CAPITULO 5 :

POV TERRY -

Habían pasado tres días desde que vi a Susana en el hospital, no la había visitado ni siquiera en mi tiempo libre. Y haciéndo memoria lo único que sabia era qué estaba bien.

Lo que no fue fácil para mi tampoco lo fue para Susana.

No habia mostrado su ligera dependencia de mi todos los dias, hasta ahora que decidí poner algo de distancia, no hubo día en que Susana hablara de mi o preguntara por que estaba ausente. Si, ya sé que ella no merecía qué la estuviera ignorando, pero todavía no podía permitir qué ella me viera con una imagen enferma, aunque bueno hoy ya estaba mejor que otros días.

El martes, aún tenia insomnio por las noches con pensamientos qué me hacían querer ver a Susana, por suerte solo tuve que ver mi propia imagen en un espejo para frenar esa parte de mi rutina.

El miércoles, apenas había logrado estudiar el guión completo de la obra en el teatro, estar tan concentrado me inspirada a dar más de lo creía en el escenario ese día... Sentí que había dejado todos mis pesares.

El jueves, me sentía como encima de la montaña, es decir... Sentía que había dado todo y por eso creía que podía resolver lo que sea que estuviera en mi camino.

Y hoy por fin podía decir que la vida me estaba sonriendo atraves del color que reflejaba mi imagen en el espejo del camerino.

El traje de Polineces hacia qué mi figura se viera más dotada de músculos qué hace días. Mis músculos que habian desaparecido ahora estaban en su lugar. Me sentía bien en todo el sentido y saberlo me ponia de buen humor.

Estaba recuperando lo que era, pero como mi destino estaba tan maldito, que ni siquiera me dio más tiempo para seguir disfrutando.

Aun viendo mi imagen, pude escuchar cuando de un segundo a otro el paso de alguien corriendo se acercaba. Pero todavía confiado, me atreví a creer que aquellos pasos no venían hacia mi camerino.

- Terry... - me llamo la voz de Eleonor, sonando entrecortada por la desesperación en su respiración - Susana tuvo una recaída, tienes que ir al hospital de inmediato - aunque aquellas palabras hubieran venido de Eleonor, no pude evitar sentir como todo mi mundo perfecto se congelada para quebrarse enfrente de mis ojos.

Me sentí derrotado.

Pero como nada de lo sintiera me importaba, salí corriendo del teatro hacia el hospital. Susana habia tenido una recaida otra vez y saberlo hizo que mi mente no tuviera tiempo de hacerme pensar en cambiarme de ropa. La culpa pordejar sola a Susana me estaba asfixiando en una desesperante angustia por estar junto a ella como todos los otros días.

- Doctor... - reaccione poniéndome de pie ante el doctor que venia saliendo de la habitación de Susana - ¿Como se encuentra? - pregunte de inmediato, la mirada del doctor me hizo comenzar a sudar frio.

- Logramos atender a la paciente a tiempo, por ahora esta estable - respondió el doctor con alivio en su voz pero con desesperanza en su mirada.

Algo no estaba bien.

- ¿Puedo entrar a verla? - pregunto la señora Marlon a mi lado con lagrimas cayendo de sus ojos.

- Claro, solo... No la haga hablar por mucho tiempo - fue lo que dijo el doctor a lo que la señora Marlon asintió con la cabeza.

- ¿Es verdad qué se encuentra estable? - fue mi pregunta hacía el doctor cuando nos habríamos quedado solos.

Él profundo suspiro del doctor, me puso en alerta.

- Si señor, la paciente tuvo una recaida pero no fue tan fuerte como las que ha tenido y es por eso que esta estable por ahora.

- ¿Su diagnóstico puede cambiar?

- En efecto señor, como le vengo diciendo... La paciente tiene un sistema bastante delicado, dudo que algun dia sea completamente estable - hablo el doctor con una frialdad que lleno todo mi ser - Aun asi, intentaré hacer lo que este a mi alcance para responder por la vida de la señorita, hay mucha esperanza de su recuperación mientras este en este hospital.

- Entiendo... - logre decir con gran dificultad.

- Qué pasé feliz tarde señor - se despidió el medico, comenzando a caminar por el pasillo del hospital.

Verlo irse mientras recordaba lo que acababa de decir, me causó escalofríos.

- Terry... - me llamo una voz femenina que me hizo volver en si - Te traje esto - dijo Eleonor extendiendo hacia mi una bolsa.

- Gracias... - dije sin animos tomando entre mis manos esa bolsa que traia en su interior mi ropa que habia dejado en el teatro.

- ¿Ya sabes algo? - pregunto Eleonor a lo que asentí con la cabeza - ¿Y como esta?. - siguió preguntando Eleonor poniendo en aprietos a mi garganta.

- El doctor dijo que esta fuera de peligro.

- Eso es bueno, ¿verdad?.

- No lo sé...

- ¿Por que dices que no sabes? - pregunto Eleonor con ironía y confusión.

- Lo digo por que el doctor no fue muy claro con su diagnostico.

- ¿Y que fue lo que te dijo exactamente?.

Un pesar cayó en mi pecho con aquella pregunta, no quería hablar... De hecho, lo único que quería era entrar a la habitación de Susana y ver que estuviera bien.

La actitud del doctor ante esta recaida de Susana me tenia confundido, hace días decia qué el caso de Susana tenia esperanza y ahora decia que era difícil que el estado Susana fuera completamente estable algún día.

