Hola, muchas gracias por las visitas que ha tenido esta historia estoy muy agradecida.
Me serviría si pueden también comentarlo para saber que les parece como va todo.
Una semana después de la discusión en la mansión, aún no habían encontrado una solución para la debilidad de Amy, y el drama entre Regina y Emma persistía. A pesar de sus esfuerzos por resolver la situación, las tensiones seguían presentes entre ellas, afectando incluso sus interacciones diarias.
Emma pasa la tarde reflexionando sobre sus sentimientos y su relación con Regina. A medida que la noche avanza, se da cuenta de que su preocupación por Regina es mucho más profunda de lo que pensaba inicialmente. Se pregunta si debería abordar directamente el problema o dejar que las cosas se resuelvan por sí solas.
Emma decide pasar tiempo de calidad con Hope al siguiente día para distraerse de sus pensamientos sobre Regina. Disfrutan de actividades juntas, como ver películas o jugar juegos de mesa. Pronto, Lucy, su nieta, se une a ellos, y juntas pasan un rato agradable en casa de Emma. La risa de las niñas y la compañía de su familia proporcionan un respiro bienvenido a Emma en medio de sus preocupaciones.
Después días evitándose mutuamente, Emma finalmente toma la decisión de enfrentar la situación. Durante ese tiempo, la tensión entre ellas solo aumenta, y Emma se da cuenta de lo mucho que extraña la cercanía que solían tener. Sintiéndose abrumada por Regina, decidió pasar la noche en la casa de su madre junto con su hija Hope. Sin embargo, la ansiedad no la abandonaba y, en un impulso repentino, se despidió de su madre y salió hacia la mansión de Regina en medio de la noche.
Emma, desesperada, toca el timbre y al ver la puerta abierta y ver a una Regina desorientada expresa: -No puedo soportar más esta angustia y ansiedad. Necesito saber qué está pasando-. Regina, intentando evitar el tema, trata de desviar la conversación, pero Emma se enfurece y se para frente a ella, muy cerca. Emma, con voz temblorosa, insiste - Regina, por favor, necesito que me digas la verdad. No puedo seguir así.
Regina, tratando de mantener la compostura, responde con frialdad -No sé de qué estás hablando, Emma. No hay nada que puedas necesitar de mí, pensé que había quedado claro hace días atrás.
Emma, frustrada, la mira directamente a los ojos y le dice - No puedes seguir evitándolo. Hay algo entre nosotras y lo sabes.
Regina, visiblemente incómoda, retrocede un paso y murmura - No puedo hacer esto ahora, Emma. Por favor, vete.
Emma, con una mezcla de determinación y vulnerabilidad, se acerca a Regina y la toma suavemente por la cintura, acercándola aún más. Sus corazones laten con fuerza mientras se miran intensamente. Sin poder contener más sus emociones, Emma se inclina y roza los labios de Regina con los suyos en un beso suave pero cargado de anhelo y pasión. Regina se siente abrumada por la mezcla de sentimientos que le embargan: sorpresa, deseo y miedo. Por un instante, se deja llevar por la calidez del beso, pero luego siente que se apartan bruscamente, luchando por contener las emociones que amenazan con desbordarse la mira.
Emma se aparta rápidamente, sorprendida por su propio atrevimiento y por la intensidad del momento. Sin decir una palabra, se aleja de Regina y de la mansión, dejando atrás un torbellino de emociones. Mientras maneja por las calles de Storybrooke, su mente está llena de pensamientos tumultuosos sobre lo que acaba de suceder y sobre qué significa para su relación con Regina.
Regina observa en silencio cómo ella se aleja, su mente llena de confusión y recuerdos del beso repentino. Se queda allí, en la entrada de la mansión, tratando de procesar lo que acaba de ocurrir cerrando lentamente la puerta.
Emma se recuesta en la cama, su mente atormentada por las posibles implicaciones de ese beso con Regina. Se pregunta qué pasará ahora en adelante. Las dudas y los temores se agolpan en su pecho, dejándola sin aliento mientras intenta vislumbrar el camino por delante y esperar que la noche sea larga.
