Las vacaciones de Navidad habían llegado, y todos dieron un suspiro de alivio. Raine era la más agradecida de que las vacaciones empezarán, y esperaba con todo su ser el día en el que el tren se posará en la estación de Hogsmeade. Liam también tenía ganas de descansar, aún que no había hecho nada en todo el mes, no por decisión propia, si porque todos los profesores les dejaban un mínimo de tareas nunca antes visto.
Habían planeado ir a la casa de Emma, como lo habían hecho el año pasado. Liam estaba bastante emocionado, pues la casa de su novia, o la mansión, era muy relajante cuando no daba miedo. Raine quería pasar tiempo con su familia, completa, así que Liam tuvo que decidir si ir con Emma o con su familia. Pero cuando le comento a Emma, la chica río, y le dijo:
-pero si yo soy tu familia
-como? – Liam miro confundido a Emma
-sí soy tu prometida, ¿no? – Emma río un poco – oh tú esposa, si, eso soy
Liam suspiro, era verdad, y lo sería algún día en el futuro, pensó el chico. Cómo fuera, el día de regresar a casa llegó, y Liam no quería nada que ver con Hogwarts o Ilvermorny, o Mahoutokoro, en lo que restaba de año.
McGonagall retuvo a Liam en el vestíbulo, hacía mucho tiempo que no cocinaba el pavo navideño. Liam se negó, quería ir a casa, pero McGonagall quería comida de Liam. Pero no había comida de Liam, así que el chico se fue tranquilamente a Londres.
Emma meneaba a su gata, Ava, la hija de aura, de un lado a otro, mientras Liam miraba aburrido por la ventana. Por sus audífonos sonaba Remember Summer Days, la última canción de aquel casete que le había dado Haru. Tenía curiosidad, así que busco la letra en internet, y leía la traducción con forme pasaba la canción. Era inverno, pero no había mucha nieve por los campos, pues la estación había empezado hacia apenas unos días. Se podía ver un reflejo en la ventana, Odette leía un manga tranquilamente, Raine le escribía a Anne en su teléfono, Jack y Erika dormían abrazados, y Emma seguía jugando con su gata.
-ya dejas eso? – le pregunto Emma, cuando Liam saco el casete de su walkman heredado
-quieres escuchar? – Liam le extendió un audífono – estaba por cambiar de cinta, así que…
-quiero que me pongas atención – suspiro Emma
-sí, dale atención – le dijo Raine
-estoy pensando en alguien más – Liam apartó la mirada – no puedo darte atención
-y en quién estás pensando? – gruño Emma
-en Haru – respondió – me dedico una canción, pero no entiendo muy bien por qué
-de que se trata? – pregunto Raine
-sobre una chica que se enamora de alguien – explico Liam – en verano, pero ella se tiene que ir, entonces le dice que cuando sea invierno, ella se volverá a enamorar, PERO DESPUÉS VA A REGRESAR A VERLO!
-aja… – Emma miro confundida a Liam
-ya es invierno – suspiro Liam – y yo no entiendo que me quería decir Haru
-creo que ya sé por qué no fuiste un Ravenclaw – suspiro Odette
-no es evidente, Liam? – Emma suspiro un poco
-no…
-es que… – Raine vaciló un poco
-tú que dices aura? – Liam miro a su regazo, la gata maulló y movió la cola
-le gustas a Haru – dijo Emma por fin
-eh? – Liam frunció el ceño – que dices?
-que le gustas a Haru – suspiro Emma
-no – Liam negó con la cabeza – yo le gustaba a Akane, con Haru me llevaba bien y ya
-claro – Emma le dio una palmadita a Liam en el hombro – esas japonesas son muy enamoradizas, ya sabes, verdad Odette?
-sí, supongo – dijo la chica sin apartar la vista de su manga, un manga de romance – esa tal Haru, yo la veía muy contenta cuando te hablaba, será que se fijó en tu habilidad de animago?
-no – Liam volvió a negar con la cabeza – no puede ser que le guste, por qué le gustaría a ella?
-se me ocurren un par de puntos – suspiro Emma – bueno, no importa, seguramente no la vuelvas a ver nunca jamás en tu vida
-no me gusta esa idea – dijo Liam cabizbajo – con lo bien que me caían…
-Liam! – Emma le dio un pequeño golpe al chico en el hombro – por qué siempre hablas así de las demás chicas?! ¡Que no ves que me haces sentir mal, me duele!
