LLEGADA A LA GRANJA
Capítulo 1
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Los nombres y personajes de la historia no me pertenecen, están basados en la serie de Ranma de la maravillosa Rumiko Takahashi.
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El camino se encontraba rodeado de pinos y árboles de gran altura, el sol iluminaba el camino por el que pasaba la carreta . En la parte trasera, tenían las maletas y unas cuantas pacas de paja, y adelante, el hombre que manejaba, usaba un sombrero de palma, vestía con una camisa blanca y un pantalón de manta, las gafas redondas que usaba se encontraban sujetadas a sus orejas (dándole un aspecto tranquilo y de mayor edad). A su lado, un joven vestido con un pantalón negro, camisa roja a cuadros y con el cabello negro atado en una trenza, peleaba muy molesto con él.
—Aun no entiendo por qué tenía que venir contigo, yo no soy el que se peleó con Mamá —murmuró el joven de la trenza mientras se cruzaba de brazos y miraba con molestia al hombre del sombrero que arreaba la carreta.
—Tu madre y yo solo tuvimos un leve malentendido, cuando regresemos todo se habrá solucionado —respondió el hombre antes de arrear la yegua.
—¿Y de qué es ese malentendido del que hablas, eh? —preguntó el joven, al acomodarse en su asiento y tomar una pajita que después colocó en su boca.
—Pronto lo descubrirás, mientras tanto debemos llegar al pueblo. Tú y yo nos quedaremos en la granja de un muy buen amigo mío —dijo el hombre al quitarse el sombrero para limpiar el sudor de su cabeza pelona.
—¿Cuánto tiempo será eso Papá? Recuerda que debo regresar con Ranko para terminar nuestro entrenamiento con las espadas.
El hombre gruño y se volvió a poner de mala gana el sombrero.
—Eso lo podrás hacer después. Además, aquí podrás aprender más cosas que usar una simple espada contra tu hermana.
Ranma rodó los ojos y lo miró con una sonrisa forzada.
—¿En una granja? Sí, como no —murmuró sarcástico, aventando la pajita de su boca al camino.
—Cambia ese tono, jovencito. Debemos ser agradecidos con mi amigo por recibirnos con tan poca anticipación en su casa y por ofrecerse amablemente a llevarnos hasta allá.
—Bien, pero no me convertiré en un granjero —murmuró el joven antes de recargarse en su asiento y cruzarse de brazos molesto.
—Muchacho odioso, en cuanto lleguemos al pueblo tu actitud debe ser mejor... Tu madre y yo no educamos haraganes en casa —murmuró el de las gafas antes de sonreír y saludar a un hombre con bigote, que se encontraba a lo lejos, junto a la entrada del pueblo.
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Kasumi salió de la cocina secándose las manos en su delantal y al caminar hacia la sala, se encontró con su hermana mediana sentada en el sillón leyendo un libro con tranquilidad.
—Nabiki, ¿Dónde está Akane? Papá se molestará si no estamos las tres para recibir a los invitados —señaló la mayor mientras se acomodaba un mechón caído de su peinado.
—Debe estar con Suzu, la escuche decir que la ordeñaría esta mañana —respondió la joven al dejar su libro sobre la pequeña mesa.
—Espero que no se le olvide lo de las visitas —dijo la mayor con preocupación.
—Relajate Kasumi, ella estará lista cuando lleguen —respondió Nabiki volviendo a sujetar su libro y levantándose del sillón.
—Tienes razón, anda sube y vístete bien —pidió la hermana mayor al caminar hacia la entrada de la casa.
—Como ordene jefa —exclamó Nabiki con burla, caminando hacia las escaleras con rumbo a su habitación.
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—Muuu —mujió la enorme vaca blanca inquieta antes de dar una patada al cuenco que acababa de llenarse con su leche.
—¡Oh Suzu, me tiraste la leche encima! —exclamó la peliazul levantándose con rapidez del banquillo y enderezando el cuenco para evitar que se derramara el resto del contenido sobre el suelo.
—Muuu —mujió la vaca, girándose para observar a la joven sacudirse las gotas de leche del vestido.
—No importa Suzu, te perdono —dijo la peliazul acercándose a la vaca y abrazándola del cuello.
—Muuu.
—Sí, ya sé que se me está haciendo muy tarde —respondió Akane, alejándose y levantando la cubeta llena de leche del suelo—. Solo es un viejo amigo de Papá, no el Rey del mundo —murmuró ella acariciándole la cabeza y sonriéndole.
—Muuu —gimió la vaca antes de empujarla con la cabeza hacia la puerta del corral.
—Está bien, ya me voy. Regresaré en una hora para llevarte a pastar —murmuró la chica acomodando el banquillo y el cuenco encima de una mesita.
—Muuu —contestó la vaca, dándole la espalda y caminando hacia su becerrito que se encontraba descansando en un cerro de paja.
