Advertencia de contenido lemon explicito.

No me hago responsable de traumas.

Disfruten el contenido del One Shot y el regalo de cumpleaños de Aioros por parte de su esposo Saga ji, ji, ji.


-Ummh… Saga, que buen regalo me estás dando…- Una fuerte embestida da el castaño contra el ano bien dilatado y abierto de Saga que está siendo ferozmente penetrado.

-A… Aio… Ros… No… Aaaah, no digas eso…- Aprieta las sabanas debajo de sus palmar, mientras muerde una almohada.

La posición en la que están, les brinda gran placer. El peli azul se encuentra en cuatro, levantando sus caderas siendo ofrecido al castaño, el cual no le da tregua alguna.

El rosto de Géminis, siendo escondido en esa almohada, para ahogar sus gemidos, ya que la vergüenza lo inunda, pero el placer lo envuelve por completo.

-¿Por qué no? Quiero presumir el precioso regalo que mi esposo me está dando…- Se acerca al oído del peli azul, mientras sujeta fuertemente esas caderas, y su miembro esta por completo en ese íntimo, cálido y estrecho ano –Mi esposo es el mejor. Tu culo es perfecto para mi pene… Y no voy a dejar de disfrutarte hasta el amanecer- Los ojos verde oscuro brillan de lujuria, esa sonrisa muestra que esta perdido en su inmenso placer por quien no piensa darle tregua.

Aquel vocabulario, nadie nunca lo escuchará salir de los labios del bien portado, tranquilo, y alegre Sagitario, pero Saga, el caballero dorado de Géminis, con quien comparte mucho más que el simple rango. Aquel que a pesar de todo lo ocurrido en el pasado, ahora disfruta, de que él es el único que puede ver todas las facetas de Aioros.

Es un hombre siempre cursi, romántico, atento, detallista, respetoso y carismático, pero… A la hora de estar en la cama, de que ambos disfruten del cuerpo ajeno, se trasforma en un hombre deseos de Saga, incapaz de contenerse hasta derramar toda su semilla en ese cuerpo que tantas veces ha poseído y seguirá haciéndolo.

El hablar con palabras altisonantes, también lo excita, pero en el peli azul provoca mucho más que eso.

-Hum… Aum…- Las lágrimas caen de esos orbes viridian, su boca deja escapar pequeños gemidos que apaga en la almohada, mientras sus piernas tiemplan por sentirse mucho más complacido.

-¿Qué pasa, mi amor? ¿Te gusto que te hablara así?- Sonríe lascivamente, mostrando sus dientes, mientras sus manos acarician y delinean el frondoso trasero, y vuelve a reanudar las embestidas, volviéndolas lentas y suaves. Contempla la espalda sudada del amor de su vida, pero de repente cierra los ojos para producir un carraspeo sonoro –Te volviste más apretado… Me gusta que hagas eso-

Los jadeos entre ambos se escuchan aún más fuertes, inundan la habitación que se ha cerrado con llave, para evitar que cualquier pequeño intruso los interrumpa.

Pues deben cuidar de que sus gemelitos, que no vean nada imprudente, a pesar que gracia a esos instantes de júbilo y lujuria, lograron venir al mundo.

-Es… Auamh… Tu culpa…- La voz seductora de Saga se proyecta, a pesar de estar intentando ocultar esos gemidos que se le escapan cada que siente ese grueso pene adentrarse más profusamente en su interior –Me has acostumbrado a hacerlo de esta manera, que… Me haces… Enloquecer…-

Está cansado, no es la primera ronda de la noche, sus piernas tiemblan un poco, a pesar de estar apoyado por las rodillas sobre en la cama, al igual que sus brazos. Está agotado, ya que Aioros, es un salvaje sexual cuando Saga se lo permite.

Lo habían hecho de diferentes formas.

Una de esas fue de misionero, Saga acostado boca arriba, mientras Aioros abre las delineadas piernas de su esposo y empuja su hombría con fuerza en ese estrecho interior.

Otra en donde Saga se sentó sobre el erguido pene de su pareja y se auto complacía a su propio ritmo, mientras Aioros disfrutaba ver ese precioso cuerpo estremecerse sobre él, teniendo complemente prohibido tocar las caderas o cintura de su amado. Tuvo que soportar el enorme deseo de penetrarlo de manera salvaje ene se momento.

Una más, donde Aioros estando sentado en la orilla de la cama, Saga se dejó caer con cuidado en su regazo, y allí el ritmo fue marcado por ambos, mientras se basaron con pasión al grado que hilos de saliva escapaban de las comisuras de sus labios, y sus cuerpos se aferraban al ajeno.

