CAPITULO 8 :
POV TERRY -
Después de mi respuesta, Susana dejo en el olvido lo que ella había dicho para mostrar su felicidad, ni siquiera fue necesario decirle algo más para que se acercará y me abrazara como si yo fuera una estrella, qué había bajado del cielo a su infierno después de tanta espera.
No hubo espacio para declararle mi amor, y tal vez por esa razón no sentía que algo aparte de mi rutina hubiera cambiado.
- Que bonito día hace, ¿no te parece? - pregunto Susana cuando salíamos juntos hacia el jardín del hospital.
- ¿Te gustan las rosas? - pregunte cuando note que Susana mirada con cierta emoción las rosas qué estaban por el camino.
- Cuando estaba en el teatro recibía muchos arreglos de rosas... - la voz de Susana había sonado suave.
-¿Quieres ir a otra parte? - no me gustaba interrumpirla, pero cuidar de ella incluía no hablar del teatro y hacerle recordar su vida antes del accidente.
- Llévame adonde te sientas comodo para comer - respondió Susana haciendo que recordará el motivo por el qué estaba en el jardín del hospital.
Tal vez fue en mi delirio de una noche, pero lo cierto es que desde hace días había decidido compartir más de mi tiempo con Susana, esto incluía tomar el almuerzo después de dormir en la mañana.
No me hacia feliz...
Pero aún así, supongo que había pasado tanto tiempo sufriendo que ahora comenzaba a sentir cariño por mi dolor, una especie de ternura qué me hacia sonreir por la desgracia. En este momento, todo en mi parecía ser gan superficial que no me importo ni en lo más mínimo hacer un compromiso solo por desesperación.
Aún así, no pude evitar que el efecto de mi decisión fuera directo al interior de mi pecho que todavía luchaba por defenderse de la vida y del destino oscuro qué le estaba haciendo vivir en los últimos días sin compasión.
Ni siquiera quedarme con Susana causó tanto daño como pedirle matrimonio. Mi voz apenas habia salido entre palabras memorizadas, sudaba frio y tuve que luchar contra las ganas de llorar por lo que estaba haciendo. No era esto lo que realmente quería, todo mi ser dolía y creo que sé destruyó en el mismo segundo en que Susana había dado "El si acepto".
Lo habia hecho...
O mejor dicho, estaba hecho.
Y luego de ese instante, mi alma adolorida hizo que por mi mente pasará la imagen de ella...
- ¿Ya te vas? - pregunto Susana cuando me puse de pie, sintiendo como un nudo en mi garganta había aparecido presionando en mi pecho.
- Si - logre decir con dificultad.
- ¿Estas bien? - pregunto Susana notando de seguro el ritmo rápido de mis movimientos.
- Si, nos vemos después - pude decir antes de salir prácticamente corriendo de ese jardín, el lugar donde cayeron las últimas escasas gotas que tenia de mi vida.
Este era mi camino, y si bien yo mismo lo había elegido no podía evitar sentirlo pesado en una desesperación que me hacia actuar sin pensar en las consecuencias. Había comentido un error y si tan solo hubiera sabido que me dañaría por completo, hubiera preferido mejor solo quedarme al lado de Susana con un alma inservible para querer amar.
Pero, ¿que sentido tenia arrepentírme cuando ya no había marcha atrás en mi decisión?.
- ¡Muy bien, acérquese todos! - grito fuertemente el director, llamando ka atención de todos los actores que estábamos ensayando - Como bien saben, dentro de unos días estaremos estrwando obra nueva al público, así que a partir de ahora los ensayos serán de la obra completa - termino de decir el director, cuando murmullos entre mis compañeros.
Esta compañía seguía su propio camino con frialdad en todo momento, no se detenía por nada ni por nadie... Ni siquiera por el descanso de los actores.
- Muy bien, no hay tiempo que perder - hablo una vez más el director, antes de dirigir la mirada hacia mi dirección - !Vamos, todos a sus lugares! - la orden del director, nos hizo reunir a todos tras el escenario.
