Loonatics Unleashed no me pertenece, y esto es un pobre intento de Fanfic.
La estrella caída (Primera Misión)
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Capitulo 7
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Zadavia dudó por un momento antes de tomar el picaporte de la puerta de la habitación, apoyando su frente sobre la fría abertura, cerrando los ojos para darse unos minutos más de reflexión. La energía llegó a esa parte de la ciudad, alimentando con electricidad el departamento donde se encontraban, por lo que Tech y Rev estaban trasteando con un par de computadoras que lograron hacer funcionar. Ambos estaban ocupados intentando entrar a los servidores disponibles, principalmente para poder acceder las cámaras de la ciudad y rastrear a las posibles amenazas.
Un poco confiada de que no iban a prestarle mucha atención mientras trabajaban, ella sale de la habitación. Sin embargo, los dos dejaron lo que estaban haciendo cuando la vieron llegar, enfocando toda su atención en su persona.
Zadavia sintió que su nuca quemaba por la vergüenza al notar lo atentos que eran con ella. No pudo evitar recordar cuando sus padres le llamaban la atención, más cuando hacía travesuras con sus poderes, a pesar de que Rev y Tech no la trataban de la misma manera. Esta sensación le hacía sentir hasta culpable, porque los dos eran muy amables. Sin embargo, no sabía cómo explicar su situación sin develar que ya no tenía un lugar a donde ir.
Su hermano se había encargado de eso...
—Zadavia ¿Por qué no te sientas? Te ves muy cansada— Ace comentó esto apenas llego a la sala, y Slam le acercó un mullido sofá para que se acomode en este. Ella aceptó sentarse, alisando las arrugas de su vestido magenta, el último vestigio de sus días como princesa. Ya no le quedaba tan grande, su cuerpo lo llenaba con facilidad, a pesar de que su masa muscular y sus curvas no eran tan pronunciadas como en su versión adulta. Miró a su audiencia, y suspiró resignada al darse cuenta del compromiso que habían asumido todos los presentes.
Tan solo esperaba no involucrar a más personas en este problema. Necesitaba recuperar sus poderes cuanto antes, para que todos ellos tengan una vida normal…
…Tan normal como sus genes mutados puedan permitírselo.
Slam se acomodó cerca de ella, sentándose en la suave alfombra que cubría el suelo. Llevaba una remera sin mangas color violeta, que dejaba ver sus musculosos brazos, y unos pantalones de mezclilla con las costuras rotas en la bocamanga. Había aceptado la ropa, casi a regañadientes, solo porque Tech se comprometió a pagar por todo. Mencionó algo sobre pedirle un préstamo a su madre, y que podría costeárselo sin problemas, lo cual hizo que Rev sufra un poco de ansiedad al respecto. Era curioso como la mención de dinero le incomodaba tanto, pero el correcaminos se calmó al ver que Tech le cedió espacio para sentarse a su lado, ocupando el mismo sofá a la derecha de ella.
Ace había escogido el otro sillón, quedando justo delante de Zadavia. El joven conejo era diferente a Tech y a Rev, a pesar de tener casi la misma edad. Sus ojos azules parecían estar mirando directamente a su alma, pero daba la sensación de que no se le daba bien hablar con personas. Había congeniado muy bien con Tech y Slam, lo cual era algo curioso, considerando la clara diferencia entre sus especies.
Estaban todos listos para oírla, y el tiempo apremiaba. Ella no sabía cómo explicar la situación en la que se encontraban a pesar de haber estado reflexionando durante una hora entera, pero supuso que debía empezar desde el principio.
—Antes de que yo naciera, Freleng había estado en guerra durante años con otros mundos, gastando todos sus recursos en busca de mantener soberano al planeta— Zadavia dijo esto con algo de tristeza, sintiéndose un poco abrumada por lo que iba a revelar —Los días de paz que el guardián de Freleng había conseguido habían quedado atrás, y los oráculos de nuestro mundo profetizaron mi nacimiento como el principio del final de nuestro mundo—
—¿Se hizo pública la profecía?— Tech preguntó esto con sumo cuidado, tal vez temiendo lo peor. Sin embargo, su preocupación fue infundada, el resto de su pueblo nunca supo sobre estas revelaciones.
—La corona no deseaba develar nada al respecto, mi hermano Optimatus iba a heredar el trono de todos modos, y decidieron guardar el secreto...— Zadavia se quedó un poco callada, y movió sus manos con cierto nerviosismo, al recordar como todo se fue torciendo desde que ella nació —…Cuando comencé a crecer y manifesté todos mis poderes, se dieron cuenta de que sería un activo poderoso, no solo en la guerra sino como heredera de la corona, y mis padres decidieron que yo me quedaría con el trono—
—A Optimatus no debió gustarle— Rev comentó esto de repente, como si estuviera familiarizado con la situación. Zadavia se preguntaba si podría preguntarle en algún momento como están las cosas con su familia, pero el correcaminos parecía ser demasiado hermético al respecto —¿Por eso crees que él intentó matarte?—
—Optimatus hizo un golpe de estado apenas se llevó a cabo mi coronación, creo que es el principal sospechoso— Ella estaba segura que su hermano estaba detrás de todo, literalmente la echó de su planeta, y no supo nada más de él desde entonces —No puedo pensar en quien más pudo haber estado detrás de esto, esos nerdlucks debieron ser contratados por él—
Tech la miró con cierta intensidad, como si dudara en preguntarle al respecto. Era curioso como la trataba con tanto cuidado, sus padres al ver lo fuerte que era, supusieron que no necesitaban ser tan indulgentes con ella. Supuso que el coyote tenía una percepción diferente de crianza infantil.
