Parte 11: DE VISITA A LA CASA VOLKOV

Amanecía y la pelirroja desayunaba a la vez que avanzaba a su investigación, en verdad que esa tesis era muy extensa, en ese momento recibió un mensaje de la morena dándole los buenos días, la chica sonrió y respondió el mensaje, siguió escribiendo, de pronto, hizo una pausa, miró hacia el techo, recordando lo que su amiga le había dicho la noche anterior

"Ya nada puedes hacer por lo que pasó, pero si por lo que pasará..." -

Tasya tenía razón, ya todo había pasado, Lena necesitaba avanzar, Yulia tenía derecho a saber todo, pero ¿cómo abordar ese tema?, la chica pensaba y meditaba, decidió salir a dar un paseo, las tiendas y negocios cercanos a su departamento empezaban a abrir sus puertas, y la chica se dio cuenta de que no tenía nada para llevar a casa de Yulia, entró a un local y compró una botella de vino, pensó en buscar algunos dulces para Dasha pero luego tuvo una idea mejor, caminó y caminó más hasta llegar a una tienda, compró lo que buscaba y pidió que lo envolvieran. Regresó a su departamento, respondió mensajes a un par de pacientes, de pronto una llamada de su madre la sorprendió, Inessa la invitaba a ir a la iglesia en ese momento alegando que tenía tiempo de no acompañarlos, pero Lena rechazó la invitación amablemente, haciéndole saber a su madre que ya tenía planes para el resto del día, cuando Inessa le cuestionó esos planes, la pelirroja simplemente dijo que saldría con una amiga.

Terminó la llamada, miró su reloj, era hora de alistarse, se dio un baño, se vistió con una blusa blanca sin mangas, un pantalón negro, tenis, estaba terminando de peinar su cabello, en eso sonó el timbre, era Yulia que llegó un poco antes, un beso de la morena en la mejilla la tomó por sorpresa, pero luego la pelirroja se lo devolvió besándola en los labios, ambas sonrieron por esto y volvieron a besarse, Lena tomó una gran bolsa y salieron. En el camino Lena iba un poco nerviosa, tal vez aún más que la primera vez que visitó a los Volkov, jugaba con sus manos y, revisaba su teléfono, luego miraba por la ventana y repetía estos actos, Yulia notó todo esto y tomó la mano de Lena

No te preocupes, yo también estoy un poco asustada, pero todo estará bien – dijo muy segura de sí misma, estás palabras bastaron para que la pelirroja se sintiera mejor.

Yulia estacionó el auto, y abrió la puerta de Lena extendiendo su mano para ayudarle a bajar, éste gesto llevaba días haciéndolo y a Lena le encantó desde el principio, caminaron a la puerta, pero Lena se detuvo, Yulia tomó su mano y entrelazaron sus dedos, Lena dio un suspiro y avanzó, entraron a la casa

¡Ya llegamos! – gritó Yulia

Toda la familia se acercó a recibirlos y como si se conocieran de toda la vida le dieron a Lena una gran bienvenida, la abrazaron muy fuerte, después Lena les entregó la botella de vino que había comprado y a Dasha su regalo, la pequeña le quitó la envoltura muy emocionada para descubrir de que se trataba, era un sombrero como los que usan los exploradores en los safaris, le había encantado, le quedaba algo grande, pero eso no le quitó para nada la felicidad, al contrario, la pequeña saltaba de alegría mientras decía todas las aventuras que se imaginaba.

Lena tendrás que disculparnos la comida va a tardar un poco en estar lista – dijo Larissa

No se preocupe señora, ¿les puedo ayudar en algo? – preguntó la pelirroja

Ahora que lo mencionas si, acompáñame – dijo Larissa

¿Yulia podrías ayudarme a poner la mesa del jardín? - dijo Oleg

Mientras Oleg Jr. Jugaba con su hija, Tamara, Larissa y Lena estaban en la cocina, la pelirroja ayudó con la ensalada y las papas, las mujeres conversaban, le preguntaban a Lena sobre cómo había estado desde la última vez que se vieron, entre otras cosas. En el jardín Oleg y Yulia terminaban de poner la mesa

