Acomodando Piezas
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Sakura se observo en el espejo, hacía una hora había vuelto con su padre de la clínica donde se encontraba su madre.
La muchacha se observo detenidamente, sus ojos verdes viajaban por el espejo, poco a poco comenzó a tocar su cabello largo y rosado, así mismo, sus mejillas rosáceas, sus brazos, sus manos.
Lágrimas recorrieron su piel blanquecina, sentir que compartía la vida con ella misma, con una versión de ella, sentir que hacía unos instantes estaba en posición de guerra, sin tampoco digerir que ahí, frente a ella estaba Sasuke, su Sasuke, pero al mismo tiempo una parte de uno nuevo, que, al parecer, y en tragedia, también huía de aquellas emociones que probablemente los unían.
Era ella, pero no lo era. Sentía que quería salir huyendo, tanto que digerir. Pero se había prometido a sí misma no joder esta vida de Sakura Haruno, de aquella muchacha que estaba prestando su cuerpo para compartir sus dos almas.
-Saku, hija- sintió a su padre llamando la puerta- Pedí unas hamburguesas para la cena, te esperare en el comedor cielo- susurro entreabriendo la puerta.
-Okey papá, voy enseguida- hablo secando sus lágrimas- Lo solucionaré, lo prometo- hablo mirándose- por ambas.
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Kakashi había llegado, al parecer, a su departamento, al entrar sabía como era, pero no pudo evitar sorprenderse, era un lugar amplio de colores grisáceos, lleno de fotografías de él, Rin, Obito, incluso sus alumnos. Una sonrisa apareció en su rostro, al parecer sus caminos, fuesen quienes fuesen estaban unidos.
Sin entender más allá sus propios movimientos, el hombre abrió uno de los muebles de la cocina sacando una copa y un vino tinto que estaba guardado, lo abrió llenando levemente la copa, posteriormente abrió su refrigerador sacando el resto de una lasaña que estaba guardada.
Mientras la metía en su microondas, tomaba de su copa de vino- Hn, delicioso- susurro- Quizás debería guardar un par de botellas para llevarlas a Konoha- susurro mientras pensaba en venderlas en la aldea con dos estrellas en sus ojos. De pronto, el termino del tiempo del electrodoméstico lo saco de su ensoñación, al igual que el ruido de su teléfono.
La vibración extraña en su pantalón lo asusto, aun no se acostumbraba a situaciones tan cotidianas. Al observar su teléfono pudo divisar el nombre en la pantalla. Obito.
-Hn, ya me extrañas o ¿Qué? – pregunto bromeando Kakashi
-No seas idiota-susurro desde la otra línea. Su tono era preocupado- Kakashi…-dijo en un tono aun más bajo
- ¿Qué sucede? -cuestiono Kakashi mientras mordía su lasaña- ¿Por qué tienes esa voz?
-Estoy en casa- el peli plateado enarco su ceja, mientras escuchaba a su amigo. No podía entender de donde venía todo esto. Estaba en casa, como él ¿y eso qué? – con mi prometida- susurro
Kakashi se atoro levemente, ahora podía sentir la respiración agitada del pelinegro - ¿Tu prometida? - interrogo- ¿Y cuándo pensabas contarme que Obito de New York tenía prometida, estúpido y desconsiderado amigo?
Obito desde la otra línea mantuvo la respiración. Era tan jodidamente extraña la situación que tenía ahora, no solo por aquella prometida, por Rin, sino porque aquel vinculo con Kakashi, al parecer jamás había sido realmente quebrantado. - ¿Estás ahí? - pregunto Kakashi, como si no se percatara de la situación en que estaban ambos.
- ¿Qué quieres que te diga, Kakashi? - cuestionó- estoy aterrado, es una mujer hermosa, pero no se si estoy preparado para ella, para la vida de este mundo- susurro- Estoy encerrado en el baño, mientras ella prepara la cena.
El hombre de pelo plateado se carcajeo- Obito, joder, hace medio día estábamos en una guerra y tú… ¿le temes a una mujer? - pregunto, mientras bebía de su vino.
-No pensé verme inserto en esta vida- hablo nervioso- ¿Qué pasa si jodo esta vida, también? -mascullo. Y ni siquiera es como si fuese su vida realmente. Kakashi guardo silencio un instante.
