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Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad del genial Masami Kurumada. Los personajes extras como el buen Adalgiso y similares sí son de mi pertenencia ^^. Disfruten el fic.
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La vida en el Santuario y Anexos
Día de muertas: Porque las fans nunca mueren
NOTA: Tengo dos años queriendo publicar este capítulo, no bromeo. En el 2018 lo iba a sacar el 2 de Noviembre y por una cosa u otra no pude, y dije, quiero que salga el mero dos de Noviembre, me espero. En 2019 tampoco pude publicarlo el dos de Noviembre, cuando pude ya era Diciembre y me dije "no, el mes no le va, me espero". Y ahora en 2020, ya estaba yo lista y puesta el 2 de Noviembre pero se me atravesaron cosas del trabajo, la casa y la fecha y me dieron las 12:00, LAS DOCE otra vez sin que lo pudiera publicar el 2. Y me dije "¡Ya estuvo, me vale que no sea el 2, este fic sale porque sale este 2020, total que el 3 no es tan lejos de la fecha y los altares todavía no se terminan de levantar!" Así que aquí lo tienen, 2 años después. Espero lo disfruten.
Comienza en estilo de calaverita, pero sigue con el estilo normal de un fanfic.
Sé que no parto en dos partes un capítulo de este fic pero resultó ser muy largo para un solo cap y pensé también en sacarlo como fic aparte aunque es parte de esta saga, pero de hacerlo así, no entenderían lo de las guardianas así que no me quedo más que partirlo. Pero capítulo son uno mismo.
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Hallábase en tierra lejana, ferviente preparación, para celebrar con pompa y en alto, tan especial ocasión. Luces de colores y de fiesta sin igual, desde el Mictlán destellaban hasta el Olimpo alcanzar. Hades se la mentaba, y se la-mentaban también, los súbditos del inframundo que no la pasaban tan bien. "¡Qué te cuesta señor qué te cuesta, aunque sea encender, una serie de foquitos, aunque sea una de cien" Hades tironeaba sus cabellos, pues la envidia le carcomía, ya que desde el inframundo, la pachanga del Mictlán se veía. Zeus sermoneaba a su hermano alicaído, y le daba las razones, de estar ahí recluido "Es que tú eres demasiado serio, demasiado acartonado, y por ser tan aburrido, es que no te han invitado. Es que acaso no es aquel que baila con alegría, Lucifer engalanado, coqueteando con la Catrina. Si no fuera por tu carácter de anciano amargado Mictlanteuctli a su pachanga te hubiera llamado. ¿Por qué no tenemos en Grecia, tan colorida de celebración? Ah cierto… porque el señor de este inframundo es un antipático ca… señor"
"Mi inframundo es elegante, mi inframundo es sereno, y si yo soy su regente es porque tú eres pendenciero. Que unos papelitos dijiste, que no tienes nada que perder, y confiando en tu honestidad acepté ceder. Me robaste mi herencia que por derecho me correspondía, y me mandaste al inframundo, con total osadía. Y ahora me digo, me repito y refunfuño, Hades por confiado, Hades por tarugo, por dejar que te convenza te timó sin disimulo, y recibí por recompensa una patada por el cu… cuerpo"
"¿Sigues con eso? eso fue hace mucho. No es culpa mía que fueras a escoger el papel más pequeño que te hiciera perder"
"Yo no lo escogí, tú lo manipulaste y con toda desfachatez al infierno me mandaste. Tú lo sabes y lo sabes bien y ahora conmigo inocente no te hagas parecer. Y me importa un cuerno la celebración colorida, yo manejo este inframundo a la manera mía. Mejor agradece que al final no has sido tú, como debía haber sido, quien rigiera el inframundo según se había decidido. No quiero ni imaginar, ni pensar desearía, la clase de burdel, que este lugar sería, bajo tu mando no habría castigo, no habría pena ni agonía, pues tú sólo eres bueno, para hacer grandes orgias. Y ya te vas largando, ya no quiero me reclames, porque si vas a seguir jodiendo, a chi… chismear con tu madre"
El Rey del Olimpo dejó el inframundo, enfurruñado y envidioso, pues por culpa de su hermano no tendría celebración, ya que en Grecia el día de muertos, ni una mísera canción.
Mientras Hades suspiraba y a la lejanía veía, a todo mundo celebrando el festejo de ese día. Lucifer bailaba y bailaba con gusto y emoción, mientras Hades se quejaba "Que suerte tiene ese cabron…"
En el santuario de la Diosa de la guerra, el gran Toro dorado les contaba, a sus compañeros dorados, una historia legendaria. "Día de muertos es, día de muertos se llama, y en Latinoamerica en México, celebra de los difuntos la llegada. Vienen desde el más allá, a visitar a su familia, que les recibe con amor, dulces y alegría"
"Eso es imposible, los muertos no se levantan, yo no entiendo que se crean, semejante babosada"
"No es en cuerpo sino en alma, escorpión atolondrado, que llegan los difuntos visitando su legado. Y aunque es una celebración de índole familiar, no te fíes no lo dudes, es sobrenatural"
Con misteriosa mirada el Toro aseguró, cambiando luego el tema de manera muy casual, dejando en sus hermanos, una duda sin igual. "¿Será que será? ¿Será que los muertos vuelven?" se comenzaron a increpar, imaginando tonterías y falacias sin par.
Cual Silent Hill… quizá Death Zone… tal vez Resident Evil… esa idea se formaron, pero que inverosímil…
Con zombis lo confundieron, sin poder comprender… Y es que Grecia de México, tenía mucho que aprender…
Entre risas sorna y burla comenzaron a comentar, lo que por día de muertos entendían, o lo que podían razonar.
"Es una tontería"
"Es una blasfemia"
"Meramente una locura, de día de borrachera"
"¿No crees en los muertos Mascara Mortal?"
"Ni en los muertos ni en los vivos, mi querido Aldebarán"
"¿Qué me dices de las máscaras que adornan tu morada, que al visitante reciben con siniestra risotada?"
"Esos rostros solamente, son almas en pena, ellos ya no se levantan, por mucho que lo quieran"
"Pero el día de muertos es real y es sin duda alguna una tradición sin igual, ellos vienen de visita, llegan del Mictlan, a la tierra de los vivos a cenarse un buen tamal"
"Pero Toro qué cosas dices, los muertos no pueden comer"
"Si yo del más allá viniera, sería sólo pa' coj-
"¡Milo por favor! Mantén la compostura" –regañó el aguador, exigiendo más cultura.
"Tú no entiendes estás cosas, mi querido Shura, las almas de la comida roban, el sazón y sabrosura. Es por eso, que siempre al amanecer, la comida en las ofrendas a nada va a saber"
"Suena interesante, quiero conocer, más de esta tradición si se puede saber"
"Por supuesto Mu querido, yo te doy la información, detalles y por menores de milenaria tradición"
"¿Por qué celebrar la muerte? no lo puedo comprender"
"No es la muerte es la vida, oye bien para entender"
"Yo me rio yo me rio, aunque tengo que admitir, que a cinco de nuestros colegas, se les da eso de morir. Afro, Saga, Camus y Shura y el cangrejo también, el camino de regreso se lo saben ya muy bien. Digo del mundo de los muertos al mundo de los vivos, ya hasta tienen su tarjeta, de visitantes distinguidos… Pero… ¿Por qué esas caras tan largas? sólo he dicho la verdad, pues para morirse tienen ustedes un talento sin igual"
Siete dorados soltaron tremenda carcajada, siete dorados y un gemelo que de la risa casi casi se orinaba.
Otros cinco por su parte, no encontraron gracia alguna, en los hechos relatados, por semejante caradura.
"¡¿Quién invitó a Kanon?! ¡¿Quién invitó a este fulano?! porque hasta donde recuerdo, tú no eres un dorado" –espetaba la cabra, totalmente encabr… britado.
"Toda la razón tienes, el no usa la armadura, ya que el primero en la fila, es este otro caradura. Sin embargo harías bien en no olvidar, que existe una razón, para mantener en el santuario, a semejante cabron"
"Cual razón esa, dímelo ahora Afrodita" –exigía enfurruñado de capricornio la cabrita.
"Pues es simple compañero, Kanon funge de relevo, por si otra vez le matan, al tarugo de su gemelo"
"¡Yo no soy ningún tarugo!"
"¡Y yo no soy ningún relevo! ¡Soy el gemelo Alfa, soy el mero mero!"
"Momento hermano mío momento compañero, porque si mal no recuerdas, yo nací primero, y soy de los gemelos, el alfa el verdadero"
"Por Athena, no me digan, que ya van a comenzar, otra más de la peleas y jaladas de este par"
"Mejor síguenos contando mi querido Aldebarán, cómo es que ya de día, a nada sabe un buen tamal"
"Ni de tamales ni de muertos vamos a platicar, mejor váyanse a sus casas, pues ya hay que descansar"
"Maestro Dohko no sea aguafiestas. Apenas son más de las ocho, no nos vamos a dormir, ni tomándonos sus chochos"
"¡¿Cuáles chochos descastado?! Es homeopatía, para superar el estrés, que me provocan cada día. Todos son unos gandules, unos descarriados, y si Shion no se ha muerto, es porque existen los milagros. Mañana comenzaremos desde muy temprano, ustedes saben si quieren, trabajar jodidos y desvelados"
Dándose la vuelta el viejo maestro se retiró. Viejo sólo de título, porque por lo que se veía, de veinteañero bello cuerpo, el de Libra presumía.
"El maestro tiene razón…. Comenzamos muy temprano, y el buen sueño proporciona, el tener un cuerpo sano"
"Ay Buda tú y tu filosofía… una buena huarapeta, buena falta que te haría"
"Bueno compañeros la fiesta se acabó" –anunció Saga quien también se retiró.
Uno a uno se fueron yendo, mientras aún discutían, eso del día de muertos que aún no comprendían.
…
Pero se dice y se cuenta, que un día pasó, que en el santuario de Athena una tragedia ocurrió. Por burlarse de los muertos, por dudar si existía, un dos de Noviembre, el terror se vivía.
Será que será, será coincidencia, fuera lo que fuera, fue terrible la vivencia.