Saga dedico rasguños profusos en la espalda de Aioros, mientras que el castaño mordió esos hombros fuertes y anchos, al igual que el pecho y pezones del griego peli azul.

Y a su vez, géminis se dejó penetrar tanto por el ano como por la boca, en su interior el semen de Aioros ha reclamado al peli azul, y se siente demasiado bien para ambos.

Ahora mismo la cuarta ronda se está llevando a cabo y a pesar de que el desgaste físico es evidente, ninguno piensa aun detenerse hasta que la última corrida llegue.

La cama manchada de ambas esencias, el sudor de sus cuerpos mezclados con sus corridas, los cabellos azulados pegados a la espalda y rostro del géminis, mientras los castaños a la nuca de sagitario.

Aioros, observa que con la ayuda de sus salvajes embestidas, como su semen previamente esparcido escurre levemente al momento de sacar su miembro un poco y meterlo con fuerza en el interior de su amante.

Los glúteos rojos del tercer dorado, sin duda han sido muy maltratados pos su amado y pervertido esposo, unas cuantas nalgadas, los rebotes de la pelvis contra su cuerpo, simplemente son exquisitos sus momento íntimos, en donde ninguno se da tregua y llegan hasta las últimas consecuencias.

-Aioros…- Llama con voz casi apagada al castaño.

-¿Mmh?- Es lo único que responde, también se encuentra perdido en el suave y masculino cuerpo del contrario.

-Bésame… Por favor…- Levemente levanta la cabeza, para dejar ver sus rostro que es un completo deslastre, con varios mechones azules pegados a su frente, las lágrimas desbordando lentamente de sus ojos y mejillas, y la boca semi abierta jadeante. Perdidos se encuentran sus ojos, al dejar ver que las pupilas semejan a dos corazones latentes.

Si, Aioros de sagitario, ese amable y cariñoso caballero, a vuelto un desastre a quien alguna vez fue el peor enemigo del santuario, el cual solo disfruta ser sometido a la hora del sexo, en el momento más íntimo de una pareja, donde se cumplen los deseos más bajo de cada uno.

El corazón le late con tal fuerza, que siente que se le saldrá del pecho, jadeante, siente ese inmenso amor hacia su esposo, en donde demuestra cuanto lo ama y lo desea más que a nadie en este mundo.

-Por supuesto- Aioros, siempre hará caso a su amado géminis sin importar las circunstancias, pero a su manera salvaje pues los deseos lo controlan, una mano deja de estar en las caderas, para sujetar el cabello largo y azul con fuerza, para atraer al otro. Y desde luego, que cada muestra de demonio salvaje a su persona le enciende mucho más a Saga, provocando que su pene se crispe, sintiendo que ponto terminara, ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo habían hecho correrse hasta esta hora.

Aioros se inclina, haciendo que su miembro se llega mucho más profundo, al grado de tocar ese pequeño bultito en ese interior, lo cual provoca que las rodillas del peli azul tiemblen y los dedos de sus pies se contraigan por ser tocado hasta ese punto.

En ese beso se fundieron, ambos abren la boca, para dejar que la lengua del otro se adentró en ella, explorándose mutuamente, en una guerra que ninguno quiere perder.

Por cada beso, una fuerte embestida se da, Saga siente como su cuerpo hace fricción contra las sabanas desarregladas, su pene está atrapado entre el el colchón y su cuerpo, lo que incrementa el éxtasis de ser besado y penetrado por su amado Cupido.

Desesperadamente se aferran uno al otro, para seguir disfrutando de sus cuerpos, hasta que la corrida en ambos se da.

Primero, Saga siente todo su cuerpo crisparse, pero se deja llevar por el beso de su Aioros, el hombre que ha amado desde la adolescencia, pero que olvido ese sentimiento por la maldad que lo hico enloquecer.

Sin embargo, ahora ya no teme perder sus sentidos, ni su conciencia al estar a lado de Aioros, pues ese amor profundo lo ha hecho recobrar la cordura que perdió, pues solo desea en estos momentos enloquecer de amor, cuando Sagitario lo hace suyo.

Los labios de su esposo lo harán siempre regresar al sentir su mente en blanco por esa electricidad que lo recorrer al eyacular.

Pero de igual forma, el castaño no ha podido resistirse a los gemidos que ahogan ambas bocas, su pene se ha hinchado un poco por el semen acumulado, el cual solo se dispara en el interior de ese fuerte y esbelto cuerpo, que alguna vez llevo en su vientre a sus dos hijos que ama.

