…Hola a todos, espero que tengan un buen día o noche, aquí les traigo un nuevo episodio, disfruten y pásenla bien. Recuerden dejar su estrellita y comentario para apoyar la historia, hasta la próxima actualización, un abrazo~


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 31 – Dos Miserables


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Yacía inmersa en sus pensamientos, imaginando estar en otro sitio y descansando luego de un día tan atareado, pero ahora era el día de asignaciones y Burnin sería su compañera, la miraba distante, parecía ser muy enérgica, pensó nuevamente que ella estaba cansada, no mentalmente, sólo su cuerpo tenía pesos incapaces de dejar.

Hasta el momento y con las copias del expediente que le entregaron, la data del criminal expresaba que no sabían como lucía, si era viejo o joven, suspiró, hacía varias semanas ha estado circulando a la venta carne falsa, creada probablemente con un quirk, las víctimas podrían ser personas del área cercana a la metrópolis, mayormente gente de clase trabajadora.

Era necesario capturarlo, muy aparte de que podría arruinar la economía de los negocios que pidieron ayuda a la agencia, también podría intoxicar a la gente que compraba carne barata y falsa. Momo se irguió y respiró hondo recordando que su principal trabajo era proteger a los civiles.

De todos modos no era una mala asignación pero… buscar un falsificador, ¿en serio era lo máximo que podía? Aspiraba a grandes misiones, había sido entrenada y ella misma se consideraba capaz, probablemente Endeavor la subestimaba. Después de haber caído en la trampa del asesino de la bahía, era sabido que él no iba a confiarle otro gran caso.

— "¿Sólo esto seré?" —se preguntó Momo viendo directamente al pelirrojo organizar unos papeles mientras los últimos héroes de su agencia recibían su asignación.

— Terminamos por hoy. Reúnanse cada uno con sus compañeros y no dejen de informar los avances —dijo con alta voz el pelirrojo.

La puerta fue abierta y varios de los héroes, en gran parte de tipo fuego, abandonaron el lugar, Momo llegó a sentirse adormilada, se apoyó en una esquina mientras la mayoría se marchaba, pronto notó cómo Burnin se acercaba a ella para sonreírle mientras agitaba la mano.

— Nos divertiremos —le dijo al llegar a su lado mientras ponía sus manos en su cintura.

— Cla-Claro —respondió dudando de si divertirse con su caso, aunque era obvio que Burnin lo que quería era arrestar al culpable con toda la violencia que le fuera permitida.

— Deberíamos ir pronto a hablar con las víctimas, ¿me acompañas al centro? —le guiñó un ojo.

— Estoy de acuerdo, sólo deja que devuelva este expediente al área de archivos —Burnin asintió a lo que ella decía— te veré abajo si no tengo otro problema.

— Que así sea, compañera —le chocó el hombro y salió de ahí.

De pronto se vio sola en medio de esa conocida oficina, estaba de mal humor, adolorida y ahora se veía en la obligación de hablar con En-dea-vor… ¡agh! Si pudiera le arrojaría los archivos en la cara.

Endeavor se dio cuenta de su presencia y levantó la mirada, se quitó las gafas y dudó menos de un segundo en ir hacia ella, pero su cuerpo se movió por sí mismo. Momo no podía creer que ese pelirrojo tan concentrado en aquella pesada reunión estuviera en calma, quería pegarle.

— ¿Te sientes bien? —preguntó él acercándose.

— Sí —respondió al instante sin dejar de verlo pero su mente gritaba un "NO".

— No te lastimes, ¿bien? Burnin es buena haciendo el trabajo rudo y tampoco te sobreexijas —Endeavor lo decía con la mejor intención, pero Momo frunció el ceño. Era hora de los malentendidos.

— Soy capaz de cuidarme a mí de la oficina sin decir nada más.

Estaba enojada, exactamente no sabía por qué había dicho algo de manera poco respetuosa pero antes de intentar reconsiderar dio pasos firmes hasta el único lugar en donde se le permitía estar por razones de trabajo.

— Agh… —le dio una palmada fuerte a la puerta para abrirla y entró al archivero.

— Wow —respondió sorprendido el intruso dentro de su lugar de descanso— ¿pasó algo? —preguntó Hawks.