—¿Alguien ayudó a tu hermano a realizar ese golpe de estado?— Tech finalmente preguntó, haciendo que Zadavia muerda su labio, con cierta preocupación.
—Consiguió bastantes seguidores, muchos más cuando les enseñó pruebas de mis poderes y mi verdadera forma— Ella sabía que tanto Rev como Tech eran conscientes de como se veía realmente, posiblemente no les parezca tan aterrador, después de todas las cosas extrañas que vivieron, pero su pueblo no reaccionó muy bien cuando lo descubrieron —Mis padres habían ocultado mis habilidades a la gente, y muchos de ellos se aterraron al notar que no era del todo humanoide—
—(Tus padres no debieron ocultarle tus dones a su gente)— Slam dijo esto con suma calma, señalando el craso error que habían cometido sus progenitores. Y no era para menos. El pueblo entero se levantó en su contra, y escogieron a Optimatus, porque no podían permitir que un monstruo los gobierne.
Porque la veían como un monstruo, de eso no había duda.
—Me cuesta trabajo creer que tu hermano intente matarte después de eso— Ace interrumpió la conversación, llamando la atención de todos —Él ya tiene la corona y la aprobación del pueblo, logró sacarte del planeta, así que no tiene sentido que trate de dañarte en el proceso—
Zadavia se quedó sin palabras de un momento a otro, al darse cuenta de que no había considerado aquel punto crucial. Su corazón comenzó a latir con fuerza, y se percató de que estaba cada vez más asustada, como si inconscientemente se hubiera percatado de algo relevante. Tech la trajo de nuevo a la realidad, porque decidió preguntar finalmente la duda que había asaltado en su cabeza.
—¿Sabes en qué estado está Freleng actualmente?—
—Yo…— Zadavia estaba un poco aturdida, sin saber que decir. Ella era el ser más poderoso de su mundo, y su hermano consiguió echarla del planeta, quedando a cargo de este. Ella vagó por un largo tiempo en el espacio, perdiendo todo contacto con su mundo, hasta que comenzaron a cazarla.
No tenía idea en qué situación estaba su planeta natal, y estaba horrorizada de su falta de consideración.
—…No lo sé— Ella sintió una leve presión en su pecho. Un mal presentimiento comenzó a carcomerla por dentro, temiendo que algo horrible haya pasado en su mundo, solo porque no estaba presente para protegerlo.
Su hermano, su pueblo ¿Acaso había fallado a la promesa que les hizo a sus padres de proteger a los más débiles?
—Es posible que la persona que está intentando matarte solo quiere acabar con el trabajo— Rev habló con cierta calma, al darse cuenta que no podían indagar más al respecto de su pasado, cambiando el tema a uno más actual —Imagino que has notado a la ciudad completamente vacía desde que volvimos del desierto—
Zadavia simplemente asintió, estando completamente de acuerdo con esta observación. Por su parte, Slam miró a Tech con cierta duda antes de preguntar. Se lo veía muy preocupado, y compartía ese sentimiento, la falta de personas de la ciudad era alarmante y no estaba segura de cuánta gente faltaba realmente.
—(¿Tienen alguna idea de que les pasó a toda esa gente?)—
—Tenemos una teoría— Tech aclaró su garganta un poco antes de hablar, parecía que había pensado demasiado en todo este asunto, y miró a Zadavia con una expresión vehemente —Creemos que los habitantes de Acmetropolis son rehenes de las personas que intentan matarte—
—¡¿Rehenes?!— Ace exclamó aterrado, a pesar de que había notado la anomalía, no se había imaginado las implicaciones de esta situación, al igual que ella —¿Para qué quieren rehenes?—
Tech iba a explicar porque llegó a esa conclusión, cuando de repente, la computadora que conectaron a la cámara de la ciudad, activó una especie de alarma, que sonaba demasiado aguda como para soportarla.
Zadavia vio como el coyote buscaba la computadora que habían activado con la electricidad, colocándola sobre la mesa de café de vidrio delante de ellos, y comenzó a mostrarles las cámaras que estaban monitoreando.
—Hay actividad en la parte oeste de la ciudad— Rev parecía estar frenético, tecleando la otra computadora que tenía disponible, revisando a una velocidad espantosa cientos de ventanas, hasta que finalmente, dio con la cámara que buscaban —¡Hay otro nerdluck! ¿Pero qué está haciendo?—
Les enseñó el video que consiguió al resto del grupo, y efectivamente, un nerdluck estaba asolando las calles del lado oeste de la ciudad. Tech revisó la dirección para comenzar a rastrear que cámaras de transito había disponibles para hackear.
—(Es parecido al sujeto de fuego que nos atacó)— Slam estaba un poco ansioso al respecto. No le culpaba, apenas pudieron derrotar al Vortex, y este nerdluck parecía tener unas habilidades muy extrañas, porque los edificios a su paso parecían desarmarse —(¡Está destrozando toda la ciudad!)—
—Pero que… ¡Está atacando a alguien!— Tech estaba molesto mientras trataba de entrar a la cámara que filmaba el transito de la calle principal —Es un… ¿Pato?—
(…)
Daniel estaba evaluando las decisiones de su vida mientras veía como la extraña criatura de piel azul, estaba deformando los edificios a su alrededor, destrozando por completo cada pared, abertura y mampostería, haciendo que una pila de escombros comenzara a llover sobre él, en un claro intento de acribillarlo hasta matarlo.