Quién quiere saber la historia, quién dijo "YO", acérquense que les cuento, lo que ese día aconteció…
Se alistaban los dorados para la reunión semanal, discutir deberes y asignaciones, nada fuera de lo normal. Y aún se preguntaban, se preguntaban todavía, a qué coños con Día de Muertos Aldebarán se refería…
2 de Noviembre, Grecia, afueras del Salón del Trono Patriarcal por la Mañana…
- Ya les dije todo lo que me contó Dio pero no terminan de entender… los llevaré con él despues de la junta, quizá él les pueda explicar mejor –Alde estaba cansado de explicarle a sus compañeros sin que estos, desde su perspectiva extranjera, pudieran entender nada.
- ¿Ustedes creen que ese día los muertos se levanten? –preguntó muy curioso Aiora, a lo que Kanon de inmediato respondió.
- Son sólo tonterías, no creo en muertos que se levantan… Sólo en Saga y sus colegas jajajaja oigan ustedes se han muerto y revivido tantas veces que deberían comenzar amueblar sus respectivos mausoleos JA JA JA JA JA –Los 5 dorados le miraron irritados, no le encontraban el chiste a sus comentarios.- Deberíamos celebrarlos a ustedes hoy JAJAJAJAJA ustedes sí que son "fieles difuntos" JAJAJAJA no le fallan a eso de morirse JAJAJAJAJA.
Antes que le aplicaran a Kanon una exclamación, o mejor dicho una vociferación de Athena entre cinco, Shion salió al encuentro de los jóvenes abriendo las puertas principales.
- Buenos días caballeros, me alegra verlos llegar puntuales y dispuestos.
- Luego hablamos… -le sisearon a Kanon y entraron al salón con orden militar.
Rato después…
Todos los dorados se encontraban con una rodilla al suelo en el salón patriarcal en la junta semanal a la que se suponía nadie ajeno al santuario debía asistir, pero por órdenes de Saori, (quien de momento se encontraba en Japón) por lo menos una de las guardianas tenía que estar presente.
Shion informaba de las actividades asignadas a cada caballero para esta semana cuando…
- Bien Saga, mañana te encargaras de-
-¡Código rojo, código rojo! –se escuchó por el radio de Alfa.
- ¿Qué ocurre Pink-Havoc?
- El santuario está bajo ataque.
Los caballeros y el patriarca se alarmaron y se pusieron en pie de inmediato pero "Alfa" levantó su palma frente a ellos indicado que permanecieran en su sitio.
- Esto no es asunto suyo caballeros.
- El santuario está bajo ataque ¡claro que es nuestro asunto! –aseveró Dohko.
- No maestro, esto no les compete, no son enemigos del santuario, son la clase de enemigo que nosotras venimos a combatir. Ahora guarde silencio –ordenó y se comunicó con su colega -¿Cuál es la situación?
- Tenemos 6-66 en proceso –se escuchó por el transmisor.
- Rayos… Permanezcan todos aquí, nadie salga hasta que les autoricemos.
- ¿Qué es un 6-66? –preguntó a Aioria.
- El pandemónium… Invasión femenina y no quieres saber de qué tipo Leo. ¿Hacia dónde? –preguntó a su compañera por radio.
- Entrando por la ladera que se encuentra justo tras del jardín de piscis.
- ¿Mi jardín?. Un momento pero eso es imposible, ningún mortal común puede llegar por ese lado, la altura es demasiada y los escarpados muy peligrosos, sin mencionar que las laderas que suben hacia acá están llenas de rosas demoniacas.
- Demoniacas son las fans Piscis. Te falta mucha experiencia respecto a la perseverancia y tenacidad de las mujeres. ¿Equipo me copian? –dijo poniendo la frecuencia en el canal universal para que todas escucharan.
- ¿Que sucede alfa?.
- Tenemos un 6-66.
- ¿Dónde?
- Hacia el jardín de piscis, diríjanse de inmediato todas hacia la doceava casa.
- ¡Sí! –respondieron todas a coro.
- Nadie salga de este lugar –ordenó con voz imperativa la tenaz mujer y salió corriendo del recinto.
- ¿Nos acaba de dar una orden? –se quejó Dohko.
- Así parece maestro –confirmó el buen Mu.
…
Alfa llegó rauda donde se encontraba su compañera en la parte más lejana del jardín de piscis, la cual se abría a una pequeña pradera y unas escabrosas laderas pavimentadas de rosas diabólicas. Y aun así…
- ¿Cómo pasó esto? –exigió saber Alfa al ver el Armagedón que se acercaba por las laderas sin importar la altura y las rosas venenosas.
- Otakus y armys vienen a la cabeza. ¿Qué esperabas?…
- Sí, la peor plaga. Las frikies tienen demasiada resistencia. Le abrieron camino a las demás.
- Esto no será sencillo… Preferiría enfrentarme a las fans de Justin Bieber…
…
Luego de unos inquietantes minutos ahí encerrados y sin noticias, Dohko se levantó del suelo aburrido y se dirigió a la parte interna del templo patriarcal.
- Voy a ver qué está pasando.
- Pero maestro Dohko la chica dijo que no sa-
- Me importa un pepino lo que haya dicho, yo voy a ver que jaleo se traen, disque invasión femenina. ¿Qué tan malo puede ser? …
Dohko se dirigió escaleras arriba para poder asomarse por uno de los balcones del templo. Los demás lo habían seguido unos segundos después y cuando llegaron al balcón se toparon con un Dohko pasmado que miraba hacia el jardín de Piscis.
- Aldebarán… tenía razón… Los muertos sí se levantan este día…
Los demás se acercaron curiosos al borde del balcón para ver a qué se refería Dohko y ahí lo vieron… Aquello era… mucho peor de lo que imaginaban…
- ¡Retrocedan! ¡Al templo, pronto! ¡Plan Delta, repito plan delta! –los caballeros pudieron escuchar el grito de Alfa que arrastraba a sus chicas de vuelta hacia el templo.
Mientras tras ellas a unos veinte metros de distancia, el horror se pavoneaba, aunque lento, muy soberbio en la forma de una multitud de mujeres….
Aquello era The Waking Dead… Los caballeros dorados pudieron divisar con horror desde el balcón como una manada de zombis se acercaba lenta pero imparable como un tsunami hacia la escalera que daba al templo del patriarca, habiendo invadido el jardín de piscis... Yanderes, lolitas, cosplayers, otakus, kpopers, vampiresas, ninfómanas, siempresolas, fans, solteras, solteronas, casadas…, casaderas, hinduistas, católicas, strippers, swingers, griegas, tibetanas, mexicanas, colombianas, españolas, chinas, alemanas, locas y cuerdas, todo tipo de mujeres, todas moviéndose por la fuerza del deseo, ya que sus cinco sentidos habían dejado de funcionar hacía un buen rato, y envenenadas por las rosas, se movían con cuerpos quebrados y torpes, pero avanzando siempre hacia adelante, movidas sólo por ese poder diabólico llamado fanatismo, que combinado con la locura, eran el Armagedón, y así como enfermeras sacadas del mismísimo Silent Hill subían por la escalera de rosas para llegar al templo patriarcal.
Gracias al lento avance de las voraces fanáticas, el equipo ED-FLV pudo entrar al templo para preparar sus armas de contrataque, saliendo luego de unos minutos para enfrentar su destino.
- Vamos equipo nos hemos enfrentado a cosas peores.
- No… -corearon todas sin inmutarse demasiado.
- Bueno siempre hay una primera vez, en marcha.
Desde el balcón los caballeros miraban aterrados, incluido el siempre coqueto Milo quien por primera vez estaba a punto de ensuciar su ropa interior por causa de una mujer.
- ¿Están viendo lo mismo que yo? –les preguntó un atónito Kanon.
- ¡¿No que los muertos no se levantaban kanon?! –le reclamó el león.
- Esto parece The Walking Dead –aseveró Shion ganándose un mirada de extrañeza de todo mundo –¿Qué? No son los únicos que ven la tele.
- Pero maestro… ¿The walking Dead?
- ¿Querías que viera Dora la exploradora?
- No pero, quizá, el túnel del tiempo, perdidos en el espacio, películas de Chaplin… algo más apto para usted.
- Cállate Mu o te mando a Jamir sin suéter.
- ¡No, eso no!.
- Gracias al cielo son muy lentas –comentó Saga.
En ese instante una de las zombis miró hacia arriba y con ojos vidriosos y borrosos pudo distinguir a los caballeros dorados sobre el balcón, cuyas armaduras doradas resplandecían al sol, haciéndoles inconfundibles aún a ojos muertos, y aquello fue el acabose.
- ¡Allá estaaan! –gritó una zombi con voz cavernosa apuntando hacia el balcón.
De ser The Walking Dead aquello se transformó en Guerra Mundial Z, ya que las condenadas adquirieron una velocidad sobre humana y corrieron hacia el templo principal como marabunta haciendo añicos las rosas de Afrodita en el trayecto por tanto pisotón.
-¡Mis rosas!
- ¿Tus rosas? ¡Mis cojones, que se me han subido de corbata! ¡Vienen a por nosotros! –gritó asustado el español.
Al llegar bajo los pilares del balcón donde estaban los dorados, como animales comenzaron a trepar unas sobre otras para alcanzar a los caballeros que estaban arriba, derribando por instantes al equipo ED-FLV.
- ¡Idiotas, les dije que no salieran! –espetó Alfa furibunda mientras era derribada.
Pero los caballeros ni la escucharon, ellos estaban más ocupados corriendo despavoridos.
Tres de las zombis lograron trepar hasta el balcón y ellos apenas si cerraron las puertas a tiempo, pero por fuera escuchaban la puerta crujir y dar tumbos, más cada vez… era un hecho, ya había más que tres zombis afuera, esa puerta no soportaría mucho.
- Les porongo algo… –dijo estoico Saga, evocando un ápice de valor en sus compañeros con esa férrea actitud -… ¡Corran por sus vidas!
Él fue el primero en salir como de rayo dejando a sus compañeros abandonados y sorprendidos de su reacción, la cual por cierto imitaron sólo segundos después. Tenían que correr por sus vidas.
En su loca carrera, nadie se percató que una mano jaló a Mu por entre los corredores y lo encerró en un cuarto.
