Hace algunas semanas o un poco más tuve un problema muy severo con la computadora y si no fuera porque me ayudaron a resolverlo, ahora mismo no tendría ni si quiera las copias de mis historias, en fin, me queda la lección de no dejar la pc encendida durante tormentas eléctricas :'(

En fin, sólo vine a traerles un episodio de esta maravillosa historia, no sé si sea la última del año, ya que si hay movimiento por acá podría publicar otro episodio más antes de que termine el 2021 para así no dejarlos sin regalo de navidad atrasado.

A todo esto, gracias por su apoyo en estrellitas y comentarios, no se olviden que es el motor de la historia y que gracias a todo eso es que esto continúa fielmente, que si se apaga todo, terminaré la historia en p4treon y no queremos eso.

Hasta una próxima ocasión espero haya pasado una feliz navidad con familia, amigos o personas que los quieren y aprecian, un abrazo :D

Nota: Estoy colocando todas las notas originales de cuando publiqué el episodio inicialmente, así que no se sorprendan si hablo de eventos y fechas que no concuerdan con las actuales. Ya que esta es una actualización en masa. Volveré más tarde para seguir subiendo episodios, disfruten de la lectura 2024~


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 36 – El Mal Que Acecha


...

...

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Este era su secreto, pensó Momo, al tiempo que subía a una cama y acomodaba su mullida almohada.

— Voy a encender la chimenea —le dijo el pelirrojo entrando a la habitación.

No era que convivieran y tampoco que tuvieran una relación íntima, trabajan por las noches, tanto y tan pesadamente que comenzaron a llevar el trabajo a un mismo lugar. Ella ayudaba a organizar documentos varios mientras leía el contenido para clasificarlos o dar su opinión, Endeavor en cambio, se dedicaba a leer lo que ya estaba clasificado. A veces dormían sobre papeles por separado y otras ocasiones, él la llevaba a cama y entre sueño y sueño, Momo caía sobre su gran cuerpo, lo abrazaba y disfrutaba de su calor.

— Hoy es un día especial —Enji mostró una sonrisa infame que había guardado para una rara ocasión— así que no te regañaré si dormimos juntos y me cuentas qué pasó.

— Es día de trabajo, no dormiremos ni 3 horas —se excusaba Momo, tomó una almohada y la abrazó.

— Mañana no. Tengo pensado hacer un recorrido —sintió la mirada de cachorro de la pelinegra y caminó hacia la cama, estaba de pie junto a esta— por un caso, claro, un caso importante.

— Está mintiendo —resolvió ella, lucía victoriosa con sólo haber deducido lo que él quería.

— Bueno —dio algunos pasos hacia ella, le quitó la almohada y se sentó en el borde— hay un caso pendiente y muy importante, no te cuento todo lo que hago, ¿verdad?

— ¿Me llevará?

— Sí —afirmó moviendo la cabeza y se quedó viéndola a los ojos, esperaba una respuesta.

— ¿Qué le dijeron? —dijo bajando la mirada.

— Golpeaste a una compañera de tu clase en la presentación de proyecto y luego escapaste. La presentación del proyecto final de tu grupo fue un verdadero caos.

En su defensa, no la golpeó a propósito, pero fue altamente influenciada por el quirk de Shinsou, no había duda de ello, estaba enojada pero no tanto con él sino con la idea de no poder denunciar este tipo de abusos.

— Siempre hay mala información —se encogió ligeramente y Endeavor fue más inquisitivo.

— No quiero rumores de tu comportamiento, aún cuando hayas errado, creo que como tu jefe y persona que designa tus misiones, merezco una explicación.

Cerró los ojos y se puso las manos a los oídos, tenía una seria discusión en su cabeza de por qué lo hizo y quién fue el culpable. Ella no perdería la confianza de su 'jefe' pero sí ganaría una serie de más preguntas, si le decía que fue Shinsou quien la hizo caer en aquel problema surgirían las palabras más aterradoras, tales fueran "¿Por qué?" y Shinsou no callaría su boca y esto nos guiaría a Amalaba.

Sí, esa mujer, ella… ella desaparecería o incluso peor, destruiría la cura para su querido Shoto y no, no podía hacerle eso a él y tampoco a su padre, porque hasta ahora, a pesar de que sólo quería que fuese una misión, él era valioso, era su amigo en esta adversidad y quizás luego…

— Puedo decirle por qué —sonrió para luego levantar su mano y ponerla sobre el rostro de su acompañante— puedo decirle eso —dijo en voz baja— y cantar como una avecilla —acercó su rostro al de él— si me da un beso.

