Hola a todos, esta vez me dio por ilustrar brevemente al nuevo personaje Fitah Walsh, la vidente parte de una comisión extranjera en Japón, por si no se nota, lleva un velo jaja, bueno, la próxima intentaré hacer algo mejor :)

Algunas de mis ilustraciones son publicadas en mejor calidad en Facebook (/StarlingShadow) por si se animan a seguirme, también estoy en IG, por si quieren ver algunos de mis otros dibujos.

Disfruten del episodio y gracias por pasarse por acá, recuerden siempre dejar sus estrellitas para apoyar la historia, hasta una próxima ocasión~


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 32 – ¿Premoniciones o locura?


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Felizmente un mes más había pasado, todo podría estar con normalidad, salvo por el pequeño incidente que envolvió a Shoto y esa mujer extranjera, sin quererlo había afectado la rutina del grupo, dado que la coordinadora no quiso seguir viviendo en los dormitorios de UA.

Shoto pensó que quizás sí había hecho algo malo, por tal motivo decidió encontrarla, pero siempre que iba a buscarla donde supuestamente estaba la comisión extranjera, decían que había salido.

— Todoroki-kun —le llamó pero su amigo no contestaba.

— No puedo simplemente dejarlo así —respondió sin mirar— Midoriya, te agradezco que vengas conmigo.

— No es nada —dijo animado— permite que pregunte por la señorita Walsh en recepción.

Había arrastrado a su amigo de caballera verde desde UA hasta el hotel donde se hospedaban los de la comisión, era normal que necesitara un poco de ayuda en ese punto, realmente quería encontrar a esa mujer y preguntarle por qué se alejó por completo de la institución, por qué desapareció y por qué siempre lo evade.

Buscó un lugar donde sentarse, su pierna derecha ya no era la misma, había desarrollado una especie de dolor muscular que no le permitía caminar correctamente. Quizás por eso Midoriya había estado a su lado todo ese tiempo, incluso cuando lo arrastró a esa situación, podía contar con que su preocupación no lo iba a dejar ir a ninguna parte solo.

Ojalá esa fuera su única intranquilidad, ¿por qué sería que todas las mujeres quieren huir de él? ¿Hacía algo que no fuera correcto? Miró por un minuto el piso, ese pensamiento le consumió por varias noches, contando minuto a minuto sus acciones.

Hasta que terminó aquella conversación mental vio a alguien conocido pasar por delante de él, con varias personas a su alrededor, era… la señorita Walsh, con un gran velo oscuro cubriendo su cabeza y una libreta para anotar cosas.

Ignorando el dolor que tenía en su pierna y costado derecho, caminó hacia ella cojeando, la encontró y se puso en frente.

— Disculpa, querido, ¿podrías apartarte? —dijo sin mirar, el velo que usaba era un poco denso.

— Señorita Walsh —dijo y la mujer frente a él endureció su cuerpo, dio un paso atrás y miró para otra parte.

— ¿Qué haces aquí? Quiero decir —carraspeó— ¿qué hace un alumno como tú en un hotel como este?

— Es lo de menos, me preguntaba si puedo hablar con usted por unos minutos.

— No, para nada, es-estoy ocupada, tengo cosas importantes que hacer —dio la vuelta y quiso irse por el lado contrario.

— No se vaya —se puso frente a ella nuevamente y ésta lo evadió como si el muchacho tuviera la peste.

— Si me tocas, gritaré y haré que te detengan. Demonio —murmuró lo último.

— ¿Por qué dice eso? ¿Podemos hablar aunque sea un minuto? No estoy acostumbrado a recibir odio de las personas sin saber la razón.

— Eh… —puso la palma de su mano sobre su cara contra el velo— si hablo contigo, ¿me dejarás en paz?

— Señorita Walsh, tiene mi palabra.

La mujer extendió sus manos como si quisiera que él se apartara e ignoró su presencia, como si no quisiera verlo ni oírlo.