Pero no podía arrepentirse, de todas formas, a él se le había ocurrido una idea, y había convencido a Lexi de hacerle caso. A pesar de lo difícil que estaba siendo esquivar todos esos ataques, supuso que era la mejor opción que tenían. Necesitaba entretener al sujeto horripilante y posiblemente pervertido, para que la coneja pueda derribarlo, y si era posible, dejarlo fuera de combate. No deseaba admitirlo, pero el poder que ella había manifestado iba a ser más eficiente que el suyo. Los huevos que creaba, a pesar de estar cubiertos por fuego, dependía de su habilidad para lanzarlos, y no serviría de mucho para luchar contra alguien que puede usar poderes telequinéticos para hacer flotar cosas a su alrededor.
Lo único que quedaba era engañarlo, para que se enfoque solo en él y le permita a Lexi dar un buen golpe cuando baje la guardia. Después de eso, esperaba que pudiera crear algo más que alquitrán con sus huevos para dejarlo atrapado y escapar de allí.
Mientras pensaba en eso, Daniel aprovechó a teletransportarse antes de que una viga de concreto lo aplaste. Apareció al otro lado de la calle, exactamente donde deseaba moverse. Al parecer, podía teletransportarse justo hacía el lugar que pudiera alcanzar su vista.
Era extraño, porque no tenía sentido como se teletransportó la primera vez.
¿Cómo salió del tanque la primera vez que uso su habilidad si no podía ver hacía afuera? ¿Ya había visto ese lugar antes y se teletransportó por su cuenta a un sitio que recordaba? Eso significaba que se había ocultado, pero no recordaba porque lo estaba haciendo...
—¡Maldito enano insufrible! ¡Quédate quieto para que te aplaste!—
Daniel resopló molesto por haber sido llamado enano, realmente le gustaría tirarle un huevo a ese sujeto, pero no podía asegurarse de que le devuelva el ataque y no sirva de nada. La ciudad estaba vacía, quitando un par de cadáveres que quedaron esparcidos por la calle, así que podía teletransportarse a donde sea y esquivar los ataques hasta que pueda acercarse lo suficiente para atacarlo.
—¡Estoy harto, alimaña asquerosa!— El sujeto se elevó por los aires, y de repente toda la calle comenzó a temblar —Voy aplastarte como si fueras un simple insecto—
Daniel abrió los ojos desmesuradamente ante la incredulidad de lo que estaba sucediendo. El suelo simplemente se plegó, como si fuera una especie de papel que se doblaba por la mitad, haciéndole caer y casi romperse la cabeza contra una cañería al descubierto. El pato no podía moverse hacia ningún sitio, y veía como la calle de concreto se convertía en una prensa gigante, lista para aplastarlo. Miró hacia uno de los carteles de publicidad hacía el otro lado y se concentró, activando su teletransportación y aparecer sobre este.
Casi pierde el equilibrio, pero logró sujetarse a dura penas al filo de la fina cartelera, lo suficiente para ver como el sujeto elevó un auto por los aires para aplastarlo. Se teletransporta al primer lugar que alcanzó a ver, cerca de una farmacia y cae dentro del local, golpeando su cuerpo contra la mesa de recepción. Resintiendo el dolor del golpe, se percató que había un cubo de agua con limpiador cerca de él.
Su sentido del olfato era muy malo, pero terminó reconociendo el olor a cloro, ya que aprendió por las malas lo peligroso que era inhalarlo demasiado cuando comenzó a limpiar piscinas. En ese entonces, Le provocó una especie de llanto que no lo dejo ver claramente por una hora entera…
¿Podría crear cloro con sus huevos? ¿Era posible hacer alguna otra sustancia que no sea alquitrán?
Daniel fue un desastre en la escuela, en casi todas las materias que demandara conocimiento teórico. En los últimos hogares de acogida que estuvo, no escatimaron en profesores particulares para que mejorara su rendimiento, pero las clases de ciencias se le hacían demasiado aburridas. Así que pensar en cómo se estructuraba el cloro no iba ayudarlo, debía centrarse en sus recuerdos, de cómo huele, siente y se ve la sustancia.
Con cuidado comenzó a crear varios huevos, tratando de generar algo parecido al cloro. En la tarea, la criatura irrumpió en el local, destrozando por completo la entrada, arrancándola de cuajo para dejar al descubierto el interior de la farmacia. El pato reaccionó tan rápido como pudo y no dudo en teletransportarse justo por encima del alienígena. Sin dudarlo, dejo caer los huevos sobre el sujeto, y volvió a teletransportarse lejos de allí.
—Eso no me hará nada— El ser larguirucho, extendió sus manos haciendo flotar sus huevos encima de su cabeza —Voy a devolverte tu…—
De repente, los huevos en llamas explotaron encima de la cabeza del alienígena, y el líquido que contenía junto con un extraño gas, bañaron su rostro. Daniel no tenía idea porque había pasado esto, al parecer sus huevos estallaban automáticamente cuando perdía contacto con sus manos. Aún así, fue espantoso ver como el líquido quemaba la cara y los ojos de extraño ser de color azul. Se suponía que solo era cloro, pero de seguro se había equivocado y creo una especie de ácido.
