Todavía es de madrugada, estoy un poco cansada pero quería dejar este episodio por hoy porque si no lo hago, se me va a olvidar actualizar cuando toque jaja por ahora no hay ilustración, creo que me tardo más haciéndola, en fin, nada más decir eso.
Espero disfruten del episodio, tanto como yo lo disfruté al escribirlo, no duden en dejar sus estrellitas y comentarios, me ayudan mucho a seguir con esta historia.
Tengan un bonito día o noche, hasta la próxima~ :3
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
NADIE, SOY YO
Capítulo 33 – Por, De y Para Momo
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Una hebra de su cabello parecía haber caído en la mesa a un lado de su taza de café, la miraba con atención, para luego distraerse con el calor de su taza y al mismo tiempo un recuerdo agrio llegó.
— ¿Papá? —preguntó Fuyumi un poco intrigada.
— ¿Ah? —levantó la cabeza y la vio, ella le sonrió como un ángel mientras se acercaba a él.
— ¿Pasa algo malo?
Vio de nuevo y parecía haber caído otro cabello en su café, era una guerra, ¿debería de preocuparse? No sabía como interpretar esto, pero ¿estaba perdiendo cabello?
— No, nada… —respondió y mientras la peliblanca volteaba, buscaba con los dedos hundidos en agua caliente aquel cabello suelto.
— Ayer fuimos a visitar a mamá, Natsuo estaba muy ansioso, quería mostrarle una nota de evaluación que escribieron para él en la universidad.
— ¿De qué trataba?
— Oh… sí —dijo dándose cuenta— él no te cuenta nada, uhmm… fue un evento a nivel regional, se inscribió dando una idea y los evaluadores dijeron que él había hecho algo interesante, lo elogiaron; aunque no lo parezca, piensa bien algunas cosas —no podía ocultar que ella también estaba orgullosa.
— Resultó bien a pesar de todo —respondió como si admitiera que él tenía la culpa de que su propio hijo le tratara como un extraño y no hablara de nada como eso.
Finalmente lo encontró, sacó y desechó sin que su hija lo notase; volvió entonces sus ojos turquesa para mirarla.
— Papá —lo llamó— deberíamos ir a ver mamá, ella me ha dicho…
De repente tenía miedo, no había pensado en eso pero cortó esa conversación rápidamente.
— No. —respondió tajante.
— ¿Por-Por qué? —preguntó de inmediato.
— Fuyumi, aprecio mucho tu preocupación pero no podemos forzar vernos, si ella quiere, me pedirá verla, al final… no quiero que ustedes se involucren, los problemas son nuestros y la responsabilidad de acercarnos nuevamente es nuestra. Yo quiero respetar su espacio —bajó la mirada, tenía un pequeño dolor en su pecho, quería ver a Rei, desde hace mucho… pero no tenía la cara tan dura como para enfrentarla a él.
— Si sigues pensando así, nunca podremos volver a ser una familia… —dijo como si las palabras salieran por sí mismas, se cubrió la boca de inmediato.
— Ya basta —negó con su cabeza— no lo seremos jamás —lo decía porque era su culpa, no porque quisiera lastimarla. Pero quizás podía malinterpretarse fácilmente.
— ¡¿Por qué le hablas así?! —interrumpió fuertemente Natsuo, había entrado sin ser escuchado por la cocina y se puso frente a su hermana, quería defenderla pero sólo había exacerbado el ánimo.
— ¿Qué quieren de mí? —preguntó viendo a los dos hermanos uno junto al otro.
Sus miradas, su forma de estar ahí presentes, el miedo con el que ellos lo miraban, tan desagradable, tan… normal, como si le recordara a cómo los hacía sentir cuando eran niños. Odiaba ser el demonio de la infancia de sus hijos, nada cambiaba.
— No puedes intimidarnos a ambos, no quieres acercarte a mamá, no quieres aceptar sugerencias, no ayudas a nadie con esa maldita actitud —la molestia era tan real que su rostro enrojecido anunciaba una discusión.