-lo siento – Liam miro apenado a Emma – pero tienes que entender que solo son mis amigas, y me caen bien. Tu eres mi novia, y te respeto, ya sabes las veces que rechace a Akane
-lo sé – suspiro Emma – caray, eres muy buen novio
-eso está bien – dijo Raine con una sonrisa – me gusta su relación, es muy estable
-sí, creo que tenemos una buena dinámica – Emma asintió con la cabeza
-como sea – Liam vio a la ventana
-ay, Liam – Emma le dio la mano al chico – estás cansado?
-sí, quiero dormir – suspiro Liam
-ven, aquí – Emma se palmeó el regazo, y Liam poso su cabeza ahí – duerme tranquilo
-ok – Liam cerro los ojos, en menos de dos minutos, se quedó dormido
Emma vio a Raine, que se encogió de hombros. Así continuo el viaje de vuelta, en el que rápidamente el día paso a la tarde, y la tarde paso a la tarde noche.
King's Cross estaba como siempre, concurrida por todas partes. Aún que había menos personas, pues era ya de tarde, y la gente dejaba de salir. Liam caminaba tranquilo junto a Emma, que tenía una sonrisa de satisfacción, que Liam no sabía a qué se debía.
Odette se fue con su hermana, una mujer llamada Juliette, muy amable y bonita. Erika se encontró con sus padres, y Jack saludo un poco nervioso. Después de eso, Jack también encontró a sus padres, y se quedó con ellos a esperar a Dalia. Emma, Raine y Liam siguieron de largo, pues los padres de Emma no andaban por ningún lado. Llegaron al estacionamiento de la estación, y como siempre, ahí estaba el señor Baker, pero a su lado no estaba su esposa.
-hola! – dijo Annelie muy contenta
-y tú que haces aquí vieja? – pregunto Emma
-sí, donde está mamá? – pregunto Liam
-ella esta…
-está en casa, porque dijo que yo tenía que venir con el – dijo Anne interrumpiendo a el señor Baker – ya saben, para llevarme mejor con los muggles y eso
-no será que solo quisiste estar con mi padre a solas? – gruño Liam – y que haces aquí?! ¿No tienes cosas que hacer?
-no – respondió Anne – ya, ya, vamos a casa
-pues ya que – suspiro Liam, él y Emma empezaron a caminar junto al señor Baker, pero Anne y Raine se quedaron atrás
-hola, hija – Anne miro a Raine
-hola – suspiro Raine y se acercó a la mujer – vi a papá
-cómo dices? – Anne miro confundida a su hija
-que lo vi – repitió
-no me digas que Jacob decidió regresar como fantasma! – dijo Anne sorprendida – pensé que se iría al otro mundo
-no, si se fue – suspiro Raine – pero… bueno, es que… andábamos por el bosque prohibido y Liam se encontró no sé qué de una piedra y papá apareció!
-la piedra de resurrección! – Anne abrió bien los ojos – la recuerdo, una vez Jacob me habló de eso, no sabía que estaba en Hogwarts
-pues no se – dijo Raine cabizbaja – pero ahí estaba
-ya veo…
-te manda saludos y eso – Raine se meneo un poco de delante hacia atrás – y dice que te extraña
-yo también lo extraño – suspiro Anne
-pero ya lo verás algún día – Raine se estiró
-sí, supongo que si – Anne miro la camioneta familiar
-ah, ven aquí – Raine se acercó y le dio un abrazo a Anne
-hija… – Anne se quedó sorprendida, y lentamente correspondió al abrazo
-te odio por lo que le hiciste a papá – le dijo Raine – pero no quiero que lo vayas a ver dentro de mucho tiempo – la abrazo con fuerza
-tratare – dijo Anne tranquilamente – tan difícil es decir que me quieres?
-te quiero, Anne
-yo también, hija – Anne sonrió
Resulto que Tom llegó justo en ese momento, vio confundido a las dos, y mejor se fue rápidamente hacia el auto de la familia.
El viaje de regreso a casa fue muy movido, Anne se la paso discutiendo con Liam, porque la mujer dijo algo contra los elfos domésticos. Todos agradecieron cuando llegaron a casa, corrieron dentro de la casa y la señora Baker los recibió muy contenta.
-hola! – decía mientras entraban – ah, Raine, te ves cansada
-sí, lo estoy – suspiro la chica – el séptimo año me está matando
-bueno, no te preocupes hija, ve a descansar – la señora Baker sonrió contenta
-gracias, mamá! – Raine subió las escaleras, muy contenta
-qué onda suegra! – dijo Emma entrando tranquilamente a la casa – ya vine
-me alegro – la señora Baker sonrió de nuevo
-Emma… – Liam entro a la casa – deja a mamá en paz
-sí no la estoy molestando – río Emma – bueno, vamos arriba, rápido!