Se había sentado en el piso, pero tenía una chamarra puesta para estar más cómodo, levantó la mirada un tanto sorprendido por la entrada de la pelinegra pero no se asustó, parpadeó lentamente mientras ella aplacaba su ira.

— Senpai, me disculpo —dijo y pasó de largo a Hawks para ir por su bolsa, que estaba al fondo, junto a unos viejos casilleros— me asignaron a una misión porque terminé con mi tratamiento.

— Vaya, vaya… —se cruzó de brazos mientras estiraba sus piernas, Momo caminó hacia él y lo pasó por encima— así que la interna de oro está molesta, eso es nuevo.

En apariencia él lucía pensativo pero en realidad, sólo analizaba la situación bajo los colores que le habían impuesto en base a una verdad. Ella estaba embarazada, con un humor claramente exacerbado a causa de esto, debía ser condescendiente o fingir estar de acuerdo, sin importar lo que fuera.

— Casi se me olvida —dijo como si recordara algo, sus plumas se movieron y volaron hasta un rincón para luego volver con platillo cubierto por una capa plástica para preservarlo— te traje una porción de pastel bañado en crema de coco, con jarabe de fresa.

— ¿Qué? —dijo y antes de enojarse nuevamente la boca se le hizo agua, haciéndola incapaz de fruncir el ceño— ehm… ¿y… es para mí?

— ¡Claro! —dijo divertido.

— ¿Sólo una porción? —preguntó como quien no quiere la cosa.

— Pues compré el pastel entero, pero no creo que tengas tiempo de comerlo ahora…

Rápidamente la pelinegra sacó su teléfono, marcó y habló con quien aparentemente era Burnin, le pidió que se encontraran en las tiendas departamentales que debían investigar. Al terminar, se subió las mangas y tomando la punta del envase, retiró con sumo cuidado la capa protectora, su saliva podía delatar la ansiedad que le estaba provocando el deseo de comer.

— Yaomomo-chan… —interrumpió Hawks.

— ¿Uhm? —respondió sin girarse, estaba a punto de comerse aquella rebanada de pastel.

— ¿Cómo te sientes?

— B-Bwien —respondió con la boca llena.

— Creo que debería dejarte sola un momento, voy a hablar con Endeavor-san —se puso de pie y tomando su chamarra se apartó de la hambrienta interna.

Entre más la miraba más culpable se sentía, Momo desconocía por completo la situación, así como su amigo; Hawks sólo apretaba los puños y lloraba al menos una vez al día sin que nadie lo viera, mientras estaba en el baño o bañándose. Ojalá tuviera la fortaleza para guardar un secreto o atrocidad tan terrible, sólo era una pieza en ese juego, así como Momo y Endeavor. Apoyó su cuerpo contra una pared quedándose en silencio por un par de minutos, sólo escuchaba su propia desagradable respiración, él no era un héroe, pensó para sí mismo, giró su cuerpo y volvió a su camino.

Para variar fue a ver al pelirrojo a su oficina como había dicho, pero no estaba en su escritorio, vio la luz del baño encendida y se acercó a ver si había alguien ahí, la puerta estaba sin cerrar.

Agudizó su oído mientras buscaba algún indicio de su compañero hasta que escuchó el gruñir de una bestia, era…

BLUAAAAGH

— ¡Endeavor-san! —dijo en susto al escuchar a alguien sufrir terriblemente, abrió la puerta por completo para encontrarse a su amigo pelirrojo con la cabeza en el retrete, vomitando.

Giró su rostro para verlo, arrepentido y ojeroso, pero más que todo molesto, con aquel recurrente ceño fruncido.

— ¿Qué demonios haces? —preguntó molesto el héroe.

— Yo-Yo lo-lo siento —dijo cerrando la puerta.

Pensó por un instante que Endeavor tenía una especie de ataque o algo le pasaba, pero estaba vomitando, se le veía agotado, sus gafas en el piso, sus ojos cansados y sus manos aferrándose al borde de ese inodoro blanco.

Pasados algunos minutos, escuchó el agua correr y finalmente después de un trabajoso y lastimoso momento, salió al encuentro de Hawks.

— ¿Otra vez tú? —preguntó irritado.

— Perdóname, Endeavor-san, no sabía que estabas enfermo.

— Ni yo. Tuve algunas molestias por la mañana pero cuando terminó la reunión, no pude contenerme más —se frotó el estómago inconscientemente.

— ¿Cuánto llevas así?