Antes de caer en pánico, Mu se percató que su secuestradora era Bone-Cracker una de las guardianas que estaba dentro del templo porque… había ido al baño.
- Señor Mu venga, voy a ocultarlo.
Aldebarán por su parte en un impulso instintivo, corrió a esconderse en la cocina principal, pues si iba a quedar sitiado, no iba a morir de hambre. Escuchaba las puertas principales del templo crujir ante el embate de una masa inerte y desenfrenada.
Cerró muy bien las puertas de la enorme cocina principal y se recluía cada vez más en un rincón mientras mordía y mordía una banana por causa del nerviosismo.
Escuchó como las puertas principales retumbaron al abrirse de golpe y un tropel de pies desordenados entró al recinto. Habían entrado, ahora no sólo pululaban por el segundo piso sino por la planta baja, estaban rodeados…
Miró hacia arriba y se encontró con las enormes alacenas de madera. Se subió a la más grande, que estaba en la parte más alta y sacando algunas cosas, se metió ahí a fuerza de presión, cerrando las puertecillas que a duras penas lograban enganchar en el seguro.
…
Afrodita por su parte corrió llevando consigo a su hermano Mascara Mortal, quien contrario a lo que se pensaría, no tenía ni idea de cómo actuar en un apocalipsis zombi. El caballero corrió hasta llegar a la gran biblioteca donde cerró la puerta por dentro pero contrario a lo que Máscara hubiera esperado, Afro no puso ningún mueble pesado contra la puerta.
Pronto, pudieron escuchar ruidos extraños provenientes de todo el templo patriarcal.
- ¿Oyes eso? - Preguntó Máscara Mortal apanicado al escuchar a lo lejos pasos por todo el recinto –están dentro… ¡Estamos rodeados, vamos a morir!
Después de dos cachetadas, un zarandeo y un demandante "¡tranquilízate!", Máscara recobró un poco su compostura.
- Hay que actuar con inteligencia, pues aunque estén casi muertas, siguen siendo fans –aseveró el hermoso caballero de piscis con una actitud calculadora.
- Y… ¿eso es bueno?
- No, sólo lo vuelve muchas veces peor, pero nos da una idea de cómo manejar la situación.
- ¡Cómo demonios puedes estar tan tranquilo?
- No lo estoy, sólo pretendo estarlo, de esa forma engaño a mi cerebro y mantengo la mente lo suficientemente fría para pensar.
- ¿Acaso has leído libros de psicología y esas cosas?
- Sí.
- ¿Por qué?
- No sólo de alimento vive el hombre, aparte del cuerpo, se debe alimentar la mente –dijo acercándose a uno de los enormes libreros mientras escudriñaba unos libros en especial, con mucho interés, moviendo hacia afuera alguno de ellos de cuando en cuando –y… no tienes idea los beneficios que te puede traer un libro –aseveró en un tono misterioso.
- Demonios… Suenas como el loco de Camus.
- No es el único aquí al que le gusta leer y cultivarse.
- Leer y cultivarse… ¿Pierdes el tiempo con eso?
- De verdad… -Afrodita roló los ojos –con razón todo mundo se pregunta el cómo es posible que seamos amigos…. Creo que era… ¡Voila!. Mira y aprende amigo mío –le dijo con una encantadora sonrisa de superioridad mientras jalaba hacia afuera un libro por el lomo, el cual sólo salió hasta la mitad y entonces…
Un crujido se escuchó en la habitación y el gran librero comenzó a moverse girando hacia el interior dejando al descubierto un pasadizo secreto.
- Pe-pero… ¡qué demonios?
- Lo descubrí hace un tiempo… ¿vienes? ¿o te quedas con nuestras "amigas"?.
- ¡Ni loco! –el canceriano echó a correr al lado de su amigo siendo el primero en entrar por aquel pasillo secreto.
Ambos caballeros desaparecieron por el lugar y el librero volvió a cerrarse quedando la biblioteca en absoluta soledad.
Ya en el pasadizo…
- Entonces qué ¿huiremos y dejaremos solos a los demás?
- La idea es tentadora –comentó Afrodita con una sádica aunque encantadora sonrisa –pero no. Mal que bien… esa partida de inútiles también son nuestra familia. Pero para ayudarlos tenemos que salir vivos de esto. Porque algo me dice que el dichoso equipo FLV no lo va a lograr por sí solo.
- ¿Entonces para qué les pagan?
- Yo no las culpo, ante tal situación yo hasta diría que han hecho su mejor esfuerzo.
- Malditas fans locas, debería mandarlas a todas al infierno… Un momento… ¡¿Por qué no se me ocurrió eso antes?!
- Por dos razones. La primera, estabas muy ocupado gritando como una niña para pensar en eso, y segunda, son simples mortales, y a menos que representen una amenaza para la humanidad, no podemos atacar a los simples mortales con nuestros poderes… O esas son las reglas –concluyó con algo de fastidio.
- ¿Mortales? ¡¿Qué no viste como treparon hasta el balcón como bestias sobrenaturales?!
- Sí.
- ¿Y tu punto es…?
Afrodita sólo sonrió pero no le respondió nada.
- Además… todo esto es tu culpa….
-¿Mi culpa? –preguntó con serenidad el caballero más bello.
- Sí tu culpa. Sí tus malditas rosas las hubieran matado desde que entraron a las laderas, no hubieran llegado hasta el santuario. ¿Cómo se supone que haces tus rosas ahora? ¡¿Para la venta al público?!
- Claro que no, son tan letales como siempre.
- ¡¿Entonces?! ¡Explícame lo que está pasando allá afuera! –exigió saber apuntando con ambos brazos tras de sí.
El caballero de piscis se encogió de hombros y comentó como si fuera lo más lógico –Ya te lo dije… Son fans… No tienes ni idea de lo que eso realmente significa ¿cierto?... Nada, pero NADA detiene a una fan loca, grábate eso en tu cabeza dura. Para futuras referencias…
- ¿Futuras referencias? ¿Es que acaso esto volverá a pasar?
- Es probable.
- ¡Tsk!… Entonces… ¿Qué propones pececito? Dijiste que había que vivir para pelear.
- Sí.
- ¿Y bien?
- Necesitamos ayuda.
- ¿De quién?
- De muchos, necesitamos huir del santuario para conseguir armas efectivas contra ellas.
- ¡Sólo lánzales rosas sangrientas! ¡Eres una metralleta de rosas letales! ¿¡Qué más arma quieres?!
- Por si no lo notaste mis rosas ya hicieron efecto y ellas siguen ahí. De nada me sirve lanzarles más rosas, ni daga, ni piraña ni sangrienta, ni siquiera un ramo de consolación. Eso no detiene a una fan.
- ¡¿Entonces qué?!
- Ya verás, ¿listo para correr por el mundo?
- ¿¡Eh?!
- Tú sólo sígueme.
Así el de piscis emprendió veloz carrera seguido de Mascará Mortal.
Mientras tanto…
Shion recorría los pasillos del templo como si estuviera dentro del video juego Silent Hill, y refugiándose tras sus faldas, ejem, es decir, su sagrada túnica, venían Dohko, Aioria y Shura. Se paró en seco y escudriñó por entre una columna.
- Parece que no hay nadie, vamos.
Al girar en un pasillo, a pocos metros se toparon con una bella rubia cuyos ojos vacíos les helaron la sangre. Paralizados, esperaban a que la joven atacara pero, jamás pasó. Sólo se mecía en su lugar sobre su cuerpo de postura rota.
- Parece que no se percatara de nuestra presencia –susurró Shura después de notar que la mujer no hacia ningún movimiento.
- ¿Tú crees? – susurró Aioria.
- Bueno las rosas de Afrodita te quitan los cinco sentidos, quizá esta mujer, este ciega… cuando menos…
Todos la miraron y en efecto, no parecía notarlos. Dohko se acercó un poco más a sus compañeros para hacer un comentario pero pisando la capa de Shura hizo trastabillar al español quien le cayó encima causando un golpe bastante sonoro al choque de las armaduras que de inmediato captó la atención de la zombi.
Todos se paralizaron en su sitio mientras la mujer comenzaba a moverse torpemente hacia la dirección de la que había provenido el sonido. Quizá no había alcanzado a perder el sentido del oído…
- Waaaahhh –un gemido gutural salió de sus labios ya partidos y morados por el veneno mientras se movía hacia los santos que se morían de miedo. Pero los pasó por en medio porque no podía verlos…
La mujer se perdió en un pasillo mientras gemía buscando a su presa.
- Estuvo cerca – dijo Shion y todos suspiraron aliviados…
…
Mientras tanto en otro lugar del Templo, una zombi tenía acorralados a dos caballeros… Milo se escondía tras Camus, quien en un despliegue de fraternidad puso al frente a Milo y se ocultó tras él porque, si uno tenía que salvarse, tenía que ser aquel cuyo cerebro le fuera útil a la humanidad…
De cabellera morada teñida con anilina, y toda la facha de ser una friki, la joven mujer que los acorralaba, parecía no carecer del sentido de la vista, al menos no del todo, y sus ojos translucían locura, locura total, como ninguna otra zombi.
Se acercó a Milo respirándole en el cuello… Le miró a los ojos, con la misma mirada de una fiera lista para atacar, y Milo pensó que ahora sí sus días de adonis se habían acabado, cuando de los labios de la extraña joven perteneciente a la tribu urbana de las otakus, salió una palabra que arrastró en cada silaba…
- Aaa…froo… diii… taaa?
- Eh… No… soy Milo –exhaló con los ojos cerrados en un compungido y llorón susurro, esperando lo peor.
- Waahh –la mujer se quejó con decepción y se marchó sin tocar siquiera a Milo.
Pronto la mujer se perdió entre los pasillos dejando solos a los dos caballeros.
- ¿Estás bien Milo?
- No sé… ¿Qué fue eso? Y… ¡¿Por qué me lanzaste al frente desgraciado mal amigo?! ¡Esa loca me pudo haber matado!
