Regina se desliza detrás de su escritorio, el suave roce de su pluma contra el papel rompiendo el silencio que llena su espacioso despacho. Emma se encuentra frente a ella, su atención dividida entre los informes dispersos sobre la mesa y la figura elegante de Regina a través de la habitación.
Los minutos pasan en un cómodo silencio mientras Regina y Emma se sumergen en su trabajo. Para Emma, la tranquilidad del momento es una extraña pero bienvenida sensación. A pesar de la tristeza que pesa en su corazón por su reciente ruptura con Hook, encuentra consuelo en la presencia serena de Regina. Recuerda los días en que eran enemigas acérrimas, enfrentándose con palabras afiladas y miradas desafiantes. Ahora, sentadas juntas en silencio, se siente una extraña sensación de paz y comodidad que nunca habría esperado.
A medida que la tarde avanza, Regina se levanta para recibir el almuerzo que pidió en Granny´s, invitando a Emma a unirse a ella en la mesa adyacente. Mientras comparten una comida sencilla, Emma se siente cada vez más relajada, encontrando un sentido de conexión y comprensión en la compañía de Regina que nunca había experimentado antes sus conversaciones fluyendo con una facilidad natural mientras discuten temas tanto mundanos como significativos.
Regina mira preocupada a Emma ante los acontecimientos recientes. -¿Qué crees que deberíamos hacer con esa chica, Emma?- pregunta, su voz cargada de incertidumbre.
Emma, reflexiva ante la pregunta, frunce el ceño mientras considera sus opciones. -No estoy segura, Regina- responde finalmente. -Parecía tan frágil cuando la encontramos. No podemos simplemente dejarla en el hospital sin saber quién es o de dónde vino, es una niña todavía.
Regina asiente, su expresión seria mientras contempla las palabras de Emma.
-Tienes razón, Emma- concede, su tono suavizándose ligeramente - Pero tampoco podemos ignorar lo sucedido.
Emma exhala lentamente -Lo sé - murmura, su voz cargada de preocupación. - Pero algo me dice que esta chica tiene algo importante que ver con nosotras - Regina levanta una ceja, intrigada por las palabras dichas. -¿Qué quieres decir con eso?- pregunta,su curiosidad despertada.
Justo cuando están sumergidas en una conversación más íntima, los teléfonos celulares de ambas mujeres suenan simultáneamente, rompiendo el tranquilo ambiente de la habitación. Emma y Regina intercambian miradas de sorpresa antes de sacar sus teléfonos y mirar las pantallas iluminadas.
Emma ve el nombre de Hook en la pantalla y siente un nudo en el estómago, preguntándose qué podría ser tan importante como para que él la llame en ese momento. Regina, por otro lado, ve un número desconocido en su pantalla y se pregunta quién podría estar llamando.
-Es Hook- murmura, su voz llenándose de emociones encontradas - Espero que no sea nada malo.
Regina asiente con comprensión mientras Emma contesta la llamada, su corazón latiendo con ansiedad mientras escucha la voz de Hook al otro lado de la línea -¿Hook? ¿Qué pasa? - pregunta, su voz tensa.
Hook le asegura a Emma que Hope está bien y que van a salir a comer algo juntos. Emma siente un alivio momentáneo al saber que su hija está bien, pero sus pensamientos vuelven rápidamente a la chica desconocida en el hospital.
Mientras Emma habla con Hope ya que Hook le pasa el teléfono a la niña, trata de mantener la conversación lo más larga posible a pesar de la corta atención de una niña de cinco años.
Regina atiende la llamada desconocida y era del Hospital y mira a Emma - Es sobre la desconocida - murmura, su voz llena de anticipación. -Dice que ha despertado.
Emma y Regina comparten un rápido intercambio de miradas antes de colgar sus teléfonos y ponerse en marcha hacia el hospital. La tensión en el aire es palpable mientras hacen su camino en auto a través de las calles de Storybrooke, sus pensamientos llenos de preguntas sobre la misteriosa chica que ahora ha despertado.
Al llegar al hospital, son recibidas por el médico de guardia, quien las conduce hacia la habitación donde se encuentra la chica desconocida. La joven está sentada en la cama, mirando alrededor con expresión confundida y desorientada.
Mientras Emma y Regina se acercan, a la desconocida siente un nudo en el estómago. Ella sabe quiénes son estas mujeres y cómo llegó a este extraño lugar, pero no puede permitirse revelar demasiado sin poner en peligro el delicado equilibrio del tiempo y el espacio.
Emma y Regina se acercan con cautela, observándola con curiosidad. La joven levanta la mirada y sus ojos se encuentran con los de Emma y Regina, su expresión cambiando repentinamente a una de reconocimiento.