La habitación quedó en silencio.

No habían llegado tan lejos como para situarse el uno junto al otro sin contacto íntimo, él la miró tranquilo a los ojos y como siempre, Momo, no pudo soportarlo, rechazó que vieran a través de esa ventana abierta desde su vista a su alma.

Endeavor suspiró ligeramente aliviado del desistimiento, en cambio se acomodó en la cama junto a ella, se acostó y la haló hacia él, la acunó entre sus brazos como antes no pudo hacerlo, con la confianza ganada a través de su presente convivencia.

Lo siento —susurró Momo con la mejilla aplastada contra su pecho, escuchando el latir de su potente corazón— lo arruiné —gimió despacio como si fuera a lloriquear— hice el ridículo —cerró sus ojos abrazando al pelirrojo— no debería estar en su agencia —afirmó y luego calló porque la mano de Endeavor se posó sobre su cabeza, la acariciaba al son de un tarareo.

Tenía sueño… y no pudo evitar disculparse al tiempo que se dormía, inevitablemente relajada, con el cuerpo de este hombre junto al suyo, la forma en que la acariciaba, sabía cómo hacerlo perfectamente, tal y como ella imaginaba que Shoto lo hubiera hecho. Durmió.

Esperaba decir que cumplía lo que le había dicho pero no podía cerrar los ojos, Enji miró su reloj en una mesita, el minutero no paraba y él tampoco, pensaba y pensaba… hasta que la menguante luz de luna lo acorraló.

5 a.m.

Dejó a la pelinegra acostada, cubierta por una manta y él con su teléfono en mano se fue a otra habitación, marcó el número de Hawks y esperó una respuesta. Quería decir que no era costumbre pero su compañero plumífero le contestó adormilado y Enji, seriamente le preguntó si podían hablar.

¿Qué pasó? —dijo mientras se frotaba los párpados.

— Necesito que averigües un par de cosas para mí en UA.

¿Hacía falta una llamada para esto? —soltó su rostro sobre su almohada hundiéndose en esta.

— Bien, Hawks, si investigas lo que te pediré, te dejaré poner un sofá en el área de descanso de mi agencia —dijo Endeavor, esto había despertado el interés del rubio.

Y me llevarás a cenar.

— Hawks… no presiones.

No, no, no. Tú me pides un favor y no quieres invitarme una cena, es injusto.

— Sabes muy bien por qué no quiero hacerlo.

Aaay por favor, Endeavor, todo mundo sabe que te agrado, esto sólo sería la confirmación.

— Te gusta presumir —se cubrió el rostro con una mano.

Sí, porque somos amigos.

— Somos colegas —corrigió Enji sin dejar de sentir pena.

No, amigos o no haré nada.

— ¡Bien! —gritó y pronto se dio cuenta de que podría despertar a su acompañante— bien… te llamaré "amigo" sólo una vez —susurró.

¿Estás con alguien? ¿Por qué hablas así? —preguntó Hawks curioso.

— Es de madrugada, por si no lo sabes. En fin, deja eso de lado, te diré lo que quiero que averigües…

Unos pajarillos trinaron, trinaron tan seguido que pronto se despertó, su mano, hecha palma pronto golpeó la superficie en la que estaba, era el pecho de Endeavor, hizo su cabeza para atrás y miró tranquila a su acompañante, éste tenía la cara viendo a otro lado, ¿estaba durmiendo? Se preguntó Momo y usó sus brazos para ponerlos sobre la cama, apoyarse y mirar a su acompañante, sí, estaba dormido, completamente.

No era natural, se dijo, ¿cómo podía compartir una cama con este personaje tan casual como si fueran una pareja?

Por su parte él ni si quiera se había dado cuenta de que lo observaban, apretó el ceño y abrió sus ojos lentamente para encontrarse con el rostro de un ángel iluminado por la mañana, con cabellera tan negra como la noche y ojos tan brillantes como las estrellas, ¡qué estaba pensando!

Se levantó de la cama sosteniendo su nuca, tenía un ligero dolor, no sabía aún si esto era parte de su rutina diaria u otra situación, giró hacia ella, y soltando su nuca, alcanzó el rostro de Momo con su gran mano, la tocó esperando que no fuera real.