- Pero no lo hizo…
- ¡Pero me-
- ¿Qué clase de apariencia era esa? –Interrumpió Camus para cambiar el tema –Esas ropas… ese cabello… esos pines colgados por todo su atuendo… esas orejas de gato…
- No lo sé… parece de esas chicas que les gusta el anime…
- Quizá… tuviste suerte Milo, dicen que son las peores… pero parece que… buscaba a Afrodita. Espero que no lo encuentre.
- ¿Por qué esa clase de locas siempre lo siguen a él?
- No lo sé. Será que Afro parece galán sacado de algún anime, ya sabes, esa belleza extrema que los japoneses exageran, creo que los llaman Bichones.
- Se les dice Bi-sho-nen. –corrigió Milo.
- No sabía que te gustaba eso del anime.
- Soy un experto del hentai –dijo con orgullo.
- Ah… Como sea salgamos de aquí antes que vengan más.
- Sí.
Saga se ocultaba con Kanon en el despacho del Patriarca…
- ¿Por qué precisamente aquí?
- Porque es un lugar seguro.
- Mm pues será, después de todo debes conocerlo muy bien… Eres un desgraciado… -escupió Kanon retomando la cantaleta de siempre –si de todos modos planeabas apoderarte del santuario, ¿para qué me encerrabas en Cabo Sunion?
- Kanon este no es el momento de-
- ¡¿Y cuándo lo es?! Tú nunca quieres hablar del tema, ¡pero lo cierto es que eres un mal hermano!, y eso para resumir.
- Kanon de verdad no creo que sea el momento para-
- Hiciste exactamente todo lo que te aconsejé hacer y por lo cual me encerraste en prisión, pero claro, lo que pasa es que eres un egoísta y querías todo esto para ti solito… ¿Y disfrutaste este despacho? ¿Podías dormir sabiendo que tu hermano se había ahogado en prisión? Pero claro que podías dormir, y muy bien acompañado, con ese harem de bellezas que tenías a tu servicio. ¡Pero a mí que me cargue el payaso! ¡¿Verdad?! Mientras tú dormías al calor de unos redondos pechos, yo me congelaba los huevos entre babosas y moluscos.
- Ese no era yo. ¡Ya te lo he dicho!
- ¿Ah, no? ¿¡Entonces quién?! ¡¿La posesión de Munra el inmortal?!
- Kanon, baja la voz, si sigues así las-
- ¡No la bajo, no la bajo y no la bajo! ¡Dime! ¡¿Qué se sentía posar tu redondo trasero en esta gran silla?! –y fue a sentarte con aires de reclamo– ¡Muy cómodo! ¿Sabes algo? ¡YO debería abrir esa puerta y lanzarte fuera para que esas locas te hicieran pedazos y tomar tu lugar en la casa de Géminis!... lo cual no suena tan mal…
El menor se dirigió a la puerta para abrirla pero Saga lo detuvo justo con la mano en la perilla.
- Tú no vas a abrir nada.
- ¡Claro que lo haré!
- Baja la voz, con ese escándalo les darás nuestra posición.
- Pero si esa es mi idea –siseo con maligna sonrisa –¡En cuanto abra la puerta voy a comenzar a gritar como loco para atraerlas a todas aquí, entonces te lanzaré fuera y me encerraré dentro, para que veas lo que es ser dejado a tu suerte por tu propio hermano!
- ¡Que no! –Saga forcejeó con Kanon que ya había girado la perilla.
- ¡Que sí!
Y entre tirones y tirones se abrió la puerta… Pero para sorpresa de ambos, afuera ya estaba lleno de zombis, y estaba tan abigarrado, que ninguno pudo dar un paso fuera de la habitación. Pero ellas vaya que pudieron dar un paso dentro.
- ¡Cierra! –gritaron al mismo tiempo, pero aunque lo intentaban, eran demasiadas empujando para poder cerrar.
- ¡Mamá!
Las mujeres entraron en tropel y se les fueron encima. Ese despacho iba a necesitar remodelación.
Las zombis comenzaron a desgarrar. Piezas de la armadura de Géminis volaban por todas partes, dejando a Saga en puras mallas, que no duraron mucho en su sitio. En cuanto al gemelo menor que no llevaba más que sus ropas de entrenamiento, pronto se vio en la situación de Saga, su camisa, pantalones, botas romanas, junto a sus calzones (y los de Saga) salieron volando desgarrados por la masa… Kanon gritó de terror al sentirse desnudo, su zona intima expuesta como salchicha en vitrina de cremería. Saga… él ni se dio cuenta que lo habían dejado desnudo, sólo sintió una suave ráfaga de frescura la cual agradeció pues lo hacía sentir tan libre… Pero si estaba consciente que estaba rodeado de locas.
Las mujeres se les fueron encima entre jalones por querer ganárselos las unas a las otras, besos apasionados, y mordidas, que hubieran sido placenteras si no fuera porque estaban mordiendo y jalando muy en serio.
- ¡Mis cositas! ¡Me las arrancan! ¡Saga auxilio!
- ¡Yo tengo mis problemas! ¡Además las mías son cosotas! ¡Son más importantes!
- ¡Somos gemelos presumido!
- ¡Sí pero NO tenemos todo igual!
- ¡Farsante! ¡Eres un- ¡Aaaaaaah!
Cuando una zombi acerco su boca a cierto… lugar… Kanon dio de torzones y se zafó pues no iba a dejar que se dieran un banquete con su más preciado tesoro.
Esta historia sonaría muy sensual, si no fuera porque las mordidas de las zombis no eran para seducir, sino literalmente para desgarrar y engullir. Y es que las rosas de Afrodita sí habían trastornado la mente de algunas de las mujeres, las de menor resistencia, cuya intención primaria había sido "comérselos a besos" pero ahora envenenadas y sin conciencia, su necesidad primaria era simplemente la de buscar alimento y desgarrar a mordidas.
Y arrastrándose por entre los pies de las Zombis Kanon salió del despacho dejando solo a Saga. Se echó a correr y una vez lejos del despacho, estaba por perderse por el otro corredor cuando los gritos desesperados de Saga lo hicieron detenerse.
- ¡Abandónalo, abandónalo, él hizo lo mismo contigo! –le decía su cabeza, pero su corazón se negaba a escuchar. Por muy mal que se llevaran, eran hermanos y muy en el fondo tenían buenos sentimientos por el otro. Sentimientos que siempre solían aflorar en casos desesperados y peligrosos como estos.
- ¡Aaarrrgghh! –y dando un grito de frustración, Kanon giró sobre sus pasos y se dirigió al rescate de su hermano.
Al asomarse vio que estaban a punto de desayunarse a Saga y llamó su atención.
- ¡Ey Nenas! –colocando sus manos en la nuca, comenzó a mover la cadera en círculos de una forma muy sensual que de inmediato captó la atención de la zombis, de las cuales muchas como si de un milagro se tratase, volvieron a recuperar el sentido de la vista. Incluso una con mirada perdida y torpe, y una enorme sonrisa idiota en la boca, lo tenía bien apuntado con la cámara del celular grabando cada movimiento. –Dejen eso que tienen ahí, es carne para el perro. Esto es sirlon de calidad.
Kanon les dio la espalda y volteando a mirarlas de forma sensual, se dio una nalgada en esas firmes posaderas –Saga es pasado, Kanon es lo de hoy –les dijo con aires de playboy y en ese momento las mujeres soltaron a Saga y echaron a correr tras Kanon que salió despavorido por el pasillo.
- ¡Mamaaaaaaaa!
Saga ya solo en el despacho, escuchó perderse el grito de Kanon entre los pasillos y miró a la nada conmovido.
- Volvió por mi… -se dijo haciendo un puchero digno de una novela, mientras unos mocos ya se asomaban por su nariz. –Sí me quiere… iiiiiii –ese llanto emocionado tan agudo en boca del rudo Saga… era simplemente de antología.
Cocina…
En la cocina, Aldebarán había ganado más espacio en la alacena, porque de los nervios, se había estado comiendo todo lo que tenía a la mano. Usando incluso los cuernos de su casco como abre latas. Estaba por meterse un elotito en conserva a la boca cuando…
- ¡AAAAAAAAAAHHH!
Las puertas de su alacena se abrieron de golpe y el potente grito de terror que dio el segundo guardián fue tal que mandó a volar, y luego al suelo, a los dos intrusos que habían trepado hasta arriba para descubrirle.
- ¡Aaah! –se escuchó quejarse una voz doble de andrógino tono al caer.
El Toro se cubría los ojos para no ver cuando una voz conocida llamó su atención.
- Aldebarán, tranquilo… somos nosotros… –pidió Mu sobando sus sentaderas mientras se incorporaba para ayudar a su guardiana a levantarse.
- ¡Mu! ¡Señorita Cracker! ¡Gracias a los Dioses están bien!
La joven se incorporó. Sobando su espalda y sacudiendo su ropa, se dirigió al enorme guardián –El señor Mu insistió en venir a buscarlo y supuso que lo encontraríamos en la cocina.
- ¿Cómo supiste Mu?
El carnero se sonrió de lado, eso era muy fácil de predecir –Intuición masculina mi amigo –bromeó y ayudó a su enorme amigo a bajar.
- Señores el recinto está invadido y sacarlos a ambos de aquí no será sencillo.
- Podemos correr a la velocidad de la luz –dijo Aldebarán.
- Señor Aldebarán eso es nada para una fangirl.
- Pero…
- He trabajado de guarura en demasiados conciertos en Corea para saber de lo que hablo.
Ambos caballeros bajaron la mirada derrotados.
- Tenemos que irnos ya.
- ¿Sólo nosotros? ¡¿Pero y los demás?!
- El protocolo en estos casos es salvar a cuantos nos sea posible. Me temo que todo mi equipo ha sido derivado… en estas circunstancias, yo sola, sólo creo poder sacarlos de aquí a ustedes dos y eso es lo que haré.
- Pero mi amigo Shaka aún está por ahí perdido entre este desastre. Y mis otros compañeros no-
Bone-Cracker levantó su palma frente al carnero para hacerle callar –Lo siento, es el protocolo y lo seguiremos al pie de la letra. Además, si nosotros logramos salir vivos, podremos conseguir ayuda para los demás. Saldremos de aquí nosotros tres y no quiero escuchar más quejas al respecto. Si encontramos a algún otro en el camino lo ayudaremos. Pero no iremos a buscar a nadie más. Ya bastante nos arriesgamos al venir por su amigo el señor Aldebarán, no correré más riesgos.
