Disclaimer: Boruto no me pertenece.

Todo había ocurrido tan rápido qué ni el mismísimo hijo del Séptimo Hokage se dio cuenta de que había acabado internado en el hospital.

Durante una de sus tantas jugarretas en la Academia Ninja junto a sus amigos, específicamente Inojin y Shikadai, había sustraído un curioso pergamino que se rumoreaba en la escuela qué dentro poseía técnicas increíbles y de alto nivel.

Obviamente Boruto Uzumaki pensaba estar a la altura de dichas técnicas, pero grande fue su sorpresa y la de sus amigos de qué dicho pergamino era en realidad una trampa diseñada específicamente para engañar a los curiosos y tratar de disciplinar a los traviesos a qué se abstuvieran de cometer fechorías.

En el momento en qué Boruto abrió el pergamino una brillante luz se había generado, siendo un potente estallido qué lanzó al primogénito Uzumaki a golpearse contra una pared cercana, para suerte de sus compañeros ellos no estaban tan cerca de la explosión.

El joven terminó con una pierna fracturada, siendo atendido por Sakura y teniendo actualmente la visita de su familia, más concretamente de Hinata, Himawari y Hanabi, debido a que Naruto se encontraba trabajando en ese momento.

— Pobre hermano. — dijo la hija menor de Hinata mientras le hacía unos cuantos dibujos en el yeso de la pierna izquierda de su hermano mayor.

Junto a sus dibujos también habían firmas de sus amigos y compañeros de clase, entre palabras de aliento a bromas por lo ingenuo que fue al abrir el pergamino.

Una joven enfermera de largo cabello rubio le estaba cambiando el suero al Uzumaki, quien miraba disimuladamente el escote un tanto revelador que tenía la chica.

— Para tu suerte el resto de tu cuerpo no sufrió lesiones. — explicó Sakura — Y el daño a tu pierna pronto se curará, lo mejor que puedes hacer es descansar.

— Me pica un poco debajo del yeso. — dijo el muchacho con una expresión de disgusto por la sensación incómoda en su pierna izquierda — Me molesta un poco.

— Te podemos suministrar unos analgésicos para aliviar tu malestar temporalmente. — dijo Sakura anotando la receta médica para entregarla a la enfermera rubia.

La chica salió de la habitación de Boruto rumbo a la farmacia para conseguir el medicamento, mientras el muchacho miraba de manera disimulada su culo cubierto por una corta falda blanca.

— Muchas gracias por todo Sakura. — dijo Hinata con formalidad.

La madre de Sarada salía de la habitación junto a Hinata y Himawari, ya que el horario de visitas estaba por terminar y debía explicarle unos procedimientos formales a la tutora legal del chico sobre lo que el hospital tenía que hacer.

— Nos vemos Boruto, trata de descansar. — dijo Hinata, dándole un beso en la frente a su hijo.

— Recupérate pronto, hermano. — dijo Himawari saliendo de la habitación.

Hanabi se quedó junto a su sobrino, aprovechando el tiempo que tenía para visitarlo.

— Si qué eres un muchachito suertudo, Boruto. — dijo la Hyuga de forma burlona.

— ¿Suertudo? — dijo el chico señalando su yeso.

— Tal vez las demás no se percataron de cómo mirabas a esa sexy enfermera, pero yo sí. — dijo Hanabi jugando con su sobrino — Debes ser la envidia de tus amigos al poder recibir la atención de chicas tan hermosas.

El chico se sonrojó y trató de apartarse de su tía, quien se restregaba un poco sobre él a modo de juego y sabiendo que tenía movilidad limitada por el yeso.

— Aunque eso me hace sentir celosa. — dijo la chica abrazando al Uzumaki mientras hacía un puchero, presionando su busto contra su cara haciendo que él se avergonzará — Se qué yo podría cuidarte mejor que unas simples pero atractivas desconocidas, se lo qué a ti te gusta. — dijo guiñando un ojo.

Boruto trató de disimular su sonrojo, viendo que una luz en la pared comenzaba a parpadear en señal de que la hora de visita había finalizado.

— Bueno, creo que es momento de irme, disfruta de la atención especial. — dijo la hermana menor de Hinata, dándole un beso en la mejilla a su sobrino que lo hizo ruborizarse más.

Boruto decidió ignorar lo que su tía le había dicho, pero no podía evitar pensar que en efecto las enfermeras del hospital eran bastante jóvenes y atractivas.

A su vez también recordaba historias qué contaban los alumnos más grandes en el colegio respecto al hospital, y cómo las enfermeras disponían de complacer a los pacientes varones para que se sintieran mejor durante su estadía en las instalaciones.

— Tonterías. — dijo Boruto para sí mismo mientras acomodaba su cabeza en la almohada.

