Viviendo el presente y pensando en el futuro
El Potterverso es de Rowling
Este fic participa en el tópico "Duelos entre Potterheads" del Foro "Hogwarts a través de los años"
Acepté el desafío de Dani H. Danvers de escribir un fic alegre sobre Marlene Mckinnon. Dani, espero que te guste :)
— ¿Ya sabéis a que querréis dedicaros? — preguntó Dorcas Meadows mientras desayunaban en la mesa de Gryffindor.
— Sí, me gustaría ser auror, como toda mi familia. — respondió Marlene toda decidida.
— Yo también quiero ser auror. — respondió Lily. — Ellos son los que luchan contra los magos oscuros. Las personas que discriminan a la gente como yo y como mi familia.
— Yo estoy contigo, Lily. — le respondió Mary MacDonald, la otra hija de muggles del grupo. — Pero no soy una chica de acción como vosotras. Quiero ser sanadora, el equivalente mágico a un doctor. Quiero dedicarme a la medicina, como mis padres.
— Bueno, alguien tiene que curar a los aurores heridos. Ese será tu trabajo, MacDonald. Atendernos en nuestras batallitas contra magos oscuros — contestó una voz masculina de la mesa.
— Esa era una conversación privada, Potter. — contestó Lily con desdén.
— Si era una conversación privada, deberíais haberla hecho en un lugar más privado, como vuestra habitación. — le rebatió Sirius Black.
— Cierra la boca, Black. — blasfemó Mckinnon.
— Me temo que tendrás que aguantarme mucho más, Mckinnon. Yo también tengo pensado ingresar en la Academia de Aurores. — le contestó él. — Alguien tiene que luchar contra la escoria de magos oscuros que siguen a Quién-Tú-Sabes. — habló serio mirando hacia la mesa de Slytherin, más concretamente al grupo de su hermano pequeño, Mulciber, Avery, Snape y Crouch.
— Bueno, se ve que seremos un cuarteto en la Academia de Aurores y Mary como sanadora. ¿Vosotros a qué queréis dedicaros? Solo faltáis vosotros. — preguntó James a Remus, Peter y Dorcas.
— A mí me gustaría trabajar en el Callejón Diagon. No sé si tendría un negocio para toda la vida, pero me gustaría intentarlo. — se sinceró Dorcas.
— ¿De qué te gustaría que fuera tu negocio? — preguntó Remus.
— Sobre artefactos de magia africana, en honor a mis antepasados. Ellos no usan varitas, pero utilizan otros métodos para canalizar la magia a través del cuerpo a los objetos. Me parece fascinante. — respondió con una enorme sonrisa.
— ¿Y vosotros, Remus y Peter? ¿De qué querréis trabajar? — preguntó Lily interesada.
— Yo no lo tengo pensado… no lo he decidido todavía… además, con la guerra que se avecina… — habló Peter tembloroso.
— No te preocupes, Peter. Cuando hayan derrotado a Quién-Tú-Sabes, podremos dedicarnos a nuestro trabajo ideal. — le consoló James. — Y no te preocupes por no decidirlo ahora, todavía somos muy jóvenes.
— Yo estoy como Peter, todavía no lo he pensado. — respondió Remus.
En realidad, su sueño era ser profesor. Pero dudaba que alguien fuera a contratarle siendo un hombre lobo. Aunque no estaba escrito en el registro de licántropos del Ministerio, su secreto siempre podía salir a la luz. Quizá podrían contratarlo de profesor en Hogwarts. Ser Profesor de DCAO… un sueño hecho realidad. Si el puesto durara más de un año, claro. Todo el claustro sabía su secreto y ninguno mostró objeción en contratarle.
Pero una cosa era que Dumbledore le aceptara como alumno y otra muy distinta que lo contratara de profesor.
Aun así, todavía quedaba mucho para eso.
— Pues, siempre he pensado que serías un gran profesor… — reflexionó Lily. — No sé, tienes un carácter muy tranquilo y mucha paciencia. La debes de tener para aguantar a estos… — Lily señaló a James y a Sirius, quienes se llevaron la mano al pecho ofendidos y lanzaron una exclamación.
— Gracias, Lily. — le sonrió Remus.
