Hola Hola Muchas gracias por leer el capítulo anterior.
2 Los suburbios
Mientras se adentraba a los complejos habitacionales, Takeru caminaba tranquilamente girando unas llaves entre sus dedos, pocas veces le era requerido en aquellos lares sin embargo sabía que los que no eran humanos no eran especialmente bien recibidos. -Hey- dijo mientras se dirigía a unas mujeres -Disculpen ¿Los complejos C?- y un silencio absoluto reino, no hubo respuesta, como si el tiempo se hubiera detenido, decidió alejarse por seguridad, se sentó en unos columpios oxidados y observo el panorama, si bien era de noche, todo parecía aún más gris, se escuchaban murmuros por todas partes pero casi no se veía gente, suspiro resignado, a lo lejos vio a una mujer cargando tres bolsas, se acercó con cautela. -Disculpa ¿Necesitas ayuda?- La mujer bajo un poco la bolsas, era una joven de cabello castaño oscuro, su cabello llegaba hasta los hombros y sus ojos no mostraban el asco de las demás personas, sonrió -No, gracias- y como si al destino le gustará jugar bromas las bolsas de papel se rompieron dejando caer los víveres, la chica miró al suelo y dudo -Tal vez me vendría bien una mano- Takeru siguió a la chica hasta su departamento, al parecer ella vivía en los complejos A, al abrir la puerta vió que el lugar aunque era pequeño era acogedor -Pasa- dijo la chica -Puedes dejar las cosas en la mesa- Takeru obedeció mientras observaba los cálidos colores de la pared -¿Qué necesitas? Los de tu especie no suelen venir tan seguido, no los buenos al menos- Takeru volteo un poco confundido -Mi nombre es Takeru, soy médico forense y trabajo para la comisaría de Oidaba, estoy buscando los complejos C debido a una emergencia- se presentó haciando una reverencia -Soy Hikari ¿Puedo saber cuál es la emergencia? -Un hombre fue hallado muerto cerca del área comercial, su identificación dice que vivía en los conjuntos que te mencioné- Hikari dudó, últimamente las cosas habían estado muy caóticas, habían tenido más ataques por otras especies, en especial de esas que no sabían que eran, pero el chico frente suyo tenía un aura bastante peculiar, ella quien fue bendecida con unos ojos sobre humanos percibía energía de la gente y Takeru era sutilmente amarillo, un color muy esperanzador -Los humanos que mueren en circunstancias que alteran a las autoridades siempre traen cosas malas, te ayudo pero hagamos un trato, ninguno de los dos hará más preguntas respecto al otro- Takeru sonrió de lado -Perfecto- Hikari devolvió la sonrisa y se encerró en un cuarto, minutos después su ropa consistía en un conjunto negro el cual parecía bastante cómodo, abrió un armario y agarró un bat de metal -Vamos- dijo abriendo la puerta -¿Por qué él bat?- pregunto Takeru -Ya estás rompiendo la primera regla, pero estira un dedo- Takeru obedeció, Hikari acercó el bat levemente a la mano, el rubio la retiro de inmediato -Maldicion, quema- y ahora tenía más preguntas pero las guardia momentáneamente. Si bien la chica lucía confiada el olfato del rubio estaba alerta, sangre, sangre, sangre era todo lo que olía y no estaba dentro de su recipiente humano, mientras más se acercaban a
