Descargo de responsabilidad: NARUTO y sus personajes no me pertenecen, pues le pertenecen al mangaka Masashi Kishimoto. yo sólo utilicé a Naruto para hacer esas historias, así que no plagien, adapten o copien por favor que eso no está bien.

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Nota de la autora.

Como este es un especial para el SasuKarin, lo hice más largo y le agregué lemon, así que disfrútenlo, léanlo y coméntenlo.

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"No tengas miedo de los demonios del pasado, ten miedo de los demonios del presente."_(perlapuccabf)

Decir que Sasuke estaba calmado era mentir, porque Naruto podía ver que estaba hecho como mil demonios. No le hablaba a nadie y gruñía todo el tiempo, ignorando a Sakura en todo momento, aunque él había sido a quien se le ocurrió traerla.

Probablemente estaba así desde que supo que Karin había desaparecido con Suigetsu y Jugo por culpa de un talismán, aunque Naruto no sabía porque le importaba tanto. Sí, Karin, Suigetsu y Jugo habían sido sus compañeros después de que se fuera de Konoha y sé volviera malo, pero tanto como para ir a los confines del mundo por ella ya era demasiado.

Y andando por el camino que llevaba hacia la aldea de aguas termales, Naruto observaba a Sasuke, sus pasos decididos y llenos de rabia. Sakura iba unos metros detrás, intentando mantener la distancia, pero sin perderlos de vista. Naruto, incapaz de soportar más la tensión, decidió hablar.

–Oye, Sasuke, ¿por qué te importa tanto lo de Karin?

Preguntó con cautela, sabiendo que podía desatar la furia de su amigo en cualquier momento. Sasuke se detuvo en seco, sus ojos negros como el carbón se clavaron en los de Naruto con una intensidad que lo hizo estremecer.

–No es asunto tuyo, Naruto.

Gruñó molesto Sasuke, su voz baja y peligrosa. Naruto no se dejó intimidar, de todas formas, había tenido peleas peores con Sasuke cuando era malo.

–Tal vez no, pero somos un equipo. Si quieres que te ayudemos, necesitamos saber qué está pasando.

–Entonces ve i pregúntale a Sakura.

Respondió molesto, dando zancadas más amplias para tomar la delantera. Naruto frunció el ceño, decidido a no dejar el tema. Sabía que Sasuke no era del tipo de compartir sus sentimientos, pero esto era importante. No solo por la misión, sino porque su amigo estaba claramente sufriendo.

–¡Sasuke!

Gritó con fuerza, alcanzándolo con rapidez. Sasuke se detuvo nuevamente, esta vez girándose por completo hacia Naruto, sus ojos ardiendo con una mezcla de rabia y dolor.

–¿Qué, Naruto? ¿Qué quieres?

Naruto respiró hondo, intentando mantener la calma.

–Sé que estás preocupado por Karin. Y lo entiendo, de verdad. Pero no puedes enfrentarte a esto solo. Todos estamos aquí para ayudarte, incluso Sakura.

Sasuke apretó los puños, su mandíbula tensa. Era evidente que estaba luchando internamente, queriendo mantener su fachada impenetrable.

–No entiendes nada, Naruto –dijo en voz baja–. No tienes idea de lo que pasó.

Naruto dio un paso más cerca, decidido a no retroceder.

–Entonces explícamelo. Cuéntame qué pasó. Porque no importa lo que sea, seguiremos siendo tu equipo.

Sasuke miró a Naruto por un largo momento, sus ojos suavizándose apenas. Finalmente, dejó escapar un suspiro resignado.

–Es que pude haber evitado que Karin comprara ese talismán con chakra oculto de Madara si me hubiera quedado con ella, pero me fui y la dejé sola, la dejé expuesta a correr peligro. Creí que no importaría, porque lo había intentado dos veces más cuando estuve de vacaciones con ella.

Soltó furioso Sasuke, llegando por fin a la aldea, Sakura parándose detrás de ellos y Sasuke siguiendo con su relato.