— Pues, para tu información, Evans, yo también pienso que Remus sería un gran profesor. Tendrías que ver lo amable que es y la paciencia que tiene con los niños de su barrio. — señaló James. — Pensamos lo mismo sobre Remus y ambos queremos ser aurores. ¡¿Ves cómo estamos hechos el uno para el otro?! — exclamó alegre.
Lily rodó los ojos.
— Será mejor que nos vayamos. Las clases están a punto de empezar. — contestó Mary.
Todos terminaron sus platos y fueron a clases.
…
Quinto año había empezado. Sólo llevaban unas semanas y Marlene ya estaba hasta el moño. Se notaba que los TIMO estaban a la vuelta de la esquina. McGonagall les había dicho lo mismo que su madre le comentó antes de ir al andén, que el curso se pasaba volando y en nada llegaría junio.
Marlene desconocía qué sería de ella cuando saliera de Hogwarts. Peter tenía razón. Todo el mundo sabía que la guerra era inminente. Y ella quería participar. Luchar contra el bando de Quién-Tú-Sabes. Sólo era consciente de que quería ingresar en la Orden del Fénix y ser auror; algo en lo que sus padres estaban en contra porque era un oficio que les hacía ganar muchos enemigos. Pero ella estaba dispuesta a correr el riesgo. No quería vivir en el mundo que predicaba el Innombrable y los demás puristas. Y menos desde que Lily y Mary eran sus amigas.
Por ahora se dirigía al campo de quidditch con Dorcas. Ambas cazadoras del equipo de Gryffindor junto a James Potter. Lo vio en el campo charlando con Black y McLaggen, el capitán.
— Bien, ya estamos todos. — anunció McLaggen cuando ellas llegaron. — Si os tomáis esta calma durante toda la temporada nunca ganaremos la Copa de Quidditch. — Marlene enarcó una ceja. Habían llegado cinco minutos antes de la hora acordada. — Cinco vueltas al campo y empezamos.
Todos obedecieron.
McLaggen era un chaval de séptimo con un ego muy alto. Se creía mejor que nadie. Si ganaban el partido era gracias a él y si perdían era culpa del resto.
A veces Marlene quería darle una patada en los huevos. Pero no quería perder su puesto en el equipo. Además, había que reconocerle que era buen estratega en el campo de quidditch y un gran golpeador. Pero menos mal que se graduaba este año.
— McLaggen es un capullo. Todos hemos llegado puntuales. No sé a qué venía ese comentario. — masculló Black.
Marlene no quería reconocerlo, pero tenía que estar de acuerdo con Sirius Black.
Algo que NO reconocería en voz alta.
Algo que NO sería lo habitual.
Una vez terminaron las vueltas, subieron a sus escobas. El buscador lanzó la snitch y empezó a buscarla, los golpeadores empezaron a pasarse las bludgers y los cazadores hicieron lo mismo con la quaffle e intentaban pasarla por los aros, algo que la guardiana intentaba evitar.
Estuvieron así toda la hora y media que duraba el entrenamiento.
…
Marlene se dirigía a las duchas.
Estaba completamente agotada.
Fue un duro entrenamiento, como todos. ¿Sería así con el nuevo capitán o capitana el año que viene?
— Mckinnon.
Marlene se giró en dirección a Black, quien también iba a las duchas. A diferencia de otras veces que intentaba meterse con ella, esta vez parecía serio.
— Tus padres son aurores, ¿verdad? — preguntó.
— Sí, ¿por qué lo preguntas?
— ¿Conocen a Ojo Loco Moody?
— Sí, son sus subordinados. ¿Por qué lo preguntas?
— Moody es un miembro conocido de la Orden del Fénix y un gran auror. Me gustaría ganarme sus respetos. ¡Seguro que fue un gran Gryffindor!
— Pues, Moody es un paranoico. Siempre piensa que le han envenenado. Le conozco bien. Algunas veces ha ido a casa a pedirles consejos a mis padres. Y te equivocas. No fue Gryffindor. Fue a Ravenclaw.
Sirius la miró sorprendido.
— ¡Eso es imposible! ¡Para ser auror hay que ser valiente! ¡Y no hay nadie más valiente que un Gryffindor! ¡La casa de los valientes!
