Previamente en Guerrera Ninja Arashi…

Llegando al nuevo llegar en el que notó a un hombre el cual murió por picaduras de abejas y aunque quiso averiguar más, se encontró con una madre que cuidaba a su hijo, esto para evitar que este fuera secuestrado por esa entidad que rondaba ese bosque.

Algo extraño pasaba.

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Kirameku inazuma todoroku raimei

¡Fuke yo Arashi!

¡Yobe yo Arashi!

¡Arashi yo sakebe!

Kenshin kenshin...

kage utsushi

Seigi no ninja sora kake kenzan

¡Arashi, Arashi!

¡Waga na wa Arashi!

¡KENSHIN NINJA ARASHI KENZAN!

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Uzumaku tatsumaki todoroku jinari

¡Fuke yo Arashi!

¡Yobe yo Arashi!

¡Arashi yo sakebe!

Kenshin kenshin...

kage utsushi

Seigi no ninja chi owari kenzan

¡Arashi, Arashi!

¡Waga na wa Arashi!

¡KENSHIN NINJA ARASHI KENZAN!

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A Mai le había asustado un oso tuerto el cual andaba rondando cerca y fue cuando Arashi, sin mucho esfuerzo, logró matarlo, algo que le sorprendió por la gran fuerza que poseía la peli roja.

- E-Eso fue… ¡asombroso! – la mujer abrazó con fuerza a la peli roja.

- Este… no fue nada.

- ¡Quiero que seas mi hija! ¿Puedo adoptarme como mi hija?

- ¿Por qué? – Akari preguntó confundida a lo que la peli morada se calmó un poco, incluso se le notaba un poco nerviosa.

- ¿P-Por qué? Porque es lo que una mujer quiere, a una hija fuerte y que sabe cómo defenderse – las palabras de la mujer hicieron dudar a Akari.

- Me pregunto cuál es la razón por la que lo haces, creo que a lo mejor quieres criar a una hija para Venenum, a lo mejor eso es – la peli roja decía caminando un poco.

- ¿V-Venenum? ¿De qué me estás hablando? ¿Qué es eso?

- ¡Deja de repetirlo como si no supieras! Apuesto mi vida que eres una ninja metamórfica de Venenum – Akari exclamó – debes ser una kunoichi que se puede convertir en abeja, no importar que tanto te laves, no puedes ocultar el olor a miel.

- E-Eso…

- Es por eso que el oso te seguía, por un momento pensé que el oso era el ninja metamórfico, no sería raro que un oso quisiera matar gente, pero era un animal, lo que quiere decir que… – antes de que siguiera, Mai comenzó a reír fuerte, pero no era una risa macabra, era genuina o al menos eso parecía.

- Jajajaja… ay niña, me preguntaba de que estabas hablando, pero parece que solo son disparates. Vamos, ¿me ves como una ninja que se puede volver abeja? Esos son puros cuentos – seguía la mujer riendo.

- ¡Wuaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! – el niño comenzó a llorar, Mai fue por él.

- Ya mi niño, no te preocupes, mami aquí está – a pesar de lo tierna que parecía la escena, Akari no se dejó compadecer.

- No son disparates los que estoy diciendo, si mi intuición no me falla, ese bebé no es tuyo… ¡no eres la esposa de un leñador! ¡no miro nada que me diga que viviste con tu esposo aquí! – la mujer se tensó por eso – ¡dime por qué raptaste a todas esas mujeres embarazadas!

- ¡Por esto! – Mai se volteó y ante la mirada atónita de Akari, rasgó la cara del niño y no solo eso, sino que este se transformó siendo una especie de fenómeno, como abeja.

Y antes de que la peli roja pudiera hacer algo, el niño lanzó de su boca cera de abeja hacia los ojos de Akari.

- ¡Mis ojos! ¡No puedo ver! – por más que se quería arrancar eso de los ojos, no podía hacerlo.

- Así es Akari-chan, ahora estás ciega como un recién nacido – la mujer decía sonriendo de forma maligna, aunque la peli roja no podía verla – ahora te quedarás como una recién nacida… mi bebé.

- M-Mierda… no veo nada – Akari estaba en problemas, no podía usar su espada con claridad e iba siguiendo el sonido de su voz.