¿Qué habia querido decir con esto?.

Acaso, nada de lo que hiciera en verdad funcionaba para salvar a Susana? O tal vez si pero no por mucho tiempo?. Si es así, ¿por que ese doctor evitaba decirlo?. ¿Será por que quería una muerte tranquila para Susana?, o de plano no le importaba pedirle a los familiares qué se prepararán?.

No lo creía, pero podría ser verdad.

A fin de tanto, caras vemos, corazones no sabemos y el doctor estaba en este hospital por más de 18 años, tiempo suficiente para tener experiencia en todo tipo de casos, incluso mortales. ¿Era acaso que su trato con Susana fuera diferente o especial?.

Tenia muchas preguntás y pocas respuestas, lo mejor que podía hacer ahora para salir de mis dudas, fue entrar a la habitación de Susana.

- Terry...- me llamo la suave voz de Susana cuando entre a la habitación.

- Hola - salude mientras me acercaba viendo el cambio de su físico al instante. Su piel estaba palida y su respiración era fuerte.

- Creí que ya no iba a verte - hablo Susana con voz entrecortada y con ojos entrecerrados, pareciendo cansada.

- Lo siento... - no podía dejar de sentir la culpa por verla en aquel estado tan vulnerable.

- No me arrepiento...

- ¿Qué? - reaccione cuando escuche con claridad las palabras suaves de Susana.

- Si pudiera retroceder el tiempo, haría lo mismo que hice. No cambiaría mi destino por nada por que ahí estas tú - decia Susana mientras sus ojos se llenaban de lagrimas - Te salvaría todas las veces sin importar el final, eres la unica razón por la que puedo sonreir.

Las palabras de Susana, me paralizaban hasta el punto de dejarme sin palabras. Aún estando con ella era difícil entender mi dualidad entre querer y no querer.

- Susana... - dije su nombre con el pesar que sentia en mi pecho y que subia hasta mi garganta.

- ¿Dieron las fechas para la gira? - pregunto Susana desviando la atención de mis pensamientos que sé volvieron un caos.

- Susy, eso no es lo importante ahora... - estaba dispuesto a seguir guardando la verdad, pero al parecer Susana estaba cansada de mi mala costumbre.

- No podrás quedarte si ya dieron las fechas para la gira, tendrás que irte... - mientras hablaba pude notar como los ojos de Susana se humedeciendo - Dime la verdad por favor - pidió Susana llevando su mano hacia la mía haciendo parecer esto como una súplica.

Y aunque dudé en acceder, al final decidí hablar con la verdad.

- La gira empezará cuando terminemos las presentaciones de aquí, será dentro de tres meses.

- ¿Tres meses? - repitió Susana a lo que yo asentí con la cabeza - No creo que me haya recuperado en tres meses... Sería un milagro si pasará - las lagrimas comenzaron a caer de Susana ante la cruel realidad.

Estaba en este hospital hace más de un año, no había tenido ninguna mejora desde entonces y como ella lo dijo, sería un milagro que solo en tres meses ella estuviera bien, pero aun así...

- El doctor me dijo que todavía hay esperanza - si bien habia evitado lo que habia dicho hace tan solo unos momentos, era verdad que hace semsnas el doctor habia mencionado la posibilidad de dar de alta a Susana dentro de algún tiempo.

- No estoy bien Terry, asi qué por favor evita decirme falsas esperanzas - la mano de Susana se habia alejado de la mia, mientras que su mirada brillaba por la molestia.

Senti una espina al verla y darme cuenta que su mano se habia vuelto puño mientras su fría mirada estaba sobre mi. No había tenido una sola discusión con ella desde que estaba a su lado, no la habia visto quejarse ni nada de esas cosas pero ahora que lo hacía ciertamente me sentía intimidado.

- Si vas estar en gira, necesitas ser libre de mi - esto me hizo reaccionar.

- ¿A que te refieres? - la mirada de Susana fue hacia mi cuando hice aquella pregunta.

- Ya eres libre Terry, desde ahora ya no quiero verte.

- Susana...- intente decir pero ella fue más rápida que yo.

-!No me digas nada!... - grito mientas se soltaba a llorar con mas fuerza - Estoy terminando con esto, por favor vete y no vuelvas - la seguridad y seriedad de Susana me hacia sentir como en un abismo de incertidumbre.

Estar lejos es lo que necesito para sentirme menos miserable, pero aunque quedarme me estuviera consumiendo no podía alejarme como si nada, ya qué despues de todo Susana me había salvado. Si no fuera por esa maldita salvación, yo fuera libre de este hospital, de ella y de su amor que me hacía sentir culpable.

Culpable por ser incapaz de amarla.

Si tan solo mi corazón se abriera y dejara en el olvido el pasado, esté momento al menos para Susana sería diferente... Bien o mal todos merecemos amar y ser amados, sin condiciones, sin miedo, ni frialdad.

La oportunidad de irme lejos estaba al frente de mi otra vez, pero aun así...

- Susy, no puedes pedirme que me vaya cuando mi lugar es a tu lado hasta que la muerte nos separé - sabia que en esto no tenia la opción de decir "si".

Mi deber con Susana se volvía claro cuando recordaba la promesa que habia hecho de ser feliz, no me importaba si estar al lado de alguien más significaba una obligación por que aquella promesa se había convertido en una condena que estaba decidido a cumplir.