Marlene se fijó en que Black había dicho lo mismo que ella le comentó a Moody y decidió responderle con la misma respuesta que le dio el auror.
— Moody me dijo que para ser auror no hay que ser solo valiente, sino también inteligente. Y a veces, más inteligente que valiente. Eso es lo que me contestó Moody cuando yo le dije lo mismo que tú. No sé a qué se refería. Dijo que ya lo adivinaríamos cuando fuéramos aurores. — le contestó.
Sirius se la quedó mirando. ¿Para qué necesitaba un auror ser inteligente, si lo que había de hacer era perseguir a los magos oscuros? Y para eso se necesitaba ser valiente.
…..
— He oído la conversación que tuviste con Black fuera de los vestuarios. — le comentó Dorcas mientras se enjabonaba el pelo en las duchas de los vestuarios.
— ¿Y? — Marlene también se enjabonaba el pelo.
— Es la primera vez que habláis sin discutir… — siguió hablando como quien no quiere la cosa.
— ¿Y qué quiere decir eso?
— Quien sabe, quizás puede ser el principio de una bonita amistad.
— ¡PUAJ! — Marlene hizo una mueca como si vomitara.
Dorcas estalló en carcajadas.
…
Una vez terminada la ducha, ambas amigas se secaron el pelo y regresaron al castillo.
Lily y Mary habían estado jugando al ajedrez mágico y conversando sobre sus familias muggles.
— ¡YA ESTAMOS AQUÍ! — anunció Marlene cuando el retrato de la dama gorda se abrió.
— Bienvenidas. — exclamaron Lily y Mary.
— Hola, chicas. — saludó Remus, quien estaba leyendo en un sillón.
Ambas jugadoras ignoraron al resto de chicos, los niños de primero las veían embelesados por ser miembros del equipo de quidditch.
— ¿Cómo ha ido el entrenamiento? — preguntó Remus.
— Duro, como siempre. — respondió Marlene. — ¿Qué haces sin tus amigos?
— Están arriba jugando al snap explosivo. Pero siempre hacen mucho ruido y yo necesitaba tranquilidad. — respondió levantando la vista del libro.
— Pronto será la hora de la cena. — anunció Dorcas.
— Nosotras ya hemos hecho los deberes… — reveló Mary.
— Yo voy a empezar a hacerlos ahora… pero no creo que los termine. — Dorcas hizo unos estiramientos y se fue a su habitación.
— Yo los haré mañana, ahora me da pereza y estoy cansada. — bostezó Marlene.
— Piensa que mañana te pueden mandar más… mejor que los hagas ahora. — le aconsejó Lily.
— Ay, Evans, deja de joder. Pareces una madre. — sonó una voz masculina desde las escaleras.
Sirius Black bajaba a la sala común con Peter Pettigrew detrás comiendo una rana de chocolate.
— Será porque tú tienes cerebro de niño, Black. — masculló Evans. Marlene rio.
Sirius enfureció la mirada, movió su varita y todas las piezas de ajedrez del tablero se movieron, soltó una risotada y se fue por el retrato de la dama gorda.
— ¡Sirius! — le regañó Remus, pero sus amigos le ignoraron. — Lo siento, chicas. — se disculpó.
— Adiós a la partida. — susurró Mary mientras recogía las piezas.
— No se puede esperar nada de ese imbécil — blasfemó Lily. — No te preocupes, Remus, no es culpa tuya.
— Es un gilipollas. — masculló Marlene.
— De todas formas, iré al dormitorio de las chicas. No quiero tener que encontrarme con el segundo imbécil de tu grupo, Remus. — Lily se levantó y se fue a su habitación. Mary puso todas las piezas en su caja y ella y Marlene también subieron.
…
— Marlene, mamá me ha enviado una carta diciendo que papá y ella van a ir a París a una convención de pocionistas y después darán una vuelta por el París muggle y mágico. Dice que os traerá un recuerdo. ¿Hay algo que te apetezca tener? — le preguntó James con la boca llena en el Gran Comedor.
— Dile a la señora Potter que me sorprenda. Ella siempre sabe qué comprar o qué decir o qué hacer. — le respondió.
— Sí, mamá siempre ha tenido un sexto sentido en esto.