Después de cerrar el corral con un alambre, Akane caminó con dificultad hacia la casa –ya que cargaba la cubeta llena de leche–. Y notó que su hermana mayor salía por la puerta y la esperaba en la entrada de la casa con las manos en la cintura, mirándola con severidad.
—Te pedí que hoy te arreglaras para las visitas, ¿Por qué no estás lista aún? —preguntó Kasumi, formando una leve sonrisa mientras le quitaba un poco de paja a su largo cabello azulado.
—¡Oh, vamos Kasumi! Suzu tiene mucha leche. Si no la ordeñamos, se pondrá de mal humor y la próxima leche sabría agria —respondió la muchacha enseñándole la cubeta llena.
Kasumi sonrió y beso con cariño la frente de su hermana pequeña.
—Está bien, deja la leche en la cocina y sube a arreglarte.
Akane le sonrió de vuelta y entró a la casa con rapidez.
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—¿Dónde está Papá?- preguntó Nabiki alisando la falda de su vestido verde y mirando a Kasumi peinando el cabello de Akane.
–Papa fue al pueblo a recoger a los Saotome, ya no han de tardar en llegar.
El sonido de una carreta, alertó a las tres jovencitas.
Amarrando el cabello de su hermana menor con un listón amarillo, las tres caminaron hacia la entrada y esperaron en el patio hasta que su padre detuvo la carreta que montaban y ayudaba a su amigo a bajar de ella.
—¡Hijas! —exclamó Soun Tendo, acercándose a ellas con una enorme sonrisa mientras jalaba al otro hombre con entusiasmo–. Les presento a Genma Saotome, mi mejor amigo de la infancia —señaló, dándole unas palmadas en la espalda al de las gafas.
—Mucho gusto conocerlas, jovencitas —inició el hombre quitándose su sombrero e inclinando levemente la cabeza a modo de saludo–. Déjenme presentarles a mi hijo..., ¿Ranma, dónde estás?- inquirió el hombre observando enojado hacia la carreta.
El joven recostado en sobre la paja suspiró con pesadez y se levantó con lentitud.
Bajándose de la carreta, caminó hasta donde todos se encontraban y se inclinó brevemente.
—Buenas tardes, Ranma Saotome —murmuró haciendo una reverencia y mirando con sorpresa hacia los zapatos llenos de lodo de una de las jovencitas.
—Ranma, déjame presentarte a mis hijas —murmuró Soun colocándose detrás de ellas con una sonrisa forzada—. Ella es mi hija mayor, Kasumi. Sigo con Nabiki, y la pequeña es Akane —dijo el hombre colocando una mano sobre el hombro de la menor como gesto protector.
—¿Quién tiene hambre? —preguntó Kasumi al notar que el ambiente se había puesto levemente incómodo.
—¡Oh, sería un placer probar un alimento hecho en casa después de dos días de viaje!, ¿O no, hijo?- respondió Genma antes de palmear la espalda de su hijo como gesto de advertencia y caminara hacia la casa detrás de la mayor de las Tendo.
—¡Vamos Papá, Kasumi preparó algo muy rico de comer! —murmuró Nabiki al sujetar la mano de su padre y jalarlo al interior de la casa.
Akane observó con seriedad al chico que tenía enfrente, sintiéndose molesta con su prolongado silencio.
—¿Creíste que no sabríamos usar zapatos o qué? Ya deja de mirar mi calzado —pidió con molestia.
Ranma levantó la vista y la miro con severidad por su regaño.
—No sabía que el lodo fuera un accesorio para los zapatos —respondió con sinceridad, provocando que las mejillas de la peliazul se sonrojaran.
—Sí, bueno... Eso suele pasar cuando vives para el campo.
Ranma ladeó la boca levemente y asintió en comprensión.
—No quise sonar grosero —respondió ocultando sus manos en el pantalón y mirando a la muchacha directamente al rostro.
—Vamos o la comida va a enfriarse —dijo la peliazul, dándole la espalda y caminando hacia el interior de la casa.
—Soy Ranma —repitió el muchacho intentando alcanzarla.
—Sí, te escuche decirlo la primera vez —respondió la joven sin voltear o detenerse, provocándole al joven de la trenza una enorme sonrisa.
...
¡Hola a todos, espero que estén extremadamente bien!
En primer lugar quiero comentarles que no me he ido y tampoco he olvidado que tengo pendiente actualizar los fic's Elixir de Vida y Llena de recuerdos. Es solo que esta semana me dio gripa y tenía que cuidarme mucho para que no se me complicara. Afortunadamente (y sin tener que ingerir medicina) ya me estoy sintiendo mucho mejor y con más fuerza para escribir las historias.
En segundo lugar, este fic está basado en un sueño bastante raro que tuve hace unos años y que cuando revisaba mis cuadernos, la encontré sin querer. Espero que les guste. En unos días volveré para actualizar todas mis historias.
¡Les mando un enorme abrazo a todos!
Cuídense mucho, duerman bien, beban mucha agua y, coman frutas y verduras.
¡Soy Toxo Kai Belos, nos leeremos pronto! ;)