- ¡Pero mi alumno Kiki sigue aquí! ¡No voy a dejarlo solo!
- Señor Mu, su vástago no corre pel-
- ¡Mi alumno!
- Lo que usted diga… no preguntaré por su vida privada, usted tiene derecho a tener sus secretos. –Mu la miró con un tic en el ojo. ¡¿Acaso dudaba de su honra de varón?! –Además siento mucho respeto por los papás solteros.
- ¡¿Qué?! Pero yo no-
- Pero tiene que estar consciente que su retoño no atrae la atención de estas creaturas. El pequeño estará seguro en la casa de Aries y si logramos salir ilesos del este templo le prometo que iremos hasta Aries por él. Jamás alejaría a un padre de su hijo.
- ¡Ya le dije que Kiki no es-
- La prioridad es sacarlo a usted de aquí, además piense que el niño necesita vivo a su padre, así que no más quejas ni peticiones de buscar a nadie más. Piense primero en su hijo.
Mu iba a replicar otra vez pero la joven le tapó la boca con la mano.
- No más espavientos señor Mu, puede atraer a las fans. Vámonos ya.
El tic en el ojo de Mu se acentuaba más y Aldebarán solo se tapaba la boca con su manaza para no soltar la carcajada y delatar su posición.
La joven entre abrió las puertas de la cocina y sus temores se hicieron realidad. Molesta volvió a cerrarla con sigilo y echó el pasador.
- Imposible salir por ahí. Veamos…
La muchacha comenzó a escudriñar la cocina en busca de una ventana, una puerta trasera, algo que les sirviera de escape. Hallaron la puerta del servicio pero para su mala suerte afuera también estaba lleno de fangirls, muertas, pero fangirls. Caramba… ¿Qué hacer?
Aldebarán estresado, comenzó a abrir las alacenas en busca de alguna cosa que calmara sus nervios, y encontró una lata de frutas en almíbar. "¡Esto servirá!" se dijo el guardián pero al moverla esta sólo se inclinó un poco y se quedó atorada en su lugar.
-¿Eh?
Ante el asombro del toro la lacena entera hizo un chirrido escandaloso y comenzó a girar muy lentamente, revelando un pasadizo secreto.
- Señor Aldebarán no haga tanto ruido las va a atraer aquí –Bone-Cracker se acercaba a regañar al toro y cuando llegó donde él, el enorme guardián de la segunda casa la miró sorprendido apuntando con su índice al túnel que acababa de descubrir. – ¡Oh! ¡Muy bien señor Aldebarán! ¡Señor Mu, por aquí, su compañero encontró una salida!
Mu quien escudriñaba en la habitación se giró gustoso y fue dónde sus compañeros. Al llegar se encontró con el túnel – ¡Muy bien Alde!
El gran toro rascó su cabeza y con una sonrisa le dijo –Fue sólo suerte…
En eso la puerta de la cocina comenzó a ser golpeada por las fans, parecía ser que entre varias se abalanzaban contra ella una y otra vez tratando de derribarla.
- ¡Rayos, el chirrido de esta cosa las atrajo, saben que estamos aquí! ¡En marcha, por el túnel!
Los tres ingresaron y la puerta de la cocina comenzaba a ceder.
- ¿¡Cómo se cierra esta cosa?! –Aldebarán se estaba poniendo histérico.
- ¡Oh, aquí! –Mu jaló una palanca que estaba del otro lado y la alacena comenzó a cerrarse muy lentamente.
- ¡Cierra, cierra, cierra!
Mientras Aldebarán entraba en pánico, Bone-Cracker se preparaba para la lucha, pues era muy probable que esa manada de zombis derribara la puerta antes de que cerrara la alacena.
La puerta cedió siendo derribada y un montón de Zombirls entraron corriendo como animales, buscando a su presa. Por suerte la cocina era tan grande que antes que pudieran ver por dónde habían huido, la alacena se cerró un segundo antes que una zombi cruzara por ese sitio.
- Fiuu… estuvo cerca…
Los tres suspiraron aliviados y comenzaron su descenso por el túnel echando mano de una antorcha que estaba al lado lista para ser encendida.
Salón del trono…
En otro lugar del templo, más concretamente en el salón del trono, Arles se movía sigiloso, ocultando su rostro bajo la máscara azul y el yelmo de dragón, la túnica blanca cubría su cuerpo y llevaba las hombreras de la embestidura en la mano para amenazar con los picos a cualquiera que se le quisiera acercar.
Caminó escudriñando cada rincón, cada columna, detrás del trono, y así siguió su avance hasta llegar a la cámara secreta donde solía reposar Athena. Para sorpresa de este, la encontró justo ahí, dormida sobre su blanco lecho, con la sabana cubriéndola hasta el cuello.
- Pero… ¿No se supone que ella está en Japón desde hace tres días?
El confundido patriarca Arles se aproximó sigiloso a la bella durmiente hasta quedar justo al lado de su lecho. La miró detenidamente… algo estaba muy raro con ella…
Aunque la sabana la cubría por completo, notó que la figura bajo las sabanas carecía de su grácil fragilidad. Se veía demasiado rígida del cuerpo, muy ancha de espalda, y… hasta se veía más alta…
Arles la miró un poco más, su rostro se le hacía conocido pero no como el de Athena. Este rostro, aunque también delicado, era diferente. Juraría que la nariz de Saori era aún más pequeña y delicada que la nariz que tenía justo ahora, que aunque elegante, lucia más grande.
Arles se rascó el yelmo en un intento de rascar su cabeza.
- Algo está raro con ella, pero no sé qué es… -la miró de nuevo y notó algo raro -¿Desde cuándo tiene Athena mechas rubias? –se dijo intrigado notando que bajo el copete de un morado extraño (en lugar de lila), sobresalía un mechón rubio.
No pudo resistir su curiosidad y tocó la mecha rubia… era sedosa… Tocó el cabello morado pero este tenía un tacto áspero y hasta… plástico… Volvió a tocar el mechón rubio y lleno de incertidumbre decidió darle un jalón, despertando a la joven quien al ver que tenía a Arles en frente, reaccionó como cualquiera hubiera esperado... Le dio soberano puñetazo que lo mando a estamparse a la columna más cercana.
- Caramba… –se dijo "Arles" aturdido desde el suelo, con una voz tan gentil y cálida que distaba mucho de ser la propia –no sabía que Athena tenía la mano tan pesada.
La joven diosa se puso de pie con la sabana enredada cual blanco vestido y se puso en guardia lista para atacar. Al ver que Arles la miraba desde el suelo sin hacer nada, decidió que lo mejor era atacar primero y se lanzó a la velocidad de la luz al ataque, pero a sólo un metro del malvado Arles…
- ¡Espere princesa por favor! ¡Soy yo! –y arrancándose la máscara, dejó ver su verdadera identidad. Saori se detuvo en seco totalmente sorprendida.
- ¡¿Aioros?!
Al arquero le espantó sobre manera la voz tan masculina que ostentaba Saori esta mañana.
- Princesa… que voz tan… grave tiene hoy. ¿Está usted resfriada?
- No. Soy yo Aioros –y quitándose la peluca morada…
- ¡¿Shaka?!... ¡¿Pero qué haces vestido de Athena y encerrado en su cámara?!
- No me quedó de otra…. –dijo el rubio con aire apenado.
- Caramba que susto me diste Shaka… ya estaba yo pensando mal de la princesa… con esa voz… y con esos hombros…
- ¿Y tú, porque estás vestido como el antiguo patriarca Arles?
- Porque tampoco me quedó de otra y además, con este disfraz no llamaría la atención de las zombis. ¿Qué chica se interesaría en un hombre de edad tan avanzada como lo era el antiguo maestro Arles de Altair?. Pensé que de esta forma, podría moverme con mayor libertad para buscarlos a ustedes.
Shaka desanudó la sabana que fungía de vestido y dejó ver la armadura de Virgo debajo. Con razón Saori se veía tan tiesa… El caballero virgen se sentó junto al arquero al lado de la columna.
- Dime Shaka ¿Han entrado fans por aquí?
- Sí, tres, pero al creer que sólo estaba Athena dormida en su cama se fueron pronto.
- Pues te pudieron haber linchado, dicen los rumores que muchas de ellas no quieren a nuestra Diosa. No me lo explico… Athena es tan buena, cuida de toda la humanidad… ¿por qué será que no la quieren?
- Yo tampoco me lo explico Aioros.
- Shaka… Deberíamos aprovechar que el lugar está vacío y salir, el salón del trono está despejado, es nuestra salida directa. Tenemos que buscar a los otros.
- Sí.
Shaka y Aioros se levantaron e iban a salir de la cámara de Athena pero…
- ¿No sería mejor que te volvieras a disfrazar de Athena? Digo por si nos encontramos otras locas en el camino.
- Quizá tengas razón –se dijo el compungido rubio. Con resignación volvió a tomar la sabana que enredó cual vestido para cubrir su armadura, y se volvió a echar la peluca encima, que de todos modos dejaba ver mechas rubias por debajo, ya que era un poco más corta que el cabello de Shaka, y Shaka no se sabía poner una peluca.
- Shaka se te ven los cabellos rubios –le dijo Aioros con la máscara nuevamente puesta.
- Es que este accesorio no los alcanza a cubrir bien.
- No. Es que tú no te sabes poner una peluca –le dijo riendo bajo la máscara. –Ven, te ayudo. Primero –dijo quitándole la peluca– tienes que recoger tu propio cabello así… ahora… se coloca esto así y… ¡Listo!.
- No sé por qué la gente insiste en complicarse la vida con estas cosas –el rubio se sentía algo incomodo con el calor y la presión que ejercía la peluca con su cabello recogido –la naturaleza nos dotó de cabello propio.
- Es cuestión de estilo mi querido Shaka. A propósito ¡¿De dónde sacaste la peluca?!
- Se le cayó a una de esas creaturas… la joven vestía tan raro…
- Debió ser una cosplayer, vi varias pasar por ahí.
- ¿Una qué?