–Pero cuando Shikamaru dijo que Sakura había venido a esta aldea para investigar esos talismanes, me enfadé porque Sakura jamás me dijo que estuviera en esa misión, solo sé puso a despotricar contra Karin en vez de decírmelo y no me enteré de nada.

Naruto se quedó en silencio, asimilando las palabras de Sasuke. Era evidente que la culpa y la preocupación lo estaban consumiendo, y eso solo empeoraba la situación.

También sabía ahora por qué Sasuke evitaba a Sakura, pues lo que había hecho ella no tenía justificación y juraba que estaría igual si a Hinata le pasara lo mismo. Pero a pesar de que Sasuke se expresaba con frialdad sincera, no podía creer que Sakura fuera tan inconsciente como para despotricar contra Karin y no decirle a Sasuke que hacía allí.

Naruto asintió lentamente, entendiendo mejor la profundidad del conflicto interno de Sasuke. Se giró hacia Sakura, quien había estado escuchando en silencio, su rostro pálido y lleno de preocupación.

–Sakura, ¿es eso cierto? ¿Sabías algo sobre los talismanes y no se lo dijiste a Sasuke?

Sakura tragó saliva, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no retrocedió ante la pregunta directa de Naruto.

–Sí, lo sabía.

Admitió pesarosa, su voz temblorosa.

–Pero no fue por maldad, Naruto. Yo... yo solo quería protegerlo. Pensé que, si se enteraba, iría directo al peligro sin pensarlo dos veces. No quería que se arriesgara más.

–Que patética escusa, Sakura, no le mientas así a Naruto. Dile la verdad, dile que sabías que estaba de vacaciones, que me viste con Karin y que por eso no quisiste decirme, pues te enfadó que Karin y yo estuviéramos pasando el tiempo y no me quedara a tu lado como disque: "pareja", ¿Verdad?

Estalló furioso Sasuke, apretando los puños con ira. Sakura también se puso a la defensiva, gritándole frustrada y necesitada porque Sasuke la mirara a ella y no a Karin.

–Sí, lo hice, pero es porque estaba molesta contigo. No me justifica, lo sé también, pero como pensar bien si la elegiste a ella en vez de a mí que he estado para ti desde que era una niña.

–¡supéralo ya, Sakura! ¡Jamás podrás obligar a nadie a quererte!

Gritó furioso de nuevo Sasuke, dándole una mirada de odio a Sakura para luego dejar de mirarla. Después se dio la vuelta hacia su amigo Naruto, diciéndole con un gruñido furioso.

–Grrrr. Si de verdad quieres ayudar en algo, Naruto, llévate a Sakura lejos de aquí y busquen por su cuenta pistas de donde salieron esos talismanes con chakra oculto de Madara.

Naruto asintió, aunque no estaba seguro de dejar a Sasuke solo en ese estado de furia. Sin embargo, comprendió que Sasuke necesitaba espacio para lidiar con sus emociones sin la presencia de Sakura.

–Está bien, Sasuke.

Dijo Naruto con seriedad.

–Sakura y yo investigaremos sobre los talismanes. Pero si necesitas algo, cualquier cosa, no dudes en llamarme.

Sasuke solo asintió brevemente antes de girarse y seguir adelante, con pasos decididos hacia el centro de la aldea de aguas termales. Sakura, con lágrimas en los ojos, miró a Naruto con desesperación.

–Naruto, yo... lo siento tanto.

Susurró triste, aunque sabía que no servía de nada porque Sasuke ya la había expuesto.

–No quería que esto pasara. Solo quería protegerlo.

Naruto suspiró, sabiendo que era un momento difícil para todos. Pero también sabía que tenían que enfocarse en la misión y encontrar una solución para rescatar a Karin, Suigetsu y Jugo.

–No lo sé, Sakura, eso no suena a querer protegerlo. Pero eso no importa, ahora tenemos que concentrarnos en encontrar pistas sobre esos talismanes. Vamos, debemos ir a donde encontraste esas primeras pistas que Shikamaru dijo que hallaste sobre Madara.