Entre el beso que no termina, en donde no importa si el aire falta, al fin han eyaculado, uno entre las sabanas y el otro en el húmedo interior del mayor, pero que aún no se ha apartado de él. Siguen besándose, disfrutándose mutuamente, el contacto, la piel, su amor, las respiraciones ahogadas en jadeos sincronizados para demostrarse que es un enorme placer lo que viven. Simplemente el calor de ambos aumenta con el tiempo en esa habitación.

En sus manos izquierdas, un anillo en el dedo anular de ambos se ve, es sencillo, de plata con el grabado de sus signos en ellos, para ambos son las joyas más preciosas y preciadas del mundo.

-Saga, te amo… Te amo tanto… Te adoro… Eres todo para mi- Aioros, vuelve a tener ese dulce detalle con su esposo, acariciándolo, diciéndole hermosas palabras de amor. El castaño está satisfecho, feliz, encantado con la dulzura y sensualidad que desprende el caballero de géminis, ya que casi nunca se presenta tan sumiso y calmo como ahora.

Un rostro sonrojado, complacido, feliz y satisfecho –También lo eres… Aahh para mi Aioros…- La sonrisa que no se pierde, el beso que de nuevo se apodera de ambos –Te amo, mi amado Aioros…- Las rondas al fin parecen terminar, sus cuerpos se muestran cansados y satisfechos, ahora solo queda la parte de los mimos, abrazos, besos y suaves caricias en las pieles ajenas, para demostrarse que se aman más allá de solo el deseo carnal.

Ambos hombres son bastante fuertes físicamente, sus cuerpos son grandes, bien trabajados con musculaturas firmes y espaldas anchas, son muy atractivos y hermosos, cada uno es el deleite del otro.

A pesar de esto, Aioros aun considera a Saga como una frágil pieza de porcelana que debe tratar con delicadeza a pesar de que sus instintos primitos lo hacen tratarlo con ferocidad por la fascinación y deseo del momento.

Aun así, el castaño lo abraza para acurrucarlo a su pecho, sintiendo como el peli azul va perdiendo la conciencia por el cansancio y él igual no se puede quedar atrás.

Antes de dormirse, con cuidado cubre sus cuerpos con la sabana, para al fin salir de él, recostándose a su lado, sintiendo como la respiración agitada de su adorado Saga se calma y tranquiliza para entregarse de nuevo a él, en sus sueños.

Lo besa con una enorme ternura en la frente, mejillas, para seguir mirándolo antes de que sus ojos ya no puedan más.

-Buenas noches, mi amor- Su adormilada voz, eso lo único que deja escapar antes de quedarse profundamente dormido.

-A la mañana siguiente (Templo de Sagitario)-

-¡FELIZ CUMPLEAÑOS, PAPI!- El grito de ambos niños de apariencia bastante similar a Aioros se presentan rápido al verlo llegar a la sala común del noveno templo, mientras lentamente bosteza.

Al ser recibido por sus dos hermosos hijitos, sonríe tan emocionado, aunque si se sorprendió un poco por los dos niños abrazándolo con euforia, y claro que los recibe con un abrazo para cargar a ambos en cada brazo –Muchas gracias mis geminicitos, preciosos, hermosos- Aioros vuelve a tener esa gentil y amable sonrisa, sintiéndose afortunado de tener a los dos frutos de ese intenso amor a su lado.

Al ver mejor, puede notar un poco arreglado su templo, con unos cuantos globos, decoraciones amarillas y verdes en forma de triángulos, con su nombre escrito con globos metálicos y una flecha.

-Mis pequeños gemelitos, ¿Ustedes hicieron esto solitos?- Pregunta ansioso por conocer la respuesta.

-No, los abuelos nos ayudaron- El mayor de nombre Sander contesta, abrazándose del cuello de su padre.

-El abuelo El Cid, está en la cocina preparando un desayuno sorpresa y el abuelito Sísifo fue a Rodorio con el tío Aioria por el pastel-

El mayor le llama la atención al gemelo menor, mientras los mira serio –¡ARGUS!, se supone que es una sorpresa para papá. ¡Y YA SE LO DIJISTE!-

Aioros, claro que se sorprende por esto, pero igual ya se lo esperaba. Su papá no es para nada discreto con sus sorpresas y lo aprendió bastante bien. Y al parecer… Al pequeño Argus, también se le escapan las fiestas sorpresa, pero no puede quejarse mucho, ya que algunas veces no podía controlar muy bien su boca.

