Amy les hace un repaso de lo básico que su madre le enseñó sobre protección, y Regina se prepara para lanzarles bolas de fuego mientras observa el proceso de Amy. Regina le pide que también ataque para entender mejor su poder. Emma nota que Amy también crea bolas de fuego similares a las de Regina. Por un momento, encuentra similitudes en la postura de ellas dos, pero esa idea se desvanece rápidamente de su mente.

Emma observa con atención el intercambio entre Regina y Amy, sintiendo una mezcla de asombro y preocupación. Está decidida a ayudar si es necesario controlar sus habilidades mágicas, pero también se pregunta qué otras sorpresas les dará está chica desconocida.

Regina y Emma observan con creciente preocupación cómo los destellos de energía mágica envuelven a Amy, quien lucha por controlar su poder desbocado. La tensión en el aire es palpable mientras Regina se prepara para lanzar un escudo protector, pero antes de que pueda hacerlo, Amy emite una ráfaga de energía que las sorprende a todas.

Emma, instintivamente, se interpone entre Amy y Regina, extendiendo sus manos para crear una barrera improvisada. La magia resplandeciente choca contra el escudo que Emma ha creado, y aunque el impacto es fuerte, el escudo se mantiene firme, protegiendo a ambas mujeres del ataque de energía descontrolada.

El corazón de Emma late con fuerza mientras mantiene su posición, sintiendo el peso de la magia chocando contra ella. Mira a Regina con determinación, asegurándose de que estén a salvo antes de pensar en cualquier otra cosa. Regina la mira con gratitud y admiración, reconociendo el coraje y la determinación de su amiga.

Finalmente, los destellos de energía se disipan, dejando un silencio tenso en su estela. Amy cae de rodillas, exhausta y visiblemente afectada por el esfuerzo de contener su poder. Regina y Emma se apresuran a su lado, preocupadas por su bienestar.

-Amy, ¿estás bien? - pregunta Regina con voz preocupada, colocando una mano reconfortante en su hombro.

Amy asiente débilmente, respirando con dificultad mientras lucha por recuperar el aliento. Emma se arrodilla a su lado, ofreciéndole apoyo y consuelo en su momento de necesidad.

-Estás a salvo ahora, Amy. Vamos a ayudarte a controlar tu magia, pero primero necesitamos entender lo que está sucediendo - asegura Emma con suavidad, transmitiendo calma y seguridad a la joven maga.

Amy, exhausta y visiblemente afectada por el descontrol de su magia, comienza a sollozar mientras se disculpa entre lágrimas -Lo siento, lo siento mucho. No quería… no quería hacer daño a nadie - murmura, con la voz entrecortada por la emoción y la fatiga.

Regina y Emma la rodean con gestos reconfortantes, tratando de calmarla en su angustia.

-Está bien, Amy. Estás a salvo ahora - dice Emma, colocando una mano tranquilizadora en sus manos

Regina asiente con empatía, comprendiendo el tormento emocional que sufre la joven.

-¿Qué sucedió, Amy? ¿Por qué perdiste el control de tu magia? - pregunta Regina con suavidad, mientras trata de entender la situación.

Entre sollozos, Amy logra articular algunas palabras, revelando una verdad sorprendente que deja a Regina y Emma sin aliento.

-Mis madres… ellas me advirtieron que debía controlar mis poderes. Me dijeron que… que era importante mantener mis emociones bajo control, pero no… no pensé que sería tan difícil. Lo siento mucho - confiesa Amy, con la mirada llena de culpa y arrepentimiento.

Regina y Emma intercambian miradas de sorpresa y preocupación, asimilando la revelación de Amy.

-¿Tus madres? ¿Quiénes son tus madres, Amy? - pregunta Emma, con curiosidad y desconcierto.

Amy baja la mirada, sintiendo la presión de revelar su verdadera identidad - No puedo decírselo… no puedo… - murmura, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros.

Regina y Emma intercambian una mirada de dudas, dándose cuenta de que hay mucho más en juego de lo que habían imaginado.