— Acompáñame, necesitaremos un lugar donde hablar.

Fueron por un pasillo y buscaron un ascensor, por suerte había uno libre, lo tomaron y los llevó hasta uno de los pisos más altos, donde estaba su habitación.

— Por favor, no me toques, ni te acerques —dijo con tono severo.

Todoroki la seguía a una distancia prudente mientras ella sacaba la llave de su habitación, en lo que encontraba su llave, sacó su teléfono y envió un mensaje a su compañero, no le explicó mucho sólo le dijo que se encontraran fuera del edificio más tarde.

Al terminar de mandar ese texto, guardó su teléfono mientras la mujer abría la puerta, se apartó y le dio paso.

— Ha-Hay mucha gente que sabe que estamos aquí, no te atrevas a hacer nada y tengo un arma paralizante —amenazó la dama.

Shoto levantó una ceja como si esta situación se hubiera salido de control, ¿qué clase de comentario era ese? Él no era un criminal, sólo era un alumno con capacidades físicas reducidas, no debería ser tan cauta y estar tan temerosa.

— Hay un sofá allá al fondo —señaló su sala con ventanas completamente cubiertas y un par de lámparas doradas con forma de peces alumbrando— siéntate ahí.

Éste hizo lo que le pidieron y se sentó con algo de curiosidad por todo ese ambiente, miró a la mujer quien se sentó frente a él en un sillón grande, cruzó las piernas y aspiró aire antes de decir algo.

— Mi quirk, no hablé de él mientras estuve de visita en los dormitorios, no sé si pueda explicarlo correctamente, tu idioma me fue un poco complicado de aprender pero si hay algo que no es claro, por favor dime.

— Esta bien.

— Tal vez haya un quirk similar —se quedó pensando por un segundo— el señor Aizawa, usa sus ojos para aplicar el efecto de su habilidad, pero mientras que él debe hacerlo y no parpadear, yo… no puedo mirar a la gente porque el efecto es permanente. Mi quirk me ayuda a ver el futuro posible de las personas, el cual puede cambiar de acuerdo a la decisión que puedan tomar, cuando te vi pasaron una serie de imágenes frente a mí y cuando me tocaste —respiró con dificultad— era… eras… —se tomó menos de un minuto para tranquilizarse— tú matando a alguien. Las imágenes eran… tuyas también, no estás en ellas, pero vi mucha muerte, cadáveres humeantes y cuando me tocaste, tenías las manos sobre el cuello de una muchacha, la ahorcaste hasta que no pudo respirar más —confesó.

— ¿Es una broma? —preguntó entre molesto y confundido.

— Sí. Mataste a alguien, era una mujer. No había visto nada así nunca —gimoteó queriendo llorar— es la primera vez… yo… elegí esta profesión porque quería mantenerme alrededor de personas buenas, que no tuvieran este tipo de… destinos pero tú… eres… lo siento —se limpió las lágrimas— no puedo dejar de pensar en las personas muertas que aparecieron cuando te vi —Shoto no lo notaba pero ella cerró los ojos durante toda esa sesión informativa.

— Soy incapaz de hacer algo así —respondió de inmediato defendiéndose— nunca he pensado en algo como lo que menciona, debe estar equivocada. Jamás lastimaría a nadie, debe creerme, además en el estado que estoy, me es imposible. Yo sé que necesitaría pruebas, puede revisar mi historial médico, tengo la mitad de mi cuerpo imposibilitado para realizar tareas cotidianas, ni si quiera puedo usar mi quirk, ¿cómo podría matar a alguien? —preguntó— todas las cosas que vio son físicamente imposibles para alguien en este estado, PUEDE PREGUNTARLE A MI DOCTOR.

— ¿Es cierto? —preguntó como si tuviera curiosidad por la verdad.

— Sí, lo aseguro. Hágame el favor de volver a mirarme, use su quirk. Debió de ser una equivocación. Toque mi mano y verá que no soy la clase de persona que cree —dijo Shoto apresurado, casi tropezando palabra con palabra, inclinándose hacia la mujer que se mantenía alejada.

