Pasaba por aquí y pensé en dejar un episodio :) espero lo disfruten tanto como yo al escribirlo, la imagen está cortada para quedar bien en la portada, por si quieren verla completa, la subí a mi página de FB /StarlingShadow, nada más para aclarar, lean la nota final acerca de la imagen, no la digo ahora porque no quiero dar spoiler jaja
También quería comentarles que estoy trabajando en un proyecto para juntar mis obras y algunos borradores de historias nuevas (que aún no están en desarrollo), pronto se los compartiré jujuju~
Tengan un buen día, tarde o noche ^^ no olviden dejar sus estrellitas y comentarios para apoyar la historia, hasta dentro de 15 días ;)
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
NADIE, SOY YO
Capítulo 35 – El Embuste
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¿Cómo pudo? Pensó Shinsou retomando los hechos, se había sobrepasado, ¿tal vez? No, no, no, no podía haberse equivocado, ella debía dejar ese camino, ¿pero por qué estaba tan obsesionado con esto? Pudo dejarla en paz y cuando murió Nori, su amigo, evitó pensar en retirarse y ahora, sí, ahora estaba sentado en una sala de espera, en una clínica gratuita.
Cuando Yaoyorozu se desmayó, él no perdió tiempo y la sostuvo antes de que chocara al piso estrepitosamente, le habló y le dio unas palmadas en la mejilla, pensando que esto podría ser fingido, pero no despertó, ni si quiera cuando subió la intensidad de los golpecitos.
Si alguien de su clase o el mismo maestro Aizawa salieran y lo vieran, sería terrible, pensó, tendría que explicar muchas cosas, por eso se asustó e hizo lo que consideró lógico por su propio bienestar, se la llevó cargando en su espalda hasta la camioneta de UA, que le había sido prestada varias semanas antes. La metió dentro, la acomodó y se subió al asiento del conductor mientras buscaba un hospital.
Y sí, tuvo que romper unas reglas, porque usó su quirk, nadie debía saber que la pelinegra se desmayó porque tendría que decir que él lo causó.
— Nise-san —dijo una enfermera interrumpiendo sus pensamientos.
Casi olvidaba que dio un nombre falso a su pecado y un título a la persona que lastimó.
— ¿Cómo está mi novia? —preguntó.
Quizás había exagerado pero si iba a un hospital diciendo que es una amiga, mucha gente podría sospechar, en cambio si fingiera que su 'novia' se desmayó durante una cita, sería un poco menos complicado de explicar, tal vez.
— Todo está bien, el médico terminó de examinarla, despertó hace un momento pero estaba tan agotada que se durmió —dijo la enfermera suavemente.
— ¿Qué tiene? ¿Está bien? —preguntó nuevamente más preocupado.
— Nise-san, su novia está embarazada, cuando despierte me encargaré de darle algunas vitaminas y folletos, además de recomendaciones.
Aquella mujer siguió hablando pero Shinsou, sinceramente, había dejado de escuchar, miraba esta situación como algo de otro mundo, como una historia de fábula, un mundo inverosímil en el que tal vez un conejo con sombrero aparecerá de repente.
— No repitas nada de lo que me has dicho a nadie y no le entregues nada, ella ya lo sabía y se irá a casa en cuanto despierte —ordenó Shinsou antes de que la mujer recobrara su consciencia.
La enfermera se giró y con ojos completamente perdidos se retiró de ahí. El pelimorado luego de salir del asombro, que le duró por unos minutos, por fin entendió lo que creía que sucedía, ella estaba embarazada, por eso… le pidió tiempo, su aventura había pasado a ser un desliz con graves consecuencias, ¿ella lo sabría? ¿La enfermera se lo habrá dicho antes de que se durmiera?