Se quedan en silencio por un momento, procesando la información que acaban de recibir. Finalmente, Regina rompe el silencio con una voz suave pero firme.

-¿Del futuro? ¿Qué quieres decir con eso, Amy? - pregunta, tratando de ocultar la creciente preocupación en su tono.

Amy se muerde el labio inferior, visiblemente nerviosa por haber revelado su secreto. Respira hondo antes de responder, tratando de encontrar las palabras adecuadas - Lo siento, no debería haber dicho nada. Pero es cierto, vengo de un tiempo diferente. Mis madres me enseñaron a controlar mi magia para evitar alterar el curso de los acontecimientos, pero hoy perdí el control - admite con pesar, evitando el contacto visual.

Emma se acerca más a ella.

- Amy, está bien. Entendemos que estás pasando por un momento difícil. Pero necesitamos saber más. ¿Cómo llegaste aquí? ¿Y por qué no puedes decirnos más? - pregunta con voz suave pero firme, transmitiendo calma y apoyo.

Amy mira a Regina y Emma con ojos llenos de angustia antes de responder.

- No puedo explicarlo todo ahora, pero prometo que lo haré cuando sea seguro. Si altero algo en el pasado, podría cambiar todo el curso de la historia, y no quiero arriesgarme a eso. Por favor, confíen en mí, mis madres me enseñaron que es crucial mantener la línea temporal intacta - explica con urgencia.

Regina y Emma intercambian una mirada cargada de preocupación y complicidad. Ambas saben que esta revelación cambiará todo lo que pensaban sobre su nueva amiga y las circunstancias en las que se encuentran.

- Entendemos, Amy. Pero necesitamos saber más sobre tu situación y cómo podemos ayudarte. Trabajaremos juntas para encontrar una solución, pero necesitamos saber toda la verdad - afirma Regina con determinación.

Amy asiente con gratitud, sintiendo el peso de su secreto aliviado por un momento. Sabía que revelar su verdadera identidad era arriesgado, pero también sabía que necesitaba la ayuda de Regina y Emma para encontrar una forma de regresar a su tiempo sin causar daño en el presente.

En la atmósfera reconfortante de la cafetería de Granny's, Amy busca recuperar energías con una soda , mientras Regina opta por su café en granos. Emma, por otro lado, pide su clásico moca con crema y canela, buscando un reconfortante estímulo para la mañana.

Mientras disfrutan de sus bebidas, Amy continúa su relato, compartiendo detalles sorprendentes sobre su capacidad para viajar en el tiempo.

- La primera vez que lo hice fue cuando tenía 8 años. Sin querer, fui catapultada al futuro. Mis madres del futuro me ayudaron a volver al presente muy rápido, por lo que no pase mucho tiempo en esa linea temporal, pero ahora que tengo 13 años, algo ha cambiado… he logrado viajar al pasado - explica Amy, con una mezcla de asombro y confusión en su voz.

Regina arquea una ceja, escéptica ante la idea.

- Eso parece imposible, Amy. Viajar en el tiempo es algo que solo se ve en las historias de ciencia ficción - comenta Emma, tratando de encontrar una explicación lógica para lo que está escuchando.

-No están así, Emma, recuerda que Zelena intentó hacerlo una vez, pero es diferente esta situación- aclaró la alcaldesa.

Amy asiente, reconociendo la información de Regina.

- Eso mismo pensaba yo. Emma, hasta que lo experimenté por mí misma. La magia que poseenmis madres, especialmente cuando se combinaba, es increíblemente poderosa. Por eso nací, para ser testigo de su legado y experimentar el tipo de magia y amor que se tienen, es algo así como Snow y Charming, pero más fuerte - explica Amy, con una mirada determinada en sus ojos.

Sin embargo, Amy se detiene allí, consciente de las limitaciones impuestas por el futuro.

- No puedo decir más, pero por favor, ayúdenme. Mis madres deben estar preocupadas, y no quiero defraudarlas, deben estar desesperadas - suplica Amy, con una mezcla de vulnerabilidad en su voz.

Regina y Emma intercambian miradas cargadas de significado, sabiendo que están ante una situación extraordinaria que requerirá su atención y cuidado.