Estando ahí, mi mente quedo enfocada en lo que iba hacer eso sin importar mi angustia, definitivamente actuar era mi talento.
- Oye Terry... - me llamo una suave voz a mi lado - Felicidades.
- ¿Qué? - reaccione aturdido cuando después de tanto tiempo, james estaba hablando conmigo directamente.
- No esperaba la noticia de tu compromiso con Susana - dijo james con una sonrisa maliciosa en su rostro mientras me miraba con ese brillo que no dejaba de transmitir superioridad - Ella estuvo esperando por ti todo este tiempo, y aunque demoraste. Me alegra que al menos por fin te decidieras asumir tu compromiso.
Las palabras de james junto a su aire tan despreciable, me sorprendieron por un instante hasta que recordé que en algún tiempo atrás James había estado interesado por Susana. No estaba muy seguro pero según los rumores que había escuchado de mis compañeros ellos intentaron tener algo así como una relación que fue como una montaña rusa que finalmente decayó luego de que Susana se diera cuenta de "la realidad de sus sentimientos".
Entender la actitud de James era demasiado difícil para tomarle importancia, aún así la actitud que James mostraba en un principio era muy negativa todo el tiempo y aunque trato de ocultarlo no fue necesario acercarme tanto para darme cuenta que mi presencia lograba ponerlo de mal humor. Pero con el pasar de los meses, su actitud observadora fue disminuyendo y disminuyendo hasta desaparecer o algo por estilo ya qué ahora incluso se encontraba a mi lado como si nada, o eso creía.
- Como sea, espero que me invites al gran dia - hablo james haciendo qué volviera el presente - Aunque no lo creas, será divertido verte como el patético y triste protagonista encadenado por siempre a una mujer que no ama - dijo james, antes de alejarse con la plena satisfaction de haber perturbado todo mi interior en una amargura que sentía en la garganta.
Un suspiro salio de mis pulmones, debía mantener la cama si no quería sumergirme en la profundidad de la tristeza por aquellas palabras que escondían mi verdad. Y que es por más que quisiera aferrarme a creer que podia con este camino, en cada paso que daba esto me parecía un esfuerzo tiránico por alcanzar aquella felicidad que ahora la sentía impotente.
- !Muy bien vamos a comenzar! - el grito del director hizo qué todos ocuparamos muestras posiciones y empezaramos a ensayar la primera escena de la obra "Antigona" de Sófocles, la misma que en el extranjero había sido un total éxito.
Lo cual era algo particular ya que "Antígona" en la obra representaba un héroe trágico y al mismo tiempo un ícono feminista. Esta obra era tan importante que aunque el director y el mismo Robert conocieran el talento de Karen Kleiis en el escenario, ellos no dudaron en hacer audiciones para el papel protagónico.
Por mi parte, también esperaba audicionar pero justo en los días que estaba estudiando el personaje de Èteocles, Robert llegó hasta mi diciendo:
- Terry, desde ahora ya no necesitarás audidionar para conseguir un papel protagónico. De ahora en adelante, los papales llegarán a ti y tú serás el que decide - empezo a decir Robert mirándome seriamente - Si te sirve de algo dejame decirte que tu sola mencion de tu nombre en la obra, hara que todas las presentaciones sean exito seguro en taquilla.
- ¿Enserio? - me parecía difícil de creer que Robert y el público en general siguiera creyendo en mi después de haber abandonado por un tiempo el escenario.
- Así es, el público no para de hablar maravillas sobre ti allá afuera, eso es por ti y por haber representado al mejor Romeo de la historia - la ilusión y seguridad de Robert tuvieron sentido meses después cuando intérprete al villano de Aquiles.
Un personaje que sin duda gano mucho más público en taquillas que Romeo, y ahora parecía que el personaje de Polineces quería superar a todos los demás. Con todo esto no solo gane más tiempo para ensayar si no también, reconocimiento. Es decir, con el pasar del tiempo luego del éxito de Romeo, la imágen de mi rostro se convirtió en uno de lo más conocidos, no solo en New York.