— No sabía que conocías a la señora Potter, Mckinnon. — le comentó Black con la boca llena.
— Ellos colaboraban con los aurores dándoles pociones que necesitaban o asesorándoles siempre que tenían algún caso relacionado con pociones. Mis padres conocieron a los señores Potter cuando empezaron a trabajar en la Oficina de Aurores. Además, tanto a mis padres como a los de James les costó tener hijos y eso les unió. — explicó Marlene con brusquedad; no le perdonaba a Black lo que hizo a sus amigas antes.
— Y después la señora Mckinnon y mamá quedaron embarazadas a la vez y se hicieron más amigas. — continuó James.
Después de cenar, las chicas volvieron a su habitación, se lavaron los dientes y se pusieron los pijamas, excepto Lily porque tenía que hacer la ronda esa noche, y tuvieron una conversación "de chicas".
— Marlene, has tenido dos conversaciones con Black en el mismo día sin que os tiréis de los pelos. — dio una sonora palmada Dorcas.
— ¿Qué quiere decir con eso, Meadows? — preguntó Marlene.
— Quizás eso podría ser el principio de una bonita amistad. — susurró Mary.
— O algo más. — Dorcas levantó las cejas con una sonrisa socarrona.
— ¡Gilipollas! — Marlene le tiró un cojín, que Dorcas le lanzó de vuelta.
— No seáis tontas. — masculló Lily. — Sabéis perfectamente cómo es Black. Sólo usa a las chicas como si fueran de usar y tirar. En cuanto se acueste con Marlene, la tirará a la basura, como hizo con todas sus demás conquistas. No sé por qué insistís tanto con ello.
Todas se quedaron en un silencio tenso.
— Además, ¿habéis olvidado lo que ha pasado hoy en la sala común? — habló seria Lily.
— ¿Qué pasó en la sala común? — preguntó Dorcas.
Después de que Lily y Marlene se lo explicaran, Dorcas bufó.
— Bueno, es gilipollas y punto. Como Potter. Pero mientras, no lo sean de adultos… — reflexionó.
— La cuestión no es si esos dos seguirán siéndolo en un futuro. La cuestión es que no tenemos que aguantar sus idioteces ahora. — remarcó esa última palabra Lily. — Siempre actúan como si la sala común fuera suya o ellos fueran los reyes de Gryffindor o todo Hogwarts les perteneciera.
— Yo hablé con Black y dijo que muchos de esos rumores sobre ser un casanova eran mentira. Que sí que era cierto que se acostaba con muchas chicas, pero que la bola también se había hecho muy grande. — contestó Mary dudosa.
— Aun así, todos los rumores tienen algo de verdad. ¿O has visto alguna de las chicas con las que se ha acostado Black tener una cita con él? — rebatió Lily.
— Yo creo que no tiene nada de malo acostarse con alguien sin ser pareja siempre que las dos personas estén de acuerdo. — reflexionó Dorcas. — Que tú seas una romántica es otra cosa, Evans.
— ¿Y tú qué, Dorcas? ¿Has tenido relaciones con chicos como Sirius o quieres ser una romántica como Lily? ¿Hay alguno que te interese? — se interesó Marlene.
— Ahora mismo no estoy interesada en ninguno. — se defendió seria Dorcas. Estaba empezando a ver que ni ahora ni nunca se interesaría en los chicos; sí en las mujeres.
— ¿Y tú Mary? — preguntó Lily.
— Tampoco. Además, no soy muy popular entre los chicos. — Mary esquivó la bala. Era la mejor forma de evitar el tema de la sexualidad. Estaba empezando a sentir algo por alguien. El problema era que era una mujer, ¿sería correspondido?
— Por otra parte, todas sabemos que Lily es la romántica del grupo. ¡Será la primera en casarse! — levantó las manos Marlene.
— ¡Qué tonterías dices, Marlene! — masculló Lily.
— Seguro que también es la primera en ser madre. Será la más amorosa y consentidora. — dijo Dorcas.
— También podría serlo Marlene. Tanto ella como Lily tienen mucho éxito entre los chicos. Pero Lily no se ha relacionado con ninguno a diferencia de Marlene. — reflexionó Mary.
— ¡¿Qué tonterías dices, MacDonald?! — se horrorizó Marlene. — Yo no quiero tener hijos. ¡No me gustan los críos!