Después de la conversación en la cafetería, Regina se sumerge en la investigación, tratando de encontrar pistas sobre la magia que Amy mencionó. Mientras tanto, Emma regresa al trabajo, dejando a Amy con Snow para que se familiarice un poco más con el lugar. Emma le explica un poco la situación a su madre, a la cual ella asiente comprendiendo todo el asunto.

A lo largo del día, Emma se sumerge en sus deberes, pero su mente sigue divagando hacia Amy y su misterioso poder. Recibe un mensaje reconfortante de Hook, indicando que pasará la tarde con Hope. Agradecida por la noticia, Emma trabaja con diligencia, ansiosa por terminar pronto y reunirse con su hija.

Antes de que termine el día laboral, Regina llama a Emma con una invitación sorpresa para cenar. Se sorprende al escuchar que también están invitadas Hope y Amy.

- ¿Cenar juntas? - pregunta Emma, sorprendida por la invitación repentina.
- Sí, pensé que sería una buena oportunidad para que Amy se sienta más cómoda con nosotras. Además, sería agradable pasar tiempo juntas fuera del trabajo - explica Regina con amabilidad.

Emma sonríe, agradecida por la oferta.

- Suena genial. Nos vemos allí entonces - responde, anticipando una velada llena de conversaciones.

Con la cena en el horizonte y la promesa de pasar tiempo con su hija, Emma se despide del trabajo, lista para sumergirse en una noche llena de encuentros reveladores y posiblemente algunas sorpresas inesperadas.

Regina y Emma estaban sentadas una frente a la otra en el acogedor comedor que entrega esa casa, Sorbían su vino en un cómodo silencio, el crepitar del fuego siendo el único sonido que llenaba la habitación. El ambiente estaba impregnado de calidez y familiaridad, como si el tiempo se hubiera detenido para permitirles disfrutar de este momento de tranquilidad.

La cena había sido una experiencia deliciosa y amena. Regina, con su talento culinario, había preparado su famosa lasaña, un plato que siempre había sido un éxito entre sus invitados. Emma había elogiado cada bocado con genuina admiración a igual que su Hija Hope y Amy, y entre risas y charlas, habían compartido historias y recuerdos mientras disfrutaban de la exquisita comida.

Con el estómago satisfecho y el corazón ligero, Emma y Regina se sumergieron en la conversación, dejando que el calor del hogar y la compañía del otro los envolviera en una sensación de paz y confort.

Emma tomó una respiración profunda, sintiendo el calor del vino extenderse por sus venas -Ha pasado un tiempo desde que tuvimos un momento como este- , comentó, su voz llevando un atisbo de nostalgia.

Regina asintió, una pequeña sonrisa jugando en sus labios. -Sí, lo ha hecho-, concordó, sus ojos encontrándose con los de Emma en un silencioso reconocimiento del vínculo que compartían.

Las llamas titilantes danzaban en los oscuros ojos de Regina, reflejando el fuego que ardía en su interior que se encontraban sentadas en el sillón. Emma no pudo evitar sentirse atraída hacia ella, hacia la profundidad y complejidad que se ocultaban bajo la superficie. Carraspeó, rompiendo el silencio que se había instalado entre ellas. -Gracias por invitarnos esta noche y dejar quedarnos-, dijo, la sinceridad impregnando sus palabras.

Regina apartó su agradecimiento con un gesto elegante. -Por supuesto, Emma. Tú y Hope siempre son bienvenidas aquí-, respondió, su tono cálido.

Emma se puso de pie con un suave suspiro, la sonrisa en su rostro mientras observaba a su hija jugar con entusiasmo. - Voy a hacer que Hope se prepare para dormir-, anunció, dejando la copa de vino en la mesa baja.

Regina asintió, sus ojos siguiendo a Emma mientras se alejaba hacia las escaleras con Hope. Una vez que estuvieron fuera de oído, Amy aprovechó la oportunidad para iniciar una conversación. -¿Cómo se conocieron tú y Emma?-, preguntó, tratando de sonar curiosa sabiendo su historia.

