—Al menos la bienvenida al pueblo no fue la peor—.

con la caja de magdalenas en mi espalda, caminé por un camino que me llevaba al sur del pueblo de Ponyville. Mis alforjas chocaban con mis costados de vez en cuando, una más pesada que la otra, pero más ligeras que antes.

o mi dinero, gemi para mis adentros mientras caminaba. Si estuviera de vuelta en la tierra, probablemente uno de estos bits costaría como trescientos o cuatrocientos dólares cada uno, creo. mi paso era un poco rápido, no era como si me sintiera perseguido ni nada, es solo que siempre caminé más rápido que una persona normal, claro, cuando me acompañaban, me adaptaba a su caminar más lento.

También era porque vivía en una parte peligrosa de la ciudad, así que me acostumbré a caminar más rápido y haciendo el menor ruido posible, pozo, como Changeling, ese hábito no cambió, solo que no era tan silencioso como antes. Claro, el clip clop de los cascos era molesto, pero podía amortiguarlos lo suficiente como para ignorar mis propios pasos.

Miré un momento a mi alrededor, había varias tiendas, no muy impresionantes, ni mucho que destacar de ellas.

cuando ya estaba saliendo del pueblo, miré a mi derecha el conocido bosque Everfree. Las historias rondan ese lugar, pero lo único de diferente que tiene de los bosques que conozco de la tierra son las criaturas míticas que habitan en él. El resto es solo un bosque normal, un poco espeluznante, pero normal.

también, cuando me aleje un poco del pueblo, vi un puente que pasaba por un pequeño arroyo que dividía el everfree del pueblo, vi una pequeña cabaña, también vi varios animales alrededor.

no me distraje mucho con eso, miré hacia adelante y vi una 'casa' hecha de madera de dos pisos. Decirle a esta choza una casa. No sé si me estafó la alcaldesa mare, o era porque este lugar no había sido usado en mucho tiempo.

la respuesta, bueno, la segunda, porque bueno, me paré en la puerta de entrada y me senté sobre mis ancas, saqué la llave de mi alforja, la pasé por el pestillo de la puerta y un cliksono. Cuando abrí la puerta, salió una bocanada de polvo. Vi muchas partículas de polvo por todo el lugar. Lo único bueno de este lugar es que ya venía amueblado, eso y que tenía un techo de tejas y no de heno.

bueno, me volví a parar y entré en la casa, caminé un poco y llegué a lo que creo que es la cocina, coloqué la caja de magdalenas en el mostrador junto con mis alforjas, miré alrededor de la cocina para ver si había algo con lo que limpiar.

no mucho, pero algo que se destacó fue una puerta que estaba debajo de las escaleras. La abrí y reveló un armario con utensilios para el aseo del hogar.

claro, una escoba de paja, un rastrillo de hierro y una hoz pequeña.

Agarré la escoba, me paré en mis patas traceras, y empecé a barrer.

tuve que abrir todas las puertas y ventanas para poder sacar todo el polvo que había en este lugar. No sé cuánto tiempo había pasado exactamente, pero veía por una ventana el atardecer.

*GURP*

—Cállate,— le gruñí a mi estómago, lo cual me respondió haciendo resonar toda mi caja torácica, —ok hora de comer—.

Agarré la caja de magdalenas de mi mostrador y salí a fuera, dejé la caja a un lado y me senté debajo de un árbol que estaba cerca de la casa y miré el ocaso.

antes de que tuviera otro pensamiento, mi estómago hizo notar su presencia haciendo vibrar todo mi abdomen. Miré hacia abajo un momento, mi tripa no paraba de rugir y vibrar por la comida que tenía cerca.

me acomodé en una postura humana para sentarme, me recosté sobre mi espalda más contra el árbol y con mi telequinesis, movi la caja que contenía mi alimento, la coloqué sobre mis piernas traseras, abrí la caja y el olor a pan recién hecho chocó contra mis fosas nasales junto con el olor al amor con lo que fueron hechos.