— ¿Cómo durmió? —preguntó ella.

— Eres curiosa —dijo en voz baja, no quería que nadie más lo escuchara, nadie en este mundo, nadie en ese universo porque sin ninguna advertencia, había usado el tono de voz más dulce para referirse a ella.

— … —las mejillas se tornaron un tanto rojas y miró a otra parte.

— Creo que te gustará la agenda que tengo hoy —le apretó ligeramente la mejilla para llamar su atención.

El día había pasado como si nada, lejos de donde todos estuvieran aún se cocinaban situaciones desfavorables, otro cargamento más de carne había llegado a una población rural fuera de la ciudad, el criminal no perdía tiempo, hacía uso de su quirk y aún nadie en la agencia de Endeavor tenía una pista de quién era o de por qué hacía lo que hacía.

Así que seguiremos a éste misterioso personaje hasta una zona de departamentos muy pobre, donde la gente se refugia ante la falta de ingresos, tal vez vivía ahí, caminaba sigiloso por los pasillos hasta encontrar algo familiar, tenía una capucha puesta y no se la quitaba incluso mientras insertaba la llave de la puerta, entró más sigiloso y sin rechinar el viejo piso, se encontró con una anciana, estaba en un sillón, con los ojos cerrados.

— ¿Uh? —despertó la pobre mujer moviendo su cabeza a todas partes— Yuu-chan, ¿eres tú?

— Abuela… —dijo el muchacho con ánimo, mientras que con una mano se quitaba su capucha para revelar su rostro— compré algo —levantó una bolsa que tenía en sus manos y la agitó para que la mujer escuchara.

— ¿Es pan? —dijo un poco apenada, su estomago había hecho un ruido hambriento.

— Bueno, tengo un poco —dejó caer su mochila también— pero esta bolsa —la agitó y la entregó a manos de la anciana— son tus medicinas.

— ¡No es posible! —exclamó la mujer—. ¿Cómo los conseguiste? Dijiste que eran demasiado caros.

— Y también dije que lo traería —sacó un frasco de pastillas y las puso en las manos de la abuela— por favor, acepta mi obsequio —pidió con cariño, la mujer apretó las pastillas que aún se encontraban en manos del muchacho, lo llenó de calor.

— Muchas gracias, mi pequeño héroe —sonrió y abrió sus ojos, los tenía completamente blancos, era ciega.

— Abuela… —dijo avergonzado.

Ella era lo único en este mundo que le daba sentido a su vida, no quería perderla, no por su pobreza, ella debía vivir para disfrutar y si usar su quirk de esa manera le daba el dinero que necesitaba, él lo usaría hasta morir o hasta que alguien lo encontrara, de hecho eso ya no le importaba, pensó viendo la sonrisa amable y cálida de su segunda madre.

Yuudai Ito, era un muchacho regular, no muy popular y tampoco un buscapleitos, no buscaba amistades porque su mundo, desde que tenía los 15 años había sido cuidar de su familiar más cercano, luego de la muerte de sus padres, se dedicó a trabajar en todo lo que se le permitiera, nació con un quirk inútil para pelear contra villanos, por lo tanto abandonó cualquier deseo o anhelo propio y de extraños de convertirse en un salvador o lo que sea que fuera eso, tampoco podría ganar dinero, al menos no legalmente.

Este muchacho, siempre se prometió ser honesto y no usar su quirk para una mala finalidad, pero desde que el hambre tocó su puerta, la honestidad jamás se volteó a él para darle de comer. Así que, al contrario de los deseos de su propia abuela, hizo lo que debía hacer.

Caminó por un sendero corrupto, lo caminó con la cabeza arriba, porque por primera vez, estaba orgulloso de poner una sonrisa en el rostro de su persona amada, lo único que podría amargar este sentir era la idea de ser perseguido, pero no podrían encontrar nada suyo, la gente no veía su rostro, aunque parezca cruel, muchos de los que compraban sus productos sólo se interesaban por las ganancias, así que él no era la única basura que rondaba por ahí.

Como si la corrupción, como si el deterioro de los bienhechores pudiera palparse, así era este mundo para gente como Yuudai, pero con Momo pisándole los talones, poco tiempo tendría para tener esa vida sin preocupaciones.