El pelirrojo se levantó, había estado sentado mientras desayunaba, no era que tuviera una mala actitud, tan sólo quería apartarse del problema, Fuyumi se interpuso nuevamente entre su padre y su hermano excusando a Endeavor como de costumbre, eso hizo que Natsuo se pusiera aún más cortante con sus comentarios.
— ¿Esto es lo que querías? Nunca estás conforme con nada y ahora sólo te gusta huir.
— No creo que debamos discutir por esto —iba a poner sus manos al aire, rendirse ante esta situación.
— ¿Por qué? —se puso frente a él cuando quiso salir de la cocina y Fuyumi corrió instintivamente para separarlos físicamente, Natsuo tenía la mirada muy en alto, a pesar de no ganarle en altura a su padre, era suficientemente joven y fornido para detenerlo con su cuerpo en la puerta angosta.
— ¡Natsuo, por favor! —gritó Fuyumi.
— No, no, quiero oírlo, quiero saber por qué cree que no seremos más una familia, ¿será porque ya no quiere a mamá? —miró a su padre— quiero saber por qué finges que no sabes que él frecuenta otras mujeres —volteó a ver a su hermana y volvió a mirar a su padre luego de eso—¡quiero saber por qué nos lo oculta tan descaradamente!
— ¿Qué demonios te hace pensar que frecuento otras mujeres? —respondió Endeavor.
— Nada te ha detenido antes y no te detendrá ahora que "supuestamente" has cambiado, ahora que eres un "ejemplo" para la sociedad que proteges —se burlaba de él.
— ¿No quieres más mamá? —preguntó Fuyumi en un hilillo de voz dando un par de pasos atrás.
— Yo no… —quería decirles, quería explicarles, ¿pero cómo entenderían esos retoños que él nunca se sintió merecedor de aquella devoción que Rei le demostraba? Aún luego de la muerte de su pequeño Touya, ese dolor… era tan difícil de explicar y la rabia entre ellos, tanto había pasado, tanto que no sabía cómo decirles que él nunca podría abandonar sus pecados con su familia entera y que Rei nunca le permitiría acercarse nuevamente a causa de los mismos. Estaban destinados a huir uno del otro.
— No sólo eres una basura, sino también eres un despreciable cobarde —dijo Natsuo y se apartó de la puerta para irse.
— Papá por favor —rogó Fuyumi— no importa lo que haya pasado antes, sólo intenta… intenta arreglar las cosas con mamá, no podemos seguir así —estaba llorando, era una niña, una niña que sólo quería a su familia unida— mamá te perdonará, podrán seguir adelante y…
Endeavor suspiró adolorido, era su corazón el que se aplastaba tan sólo viendo a su hija romperse, ella pasaba por tanto y él era tan indolente, tan… imposible. Las cosas de pareja deberían arreglarse en pareja y las cosas de los hijos, deberían mantenerse alejadas pero no, no… esa relativa paz entre Fuyumi, Natsuo y Shoto, no se mantuvo por demasiado, su pequeña niña estaba rota y aunque no lo expresara, también enojada.
Sólo quería irse y eso fue lo que pasó, le dio la espalda a su hija y salió de ahí sin emitir un solo verbo, Natsuo tenía razón, no era más que basura. No podía darse una oportunidad con Rei, no cuando él estaba muriendo, no podía darle esas esperanzas a Fuyumi y tampoco tenía cara para negar aquel pasado turbio de innegables desfases con una que otra mujer, ése era el Endeavor de antes, el que no quería pensar en nada, el que se ocultó detrás de otros sentires, el que lloró en secreto la pérdida de su esposa e hijo, el que nunca intentó reponer a su familia quebrada.
Así que estaba de nuevo solo, en el asiento de su auto, con la cabeza chocando el volante, con el rostro mojado, queriendo olvidar cada una de las palabras y gestos de los niños que arruinó, ¿era el infierno tan duradero como el sufrimiento de ahora? Se dijo y golpeó su frente contra el volante, una y otra y otra vez…
Era la primera vez que Natsuo decía algo así, si fuera un padre normal, tendría el derecho de corregirlo, de decirle que estaba castigado, de exigirle un respeto que jamás pudo tener porque él no se lo dio. No cuando se excusó durante tanto tiempo detrás de esas heridas para nunca relacionarse con ellos y para refugiarse en el fugaz placer de ser 'hombre'.
