llevarme? - pregunte mientras imaginaba todos los lugares a los que Candy podía llevarme.

- Tienes que venir conmigo si quieres saberlo - respondió Candy comenzando a caminar - ¿Vas a venir? - pregunto deteniendo su paso mientras me miraba fijamente.

Podía negarme, pero conociéndola era capaz de arrastrarme hasta llevarme hacia donde quisiera.

- Llegamos - dijo Candy después de haber caminado por los pasillos del hospital.

- ¿En serio quieres comer algo aquí? - pregunté con cierta desconfianza al ver todo ese lugar en completa soledad y silencio.

- Sí, es una cafetería qué todos usan para tomar el almuerzo y cosas así, te aseguro que te gustara.

- Eso espero... - dije tomando asiento en la mesa qué daba vista hacia la calle.

- Espérame aquí y no te muevas - dijo Candy más bien como una orden que hizo antes de ir hacia donde una mujer de avanzada edad que en cuanto la vio, le sonrió y comenzó a servir lo que Candy había pedido.

Y de un segundo a otro, Candy había regresado a la mesa con una bandeja de comida, dos tazas de café y un plato lleno en galletas de chocolate.

- ¿Que es todo esto? - pregunte sorprendido de ver tanta comida junta en la pequeña mesa.

- Es nuestra comida - respondió Candy tomando asiento al frente de mí.

- Parece comida para todo un batallón.

- No lo creo, estás exagerando las cosas.

- Lo que sea, parece verse bien - dije tomando el plato de arroz blancoentre mis manos.

- ¿Te gusta? - pregunto Candy cuando había dado el primer bocado al plato de arroz.

- No creí que un arroz tuviera buen sabor - dije sinceramente llevando a mi boca la tercera cucharada de arroz.

- Sabe mejor si juntas el arroz con la carne - termino de decir Candy llevando una cuchara de arroz seguida de un pedazo de carne.

Sin pensarlo, me aventuré a tomar otra cucharada de arroz seguida de un pequeño pesado de carne que el instante hizo una combinación sabores muy agradables en mi boca.

- Esto es una maravilla... - logre decir haciendo que Candy sonriera cuando noto que había quedado encantado con toda la comida.

- Sabía que te gustaría - dijo Candy mientras seguía comiendo, tuve la intención de responderle y decirle que ella me conocía mejor que nadie, pero el deseo inquietante por comer ganó y después de eso estuvimos en silencio disfrutando juntos de la comida hasta que se acabó dejándonos como postre un plato de galletas.

- ¿Vas a irte después de esto? - me animé a preguntar pensando en la posibilidad de acompañarla y caminar con ella hasta llegar al mismo edificio del otro día.

- No, tengo turno y todavía no termino mi trabajo - respondió Candy soltando un suspiro - ¿Y tú ya te vas?

- Sí.. - respondí tristemente - Pero mañana tengo la noche libre, así que vendré más temprano.

- Bueno, solo no olvides descansar - dijo Candy poniéndose de pie.

- ¿Te vas tan pronto? - ni siquiera pensé en disimular el decaimiento.

- Sí, tengo un horario que cumplir - dijo Candy con una sonrisa que me pareció genuina - Nos vemos después, adiós Terry.

- Adiós - por mi mente paso la idea de agradecerle por traerme aquí y hacerme olvidar todo por un momento, pero justo cuando decidí ir y alcanzarla, ella ya había desaparecido en el pasillo del hospital.

Decepcionado y sin otra mejor opción, decidí seguir el camino por los pasillos del hospital hasta salir del hospital. No tenía mucho sentido quedarme cuando Susana seguía sin volver en sí, y lo mejor que pude hacer en aquella noche fue llegar a mi departamento y dormir sintiéndome tranquilo.

Eso hasta que llegó la mañana siguiente...

Desde muy témpano mi día iniciado mal por despertar tarde y salir prácticamente corriendo hacia los ensayos en el teatro, que para variar ya había empezado cuando llegue. Todos los actores estábamos muy distraídos y eso había molestado al director que nos hizo ensayar la misma escena tres veces.

El almuerzo fue una hora después que de costumbre y no tuve ningún descanso por la tarde debido a las presentaciones, que fueron una tras otra sin descanso hasta que llego la noche. Debía irme, pero la salida principal del teatro estaba repleta de reporteros esperando por mí y por eso me vi obligado a salir por la puerta trasera del teatro para ir al hospital con la leve esperanza que cuando llegara Susana estaría de regreso.