Su día empezó con el desayuno listo para su hija junto con Snow y Neal. Emma prepara las cosas para llevar a la escuela a su hija. Su café lo deja bien cargado para comenzar su día, ya que no había pegado una pestaña en toda la noche, al momento en que dejó de pensar en los labios de Regina ya estaba amaneciendo.
Emma en la comisaria trata de despejarse con los informes en su escritorio, mientras su padre es el que realiza las rondas, después de 2 horas termina y decide levantarse de su asiento para salir cerca de la celda y ponerse a jugar a los dardos hasta la llegada de su padre y realizar ellas las rondas, pasando unos minutos de juego uno de lo dardos cae al suelo, se inclina y escucha un sonido particular, ese sonido familiar de unos tacones sonando cada vez más cerca, levanta la mirada al ver a Regina entra a por el pasillo con su magnifica falda negra ajustada a sus curvas mientras lleva una camisa roja, sintiendo una mezcla de nerviosismo y anticipación Emma se aleja. A pesar de sus intentos por evitarla, Regina se acerca decidida, sin mostrar signos de retroceder. Emma siente una punzada de incomodidad, pero también una chispa de esperanza de que finalmente puedan aclarar las cosas.
Emma decide acercarce con cautela, tratando de romper el hielo entre ellas. -Regina, lo siento mucho por lo de anoche-, murmura, sintiendo el peso de sus palabras. Sin embargo, Regina no le da la oportunidad de terminar la frase. Con determinación en sus ojos, se acerca y sujeta suavemente las mejillas de Emma, silenciando cualquier palabra pendiente con un beso apasionado. En ese momento, todas las emociones reprimidas salen a la superficie, y Emma se encuentra abrumada por la intensidad del momento. sintiendo el calor de Regina y la electricidad entre ellas, la rodea con sus brazos, sin romper el beso. La intensidad hace que se queden sin aliento, y finalmente se separan. Antes de que Emma pueda decir una palabra, Regina la detiene con una mirada intensa y una pregunta directa -¿Aún sientes culpa por lo que pasó anoche?- Las palabras de Regina golpean a Emma con fuerza, dejándola sin aliento y llena de incertidumbre sobre sus propios sentimientos.
Emma se disculpó, su voz cargada de pena al admitir - Lo siento, Regina. Anoche no sé que me pasó, fue un error- , mientras desviaba la mirada, incapaz de sostener el contacto visual.
Regina escuchó las palabras de Emma, captando la pesadez en su tono -¿Un error? ¿O acaso fue un despertar de algo que ambos necesitábamos y temíamos admitir? - preguntó, su voz teñida de una mezcla de curiosidad y precaución.
Emma, sintiendo el peso de la confusión en su pecho, respondió -No lo sé, Regina. Solo sé que me siento confundida- Sus palabras salieron entrecortadas, mientras luchaba por expresar sus emociones con claridad.
Regina asintió, observando a Emma con atención mientras hablaba -Yo tampoco, Emma. Pero aquí estamos, y debemos enfrentar lo que sea-, dijo, su voz firme pero con un matiz de vulnerabilidad apenas perceptible.
Emma compartió un suspiro cargado de peso emocional -Acabo de terminar mi matrimonio hace poco-, confesó, su voz temblorosa revelando la fragilidad que sentía -Pero estar contigo… todo parece encajar de alguna manera. Y eso me asusta.
Regina asintió comprensivamente, sintiendo una mezcla de alivio y ansiedad al escuchar las palabras de Emma. -Lo entiendo, Emma- admitió, su tono reflejando sus propias dudas y temores - También tengo miedo de lo que esto podría significar para ambas.
Emma miró a Regina con sinceridad, buscando las palabras adecuadas para expresar sus sentimientos más profundos -Siempre he sentido algo por ti, Regina-, confesó con honestidad, sus ojos reflejando años de supresión y negación - Pero durante mucho tiempo, lo ignoré, pensando que solo era una amistad. Por eso siempre estuve ahí para ti, defendiéndote, luchando a tu lado incluso cuando otros no lo hacían. Pero ahora… ahora me doy cuenta de que quizás siempre estuve atrapada en algo más profundo.