Si tan sólo estuviera bien, si tan sólo… no se muriera, quizás así tendría la oportunidad de acercarse a Rei y de pedirle nuevamente que envejezcan juntos, aunque ella no lo amara o quisiera, él haría todo para darle la felicidad que en juventud le negó con amplio desdén.
Su teléfono sonó interrumpiendo esa diaria tortura, vio la pantalla y se sorprendió mucho de ver el nombre de quién le llamaba.
Pronto encendió los motores y se encaminó a donde le habían pedido reunirse. No era una cafetería, era su propia agencia, dejó el auto estacionado y entró por la puerta de en frente, subió el ascensor y caminó a prisa por el pasillo hasta encontrarse con la puerta transparente de su oficina.
— Pa- —Shoto iba a llamarlo "papá", pero reprimió sus ansias y apretó los labios mientras se quedaba sentado en el sillón de Hawks—. Necesito hablar en privado contigo.
— ¿Hablaste con Fuyumi? —intuyó mal.
— No, ¿por qué? —lo miró curioso— ¿pasó algo?
— Nada, nada —respondió y se sentó al lado de su muchacho— mejor cuéntame, ¿qué pasó? —era la primera vez que su hijo lo buscaba, quería tener una buena primera impresión.
— Tú has sido héroe por mucho tiempo, alguna vez… ¿alguna vez has pensado que sería mejor atrapar a los villanos antes de que cometan sus crímenes?
Era una pregunta extraña, Endeavor ladeó su cabeza como los perros suelen hacerlo, por un momento movió su mano queriendo apoyarla en el hombro de Shoto pero la bajó, si lo malinterpretaba, quitaría su mano rápidamente y este momento se perdería.
— ¿Antes de que lo cometan? Bueno, sería menos difícil, aunque revisar miles de archivos de antecedentes sería agotador.
— No, me refería a… antes de que sean villanos, antes de que suceda, como si… alguien lo pudiera predecir.
— ¿Un vidente? ¿Alguien con habilidades de predicción? —preguntó más curioso.
— La señora Walsh, ella tiene un quirk de predicción —bajó la cabeza severamente apenado, el pelirrojo no sabía si su hijo iba a derrumbarse en sus manos— así que antes de que se arrepintiera le dio una palmada en la espalda, Shoto dio un pequeñísimo salto y miró a su padre con ojos abiertos de sorpresa.
— ¿Te dijo algo malo? ¿Dio una predicción de ti?
— No quiero que nadie lo sepa —frotó sus manos, una contra la otra— pero hizo una predicción, fue… algo extraña, hubo un alboroto en los dormitorios cuando sucedió, me confundió, la busqué después y… —estaba avergonzado— ella dijo que yo haría algo terrible, no lo creí pero no puedo dormir desde ese día.
— ¡Ah! —chasqueó la lengua al momento que se ponía de pie—. Hablaré inmediatamente con esa mujer.
— No, no, no quiero eso —le tomó de la manga del traje, lo haló apenas sosteniendo un poco de tela.
— ¿Por qué? No puede hacer algo así, hacer predicciones estúpidas que podrías malinterpretar, ¡sobreviviste a algo terrible! —recordó verlo agonizante en cama— ¿Crees que dejaré que insinúe que eres un criminal? —la indignación en su tono de voz hizo que Shoto arqueara las cejas y mirara por primera vez a su padre de otra manera, como si… como si se sintiera bien que alguien esté de su lado.
— ¿Cuál fue esa predicción? Puedes contarle a tu padre —volvió a sentarse, respiraba pausadamente para calmarse.
Shoto entonces tardó en abrir la boca, su padre nunca había sido alguien que escuchara y verlo tan dispuesto y atento a cualquier cosa que dijera, le hacía pensar que podría confesar esa falacia de un quirk mal usado.