Regina sonrió ante la pregunta, recordando los primeros encuentros con la mujer que ahora era su amiga. - Bueno, nuestra historia es un tanto complicada-, comenzó, reflexionando sobre los altibajos que habían enfrentado juntas. - Nos conocimos cuando Emma llegó a Storybrooke por nuestro hijo Henry, por obras del destino yo lo adopté y Emma es su madre biológica, el supo de su existencia y fue en busca de ella. Al principio, éramos enemigas, pero con el tiempo, llegamos a confiar y apoyarnos mutuamente.

Amy asintió, absorbiendo cada palabra con atención. -Parece una historia digna de un cuento de hadas- comentó, sus labios curvándose en una sonrisa. - Espero encontrar una amiga así algún día.

Regina le devolvió la sonrisa, su corazón lleno de afecto por la joven que tenía delante. - Nunca sabes cuándo ella te encontrará a ti-, dijo con amabilidad. - Pero mientras tanto, asegúrate de valorar y cuidar a quienes te rodean.

Amy asintió con gratitud, sus ojos brillando con determinación. -Lo tendré en cuenta-, prometió, consciente del precioso consejo que acababa de recibir. Al sentir a Emma bajando las escaleras, Amy se levanta para ir a su habitación.

A medida que la noche avanzaba y el vino fluía, Emma y Regina se encontraron inmersas en una conversación ligera y animada. Hablaban de cosas triviales, compartiendo risas y anécdotas del pasado. Sin darse cuenta, se encontraron cada vez más cerca, sus piernas rozándose ligeramente sentadas en el sillón, el calor de sus cuerpos creando una atmósfera íntima en la sala de estar.

Emma se sintió un poco incómoda por la cercanía, pero no de una manera negativa. Era una sensación reconfortante, una familiaridad que le resultaba extraña pero reconfortante al mismo tiempo. Se dio cuenta de lo bien que se sentía estar cerca de Regina, de compartir este momento tranquilo juntas.

A medida que el vino desaparecía de sus copas y la noche avanzaba, Emma decidió que era hora de retirarse. Se puso de pie con un leve rubor en las mejillas, deseando disimular la creciente atracción que sentía hacia Regina. -Creo que debería ir a la cama-, dijo con una sonrisa un poco nerviosa.

Regina asintió en acuerdo, también sintiendo la tensión creciente entre ellas. Se levantó de su asiento y Emma, dejando escapar un suspiro apenas audible, se acercó y le dio un beso suave en la mejilla. -Buenas noches, Regina-, murmuró, sus ojos encontrándose con los de ella en un instante lleno de significado.

Se quedaron mirándose durante un momento más, compartiendo un silencio cargado de emociones antes de que Regina se apartara suavemente y se dirigiera hacia las escaleras. Emma la observó alejarse, su corazón latiendo con fuerza en su pecho, antes de seguir su camino hacia su propia habitación, preguntándose qué significaba este nuevo giro en su relación con Regina.

Una vez en su habitación, Regina cerró la puerta detrás de sí con un suspiro tembloroso. Se apoyó contra la madera, dejando que la calidez del momento con Emma la envolviera como una manta reconfortante. Sentía su corazón palpitar con fuerza en su pecho, las emociones revoloteando en su interior como mariposas inquietas.

Regina se permitió un momento para reflexionar sobre la velada. La conversación con Emma había sido diferente esta vez, más íntima, más cargada de significado. Se dio cuenta de lo mucho que disfrutaba de su compañía, de lo fácil que era estar cerca de ella, de compartir risas y confidencias como si fueran viejas amigas.

Pero también había una chispa diferente en el aire esta noche, un palpitar de energía que Regina no podía ignorar. Había sentido la tensión entre ellas, el zumbido eléctrico de la atracción que se había deslizado silenciosamente entre ellas durante toda la noche. Y cuando Emma se acercó y le dio ese beso suave en la mejilla, Regina había sentido un estremecimiento en lo más profundo de su ser.

Ahora, en la tranquilidad de su habitación, Regina se permitió considerar lo que todo esto significaba. Se preguntaba si Emma también había sentido la misma corriente eléctrica entre ellas, si estaba tan desconcertada como ella por la intensidad de su conexión.