su destino el olor se empezaba a hacer insoportable, caminaron por varios pasillos, escaleras, pisos, definitivamente sin Hikari hubiera tardado horas, un olor putrefacto llegó de inmediato y Takeru tomo por los hombros a la chica para pegarla a su cuerpo -No te muevas, hay algo en el siguente departamento y no se que es- Hikari le volteo a ver -Bienvenido a tu destino, es la dirección que buscabas- El corazón de Takeru latía con fuerza, tenía que entrar ahí pero no podía arriesgar a nadie más -Vete, yo me encargo- dijo a la chica, pero una mano más grande que su cara estrelló su cabeza contra la pared, por inercia soltó a Hikari, sus sentidos temblaron, tardaría unos segundos en recuperar la estabilidad, pero escucho, un golpe, dos y de reojo vio a la chica golpear a la criatura que tenian de frente en la mandíbula, a cada golpe salía un ligero vapor, a él también le quemaba, el tercer golpe desequilibrio al ser y Hikari tomo la mano de Takeru para salir corriendo -Es muy grande, no podemos- dijo la chica, Takeru pudo ser consciente de la escena, todas las puertas de ese piso estaban abiertas, todo lo que olía era sangre, esa cosa había matado a todos ahí, había niños, había bebés y había gente buena que ahora ya no existía, se soltó de la mano de la castaña -No puedo irme, esa cosa matara a to...- no termino de hablar cuando tuvo que abalanzarse al cuerpo de la chica para protegerla del golpe que la criatura dio contra el suelo, estaban acorralados, entre la adrenalina no había percibido lo esbelta que era la persona que tenía entre sus brazos -Huye en cuanto puedas, yo lo distraigo- Un manotazo los mando a volar un par de metros por el pasillo, Takeru percibió los hilos de sangre que salía de la boca de Hikari, ella se limpio con su manga, si ella seguía ahí, moriría, se levantó y abalanzó contra la criatura, era tan grande y peludo como un gran oso pero con facciones humanas, dio tantos puñetazos que los nudillos de dolieron, sin embargo eso apenas había lastimado a la criatura, de una sacudida logró zafarse del ataque del rubio. -El corazón, hay que atacar el corazón o romper el cuello- dijo Hikari levantándose -Yo lo distraigo ¿Eres tan fuerte como para romperle el cuello?- Takeru trono sus cervicales - Dame 5 segundos- Hikari tomo su bate y lo lanzo lo más fuerte que pudo a la criatura mientras Takeru se colocaba de tras de la bestia, al sentir el quemar del arma corrió contra la chica, de un momento a otro y antes que llegara a ella Takeru tomo la cabeza y torció el cuello lo más fuerte que pudo, el cuerpo gigante perdió el control sin embargo los manotazos que daba en su agonía alcanzarían a la chica, Takeru se deslizó hasta ella y la cubrió con su cuerpo recibiendo el mayor parte del daño, la criatura chocó contra las paredes antes de caer definitivamente. Takeru suspiro, ahora tenía la piel abierta en parte de la espalda, se dejó caer y sonrió -Maldita sea ¿Qué mierda era eso?- -No sabemos, creemos que son híbridos- Hikari tomo la mano de Takeru -¿Estás bien? ¿Vas a morir? - Takeru sonrió -No, solo necesitaré un par de horas para sanar, pero tú, tienes sangre en toda la cara y ropa, tus labios y nariz sangran- La chica tomo entre sus manos la cara del rubio -Cierra los ojos un poco- dijo El rubio solto una risa -No lo necesito, mi visita ya está nublada- y de la nada como si fuera la mejor recompensa de la vida la chica pego sus labios a los de él, la poca sangre que podía percibir era deliciosa, y aunque él tenía la conciencia medio nublada por los golpes el instinto fue mayor, abrió levemente la boca y succionó suavemente el labio inferior de Hikari
y sintió una punzada en el corazón cuando la lengua de la chica hizo contacto con la suya, sabía delicioso, olía exquisito, podría recibir otros golpes de esos si le aseguraban que la victoria sabría así. La chica se separó de él y minutos después se escuchó una voz masculina -Hikari ¿Qué diablos paso?- -Tai, era un híbrido, enorme, no se a cuántos mato, pero no fueron pocos- El joven se acercó al rubio -Eres Takeru ¿Cierto?, vámonos, tu hermano vendrá en un momento, el se encargará- Takeru sintió como lo cargaban y de un momento a otro se durmió.