—¡Asquerosa bestia inmunda! ¡Mira lo que le has hecho a mi cara!— La cara del alienígena estaba siendo quemada por el ácido, su piel se despellejó por completo, dejando sus ojos apenas sujeto a las cuencas, mirándolo con intensidad, mientras podía ver los músculos de su quijada tensarse por la rabia.
Daniel no pudo responder, porque sintió que algo lo empujaba con violencia hacia atrás. Cuando la criatura, herida y dolorida por el ácido, se lanzó sobre él para atacarlo a una velocidad espantosa, estaba tan aturdido, que no pudo teletransportarse. Su garganta se cerró del todo, sin permitir que el aire entre a sus pulmones, como si una mano invisible estuviera aplastándola. Posiblemente, los poderes psíquicos del horrible ser que parecía estar a punto de perder su cara, estaban a punto de estrangularlo.
Sin embargo, antes de que pudiera aplastar su tráquea por completo, un rayo rosa golpeo el cuerpo de la criatura, cancelando sus poderes y destrozando aún más su deformado rostro. El alienígena cayo de espaldas, completamente abatido, perdiendo la conciencia en ese momento. Daniel comenzó a toser al ser liberado de la presión, tratando de recuperar la respiración. Las manos suaves de Lexi tomaron su brazo derecho, y tiraron de él para que se levante.
—Esa fue una locura, es la última vez que estoy de acuerdo con una de tus ideas— La coneja estaba regañándolo, se la notaba muy molesta por como resultó la situación, pero no tenía sentido.
Habían pateado el trasero de ese pervertido.
—¿De qué hablas? Estuve increíble— Daniel se quejó, y notó que la chica no le estaba escuchando, levantando sus orejas para detectar la posición del alienígena. Realmente se molestaría ante ese desplante, pero al ver la cara de alivio en el rostro de Lexi, supo con seguridad de que el horrible ser que los perseguía había sido derrotado.
—Te pusiste en peligro innecesario— Ella volvió a regañarlo. Parecía que estaba acostumbrada a regañar a las personas, porque su cara adoptó una expresión de desaprobación bastante molesta.
—Por supuesto, yo no le temo a nada, mi primer nombre es "peligro" y mi apellido es "héroe"— Declaró Daniel con cierta molestia, haciendo que la coneja finalmente le sonría. Esa sonrisa le quedaba muy bien ¿Debería decírselo? Mejor no, sería demasiado invasivo.
—¿De verdad? ¿Tendré que llamarte Danger Duck a partir de ahora?— Lexi bromeo, riendo animada mientras le guiaba para salir de aquel lugar. Daniel se dio cuenta que le había tomado la mano, y le resultó muy agradable, por lo suave de su pelaje.
—No está mal, hasta podría ser mi nombre de héroe…— Daniel se quedó callado por unos instantes, al notar como las orejas de la coneja se tensaron nuevamente y brillaron ligeramente, despidiendo unas chispas rosas. Esto no era una buena señal. Giró su cabeza hacia atrás y notó que la criatura ya no estaba inconsciente en el suelo.
Instintivamente, levanto la cabeza hacía el cielo, y pudo encontrar a su acosador.
—¡Voy a matarlos malditos pedazos de mierda!— El horrible alienígena estaba encima de ellos, completamente fuera de control, porque estaba cargando con sus poderes psíquicos un edificio de varios pisos, cuya sombra cubrió varios metros a su alrededor. Sin perder el tiempo, lo dejó caer encima de los dos con intensión de aplastarlos. Era imposible que Lexi escape de esto, y no planeaba dejarla sola, a pesar de que ella le gritaba que se teletransporte. Trataron de correr para escapar de la pila de escombros que se les venía encima, pero de seguro no iban a conseguir escapar a tiempo.
No podía terminar así, Lexi no merecía morir en este lugar…
—¡No se preocupen! ¡Voy a sacarlos de aquí!— El rostro de un correcaminos apareció en un parpadeo delante de él y habló tan rápido que apenas pudo entenderlo. De inmediato, sintió que era arrastrado a una velocidad espantosa. Daniel no pudo evitar gritar, porque ya no sentía la mano de Lexi cuando apareció en la otra punta de la ciudad. Parpadeo por segunda vez, y vio que la coneja estaba a su lado, tan confundida como él.
—¡¿Estás bien?!— Exclamaron los dos al mismo tiempo.
Daniel notó que Lexi estaba intacta, pero su cabello rubio se había despeinado de una forma muy extraña, posiblemente por la carrera a alta velocidad a la que habían sido sometidos. Atrás de ellos, escucharon como se desplomaba el edificio que le habían lanzado. Los dos suspiraron aliviados por haberse salvado, pero se percataron que habían sido arrastrados por el mismo correcaminos. En ese preciso instante, el ave en cuestión estaba protestando porque sus garras estaban demasiado calientes, posiblemente por la fricción en el asfalto.
—¡Auch! No es como correr en la tierra, el asfalto se calienta demasiado— El correcaminos que vestía una camiseta de basherball color rojo y pantalones de correr ajustados, detuvo su queja, y los miró un poco alarmado, tratando de hablar para calmarlos. No sirvió de mucho, porque lo estaba haciendo tan rápido que apenas le entendía —Lo siento, no me presente, mucho gusto mi nombre es Rev ¿Cómo se llaman? Aunque no hay mucho tiempo para las presentaciones, debemos tener cuidado con el nerdluck—
—Espera un momento ¿Sabes lo que es esa cosa?— Lexi estaba abrumada porque el espático correcaminos comenzó a moverse a su alrededor, al borde de un ataque de ansiedad. Era como ellos dos, tenía una habilidad especial que le hacía ir muy rápido, tanto que podía estar en cualquier lugar en cuestión de segundos.