No, ella no lo sabe, sino no tendría cara para mirarlo, era un secreto sin descubrir, esto cambiaba por completo todo, entonces se retomó la discusión mental que sostuvo semanas antes, ¿podría seguir con esta campaña en su contra? Al final, no quería hacerle daño a un inocente, aún cuando ella parecía querer destruir a todas las personas que confiaban, no podía…
¿Cuánto tiempo tendrá de embarazo? Se preguntó mientras juntaba sus manos y las frotaba, notó que ella parecía cubrirse el vientre y estaba un poco más gordita pero pensó que era solamente por algún cambio alimenticio y la ansiedad de tener que lidiar con sus secretos, ¿qué debía hacer con esta información? Esto no era una broma, ni podía seguir siendo una venganza, debía parar, ese bebé pudo haber quedado en su consciencia, y ya tenía a Nori, su amigo, pidiéndole o más bien, rogando que no lastimara a nadie en su camino.
Fue hasta donde Momo descansaba y tomó una silla para sentarse cerca suyo, Momo abrió los ojos poco a poco y recordó haber perdido la consciencia en compañía del pelimorado.
— ¿Qué haces aquí? —dijo ella cansada, ni si quiera encontraba energía para huir de esta situación.
— ¿Lo sabías? —preguntó él, como si quisiera confirmar el hecho de que Momo supiera que ahí tenía un bebé.
— ¿Saber qué? —Yaoyorozu no entendía lo que aquel le decía, ni si quiera reconocía en dónde estaba, sus ojos revisaron el lugar moviéndose de un lado a otro.
— Eh… —dudó Shinsou— estás en un hospital, tuve que traerte porque te desmayaste. Luego de lo que pasó en la presentación… eh… —Shinsou miraba a la nada un poco arrepentido— ¿puedo preguntar algo?
En un momento su curiosidad quiso ser más audaz al preguntarle cómo había sucedido esa tragedia en su vida y por un instante, pensó que tal vez ella podría ser una víctima, ¿Endeavor podría haber usado su posición de poder para embarazarla? Era un tonto, se dijo a sí mismo, su juego había pasado de ser una infantil intensión de martirizarla a un severo caso de venganza. Era él quien debía poner límites.
— No entiendo por qué estoy en un hospital, las muchachas deben estar buscándome, si la gente sabe que estoy aquí —se dispuso a levantarse, pero Shinsou, sin pensarlo la tomó de los hombros para que no lo hiciera— ¡no me toques! —le gritó en cuanto sintió sus dedos presionar su propia carne.
— Quiero ayudarte —se explicó con una expresión de temor, al mismo tiempo la soltaba con cuidado.
— ¿Tal y como me ayudaste cuando fingiste ser Tsuyu y me obligaste, con tu quirk, a obsesionarme con esa cinta y con destruirla? —preguntó, pero estaba completamente ofendida.
— Tengo tantas preguntas… —dijo sin quitar la mirada de ella, tenía sus dedos extendidos en el aire.
Los cabellos negros azabaches de agitaron al son de otra respuesta furiosa, cayeron sobre su rostro, ocultando sus ojos.
— ¡No eres nadie para pedirle explicaciones! —le gritó como nunca lo había hecho— te extralimitaste, mira dónde he llegado, si lo que quieres es que le diga a todo mundo lo que hice con Endeavor, lo haré, pero necesito tiempo y que dejes de aparecer en mi vida. Yo nunca quise llegar a donde estoy, no… —dijo adolorida en un hilillo— ¡así que por favor vete! —dijo en grito nuevamente y Shinsou quedó estático.
Se puso de pie y se giró para salir de ahí. Ella tenía razón, ¿qué lugar se había ganado él para pedirle explicaciones? No era su amigo y su hambre de 'justicia' lo hicieron comportarse como un niño estúpido, la atormentaba constantemente e incluso dijo cosas de las que se arrepentía, por ahora iba a calmar las aguas, porque una nueva variable se presentó, ¿era Momo totalmente culpable?
