Aquí Ninja Britten 11 reportándose.

Esta vez les traigo un fic bastante diferente al que mi público está acostumbrado.

La temática será de Five Nights at Freddy's 4, aquella en donde el terror es uno de los mejores por los animatrónicos Nightmares, además de que el juego de FNAF 4 se estrenó el 22 de julio por lo que serán 6 capítulos hasta la fecha de anivesario.

¿Por qué elegí esto en Kotaro? Siendo el menor, me imaginé su historia como la del Crying Child, protagonista de FNAF 4 el cual tuvo una vida dura siendo molestado por su hermano mayor quien ocasionó su muerte.

Con Kotaro quiero hacer algo parecido, aunque les diré algo y es que la historia será contada de una forma diferente.

Primero iniciará con Kotaro tratando de sobrevivir a sus noches contra los animatrónicos que vienen por él y luego de eso de poco en poco se irá revelando que pasó con Kotaro para acabar así.

Desde ahora aviso que la historia será algo oscura, por lo que quedan advertidos sobre si les molesta que hago eso con unos personajes queridos. ¡No quiero lloros! No quiero escuchar como que soy cruel y muchas cosas, ¡es mi historia y hago lo que deseo! Además, esto no es canónico de ninguna manera, o sea, no mamen.

Ah, y esto no lo estreno en Halloween ya que al igual que Scott no estrenó el juego en esa fecha, sino en julio, haré lo mismo.

Además, el título del fic, I got no time, hace referencia a la canción de la banda The Living Tombstone la cual es famosa por hacer las canciones de FNAF, escúchenla, es dura y lo hace a uno pensar muchas cosas.

DISCLAIMER: Love Live! y Five Nights at Freddy's 4 no me pertenecen, todos los créditos a Kimino Sakurako y Scott Cawthon respectivamente.

Sin más, comencemos…

.

.

.

Noche 1

12:00 am

La noche había caído en el pequeño apartamento en donde un jovencito estaría despierto notando su despertador el cual indicaba que eran las 12 de la medianoche.

Sin perder tiempo, el pequeño, de cabellos negros y ojos carmines, se levantó de su cama para poder tomar una linterna e ir hacia el borde de su cama.

Delante de él poseía un armario el cual estaba un poco abierto, pero a sus lados, tenía dos puertas las cuales daban con los pasillos.

El peli negro sabía que algo no andaba bien.

Quiso gritar y llamar a su madre, hermanas o alguien que lo ayudara, pero cuando quería hacerlo, no podía.

Su voz parecía haber desaparecido y no podía emitir ningún sonido, no obstante, decidió tratar de huir de ahí.

Cuando asomó su cabeza por una de las puertas, notó que todo estaba a oscuras y cuando echó luz, notó algo al fondo del pasillo, por lo que cerró de golpe la puerta.

Para su mala suerte, la puerta no podía cerrarse, solo quedaba un poco abierta, pero antes de poder pensar en algo, decidió ir rápidamente por el otro pasillo.

Al abrir la puerta e iluminar con la linterna, pasó lo mismo. Algo estaba al fondo del pasillo que se alejó con la luz de la linterna, pero eso le dio tiempo al peli negro de cerrar la puerta, pero de nuevo, no lo hacía del todo.

Su miedo creció más y su corazón latía como loco.

Estaba sentado al borde la cama iluminando al armario, asegurándose de que no había nada, cosa que así fue.

No obstante, por alguna razón iluminó hacia atrás notando que algo se había escondido debajo de la cama lo que lo asustó.

Ahí fue donde se dio cuenta de que algo iba por él y lo atacaría por todos lados.

Ya era la una de la mañana, ni cuenta se dio que había pasado una hora, pero eso fue lo de menos.

Volvió a asomarse por los pasillos de la puerta derecha para poder ver si algo había, pero no divisó presencia de nada.

Aun así, no se atrevió a salir del cuarto y para asegurarse de que no había nada, fue hacia el otro pasillo en donde se asomó y encendió la linterna y de nuevo, no miró nada.

Volviendo a su cama, este iluminó hacia atrás notando que no había nadie en la cama. Lo que sea que lo estuviera merodeando por ahí, se había ido por el momento.