-sí, Emma – suspiro Liam
La habitación de Liam seguía vacía, y eso fue un poco triste, pues por más que le gustará vivir con la profesora Amelia y Julie, esa era su casa, y su habitación desde que tenía 3 años. Que estuviera vacía le daba una rara sensación, como si todo lo que hubiera hecho ahí simplemente se hubiera borrado, como si nunca hubiera estado ahí.
-Liam, puedo desordenar un poco? – le pidió Emma
-sí, supongo – suspiro Liam, y se recostó en su cama
-genial – Emma abrió su maleta y aventó un par de prendas por el suelo de la habitación – hmmm, te veo un poco decaído, que pasa?
-es que no están mis cosas – contesto Liam – parece que no vivo aquí
-ah, es eso – Emma se acercó y se recostó al lado de Liam – bueno, no te preocupes, después traerán tus cosas, se lo pediremos en un momento a tu mamá, ¿no?
-claro – Liam vio a Emma
-como dices que se llama la canción aquella?
-la de Haru? – Liam se puso de pie, y fue a su maleta – recuerda los días de verano
-así se llama? – Emma río un poco – bueno, era octubre, ya era otoño, ¿no?
-sí, así es – Liam saco el walkman y se recostó de nuevo junto a Emma – quieres escuchar?
-claro – la chica tomo uno de los auriculares, y Liam tocó el play. Escucharon y escucharon, hasta que la canción se acabó – oye… Liam…
-sí?
-de verdad no entendiste lo que te quiso decir Haru?
-no – suspiro Liam – no fuimos a la playa
-Liam, literalmente en el coro dice que te ama – Emma se levantó – dice "Recuerda los días de verano" y unas palabras en japonés Y DESPUES "OH, ¡TE AMO!"
-bueno, es que se podría referir a otra cosa…
-LIAM! – Emma dio un fuerte pisotón – lo que pasa es que no quieres aceptar que le gustabas a Haru
-es que…
-está bien! – suspiro Emma – supongo que yo también le gusto a muchas personas
-sí, lo sé – Liam se estiró en su cama – eres muy popular, claro, eres la capitana y eso, además tienes ese…
-que tengo? – Emma rio un poco
-ya sabes…
-lo sé, pero quiero que lo digas – Emma sonrió
-ah, digamos que eres atractiva – suspiro Liam
-cree que soy atractiva, señor Baker? – dijo Emma de forma provocativa y contoneándose
-si – Liam se volteó – les gustas a los chicos por eso
-los chicos son muy básicos – suspiro Emma – además, yo no tengo ojos para nadie más, de verdad
-sé que lo dices para hacerme sentir bien – Liam miro a la chica – está bien, confío en ti, sé que no me engañarías con alguien más, yo no lo haría
-ya te dije que no me fijo en nadie más – repitió Emma
-no tienes que mentirme – Liam sonrió – habrá otros chicos que se te hagan atractivos, o chicas
-nop – Emma sonrió – no hay ningún otro chico de chica, no me gusta nadie que no seas tú
-basta – suspiro Liam
-te digo la verdad – dijo Emma contenta – hasta podría decírtelo si me das veritaserum
-era suero de la verdad, ¿verdad?
-así es – Emma dio una vueltecita – Liam, ninguna otra persona se me hace atractiva, a excepción de ti
-no se…
-no sé qué más decirte – suspiro Emma – nadie me llama la atención, nadie se me hace atractivo, ninguna otra persona me provoca algo más, nada, solo tú
-que… – Liam suspiro – me estás diciendo la verdad?
-si – Emma sonrió – tu eres la excepción a todo eso
-pero… no puedo creerlo – Liam tomo a Emma de los hombros
-tan difícil es creer que no siento atracción por los demás? – Emma río un poco – si no fuera por ti, estoy segura que no tendría novio
-jaja, claro – Liam negó con la cabeza
-es de verdad – dijo Emma muy seria
-ok, ok, te creo – dijo Liam cabizbajo – es que siento que cuando dices eso, estoy yo incluido
-pues no – Emma tomo a Liam de la cadera – tu sí que me atraes, me gustas, físicamente, sentimentalmente, y todo eso
-tú también – Liam sonrió – me gustas mucho!