Antes de saberlo, estaba sola, en esa habitación con luces tenues, miró y buscó su ropa, estaba puesta en una silla plegable, se levantó de la cama y buscó su teléfono, miró éste y se quedó viendo la nada, ¿debería llamar a alguien? Se preguntó viendo la hora y cómo cambiaba a minutos.
— Sólo los preocuparía —dijo en voz baja pensando en Tsuyu, la única persona que podría ir por ella sin hacer preguntas.
Comenzó a vestirse y dejó la bata de hospital, nadie había dicho nada, ni si quiera se acercaron cuando subió su tono de voz, esto definitivamente debía ser obra del mal llamado Hitoshi, quizás usó su quirk de nuevo para evitar que las personas hicieras más preguntas. A todo eso, ni si quiera le dijo si estaba algo mal con ella, pero bueno, quizás sólo fue una subida de presión, nada que requiriera cuidados.
Al salir de aquella pequeña clínica, notó como la puerta automatizada se cerró tras ella, dejándola en la fría y desolada calle, caminó un poco hasta encontrar una parada de autobús, quería llamar a alguien.
Por un instante recordó el calor que le producían los abrazos de Endeavor, pero sólo era eso, no deseaba más implicaciones emocionales, no es como si él la quisiera y ella tampoco a él, de hecho, en instantes como estos se sentía sola y enojada, sola porque debía cumplir con esta misión y enojada porque había factores que le provocaban una ira incapaz de medir.
Pronto se vio parada a la mitad de una calle de un sentido, sin nada a la vista, sólo su sombra y la misma luna en el cielo, era tan peligroso estar en un sitio así, bajó los hombros y miró al frente, una luminaria parpadeaba y le mostraba un asiento público.
Podría estar con miles de personas y aún así se sentiría sola, así que prefirió dejar que su soledad la guiara a esa banca, se acomodó y miró por instantes el cielo, quería tanto desaparecer…
Abrió sus piernas y apoyó sus manos sobre sus muslos mientras temblaba, sus labios se formaron como una sonrisa invertida, hacia abajo, en un pequeño puchero y luego las lágrimas, la vergüenza y el dolor de ser ella misma le azotaron.
Hizo el ridículo, se llevó un regaño de su maestro, y gran parte de sus compañeros seguramente piensan que está loca y lo peor no era eso, sino la mirada de Todoroki, su Todoroki. Se encorvó un poco para luego dejar caer sus lágrimas sobre sus manos y el piso, éstas caían junto a un gorgoteo de su propia saliva, estaba cansada de lidiar con esto y ahora una aversión inusitada surgió hacia Shinsou. Cuando despertó en el hospital y vio su rostro, sólo quería golpearlo, quería… hacerlo en cuanto unió las piezas, la iba a volver loca y… estaba cansada.
No quería admitirlo pero pensaba que su sacrificio comenzaba a pasar el límite de lo que ella podía soportar, tener que llevar un bebé en su vientre, hacerlo con el padre de su querido Shoto y luego entregarlo para salvar su único cariño, era demasiado, en su interior se disculpaba por no ser suficientemente para la misión y cuando quiso renunciar, sintió el horror recorrerle la espalda.
¿Podría perdonarse a sí misma si dejara morir a Shoto? Se preguntó, respiró hondo y siguió con el llanto amargo impidiéndole si quiera ver.
Su teléfono sonó y contestó de inmediato, ni si quiera había visto quién era.
— ¿Dónde estás? —preguntó una potente voz del otro lado.
— Endeavor… —suspiró y se dio un momento para responder apropiadamente, estaba algo ronca por el llanto.
— Envía tu dirección —dijo en tono de orden o preocupación.
— Endeavor, por favor, no puedo, no ahora, si es por los informes, ya entregué los datos recolectados a Burnin —se limpió las lágrimas con el dorso de su manga— si es por eso…
— No… —dio una pausa— yo sólo escuché lo que pasó, no podía dormir y creí que… —se detuvo— no te hablo como tu jefe; recuerdas lo que dijiste, que podrías darme un abrazo en cualquier momento y-
Momo se contuvo, cubrió su boca con la mano porque iba a soltar en un llanto más profuso si él seguía.