Murmuros, murmuros era lo único que podía escuchar, Takeru se levantó de golpe al recordar la pelea previa -Oye, tranquilo- dijo un chico colocando su mano en su frente y volviéndolo a recostar, observo a su alrededor y en el sillón de a lado estaba Hikari sentada observándolo y otra chica castaña clara, ambas tenían vendas en partes del cuerpo y se encontraban claramente cansadas. -Soy Taichi, soy hermano de Hikari- dijo el chico castaño que estaba a lado de él -Gracias por cuidar a la impertinente de mi hermana- Takeru sonrió -Creo que ella fue la que me salvo- Taichi se levantó exasperado viendo a las chicas en el sofá, se pasó la mano por la frente -¡Maldita sea! Vean como están, las dos están heridas y las dos por ayudar a dos no muertos, no lo puedo creer, si yo estoy al frente de pelea es para que ustedes no resulten así ¿Por qué son tan impulsivas? ¿Por qué no le dejan el trabajo a las criaturas con fuerza? ¿Qué piensan que yo voy a hacer si les pasa algo?- -¡Eran emergencias!- grito la castaña claro Taichi alzó las manos -Y ese maldito de Michael, prometió cuidarte, mira como estás, tus manos, tus venas, mierda, quiero golpearlo- -No golpearas a nadie a menos que mida dos metros, sea un híbrido, tenga fuerza descomunal y un hambre feroz- dijo Sora entrando al departamento -Y aún así, tendrás que dudar porque te quiero salvo- -Tengo todo lo que necesito, Takeru ¿Estás bien?- dijo Yamato entrando detrás de Sora Mimi se llevó las manos a la boca -¡El hombre del club!- exclamó Yamato se sorprendió al verla -Oye, eres la chica de Michael ¿Qué haces aquí? -Vivo aquí junto con Taichi y Hikari- respondió Mimi señalandolos Taichi se sentó en la mesa con evidente frustración -Bien, ahora yo parezco el idiota, todos se conocen menos yo ¿Qué está pasando Sora?- La pelirroja suspiro -Te explicaré brevemente, los rubios trabajan para la comisaría, encontraron un cuerpo ultrajado de manera poco usual, ellos buscaron información y por casualidad conocieron a Mimi y Hikari, ahora te conocen a ti, y a mí todos me conocen porque soy informante, porque tráfico armas contra los mounstros y más importante, porque soy la prometida licantropa de uno de los primeros ministros y por eso nada, nada de lo que todos acaban de escuchar saldrá de aquí ¿Entendimos?- Taichi suspiro, admiraba a Sora, era inteligente, fuerte, bella y era su jefa -Todo bien- dijo resignado -Ya que está aquí porque no toman algo -Té, café o ¿Qué tal sangre de mis hermanas?- dijo el castaño señalando a los rubios -Por eso están de pie, su sangre es fuerte- -Era una emergencia- dijo Hikari Sora miró con asombro a la castaña -No sabía que ya dabas de tu sangre a los colegas-
-Fue un impulso- dijo bajando la mirada, Sora volteo a ver a Takeru el cual esquivo la mirada sin mas -Sera mejor que nos vayamos, hay cosas que hacer- dijo Yamato, volteo a ver a Mimi, noto sus vendas, su dulce cara, sus brazos con hematomas y su olor, tan tenue pero delicioso -Gracias de nuevo Mimi- La castaña movió los brazos -No, yo solo ayudaba- Takeru se levantó y con una reverencia salió del lugar no sin chocar mirada con Hikari una última vez, Sora hizo un ademan a Taichi para que la siguiera, el castaño obedeció hasta que se encontraron solos -Estas histérico, no pasa nada- -¿Están heridas por ayudar a tus dos niños rubios bonitos- -¿Celoso?- Taichi soltó una carcajada -Solo le tengo celos a un ser en este mundo, lo que tengo es terror, no quiero perderlas- Sora le acaricio la mejilla -Son fuertes Taichi y tiempos difíciles se aproximan si las cosas siguen así, hay que dar lo mejor- -Lo que digas jefa- sonrió Taichi y se perdió entre los complejos habitacionales.
Gracias por leer. Así es los jóvenes son los más hormonales, claro
Muchas gracias a las personas que comentaron, les agradezco de corazón
Nos leemos la siguiente.