-me alegro de hacerlo – Emma acercó a Liam, y un suave beso se dio lugar
La luz del sol se iba, y en su lugar aparecían las estrellas, brillantes y lejanas. Raine hablaba con Annelie y la señora Baker, una plática muy adulta, sobre los nuevos dulces de Honeydukes. Tom leía tranquilamente en la sala, junto a su padre, que resolvía un crucigrama en el teléfono. Liam y Emma jugaban algo en la consola de videojuegos, un juego sobre un abogado con una ayudante. De repente, un "zas" se escuchó en el jardín, y todos voltearon a ver.
-HOLA! – dijo Amanda entrando furtivamente a la casa
-oye, que no te dijeron que aparecerte dentro de las casas de los magos es de mala educación – gruño la señora Baker – fuera de aquí!
-oye, que tú no tenías dieciséis años? – gruño Raine
-sí, y que? – Amanda camino hacia donde estaba Liam
-qué haces en mi casa? – suspiro Liam
-bueno, ya sabes – Amanda rodeo a Liam con los brazos – quiero dormir contigo – susurro
-vete de aquí – le dijo el chico – estás saliendo con Odette
-que irrespetuosa – dijo Emma comiéndose una palomita de maíz
-espera, tiene dieciséis? – pregunto Annelie
-sí, y se puede aparecer – dijo Liam sin apartar la mirada
-ah, de verdad? – Annelie puso una mano sobre la cintura – niña, ven aquí
-no – Amanda se quedó quieta
-puedes aparecerte si o no? – dijo Annelie muy seria
-que le importa – gruño Amanda
-pues me importa, trabajo en el departamento de transportes mágicos – gruño Annelie
-oh… – Amanda se desapareció de inmediato, pero seguía teniendo a Liam en brazos, así que se llevó al chico con el
-AH! – Liam cayó sobre el césped de alguna casa
-ah, perdóname Liam – Amanda ayudo a Liam a ponerse de pie
-en dónde estoy? – suspiro Liam
-en el jardín de mi casa – sonrió Amanda – quieres venir adentro? Mamá hizo pastelitos
-oye, Amanda, no quiero ser grosero, pero podrías regresarme a mi casa? – Liam se acomodó un poco el cabello
-vamos, solo come un pastelito – dijo Amanda contenta – tienen relleno de mermelada!
-luego, ahora llévame a casa
-ay Liam – Amanda saco la varita, la meneo un poco y un par de pastelitos cayeron enfrente de Liam – quiero que te los lleves
-por que estás haciendo magia?! – dijo Liam mientras Amanda envolvía los pastelitos en una servilleta
-porque es la casa de una bruja – respondió Amanda – así que da igual, ten
-eres una rebelde – suspiro Liam – a todo esto, ni siquiera te despediste de Odette
-claro que si – dijo Amanda tranquilamente
-y como rayos sabes en donde vivo?!
-Emma me enseño una foto
-pero….
-bueno, ahora a tu casita – Amanda tomo a Liam del brazo, y en un segundo, una sensación de opresión apareció, hasta que la luz de la sala iluminó su cuerpo – vine a devolver esto, adiós! – volvió a desaparecer
-caray… – Liam se apoyó en el sillón – estoy mareado…
Navidad llegó en un momento, era en dos días. La casa de Emma esperaba a la familia Baker, que llegaba en noche buena. La señora Brown, una bruja pelirroja de cabello lacio y corto, les abrió las puertas de la mansión una vez más, aquella mansión nunca dejaba de sorprender a Liam.
-HERMANA! – un niño pequeño de cabello castaño corría hacia Emma
-JAMES! – Emma extendió los brazos, y el pequeño dio un salto apenas llegó con Emma
-TE EXTRAÑE, ¡TE EXTRAÑE! – decía James Brown abrazando animadamente a Emma
-vaya, James, que grande estás – dijo Liam sorprendido – ya tienes cuatro años!
-y cada vez crece más – sonrió Emma – que hermanito tan grande tengo!
-soy grande! – dijo James contento – Emma, ven, vamos a jugar!
-claro, pero Liam tiene que jugar con nosotros también – Emma bajo a James
-sí, juguemos los tres! – James sonrió – vengan conmigo!
James los guío por los jardines de la mansión, y les enseño una pequeña zona, en donde flores crecían.
Esa misma tarde llegaron los Forker, pues la señora Brown ya se había hecho bastante amiga de la profesora Amelia, y la profesora compartía hijo con la señora Baker. Cómo fuera, Liam recibió con los brazos abiertos a Julie.
