CAPITULO 4:

POV TERRY -

Sueños lucidos, noches sin dormir y días con la mente ocupada en preguntas sin respuesta.

A todo esto me enfrentaba otra vez en los últimos días, todo me preocupaba y de cierta forma estar alerta de todo y de nada me fastidiaba. Sólo llevaba días con mi nueva rutina, pero todo me parecía pesado desde que me vi obligado a empezar los días desde más temprano, pasaba horas estudiando y ensayando en el teatro.

Era hasta la madrugada que dormía, eso si es que mi mente sé callaba, ya qué a veces habían noches qué el silencio de la habitación hacia qué hubiera más ruido en mi mente, y sin darme cuenta yo mismo comenzaba a torturarme.

Se reproducian películas de terror en mi ojos que no conocía, pero aun así, creo que todavía no existe película de terror qué si quiera sé parezca a lo que sobrevivía por las noches.

Me desesperaba el querer correr adonde fuera, cerraba los ojos pero de nada me ayudaba por que cuando lo hacía, seguía viendo todo. Había intentado tapar mis oídos, sentía alivio por unos segundos hasta que las voces se hacían más fuertes. Era una tortura querer esconderme y saber que no existía lugar donde pudiera huir de mi.

Un profundo suspiro salio de mi interior cuando caminaba por los pasillos del teatro con un vacío qué hacia parecer como si nada hubiera pasado la noche anterior. Sólo el cansancio en mis ojos podían ser prueba de mi noche de tortura, era cansado cerrar los ojos y no dormir nada. Pero supongo que ahora no tenia otra opción más que esperar a que la noche llegara, creyendo qué iba lograr descansar de mi mente qué era un desastre de dudas qué a fuerza tenia que ocultar por mi bien y por el de Susana.

- Muy bien, para empezar... Muchas gracias a todos por estar aquí puntuales - hablo la voz de Robert, logrando qué volviera en si hacia el presente, uno donde Robert Hathaway junto al director nos había reunidos a todos los actores ya qué tenia que noticias qué comunicarnos - Estamos felices de que los ensayos de este año fueran más rápidos y bien hechos al mismo tiempo, y me emociona decirles que ya hemos vendido los boletos de las funciones qué serán dentro de dos meses - termino de decir Robert antes de que todos aplaudieran emocionados, hablando en susurros qué invadieron el lugar.

- ¡Escuchen por favor, todavía no hemos terminado! - el director tuvo que elevar la voz para que el ruido se calmara y Robert pudiera seguir.

- Como ustedes saben, este año nuestra idea principal era repetir una gira como la del año anterior, iba hacer en estados cercanos pero en vista del éxito de la obra, hemos decidido hacer una gira a nivel nacional. Esto significa que estaremos fuera por un tiempo mínimo de cuatro meses o más... - hablaba Robert antes de llevar su mirada directamente hacia donde yo estaba - No todo es bueno, así que les aconsejo qué vayan preparándose para dejar familia, hogar, hijos, y todo lo demás.

- ¿Cuando partiremos? - pregunto la voz de James llamando la atención de Robert qué había desviado su mirada.

- Lo haremos en cuanto terminemos las presentaciones de aquí, es casi seguro que será dentro de tres meses, tiempo que supongo será suficiente para que todos hagan los preparativos necesarios - Robert siguió dando detalles finales mientras respondía las preguntas de los demás actores.

Todos estaban emocionados por querer saber todo y empezar el viaje qué tenia ventajas como dinero, fama y trabajo por un buen tiempo, seguro estaban inquietos por sentirse completos. Mientras qué yo, solo me sentía agobiado, quizás por a que diferencia de ellos, yo no estaba feliz por irme. Debía cuidar de Susana pero a pesar de saberlo a diferencia de otros días hoy decidí cambiar mi rumbo cuando salí del teatro para ir directo mi departamento y tratar descansar para verla hasta mañana.

Con tantas cosas en mi mente, ni siquiera había prestado atención a mi imagen tan miserable, no podía permitir Susana me mirará tan cansado y sin color. Necesitaba dormir, pero... ¿Como podría dormir de una presión qué estaba en mi mente?.

Estaba cansado de sentirme privado de las limitaciones, y al parecer la única forma qué había encontrado para sentirme libre, era tomando alcohol. Generalmente lo hacía en navidad, pero hoy había llegado a mi límite más rápido. La desesperación había huido como siempre con tan solo el sabor tónico en mi paladar, habia pasado meses sin beber y ahora que lo hacía era como si algo dentro de mi se abrió para ser saciado.

Lo único que importaba era que estaba tranquilo, eso hasta que de un momento a otro fije mi mirada en el humo del cigarro. Evitando el saber por que, un profundo suspiro salio de mi interior.

Fue entonces aquí que sin poder evitarlo mas, mi mente comenzó a pensar en aquella vieja promesa rota de no fumar cigarros. No conforme con esto, el lado cruel de mi mente comenzó hacerme recordar mis únicos días de felicidad.

Ni bien había terminado y ya sabía adonde quería llevarme. Y solo tuve aue esperarde un solo segundo para que de un momento a otro entre el humo del cigarro apareciera la imagen de ella... la mujer que amaba y que por culpa del maldito destino había borrado de mi vida.

¿A que me ayudaba sacarla de mi mente cuando ella vivía en mi corazón?