Ya llegaron las dos de la mañana y el peli negro seguía mirando a través de los pasillos, todo parecía ir con calma y podía dormirse o lo que fuera.

Pero la vida le tenía una sorpresa para ese momento.

Al sentarse en la zona de las almohadas, el oji carmín escuchó un ruido viniendo de uno de los pasillos por lo que tomó la linterna.

Cuando se asomó para poder iluminar, escuchó una respiración pesada en el pasillo derecho, era como si "eso" estuviera frente a él esperando que prendiera la luz.

Su sudor comenzó a bajar por su frente, pero decidió de golpe cerrar la puerta.

- Por favor… vete.

Sus pensamientos eran claros y pedían que lo que fuera que estuviera ahí, se largara. Al notar que la puerta estaba cerrada, los pasos de lo que estaba afuera, comenzó a alejarse.

Aunque de golpe, fue corriendo hacia la otra puerta en donde antes de prender la linterna, se esperó a escuchar algo afuera, cosa que no pasó así y cuando iluminó, notó algo en el fondo del pasillo.

Una especie de ave amarilla la cual poseía un cupcake en su mano derecha, ambos con apariencia horrenda, como si fuera producto de una temible pesadilla.

Sin embargo, el solo ver su apariencia hizo que el peli negro tuviera un recuerdo pequeño en donde parecía haber visto a esa ave o al menos algo parecido a ella antes.

Pero no le dio tiempo de pensar en más cosas ya que corrió hacia la otra puerta y no escuchó respiración cerca así que prendió la linterna de nuevo notando a eso en el fondo del pasillo.

Un conejo de color azul gigante el cual poseía una forma parecida al pollo amarillo que notó antes, aunque no fue mucho que vio debido a que se escondió rápidamente en la oscuridad.

Volviendo a su cama, se sentó en el borde, pero de golpe volvió hacia atrás iluminando encontrando con dos seres los cuales se parecían a su peluche de oso café llamado Freddy.

No obstante, esto era diferente.

Los mini Freddy poseían una forma extraña, como demoniaca y hacían un sonido extraño, parecido a los cerdos, pero de forma como distorsionada. Al ver la luz sobre ellos, velozmente desaparecieron.

Ahora estaba peor que antes, tenía tres lados en donde cosas extrañas lo estaban por atacar, y ahí fue cuando notó el reloj de su mesita que marcaba las 5 de la mañana.

En sí, faltaba una hora para que amaneciera y notó que las cosas que lo estaban acechando por los pasillos se volvieron más activos por lo que no perdió tiempo en estar atento a lo que fuera a pasar.

En un momento, por poco activa la linterna cuando escuchó la respiración de la criatura en el pasillo derecho, de suerte, reaccionó a tiempo y cerró la puerta.

Este parecía haber comprendido como es que esas cosas acechaban, así como lo que estaba detrás de él en su cama.

Pudo lograrlo.

6:00 am

.

.

En ese apartamento, se notaba al mismo peli negro, solo que de un tiempo menor que el que había estado con esas bestias.

- T-Tengo miedo… mucho miedo – susurraba él mientras tomaba su peluche de un oso de color dorado y que tenía un sombrero y un moño de color morado.

Este solo observaba como su hermana mayor, la cual poseía casi los mismos rasgos físicos que él, veía un regalo.

- Por fin, Nozomi al menos me recomendó mucho esa página de compras – la joven, que respondió al nombre de Nico, abrió la caja revelando su contenido.

Una máscara la cual tenía la forma de un zorro de color rojo y se la puso sin más.

- ¡Wow! Me veo genial así – exclamó, aunque sin darse cuenta, su hermano menor la veía con temor por esa máscara.

- Miedo… eso da miedo.

- Oh Kotaro, ¿Qué te parece? Aterrador ¿no?

- ¡No te acerques, hermana!

- Vamos Kotaro, solo será un abrazo – Nico fue hacia su hermano el cual comenzó a llorar, cosa que hizo que la peli negra se detuviera y solo suspirara – de veras que eres un cobarde, Kotaro.

Nico se fue de ahí dejando bastante decaído y lloroso al pobre de Kotaro el cual solo abrazaba a su peluche de oso.

Mañana sería otro día.