-que niña tan bonita! – decía Liam jugando con Julie, en el jardín
-jiji, Liam! – Julie saltaba contenta alrededor de Liam
-qué haces? – reía Liam
-Liam! – se escuchó decir a James – Liam!
-aquí! – respondió el chico, y en menos de un minuto, el niño se acercó junto a Emma
-te perdiste de repente – dijo Emma contenta
-sí, Julie quería jugar – sonrió Liam
-Julie? – James se acercó curioso
-hola – saludo la pequeña
-Julie! – James sonrió – vamos a jugar!
-chi! ¡Chi! ¡Quiero jugar contigo! – Julie salto contenta
-vamos! – James tomo a Julie de la manita, y los dos se fueron contentos
-deberíamos de seguirlos – sugirió Emma
-es verdad, pero de lejos – Liam asintió con la cabeza – tenemos que cuidarlos bien
-que bonitos – sonrió Emma – se llevan muy bien, ojalá pudieran verse más
-sí, no hay muchos niños pequeños en Hogsmeade – suspiro Liam
-ni aquí, la compañía les hará bien – Emma miro hacia donde se fueron los niños – vamos
-vamos! – Liam se levantó de un salto
Siguieron con cuidado a los niños, que corrían contentos por el jardín. James llevo a Julie a aquella pequeña zona de flores. Liam vio con atención a los pequeños, si James le hacía algo a Julie, Azkaban no sería suficiente para detener a Liam.
-mira – James tomo una flor
-bonita – dijo Julie sorprendida
-no hay muchas ahora – dijo James – no sé por qué, a veces dejan de haber cosas…
-chi – Julie asintió con la cabeza – ahora nieve, mamá me dijo
-la nieve es divertida – sonrió James – te gusta?
-chi! Muy divertida – Julie sonrió
-ah, mira, puedo hacer algo! – James vio fijamente la flor, que floreció, y giro para flotar
-qué bonito – Julie miro asombrada la flor, y la tomo
-puedo hacer eso, es muy divertido – dijo James contento
-Liam puede! – sonrió Julie – tiene… como… así!
-si! Mi hermana también puede – James sonrió – yo quiero ser como ella
-quién es? – pregunto Julie
-Emma – contesto
-Emma! – Julie río un poco – Liam es mi hermano, él y Emma se quieren!
-nuestros hermanos se quieren! – dijo James sorprendido
-como mamá y papá! – río Julie
-es verdad! – James miro sorprendido a Julie, de repente, un hurón salto enfrente de ellos
-mira! – Julie apunto al hurón – mi hermano también es uno!
-tu hermano es un hurón? – dijo James asombrado – genial!
-chi, muy divertido – sonrió Julie
Liam hizo un sonidito y salió corriendo, escondiéndose en los arbustos en los que estaban él y Emma.
-se llevan bien – susurro Emma
-sí, todo va bien – susurro Liam
-no sabía que James podía hacer eso – suspiro Emma
-no estamos mucho aquí – dijo Liam cabizbajo
Los niños continuaron jugando, saltando por ahí e imitando la vida de los ajetreados adultos. Liam y Emma los observaron atentamente, por si acaso. Así hasta que la noche llegó, entonces todos tuvieron que regresar adentro de la mansión.
-ah, qué día – suspiro Emma en su habitación, sentada en su cama
-se divirtieron mucho – dijo Liam contento, poniéndose el pijama – me alegro de que Julie se haga amiga de James
-sí, yo también me alegro por James – sonrió Emma – yo a su edad no tenía amigos
-ah no? – Liam saco una playera grande, con diseño de Pikablue de Pocket digital Monsters
-nop, la vida aquí en la mansión es muy solitaria – dijo Emma cabizbaja – cuando papá y mamá se iban al trabajo, yo me quedaba sola con Volks, que es agradable, pero cuando crecí me di cuenta que era su trabajo estar conmigo
-vaya, que triste – Liam le dio la playera a Emma – y que hay de los hijos de los amigos de tus padres?
-nunca me lleve bien con ellos – suspiro Emma – además de que solo venían pocas veces
-lo siento mucho – dijo Liam sentándose al lado de la chica – yo tampoco tenía amigos, aún que no era tan solitario, estaba con Tom y… mi amigo…
-me hablaste de el – Emma miro al chico
-sí, el… vive su vida, es lo mejor, no creo que pudiera mentirle sobre lo de la magia – suspiro Liam – en fin, ahora tenemos muchos amigos, ¿no?