Y ahora mi audiencia, era incluso un poco más grande que la de mi madre. Tanto enfoque en mi, me alegraba hasta que recordaba esa presión de dar lo mejor de mi, algo que en especial no estaba haciendo en estos días.
Pero aún así...¿Cómo podría dar todo de mi cuando mi mente estaba lejos del escenario?.
De cualquier forma no podía dejar de preocuparme por la imagen de Susana queno había desaparecido de mi mente desde las palabras de James y ahora lo único que quería era concentrarme en actuar y dar todo lo que tenía para mi mejor pelea como Polineces.
Y ahora mi audiencia, era incluso un poco más grande que la de mi madre. Tanto enfoque en mi, me alegraba hasta que recordaba esa presión de dar lo mejor de mi, algo que en especial no estaba haciendo en estos días.
El rirmo y la intensidad de la pelea se mantuvo pareja en los primeros minutos, la sed de venganza junto a la ignorancia hacia que diera más de mi al enemigo que no se cansaba de responder al ataque. La necedad era nuestra fuerza que sin darnos cuenta se estaba agotando poco a poco.
La sangre junto a los hombres caían a mi lado como si nada, pareciendo que estaban rindiendose al final de su destino.
- ¡Tu no eres más que un infame! - la dureza de la mirada de Èteocles a través de mi compañera Michael parecían ser igual de hirientes que sus ataques - Y cuando mueras, no habrá otro sucesor más que tu gran señor Èteocles - la fuerza y furia de estas líneas fueron demostradas en un solo golpe que logró impactar en mi espada rota que cayó al suelo de inmediato.
La única arma qué tenia para defenderme estaba hecha pedazos, mi enemigo seguía con sed de más y yo no tenía adónde huir para sobrevivir.
Mis heridas, la respiración agitada y mi sudor fueron vistos de menos ante los ojos del personaje Èteocles que ahora parecía tener la imagen de un gigante que se acercaba a mi como un león salvaje en busca de su presa.
-Miserable perfido - exclamó mi enemigo, riendo ante la victoria - Me causas tanta pena que quisiera dejarte vivir, pero para tu desdicha no puedes estar cerca de mi, ni siquiera en mis peores pesadillas.
- ¡Tu no eres más que un infame! - la dureza de la mirada de Èteocles a través de mi compañera Michael parecían ser igual de hirientes que sus ataques - Y cuando mueras, no habrá otro cuidado sucesor más que el gran señor del estadoÈteocles - la fuerza y furia de estas líneas fueron demostradas en un solo golpe que logró impactar en mi espada rota que cayó al suelo de inmediato.
La única arma qué tenia para defenderme estaba hecha pedazos, mi enemigo seguía con sed de más y yo no tenía adónde huir para sobrevivir.
- No eres nadie para mi - respondió mi enemigo endureciendo las facciones de su rostro - He ganado, y tu no puedes tener un final más digno que ver mi rostro antes de morir - sin dudarlo, mi enemigo llevó su espada directo a mi abdomen.
El impacto se sentía tan real, que en automático de mi interior salio un lamento que describía la frustración qué sentía por haber sido derrotado incluso en una pelea qué no era la mía.
- Ojalá logres apreciar la gentileza de tu señor por terminar con tu sufrimiento - fue lo último que escuche antes de que la misma espada de antes fuera clavada hasta lo más profundo de mi pecho.
La herida de esta pelea no me era tan dolorosa como la herida de la humillación. Mi pesar era tan profundo qué me estaba dejando en una sequía mortal".
Fue entonces ahí, tirado en el suelo y con la mirada puesta en la luz del escenario que por mi mente paso la imagen de Susana al lado de mi como tanto lo había deseaso con ella...la única mujer que se fue dejando los gritos de mi alma en una oscuridad de la quería salir para ser libre, feliz y salvo de este camino que había elegido.