— No puedo ver las decisiones de otros en ti, sólo las tuyas.

— ¿Puede intentarlo otra vez? Y decirme cómo se ve la persona a la que mataré…

— Por favor vete.

Le pidió mientras se levantaba de aquel sillón, extendió su mano temblorosa y Shoto respirando alterado se puso de pie y caminó a la salida mientras la mujer se quedaba atrás, antes de cerrar la puerta ésta le volvió a hablar.

Era como un cuervo, su cabello negro manchado de sangre, la llamaste Yaoyorozu terminó de decirlo en voz baja mientras la puerta se cerraba.

No es cierto, dijo dentro de sí, su mirada estaba desenfocada, había quedado paralizado frente a esa puerta, mirando a la nada mientras las palabras de aquella mujer le atravesaban.

— Yo… mataré a… —negó con la cabeza— eso es mentira, no puede ser. Yo jamás haría algo así —despertó del trance y se aproximó a la puerta para golpearla con el puño hecho— ¡DÍGAME QUE ES MENTIRA! ABRA LA PUERTA, RÁPIDO, NECESITO QUE VEA OTRA VEZ, ¡NECESITO QUE LO HAGA DE NUEVO!

No pasaron ni 5 minutos y la campanilla del ascensor volvió a sonar mientras el bicolor tocaba desesperado la puerta de la señorita Walsh, era Deku corriendo hacia él para detenerlo mientras la seguridad del hotel lo seguían para llevarse al alborotado Todoroki.

— ¡Suéltame! —le gritó a su compañero de pelo verde y lo empujó—. Necesito que ella me diga la verdad, necesito que abra esa puerta —no alzó más la voz pero se veía insistente y tenso.

— Todoroki-kun, no podemos quedarnos aquí, por favor… —rogó y la seguridad del hotel, lejos de esperar lo tomaron por ambos brazos y lo apartaron de ahí para llevarlo fuera.

Así fue como sacaron a Todoroki de aquel hotel, detrás le seguía su compañero, quien, con mirada preocupada, detuvo al bicolor antes de que volviese a entrar por las puertas haciendo escándalo.

— Vamos, vamos, debes calmarte… Todoroki, por favor, te lo estoy rogando —pidió de nuevo, ya era una rutina repetir aquella frase, se puso frente a él y plantó cara— ¡es suficiente! —le llamó la atención, lo que hizo que su amigo volviera en sí.

— Midoriya… ella miente, yo —bajó la mirada— no haría algo así.

— Explícame, no entiendo nada, ¿por qué enloqueciste? —preguntó preocupado.

— Esa mujer tiene la habilidad de ver el futuro de acuerdo a las decisiones que podríamos tomar, dijo que el día que vino a los dormitorios y vio mi obra —vio sus propias manos, una ardiendo y la otra emanando frío—, vio… muerte.

— ¿Es en serio? —interrumpió sorprendido.

— Sí —afirmó alejándose un poco del peliverde.

— Y lo peor es que dijo que… —dudó, no podía decirle que él mataría a Yaoyorozu, ¿qué pensaría? Quizás… debía guardar eso como un secreto— le haría daño a alguien.

— Yo hablaré con la señora Walsh —le dijo lleno de ímpetu, pero Todoroki lo detuvo sosteniéndolo por la manga.

— No vayas, suficiente hice yo, no sé lo que me pasó —se sostuvo la cabeza— perdí la razón por un momento.

— Todoroki-kun… volvamos a UA —sentenció y tocó el hombro de su compañero con amabilidad, éste se movió con él y juntos caminaron por una vereda hasta perderse.