- ¿Qué haces jugando con espadas? ¿Acaso piensas matar a tu madre y a tu hermano? – Mai decía – ahora recuerdo que dijiste que no tenías nada que ver con bebés, en ese caso… no me queda más opción que matarte.

- Tú…

- Adelante… ¡mata a tu hermanito! – su espada estaba desenvainada, pero escuchar el llanto del niño hizo dudar fuertemente a Akari.

¿Y si era un niño inocente siendo manipulado?

¿Mataría a un pequeño?

¿Qué tal si no tenía culpa de nada?

Ya sin más, la peli roja guardó su arma y salió de la casa, obvio tropezó con varias cosas, pero lo que le importaba era quitarse la cera de los ojos.

- ¡ARASHI! – pasando a su transformación, nada cambió. Sus ojos seguían con la cera tapando su vista.

- ¿A dónde vas mi preciosa Akari-chan? ¡No huyas! Regresa conmigo – la peli morada iba tras ella – ven a mi seno, descansa en los brazos de tu madre. ¡Akari-chan! ¡Vuelve con tu madre!

Minutos después, se veía a Akari la cual pudo encontrar el río en el que se estuvo bañando. Al entrar en contacto con el agua, esta tomó el líquido para tratar de quitarse la cera, sin éxito.

- ¡No me lo puedo quitar! ¡Está pegado! – esta seguía restregándose el agua en los ojos, sin conseguirlo.

- Por supuesto que lo está y necesitarás mucho más que agua para quitártelo – la voz de Mai la puso alerta – ya lo sentiste por ti misma, ni usando tu transformación podrás. No se quitará hasta que pase un tiempo… y madures en una niña que en verdad puede ver.

- ¿Qué mierda estás diciendo?

- Akari-chan, eres una bebé, una pequeña bebé que necesita ser cuidada – Mai iba caminando poco a poco hacia ella, Akari había sacado su espada por si tenía que luchar – hija mía… ahora deja de hacer tanto berrinche y ven a mí.

- ¡No soy tu…! – antes de que continuara, Mai sacó uno de sus pechos y de su pezón, salía algo pegajoso y blanco que cayó sobre Akari quien no podía ver de dónde venía – ¡te daré un poco de leche! La leche de miel y después de eso… una canción de cuna con el dulce olor de la miel.

Akari se tropezó y cayó al agua del río en el que decidió aprovechar a tratar de quitarse la miel de su cuerpo, así como frotarse con más fuerza la cera en sus ojos, pero sin poder hacer nada.

Al salir a la superficie, parecía que estaba en otro lado, aunque no podía verlo por sí misma, pero la cosa estaba por empeorar.

Sus oídos no le mintieron y un zumbido fuerte comenzó a hacerse más sonoro hasta que Akari lo identificó.

- ¡¿Abejas?! ¿Esta es la canción de cuna? – los insectos rodearon el cuerpo de la peli roja la cual con su espada trataba de asestar un golpe, pero esa inútil.

- No luches Akari-chan – el mismo niño que había usado Mai fue directo al brazo de Akari que tenía su espada, le dio y mandó su arma a clavarse en un tronco cerca de donde estaba.

- ¡Mi espada!

- Ahora ven mi pequeño… ven aquí – la peli morada llegó y fue cuando las abejas en lugar de picarla, su zumbido empezaba a crear una especie de melodía que comenzaba a relajar a la peli roja – duérmete mi pequeña.

- No… ¡no caeré en su trampa! – la peli roja decidió hundirse dentro del agua para evitar escuchar la melodía.

- ¡Sumergirte no te servirá de nada Akari-chan! Toda el agua de este lugar es el vientre de tu madre.

Y así fue tal y como dijo Mai, al hundirse, Akari sintió varias cosas alrededor de ella y cuando los tocó, sintió como eran bebés con el cordón umbilical.

Saliendo del agua, esta luchaba por querer huir de ahí, pero las abejas solo hicieron que la canción de cuna fuera más sonora, evitando que la joven peli roja pudiera pensar o escuchar otra cosa.

Akari ya no tenía muchas fuerzas y salió del agua a duras penas, todo mientras los insectos polinizadores seguían en su ardua labor, Mai solo sonreía.

- Duérmete mi pequeña Akari-chan, duerme con la canción de cuna que es emitida con sus alas, la mente de la peli roja ya no pudo más y cedió.