Cuando iba terminando de decir todo, los labios y la boca se sintieron secos, carraspeó ligeramente mientras su padre lo miraba sin creer nada, éste apagó el fuego de su quirk y se quedó en sólo su traje, miró al piso por un momento y juntó sus manos, quizás buscando palabras adecuadas.
— ¿A quién, imaginariamente, le harás eso? —dijo casi en un susurro.
— Ella dice que mataré a Yaoyorozu —confesó el bicolor y todo el cuerpo de su padre se tensó de inmediato, estaba blanco como un papel y luego por casi inercia su memoria le trajo el recuerdo de aquel abrazo, no, de todos… los que le había dado a esa extraña.
Quizás si su joven hijo hubiera estado más atento, se hubiera dado cuenta de aquella actitud, de aquel aspecto en Enji, de sus manos ligeramente separándose y enfriándose a una velocidad incapaz de medir.
— ¿Cómo sucederá? —preguntó.
— Dijo que vio cómo mis manos rodeaban su cuello y cómo dejé que su vida se perdiera mientras observaba.
— No debes decirle a nadie esto, no puedes… yo- —se detuvo en seco— hablaré con esa mujer, es parte de la comisión, me recibirá, sabrá que- —volvió a congelarse, estaba tan nervioso y decía cosas tan apresuradamente.
Entonces pensó también ¿Y si esas eran las consecuencias de todo lo que estaba pasando entre ellos? ¿Sería así de violenta su reacción al saber que Yaoyorozu estaba buscando a su padre y no a él? En todo caso no habían hecho nada malo, el consuelo mutuo no era razón para matarla de esa manera, ¿tal vez? Miró a su hijo de nuevo, su mano dejó de contenerse y se puso sobre su cabellera, su cabecita era tan pequeña, él era pequeño e indefenso.
— Tomé una decisión —dijo Shoto sin importarle aquel toque.
— Dime —alejó su mano y las apoyó sobre sus piernas.
— Me alejaré de ella, no importa si fue un desacierto o una loca predicción, si ya no busco nada más de ella, si sigo con mi vida, es probable que nuestros caminos no se crucen y yo no… y yo ni si quiera tenga la posibilidad de hacerle nada, papá… —musitó temblando— tan sólo imaginarlo, hacerle daño… hace que quiera vomitar —confesó.
Si esto no hubiera pasado de esa manera, si nunca hubiera conocido a Yaoyorozu, tal vez habría apoyado a su hijo, hubiera sido incisivo en que él dejara de lado esa pasión de adolescente. Habría hecho todo lo que pudiera para mantener alejado a su hijo de algo que podría ser su propia perdición, pero ahora, ahora que la conocía, que estaba a su lado, que la buscaba, que sentía esa paz a su lado, no podía decir nada.
— Sé que ella trabaja en tu agencia y no sería justo para mí truncar su sueño de esta manera, así que… quiero irme del país. No vine contigo porque quisiera confesarte esto, vine porque necesito tu permiso para irme… si no te lo contaba, jamás me dejarías hacerlo.
— ¡¿Irte?! —dijo en un grito sin contenerse— ¡¿cómo puedes pensar en algo así?! Shoto, no puedes…
— No importa si es una locura o si fue un error, ¿podré quedarme tranquilo junto a ella si creo que en algún momento la lastimaré? Si hay una mínima posibilidad, no sólo la perderé, sino que también los dejaré atrás si cruzo esa línea —pensó en sus hermanos y madre.
Este sentimiento de impotencia, de rabia contenida, apretó un puño sin que su hijo lo viera, ¿sería capaz de mantener la calma? Iba a decirle un par de palabras a esa mujer, ¡amenazarla de ser necesario! Si quisiera usar esa información para acabar con la carrera de su hijo, él… él…
— ¿Me darás tu permiso? —preguntó Shoto viendo hacia Endeavor.