¿Entonces ya es oficial? – preguntó Oleg

Si, pensé que me rechazaría, tenía miedo – respondió Yulia

Lo sé, jamás te había visto actuar así, está bien asustarse, pero no te paralices, que el miedo no te detenga, recuerda que no te eduqué así, prepárate... porque las cosas no serán fáciles para las ninguna de las 2 – dijo Oleg

Si, sé que ella también tiene miedo – dijo la morena

Entonces dependerá de ti hacerla sentir segura y protegerla, va a necesitarte, y cualquier cosa nos tienen a nosotros – dijo el hombre

Gracias Papá – Yulia abrazó a su padre y el hombre le devolvió el abrazo tan fuerte que la levantó del suelo

Abuelito, ¿la abuela pregunta si ya está lista la mesa? – preguntó la pequeña mientras se acomodaba su nuevo sombrero

Si, ya terminamos, Dasha ¿puedes hacerme un favor? – preguntó Oleg

Claro que si abuelito – respondió la niña

Puedes traerme un pedazo de pan de la canasta que está en la cocina, pero con cuidado de que la abuela no te vea – le murmuró Oleg a su nieta al oído, la pequeña asintió y se fue corriendo.

Pronto volvió con el pan, y se lo entregó a su abuelo, el hombre lo dividió en 3 y lo repartió a su hija y a su nieta, cuando su hija lo miró interrogante él respondió que Larissa lo tenía a dieta y ya casi no lo dejaba comer carbohidratos

¡No cabe duda de que mamá te tiene domado! – dijo Yulia riendo, Oleg empezó a perseguir a su hija y a su nieta a modo de juego.

Poco después llegaron los demás y todos se sentaron en la mesa a comer, Yulia y Lena se sentaron juntas esta vez, todos conversaban, bromeaban, después fue el turno del postre el cual era una gran tarta de manzana que Tamara había horneado

Esto está delicioso Tamara - A Lena de verdad le encantó

Muchas gracias Lena, es el postre favorito de Oleg Jr. – dijo Tamara

¡Así es, podría comerme 10 de estas tartas! – exclamó su esposo

Por eso es que estás tan gordo – dijo Yulia bromeando

¡Cállate! Yo no estoy gordo –

¡Claro que sí! – dijo Yulia, esas discusiones de ponerse al tu por tu eran tan comunes entre ellos

Bueno ya basta los 2, ¿no les da vergüenza?, tenemos una invitada hoy – dijo Larissa

Papi aquí está la Doctora, pórtate bien – lo regañó Dasha, esto hizo reír a todos

Oleg, aunque no estés gordo ya comiste suficiente postre - dijo Tamara mientras le quitaba a su esposo el cuchillo con el que iba a servirse un plato más, todos volvieron a reír

Lena se sentía muy a gusto en compañía de los Volkov, la hacían sentir mejor que en su propia casa, todos eran tan divertidos, unidos, de verdad que eran una gran familia, de pronto, una notificación de su teléfono captó su atención, Lena revisó de que se trataba y era su madre quien le había enviado una foto, en donde estaban sus padres y los Kuzmanovic afuera de la iglesia, seguido de esto llegó un mensaje:

"Espero que te la estés pasando muy bien, aquí todos preguntaron por ti, te extrañamos hija, acompáñanos la próxima vez" – decía el mensaje de Inessa.

Esto hizo que Lena cambiara su expresión, aunque Yulia no vio el mensaje si le preocupó el suspiro que la pelirroja acaba de hacer, así que tomó su mano y le sonrió, Lena le devolvió la sonrisa. Dasha se acercó a Lena y le pidió que jugara con ella, la pelirroja se levantó y siguió con la pequeña, el jardín de la casa Volkov era muy grande, también tenía muchos árboles y todo se prestaba para simular que estaban explorando la selva o en medio de una expedición, Lena de verdad tenía mucha imaginación y de inmediato le siguió el juego a Dasha, pronto Yulia y Oleg Jr. se les unieron, pasaron un buen rato, incluso la pelirroja se manchó las rodillas con tierra, pero esto no le importó.

