- *suspiro* ¿En verdad los viste entrar aquí, Kaeya? - le pregunta la gran maestra intendente mientras se adentraba junto a nosotros en la oscura cueva -.
- Se lo he dicho, gran maestra. Los he estado siguiendo durante los últimos dos meses... Estoy más que seguro que se esconden aquí
- Es solo que luce... Demasiado conveniente - habla antes de detenerse en una pequeña cornisa -. ¿Tu los has visto, Eula?
- Siéndole sincera gran maestra, ni yo ni mi equipo de reconocimiento ha visto a los Fatui entrar aquí. Pero considerando las circunstancias, no puedo decir que sea imposible
- Bueno, dos de tres es suficiente para mi... Sigamos adentrándonos
Hemos estado persiguiendo a un grupo Fatui desde hace algunos meses; la razón es que han estado comenzando a desaparecer varias visiones de Mondstadt, muchas incluso de algunos miembros de los caballeros como Lisa o Albedo. Era sorpresivamente extraño, jamás se había visto a los Fatui merodear tan cerca de la ciudad y mucho menos robar a los ciudadanos. Al principio pensamos que podría ser obra de un grupo de cazadores de tesoros experimentado; pero en cuanto se metieron con las visiones de los mismos caballeros, supimos que solo podían ser los supuestos diplomáticos de Snezhnaya.
Sin duda, no podía tratarse de un simple acto de vandalismo, puesto que justamente luego de que las visiones comenzaran a desaparecer; han empezado a haber ataques coordinados a la ciudad. El ambiente se ha estado tornando peligroso desde entonces y de hecho; a duras penas hemos logrado defendernos con varios de nuestros soldados ausentes. Incluso mi trabajo como capitana del equipo de reconocimiento se ha visto afectado; antes solía realizar mis investigaciones con tropas de diez o quince caballeros, en estos últimos días, he estado yendo solo yo.
- *risita* Se lo había dicho, gran maestra - dice Kaeya mientras nos indicaba que viésemos la parte inferior de la cueva -.
- Gran trabajo Kaeya; debo admitir que me has sorprendido
- Oh maestra Jean, hace que me sonroje jaja. Ahora ¿Deberíamos ir y castigar a esos rufianes por sus fechorías?
- Aun no... Eula ¿Algún plan de cómo podríamos incapacitarlos sin llamar la atención?
- ¿Dudaba de si tuviese un plan preparado? Hmph... Tomaré venganza por ello - digo mientras me asomaba un poco para poder distinguir bien -.
- *risita* Como digas, Eula...
- Hay cinco soldados en total. Si Kaeya va por aquel de la entrada y usted se encarga de los dos que están cuidando las cajas con las visiones... No tendré problemas con atacar a los dos del fondo. Será rápido, ni siquiera sabrán que pasó
- Eficiente como de costumbre. Bien, todos a nuestros puestos... Hagámosles saber que Mondstadt no se quedará de brazos cruzados ante sus crímenes
Con eso dicho, todos nos escabullimos hacia las posiciones que preparé. Tal y como lo había imaginado, acabar con ellos fue sencillo, quizás incluso demasiado fácil. Kaeya no tuvo ningún problema con el soldado de la entrada y mucho menos la gran maestra con los otros dos guardias. Yo por mi parte, con un solo blandir de mi espada infundida en cryo hizo que los tres malhechores cayesen al piso sin ni siquiera verme. Al terminar de atar los brazos de todos para que ya no nos diesen problemas, llamamos al resto de los caballeros que nos esperaban afuera para que se los llevasen a la sede.
- Sus acciones serán juzgadas por los demás miembros de los caballeros de Favonius y el mismo pueblo de Mondstadt. ¡Llévenselos, soldados!
- ¡A sus órdenes, gran maestra! - de manera rápida, los habían sacado de la cueva -.
- Bueno, deberíamos irnos... Ya encargué a otros caballeros que lleven las visiones
- ¿Esta segura, gran maestra? ¿No le gustaría explorar un poco este lugar a ver que locuras planeaban los Fatui?
- Por un lado... De hecho es un buen punto, revisemos el área por pistas ¡Pero procura no tomar "prestado" nada, Kaeya!
- ¿¡Qué!? ¿Por qué clase de bandido me toma?
- *risita* Es solo que a veces suele salir tu lado "pirata", Kaeya... - le digo queriendo fastidiarlo un poco -.
- ¿Ah, si? ¿Y qué hay de ti, Eula? Apostaría a que hubieses adorado que Amber las acompañase en mi lugar ¿No? Jajaja~ Quién podría siquiera pensar que alguien como tu tuviese un lado amigable oculto...
- Hmph... Di eso una vez más y prometo que no tendré piedad cuando deba vengarme de ti...
- *suspiro* No olviden qué es lo que estamos haciendo aquí ¿Ok?
- Como usted diga, gran maestra - nos disculpamos ambos en coro -.
Luego de regresar a vernos con una expresión molesta, reanudamos con nuestro trabajo. Por mi parte no había encontrado nada en la cueva; la mayoría de cosas que habían allí eran un par de planos inentendibles para mi así como botellas de licor barato. Estaba a punto de rendirme, cuando en una de las mesas vi algo que llamó mi atención. Era la hoja arrancada de un libro aparentemente. Usualmente eso no me importaría, pero un detalle en esta hoja hizo que no pudiese quitar mis ojos de allí.