X-X-X

El joven rubio reposaba en la cama del hospital, una enfermera antes de que apagarán las luces de su habitación personal le suministró unos analgésicos para aliviar su malestar y qué pudiera dormir tranquilamente.

Dicho medicamento estaba surtiendo efecto, haciendo que Boruto también sintiera su cuerpo más liviano y con pesadez, ya que también tenía un leve somnífero como ingrediente adicional.

Los ojos del Uzumaki se sentían pesados, sintiendo que estaba a punto de quedarse completamente dormido para reposar su cuerpo y mente.

Sin embargo, el joven sintió el ruido de una puerta abriéndose qué lo puso en alerta. No podía levantar su cuello para ver de quién se trataba, debido a que su cuerpo estaba muy relajado por el analgésico.

Una silueta se manifestó frente a él, sin poder ver el rostro de la persona. Lo que podía notar es que se trataba de una mujer que vestía un traje de enfermera blanco, con unos largos guantes negros al igual que sus medias que le llegaban hasta los muslos, además de una gorra de enfermera roja con una cruz blanca en el centro.

— ¡¿Será posible?! — pensó Boruto recordando las historias qué los estudiantes superiores contaban sobre el trato de las enfermeras a los pacientes masculinos.

Dicho pensamiento hizo que su pene se pusiera duro de la emoción, listo para ser complacido por la fémina qué se acercaba lentamente a él.

— Boruto. — dijo la enfermera, voz que inmediatamente Boruto identificó.

— ¡¿Tía Hanabi?! — exclamó Boruto, no pudiendo hablar más fuerte por el efecto de la medicina.

Boruto estaba bastante sorprendido de que su tía regalona estuviese en su habitación a esas horas de la noche, aunque dicho pensamiento no quitó el efecto en su erecto pene.

— Yo sé lo que necesitas. — dijo la hermana menor de las Hyuga mientras se quitaba el traje blanco de enfermera.

El muchacho tragó saliva al ver que su tía se desvistió delante de él, revelando qué llevaba debajo de su ropa un bikini color rojo.

Hanabi se relamió los labios al contemplar la erección de Boruto que podía visualizarse en las sábanas, sentándose a un lado de la cama para destapar a su sobrino e inspeccionar su miembro.

— Pobrecito, necesita mucha atención. — dijo la Hyuga mientras con cuidado liberaba la polla del rubio — Vamos a empezar.

— Mmm! — gimió el chico tratando de no hacer ruido.

La tía de Boruto comenzó a masturbar su pene, cosa que hizo que el chico sintiera espasmos y dado su condición médica no podía hacer nada para resistirse. Aunque en el fondo, Boruto no podía negar que disfrutaba mucho de aquello, sin importar que se trataba de su propia tía.

— Muy bien. — dijo Hanabi presionando el tronco del miembro del joven Uzumaki — Así me gusta. — viendo la expresión de placer de su sobrino.

La mujer del clan Hyuga se deleitaba con los jadeos del muchacho cada que su mano cubierta por su guante de látex negro subía y bajaba sobre el miembro erecto del rubio.

Boruto no tenía claro si lo qué estaba experimentando era real o simplemente una alucinación producto de los medicamentos que le recetó Sakura, pero no podía negar de qué se estaba sintiendo muy bien.

La sensación de la textura del látex contra su polla se sentía extrañamente agradable, algo qué no tenía idea que fuese tan placentero.

— Boruto, me alegra mucho que lo estés disfrutando. — comentó Hanabi mientras bajaba su cabeza a la altura de la polla de su sobrino — Y vas a disfrutar mucho más.

— Mmm! — gimió Boruto reprimiendo sus gemidos, no queriendo que alguna enfermera o guardia del hospital fuese a su habitación a investigar.

La hermana de Hinata procedió a meter el miembro del joven Uzumaki completamente en su boca, dejándolo unos minutos para comenzar a chuparlo.

— Mmm! — gimió la chica del Byakugan.

Boruto arqueó la espalda con dificultad sintiendo la calidez de la boca de su tía sobre su polla. Sentía cómo Hanabi sacaba y metía su miembro de su cavidad oral, al tiempo que utilizaba su lengua para complacer su glande.

— Mmm! — gimió la miembro del Clan Hyuga introduciendo la polla en su boca.

Chupaba con ganas el pene de Boruto, pasando su lengua en círculos alrededor de la punta y por todo el tronco. La mujer debía cubrir bien con su saliva para lubricar y que sea más fácil y sencillo ir al siguiente paso.

El miembro de su sobrino no era tan grande cómo el de Naruto dado a la edad, sin embargo, tenía lo suyo y le emocionaba más el hecho de que fuera de él, ya que lo quería mucho.

El hijo del Séptimo Hokage no podía resistir lo grato que se sentía la mamada de su tía, sintiendo cómo su polla palpitaba un poco en señal de que estaba por acabar por la placentera sensación.