–Sí, Naruto.

Sakura asintió, limpiándose las lágrimas mientras ambos se dirigían hacia el centro de la aldea. Naruto sabía que su equipo estaba pasando por un momento de tensión, pero tenía la esperanza de que, al resolver el misterio de los talismanes, podrían reparar las fracturas en su amistad.

Mientras tanto, Sasuke se acercó al lugar en donde Karin y él se habían hospedado por casualidad al mismo tiempo. Sé acercó al lugar en donde estaba la recepcionista, que le sonrió al reconocerlo y verlo de vuelta en el sitio lleno de personas que entraban y salían.

–Hola, señorita Sanada, no pensaba volver aquí. pero estoy buscando una chica pelirroja, de ojos rubís y con peinado peculiar.

–Hola, joven Uchiha, no pasa nada. déjeme ver, pelirroja y con peinado peculiar.

Soltó dudosa la mujer de pelo negro, sacando unos archivos de carpetas de colores para leer los papeles que contenían. Tardó unos momentos, hasta que halló uno importante y lo caso, lo leyó un poco y después dijo.

–Uzumaki Karin, sí, aquí está. Bien, ella le dejó un paquete en uno de los baños termales. Dijo que cerráramos ese baño termal, hasta que usted llegara y reclamara lo que le dejó, además le dejó su llave de la habitación en donde ella se hospedó.

–Muchas gracias, señorita Sanada.

Sasuke asintió, tomando la llave que le ofrecía la recepcionista. El corazón le latía con fuerza, mientras se dirigía hacia el baño termal señalado.

El paquete que Karin había dejado para él era su única pista en este momento y podría contener información crucial para entender qué había pasado, o por lo menos le daría otro recuerdo cálido de ellos juntos. Al llegar al baño termal, vio que estaba cerrado al público, tal como la recepcionista había mencionado.

Con una mezcla de ansiedad y determinación, abrió la puerta y entró. El vapor cálido le envolvió de inmediato, y en el centro de la sala vio un pequeño paquete envuelto con cuidado.

Sasuke se acercó al paquete con cautela, su mente llena de preguntas y su corazón acelerado. Desenrolló la envoltura con cuidado, revelando una nota y un pequeño collar de rubís con las palabras:

"Orgullo o amor."

Adentro de la caja que había dejado para él, haciéndolo querer llorar, gritar y hasta probablemente golpear la pared por no estar a su lado. Pero sé calmó, tomó el sobre y lo abrió para leer la carta.

Dentro del sobre encontró una carta escrita con la caligrafía precisa y delicada de Karin, tan elegante y fuerte como ella sola. Las palabras parecían cobrar vida, transmitiendo sus sentimientos de manera clara y honesta:

Querido Sasuke.

Si estás leyendo esto, es porque ya has vuelto a los baños termales. Sabes, intenté esperarte, aunque sabía que te irías sin mirar atrás.

Pero quise tomar esperanzas de que volverías por mí, para buscar ese mundo que tanto querías y en el que dijiste que estaríamos en paz. Sin embargo, me resigné y me fui porque me dije que jamás sería lo más importante en tu vida.

Aún estás lleno de orgullo y probablemente jamás elegirías el amor, siempre lo supe desde el fondo de mi corazón. Aun así, quiero dejarte ese collar rojo que vi en la aldea y que compré para ti en secreto con esas palabras escritas.

Te lo iba a dar a la mañana siguiente, pero me di cuenta que te fuiste y antes de irme decidí dejarlo en el mismo baño en donde pasamos todas las noches juntos. No te juzgo porque lo intentaste irte tres veces antes, solo que quería que lo tuvieras porque me recordó a ti, si decides entre el amor y el orgullo, me cuentas que pasó y sí ya eres feliz.

Con todo mi amor: Karin.

Sasuke apretó la carta contra su pecho, cerrando los ojos mientras los recuerdos de su tiempo con Karin inundaban su mente. Habían compartido más que misiones y combates; habían compartido sueños, miedos, y un vínculo que, aunque no siempre lo admitía, era profundo y real.