- Una cosplayer, son gente que se disfraza de su personaje favorito, usan pelucas, pupilentes, armas y armaduras falsas, todo para convertirse en su personaje.
- ¿Por qué querer ser otra persona?
- Porque es divertido.
- Cada vez comprendo menos a las personas –se dijo el rubio resignado.
- Vamos camarada, hay que salir de aquí. Oye… espera.
- ¿Qué?
- La verdad es que para ser Athena… estás un poco plana.
El rubio le miró sin comprender. Aioros se dirigió al lecho y tomando dos pequeños cojines redondos los atoró entre la sabana y la armadura de Shaka a la altura del pecho.
- ¡Voila! Ahora sí eres toda una chica.
Shaka lo miró con el ceño fruncido, y Aioros levantó las manos frente a él en su defensa.
- No me mires así, es por tu bien. Una mujer reconoce a otra, así que hay que hacer lo necesario para engañarlas.
Shaka bufó/suspiró resignado y cerrando los ojos comenzó a caminar hacia la salida. Aioros percatándose que Shaka no veía nada, sacó su celular, se adelantó unos pasos y le tomó una foto de frente. Y luego caminó al lado del rubio como si nada hacia la salida del templo. Al salir el lugar estaba aparentemente vacio.
- Es nuestra oportunidad Shaka.
- Sí.
Pero no habían dado ni tres pasos cuando un montón de mujeres que se escondían tras las columnas se les fueron encima.
- ¡Athena!
- ¡Athena!
- ¡Muerte a Athena!
- ¡Desgraciada inútil!
- ¡Diosa de pacotilla!
- ¡Por tu culpa los caballeros sufren tanto!
Por suerte las atacantes no eran griegas, así que gritando en su idioma natal los caballeros no comprendían las ofensas contra su diosa. Lo que sí era claro, era que se la querían desgreñar. Shaka fue derribado en un santiamén y Aioros se apresuraba para ayudar pero…
- ¡Allí esta Saga! –gritó una de ellas apuntando a "Arles" y Aioros volteó a su espalda creyendo que se iba a encontrar con el gemelo, pero en ese descuido se le fueron encima.
- ¡Saguita mi amor!
- ¡Soy tu fan Saga!
- ¡Cásate conmigo!
- ¡Waaahh!
Entre vitorees y gemidos sin sentido de las que habían perdido el sentido del habla y la conciencia, Aioros se vio encajonado por una multitud de fans que lo confundían con Saga, llenado de asombro al arquero. ¡¿No se suponía que la usurpación de Saga era un secreto sólo conocido por el patriarca, los consentidos de bronce y los dorados?!
- ¡Saga, se mi husbando! –exigía una.
- ¡Waaaahh! –gemía una muerta.
- ¡Yo lo vi primero! –gritó otra.
- ¡Nooo… yoo..! –balbuceaba otra más arrastrando las palabras.
Aioros era jaloneado sin compasión de aquí para allá por estas zombrils que evidentemente creían que bajo la máscara y la túnica no había otro que Saga, y Aioros hizo lo que creyó pertinente en medio de su desesperación. Pero se equivocó…
- ¡No, no, yo no soy Saga miren! –y quitándose la máscara se rebeló ante las mujeres.
- Nooo… eees… Saagaaa…
- Eees Aiooooros… -el tono de voz metálico y muerto casi hizo llorar del susto al arquero.
- ¡Cuñadooo!
- ¡Tantooo… tiempooo…!
- ¡Aaa eeeel! –ordenó una muerta viviente.
- ¡Noooooo! –el arquero se vio derribado por las fans que no tenían inconveniente en apapachar al tan sufrido arquero.
De entre las que conservaban intacto el sentido del habla, Aioros oía cosas como…
- ¡Aioros, se mi patriarca!
- ¡Quiero contigo y con tu hermano!
- ¡Eres mi Cupido, clávame tu flecha!
- ¡Shaka auxilio!... ¡Quítamelas buda!
- ¡Yo tengo mis problemas!
Gracias al cielo, Shaka bajo la sabana llevaba puesta la armadura de Virgo y contaba con su gran resistencia de caballero dorado, porque las fans lo traían a patadas en el suelo.
- ¡Mendiga vieja explotadora!
- ¡Negrera!
- ¡Waaaah!
- ¡No, déjenlo!... ¡Suelten a Shaka!... –gritaba Aioros sacando de cuando en cuando la cabeza de entre la multitud tratando de ayudar a su amigo.
- ¿Shaka? –le preguntó una.
Entonces una de las zombis, le dio un jalón indiscriminado a Shaka en los cabellos con la intención de dejar pelona a la Diosa, pero lo que logró fue arrancarle la peluca dejando expuesta la rubia cabellera.
- ¿Eh? –se dijo la mujer con la peluca en la mano.
- ¡Es Shaka! –gritó otra.
Todo mundo dejó de golpearlo y sobrevino la calma que antecede a la tormenta. Las mujeres se sintieron muy mal por haber estado pateando a tan hermoso caballero.
- ¡¿Qué hemos hecho?!
- Yo creí que era Athena…
- ¡Hay que sobarlo!
Y Shaka se vio de nuevo rebasado por la situación pues quedó en el medio de atenciones y manos prestas a resarcir el daño, que pronto se fueron aprovechando de la situación resarciendo lugares que ni le habían rozado.
- ¡Señorita deje quietas sus manos!... ¡Aioros, auxilio!...
- ¡No sean aprovechadas!... –decía Aioros sacando la cabeza de la marabunta – ¡Déjenlo que es virgen!... ¡No sabe de esas cosas!... ¡Nunca ha estado con una mujer! –ay Aioros… mejor no ayudes…
Esas afirmaciones sólo iniciaron una batalla campal entre mujeres por quedarse con el… premio…
Pasadizo secreto…
- Y dime Mu, en confianza, como amigos, de verdad Kiki no es tu…-preguntó Aldebarán bromeando, pero Mu estaba algo caldeado con el tema así que tomó la pregunta como seria.
- ¡No! es un malentendido con la señorita, ya te dije que-
- Respete su privacidad caballero de Tauro, puede que el señor Mu sea un santo de Athena pero sigue siendo un humano con necesidades y deseos, no es ningún pecado, además fue lo suficientemente hombre para hacerse responsable de sus actos. Eso es de aplaudir.
Aldebarán no dejaba de carcajearse y Mu se exasperaba cada vez más.
Y es que al limitarse a hablar con sus guardianas sólo lo necesario, estas no conocían nada de su vida personal o historia y se habían hecho sus propias conjeturas sobre Kiki debido al comportamiento amoroso y paternal del carnero, comentándolas luego con el resto del equipo. Comportamiento que también habían notado de Shion para con Mu, y debido a la semblanza entre ambos hombres, entre las guardianas se sospechaba que también Shion era el padre de Mu. Al parecer, según habían concluido ellas, en la Casa de Aries se había optado por mantener en secreto a los hijos para, pese a su rango de Santos Guardianes, poder tener la dicha de los hombres normales de ser padre.
- Señorita Bone-Cracker –comenzó Mu lo más calmado que pudo –por última vez, le digo que Kiki no es mi hijo, es mi aprendiz.
- Comprendo –le cerró un ojo cómplice y continúo su camino.
Mu sólo se crispó como gato. ¡Esa mujer no entendía!. El carnero hizo un mohín de disgusto y se limitó a mirar hacia el frente caminado de brazos cruzados.
Después de unos instantes de descenso por el túnel, Bone-cracker escuchó unos ruidos extraños y decidió bajar a revisar indicándole a ambos caballeros que esperaran ahí.
Sin antorcha para no ser percibida, con gran sigilo comenzó a descender la guardiana por el serpenteante camino del túnel guiada por las paredes de roca hasta que llegó a un punto donde los ruidos se hacían más fuertes. Escondida tras una curva del túnel pudo divisar que varias muertas vivientes avanzaban torpes, algunas alumbradas por la luz de sus celulares, y otras, las ciegas, guiándose por su oído al seguir los pasos de sus compañeras.
- Demonios… -susurró la guardiana quien en total silencio se apresuró a subir las escaleras.-Señores, me temo que tendremos que volver.
- ¿Por qué?
- El camino está cerrado, allá abajo viene una horda de fans. ¿Hay algún otro túnel o entrada que conecte con este?
- Creo que… el de la biblioteca.
- Bien. Vamos por ahí. Démonos prisa, aunque el andar de esas creaturas es lento, no tardarán mucho en alcanzarnos si nos quedamos más tiempo aquí, y si los descubren su velocidad será insuperable. ¿Por dónde señor Aldebarán?
- Por aquí, síganme.
En la biblioteca…
Camus y Milo se escondían en la biblioteca. "Típico…" pensó el escorpión. Luego de sortear a varias fangirls sin ser vistos, y al verse impedidos para salir del recinto, Camus había decidido dirigirse a ese santuario de tranquilidad y conocimientos que le brindaba un sentimiento de seguridad. Aunque irónicamente, él no conocía el pasadizo por el que habían huido los otros dos guardianes.
Porque los dorados podían conocer todos los pasos secretos que conectaban con las doce casas, pero la mayoría desconocían muchas de las entradas secretas del templo principal. Y es que eran tantas, que algunas habían sido incluso olvidadas por varios patriarcas, así que nunca las habían comunicado a sus dorados, con lo que la información se fue perdiendo con el tiempo.
El lugar sumido en el silencio, con la puerta cerrada con seguro y un librero contra esta, fungía de guarida para el par de hermosos ejemplares.
- ¿Por qué aquí?
- Porque es seguro.
- ¡Me matará el aburrimiento!
Camus rodó los ojos, no se suponía que estuvieran ahí para divertirse, estaban viendo la manera de escapar. Pero como siempre, los libros al escorpión le causaban aversión….
- Milo, no estamos de vacaciones, tenemos que encontrar la forma de salir de aquí.
- ¿Qué tal quitando el librero y saliendo por la puerta? –le espetó sarcástico.