Pero entonces, una sombra de duda se deslizó sobre sus pensamientos. ¿Y si ella estaba leyendo demasiado entre líneas? Después de todo, Emma acababa de terminar una relación, y ella era su amiga. Quizás Regina estaba viendo cosas donde no las había, dejando que su soledad y su anhelo de conexión nublaran su juicio.

Con un suspiro, Regina se apartó de la puerta y se dirigió hacia la ventana. Miró hacia afuera, hacia el oscuro cielo estrellado, mientras luchaba con sus pensamientos confusos. Hacía mucho tiempo que no tenía a alguien a su lado, y la idea de que Emma pudiera ser esa persona la llenaba de esperanza y temor al mismo tiempo.

Con determinación, Regina se alejó de la ventana, se da una ducha para calmar lo sucedido y se dirige hacia su cama. Se metió bajo las sábanas, su mente zumbando con pensamientos sobre Emma y el futuro incierto que les esperaba. Pero por ahora, decidió dejar que el sueño la reclamara, prometiéndose a sí misma abordar estas complicadas emociones mañana, con una mente clara y un corazón valiente.

Con esa resolución en mente, Regina cerró los ojos y se dejó llevar por el dulce abrazo del sueño.

Habían pasado varios días desde la llegada de Amy a Storybrook, y aún no han encontrado una solución para ayudarla a controlar su poder. Emma se siente abrumada por la situación, especialmente después de recibir la noticia de que Hook ha pedido el divorcio. Aunque no está devastada por la separación, se siente preocupada por cómo afectará a su hija, Hope.

Regina nota el cambio en el estado de ánimo de Emma y se acerca para ofrecer su apoyo. Emma le confía sus preocupaciones sobre el divorcio y la incertidumbre sobre cómo afectará a su familia. Regina la escucha con comprensión, ofreciendo palabras de aliento y consuelo.

-Emma, este tipo de situaciones pueden ser intensas, pero recuerda que después de la lluvia siempre sale sol. Y si alguien puede enfrentar esta tormenta, eres tú - dice Regina con su típico tono seguro y decidido, transmitiendo su confianza a Emma para superar cualquier adversidad.

Emma asiente con gratitud, sintiéndose reconfortada por la presencia de Regina a su lado. A pesar de las circunstancias difíciles, se siente agradecida de tener a alguien en quien apoyarse durante estos tiempos turbulentos.

-Gracias, Regina. Sabía que podía contar contigo para levantar mi ánimo, incluso en los peores momentos -responde Emma con una sonrisa, sintiéndose fortalecida por la determinación y la sabiduría de Regina.

Regina le ofrece una sonrisa suave, transmitiendo su solidaridad y amistad incondicional. Juntas, Emma y Regina se enfrentarán a los desafíos que les depara el destino, fortalecidas por el vínculo especial que comparten y la determinación de superar cualquier obstáculo que se interponga en su camino como suelen hacer siempre, juntas.

Emma, Regina y Amy se dirigen a Granny's para descansar ante los acontecimientos recientes.

Henry Mills entró en la acogedora cafetería, buscando con la mirada a sus madres entre la gente. Finalmente, las divisó en una mesa al fondo, rodeadas de la atmósfera familiar que siempre parecían emanar.

Regina y Emma estaban inmersas en una conversación animada, intercambiando risas y gestos cómplices. Amy, sentada junto a ellas, escuchaba atentamente, aunque su expresión denotaba una leve tensión.

Al acercarse, Henry fue recibido con sonrisas cálidas y abrazos afectuosos por parte de sus madres.

Regina exhaló aliviada al ver a su hijo adulto entrar en la cafetería. Sus ojos brillaban con orgullo mientras lo saludaba con un gesto amable.

-¡Henry! Qué alegría verte-, exclamó Regina, su voz resonando con afecto y sorpresa. Se levantó de su asiento para abrazar a su hijo, sintiendo una oleada de calidez al tenerlo cerca después de su viaje.