Acarició el collar ligeramente, recordando la primera pelea que tuvieron cuando intentó irse de allí por primera vez. Esa vez en la que se negó admitir que entre ellos había algo más, siendo su último remedio dejarla en el cuarto de aguas termales he irse de allí para no volver.

Había sido una noche pacífica entre ellos dos, sentados juntos dentro de la piscina de aguas termales bajo el cielo estrellado. El vapor subía suavemente alrededor de ellos, creando un ambiente íntimo y cálido.

Sasuke recordaba claramente cómo el agua relajante había aliviado sus tensiones físicas, pero también cómo la presencia de Karin había comenzado a desarmar las murallas que había construido alrededor de su corazón. Detalle que no le gustaba, pues toda su vida había luchado contra todos para mantenerlas en él con tanto desespero.

–Ya debo irme, Karin.

Había soltado perdido, parándose del baño y dejándose expuesto ante ella.

–¿Qué? ¿Por qué?

Preguntó incrédula Karin, mirándolo desde su posición sentada.

–No puedo seguir aquí. Tengo cosas que hacer, asuntos pendientes.

Respondió Sasuke, su voz firme, pero sin mirarla directamente. Karin lo observó con una mezcla de tristeza y frustración.

–¿Y qué hay de nosotros? ¿De lo que compartimos aquí?

Karin se levantó, el agua goteando de su cuerpo mientras avanzaba hacia él, sus ojos buscando respuestas en los de Sasuke. Pero él seguía sin mirarla, sus manos apretadas en puños.

–No hay un 'nosotros,' Karin. Siempre he estado solo, y seguiré estando solo. No puedo permitirme sentir nada más.

Karin sintió un nudo en la garganta, pero no retrocedió. Sabía que Sasuke estaba asustado de lo que sentía, de lo que podían ser juntos. Dio un paso más cerca, sus manos temblorosas alcanzando las de él.

–Sasuke, no tienes que enfrentarlo todo solo. Sé que tienes tus razones, pero... por favor, no me apartes. No después de todo esto.

Sasuke finalmente levantó la mirada, encontrándose con los ojos llenos de lágrimas de Karin. Sus propios ojos mostraban una mezcla de dolor y confusión. Durante un momento, pensó en quedarse, en dejarse llevar por lo que sentía. Pero el miedo y el orgullo eran demasiado fuertes.

–Lo siento, Karin.

–Nada de: Lo siento, Karin." Eso se acabó, Sasuke, he dejado que hicieras lo que quisieras porque lo necesitabas. Pero ya no lo necesitas, ya no te permitiré que te escondas detrás de tu cobardía y miedo.

Soltó molesta Karin, cruzándose de brazos en su pecho desnudo y poniéndose de pie también. Sasuke miró a Karin con una mezcla de sorpresa y resistencia, queriéndose mostrar implacable a pesar de la situación tan íntima.

Su determinación era evidente, y por un instante, la imagen de ella enfrentándolo con tanta valentía lo hizo dudar. Pero rápidamente, su orgullo y miedo volvieron a tomar el control.

–Karin, no es tan sencillo. Hay cosas que no puedes entender.

Karin lo miró con una mezcla de tristeza y determinación.

–Entonces, explícamelo. No me dejes en la oscuridad, Sasuke. Si realmente crees que esto no puede funcionar, dímelo a la cara y me iré. Pero no me dejes con esta incertidumbre.

Sasuke respiró hondo, su mente llena de contradicciones. Parte de él quería abrirse a ella, dejar que entendiera todo lo que había pasado por su mente y corazón. Pero la otra parte, la que había sido moldeada por años de soledad y lucha, se resistía con fuerza.

–No es justo para ti, Karin. No puedo ser lo que necesitas.

Karin lo miró con lágrimas en los ojos, pero su voz se mantuvo firme.

–No necesito que seas perfecto, Sasuke. Solo necesito que seas honesto conmigo, con nosotros.