-No se preocupen, fingiré que no se nada- Cierra sus ojos, se concentra para fruncir el ceño, haciendo un puchero y sonreír, para abrir sus ojos y mirar a ambos fingiendo confusión -¿De que estábamos hablando?- Esa alegría se la dedica a sus niños, es evidente de que quiere hacerlos pensar que no sabe nada.

Ambos niños se ríen, y sienten el abrazo fuerte de su papá, mientras ellos también le dedican un abrazo fuerte, para empezar a dar paso con ellos, hacia el comedor que se cambian con el rustico y moderno estilo Griego.

Entre esas risas y sonrisas, los tres se van para encontrarse con el padre de Aioros, que igual está preparando la sorpresa para su hijo mayor.

-Esperen- Argus es quien habla rápido e intenta alejarse de los brazos de su padre –Tengo que ir por mamá, me dijo que debíamos preparar algunas cosas aún y…- El más pequeño es quien quiere ir directamente por el peli azul, que aún no ha bajado de la habitación principal de Sagitario.

Sander asiente y de igual forma se sorprende, para también intentar bajar –Es cierto, mamá nos pidió que fuéramos con él…-

Pero claro que Aioros, no los dejara bajarse de sus brazos, y los sigue sosteniendo a ambos con fuerza, para continuar su caminata.

-No se preocupen, mis bebés- Les responde con alegría, mientras mantiene una actitud fresca y relajada del día.

-Pero, papi…- Sander quiere protestar ahora.

-Su mami, está algo cansado. Necesita dormir un poco más, así que cualquier sorpresa que me quieran dar por mi cumpleaños, puedo esperar. Yo estaré muy feliz y muy sorprendido de eso no tengan duda- Intenta calmar la incertidumbre de sus hijos, aunque parece no estar funcionando muy bien.

-Es que… Son cosas que preparamos y debemos dártelas los tres juntos…- Intenta explicar Argus.

-Entonces me las entregan en cuanto su mami despierte- Les da un beso a cada uno en las frentes -Mientras ustedes dos me pueden dar todo el amor que tienen por su padre, y podemos jugar tanto como quieran que hoy soy solo de ustedes- Sosteniéndolos con fuerza de las piernas, acomodándolos a ambos sobre sus fuertes hombres, comienza a girar con sus geminicitos, para hacerlos reír y olvidar un poco de ese plan que tienen los tres amores de su vida.

El peli azul de verdad se encuentra indispuesto ahora mismo, ya que su cuerpo marcado por el amor de Aioros y su consciencia aún sigue descansando. Es bastante obvio, pues la noche anterior estuvo muy placentera y caliente.

Saga sigue recuperándose, con un gran sueño reparador en esa cama testigo de su amor, estando bien cubierto por las sabanas azules, que cubren esa delirante anatomía que vuelve loco al noveno dorado, sus cabellos desordenados, su rostro plácidamente dormido, evoca una sonrisa, al respirar la esencia que quedo a su lado de su amado esposo.

Después de todo, y a pesar de ser el cumpleaños del arquero, es necesario que el regalo del amor se recupere para poder festejar más familiarmente a su esposo, y lo más seguro es que en la noche volverá a ser de Aioros hasta que el próximo amanecer llegué.


Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj?

¿Como están mis terrones de azúcar?

Espero que estén super bien y me extrañaran bastante...

Ja, ja, ja... Ya sé que tardo mucho en publicar, pero puedo decir que estoy teniendo mucha inspiración, y varias correcciones casi terminadas, así que por estos cuatro días se vienen cuatro publicaciones seguidas, así que disfruten mucho.

Este One Shot... Esta dedicado por el cumpleaños de Aioros de Sagitario... Del 2022... Ja, ja, ja, ja... No me juzguen.

En fin, le cantaremos la canción oficial de la familia terrón de azúcar al caídas locas, nomas para no dejar...

Un día, feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Aioros, tu cumpleaños si que si.

Un día, feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Aioros, tu cumpleaños si que si.

Espero que les gustara y recuerden la advertencia... Ademas, que Saga le dio un buen regalo al caídas locas, tanto que se quedo agotado jjijijiji.

Bueno, terrones... Me despido, no sin antes agradecerles el que estén aquí, aun apoyándome y disfrutando tanto mis locuritas.

Los quiero mucho.

Por favor cuídense mucho con estas tormentas tropicales, mantengase a salvo.

Ammu se va.