— Le enviaré mi dirección, pero no siga —pidió.
— No te muevas —dijo y luego colgó.
Tomó su teléfono temblando un poco y mandó la dirección que le había pedido, luego guardó este y se quedó observando otra vez las miles de estrellas que cobijaban esa triste y miserable existencia suya.
Parpadeó un par de veces más y antes de darse cuenta, luego de un buen rato, escuchó cómo unas llantas rechinaron a un par de cuadras de ahí, giró su cabeza hacia el extremo de la calle más lejano y notó como una figura iba aumentando su tamaño a la luz de las farolas de un auto.
La calle… era la misma por donde una vez Hawks la llevó a hacer un patrullaje, no se había dado cuenta, tenía paredes llenas de esas enredaderas, hojas por doquier y árboles dejando caer libremente sus extremos rosas, árboles sakura.
— Todoroki-san… —dijo al notar cómo aquel gran hombre estaba frente a ella.
El pelirrojo bajó la mirada hacia ella, notando sus hinchados y enrojecidos ojos, sus labios haciendo un puchero y esa intención de parecer fuerte, así que no dejó que ella se explicara, ladeó su cabeza intentando entender esta sensación y en lugar de decir algo o contestar lo que ella quisiera decir, se sentó a su lado y suspiró agitado, había corrido más de media cuadra, quería fingir que no era nada, pero muy aparte de haberse acelerado, se sumaba su intranquilidad.
— ¿Qué haces en la calle a esta hora? —preguntó.
— Caminaba —respondió simple y volvió a limpiar sus ojos con su manga disimuladamente.
Había pasado casi todo su día en su agencia, hasta que antes de finalizar su jornada Burnin llegó a interrumpirlo, iba a ignorarla pero mencionó que había dejado a Momo en la escuela para una presentación importante, escuchó ligeramente eso y sin darse cuenta se enteró de todos los demás detalles del caso que investigaban, debería inventar una excusa y llamar, pensó pero evitó la idea, ya que estaría cayendo en la tentación de dejar que esa muchacha quisiera estar junto a él.
Pero luego más noticias de aquella presentación se dejaron llegar, y es que, al estar en su hogar, Fuyumi le contó que su hermano había tenido una mala noche en la presentación del proyecto en el cual estaba Momo, un incidente que había molestado a Shoto, el cual no pudo evitar contar lo sucedido, el error de la joven pelinegra, cómo cayó al piso y luego cómo desapareció.
Bueno, todos cometen errores, se decía Endeavor sentado al lado de Momo, la misma estaba triste y desanimada, lo sabía por cosas tan obvias como su postura y sus ojos. Aunque no sabía si esos errores implicaban que ella estuviera en la calle a las 3 de la mañana.
No fue demasiado difícil decidir llamarla luego de imaginar tal bochorno, grande fue su sorpresa al ver de dónde le enviaba la dirección aquella pelinegra. Así que se puso lo primero que vio y fue hacia su auto.
— ¿Por qué me llamó? —preguntó suavemente ella.
— No podía dormir.
— ¿Ya revisó el informe de Burnin? Encontramos algunas pistas, aunque no fueron suficientes —Momo se esforzaba para hacer notar otras situaciones más relevantes que estar ahí a esa hora.
— Sí, todo está bien, pronto encontrarán más pistas, hicieron un buen trabajo —dijo con ánimo.
— Iré a casa —dijo Momo poniéndose de pie.
— No creo que debas irte sola.
Momo caminó un poco al centro de la calle y volteó con una media sonrisa.
— ¿Tiene miedo de que algo me pase? —preguntó divertida.
— Eres capaz de cuidarte a ti misma, lo sé pero… también sé que tuviste un mal día y que algo pasó.