Quizás esto no hubiera pasado si alguien no hubiera torcido el destino de los amantes destinados, al menos así lo pensó la señora Walsh, Todoroki era un muchacho con un destino afectado por un mal superior, incapaz de cambiar para bien. Ojalá le hubiera podido decir todo eso, pero… los recuerdos de lo que él iba a provocar eran peores, si no reconsideraba sus acciones, él cometería un crimen o varios.

En ese punto sería mejor denunciarlo, pero ¿quién encerraría a una persona por un crimen que no ha cometido? Escuchó al muchacho caminar desbaratado, estaba cojo y quizás era cierto que no podía usar su quirk, así que… de igual modo, mientras la comisión esté en la ciudad, sólo verificaría que lo que dijo sea cierto y pediría una copia de su historial, así como de los análisis psicológicos que le hubieran hecho antes de entrar a UA.

Un poco después, en los dormitorios, con el ambiente más relajado y algunas otras situaciones sucediendo, Mina y Tsuyu buscaron al maestro Aizawa para preguntar por el proyecto de fin de curso, los chicos ya hablaban de lo que harían pero ellas aún no tenían luz verde.

— ¿Profesor Aizawa? —dijo Mina asomando su cabeza por la puerta de la sala de maestros.

— Muchachas —dijo viendo a las dos apoyadas en la entrada— pasen.

Les pidió calmado mientras buscaba algunos papeles en donde tuviera anotadas las cosas que debían llevar a cabo como proyecto de fin de curso, entonces recordó algo y entre sus libros y anotaciones tomó su teléfono.

— Denme un minuto —procedió a escribir algo, cuando terminó dejó el teléfono sobre su escritorio y se cruzó de brazos— esperen un poco.

Las dos muchachas se quedaron viendo curiosas esa actitud hasta que notaron cómo alguien entrada por la puerta.

— ¡Shinsou! —gritó Mina emocionada— ¿cómo estás?

— Les presento a el nuevo integrante de su grupo.

Aquel ojeroso levantó la mano con calma y la agitó.

— ¿Shinsou nos asistirá o será parte del proyecto? —preguntó Tsuyu.

— Como él se añadió tarde al curso y los muchachos ya tenían un proyecto definido, decidí añadirlo a su grupo, muchachas, espero no modificar tanto sus planes.

— Para nada, maestro Aizawa, estamos felices de contar con más ayuda, ¿verdad Tsuyu?

— Claro que sí -ribbit-

— Entonces pónganlo al día, esperaré ver el resultado de su proyecto, por favor avísenme si hay algún cambio o problema —giró sus ojos ligeramente a Shinsou mientras lo mencionaba.

— Claro que sí —dijo Mina sonriente.

Los tres alumnos salieron de la sala de maestros para hablar en el pasillo con un poco más de calma, al contrario de lo que Tsuyu pensaría, la reacción de Shinsou era realmente animada, tenía una ligera sonrisa y la mirada era clara como el agua, como si estuviera enfocado en algo.

— Gracias por aceptarme —dijo el pelimorado.

— Ni lo digas, Shinsou-kun —sonrió nuevamente Mina.

Era sorprendente lo amigable que podía ser, tanto que no podía si quiera imaginar los pensamientos salvajes que corrían por la mente de aquel siniestro compañero y de lo que iría a hacer mientras estuviera junto a las chicas, junto a todas… las chicas.

— ¿Nos reuniremos? —preguntó el pelinegro colocando su mano atrás de su nuca.

— Sí, te enviaré un mensaje de texto con el horario.

— ¿Estarán todas? —volvió a preguntar.

— Claro, aunque Ochaco-chan podría no llegar, tiene una entrevista en una agencia —señaló Tsuyu.

— Bien, las veré más tarde, gracias por toda la información… —terminó lo dicho y se fue por el pasillo al lado contrario de donde estarían las muchachas.

No planeaba acercarse a Yaoyorozu pero con todo esto de incomodarla, no se le olvida que hay muchas formas en las que puede intervenir en su vida, aparecer cada minuto para recordarle la inmundicia de su corazón.