-Emma… Regina…- murmura, su voz apenas un susurro.
La mujeres intercambian una mirada sorprendida antes de acercarse más a la cama. -¿Cómo sabes nuestros nombres?- pregunta Emma, su voz llena de intriga.
La desconocida frunce el ceño, luchando por encontrar las palabras adecuadas para explicar su situación sin revelar demasiado - Lo siento, no puedo explicarlo completamente ahora mismo, mi nombre es Amy - responde con cautela. - Sé quiénes son ustedes y cómo llegué aquí, pero hay mucho más en juego de lo que puedan imaginar.
Regina estudia a Amy con atención, reconociendo la cautela en su voz y la tensión en su postura. -¿Puedes decirnos algo más?- pregunta, su tono lleno de curiosidad.
Amy vacila por un momento antes de responder. - Sé que mi presencia aquí es accidental, pero también sé que debo ser cuidadosa con lo que digo. No puedo permitirme alterar nada que pueda afectar a quienes me rodean- explica, su voz temblorosa.
Emma y Regina intercambian miradas, comprendiendo la gravedad de la situación. -Entendemos- dice Emma con suavidad - Estaremos aquí para ayudarte en lo que necesites.
Mientras Emma y Regina se preparan para descubrir la verdad detrás de la llegada de Amy, la joven lucha por encontrar una manera de regresar a su propio tiempo sin causar daño alguno.
Regina se acerca a Amy con determinación, deseosa de obtener más información. -Amy, necesitamos saber cómo podemos ayudarte-, dice con voz firme pero compasiva. -Entiendo que puede ser difícil hablar del tema, pero estamos aquí para ayudarte. ¿Hay algo que puedas decirnos?
Amy vacila por un momento, sus ojos claros reflejando una mezcla de miedo y determinación. -No puedo decir mucho, pero necesito ayuda para controlar mejor mi magia. Mi falta de control me ha traído aquí-, confiesa, con la mirada baja, incapaz de enfrentar directamente a Regina.
Regina asiente, reconociendo la seriedad de la situación. - Entiendo. Haremos todo lo posible para ayudarte a controlar tus poderes-, promete, con una mirada decidida. - Pero también necesitamos saber más sobre ti. ¿Podrías decirnos tu edad y de dónde provienes?
Amy parece nerviosa ante la pregunta, sus ojos evitando el contacto con los de Regina. - Tengo 13 años- , responde con cautela. - Nací con magia, gracias a mis padres- , agrega rápidamente, tratando de evitar mencionar quiénes son. - Pero mi magia es demasiada, y no he podido controlarla. Con el tiempo, ha ido aumentando y ahora… ahora se ha desbordado.
Regina asiente, comprendiendo la gravedad de la situación. -Entiendo. Haremos todo lo posible para ayudarte a controlar tus poderes y superar esta situación- asegura, con una mirada comprensiva hacia Amy con instinto maternal.
Regina estudia a Amy con atención, notando el parecido que tiene con alguien que no puede identificar. Su cabello negro y sus ojos claros le resultan familiares, pero no puede recordar de quién se trata. Un sentimiento de intriga la invade, pero decide centrarse en la situación actual y en cómo puede ayudar a a la chica.
Después de salir del dormitorio del hospital donde está Amy, Regina busca a Emma para discutir la situación. Se encuentran en el pasillo, rodeadas por el bullicio del hospital, pero sus miradas se mantienen centradas una en la otra.
-Emma, necesito hablar contigo sobre la chica-, comienza Regina, su voz llena de seriedad pero también de confianza hacia su amiga.
Emma asiente, preparándose para escuchar lo que Regina tiene que decir. -¿Qué pasa con Amy?- pregunta, con una mezcla de curiosidad y preocupación.
Regina respira hondo antes de continuar. - Amy está teniendo problemas para controlar su magia, puedo sentirlo, y nos ha pedido ayuda. Sé que tú también eres buena con la magia, pero siento que puedo ser de más ayuda en esta situación-, explica, buscando el apoyo y el consejo de Emma.
Emma asiente, entendiendo la preocupación. - Lo entiendo, Regina. Si crees que puedes ayudarla mejor, entonces confío en ti, además tu eres la experta-, responde, aunque con un ligero temor por lo que pueda suceder.
Regina asiente. - Gracias, Emma. Significa mucho para mí-, dice sinceramente, agradecida por la confianza de su amiga.
Emma sonríe, pero su preocupación aún se refleja en sus ojos - Pero prométeme que me mantendrás informada y que podré venir a visitarlas regularmente para asegurarme de que todo esté bien-, insiste, determinada a estar presente para ayudar en lo que sea necesario.