—Lo siento, pero no tenemos tiempo para esto, me adelanté del resto grupo porque temía que estuvieran en peligro, los pondré a salvo hasta que…— El correcaminos dejó de hablar, y se giró para ver al alienígena con el rostro deformado, el cuerpo maltrecho por el ataque de Lexi, que apenas podía mantenerse a pie, pero a duras penas intentaba alcanzarlos.
Sin embargo, ya no estaba en condiciones de seguir peleando, al parecer gasto lo que le quedaba de energía en ese ataque, porque se desplomó entre los escombros, explotando como un fuego artificial, revelando que solo era un pequeño gusano de color azul.
—…Llegue la ayuda, pero creo que ya no la necesitan— Completó el ave, con un tono apagado.
—¡Le ganamos!— Gritó eufórico Daniel sin poder evitarlo, levantando los brazos al cielo en señal de victoria, mientras que Lexi le rodeo el cuello con un enorme abrazo, saltando llena de alegría.
—¡Ganamos, ganamos!— La coneja se detuvo al darse cuenta que estaba haciendo, y un poco sonrojada lo soltó para apartarse. Daniel se percató que el correcaminos estaba todavía allí, y le miró un poco apenado, tratando de recordar los pocos modales que le enseñaron, para usar en estos casos.
—Este… Muchas gracias por salvarnos, mh… ¿Rev?— Al parecer recordó su nombre perfectamente, porque el chico se animó y le dedicó una enorme sonrisa. A simple vista, parecía ser una persona amable, a pesar de lo ansioso que se veía.
—No fue nada…— El correcaminos se detuvo, sin saber si debía preguntarles sus nombres o no.
—Oh, claro— Lexi miró a Daniel, y sonrió levemente mientras decidió presentarlo antes que él lo hiciera —Este es mi amigo Danger Duck, yo soy Lexi Bunny, mucho gusto—
—¿Danger?— Rev parecía estar un poco confundido, tanto como él, pero Daniel tomo la decisión de seguirle el juego a Lexi. Se preguntaba hasta donde llegarían con esta broma, pero no le molestaba hacerla.
—Claro, todos los superhéroes tienen nombres heroicos— Danger le sonrió a Lexi, la cual parecía estar un poco divertida al respecto. Unas luces llamaron su atención, y vieron llegar una camioneta a toda velocidad hasta ellos.
La caballería finalmente llegó. Tarde como siempre.
(…)
Lexi debía admitir que estaba un poco más aliviada de encontrarse con más personas, y mucho más le tranquilizó que fueran como Danny y ella. Era emocionante, y también, un poco extraño que justo ellos posean poderes, y que sean en su mayoría antropomorfos, aunque la joven adolescente que los acompañaba, parecía ser humana.
Y con parecía, se refería solo a su apariencia exterior. Porque sus órganos, particularmente su corazón, no se escuchaba como el de todos ellos. Sin embargo, había tanta información para absorber y entender, que apenas tuvo tiempo de reflexionar al respecto.
Cuando la camioneta llegó y se detuvo a pocos metros de ellos, el primero que salió de esta fue un coyote, que se dirigió directamente al correcaminos a una velocidad alarmante. Por un momento, ella tuvo miedo por la integridad física de Rev, pero al ver que el ave recibió de buena gana aquel desesperado abrazo de parte del canino, supuso que eran amigos.
—No vuelvas hacerme esto, pensé que nunca llegaríamos y que algo horrible te había pasado— Ella escuchó claramente las palabras desesperadas del coyote mientras abrazaba al correcaminos, y se sintió mal por invadir la privacidad de la pareja, pero apenas podía controlar su fino sentido del oído.
—Estoy bien, no me hicieron daño y lo importante es que pude ayudar cuando me necesitaban— Rev estaba burbujeando de felicidad al recibir ese abrazo, tanto que se pegó al cuerpo del coyote de una manera demasiado íntima, pero a este no parecía molestarle, ya que su cola se agitaba de la emoción.
Así que… debía suponer que eran más que amigos.
Era un poco curiosa aquella muestra publica de afecto ¿iban a besarse en cualquier momento? Parecía que sí, los dos estaban en su propio mundo, ignorando a todos alrededor. Observó que el conejo de pelaje gris que los acompañaba, se veía claramente resignado ante semejante espectáculo, mientras que el demonio de Tasmania parecía divertido por la expresión llena de confusión de Danny.
—¿Pasa algo malo, Danger?— Lexi preguntó esto con una suave sonrisa. A veces Danny era tan transparente que gritaba sus pensamientos a los cuatro vientos, aunque no abriera el pico.