Llegadas las 7 de la tarde el sol empezaba a ocultarse, y la brisa de otoño se hizo presente Lena empezaba a sentir frío, Yulia al darse cuenta le colocó una chaqueta y la chica de rizos rojos se sonrojó. Todos acompañaron a Lena a la puerta, los primeros en despedirse de ella fueron Oleg Jr. y Dasha ya que después de tanto jugar la pequeña necesitaba una buena ducha, al retirarse ellos Tamara le entregó a Lena un recipiente con más tarta de manzana

Llévate esto para que tengas algo para desayunar, te veré en el jueves en el consultorio – dijo Tamara

Muchas gracias – dijo dándole un beso en la mejilla

Lena ven mañana también y el día siguiente, así Yulia se comporta mejor – dijo Oleg riendo

Lo que mi esposo quiere decir es que anoche Yulia llegó muy contenta, y esta mañana nos dijo que tenía una noticia muy importante que darnos pero que prefería mostrarnos, y cuando ustedes llegaron tomadas de la mano nos alegramos mucho, sabíamos de qué se trataba, sé que apenas están comenzando, pero sepan que cuentan con todo nuestro apoyo, y ven más seguido a visitarnos, siempre eres bienvenida, ya eres de la familia – dijo Larissa a la vez que le daba un fuerte abrazo.

Lena no comprendía cómo es que en tan poco tiempo de conocerla ya la aceptaban y la consideraban parte de la familia, ellos no parecían ser personas que dijeran cosas así a la ligera, entonces todo era verdad, ahora entendía de dónde venía la sinceridad de Yulia, todos eran tan auténticos, eran personas dignas de confiar, eso la hacía feliz y tranquila. La pelirroja terminó de despedirse y las chicas partieron rumbo al departamento de Lena, ahora era el turno de la pelirroja de ser sincera, no podía desperdiciar a tan maravillosas personas, tal vez lo que Lena había pasado le dolía recordarlo, pero ahora le dolería mucho más perder a Yulia.

Entraron al departamento, Lena encendió las luces, puso algo de música en un tono bajo, escuchar música siempre le ayudaba a tranquilizarse y tomó la mano de Yulia para guiarla al sofá, las chicas se sentaron y luego Lena suspiró

Yul, debo hablar contigo – dijo la chica de rizos rojos

Dime pecosa ¿qué ocurre? – preguntó Yulia

A la morena le preocuparon las palabras de Lena, incluso lo primero que le pasó por la mente es que en ese momento la fuera a cortar, sería una relación de 24 horas o menos, un récord bastante malo para cualquiera, ¿qué podría ser peor que eso? pero mantuvo la calma y se dispuso a escuchar a la pelirroja.

Es algo, de lo cual no me gusta hablar, en realidad, solo 2 personas conocen toda la verdad, ellos me ayudaron cuando más lo necesité, pero ahora, es mi deber decírtelo antes de que lo sepas por alguien más, quiero ser honesta contigo y no quiero perderte por nada, mucho menos por malentendidos – a la pelirroja se le empezaba a cortar la voz

Lena, lo que sea puedes decírmelo, yo no te voy a juzgar – dijo Yulia a la vez que le acomodaba uno de sus rizos y besaba su frente, la pelirroja tomó aire y habló

Veras... -

Lena reveló todo, desde el principio hasta la actualidad (incluyendo lo que había pasado con sus padres en el restaurante el día anterior), además le contó de los Makarov y que fueron los únicos que le dieron apoyo incondicional, las lágrimas salieron no solo por recordarlo, sino también por temor a lo que Yulia podría estar pensando, ni si quiera se atrevía a mirar a la pelinegra a la cara, prefería mirar hacía el suelo, sentía mucho miedo, vergüenza, dolor... hubo un silencio, de pronto Yulia habló

¿Cómo se llama? – Preguntó la chica de cabello negro

¿Eh? – cuestionó Lena, tratando de mirar la cara de Yulia, pero no lo consiguió porque su cabello alborotado se lo impedía

Tu exesposo... ¿Cuál es su nombre? – preguntó Yulia de un modo cortante

Aleks... Aleksander Kuzmanovic – dijo Lena cabizbaja y con voz dificultosa

¿Con que Sasha eh? – dijo Yulia mientras volvía puños sus manos

Lo siento Yul, lo lamento mucho – decía Lena entre sollozos

Lena, ¿por qué te disculpas? – cuestionó Yulia mientras unas lágrimas empezaban a brotar de sus ojos