— ¿No crees que es extraño? —preguntó Tsuyu.

— ¿Qué? —respondió Mina.

— Es sólo que la forma en que dijo las cosas, fue raro -ribbit-

— ¿En serio? No lo noté —dijo un poco pensativa— ¡pero olvídalo! Tenemos al equipo completo y con Shinsou-san todo saldrá de maravilla, ¿no te alegra? —le dijo pero la joven chica sólo asintió ligeramente.

— "¿Por qué siento que hay algo malo sucediendo?" —se preguntó mientras acompañaba a la pelirosada, tal vez sólo eran ideas suyas, despejó su mente y se dejó colmar nuevamente por el entusiasmo de su compañera.

Ni un solo murmullo escuchó mientras se quedaba frente al muelle, viendo las olas del mar, había viajado tanto para seguir una pista que ahora mismo creía que todo debía valer la pena. Esa zona se caracterizada por la pesca, sólo había gente empobrecida rodeando los lares. La investigación de los habitantes no duró demasiado, no había nadie que entrara en el perfil que buscaban, un hombre joven, de entre 20 a 30 años, de clase media baja, inteligente hasta cierto punto.

Burning llegó a su encuentro y con el clima se cohibió de exaltarse, necesitaba energía.

— ¿Dijeron algo? —preguntó Momo, la brisa movía su cabellera a gusto.

— No, en el puerto sólo recuerdan que el cargamento fue entregado por un muchacho con un pendiente rojo, ¿no es raro? Parece que nuestro sospechoso es de ciudad, no veo mucha gente de ese tipo en áreas rurales.

— Es cierto —respondió la pelinegra.

Algo en su tono de voz era ligero y tranquilo, era como si estuviera en paz pero en realidad se encontraba pensativa, su encuentro con Shinsou elevó al máximo sus niveles de alerta, ojalá pudiese decir que no pensaba en él mientras estaba ahí, observando la fiereza de las olas.

— ¿Alguna otra descripción?

— Nada más, pero éste poblado es el primero en haber recibido un cargamento de la carne falsa, probablemente haya algo aparte que tengamos que ver, no pudo iniciar por sin ninguna razón aquí.

— ¿Quieres ir al ayuntamiento? No queda lejos —dijo Burnin.

— Iré sola, por favor prepara nuestro transporte, te veré más tarde por aquí.

— Endeavor confía en ti.

— ¿Eh? —se sorprendió.

— No he podido decirlo antes pero creo que confía en ti lo suficiente para encargarte algo como esto, sé que probablemente te haya molestado tener un caso tan aburrido.

— Pa-Para nada —se excusó intentando no recordar el berrinche que hizo frente a su sempai.

— Quería decirte también que me alegra que seas mi compañera, eres alguien muy inteligente, si no fuera por ti, jamás hubieras hallado el rastro del primer embarque o alguna característica.

— Yo… —bajó la mirada un tanto feliz— gracias.

— Así me gusta —le dio una palmada suave en el hombro y se alejó caminando.

— "Cuando regrese a la agencia, me disculparé" —pensó pronto, no estaba en sí misma cuando hizo y deshizo ese día. Además… con lo que Shinsou dijo, no tenía idea de qué pasaría, así que se sumó a las miles de cosas que podrían arruinar su vida— ¡Ughh! —gimió de repente adolorida.

Era otro cólico, desde hacía días había tenido un periodo realmente irregular, muy poca sangre y muy corto periodo de tiempo, ¿estaría enferma? Era mejor no saberlo ahora, debía cumplir con su trabajo y arreglar el asunto con Shinsou. Después de ese día, al encontrarse por la mañana, él no hizo nada más, también cuando quiso hablarle, simplemente pasó de largo, no dudaba que estuviera pensando en qué hacer, pero… en ese punto, le era más importante terminar con esta misión y entregarle a Endeavor un archivo exitoso, que determinar las maquinaciones malvadas de un tal Hitoshi.


Fin de Episodio 32