—Es extraño, es decir, se supone que ellos son enemigos naturales— El pato no parecía estar molesto por la sexualidad de la pareja, pero le desconcertaba que fueran de diferentes especies. Lexi supuso que siempre había una excepción a la regla —Pero prefiero que se lleven bien a que estén peleando, sería problemático dada la situación-
—Claro— Lexi estaba de acuerdo, y vio al conejo macho que los acompañaba, que parecía ser el tipo de candidato a novio que sus hermanos aprobarían sin dudar, suspirando con cierta resignación —Me pregunto si es tan fácil tener ese tipo de relación como ellos dos, ya sabes, entre dos especies diferentes—
—Yo también me lo pregunto— Dijo en voz baja Danny, consciente que podría escucharlo. Lexi iba a preguntarle si se refería a lo que ella pensaba, cuando son interrumpidos.
—Hola, déjenme presentarme, soy Zadavia, me alegra mucho que Rev llegara a tiempo ayudarlos, espero que estén bien— La que se acercó finalmente hablar con ellos era la joven humana que los acompañaba. Era alta, de largo cabello rubio y ojos verdes, su vestido color magenta le quedaba ligeramente grande, y no debía tener más de dieciséis años, como las porristas Junior del instituto —Les agradezco que hayan derrotado de Vitrha, y lamento si les ha causado problemas—
—Este…— Lexi sintió que sus orejas se calentaban de la vergüenza, no sabía como reaccionar ante un agradecimiento tan directo. Por suerte, Danny la salvó.
—No fue nada para nosotros, podría decirse que somos héroes calificados y desayunamos el peligro…— El pato por suerte llamó la atención de Zadavia, la cual lo miró con cierta molestia ante su perorata. La coneja estaba más tranquila de que no le prestara atención, y buscó a Rev con la mirada para pedirle que los presente.
No esperaba encontrarlo en problemas.
El coyote de chándal verde que estaba abrazando al correcaminos, se había apartado de este, luciendo un poco ofuscado. Lexi notó que el canino estaba curiosamente rígido, intentando esconder su entrepierna con el bolso que llevaba encima, y por algún motivo recordó a sus hermanos. Tal vez su cuerpo reaccionó de una forma que no estaba del todo acostumbrado, y sinceramente no le sorprendía, ya que Rev se había restregado sobre él de una forma demasiado sugerente.
Rev por su parte, parecía estar muy avergonzado, tapando su rostro con sus manos para que no noten lo sonrojado que estaba. A juzgar por cómo se disparó la tensión arterial de los dos y como el corazón de ambos sonaba como si fueran a estallar, ella supuso que se estimularon demasiado. Su hermano mayor comentaría una tontería sobre lo saludable que eran ambos, pero Lexi dudaba que el resto de los allí presentes aprecien ese tipo de observación.
—Rev— Lexi trató de llamar la atención del correcaminos, para ayudarlo a calmarlo, haciendo que piense en otra cosa. Se preguntaba si tendría que darle "la charla", como lo hicieron sus hermanos cuando llego a la adolescencia. Esperaba que no —¿Nos presentas a tus amigos?—
—Claro, presentaciones, yo puedo hacer eso— Por suerte, Rev se concentró en realizar las presentaciones, permitiendo que el coyote recuperara la compostura. Lexi no iba a burlarse de su situación, pero esperaba que ambos aprendan la lección.
Ace era el conejo macho que los acompañaba, y afortunadamente, compartían apellido. Era muy probable que sean primos, y no muy lejanos porque el chico no tenía segundo nombre, así que cuando comiencen a indagar sus árboles genealógicos, de seguro encontrarían parientes relacionados. Ese era el problema con los Bunny, al ser los conejos más prolíficos y en su mayoría hombres, si ella se encontraba con uno, era muy probable que termine siendo un primo o un tío.
El demonio de Tasmania se llamaba Slam, y parecía ser una persona muy tranquila y amable. Ella estaba impresionada por la enorme musculatura que tenía. Se le hacía familiar, y estaba segura de que había visto a este chico la televisión, cuando veía lucha libre con su hermano del medio. Lucía exactamente como su enmascarado favorito.
El novio de Rev, que parecía haberse recuperado y la estaba mirando con la cara sonrojada, era un coyote llamado Tech. Parecía que quería disculparse por algo, pero nadie notó el predicamento en el que estaba, excepto ella. Era una suerte, porque iba adoptar su mejor cara de póker, y no iba a mencionar nada del asunto de ser posible.
Terminadas las presentaciones, y continuando con la broma de que el nombre de Danny, era Danger Duck, Rev salió corriendo hacia el edificio que se estrelló, buscando algo cerca del nerdluck que se encontraba completamente inconsciente. Tardó solo unos segundos en encontrarlo, y cuando regresó, traía en sus manos una piedra iridiscente y brillante, que hacía un extraño sonido como de estática ¿Ella era la única que lo escuchaba? Por supuesto, nadie más que ella podía escuchar semejante ruido.
—Zadavia, había otra parte de tus poderes con el nerdluck ¿Crees que sea todo?— Dijo de repente el correcaminos, dirigiéndose a la adolescente con vehemencia, y dejando muy confusa a Lexi.
—Espero que sí— Zadavia tomó la piedra de las manos de Rev, y sin dudarlo, la coloco en su boca y la tragó. Su pálida piel brilló de repente, haciendo que sea difícil mirarla, y su cuerpo cambio de una forma notaria delante de ellos. La joven humana creció unos centímetros más, llenando por completo el vestido que llevaba, luciendo finalmente como una mujer adulta.
Lexi abrió la boca para hablar, pero no pudo hacerlo.