Regina asiente, reconociendo la importancia de tener el apoyo de ella. -Por supuesto, Emma. Te necesitaremos de todas formas-, asegura.
Con todo decidido, Emma se despide de Regina y se dirige al encuentro con Hook y su hija Hope, mientras Regina se prepara para llevar a Amy a la mansión.
Amy acompaña a Regina a su casa, donde planean cenar juntas y discutir su situación. Sin embargo, al llegar, se encuentran con una sorpresa inesperada: Henry mayor y su hija adolescente, Lucy, están en la sala de estar.
Amy se detiene abruptamente al ver a Henry y Lucy, su expresión momentáneamente confundida antes de que una sonrisa nerviosa se extienda por su rostro. -Hola-, saluda, como si los conociera de toda la vida.
Regina frunce el ceño ligeramente ante el saludo inesperado de Amy, pero decide abordar la situación con calma. -¿Conoces a Henry y Lucy?- pregunta, buscando aclarar la extraña conexión que parece haber entre Amy y su familia.
Henry y Lucy intercambian miradas confundidas, negando con la cabeza. - No, no creo que nos hayamos conocido antes-, responde Henry, mientras Lucy asiente en acuerdo.
Amy parece ponerse más nerviosa ante la pregunta de Regina, tratando de encontrar una explicación adecuada. -Bueno, en realidad conozco a mucha gente en Storybrooke y he oído hablar de muchas cosas que han pasado aquí-, responde Amy con voz titubeante, tratando de justificar su extraña reacción.
Regina asiente, aceptando la explicación de Amy por el momento. -Entiendo-, responde, aunque sigue sintiendo curiosidad por la conexión entre Amy y su familia.
Deciden dejar el asunto de lado por ahora, donde Regina les ofrece a Henry y Lucy unirse a ellos para cenar. Con la situación aparentemente resuelta, todos se sientan a la mesa, listos para compartir una cena en compañía.
Emma se despide de Hook y se queda a solas con su hija, Hope, quien la mira con curiosidad. Antes de que Emma pueda abrir la boca para hablar, su teléfono suena, y ve que es una llamada de su madre, Snow White.
-Hola, mamá-, dice Emma, contestando el teléfono mientras se aparta un poco.
-Emma, cariño, ¿cómo estás?- pregunta Snow con preocupación desde el otro lado de la línea.
-Estoy bien-, responde Emma con una sonrisa forzada, tratando de ocultar su preocupación por la situación con Hook. -Acabo de dejar a Hook y voy en camino a casa con Hope. Estamos bien.
Snow detecta la tensión en la voz de Emma y decide cambiar de tema. -¿Quieres que vaya a verte ahora o prefieres venir a cenar aquí con nosotros?- le ofrece, siempre dispuesta a estar ahí para su hija.
Emma piensa por un momento antes de responder -No, mamá, está bien. Prometo que iremos a verte mañana. Quiero pasar tiempos a solas con Hope antes de que comiencen las clases la próxima semana.
-De acuerdo, cariño-, responde Snow, confiando en la decisión de su hija. -Nos vemos mañana entonces. Cuídate.
-Gracias. Nos vemos mañana-, responde Emma, antes de despedirse y volver a guardar su teléfono.
Con la llamada terminada, Emma se vuelve hacia Hope, quien la mira con una mezcla de curiosidad y expectación. -¿Listos para ir a casa, cariño?- pregunta Emma con una sonrisa, extendiendo su mano hacia su hija.
Hope asiente emocionada y toma la mano de su madre.
Emma camina junto a Hope de regreso a casa, sosteniendo su pequeña mano con ternura. Mientras caminan, Emma intenta explicarle la situación de la mejor manera posible, adaptando sus palabras a la comprensión de una niña de cinco años.
-¿Sabes, cariño?-, comienza Emma con voz suave, - A veces las cosas en la vida cambian, y eso está bien. Papá y yo hemos decidido que sería mejor vivir en casas diferentes por un tiempo.
Hope frunce el ceño, tratando de procesar la información. -¿Por qué? -pregunta con inocencia, sin comprender del todo la situación.
Emma suspira, sabiendo que esta conversación no será fácil. - Papá y yo estamos pasando por un momento difícil, y creemos que estar separados por un tiempo nos ayudará a encontrar la felicidad de nuevo.
Hope asiente lentamente, aún sin comprender del todo. -¿Pero papá volverá algún día?- pregunta con esperanza en sus ojos.
Emma le sonríe con tristeza -No lo sé, cariño. Pero por ahora, solo quiero que sepas que te quiero mucho, y que siempre estaremos aquí para ti, pase lo que pase.