Sasuke sintió una oleada de emociones que no podía controlar, un efecto que tenía ella desde siempre, que odiaba y que no quería admitir. Las palabras de Karin resonaban en su mente, rompiendo las barreras que había erigido con tanto esfuerzo.

Pero antes de que pudiera responder, se giró e intentó salir del baño termal. Sin embargo, ella lo detuvo y lo abrazó de la cintura, pegando sus pechos grandes a la espalda de Sasuke y rosando sus pezones contra su piel.

–No me dejes, deja de mentirte a ti mismo y decirte que necesitas estar solo.

Karin soltó seria, paralizando a Sasuke al oír su voz contra su piel. Apretó sus párpados y la maldijo, girándose hacia Karin, tomando sus hombros y arrinconándola en la bañera.

–Maldita seas, Karin, ¿Por qué no sabes callarte?

–Es que yo...

Intentó responder, pero la boca de Sasuke en su cuello la calló. Eso apagó su hilo de pensamientos, deteniendo sus lágrimas de ira, tristeza y frustración, mientras el lamía su cuello con agresividad.

–¿Q-Qué haces?

–Solo cállate.

Ordenó serio, sujetando sus caderas firmemente. Era la primera vez que hacían eso, pues a pesar de llevar dos meses allí y bañarse en el mismo cuarto de aguas termales.

Jamás se habían tocado entre sí, a pesar de verse desnudos cada noche desde que llegaron. Y ahora Sasuke la estaba tocando, besando, lamiendo y chupando su cuello con avidez, hasta que llegó hacia la clavícula expuesta ante él.

Luego fue bajando lentamente al escote de su pecho, Karin gimiendo suavemente por cada sensación que Sasuke arrancaba. Esto sé estaba calentando y escalofríos se sentían en su columna vertebral, haciéndola cerrar sus ojos rojos, mientras Sasuke ordenaba entre besos ardientes.

–Dime, Karin, ¿Quién es cobarde ahora?

–E-Eh. A-Ah. T-Tu, Sa-Sasuke.

Gimió suavemente Karin, arqueándose ante él con desesperación. Casi como si alejarse le costara la vida, aunque sabía que ello no la mataría.

Sin embargo, oírla gemir así hizo que Sasuke sonriera obscuramente. Acercándose a su oído le susurro con voz ronca, mientras levantaba las caderas de Karin para frotarlas contra las de él con ligereza.

–Respuesta incorrecta.

Sasuke levantó la cabeza, abriendo sus profundos ojos noche y viendo la cara roja de Karin. Sé rio al verla temblar, diciéndole con burla maligna.

–Estás más roja que tu cabello.

–E-Eres un idiota.

Protestó excitada Karin, queriendo poner distancia entre los dos. Pero Sasuke no la dejó, solo vio como pequeñas gotas aperladas aparecían en la frente de la pelirroja y la apretó más contra él.

Karin envolvió sus piernas en las caderas de Sasuke, jadeando con necesidad y apretando los ojos con fuerza. Él frotó sus pulgares en las caderas de ella, susurrándole con autoritarismo a la mujer en sus brazos.

–Abre tus ojos, Karin.

Ella le obedeció sin protestas, abriendo sus ojos carmesíes con suavidad y chocando con los ojos negros de él. Sasuke le sonrió a Karin con crueldad, antes de inclinarse contra ella y besar su boca como otras tantas veces más.

Ambos volvieron a cerrar sus ojos suavemente, al principio con ternura como cada que paseaban. Después sé volvieron cada vez más apasionados, casi agresivos por la antigua ira de la pelea que ambos tuvieron hace poco.

La lengua de Sasuke se deslizó por el labio inferior de Karin, exigiéndole que dejara entrar a su lengua en su boca suave y apetecible. Karin sin pensar le cedió el paso, o tal vez lo hizo porque siempre lo había querido tener así.

Sus lenguas lucharon por dominar, la de Sasuke ganando por su insistencia. El agarre en las caderas de Karin se apretó, llevándolos a ambos a la piscina de las aguas termales.