Agarré uno y lo mordí, agarrando un gran pedazo con mi boca. 'Azucarado' me deleite por lo suave que era y por el amor que contenía.

Esa sola Magdalena, recién hecha, logró reponer algo de la magia que había acabado de usar, e hizo que mi tripa se callara por el momento. Cuando agarré otro número algo diferente, lo agarré con ambas pezuñas, apretándolo y amasando la base para comprobar su textura.

—Duro—.

Con la magdalena en la pezuña, me la llevé a la boca: el sabor del amor que debería tener ahora no es más que un vestigio de lo que solía ser. Mordiéndola, saqué un pedazo de la magdalena; el amor era un poco rancio pero comestible.

—Ugh, joder—. Miré de nuevo a la magdalena que había acabado de morder, —es mejor que nada—.

Con ese último pensamiento comí el resto de las magdalenas que había en la caja.


—¿Uf, qué puedo hacer ahora?— dije mientras miraba la habitación en la que iba a dormir.

—¿Qué era lo que diría mamá, si viera esto?—.

Sentí algo húmedo caer de mi rostro por mi lado izquierdo; ya sabía lo que era.

me di una bofetada mental, no tengo que pensar en el pasado, giré en mi propio eje para poder centrarme en lo que iba a hacer ahora.

Parándome en mis pezuñas traceras, las usé como apoyo. Con mis pezuñas delanteras agarré el lateral del colchón.

—Uno, dos,— dije mientras empezaba a tensar los músculos de mi cuerpo —tres—.

con un empujón hacia arriba le di la vuelta al colchón, que cayó al piso. Bueno, eso está fuera ahora. Miré las tablas que tenía la cama, las revisé por si tenía algún daño. No hay termitas, así que no tendré que preocuparme por eso. Agarré el colchón y lo puse de manera vertical, apoyándome con las pezuñas delanteras en el colchón. Hice una maniobra para que mis patas traceras recibieran todo el peso, mientras que con las delanteras lo equilibraba sobre mi abdomen.

—Es un poco pesado y es difícil moverse de esta manera—.

con un suspiro para relajarme y acostumbrarme a mi nuevo equilibrio, di un paso tentativo, no me caí, bien di otro paso y me dirigí a la puerta de la habitación. Pasé por la puerta y entré al pasillo del piso superior, dejé el colchón al lado de las escaleras.

Regresé a la habitación y tomé una de las tablas que tenía la cama. Con la tabla usándola como muleta regresé al pasillo, me coloqué sobre mis patas traseras y centré mi equilibrio.

*Golpe*

Con un buen swing de la tabla, golpeé la cama; está a su vez soltó una gran bocanada de polvo. Viendo que mi idea funcionó y no me caí, decidí hacerlo de nuevo.

*Golpe*

Con un poco más de confianza di otro golpe, el cual soltó más polvo. Solté la tabla y la coloqué contra un muro del pasillo, agarré el colchón nuevamente y lo giré para poder golpear el otro lado.

Más polvo salió con el siguiente golpe junto con otros tres. Deje la tabla a un lado y volví a agarrar el colchón, esta vez me puse del lado donde estaban las escaleras.

Eso fue una mala idea, pero mi mente cansada no se había dado cuenta y bueno.

Cuando ya había levantado el colchón lo suficiente, mis patas traseras cedieron ante el peso y me caí. Eso hubiera sido todo si el colchón no me hubiera empujado.


Escuché los sonidos de pájaros cantar por la ventana, abrí ambos ojos solo para ver un rayo de luz a mi derecha que entraba por la ventana.

Confundido por haber despertado en el suelo y cerca de la puerta principal, la cual seguía abierta; por cierto, mi cerebro terminó de reiniciarse para poder entender lo que había pasado.

'Ugh' gemí al intentar levantarme del suelo —bueno, no volver a poner un colchón por las escaleras... tampoco trabajar demasiado fatigado

Intenté levantarme nuevamente, esta vez tuve algo más de éxito, aunque un poco mareado. Revisé mi cuerpo quitinoso en busca de daño, no había mucho dejando de lado alguna que otra cicatriz o daños permanentes que ya tuviera.