Algunos días más tarde.

En la oficina del número 1, ambos héroes, Momo y Enji, parecían tener otro día más de trabajo, aún se sentía ese aire a tranquilidad que dejó aquella tarde serena en la casa de campo, ese día la agenda del pelirrojo contaba con acampar fuera, muy cerca de la montaña, platicando hasta muy tarde, bebiendo chocolate caliente y viendo las estrellas.

Se sentaron el uno junto al otro a solas en la montaña y ahora estaban frente a frente en la oficina, Endeavor le enseñó algunos datos marcados en el informe que le entregaron, cosas que quizás, al ser sólo datos, pasaron desapercibidos, más informes de testigos y un par de vendedores acusados de ser parte de este terrible delito de falsificación de carne.

Por la mañana un nuevo testigo divisó a un sospechoso y tenían en la mira a un negocio local más pequeño que las cadenas grandes de supermercado, si captaban al criminal en pleno trato, no habrá nada más que hacer que concretar un arresto.

— Ahora mismo voy —dijo la pelinegra y se alejó del escritorio de Endeavor.

— Lleva a Burnin.

— Sólo revisaré el área —fue hacia el sillón donde había dejado su chaqueta y se la puso rápido para caminar hacia la puerta, se giró y sonrió levemente— lo veré más tarde.

Enji la miró sin expresar ninguna emoción, estaba en blanco, pensaba que tal vez le hubiera devuelto una sonrisa, pero habría sido demasiado, estos días… con ella, con todo, era demasiado, al salir la pelinegra, sintió como si pudiera finalmente respirar, fue hacia su baño y se tomó la cabeza, sentía como si un temblor se apoderara de su cerebro, era el dolor, un síntoma de que vendría algo peor. Sacó de su botiquín las medicinas que le recetaron y las tomó como si de nada se tratara, las tomó con sus manos llenas, necesitaba estar cuerdo, en sus 5 sentidos, tenía mucho trabajo que hacer.

Luego de breves minutos de un intenso dolor que iba y venía como olas del mar, algo de calma llegó y finalmente pudo abrir sus ojos, había estado nuevamente encerrado en el baño de su oficina. Las medicinas aplacaban, sin duda, la miserabilidad del dolor y estar encerrado lo cuidaba de miradas curiosas, cuando su vista se acostumbró al brillo de un hilillo de luz entrante por debajo de la puerta del baño, sacó su teléfono, se apoyó contra la pared y buscó entre tanto brillo el número de su querido informante.

Hawks le contestó de inmediato, estaba agitado, no era como si sucediera lo mismo tras varias horas de vuelo, sino como si hubiera corrido una maratón.

— ¿Es un buen momento? —preguntó Endeavor.

¡Endeavor-san! Oh… yo acabo de salir de UA, pude averiguar algunas cosas —carraspeó— ¿quieres que nos veamos en alguna parte? Puedo ir a tu agencia y traer algo, si no has comido nada.

— ¿No puedes decirme lo que averiguaste por teléfono? —preguntó curioso.

Uhm… —pensó Hawks— quiero decir, podría, pero… es complicado, prefiero contártelo todo —enserió su voz ligeramente— ha estado sucediendo algo en UA, quise comprobarlo por mí mismo, ingresé un informante, espero que no te molestes.

— ¿Tan complicadas son las cosas? —preguntó curioso.

Hay que hablar —volvió a repetirse— llegaré pronto.

— Tengo curiosidad, dame algo de adelanto.

Han estado acosando a Yaomomo-chan, no en una ocasión, en varias, este acoso no ha sido reportado, aún no entiendo por qué, creo que lo que escuché y averigüé es más que suficiente para expulsar a alguien —suspiró— olvídalo, Endeavor-san, estoy exagerando.

— Esperaré que llegues, voy a la azotea, no tardes —colgó.

Así que su actitud tan pasiva, extraña y lastimera había sido por recibir acoso, pensó el pelirrojo, abrió la puerta del baño y mientras se perdía en ese mar de pensamientos, se encontró con alguien conocido esperando en su sillón, sus ojos se abrieron ligeramente ante la sorpresa.

— Vine a invitarte a comer —dijo con un agradable tono sereno Louisa Ward, mejor conocida como Marvelous— y no aceptaré un "no" como respuesta —sonrió levemente.


Fin de Episodio 36