Regina asintió, su corazón latiendo con fuerza mientras escuchaba las palabras de Emma -Entiendo exactamente cómo te sientes-, dijo con suavidad, su voz cargada de emociones que apenas había admitido para sí misma sin apartar sus manos de las mejillas de Emma -Durante años, también he luchado contra sentimientos similares. Siempre pensé que éramos solo amigas, que nuestras conexiones eran simplemente eso… conexiones. Pero ahora… ahora me doy cuenta de que tal vez siempre ha habido algo más entre nosotras.
Regina hace otra pausa y procede -Pero, primero debemos ocuparnos de Amy y encontrar una solución para ayudarla – Apartándose de apoco, extrañando la calidez de los brazos de Emma.
Antes de que pudieran profundizar más en la conversación, fueron interrumpidas por la inesperada aparición de Amy en la comisaría. Su rostro estaba radiante de alegría, lo que sorprendió a las mujeres. -¡Hola! ¡Estoy mucho mejor!-, exclamó Amy, irrumpiendo en la atmósfera tensa con su entusiasmo contagioso.
Regina asintió, pero una ligera sonrisa en sus labios -Supongo que tendremos que acostumbrarnos a tus visitas sorpresa-, bromeó.
Emma la miró con asombro. -¿Cómo supiste que estábamos aquí?-, preguntó, perpleja.
Amy se encogió de hombros con una sonrisa misteriosa. -Solo lo presentí-, respondió enigmáticamente.
Mientras observaba la interacción entre Emma y Amy, Regina no pudo evitar pensar en la habilidad única de la joven para detectar su presencia. -Es impresionante cómo siempre sabes dónde estamos-, comentó bajo.
Amy reflexionó por un momento antes de responder. -Creo que mi magia funciona de manera un poco diferente-, admitió con cautela, sin revelar su verdadero poder -A veces simplemente ocurre, como si tuviera una mente propia.
Regina y Emma intercambiaron una mirada confundida, pero decidieron no profundizar en el tema por el momento. En cambio, se centraron en el presente y en encontrar una solución para ayudar a Amy con su debilidad.
Amy ya se encontraba en la mansión, mientras Regina preparaba algo de comer, quizo pasar la tarde con ella y dejar los asuntos de la alcaldía para mañana. Amy estaba en su habitación, concentrada en controlar la energía que recorría su cuerpo, cuando de repente sintió que su mente se transportaba a un bosque. Se encontró allí, frente a frente con su madre Regina del futuro.
-¿Mamá…?-, murmuró Amy, sorprendida por la inesperada conexión.
Regina llegó hasta Amy entre los árboles, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho.-Amy, ¿qué está pasando? ¿Estás bien?-, preguntó, con evidente preocupación en su voz.
Amy miró a Regina con ojos llenos de emoción y alivio -Mamá, estoy bien-, respondió, tratando de controlar la emoción en su voz mientras corre abrazarla -Solo estoy un poco confundida. He estado tratando de dominar esta energía que siento dentro de mí, y de repente me encontré aquí, en este bosque…
Regina envolvió a Amy en un cálido abrazo, sintiendo una mezcla de alivio y melancolía .-Te he extrañado, Amy-, murmuró, apretándola con ternura. -Estoy tan preocupada por ti, pero me alegra saber que estás bien.
Amy se aferró a su madre, sintiendo el consuelo de su abrazo. -Yo también te extrañé, mamá-, admitió con voz suave. -Pero no te preocupes, estoy bien. Regina y Emma del pasado me están ayudando a encontrar una forma de regresar a mi línea temporal, no he contado nada si eso te preocupa.
Regina se separó ligeramente de Amy, mirándola con ternura. -Eres tan valiente-, dijo con un suspiro. -Prometo que haremos todo lo posible por traerte de vuelta, ¿de acuerdo?
Amy asintió con determinación. -Lo sé, mamá. Confío en ti y en mamá Emma-, respondió, ofreciéndole una pequeña sonrisa. -Juntas encontrarán una manera.
Amy sintió cómo la conexión empezaba a desvanecerse lentamente, y un escalofrío recorrió su cuerpo mientras luchaba por retener el vínculo con su madre del futuro. Antes de que pudiera decir algo más, Regina la rodeó con fuerza en sus brazos, prometiéndole que harían todo lo posible por traerla de vuelta.