Emma después de hacer dormir a su hija, se va su habitación suspira mientras se recuesta en su cama, dejando que las lágrimas caigan silenciosamente por sus mejillas. Es un momento de vulnerabilidad que necesita para procesar todo lo sucedido. Después de un rato, se calma y comienza a reflexionar sobre su conversación con Regina.
Con determinación, Emma decide llamarla para asegurarse de que todo esté bien. Después de unos tonos, Regina contesta y Emma siente un alivio instantáneo al escuchar su voz.
-Regina, soy yo-, dice Emma con suavidad. -Solo quería asegurarme de ti y de cómo está Amy.
La voz de Regina suena reconfortante al otro lado de la línea. -Estamos bien, Emma-, responde. -Amy está descansando y estamos bien aquí. ¿Cómo estás tú?.
Emma sonríe ante el cuidado de Regina. -Estoy mejor ahora-, admite. -Solo necesitaba un momento para procesar todo. Gracias por estar ahí.
-No tienes que agradecer, Emma-, responde Regina con calidez. -Estoy aquí para ti siempre que lo necesites.
Emma se siente reconfortada por las palabras de Regina y, después de unos minutos más de conversación. Con un suspiro de alivio, Emma se acomoda en la cama y le desea buenas noches a Regina antes de colgar. Con la mente más tranquila, se deja llevar por el sueño, sabiendo que, pase lo que pase, siempre tendrá a Regina y a su familia a su lado.
Emma se despierta temprano, con el peso de la decisión que tomó el día anterior aún presente en su mente. Se prepara con rapidez, consciente de que tiene que llevar a Hope a la casa de su madre antes de ir al trabajo. Mientras se dirige hacia allí, repasa mentalmente lo que planea decirle a su madre sobre su separación con Hook.
Al llegar a la casa de Snow, Emma toca la puerta y espera a que le abran. Su madre la recibe con una sonrisa, pero rápidamente nota la expresión seria en el rostro de su hija.
-¿Estás bien, Emma?-, pregunta Snow con preocupación.
Emma asiente con solemnidad. -Sí, mamá. Necesito hablar contigo sobre algo importante-, responde.
Snow la invita a pasar y se sientan en la sala, preparadas para tener una conversación seria. Emma respira profundamente antes de comenzar a explicar lo sucedido con Hook.
-Mamá, Hook y yo hemos decidido separarnos-, dice Emma con sinceridad. -Las cosas entre nosotros ya no funcionan. Hemos tenido demasiadas discusiones y desacuerdos, y al final él termina durmiendo en su barco durante semanas cuando discutimos.
Snow escucha en silencio, asimilando la noticia. Puede ver la tristeza en los ojos de su hija y la abraza con ternura.
-Siento mucho que hayas tenido que pasar por esto, querida-, dice su madre con compasión. -Pero sé que has tomado la decisión correcta para ti y para Hope. Si necesitas cualquier cosa, aquí estaré para apoyarte.
Emma asiente, agradecida por el apoyo. Se siente un poco más ligera después de hablar con ella, sabiendo que tiene a su familia a su lado en este momento difícil. Con un abrazo reconfortante, se despide de Snow y se dirige hacia el trabajo, lista para enfrentar el día.
Llega al trabajo y se encuentra con su padre, David, quien es asistente de Sheriff. Durante un breve descanso, ella aprovecha para hablar con él sobre lo sucedido con Hook. David escucha atentamente mientras Emma le cuenta cómo se siente.
-Lo siento mucho, hija, dice David con empatía. -Sé que no es fácil tomar esa decisión, pero estoy aquí para apoyarte en todo lo que necesites.
Emma asiente con gratitud. -Gracias, papá. Realmente aprecio tu apoyo.
David le da una palmadita en el hombro con cariño. -Siempre estaré aquí para ti, pase lo que pase.
Ella sonríe, reconfortada por las palabras de su padre. Aunque la situación con Hook es difícil, sabe que puede contar con el amor y el apoyo de su familia para superarlo.
Emma, sintiendo una urgencia por saber cómo está Regina, decide llamarla. Regina le explica que planea ir al bosque con Amy para explorar y entender mejor su magia descontrolada. Emma, sin dudarlo, se ofrece a acompañarlas, asegurando a Regina que no la dejará sola en ese proceso.
-Por supuesto que iré contigo-, dice Emma con determinación. -No te dejaré a ti ni a Amy enfrentarse a esto solas. Además, David se hará cargo de la comisaria por si surge alguna eventualidad.
Regina agradece el gesto de Emma y acepta su compañía con una sonrisa en el celular. Se encuentran en un punto y juntas, se preparan para adentrarse en el bosque y enfrentar lo desconocido.