— Nada pasó —negó todo el drama—. Gracias por ser un jefe tan… atento —respondió y volvió su mirada lejos de él.
Endeavor suspiró y fue hacia ella, se paró atrás y la giró hacia él con sus propias manos, se detuvo a ver sus ojos y apretó los labios, quería decirle lo que fuera, consolarla, darle una palabra de aliento pero no podía, era un desastre.
— No tiene que abrazarme, no sé ni si quiera por qué le dije algo así, me arrepiento.
— Somos amigos, lo dijiste, no tienes que arrepentirte, supe que tuviste un mal día, sé que eres buena cuidando de ti misma pero vine porque nos apoyamos, tú a mi y yo a ti.
— ¿Nunca ha sentido que todo viene encima y es tan difícil que no puede ni si quiera respirar? —le preguntó y dio un paso para alejarse de él— cada vez que lo veo siento que no puedo seguir adelante, que le pedí algo y soy responsable de haber provocado esto, pero ya no quiero su amistad —negó con la cabeza y bajó la mirada.
El pelirrojo se quedó a observarla, sabía que si dejaba que siguiera, podría arrepentirse del resultado, así que dio torpes pasos adelante y se agachó ligeramente para luego rodear su cintura con sus brazos, la apretó ligeramente hasta levantarla, y eso hizo, la levantó y sintió la resistencia de su acompañante abandonar sus intenciones de alejarse.
— …
El miedo se disipó mientras este hombre la rodeaba con su calor, dejó sus manos sobre sus hombros pero luego olvidó todo pudor para rodear su cuello con sus manos y apoyar su quijada en su hombro.
Se dio cuenta de que su cuerpo estaba frío porque el de Endeavor le mostraba la diferencia de temperatura, lo abrazó y antes de poder soltarse a llorar cerró sus ojos.
— Perdón por ser una molestia —murmuró.
— ¿Quién dijo eso? —respondió él y la meció levemente.
— No sé lo que me pasa —murmuró para sí misma al darse cuenta de que ese comentario había venido de su inseguridad.
— Uhmm… —cerró sus ojos, respiró hondo y siguió meciéndose con ella.
Un aire frío sopló desde la distancia, haciendo estremecer los arbustos, las hojas y todo lo que parecía cercano a su escenario, Momo no dejó de tener los ojos abiertos, al tiempo que veía cómo hojas de sakura caían bajo esa luminaria parpadeante.
Las preguntas en su cabeza, así como las voces se fueron ocultando poco a poco en la nada, se rió entonces, era tan fácil hacerlo cuando sentía este calor, que le parecía una tontería haber luchado tanto por alejarlo en aquel momento bajo de su existencia, si no podía cumplir su misión, al menos él… miró a Endeavor, él sería su amigo, su aliado, su compañero en esta miserable existencia que había creado.
Endeavor la bajó y dio un paso atrás, en silencio se quedó esculcando a la joven mientras ella no paraba de pensar en sí misma, extendió entonces una mano y antes de responder, Momo entrecerró sus ojos y le dio su mano, él la apretó con cuidado y le brindó una media sonrisa, se giró y caminó mientras ella le seguía.
Si pudiera describir eso, diría que sería "cálido", mentiría si dijera que no extrañaba eso, su espalda lucía tan grande, capaz de protegerla de sí misma, ¿sería capaz de decirle a dónde la llevó sus ansias por proteger a Shoto? Debería de confiar en él, podría ayudarla o quizás…
Se acomodó en el asiento del auto con tal comodidad, miró a su acompañante conduciendo, con las luces de la ciudad sobre ellos y detuvo sus pensamientos, Enji destruiría a Amalaba, la llevaría a la cárcel y la condenaría por unírsele, jamás… un hombre como él jamás aceptaría la ayuda de un villano, era un mal padre pero nunca fue un mal héroe y no empezaría ahora, no por Shoto, no por ella, no por nadie.
Fin de Episodio 35