- *¿El símbolo de los Lawrence?* - pienso mientras lo recogía -. *¿Qué hace aquí? Acaso los Fatui...*
- ¡Jean, cuidado! - grita Kaeya mientras trataba de correr hacia ella -.
- Q- ¿¡Qué pasa!? ¿¡EHH!?
De repente, vi como un Fatui desde lo alto de una cornisa, dio un fuerte golpe al techo de la cueva haciendo que grandes rocas comenzasen a caer.
- ¡Cuidado! *quejido* - por suerte, había logrado correr a tiempo hacia ella y pude empujarla lejos de la gran roca -. ¡El lugar se está cayendo en pedazos! ¡Hay que irnos!
- S- ¡Si! ¡En marcha! - nos dice Jean mientras indicaba que la siguiésemos a la salida -.
El camino se había vuelto difícil y los grandes trozos de piedra que caían, hacía que fuese casi imposible solo correr hasta la luz. Luego de un par de segundos que casi se habían hecho eternos, logramos salir del lugar en donde los caballeros nos esperaban preocupados.
- ¡Capitán Kaeya! ¿Se encuentra bien? - le pregunta su grupo mientras corría a auxiliarlo -.
- S- Si... *jadeo* Estoy bien...
- ¿Capitana Eula? ¿Está bien?
- Si... *toz* Pero esta vez estuvo muy cerca... - sin poder evitarlo, di un golpe al suelo con fuerza -. ¿Cómo no pude ver a ese soldado en un inicio?
- ¿¡Y la gran maestra intendente!? ¿¡Dónde está!?
- ¡No la vi salir de la cueva! - comienzan a replicar los caballeros -. ¡Búsquenla!
- ¿Jean? - pregunta Kaeya mientras trataba de ver a través de la oscura y destrozada entrada de la cueva -. ¿¡Jean!?
- Oh no... Je- Jean... - digo mientras me incorporaba y entraba sin pensarlo en la cueva -.
- ¿¡Eula!? ¿¡Qué rayos haces!?
- ¡Jean estaba golpeada! De- ¡Debió quedarse a medio camino! ¿¡Ehh!? - me asusto al apenas haber logrado esquivar una gran roca -. *jadeo* E- esto es un suicidio... ¡Argh! Je- ¿¡Jean!? ¿¡JEAN!? *toz*
El polvo de la cueva desmoronándose, así como la misma oscuridad del lugar; hacían que me fuese sorprendentemente complicado ver por donde iba. Si ella no decía nada, me sería imposible poder encontrarla en estas condiciones.
- ¡JEAN! ¿¡DÓNDE ESTÁS!? *toz* ¡Agh! - una roca había caído lastimando mi brazo; pero no podía rendirme -. ¡JEAN!
- *toz* *jadeo* E- ¿Eula?
- ¡Jean! grito luego de correr hacia ella -. *suspiro* Por los siete... Logré encontrarte
- Q- ¿Qué haces aquí? *toz* L- La cueva se está cayendo en... pedazos...
- ¿Creíste que te dejaría morir aquí? *toz* N- no podría cobrar mi venganza de ese modo, además que Bárbara jamás me perdonaría... *risita* Vamos, t- te sacaré de aquí...
- E- Eula... *toz* - antes de decirme algo más, ella cayó desmayada -.
- *suspiro* E- espero que aún con el brazo herido pueda llevarte... - hablo mientras cubría mi herida con una fina capa de hielo -. ¡Argh! *quejido* Bien... N- no es nada... ¡Vamos!
Haciendo un esfuerzo del que ni siquiera yo misma me creía capaz, logré cargar a Jean hasta la salida de la cueva donde los demás caballeros nos encontraron. Al estar fuera, la entrada se cerró por completo por las grandes rocas que habían caído; haciendo imposible el poder entrar de nuevo.
- *toz* Lle- llévenla a la catedral... - digo luego de dejarla en sus manos -. E- está herida y un poco exhausta...
- ¿Qué hay de ti, Eula? Tampoco te ves bien ¿Sabes? - me dice Kaeya mientras me ayudaba a levantarme -.
- N- No hace falta... Después de todo una Lawrence no es nada ante la gran maestra...
- *risita* No me refería a verte bien en ese sentido, me refería de tu cabeza... Debes estar loca ¿Sabes? Entrar a una cueva a punto de caerse de la nada... Eso es temeridad pura
- De- ¿Debería tomármelo como un cumplido? *toz*
- *risita* Si, supongo que en parte...
- Mi- Mira que reírte de mi jaja... Ma- Marca mis palabras ¡La venganza será mía!
- ¿Eso crees? Vaya, se pondrá interesante entonces... Vamos caballera de la marea, será mejor que volvamos a la ciudad también
Y así, ambos nos marchamos de regreso a Mondstadt. Estábamos malheridos un poco, pero habíamos logrado cumplir con nuestra misión; así que para mi al menos, eso ya era todo un logro. Pero por otro lado había algo que seguía sin cuadrar. El símbolo de mi clan en aquella cueva, y que justo cuando lo haya visto aquel Fatui hiciese que el lugar se cayese en pedazos; todo era demasiado oportuno como para pasarlo por alto. Pero no tenía sentido preocuparme por eso ahora, después de todo puede que no fuese más que una simple coincidencia.