A Camus le dieron ganas de lanzarlo por la ventana. No podían salir por los pasillos porque tendrían que enfrentarse a las fans pero Milo como siempre, parecía sólo poder razonar con los… los pies…
Salir por la ventana tampoco era opción, al poco de haber entrado, el francés había tenido que cerrar las pesadas cortinas porque afuera ya se había llenado de mujeres que caminaban de aquí para allá buscando algún caballero. Había podido notar que pese a haber enfrentado las rosas de Afrodita, estas mujeres no perdían del todo sus sentidos, y así, unas conservaban unos y otras otros. Y a pesar de haber muerto, algún poder sobrenatural las hacía moverse.
Recordando la última batalla en Asgard, cuando pares de Caballeros combinaran sus poderes, como él y Milo, generando una "Ejecución escarlata", se preguntó si Afro ahora cultivaba "Rosas Infernales" las cuales mataban a la gente pero las resucitaban como Zombis del infierno, de otra manera no se explicaba lo que estaba pasando. Ya que esta locura parecía el efecto de los poderes de Afro y Máscara combinados.
Lejos estaba de saber que una fangirl no necesitaba de rosas infernales, pues una fangirl contaba con sus propios demonios y poderes sobrenaturales para mantenerse sola, aun muerta, cuando de atrapar a sus ídolos se trataba.
- Ya me dio hambre –se quejó Milo –Hay que salir de aquí.
- Milo, no es un domingo por la tarde. Estamos sitiados.
- Son sólo mujeres Cami…-de momento, su miedo estaba siendo substituido por el aburrimiento, y desde ese punto de vista, la situación no parecía tan grave. Quizás habían exagerado.
- Esas no son sólo mujeres Milo, son Fangirls, y eso sí es para tener cuidado.
- Bueno si son mis fans… debería ir a atenderlas. –Ahora que lo pensaba a fondo… Muchas zombis estaban de muy buen ver…
- No pensabas eso cuando te escondías tras mi capa en los corredores.
-¡Bueno eso es porque… porque…!... ¡Bah! no tiene importancia –se cruzo de brazos y fingió restarle importancia al asunto.
- Ah… -Camus suspiró tras escudriñar por un recoveco de las cortinas de la ventana que daba al pasillo. Afuera estaba lleno. –No podremos salir de aquí en un buen rato…
El francés se dirigió a un estante y tomó un libro. Con parsimonia se dirigió a un sillón, y se sentó para leer.
- ¡¿Te vas a poner a leer ahorita?!
- No puedo hacer otra cosa. Ocuparé mi tiempo en algo productivo.
- ¿¡Que tiene de productivo leer?!
- Cultivarse.
- Eso no es productivo, es una pérdida de tiempo.
- Deberías intentarlo, quizá te sorprendas.
- Claro que no, como no sea una revista para caballeros, los libros no tienen nada de sorprendente.
Camus sólo suspiró y continuó leyendo. Pero al correr de los minutos en el silencio, el escorpión se aburrió mucho.
- Camus… léeme un cuento.
- ¿Qué? –dijo el francés asomando una exasperada mirada por sobre el libro.
- Es que me aburro.
- Toma un libro y léelo tú mismo.
- No que flojera… léeme tú.
- No.
- Cami…
- No.
- … ¿Y qué estás leyendo?
- Ángeles y Demonios.
- ¿De quién?
- De Dan Brown.
- ¿De qué trata?
- Es una novela basada en los conflictos entre ciencia y religión.
- Que aburrido… ¿Tiene drama?
- Sí.
- ¿Intriga?
- Sí.
- ¿Sangre?
- Sí.
- ¿Sexo?
- No... No sé, aún no llego al final, pero quizá no.
- ¡Phua! Que novela sin chiste… ¿Y cómo se llama el protagonista?
- Robert Langdon –a este punto Camus ya se estaba exasperando porque Milo no lo dejaba disfrutar de su lectura.
- ¿Hay alguna damisela en desgracia?
- Sí.
- ¿Y está buenota?
- Milo, cállate y déjame leer.
- Pero-
-¡Ah! –Camus se levantó sabiendo que Milo no se callaría y dirigiéndose a un estante, tomó un libro grande como la biblia y lo puso de golpe en las manos de Milo -¡Toma! Lee esto y ya déjame leer a mí.
El francés le dio la espalda regresando a su cómodo sofá y Milo miró el libro en sus manos por la contracara. Era un libro enorme.
- ¿Qué pretendes que yo haga con esta cosa?
- Que leas y te calles.
- ¡Está enorme!
- Mira cual es.
Milo giró el libro para ver su portada y…
- ¡El Kamasutra!
- Versión original.
- ¡Caray, no sabía que esto estaba en la biblioteca! ¿¡Desde cuando lo tenemos?!
- Hace un año.
- ¡¿Y por qué nadie me avisó que teníamos este tesoro aquí?!
- Si vinieras a la biblioteca más seguido lo sabrías, todos lo que venimos aquí a leer ya lo habíamos visto.
- No sabía que el maestro Shion tenía esta clase de intereses.
- El maestro Shion no lo trajo –respondió el francés sin dejar de leer su libro.
- Entonces… ¿Dohko?
- No, Shaka.
- ¡Shaka!... Por fin…. Todos estos años de consejos y desvelo… ¡Dieron su fruto! ¡Yo sabía que un día de estos Shaka me iba a escuchar! Ay estoy tan orgulloso que-
- Ni te emociones, él no lo trajo por eso. Es más, él ni sabía de lo que se trataba cuando lo trajo.
-¿Qué? Pero-
- En su última misión en la India, Kanon le encargó que se lo comprara porque sólo allá se consigue la versión original, completa y sin censura. Shaka sólo fue a comprarlo antes de volver y se lo dio a Kanon con todo y empaquetado. Nunca lo leyó.
-Pero… Pero… es hindú… Tiene que conocer…
- Claro que ha escuchado el nombre del libro, pero lo creas o no, él no sabe de qué trata. Tú eres griego y hay muchas cosas que no sabes de Grecia. Lo mismo le pasa a Shaka, es hindú pero no tiene que conocer todo de la India. ¿Sabías que la mayoría de la gente del mundo sólo tiene un conocimiento de entre el 15% y el 20% sobre la cultura, historia, geografía, sociedad y economía de su propio país?
- Rayos… eres una enciclopedia andante.
Milo miró el libro y se rascó la cabeza… ¡¿Cómo era posible que Shaka no supiera?!
- Bueno… ¡Él se lo pierde! –y de un brinco se sentó en otro sillón y se puso a estudiar el libro con gran interés. Y nada más ver la primera pagina…
- ¡Camus, esto sí es lectura de calidad! –no importaba que todo estuviera en sanscrito, las imágenes eran suficientemente claras…
- Sí… -Camus sólo le dio el avión a su amigo y continuó leyendo.
Y así por fin Camus consiguió que Milo se mantuviera entretenido y callado para poder continuar con su lectura.
Al poco rato por curiosidad Camus levantó la vista de su libro y se encontró con Milo tratando de hacerse un… nudo, mientras veía el libro. Aparentemente trataba de imitar alguna posición. El galo suspiró y volvió a su lectura, pero una vibración importante y el chirrido de un mueble moviéndose llamó la atención de ambos caballeros quienes fueron corriendo al lugar de donde provenía el sonido.
Escondidos tras un estantero vieron como un enorme librero se movía dejando abierto un paso secreto. Tomaron unos jarrones que estaban en el lugar, listos para atacar cualquier figura que saliera por ahí.
- Mucho cuidado Milo, no sabemos con qué nos vamos a topar, no ataques hasta no estar seguro que es necesario –le indicó el galo en un susurró pero a Milo el temor lo volvió a asaltar neutralizando su coquetería de hace un rato, y dejando sólo el instinto de conservación.
Y en cuanto vio una cabellera castaña asomarse…
¡CRASH!
- ¡¿Pero qué…?!... ¡Milo! ¡¿Estás loco?! ¡¿Por qué le haces esto una mujer indefensa?! –reprendió el carnero tomando muy preocupado en brazos a su inconsciente guardiana.
- Es que… Yo…
- Te dije que atacaras sólo si era necesario. No que le rompieras el jarrón a lo primero que saliera por aquí –le recriminó el de Acuario para después acercarse también a ayudar.
- Milo, me extraña de ti, eso no se le hace a una dama –la mirada de desaprobación del enorme guardián de Tauro provocaba en Milo la sensación de volverse tan pequeño como una cucaracha.
- Yo no quería… en serio… ¡Lo juro!... ¡creí que era una zombi! –Milo podría ser mujeriego, andariego, infiel y coqueto, pero levantarle la mano a una mujer era algo que el escorpión jamás haría, primero se dejaría golpear por ellas (si era sado mejor) que tocarles un cabello (aunque estaba dispuesto a tocarles otras cosas). Su rostro de angustia reflejaba su arrepentimiento y se sentía un bicho miserable… lo que Mascara Mortal solía decirle que era…
- Pues… parece que… no fue grave –dictaminó Camus luego de revisar a la joven –se repondrá… necesito una manta… Milo tu capa.
- ¿Mi capa?
- Sí, necesito envolver esto en algo –dijo mostrando el bloquecillo de hielo fresco que acababa de crear –Tú la golpeaste, coopera en algo.
- Oh sí por supuesto.
El escorpión le tendió su capa y una vez envuelto el bloquecillo Camus aplicó una suave presión sobre el área afectada.
- ¿La acostamos en algún sillón? –preguntó el toro quien la tenía recargada contra su pecho.
- No Alde, las personas que reciben fuertes golpes en la cabeza no deben acostarse. Debemos mantener su cabeza en alto. Ven ayúdame a llevarle al reclinable.
Ambos caballeros llevaron a la joven a un acogedor sillón reclinable y extendieron un poco el apoyo para las piernas.
- ¿Estará bien Camus? –preguntó el carneo con auténtica preocupación, pues una cosa es que no estuviera conforme con traer guardianas y una muy diferente que no le causara preocupación ver a su guardiana en ese estado. A fin de cuentas ya se había acostumbrado a ella y le preocupaba como otro habitante más de Aries.
- Espero… no le diste con todas tus fuerzas… ¿o sí Milo?
- Yo… pues… es que creí que era una muerta más y…
- ¡Milo! – le reprendieron los tres a la vez.
- ¡No era mi intención lo juro! –dijo muy acongojado.
