"Aún no es demasiado tarde, vámonos"
Aún hay cierto olor a cobre en su nariz, y está evitando con todas sus fuerzas cerrar los ojos.
Así no es como quería entrar al negocio de los héroes y villanos, así no es como Krampus debería de nacer, ni siquiera estaba bien preparada y lo único que hizo fue tomar su armadura Asgardiana y una máscara domino que alguna vez le robó al hijo mayor de su padrino.
—Ciertamente no le haces justicia a tu nombre.
Su mirada se clavó en el General Ross, el hombre que debatía entre usar la fuerza letal contra los Rogue Avengers y no liberar la ira de un berserker. Quizá tenía un poco de miedo a que se repitiera una mínima parte de lo que ocurrió con Hulk mientras era controlado por la falsa bruja, quizá solo era su complejo de inferioridad ocultado por esa falsa superioridad.
—Stark es el favorito de la Muerte —le respondió sin brindarle ningún otro contexto. Si él decidía que no valía la pena mantenerla completamente informada, ella también se daría el lujo de mantenerlo en la sombras.
Un ligero tintineo se escuchó cuando alguien aterrizó justo en el búnker.
—El rastro sigue allí. Aún no es demasiado tarde, vámonos.
Notó como en el rostro de Ross formaba una mueca.
—No los quieres muertos, ¿no es así? —el odio estaba imbuido en sus palabras, luego ella clavó su mirada en el recién llegado—. Démosles ventaja Lucifer, después de todo, el terror de una presa aumenta cuando cree que está segura.