— Unos días —respondió, parecía más comunicativo.

— ¿No quieres que te lleve al médico?

— Ya fui, me hice otra molesta revisión completa. El médico dice que estoy bien —mintió, no iba a contarle a Hawks de su enfermedad, pero era verdad que se revisó.

El médico le dijo que seguía igual a la última vez, por lo mismo no encontraba ninguna razón lógica para tener náuseas, quizás era el estrés, estaba comenzando como el héroe Nº 1 y cargaba con toda la presión de los medios y sociedad, además… había iniciado una rutina muy difícil de explicar.

— ¿Qué quieres? —preguntó de mala gana pasando de largo al plumífero.

— Na-Nada —tartamudeó, le era difícil hablar con él, no sólo tenía un secreto sino también la terrible culpa que le impedía comunicarse.

Seguro podría decir que el fin justifica los medios, pero eso no quita la vergüenza de usar a una pobre inocente, mentirle a la persona que más aprecia en este mundo y alejarse de alguien a quien quiere por un mal que haría arder el mismo infierno en la tierra.

Endeavor tal vez lo perdonaría a la larga o al menos lo entendería y no pediría una sentencia de mucho tiempo cuando lo entregara a la justicia, perdería la oportunidad de estar con Fuyumi pero al menos no la haría parte de este pecado y por último, Momo, creía que a ella es a quien le haría lo peor, le mentiría, la dejaría continuar con un embarazo del que desconocía y al final… ayudaría a usar a esa criatura para salvar a alguien más, incluso si eso implicara la muerte del mismo, porque si él era una pieza del tablero, aquel bebé sólo era un ingrediente.

¿Cómo lidiaría con sus culpas? ¿Cómo le diría a Momo la verdad? ¿Cómo… se libraría de sus deudas? Dabi tenía su alma, lo iba a calcinar hasta que quedará hecho cenizas, todavía no entendía sus motivaciones o por qué estaría implicando a Endeavor, lo único que sabía era que su vida no valía lo suficiente para cubrir este sacrificio.

Por lo menos, no era la única alma en pena en aquella terrible historia, también estaba Shinsou, el cual aún lidiaba con la pérdida de su amigo. Ya habían pasado algunos días para él, asistió al funeral pero no le dijo a nadie en UA, esa carga le pertenecía a su colmada alma, fingía alrededor del día que nada pasaba y por las noches se quedaba sentado en su cama hasta no poder resistirlo más.

— "Debería tomar algo" —pensó recordando unas pastillas para dormir que le recetó un médico.

La muerte de Nori fue complicada, en un momento, Shinsou, perdió el conocimiento mientras entrenaba, se había exigido tanto durante sus prácticas que llevó su cuerpo al límite. Aizawa trajo a un médico para que lo tratara, éste dijo que el joven aspirante había pasado varios días sin dormir adecuadamente sin bajar el ritmo a su entrenamiento. Aquel muchacho de pelambre morado contestó que no podía dormir, era verdad.

No hacía falta decir la preocupación que había provocado en su maestro, haciendo que pensara que su falta de sueño era debido al estrés por el cambio de clase, haber llegado a la clase 1A de esa manera y ahora practicar todos los días…

Suspiró mientras iba por un pasillo de UA, no miraba al frente, sólo al suelo, arrastraba ligeramente los pies y seguía sin ninguna motivación para animarse hasta que vio la televisión en el área común, a lo lejos podía verse cómo la agencia del Nº 1 era elogiada por su prolijidad, sus grandes prospectos, entre ellos… Yaoyorozu.

Apretó los puños. Mientras él debía cargar en su consciencia con un compañero muerto, estaba Momo, sonriendo feliz a la cámara y Endeavor disfrutando del gran logro de All Might, dos miserables que merecían ser castigados por la justicia, felices y vivos.

— "No" —pensó deteniéndose, se tomó la cabeza y se sacudió un mal pensamiento.

Volvió su mirada al frente, abrió muy grandes sus ojos al ver a Yaoyorozu en televisión disfrutando de la popularidad que le daba la agencia de su amante, ella también era culpable, no iba a entregarlos, ni iba a dejar que ella lo hiciera, tuvo la oportunidad y la desperdició.