- Espero no le hayas causado un hematoma intracraneal a esta pobre chica… -Camus le dedicó una fría mirada a su amigo y luego recordó algo que podría ayudarles –Mu, ¿podrías por favor usar tus poderes sanadores en ella?
- ¡Oh, sí claro! cómo no se me ocurrió antes.
El ariano puso ambas manos sobre la cabeza de la joven y un brillo dorado, casi blanco, las inundó mientras el enorme chipote que ya se inflaba en la cabeza de la mujer comenzaba a reducir su tamaño.
Luego de unos instantes el daño visible desapareció pero la mujer seguía inconsciente.
- ¿No debería ya haber despertado?
- Sí… debería pero… no comprendo…. ¿Señorita Cracker?
Movieron suavemente a la joven, la llamaron, pero no reaccionaba. Camus la revisó de nuevo y dictaminó que el golpe había sido demasiado fuerte y que quizá estaría inconsciente un par de horas.
- ¡Bravo Milo! Noqueaste a la única esperanza que teníamos para salir de aquí.
- No lo hice con intención Mu… además… no es indispensable para salir de aquí… ¿O sí?
- Milo ellas saben manejar este tipo de situaciones, nosotros no. Podemos enfrentar a otros caballeros, espectros, marinas, monstros y titanes… incluso Dioses. ¡Pero no esto!
- Mu tiene razón, estás fans… -el enorme Aldebarán sobó su brazo y desvió la mirada para ocultar su temor –pues… están más allá de lo que sabemos manejar.
- Ah… Tenemos que llevar a esta chica a la fuente…
- Hey, ¡yo puedo teleportarme! Yo los sacaré a todos.
- Mu…
- ¿Sí Camus?
- Desde aquellas desastrosas lecciones de manejo *** Athena te tiene castigado y ahora sí hizo valida la barrera que antes nada más tenía de adorno. No pueden teleportarse hasta que se le baje el coraje de lo que tú y Shaka hicieron con sus autos…
- Cierto… -dijo el ariano decepcionado.
El francés le dedicó una mirada de preocupación a la joven, necesitaba atención médica de la fuente. Colocó su mano sobre su mentón en actitud pensativa –Tal vez… Podríamos tratar de llegar por el patio central del Templo y-
- ¡Noooo! ¡No me toquen demonios del infierno! ¡Largo!
Un desesperado grito proveniente del patio central interrumpió a Camus y los cuatro hombres corrieron a la ventana norte para atisbar y descubrir quién era la pobre alma que de forma tan desesperada intentaba ahuyentar a esos demonios.
- ¡Déjenme asquerosos adefesios! ¡Atrás engendros del inframundo!
- ¡¿Misty?! –los dorados veían como el caballero de Lacerta trataba en vano de repeler a capazos a las zombrils que lo asediaban.
- Pe-pero… ¡¿Qué Athena no lo había mandado lejos para protegerlo?!
- Sí –recordó Camus –pero, eso fue hace dos meses y precisamente hoy llegaba. Seguro venía a presentar sus respetos al Patriarca y a informar que volvía a sus labores como dicta el protocolo pero… obviamente nadie le avisó que el santuario estaba bajo ataque.
- Misty está salado… -todos asintieron la afirmación de Milo.
- ¡Déjenme! ¡Apestan a muerto! ¡Un baño cada tercerdiario no le hace daño a nadie!
Poco a poco lo fueron rodeando hasta acorralarlo y entre jaloneos por quedarse con él hicieron algo que Misty odiaba más que nada en este mundo: que lo tocaran con las manos sucias.
Y es que estas jóvenes estaban cubiertas de tierra sangre sudor y lágrimas por haber subido a garra partida por la escarpada, combinación intolerable para el de Lacerta, además que algunas despedían un terrible olor a cadáver.
- ¡No! ¡Largo, no me toquen! ¡No saben con quién se están metiendo! –aunque intentaba sonar amenazante, estás chicas tenían un algo que lo hacía temblar hasta el centro mismo de sus huesos acabando de a poco con todo su arrojo y entereza.
Quizá eran esos ojos llenos de admiración y locura, o esas manos que se estiraban como garras para apresarlo, o… quizá la cara de solteronas urgidas de algunas.
- ¡No lograrán… intimidarme! No… no lograrán….. yo… ¡Auxilio que soy guapo!
El de Lacerta salió corriendo a mach 2 pero sorprendentemente las zombis fueron tras él al mismo ritmo, donde apenas unos metros adelante lograron cazarlo y comenzaron a disputárselo mientras el pobre era cambiado de hombro a hombro como costal de papas entre la multitud.
- ¡No, bájenme!... ¡Suéltenme!
Los dorados veían con horror como Misty volaba de aquí para allá en una marabunta de fangirls muertas que no tenían empacho en darle jalones brutales a su cabello o brazos para arrebatarlo. Misty parecía un muñeco de trapo que era zamarreado por una multitud de fans en un concierto de Metal.
Y entre tanto zarandeo Misty fue a caer en los fornidos brazos de una chica muy alta y muy gordita quien cual jugador de americano, con una mano al frente salió corriendo derribando a todas a su paso, mientras en el otro brazo como pelota llevaba a un angustiado y lloroso Misty como premio.
- ¡Sálvenme! ¡Alguien! ¡Que se llevan a lo más hermoso de este Santuario! ¡ATHENAAAA, ME SECUESTRAN OTRA VEZ!
El grito de Misty se fue perdiendo mientras él y la fan gordita desaparecían en los confines del Templo.
Los dorados tragaron grueso y cerraron discretamente la rendija de cortina.
- Decías… Camus? –Milo tenía la mirada perdida, como perdida estaba su esperanza de huir de ahí.
Continuará…
Respondiendo a los reviews de hace dos años XD:
Tsukihimeprincess: Pues sí le va a salir muy caro pero muuuy caro por como dijiste "otras cosas" y las fans esta vez tuvieron la culpa. Caro ya le salió. Pero ya se las va a ahorrar. Deseo te guste este capítulo de Día de Muertos.
TraviesaK64: Espero aún andes por ahí para que veas tu respuesta. Muchas gracias te deseo lo mejor, no te deseo un próspero año nuevo porque estamos en 2020 y no podemos hablar mucho de las bondades de los acontecimientos, pero sí deseo que 2018 y 2019 hayan sido hermosos, y deseo que esté 2020 tenga un final feliz para todos nosotros. Que bueno que tú también entiendas al personaje. Me alegra saber que más y más personas son inteligentes y pueden ver al personaje de Afrodita tal cual es, sobre todo ahora que Kurumadda ya aclaró que todos sus santos son hetero, espero eso también le ayude a la gente a no estereotiparlo por ignorancia. Si aún andas por estos rumbos espero leas el capítulo y te guste. Te mando un abrazo.
Beauty-Amazon: Me alegra haberte echo reír al punto de casi ir al baño. Esperemos se repita otra vez XD. Un abrazo.
Sukoru-chan: Pues verás Saga no era realmente Saga en ese momento, el que se rodeaba de gula y pecado era el ente maligno. Saga estaba poseso, cuando Saga está en sus cabales siempre ha sido un santo muy bien educadito, así lo muestra Kurumada sensei, al contrario de Kanon que ese en sus cabales o no, siempre ha sido cusco tranza y pendenciero, por eso a él lo culpo de ser el gemelo pendenciero y facilote, pero como pudiste leer Saori se queda con la duda si Saga será capaz de resistir la tentación porque un hombre por muy santo no deja de ser hombre y seguir sus instintos primarios, a menos que sea Shaka… Bueno si aún andas por aquí te envió un abrazo y un saludo.
Dulce Locurilla: Pues sí hay que admitir que Hades le invierte, le invierte. Es buen patrón. Pero Saori es más "ahorrativa". Me agrada saber que te gustan los capítulos. Gracias a nombre Misty para él es muy importante que alguien lo comprenda porque todos lo tildan de loco, Misty te manda un besote en la boca, pero manda decir que te cepilles con pasta de menta que es su sabor favorito XD. Aprovéchalo es un santo muy quisquilloso. Sí, pues alguien tiene que hacerle caso a los de plata, nadie los pela... Con respecto a tu comentario final, te agradezco mucho tu valor y tu apoyo, y fue por esta gente que actualmente estoy retirada porque necesitaba un descanso pero este fic quería ver la luz desde hace dos años (cuando todo era hermoso y feliz T.T) por eso hoy ando por aquí, publicando y comiendo comida que amaneció sin sabor. Y sí, a esta gente no se le da eso de respetar, ya nada es sagrado y la hipersexualizacion como tú dices es lo único que les interesa, pero querían salir en el fic, ok aquí también saldrán bien retratadas. Espero que estés bien y este 2020 nos dé una bonita sorpresa al final. Un abrazo y cuídate mucho.
Ana Nari: Al fin se me hace contestar tu comentario de este fic. Me alegra que el fic te haya informado de cosas que desconocías y que te haya gustado. A ti sí te tocó saber que me iba pero como ya dije este fic clamaba por salir y no iba a dejarlo arrumbado porque esta fecha es muy especial para mi país y merecía ver la luz. Deseo mucho que te guste y lo disfrutes.
Y a todos gracias por leer y en estos días publico el capítulo 8 que es el final. Nada más que por estas fechas algo ando ocupada pero me dije "¡No se me va el 3 sin publicar aunque sea la primera parte!" Y claro que no se aclara Noviembre sin que salga el final, ¡no señor!
Aviso: Debido al plagio de mis fanfics, me veo en la necesidad de advertir. Está estrictamente prohibido republicar esté fic aquí o en cualquier otra página sin el permiso de su autora original Emperatrizdelanoche en fanfictionnet y NoctemImperatrix en wattpad. Este fanfic aunque está basado en la obra de Kurumada, el argumento original creado por mí está protegido por la DMCA y ahora por SC, es un fic sin fines de lucro, si lo encuentro publicado por otra persona sin mi consentimiento escrito y expreso haré valer mis derechos que ocasionaran el cierre inmediato de las cuentas de los plagiarios y el posible baneo de su dirección de IP por parte de las paginas correspondientes. En especial en wattpad con su declaración de la DMCA que implica una sanción legal, la cual no me pensaré dos veces en hacer valer. Por su comprensión gracias.