De repente, Amy despertó sobresaltada, encontrándose en su habitación con Regina a su lado, tratando de despertarla. Sus ojos se encontraron, y en ese instante, Amy se lanzó hacia Regina, abrazándola con fuerza.
-Extrañé tanto a mis mamás-, murmuró Amy, sintiendo las lágrimas amenazar con brotar nuevamente.
Regina la abrazó con ternura, acariciando su cabello -Lo sé, cariño-, susurró. -Pero, estamos trabajando y buscando información para ayudarte.
Regina, en la cocina después que terminarán de comer fue hacerle una tarta de manzana para animar a Amy, en eso escucha el sonido del timbre. Un destello de esperanza cruza su rostro, pensando que podría ser Emma. Sin embargo, su expresión cambia al abrir la puerta y encontrarse con Hook parado frente a ella. Hook carraspea y dice con seriedad: -Hola. ¿Podemos hablar?
Regina abre la puerta y se dirige a su despacho y permite que Hook entre. Lo mira con curiosidad mientras se sienta frente a él.
.-Qué es lo que necesitas, Hook?- pregunta Regina con un tono serio.
Hook la mira directamente a los ojos y responde -Quiero recuperar la relación que tenía con Emma.
Regina frunce el ceño, pensativa -¿Cómo crees que puedo ayudarte con eso?- pregunta con cautela.
Hook se acomoda en su asiento antes de responder. -Sé que son muy amigas. Necesito un consejo para recuperarla-, admite con sinceridad.
Regina asiente lentamente. -Te recuerdo que le enviaste los papeles de divorcio-, dice con una voz tajante.
Hook suspira, mirando hacia abajo. -Lo hice para presionar a Emma a que luchara por mi y recuperar a su familia. Pero parece que eso no funcionó-, confiesa y suspira, mirando fijamente a Regina. -La extraño, Regina. Pero parece que ella está bien sin mí, a pesar de todo lo que pasamos juntos-, admite con tristeza.
Regina lo observa con seriedad. -No puedo hacer nada al respecto, Hook. Esto es algo que deben resolver ustedes dos-, responde con firmeza. -No me meteré en sus asuntos personales. Debes hablar con Emma-, concluye.
Hook se endereza en su silla, mirando a Regina con determinación. -Pensé que tal vez podrías ayudar a tu amiga a considerar darme otra oportunidad para estar con su familia-, sugiere con seriedad.
Regina frunce el ceño, sintiendo la punzada de la frustración acumulada a lo largo de los años. -Durante todo el tiempo que estuvieron juntos, hubieron problemas y dejabas de lado a Emma, Hook. Y tú no hiciste nada para resolverlos-, responde con voz firme. -No puedo arreglar lo que está roto, ni tampoco puedo forzar a Emma a volver a algo que ya no funciona-, añade con determinación.
Hook se levanta, visiblemente molesto. -Nunca estás del lado de Emma-, acusa con amargura. -Ella necesita estar con su familia, Regina. ¿No lo entiendes?
Regina se levanta también, sus ojos centelleando de frustración. -Tú fuiste quien aceptó la separación en lugar de intentar arreglar las cosas-, responde con voz firme. -Ahora que Emma está tratando de seguir adelante, de repente te das cuenta de que la quieres de vuelta. Eso es egoísta-, concluye con contundencia.
Regina cruza los brazos, mirando fijamente a Hook. -Estoy ocupada, necesito que te vayas de mi casa-, declara con firmeza. -Si realmente respetas a Emma, déjala en paz. Si dices que la amas, demuéstralo. No huyas ante el primer problema, como siempre haces-, añade con un tono de advertencia y se encamina hacia la puerta de su despacho, sin dirigirle una mirada a Hook. Antes de abrir la puerta, se detiene y se vuelve hacia él con determinación. -Si vuelves a lastimar a Emma-, advierte con voz firme, -me aseguraré de que sufras las consecuencias-. Sin esperar respuesta, abre la puerta y lo deja salir.
Regina, aún agitada por el encuentro con Hook, decide no mencionar nada a Emma sobre su visita. Opta por guardar silencio y tratar de relajarse para no perturbar la atmósfera tranquila que intenta mantener en su hogar.