De pronto una idea impregnó su cabeza de malicia, la simple causalidad de los hechos, no iba a dejarla en paz, ni a permitir que disfrutara ni un minuto de su casual y buena vida, iba a torturarla con la idea de que todos sepan su secreto cada minuto de su existencia hasta que no pueda resistirlo más. Sí…

Y a partir de ese día, y habiendo hecho resoluciones, Shinsou finalmente pudo dormir mejor, tenía un plan o al menos algo que hacer para lidiar con la pérdida y el pesar.

¿Pero era él un esclavo? ¿Realmente sólo era un cúmulo de emociones? Tal vez su verdadero ser estaba en el fondo, quizás ser un héroe no había sido su primer pensamiento pero deseaba ayudar a las personas, las injusticias le parecían terribles, en ocasiones imperdonables, pero ahora… ¿por qué Momo era el enfoque de sus delirios de justicia? ¿Por qué no otra persona?

Cuando era un niño, su familia se dividió, quizás nunca le faltó amor pero esa herida no dejó que siguiera adelante, la traición era un tema complicado en su vida, su padre había sufrido el desdén de una mujer que no podría amarlo, ni a él, ni a su propio hijo. Así que… verlo en alguien más, le revivía el dolor.

Y más allá del complicado cuadro familiar, estaba el significado del "heroísmo" viviendo en su corazón, ¿era Momo capaz de asumir ese rol? No. Era el peor de los ejemplos. Vivía una relación ilegal y sucia con un hombre que fácilmente podría ser su padre y al mismo tiempo, engañaba a un buen compañero suyo vendiéndole historias con promesas de amor falsas.

La ligera y suave bruma de la mañana se esparció alrededor de ese parque, él corría como todas las mañanas, corría a través de aquel incomparable camino calmado, con audífonos, escuchando música ligera mientras pensamientos volvían a invadirle. Se sentía como si su interior luchara, ¿por qué tenía que ser así?

Dejó de correr y se detuvo en una parada de autobús, se sentó y esperó un momento, a la vuelta de la esquina estaba su presa, aquella que con una tersa piel clara y cabellera oscura como la noche se ondeaban hacia su destino, él.

Se puso de pie y fue hasta ella, Momo abrió los ojos sorprendida, Shinsou la intimidó ligeramente por su altura, había crecido mucho en los meses anteriores a su unión a la clase y Momo no hizo nada más que irse para atrás, trataba de disimular.

— ¿Vas a UA? —preguntó Shinsou.

— ¿Qué haces? —preguntó bajando la mirada al suelo.

— ¿No deberías bañarte? —se acercó y fingió olerla como un animal—. Hueles a su padre —Momo frunció el ceño— ¿debería decirle a Todoroki? —preguntó refiriéndose a Shoto y se rió de forma siniestra sin omitir ruido.

— Estás diciendo locuras —cambió su ceño fruncido por una expresión de desconcierto y algo de asco.

— ¿Estoy…? ¿Yo? —puso su rostro serio e invadió el espacio personal de Momo acercándose más a ella— ¿no es más loca la amante del número 1?… —susurró y esperó ver su reacción.

La pelinegra quedó estupefacta con aquella declaración, primero se sorprendió y luego sintió unas enormes ganas de llorar, como si… su mismo cuerpo le estuviera pidiendo que escapara de eso. Sus ojos casi húmedos le vieron con un reflejo lastimero pero él no se detuvo.

— Todavía tengo la grabación, creo que sería interesante exhibirla en la junta de maestros —dijo divertido y dando una ligera carcajada se apartó de la joven mientras volvía a marchar.

Momo dejó caer sus lágrimas, al tiempo que Shinsou se alejaba, sus piernas le temblaban, cubrió su boca con sus manos, intentando acallar sus gimoteos, ¿qué clase de vídeo sería ese?

Luego de calmarse por unos minutos pensó en que él no le diría nada sin esperar algo a cambio, así que… debía preguntar, ¡era necesario que lo hiciera! Si la gente sabía del supuesto vídeo entre ella y Endeavor, probablemente no podría cumplir con su trato, Amalaba estaría enojada y tal vez… destruiría la cura para Shoto, su… único y precioso cariño aún viviendo en su corazón.

No, no iba a dejar que Shinsou publicara nada de eso o se lo mostrara a alguien, él debía tener un precio o una razón o algo que quisiera para dejarla en paz, debía averiguarlo o sería demasiado tarde para todos.

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Fin de Episodio 31