Porque yo sé que pude haber hecho algo, pude ser más valiente, pude alejarme y no lo hice, opté por quedarme ahí como una tonta y no lo detuve – decía la pelirroja mientras se cubría la cara con ambas manos por la vergüenza –

Lena tu fuiste la víctima, no podías hacer nada ¡Esa escoria no merecía ni tu amor, ni tu atención!... Tus padres te obligaron, estabas acorralada, quizás alguien más tendría el atrevimiento de decirte "Oye yo en tu lugar hubiera hecho esto...", pero no es así, nadie estuvo en tu lugar, nadie sabe lo que se siente, no tienen ni idea, tú estuviste ahí lidiando sola con todo, no puedo creer que tus padres sigan tan ciegos hasta la fecha... - Yulia estaba furiosa.

La pelirroja se desbordaba en lágrimas, Yulia la miró y la abrazó

¡Tú no merecías pasar por nada de esto!... Eres maravillosa, eres muy inteligente, eres mucho más fuerte de lo que Yo alguna vez seré... y Lena mírame... ¡Eres muy valiente! – dijo la pelinegra, Yulia tomó el rostro de la pelirroja con ambas manos, ahora se miraban fijamente - Eres muy hermosa... Mi Lena... ¡Te Amo! – se besaron profundamente entre lágrimas, un beso lleno de una enorme mezcla de sentimientos, después de un tiempo se alejaron un poco, pero aún se tomaban las manos

Respecto a Sasha... que esa mierda de persona no se te vuelva a acercar o a querer hacerte daño jamás ¡porque lo mato! – exclamó Yulia

Yul, no hables así, por favor – pidió Lena

Lo siento pecosa, es solo que no permitiré que nadie te lastime, yo te protegeré - se disculpó la morena

Está bien Yul –

Y bueno, creo que es mi turno de decirte las cosas, tampoco quiero que te enteres de mi pasado por boca de alguien más –

Yulia le habló sinceramente sobre sus relaciones pasadas, y también sobre esos "encuentros casuales" que solía tener con otras chicas, incluso le habló de Allison, pero también le contó que eso se terminó y que ahora su manera de manejar su vida era muy diferente. Después de terminar de hablar ambas chicas se sintieron más aliviadas, no habría secretos entre ellas, era una buena manera de iniciar una relación, ya nada impedía que la confianza fuera mutua. Lena miraba sus rodillas manchadas con tierra, y mientras se limpiaba el exceso de polvo sonrió

No me había ensuciado con tierra desde que era niña – dijo la pelirroja

Dasha es una niña con mucha energía, discúlpala a veces puede ser muy difícil seguirle el paso –

No me malentiendas Yul, me encantó, fue divertido, me gustaría volver a jugar así con ella, siempre me han gustado los niños - dijo Lena

Entonces, un día ven con nosotras al parque –

Claro que si Yul - Lena se acomodó en el regazo de Yulia

La morena empezó a acariciarle el cabello y la pelirroja poco a poco se fue quedando dormida; momentos después el celular de la morena sonó, era Sam, con unas dudas sobre el trabajo, Yulia dijo que ella le devolvería llamada después, Lena despertó

Discúlpame Yul – dijo mientras se tallaba los ojos

No te preocupes pecosa, creo que ya va siendo hora de que me vaya- dijo la pelinegra, Lena se entristeció un poco, pero asintió

¿Yul te molesta que te devuelva tu chaqueta después de que la lave, creo que también se ensució? – preguntó la chica de pecas

No hay problema, te la regalo, te queda muy bien, ¿nos veremos mañana para correr? – preguntó la morena

No Yul, discúlpame, mañana tengo guardia y salgo muy tarde, ¿te parece el martes temprano? – cuestionó la pelirroja

Claro sin problema – respondió segura Yulia, a la vez que besaba la frente de la pelirroja

Antes de despedirse se dieron un último beso y se abrazaron muy fuerte, Yulia partió hacia su hogar.