-Hola, mamá -, respondió Henry con una sonrisa, correspondiendo al abrazo con cariño. Sus ojos reflejaban emoción contenida por las experiencias recientes que deseaba compartir con su familia.

Emma se unió a la conversación con una sonrisa acogedora. - Henry, qué sorpresa verte por aquí-, dijo, su voz transmitiendo genuina felicidad por la visita de su hijo. Sus ojos reflejaban el amor y el orgullo de una madre.

-¿Cómo estuvo tu viaje por tu nuevo libro?- preguntó Regina, deseosa de escuchar. Le ofreció una silla con una sonrisa, ansiosa por ponerse al día con él.

Ante ese entusiasmo, Henry les comenta como fue todo y como la editorial que se encuentra en New York estaban felices con el resultado de su nuevo libro y como fue aceptado ante el público y así pasaron su mañana desayunando diciendo de todo.

Regina y Emma se despidieron de Henry y de Amy indicando que debían ir a trabajar.

Una vez afuera, Regina se giró hacia Emma con una sonrisa - Creo que Henry está tan emocionado por su viaje como nosotras por tenerlo de vuelta-, comentó, su tono lleno de calidez y complicidad.

Emma asintió, compartiendo la misma emoción. -Sí, definitivamente. Es bueno verlo de nuevo-, respondió, su voz llena de gratitud por tener a su hijo cerca.

Caminaron juntas por las bulliciosas calles de Storybrooke, disfrutando del cálido sol de la tarde. A medida que se acercaban a la comisaría, Emma se volvió hacia Regina con una mirada inquisitiva.-¿Crees que Amy estará bien sola con Henry?-, preguntó, preocupada por la joven y su reciente revelación.

Regina asintió con confianza. -Creo que estará bien. Henry es un buen chico y seguro que puede ofrecerle un poco de apoyo-, respondió, transmitiendo tranquilidad con su voz serena.

Emma asintió, sintiéndose reconfortada por las palabras de Regina. -Sí, tienes razón. Además, es hora de que Amy reciba la ayuda que necesita-, agregó, determinada a encontrar una solución para la joven y su misterioso problema de magia.

Al llegar a la comisaría, ambas se despiden, Regina se va en su humo violeta hasta su despacho, pero a pesar de estar sumergidas en el trabajo sus pensamientos seguían con Amy y las posibles implicaciones de su situación.

Henry miró a Amy con curiosidad, notando su incomodidad pero decidido a ayudar de todas formas. -¿Qué te trae a Storybrooke, Amy?-, preguntó con una sonrisa amable, tratando de que se sintiera más cómoda.

Amy titubeó por un momento, luchando internamente con la decisión de confiar en él. -Estoy aquí… por asuntos personales-, respondió evasivamente, sin querer revelar demasiado.

Henry asintió comprensivamente, pero su expresión era perspicaz. -Entiendo. Pero pareces necesitar ayuda, ¿no es así?-, preguntó con suavidad, mostrando su habilidad para leer entre líneas.

Amy asintió con cautela, sintiéndose un poco más confiada al ver la comprensión en los ojos de Henry. -Sí, lo necesito. Pero es complicado-, admitió, sintiendo un ligero alivio al compartir su carga con alguien más.

Henry le dio una sonrisa alentadora. -Puedo ver que estás pasando por algo difícil. Si necesitas hablar o alguna ayuda, estoy aquí para ti-, ofreció con sinceridad, extendiendo una mano de apoyo hacia ella.

Amy se sintió abrumada por la amabilidad de Henry, pero también un poco asombrada por su perspicacia. -Gracias, Henry. Aprecio tu oferta de ayuda-, respondió con gratitud, sabiendo que había encontrado un aliado en él.

-De hecho-, continuó Henry, con una expresión de confianza, -Soy el Autor. He pasado mucho tiempo analizando a las personas y las historias de este lugar-. Amy lo miró sorprendida por la revelación, pero Henry continuó antes de que pudiera decir algo. -Y mientras hablábamos, pude deducir de quiénes son tus madres-, declaró con seguridad.

Agradecida con las personas que están leyendo esta historia.