— Yo sí quiero ser madre. Pero Mary no dice nada descabellado. Los accidentes ocurren. Las pociones anticonceptivas fallan. Mis padres no tenían planeado tenernos dos hijas tan seguidas y mamá se quedó embarazada de mí por accidente un año después de que Petunia naciera. — confesó Lily. — Siempre dice que fui una sorpresa bienvenida. — sonrió.
— No decimos que dejes tu modo de vida… o que estés obligada a serlo... Pero existe esa posibilidad… y si no, existen las pociones abortivas… — le explicó Dorcas a Marlene.
— Son fáciles de hacer. En caso de que te quedaras embarazada y no quisieras tener al bebé, yo podría hacerte una poción abortiva. — se ofreció Lily.
— ¡Gracias, Evans! — la abrazó Marlene. — Por fin, una persona inteligente en la habitación.
— ¡OYE! — gritaron las otras dos.
— Deberíamos ir a dormir. — comentó Lily después de soltarse del abrazo. — Mañana tenemos clase.
— ¡Vamos, Evans, no seas sosa! ¡Hablemos un poquito más! — bufó Marlene.
— ¡¿Sabéis cuándo será la próxima salida a Hogsmeade?! — empezó a dar saltitos Mary. Al ser hija de muggles no podía ir al mundo mágico tanto como quería y por eso siempre deseaba poder ir al Callejón Diagon o a Hogsmeade.
— Imagino que, a principios de octubre, como siempre. — respondió Dorcas. — ¿A dónde te gustaría ir?
— A la librería. ¿Verdad, Lily?
— Sí, Mary y yo queremos ver las últimas novedades del mundo mágico. Como llevamos tres meses sin ir allí…
— Deberíais habérnoslo dicho… habríamos ido todas al Callejón Diagon. — confesó Dorcas.
— Mis padres dicen que mejor no ir por ahora al Callejón Diagon. Es el lugar mágico más concurrido y podría ser atacado por mortífagos. Y que tengamos cuidado por Hogsmeade. — confesó Marlene. — Por eso va a haber aurores vigilando. No os preocupéis.
— Entiendo… — se asustó Mary.
— Tranquilas. Los aurores y la Orden del Fénix harán su trabajo. — las tranquilizó Marlene.
— Y nosotras lo haremos en un futuro. — le sonrió Lily.
— ¡Sí!
— ¿Vosotras dónde querréis ir a Hogsmeade? — preguntó Mary a Dorcas y a Marlene.
— A la tienda de quidditch. — respondió esta última.
— Y a Honeydukes. — a Dorcas se le hizo la boca agua al pensar en todas las chuches que compraría.
Llamaron a la puerta.
Eran las prefectas de séptimo y sexto.
— Lily, tenemos que ir a hacer la ronda. — la avisaron.
— Enseguida voy. No sabía que se había hecho tan tarde.
Se despidió de sus amigas, a las que dijo que podían irse a dormir sin esperarla y se fue.
Si faltaba una de ellas, ya no tenía sentido seguir hablando. Por lo que, todas se fueron a dormir.
Marlene tardó un rato en conciliar el sueño. No paraba de pensar en el futuro que se le avecinaba. Deseaba poder derrotar a Quién-Tú-Sabes y pasar con sus amigas toda la vida. ¿Cómo sería un mundo sin El Innombrable? Un mundo vivir con miedo a encontrar una calavera con una serpiente que sale de su boca arriba de tu casa y entrar sabiendo que no habrá nadie vivo… poder ir al Callejón Diagon y a Hogsmeade con sus amigas sin miedo a un atentado…
Marlene se quedó dormida sin saber que ninguna de sus amigas ni ella misma vivirían en un futuro sin mortífagos.
Espero que haya quedado un fic lo suficientemente alegre, dada la época en la que vivió Marlene.
Espero que os haya gustado, en especial a Dani, por ser quién pidió este desafío.
Me gusta bastante la Marlene fanon. Bueno, es la única Marlene que conocemos porque en el canon es sólo un nombre. Así que he disfrutado mucho escribiendo este fic.
Comentadme vuestras opiniones de los personajes.
Hasta la próxima