El vapor los volvía locos, calentando más el ambiente y haciéndolos sudar. Ambos sé daban carisias y besos, los gemidos resonando en la habitación con tanta lujuria e ira.

Sé escuchaban los chapoteos en el agua, además de ruidos obscenos que ambos creaban por cada caricia, besos y jadeos. Sasuke no sintió la necesidad de prepararla, pues ella misma ya sé había mojado por él y el agua ya había hecho ese trabajo.

Además, Sasuke quería castigarla por rogarle, hacerlo desearla, mirarlo con amor y sobre todo romper sus defensas que tanto había construido y que le había costado tanto mantener. Así que de un jalón la penetró, haciéndole gritar una maldición con ira, dolor y sensualidad.

–¡Maldito seas! ¡Idiota, era mi primera vez!

–Lo siento, pero no lo siento.

Dijo jadeante Sasuke, moviéndose bruscamente dentro de ella. sin embargo, las caricias que le entregaba a Karin contradecían su agresividad al rosar su rostro, cuello y pechos con suavidad.

Bajó su boca a sus senos con cuidado, estimulando sus pezones con delicadeza y haciéndola gemir más. ella se aferró a él, mascullando suavemente y rasguñando la espalda de Sasuke.

–Sigue, por favor.

Sasuke le sonrió a Karin, se separó de ella y luego volvió a entrar con fuerza. Estaba tan estrecha como una verdadera virgen, haciendo que se sintiera bien, pues para él también era la primera vez debido a que nunca se había dejado tocar de ninguna manera por una mujer.

Ambos sé fueron tocando por todas partes, sintiendo cada beso y sensación que ambos sé provocaban. Él le dio una nalgada en el trasero, mientras iba más rápido en sus envestidas agresivas y necesitadas.

Luego tomó de su trasero para pegarlo más a él, haciéndola subir y bajar en el como si fuera un ángel que fuera a volar. El rubor de ella se intensificó más que una, besándose en las mejillas y diciéndole a Sasuke con delicadeza.

–E-Eres un idiota, Sa-Sasuke.

–Tú lo eres más.

Murmuró suavemente Sasuke, excitándolo más al verla trabajar en el ejercicio que estaban teniendo. Para él siempre había sido una persona hermosa, pero ahora la veía mucho más preciosa y hasta candente con lo roja que estaba.

En un par de minutos, los dos cayeron al llegar al orgasmo. Sé separaron jadeantes y recostados en la esquina de los baños termales, Karin lo abrazó y recostó la cabeza en el hombro de Sasuke.

–Te amo, Sasuke.

Soltó satisfecha Karin, acariciando el pecho de él con suavidad. Sasuke la abrazó con suavidad y aunque no dijo nada, acarició el cabello de la mujer que hizo suya por primera vez.

Regresando al presente, Sasuke se quedó mirando el collar de rubíes en sus manos, recordando esa noche como si hubiera sido ayer. La carta de Karin había tocado fibras sensibles que había tratado de mantener ocultas, pero que despertaron ahora que la encontró con todo y collar.

Guardó la carta con cuidado y se puso el collar, como un recordatorio de lo que había perdido y lo que aún podía recuperar. No podía permitirse dejar que su orgullo le impidiera encontrarla y protegerla, como siempre debió ser desde que la conoció con Orochimaru.

Decidido, salió del baño termal con un nuevo propósito. Encontrar a Karin, Suigetsu y Jugo se había vuelto más que una misión, sé había vuelto toda su vida ahora por verla de nuevo y tenerla en sus brazos.

Era una oportunidad de redimirse, de demostrar que podía elegir el amor sobre el orgullo. Con una nueva determinación, Sasuke se dirigió hacia la próxima pista, sabiendo que tenía que enfrentarse a sus propios demonios para salvar a aquellos que le importaban.

No estaba seguro de lo que encontraría, pero estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para traerlos de vuelta. Solo por ella, por su sonrisa y su futuro, solo porque de verdad la necesitaba con ella.

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/8 de junio de 2024/