El sonido que despedía el cristal desapareció, y en ese instante, la coneja sintió como sus orejas se erguían. Danny la miró alarmado, acostumbrado a prestar atención cada vez que detectaba algo con su oído. Quería decirle que estaba todo bien, pero esta vez era diferente. Sin darse cuenta, Lexi se puso de rodillas en el suelo, y sujetó su cabeza con sus manos al sentir el infernal ruido que comenzó a captar. De un momento a otro, una serie de gritos y llantos retumbaron en sus orejas y casi pierde la conciencia por la cacofonía incoherente que no paraba de invadir sus sentidos.
Podía escuchar a Danny a duras penas, preguntándole aterrado que le estaba pasando, pero fue inútil tratar de enfocarse en su voz. El dolor se hizo tan insoportable, que finalmente, todo se volvió oscuro a su alrededor y el mundo se desvaneció delante de ella.
(…)
Tech tomó la presión arterial de la coneja con cuidado, usando su prototipo de brazalete biométrico, y notó que estaba muy baja. Rápidamente, trató de escuchar su corazón, y este latía a un ritmo lento, pero constante. De seguro tuvo un shock hipoglucémico, y no le sorprendía. Tanto Duck como Lexi estuvieron peleando por su cuenta, con un sujeto que les superaba en fuerza, y dudaba mucho que hayan podido comer y descansar lo suficiente para dejar que sus cuerpos se acostumbren a sus mutaciones.
Todos ellos estaban tratando de adaptarse a cambios en sus propios cuerpos a una velocidad imposible, en una situación de emergencia, que solo escalaba de mal a peor a medida que pasaban las horas ¿Hasta dónde iban aguantar sus cuerpos antes de colapsar?
A su lado, el pato que acompañaba a la jovencita, parecía estar al borde de un ataque de histeria. Tal vez podría obtener algo de información de su parte, siempre y cuando pueda hacer las preguntas correctas. El chico se veía tan pálido y cansado, que de seguro necesitaba descanso y comida cuanto antes, o tendría otra persona inconsciente en sus manos.
—Duck, necesito que pienses y me digas cuando fue la última vez que comieron— Tech debía calcular la cantidad de calorías que tanto él como Rev habían consumido para mantenerse estables para trazar un patrón. Estaba seguro que a medida que pasaron las horas, su cuerpo pedía cada vez más alimentos para adaptarse a sus nuevos poderes, y el gasto energético aumentaba con cada enfrentamiento.
El pato no parecía reaccionar ante sus preguntas, pero de un momento a otro, movió la cabeza de un lado a otro, y golpeo sus mejillas para entrar en razón, y concentrarse. El coyote estaba seguro de que estaba al borde del shock hipoglucémico también, pero esperaba que aguantara hasta que le consigan algo de comer.
—Si, fue hace un par de horas, solo pudimos comer unas barras de proteínas y unas galletas secas, la mayor parte del tiempo estuvimos corriendo—
—¿Hay alguna habilidad especial que ella no pueda controlar y use casi de manera permanente?— Tech supuso que Lexi estuvo usando demasiado sus poderes, y si no tenía control sobre estos, hizo que su cuerpo realicé un sobreesfuerzo, sin contar con los nutrientes necesarios para soportarlo.
—Su sentido del oído es muy bueno, demasiado, estuvo usándolo todo el tiempo debido a lo oscuro que estaba— Declaró con mucha preocupación Duck.
—Bien, cancelaré el ruido en sus oídos para que no use sus poderes de forma constante, hasta que se recupere— Tech miró al pato con vehemencia, notando como el cansancio le estaba pasando factura —y los dos deben comer algo pronto, ella comenzará a consumir glucosa disuelta en agua, y tu necesitas carbohidratos en grandes cantidades—
—¿Qué necesitas?— Rev que se veía muy preocupado y había escuchado en parte lo que habían hablado. Parecía estar listo para salir corriendo y asistirlo, por lo que Tech pensó con cuidado, recordando los tipos de auriculares de cancelación de ruido que usaba su madre.
—Necesito gel de glucosa y agua mineral, también auriculares especiales, de este tipo y marca— El coyote sacó su libreta de su bolso, rasgó con su bolígrafo rápidamente el número de serie que necesitaba, y le pasó un trozó de papel con las instrucciones al correcaminos.
—Estaré de vuelta en segundos— Rev salió corriendo a una velocidad increíble, y Tech suspiró tranquilo al notar que el correcaminos ya no temía usar su habilidad para correr. Aun así, debían comenzar a calcular el gasto energético que demanda sus poderes, porque si salían de esta, en un futuro cercano todos ellos deberían modificar su dieta de forma permanente.
—Vamos llevarla a una cama, y tratemos preparar comida para los dos— Sugirió Ace de inmediato, mientras levantaba con cuidado a la joven coneja del suelo. Tech lo detiene al ver que le costaba un poco de trabajo, porque debían ser los más cuidadosos posible.
—Hay que moverla con cuidado, Slam eres mucho más fuerte que nosotros ¿Puedes levantarla?—
—(Enseguida)— Slam levantó a la jovencita con cuidado, pero con bastante facilidad. Se veía tan pequeña entre sus brazos, que Tech se sintió un peso de responsabilidad enorme sobre su espalda. Miró a Duck que seguía firme a su lado, un buen amigo, muy preocupado y al borde del ataque de nervios. No pudo evitar sentirse identificado con él, si viera a Rev en esas condiciones, se volvería loco.