No obstante, Hanabi tenía otros planes por lo que hizo presión con su lengua en la punta del miembro de Boruto, queriendo evitar que se corriera tan pronto.

— Todavía no puedes hacerlo. — dijo Hanabi de manera coqueta, dejando de mamar el miembro para subirse encima de su sobrino.

Boruto trago saliva al sentir el peso del cuerpo de su tía contra el suyo, quien tuvo cuidado de no molestar la parte del cuerpo de su familiar enyesado.

La Hyuga hizo a un lado la parte inferior de su bikini rojo, mostrando su húmeda intimidad ansiosa por recibir el miembro del joven Uzumaki.

— Mmm! — gimió Boruto sintiendo la mano de su tía cubierta por el guante de látex tomar su polla.

Boruto sólo podía mantenerse acostado producto de los fármacos, aún así su miembro se mantenía erecto y rígido, luchando por no correrse de inmediato.

La tía de Boruto alineó su miembro con la entrada de su coño, comenzando a bajar lentamente hasta devorar por completo el miembro de su sobrino.

— Mmm! — gimió Hanabi cerrando los ojos y comenzando a moverse encima del rubio.

La mujer Hyuga no quiso esperar a acostumbrarse a la intromisión del miembro del muchacho, quería disfrutar el momento cabalgando sin vergüenza ni pudor a su sobrino.

El hijo de Hinata se dejaba llevar, era todo lo qué podía hacer en su condición. Sentía como el interior de la vagina de su amada tía le presionaba su miembro, además de qué cada sentón de la Hyuga era una experiencia realmente emocionante y pervertida.

Desde su posición el rubio podía ver los grandes pechos de su tía cubiertos por un sujetador rojo rebotando cada qué ella metía y sacaba su polla de su húmedo interior.

— Ahhh! — gimió Hanabi, inclinándose un poco contra Boruto para dejar sus pechos a la altura del rostro del joven.

Lo qué podía escucharse por toda la habitación del Uzumaki era el choque de la pelvis del rubio contra el gran culo de su tía, y el intento de ella por reprimir sus gemidos de placer.

— Mmm! — gimió la chica rebotando más contra las caderas de su sobrino, ignorando sólo un poco la condición médica de él.

El miembro de Boruto estaba bastante caliente por la fricción qué generaba Hanabi al sacar y meterlo de su coño con cada sentón, al igual de la presión ejercida por las paredes vaginales.

— Ahhh! — volvió a gemir Hanabi.

El muchacho estaba un poco preocupado por los ruidos lascivos qué soltaba su tía. Un poco excitado por ellos, pero preocupado si todo lo qué estaba experimentado fuese real y los pillasen en medio del acto.

Todas las sensaciones placenteras se sentían bastante reales, demasiado en cada real aspecto a tal punto que parecía una clásica fantasía sexual suya con su propia tía.

Hanabi era bastante sexy, él no podía negar eso y era un deleite tenerla cómo tía.

— Ahhh! — gimió la mujer Hyuga apoyando sus manos en el pecho de Boruto.

Los movimientos de Hanabi eran más rápidos, la fricción se sentía más fuerte al punto que Boruto sentía que su miembro estaba muy caliente y palpitando bastante.

La hermana de Hinata sintió eso, sabiendo que su sobrino estaba por correrse. Los sentones qué daba eran más bruscos, el roce de su coño con la polla del joven rubio era bastante acelerado proporcionando un placer culposo.

La mujer acercó su rostro al de Boruto, todavía moviendo sus caderas a gran velocidad para acto seguido besar inesperadamente a su sobrino.

— MMM! — gimió Hanabi dando un último sentón.

Boruto no pudo aguantar más toda la estimulación y terminó por correrse dentro del coño de su tía, quien lo había besado para silenciar sus gemidos de placer producto de haber sido llenada por el semen del Uzumaki.

La mujer encima del muchacho no se separó de él al instante, dejando que la leche del joven la llenará por completo mientras tenía espasmos por haber llegado al clímax.

El cuerpo de Boruto estaba bastante cansado por todo eso, ya estaba en un estado de relajación por la medicación ahora se encontraba más relajado al haberse corrido dentro de su querida tía.

— Boruto. — dijo Hanabi besando su frente — Descansa.

Los ojos del rubio comenzaron a pesarle, cerrandolos poco a poco hasta que la imagen de su tía desapareció de su vista.

Dicha experiencia fue maravillosa, logrando relajarse bastante y conciliar un sueño rehabilitador para su malherido cuerpo.

Dentro de su mente seguiría la duda de si todo fue una fantasía o algo real, pero eso a él dejó de importarle. Aunque conociendo como era su tía, había un grado de posibilidad de que todo haya ocurrido de verdad.

Espero que les haya gustado. Comenten que les pareció.