Días de sol, en mi vida vi que brilló. Lo adoraba y sé apagó...Yo jamás te olvidaré.

Las pecas en su piel, sus risos rubios junto a su mirada esmeralda, cobraron vida pareciendo como si fuera real qué ella estuviera frente a mi. El haber olvidado su voz no era un problema como recordar claramente su risa tan dulce y cantarina. Era tan feliz, que dolía no escucharla todos los días.

Nuestro destino había sido decidido hace meses en una noche, y desde entonces nuestros caminos quedaron demasido lejos para coincidir de nuevo. Sé suponía que a este paso había superado su perdida, pero esta suposición se volvía mentira por el vacío en mi interior.

Cuantas ganas tenia de verla y llenarme de ella. Saber que no podía hacerlo, era igual de doloroso qué recordar mi deber con Susana. Ese tan solo detalle hizo qué mis ojos se humedecieran. Mi felicidad debía ser ella, por lo tanto tener al amor de mi vida tan cerca de no podía ser más que un injusto juego de mi mente.

Una lagrima cayó de mis ojos al mismo tiempo que su imagen desaparecía como un fantasma. No deberia estar bien recordarla, pero en mi defensa había tomado dos botellas de Brandi, era normal que comenzará a tener alusinaciones.

Que maldita miseria, pero para fortuna acabo de darme cuenta que la noche estaba llegando a la cuidad.

Ya había tenido suficiente de mi vida en estos días, así que decidido a descansar, logre ponerme de pie y caminar hasta mi cama con uno que otro desliz. El estar tan mareado fue un punto a mi favor para lograr dormir profundamente sin ser consciente de nada por unas horas hasta la mañana del día siguiente.

Mi sueño era tan ligero y profundo, que solo fue el sonido de la puerta siendo golpeada, abrió mis ojos. Un nuevo día habua llegado

junto a una visita, sería genial ver a alguien si no fuera por el pesado dolor en mi cabeza qué aumentaba por los golpes en la puerta.

- Buenos días cariño - fue lo que escuche cuando abrí la puerta, mi cerebro seguía dormido pero no tardo mucho en reconocer a la dueña de aquella dulce y suave voz.

- Buenos días mamá - mi garganta estaba demasido ácida y herida para hablar como todos los días.

- ¿Estas enfermo? - pregunto mi madre de inmediato cuando escucho lo ronca qué sonaba mi voz - Por Dios mirate, pareces un indigente con esa imagen.

- Ayer estaba peor - No era broma pero por más que lo intentará no podía evitar sonreir con ver la cara de horror de Eleonor.

- Deberías ir a bañarte - dijo Eleonor con cierto rubor en sus mejías qué delataba su molestia.

- ¿Qué haces aquí a estas horas? - pregunte intentando desviar su atención de mi descuidado aspecto.

- Quería verte y comprobar si estabas bien.

- No tienes por que preocuparte...

- Te equivocas, claro que tengo razones para preocuparme por ti - qué Eleonor se preocupara por mi no era algo tan nuevo como lo fuerte qué había elevado si voz - No es necesario que lo digas por que tu imagen habla por si sola.

La irritación de Eleonor me tomo por sorpresa al igual que su intuición, me sentía rodeado de una fiera cuando me hablaba de esa forma tan protectora, qué había mostrado desde el primer dia qué la encontré en América.

- Es ella el problema, ¿verdad? - pregunto Eleonor haciendo qué volviera al presente.

Mi cerebro aún estaba demasido perrezo para procesa información, me fue imposible entender a que se estaba refiriendo Eleonor.

Por un lado, sabia de mi historia con la mujer que prácticamente nos había unido como madre e hijo. Y por el otro lado, también sabia mi historia con la mujer que me había ayudado para entrar al teatro, la misma que tiempo después me había salvado la vida.

- Sé que Susana Marlon te necesita, pero no puedes cuidar más de ella que de ti - lo que decía mi madre era una verdad que no quería ni ver - Quizás es verdad lo que dijo esa enfermera - dijo Eleonor suavemente bajando su mirada al suelo.

- ¿Qué quieres decir? - pregunte cuando note que estaba a poco de soltarse a llorar.

- No, no es nada Terry... - respondió Eleonor con una sonrisa que trataba de disimular la humedad de sus ojos - Si no puedes cuidar de ti, entonces... - las palabras de Eleonor se habían encrecortado.

- Mamá... - alcance a decir antes de que ella se acercara a mi y me abrazara con una fuerza qué toco lo más profundo de mi sentir.

La imagen de mi niño interior deseando todas las noches un abrazo de su mamá paso por mi mente, antes me daba tristeza pero ahora solo quería regresar a el y decirle que en un futuro no muy lejano todo su rencor iba hacer cambiado por amor que haría perder el sentido de su coraje.

Ya que mas que un simple abrazo, desde nuestra reconciliación el cálido cariño qué había creado con Eleonor atraves de los abrazos había resultado ser imposible de describir al igual aue nuestra relación.

- Cuidar de ti, será mi prioridad Terry - lo que trasntimia Eleonor atraves palabras de sus palabras mientras lloraba me hicieron sentir como el mayor afortunado de todos los hombres que la admiraban.

En el fondo, por un instante deseé tener una camara cerca para guardar por siempre estos momentos con Eleonor que parecían una luz en cada paso de mi propio laberinto.