Al día siguiente Emma llega a la casa de Regina acompañada de su hija, Hope, cuya risa y energía llenan el lugar de alegría. Regina los recibe con una sonrisa cálida y sincera, sintiendo su corazón llenarse de felicidad al ver a la pequeña.
Hope corre hacia Regina, extendiendo los brazos en busca de un abrazo, y Regina la recibe con cariño, envolviéndola en sus brazos protectores. Emma observa la escena con una sonrisa tierna, sintiendo una oleada de gratitud por la amistad y el amor que Regina le brinda a su hija.
Regina invita a Emma y a Hope a pasar y se sumerge en la conversación animada de la niña.
Amy toma la mano de Hope y la lleva al patio trasero, donde el sol brilla cálidamente y los pájaros cantan alegremente. Las risas de las dos niñas llenan el aire mientras corren y juegan entre las flores y los árboles.
Mientras tanto, Regina y Emma se retiran a la cocina, donde el aroma de café recién hecho flota en el aire. Se sientan juntas en la encimera, compartiendo una mirada que habla de años de complicidad y confianza.
Emma toma una taza de café entre sus manos, mirando a Regina con una sonrisa suave. -Gracias por invitarnos, Regina. Hope siempre se divierte mucho contigo y Amy-, dice con gratitud en su voz.
Regina devuelve la sonrisa, asintiendo con la cabeza -Siempre es un placer tenerlas aquí. Amy y Hope se llevan bien-, responde con calidez.
Emma mira a Regina con una expresión curiosa, sus ojos reflejando una mezcla de intriga y preocupación. -Regina, tengo que preguntarte algo-, comienza, su voz suave pero llena de inquietud. -¿Estás bien? Quiero decir, después de… bueno, después de lo que sucedió.
Regina frunce ligeramente el ceño, sus labios formando una pequeña mueca de confusión. -¿A qué te refieres, Emma?- pregunta, aunque en su interior sabe exactamente a qué se refiere.
Emma respira profundamente antes de continuar, sus palabras cuidadosamente elegidas -Me refiero a los besos… entre nosotras. ¿No te ha perturbado… besar a una mujer?
Regina se queda en silencio por un momento, reflexionando sobre la pregunta de Emma. Finalmente, levanta la mirada para encontrarse con los ojos de Emma, buscando sinceridad en ellos. -No-, responde con firmeza, pero con suavidad. -No me perturbó en absoluto. No cuando… no es la primera vez que beso a una mujer-, admite con honestidad, su voz apenas un susurro.
El rostro de Emma refleja sorpresa ante la respuesta de Regina. Sus ojos se abren ligeramente y su mandíbula se tensa mientras procesa la información. -¿Con quién más te has besado?-, pregunta con voz entrecortada, tratando de mantener la compostura.
Regina sostiene la mirada de Emma, su expresión tranquila pero firme. -¿Por qué quieres saber?-, responde con otra pregunta, sus ojos oscuros buscando comprender las razones detrás de la interrogación.
Emma confiesa con sinceridad: -Tú eres la primera mujer a la que he besado. Nunca lo había hecho antes-. Sus palabras llevan consigo un peso significativo, y Regina las recibe con una mezcla de conmoción y excitación. La revelación de Emma despierta una serie de emociones en Regina, quien se siente profundamente tocada por la vulnerabilidad y la honestidad de Emma. -Fue con Maléfica - dice al fin Regina.
Emma, aún sorprendida, asimila la revelación. Un destello de incredulidad cruza su rostro mientras procesa la información. -¿Maléfica?-, repite en voz baja, dejando escapar un suspiro. Aunque esperaba una respuesta inesperada, la mención de Malefica añade una capa adicional de complejidad a la situación.
Regina, al ver la reacción de Emma, se siente conmovida. Con resignación que refleja en sus ojos responde con voz suave: -Sí, fue con Maléfica-. A pesar de la gravedad del momento, una sensación de alivio se apodera de ella al compartir este detalle con Emma.