-Hoy has dicho que parte de esto, es lo que anhelamos- hablo- No sé si yo anhelo un gran apartamento- rio- pero si tú estas en casa con una mujer a la cual amas
-No la amo yo, sino Obito de aquí- interrumpió
-Hn, si como sea- hablo nuevamente Kakashi por su teléfono- Pero si estas con ella, es por que algo de eso anhelabas desde el otro yo, Obito, deberías disfrutar lo que tienes y no pensar en joder o no esta vida. Solucionaremos esto pronto, mientras trata de mantenerte tranquilo
- ¿Y cómo hago eso? - mascullo el pelinegro desde la otra línea
-Una buena opción es salir del baño, creo que tu prometida ya se dio cuenta que llevas encerrado al menos 15 minutos hablando conmigo por teléfono.
Obito río nervioso- Creo que tienes razón, me ha tocado la puerta tres veces en este rato.
-Obito, joder, sal del baño, ve con tu prometida- hablo Kakashi- déjame pensar en una pronta solución mientras tomo mi vino, y deja de temer. ¿No has dicho que des una nueva oportunidad? Pues creo que Sasuke no es el único que debe tomarla.
-Hn, está bien. Te cortaré, hablamos al rato.
Una vez finalizada la llamada Kakashi suspiro con una leve sonrisa. No sabía cuanto echaba de menos a este pelinegro hasta que con esta conversación sintió una parte de él sanar.
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Sasuke se encontraba en la-su habitación, observaba cada detalle de la pieza de paredes azules. Era un cuarto enorme, con ventanales grandes, cortinas a juego y una gran cama de dos plazas con colchas azules y negras.
Cuando comenzó a dar vueltas dentro del cuarto sintió algo dentro de él removerse, estaba un escritorio con un computador gamer, así libros guardados en una repisa, ropa tirada en un pequeño sillón, zapatos y zapatillas guardados en un estante, un amplio espejo, y en su entorno fotografías con Itachi, su madre, Naruto, Sakura, su equipo, entradas y un montón de "Niñerías" como pensaba el actual Sasuke.
No pudo evitar el mirarse frente al espejo, era tan diferente a lo que realmente era, esos tatuajes en sus brazos, collar, accesorios, vestimenta. Y a pesar de aquello sabía perfectamente que una parte de él era igual a su yo actual. Miro de reojo la fotografía con Sakura y con Naruto, estaba claro que en cualquier vida estaban destinados a estar juntos.
Y…al parecer, estaba claro que, en cualquier vida, su corazón huía de esa mujer de ojos jades.
De pronto, una llamada lo saco de sus cavilaciones, molesto tomo dicho teléfono - ¿Sí? - mascullo
-Temeee ¿Dónde demonios estás? – grito un pelirrubio desde la otra línea
-Hn, en mi casa- mascullo siendo obvio el pelinegro.
-Y lo dices así sin más-hablo Naruto- Teme, estamos todos esperándote para el entrenamiento de hoy.
El ojinegro suspiro. Joder, maldita doble vida, se le había ido por completo que su versión Neoyorquina era un deportista y capitán del equipo de futbol- Hmp. No seas alaraco, tomo el auto y llego en 20 minutos- siseo.
-Más te vale o Gai-Sensei te matara- hablo Naruto alejándose del bullicio del resto de compañeros.
-Hn, sí, sí, Dobe. Ya llego- mascullo cortando el teléfono.
Tras un suspiro se observó nuevamente en el espejo- Si haré esto, deberás ser el mejor, Uchiha.
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Hiro se encontraba en su estudio, alejado de su hijo, de las personas, de la sociedad, estaba en el último piso de un edificio abandonado en una de las calles de New York, daba vueltas una y otra vez, había visto la energía que había mutado durante el día- No puede ser posible- mascullo. Sabía perfectamente que habían cruzado desde la Aldea, pero ¿Quiénes? ¿Por qué? Necesitaba respuestas pronto.
Hola Gente
¿Existe alguien con vida aún? Bueno espero que sí. Volví con un nuevo capítulo de este Fic.
Hoy solo es acomodar cuerpos y mentes, como vieron hay algunos que se cuestionan más que otros, pero nunca se sabe que pueda pasar.
No me maten por tanto tiempo.
Espero hayan disfrutado la actualización.
Mila