-Terruce...- me llamo la señora Marlon cuando entre a la habitación de Susana.

- Buenas noches - salude mientras me acercaba - ¿Cómo está? - pregunte en automático mirando hacia la madre de Susana que comenzó a derramar lágrimas.

- Tuvo dos crisis en la mañana, por suerte el doctor llegó a tiempo para estabilizarla - la voz de la señora Marlon era entrecortada y tuve que hacer un esfuerzo por entender lo que estaba diciendo - Hizo exámenes y hace poco volvió diciendo que Susy tenía la posibilidad de volver en sí hoy o mañana.

Que Susana hubiera tenido dos crisis un mismo día, no significaba nada bien ni siquiera si después de eso, el doctor hubiera dicho que reaccionaria.

- ¿Eso fue todo lo que el doctor dijo? - pregunte, sintiendo como se hacía un nudo en la garganta por recordar lo que pasaría con Susana cuando reaccionará.

- Sí - respondió la señora Marlon secando las lágrimas de su rostro con sus manos - Debemos avisarle al doctor cuando Susy despierte.

Sin responder, asentí sutilmente con la cabeza, sintiendo como mi voz se había perdido en el silencio cuando miré a Susana y me torture reviviendo en mi mente el recuerdo de ella gritando mi nombre cuando me salvo la vida. Sus gritos de dolor el dia del accidente sonaban muy profundos y traumantes como para lograr olvidarlos con el tiempo.

- Terry... - escuchar aquella suave voz fue lo único que hizo desaparecer la fuerte y abrumadora brisa en mi mente, qué pesaba al igual que todo mi cuerpo - Te traje esto - abrir los ojos y ver a Candy me hizo terminar de reaccionar.

- Gracias - fue lo que dije cuando tome en mis manos el café que Candy me estaba ofreciendo.

- Tendrás dolores musculares si sigues en el suelo - solté un profundo suspiro cuando ni siquiera podía recordar del todo bien cuando había terminado durmiendo en el suelo al lado de la cama de Susana - Deberías irte a descansar - siguió diciendo Candy suavemente.

- No puedo irme... - respondí luego de haber tomado un trago de aquel caliente y amargo café.

- Solo serán unas horas - rápidamente negué con la cabeza.

- La madre de Susana también se fue descansar y tengo que estar aquí hasta que ella regresé - explique, pero aún así, Candy siguió insistiendo.

- Terry... - me llamo Candy suavemente haciendo que al instante bajará mis defensas - Mañana trabajarás desde muy temprano.

- Ya lo sé...

- Entonces, deja que cuide a Susana por ti - escuchar las palabras de Candy, me hicieron suspirar profundo, no entendía como pero de algún modo me tranquilizaba el hecho que solo Candy tuviera ese poder de hacer lo imposible: convencerme hasta acceder a sus peticiones.

- Estas segura de esto? - pregunte viéndola fijamente, preguntándome que era lo que tenía ella para lograr lo que quería de mí.

- Sí, tengo turno y parte de mi trabajo es cuidar de Susana... - respondió Candy mirando hacia Susana - No tienes por qué preocuparte, estaré con ella hasta donde pueda y se sucede algo, le avisaré a un doctor enseguida.

Una dulce ternura despertó en mí cuando Candy había dicho aquellas palabras como una promesa, quise ponerme de pie y abrazarla mientras le agradecía por ser como un ángel caído del cielo en mi vida.

- Gracias... - pero como siempre tuve que tener fuerza de voluntad para fingir todo lo que en verdad sentía - Nos vemos mañana.

- Descansa Terry - se despidió Candy cuando me puse de pie y comencé a caminar hacia la puerta de la habitación sin mirarla, no por no quisiera, sino por qué sabia que si lo hacía era capaz de regresar a ella y decirle que ninguna distancia iba me iba a impedir adorarla con toda el alma.

Lo que sufrí sin ella, perdía valor comparado a lo que sufría con ella estando cerca de mí... Solo era a través de lágrimas en silencio que podía sentir como una parte del sufrimiento sé calmaba, dejando un dolor más insoportable que antes.

Quería ser libre de todo esto, pero al contrario de lo que quería, mi realidad estaba atada con cadenas invisibles al lado de Susana... Y era tan solo esto lo que más me dolía en realidad.