Emma, con una mezcla de intriga y curiosidad, pregunta: -¿Cuándo fue la primera vez que estuviste con Maléfica?-
Regina, con una expresión reflexiva, responde -Fue en el Bosque Encantado, la primera vez que nos encontramos. Después, fueron encuentros furtivos mientras Maléfica estaba en Storybrooke con Ursula y Cruella.
Emma, intrigada, continúa -¿Y cuándo fue la última vez?- Regina, sintiéndose incómoda, busca cambiar de tema sin responder directamente.
Regina se levanta para lavar las tazas, evitando la pregunta de Emma. Sin embargo, Emma persiste, siguiéndola con la mirada y repitiendo la pregunta sobre cuándo fue la última vez que estuvo con Maléfica.
Regina al final cede y mira a los ojos claros -Fue hace algunos meses, cuando me visito, pasó simplemente- Emma frunció el ceño, sorprendida por la revelación de Regina. Se sentía desconcertada y un poco herida por no haber sabido antes sobre los encuentros de Regina con Maléfica. Mientras tanto, Regina se da vuelta al fregadero, evitando el contacto visual con Emma. Sus movimientos eran tensos, como si estuviera tratando de ocultar algo.
-¿Algunos meses? ¿Y no me lo habías dicho antes?- preguntó Emma, su voz ligeramente temblorosa por la incomodidad.
Regina dejó escapar un suspiro y se mantuvo en silencio por un momento, antes de responder con voz tranquila pero firme -No pensé que fuera relevante, Emma. No tenemos por qué hablar de mis encuentros pasados.
Emma se mordió el labio inferior, luchando por contener sus emociones -Pero esto es importante, Regina. No puedo evitar sentirme incómoda.
Regina detuvo sus movimientos y se giró para enfrentar a Emma, su expresión mostraba una mezcla de preocupación y frustración. -¿Por qué respondes así? ¿Por qué te incomodas?.
Emma frunció el ceño, luchando con sus emociones. -Es confuso, Regina. No puedo evitar sentirme celosa-, admitió, mirando a Regina con ojos llenos de incertidumbre.
Regina se sorprendió por la revelación de Emma, sus propios pensamientos se agolparon, buscando las palabras adecuadas para responder. Antes de que pudiera decir algo, la puerta se abrió de golpe y Amy y Hope entraron, interrumpiendo el tenso momento.
-¡Tenemos hambre!-, anunció Amy, su rostro iluminado con una sonrisa inocente, mientras Hope asentía con entusiasmo.
Regina aprovechó la oportunidad para cambiar el tema, aliviada por el repentino cambio de ambiente. -Bueno, parece que es hora de preparar la cena-, dijo, con una sonrisa forzada, tratando de ocultar su turbación interna.
Después de una cena tranquila, Regina y Emma guardaron los platos y cubiertos, dejando la cocina ordenada. Estaban viendo una película hasta que Emma se levanta del sillón , indicando que era hora de irse. -Creo que ya es momento de volver a casa. Mañana domingo planeamos pasar el día en casa de Snow y hay que levantarse temprano-, anunció con una sonrisa.
Regina asintió con un gesto comprensivo. -Ten cuidado, y nos vemos el lunes para hablar más tranquilamente-, expresó con sinceridad.
Emma respondió con una sonrisa, aunque un poco incrédula. -El lunes está muy lejano-, bromeó.
Regina le sonríe a Emma y se acerca a Hope y le da un beso en la mejilla. -Tienes que venir otro día a visitarme-, Hope la mira asintiendo y abrazandola. Luego, Regina miró a Emma y le dio un suave beso en la mejilla, deseándoles buenas noches antes de que se marcharan.
Emma miró a Regina con una expresión de felicidad y le aseguró -Definitivamente, el lunes hablaremos-.
Al cerrar la puerta detrás de ellas, Amy soltó una broma ligera -Pensé que nunca terminarían de despedirse-. Luego, con un gesto de despedida, se retiró diciendo buenas noches.
Regina quedó momentáneamente en shock por el comentario inesperado de Amy, pero luego no pudo contener una risa ante la situación. Con una sonrisa, le dice -Buenas noches y por favor,descansa - Con la expectativa del lunes en mente, Regina se dirige a su habitación y se quedó pensativa por un momento antes de irse a dar un baño.