Miré a mi cocina, —augh, hombre— dije. Después de ver el mesón de la cocina vacío, intenté caminar hacia él, solo para casi perder el equilibrio. —Tal vez que tenga una conmoción cerebral débil,— dije para mis adentros.

Mirando alrededor de mi sala. Encontré mis alforjas tiradas en el suelo, sin mi bolsa de Bits. Golpeé la alforja con mi pesuña delantera derecha, solo para casi perder el equilibrio.

—recuerda, conmoción cerebral—. me dije a mí mismo, intentando procesar lo que pasaba.

cuando volví a tener algo más de equilibrio, movió esta vez de manera más segura la alforja, no estaba vacía por lo menos, la abrí y encontré el mapa y la llave que tenía.

—Lado bueno, todavía tengo el mapa y la llave— dije mientras tiraba las alforjas sin la llave hacia la mesa que tenía —lado malo, no tengo Bits—.

Caminé un rato por mi sala y cocina, revisando que todo lo que tenía, que estubiera hay todavía, no faltaba nada, creó. Pasé por el comedor y fui a la sala de estar, nada había cambiado, miré las escaleras.

me preparé mentalmente para volver a subir las escaleras. Cuando di el primer paso, mi cuerpo se sintió mareado. Di un paso con mi otra pezuña con más fuerza para enfocarme en el dolor. Eso ayudó. Respiré profundamente mientras daba otro paso hacia adelante. Con más confianza, miré al final de las escaleras para ver el colchón que me había tirado.

cuando llegué a la cima, tomé una decisión: no voy a cargar esto, así que hice lo contrario. Empecé a arrastrarlo devuelta a la habitación de donde lo había sacado. Volví al pasillo a por la tabla que había usado para azotar el colchón. regresé a la habitación para dejarla en su lugar en el marco de la cama.

con eso echó busqué en el armario de la habitación, en su mayor parte vacío. Vi una caja en el fondo, la agarré y la arrastré hacia el centro de la habitación. Dentro había una manta y una sabana. Las miré un momento, luego arrastré la caja hacia la ventana. Saqué con cuidado lo que parecía la sabana, me apoyé con mis codos en la ventana para mantener el equilibrio.

Desenvolvió la sabana, la agité varias veces para poder sacar la mayor parte del polvo que tenía. Luego de un rato de hacerlo, regresé a la habitación con la sabana envuelta en mi abdomen, miré el colchón que todavía seguía fuera del marco de la cama, suspiré y lo arrastré hasta el lado de la cama.

—Bueno, otra vez,— dije para mí mismo mientras colocaba mis pezuñas en posición. ―Uno, dos.―

Relajando mis músculos y empezando a tensarlos.

—¡Tres!—

gruñí mientras hacía un esfuerzo, el colchón se levantó del suelo y cayó sin ceremonias encima del marco de la cama.

jadeé un poco por el esfuerzo, cuando di otro paso adelante, esta vez sí perdí el equilibrio y terminé con la cabeza en la cama.

—Tener una conmoción cerebral no es divertido—. Me quedé en esa posición por un tiempo mientras me recuperaba. —How, hombre, creo que dormiré un rato más en la cama... Esta vez —.

luego de un minuto o dos de estar con la cabeza en el colchón, me levanté poco a poco, reconponiendo en mis cascos. Caminé lentamente alrededor de la cama, acomodando las partes que estaban salidas. Luego, con la manta que tenía enrollada en mi barril, empecé colocando la esquina más cercana para poder rodear todo el colchón.

con ese trabajo hecho bajé las escaleras, el mareo no se había ido, pero ya había pasado tiempo suficiente como para acostumbrarme a él. cerré las puertas y ventanas del primer piso. Hecho eso, agarré una escoba y subí las escaleras, coloqué la escoba fuera del marco de la puerta y empecé a cerrar las ventanas que había abierto ayer.

con todo cerrado apropiadamente, volví hacia lo que había denominado mi habitación, cerré la puerta.

Entré en la cama y cerré los ojos.