- Ma… dre…

- Cuando despiertes de tu sueño, vestirás doce botas rojas, vestirás doce botas blancas – la canción de cuna ya hizo efecto en Akari.

- Madre – su mente la hizo pensar en su progenitora.

- Y a las doce y doce verás la luz y las flores renacer… duérmete mi pequeñina – la voz de Mai finalmente hizo dormir a Akari.

- Mami – incluso fue tanto que se metió en su papel de bebé que se durmió chupando su dedo pulgar.

Y así fue como Mai la dejó ahí mientras dormí y así pasaría la noche y su mente le jugó un sueño en el que se encontraba en un sitio totalmente oscuro.

Esta caminó un poco hasta que se encontró con una figura muy conocida al cual le extendió los brazos.

- Akari-chan, ven a mis brazos – extendió sus manos a lo que la peli roja, como una niña pequeña, fue corriendo.

- ¡Madre! ¡Madre! – abrazándose, Akari solo enterró su cara en el pecho de su madre quien acarició su cabeza.

- Lucha… tienes que luchar.

- ¿Mamá? – al ver el rostro de su progenitora, se llevó sorpresa al ver como su cara se estaba descomponiendo, perdiendo su belleza que tanto demostró estando viva.

- Batalla… debes batallar como sea… ¡Akari-chan!

- ¡Madre!

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El día pasó y a la mañana siguiente, los primeros rayos del Sol comenzaron a inundar el bosque.

Akari seguía dormida ahí como un bebé, sin darse cuenta de lo que estaba pasando ya que estaba en modo bebé.

Sin embargo, un milagro sucedería ya que uno de los rayos de Sol dio en la espada clavada en el tronco, con su filo, muchos rayos de calor salieron volando para todos lados y uno de estos dio en la cera que tenía Akari en los ojos.

Para sorpresa, la cera no aguantó y se fue derritiendo hasta que desapareció por completo.

Lejos de ahí, Mai estaba saliendo de su casa junto con el niño el cual estaba dormido en sus brazos, Vio un poco los rayos disparados, pero no le tomó importancia.

Sin más, se subió a una canoa en donde comenzó a remar con el pequeño siempre dormido, dejándolo en medio del transporte mientras iban con calma en el agua.

- Es una hermosa mañana, vamos mi pequeño, hay que ver como se encuentra tu hermana – unos momentos después, arribaron al sitio en donde dejaron a la peli roja – de seguro debe estar sola.

Cuando se bajó de la canoa, la peli morada caminó hacia donde estaba Akari quien seguía dormida tapándose la cara. Sin embargo, se dio cuenta de algo.

- ¿Qué? – las manos de la peli roja se quitaron y rápidamente, clavó su espada en el abdomen de la mujer, atravesándola de lado a lado – m-mi pequeña… Akari-chan… ¿C-Cómo…?

- Deberías saberlo – la mujer comprendió lo de los rayos.

- L-Los rayos del Sol… dieron en tu espada… ¿verdad?

- Así es… para derretir la cera de mis ojos – esta la vio directamente, mostrando algunas marcas alrededor de sus ojos – y la misma luz y calor hicieron que se rompiera el hechizo de tu canción de cuna y así logré volver en sí.

- ¿M-Matarías a tu propia madre? – la voz de la mujer se escuchaba bastante débil producto de la herida – m-mi pequeña Akari-chan… ¿lo harías?

- Lo siento, pero mi madre murió asesinada por culpa de ustedes, ¡miembros de Venenum! ¡Y tú eres una de ellos!

- A-Akari-chan – la peli roja sacó su espada y miró que el niño iba volando hacia su madre.

Primero, le cortó la cabeza y luego, fue hacia la mujer a quien le pasó el mismo destino que el pequeño.

Y así acabó con esa amenaza, y sin más, abandonó el lugar, ya pensando en que ninguna mujer embarazada volvería a desaparecer, dándose cuenta que había usado a todos los recién nacidos para su propósito.

Pero ahora, todo había acabado.

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Akari ga hashiru hate shinaki gen'ya o

Akari ga sakebu taiyō ni mukatte

Roshi ga Roshi ga

Roshi ga naite iru

Mabuta no shichi wa ima doko ni

Furimuku na Akari

Ashita wa omae no mono

¡ROSHI SHOJO AKARI!

Akari ga yuku...

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Continuará…