El pelirrojo se detuvo en seco y miró hacia su joven hijo, sentía que debía hacer algo, así que no respondió en ese momento, guardó sus palabras sabiamente para usarlas mejor en una respuesta a futuro.
Guardó todo, canceló sus demás citas y bajó hasta el estacionamiento, caminó con pasos amplios hasta llegar a su auto con la disposición de arreglar ese asunto.
Entre tanto su hijo se marchó a UA nuevamente, a pesar de tener una licencia, quería estar al tanto de los proyectos de su clase, notó que las muchachas tenían una actividad en el salón grande de exposiciones y se emocionó de sólo imaginar que luego de tantos días vería a Yaoyorozu, ondeando esa hermosa cabellera azabache, con aquellos confiables ojos negros… antes de seguir avanzando se congeló.
— No… —dijo en voz baja dando media vuelta— …no debería —dijo de nuevo— pero podría ser la última vez —respondió arrepentido a su decisión.
Había sido un día muy largo y antes de descansar en los dormitorios, necesitaba vagar por ahí y verla, a su maravillosa y bien querida compañera.
— ¿Ése era Todoroki-kun? —preguntó Mina saliendo del salón de exposición.
— Así parece, ribbit —contestó la ranita con el dedo índice en su mejilla.
— Yaomomo estaría feliz de saberlo, espero llegue pronto —dijo Mina y volvió a entrar al salón.
Justo cuando giraron se encontraron con el rostro amable de Shinsou, quien llevaba unos materiales para el proyecto en común, inclinó la cabeza ligeramente y se alejó, esto no era algo muy importante pero Tsuyu se sintió extrañada.
— Bueno, ¡todos por favor vengan! —gritó Mina y levantó la mano para que le prestaran atención— como saben, esta tarde haremos la proyección del plan grupal que hemos construido estos días, espero que hayan traído sus vídeos para agregarlos a la compilación. Recuerden poner su nombre en la cinta y dejarla a cargo de… —hizo una pausa y señaló con ambas manos al pelimorado, éste levantó una mano de manera divertida, apoyando la interacción— gracias, gracias, él será el encargado.
— Minaaa… —se quejó la chica invisible— olvidé escribir mi nombre en mi cinta.
— Me tome la libertad de poner sus nombres en cuanto llegaron a mis manos —añadió Shinsou interrumpiendo, todas las chicas lo miraron y sonrieron.
— Muchas gracias —le dijo Hagakure acercándose al pelimorado.
— No fue nada —respondió con una mano en la nuca.
— ¡Perfecto! —aplaudió fuerte para terminar aquella breve reunión— vamos a la cafetería por algo de comer y regresemos para la proyección. Shinsou-kun —se dirigió al muchacho mientras sus compañeras se iban— ¿puedes ordenar las cintas cuando volvamos de comer? Ahora mismo están desordenadas, se me olvidó decirte.
— No hay problema, puedo hacerlo ahora, de hecho… comí algo antes de venir aquí, así que no tengo hambre.
— Bien, entonces tendrás las cintas listas para la proyección, debemos enseñarlas al maestro Aizawa y el director Nezu.
— Sin ningún problema.
— ¿Yaomomo-chan envió su cinta? —preguntó Tsuyu.
— No lo sé, le escribí el otro día, no sé si…
— La cinta de Yaoyorozu-san, está aquí —dijo Shinsou extendiendo una cinta con el nombre de Momo en ella.
— Wow — Mina se sorprendió— ¿la habrá mandado esta mañana? Qué bueno, ya no tendremos un espacio libre.
— Puedo ponerla al inicio… si les parece. Así daremos oportunidad a los demás a completar lo que les hace falta —dijo Shinsou.
— Es cierto, como Jiro, ella todavía no termina su cinta, gracias por pensar en eso —agregó Mina y palmeó el hombro de aquel muchacho.
La cinta que Yaoyorozu nunca envió estaba en manos de Shinsou. Y si esa cinta no era el "proyecto", ¿qué era? ¿Podría ser parte de algo más? ¿Qué estaba planeando?
— Será un buen espectáculo…
Fin de Episodio 33