-sí, somos un buen grupo – Emma sonrió – además, te conocí, y ya nunca más estaré sola
-así es – Liam abrazo a Emma – estaré a tu lado
-oh, Liam – Emma abrazo a Liam – nosotros estaremos juntos para siempre!
-jaja, si, así es – dijo Liam tranquilamente
-ah, que sueño – Emma tomo la camiseta de Liam, se quitó toda la ropa y se la puso – que cómodo!
-a dormir – Liam se levantó y se fue al otro lado de la cama, en menos de cinco minutos, ambos chicos se encontraron dentro de cama
-ya me hacía falta dormir contigo – dijo Emma poniéndose cómoda
-a mí también – Liam se acurrucó con Emma
-es que ya no podemos estar separados – rio Emma
Navidad llegó al día siguiente, y Liam tuvo que cocinar, bajo la presión de prácticamente toda la mansión. Julie y James estuvieron jugando todo el día dentro, pues afuera hacía mucho frío. Liam veía a los niños correr por los pasillos, y cuando terminó de cocinar, se puso a jugar con ellos junto a Emma.
La hora de los regalos había llegado, Julie estaba bastante contenta, pues ya había entendido que las cajas debajo del árbol de navidad significaban cosas para ella. James la acompañaba en su emoción, aún que nadie estaba más emocionado que Emma. Para empezar, Liam le regaló un nuevo juguete a Julie, se trataba de un dinosaurio que Julie había visto en la habitación de Liam, pero como era un modelo demasiado viejo, Liam optó por comprar uno nuevo. Después, le regaló una caja de joyería a la profesora Amelia, y un bonito perfume a la señora Baker. Para Emma la cosa cambio, le regaló un par de aretes en forma de media luna, algo bastante característico de la pareja.
Emma se desquitó, y le regaló a Liam una nueva consola de videojuegos portátil. El motivo fue, además de que a Liam le gustarán los videojuegos, regresarle el regalo de su propio cumpleaños, en donde Liam le regaló un teléfono bastante costoso. Aún que aquella consola era de un par de generaciones anteriores, Liam le había seguido la pista, y Emma vio la oportunidad perfecta.
Julie le regaló a Liam un bonito peluche de conejo, a Emma le regaló otro peluche, está vez un peluche de osito. Raine también recibió regalos, Emma le regaló una buena dotación de pociones para dormir sin soñar, y Liam le regaló algo bastante detallado. Era un libro, la continuación de El dragón y el fantasma no oficial, escrito por Jacob Fisher. Tenía una cubierta detallada, con el personaje principal y aquel dragón retratados. Estaba bien empastado, las letras estaban muy bien impresas, casi como si fuera un libro oficialmente publicado.
-Anne… la otra Anne, tu novia – explico Liam – me ayudo, ella hizo la portada, y también hizo ilustraciones, que están a lo largo del libró
-wow, gracias Liam! – dijo Raine sorprendida – esto es… WOW!
-me alegro de que te gustara – sonrió Liam – también es de parte de Anne, así que… feliz navidad Raine
-feliz navidad, Liam – Raine abrazo con fuerza a Liam
Apenas terminaron los regalos, Julie y James saltaron a jugar con sus juguetes nuevos. James había recibido una escoba de juguete de parte de Emma, así que se puso a dar vueltas por la mansión, acompañado de Julie, que también subía a la escoba. Liam también se puso a jugar con el regalo que le dio Emma, junto a Tom y Raine.
Liam se aseguró de que la señora Brown y la señora Baker no tomarán nada de alcohol, ni siquiera la profesora Amelia, pero inevitablemente lo hicieron. Todos en la casa tuvieron que llevar a las mujeres a dormir, pues se habían puesto como un remolino.
-no sé cómo lo hacen – dijo Liam cayendo rendido a la cama de Emma – esas mujeres son un desastre
-en especial mamá – suspiro Emma – no tenía idea de que se podía tomar alcohol por la nariz
-yo creo que mamá le enseño – Liam se frotó la nariz, incómodo
-en fin – Emma miro a Liam – tengo un regalo más para ti
-ah sí? – Liam miro a Emma
-si – Emma sonrió, y saco una botella llena de poción
-jeje… con que… eso – Liam se sonrojo
-que dices?
-ven aquí – Liam abrió los brazos
-oh, por supuesto – Emma destapó la botella, la vacío hasta la mitad y se lanzó a Liam – feliz navidad, Liam
-feliz navidad – sonrió Liam, y los dos chicos se encontraron en un apasionado beso
Esa noche estaba nevando, sin embargo, no fue para nada fría.