—Ella estará bien, te lo aseguro— Tech sabía que no era la persona indicada para consolar a la gente, pero debía calmar al pato para que no se estrese y acelere la baja de azúcar en sangre.
—Si, ella es muy fuerte, pero ¿Eres médico? No te ves como uno— Duck le dedicó una mirada de desconfianza, y no era para menos. Debía confiar en un completo desconocido, justo después de pasar por una situación terriblemente estresante, que podría haber terminado con su vida. Pero no había nadie más allí.
—Tengo varios doctorados, pero no en medicina, mi padre fue médico militar y estudie algunos procedimientos cuando estaba en la universidad, pero nunca me especialice como él— Tech fue lo más sincero posible, no iba a permitir que se lastimen y haría lo posible por ayudarlos, eso era lo que realmente importaba —Haré todo lo que pueda para ayudarlos—
—Encontré un lugar lo suficientemente grande para que ella pueda descansar, y nos reagrupemos— Zadavia llegó por el otro lado de la calle, y les señaló un enorme edificio de departamentos, que estaba brillando en medio de la ciudad con todas las luces encendidas —Pude forzar la entrada, apagar las cámaras de seguridad y las alarmas, dejaremos la búsqueda del meteorito para más tarde, lo importante es que ambos se recuperen—
Tech asintió levemente de acuerdo con la mujer, la salud de Lexi y Duck eran prioridad. En pocos segundos, Rev los alcanzó con las cosas que le había pedido, y se trasladaron de inmediato. Todos entraron al edificio en medio de la ciudad, buscando uno de los departamentos más grandes para poder utilizarlo.
Mientras Zadavia ayudaba a Lexi a beber la gelatina de glucosa que había conseguido Rev; Slam cocinaba los vegetales deshidratados que tenían disponibles, junto con la pasta seca que habían logrado rescatar de los estantes de aquel departamento, preparando espagueti con salsa, un alimento alto en carbohidratos para aumentar el azúcar en sangre de sus nuevos compañeros.
Duck se negó a probar bocado hasta que la joven coneja se despierte, pero aceptó consumir uno de los geles de glucosa y beber agua para evitar el dolor de cabeza. Era una pena que Ace no pudiera convencerlo, pero el pato era demasiado tozudo como para hacerle cambiar de opinión.
Mientras tanto, Tech trabajó a contrarreloj para modificar los auriculares que Rev había conseguido. Eran de color rosa y tenía unas estúpidas orejas de gato, pero la tecnología de cancelación de ruido era la mejor del mercado. Cambió los parlantes para que generen un espació aislamiento completo, para evitar que cualquier onda sonora atraviese las múltiples fundas aislantes, y ajustó la fuente de alimentación para que no necesite ser conectada.
No paso mucho para que Lexi se recupera de su desmayo, pero parecía que seguía sufriendo dolor de cabeza. Tech de inmediato, le colocó los auriculares en la base de sus largas orejas, y por suerte funcionaron porque la expresión de dolor en el rostro de la coneja desapareció, y se veía un bastante aliviada.
—Mucho mejor— Dijo Lexi con una suave sonrisa, tratando de levantarse de la cama en la que la habían acomodado. Tech la ayudó apoyarse contra una mullida almohada, para que no se maree. La idea era que comiera, y las náuseas no le ayudarían.
—Supongo que no puedes oírme— Tech vio que la coneja elevó sus hombros, y antes de intentar comunicarse con ella mediante lengua de señas, Duck entró en la habitación con dos platos de pasta.
—Al fin despertaste ¡Hora de comer!... ¿Ahora tienes orejas adicionales?— El pato parecía divertido al respecto, pero Lexi solo le sonrió y señaló los auriculares, indicando que no podía oírlo, por lo que se limitó a no responderle —Vaya, esa chuchería de nerd si funciona, buen trabajo Doc—
—Claro que funciona, soy un genio— Tech no pudo evitar pavonearse, y notó que Duck puso sus ojos en blanco, mientras que Lexi se reía a sus expensas, demostrando que si le entendía y antes estaba fingiendo. Era posible que ella sepa leer los labios, una habilidad que adquirían las personas hipoacúsicas. Curioso —Ahora coman los dos, lo que menos necesitamos es que vuelvan a desmayarse…—
—Eran gritos de auxilio— Lexi le interrumpió, clavando sus ojos color verde en el coyote, con cierta intensidad. A pesar de que no podía oír nada, decidió explicarle en ese momento lo que sus poderes auditivos habían detectado. Duck, que estaba acomodando su plato de espaguetis en una charola para que ella pueda comer con comodidad, se quedó quieto al oírla, antes de pasarle su tenedor —De miles y miles de personas, mujeres, hombres y niños, todos gritando, angustiados, asustados…—
Tech sintió un horrible escalofrío recorrer su espalda al percatarse de que su teoría se estaba confirmando en ese instante. Mientras tanto, Lexi parecía estar cada vez más abrumada, vio como sus ojos se llenaban de lágrimas de angustia, y su voz se quebraba cuando trataba de darle toda la información que adquirió antes de perder la conciencia.
—…Todos ellos, bajo tierra—
(…)
TBC
N/A: Nuevo capi, y la Party ya está completa. Bienvenidos, Lexi y Duck.
Se viene el comienzo de la última Raid, y la más dificil. Esperemos que el equipo consiga la victoria o las consecuencias serán terribles.
Nos vemos la próxima semana, con un nuevo capitulo y cada vez más cerca del final.
