Disclaimer: Los personajes corresponden en derecho de propiedad a sus respectivos autores, esta historia es sin fines de lucro. Solo con el único fin de entretener a un público lector; de una fan para fans. Esta historia ha sido publicada únicamente bajo el usuario de ladykya0 si la encuentras en otra página con en un perfil diferente se trata de plagio.


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Algo que perder

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II

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"Misty, enciende tu radio, en la estación 508.2. ¡Ahora!"

La pelirroja se removió en su cama mientras leía el mensaje de su amiga para después observar la hora: 6:18 am.

— ¿Qué le pasa, por qué tan temprano? — Se quejó a la nada mientras se ponía de pie e intentaba que sus ojos se acostumbraran a la luz de día que ya se asomaba por su ventana. Presionó con pereza el botón de encendido, de la pequeña consola que se encontraba en su habitación y comenzó a buscar la dichosa estación, cómo si ella de verdad estuviera esperando la hora en que sucedieran esas llamadas... pero, si no era así, entonces ¿qué hacía despierta con esa sensación de curiosidad?

Pero, por favor dinos ya ¿quién es ella? — Escuchó en cuanto sintonizó la estación. Esta vez la persona que dirigía ese programa era una mujer.

Que esta voz la recuerde de algún lado y sepa que soy yo—. Dijo el hombre sin más.

Misty simplemente se sentó en su cama viendo a la pared, más dormida que despierta mientras escuchaba lo más atenta que podía. Su voz. Frunció su ceño por tanto misterio de aquel muchacho.

Bueno chicas, ya escucharon, hagan memoria, porque esta voz para alguna de ustedes puede ser especial. Es claro que nuestro Romeo no nos va a decir más. — Suspiró la mujer resignada. — Si quieres un consejo, espero se lo digas de frente pronto.

Misty asintió. — Cobarde — pensó.

Cobarde, es lo que ella diría.

Se escuchó la voz divertida del hombre para a continuación ser cortada por el tono de colgado de aquella llamada.

Un día más y el enigma no parecía que fuera a esclarecerse pronto.

— Como si su voz fuera particularmente reconocible — Se quejó de nuevo pensando que era prácticamente imposible averiguar de quién se trataba solo escuchándolo. Misty se dejó caer en la cama obviando lo anterior y pensando seriamente en sí podría dormir más o sería conveniente empezar su día. Suspiró pesadamente cuando su teléfono comenzó a vibrar entre sus sábanas.

— ¡Sakura déjame dormir! — exclamó exasperada mientras rebuscaba en las telas por el aparato, sin ánimo de encontrarlo.

"Misty, ¿has escuchado la radio últimamente?" Leyó esta vez, encontrando en la pantalla el nombre de uno de sus amigos de toda la vida.

"Buenos días para ti, también" Envío. "Si Brock, Sakura me mantiene al tanto, ¿por qué?"

Extrañada y resignada la líder de gimnasio decidió ponerse de pie, aunque lo intentara, ya no podría conciliar el sueño de nuevo. ¿Por qué rayos están despiertos tan temprano? Y, ¿por qué rayos les interesa tanto ese tema?

Molesta terminó de acomodar su cama y los cojines con los que se acurrucaba cada noche.

Dime la verdad, ¿no te ha llamado la atención, ni un poco? — Escuchó su voz. Esta ocasión fue un audio el que su amigo envió.

¿De qué hablas? — Comentó extrañada.

¿Me vas a decir que la más romántica de mis amigas no siente curiosidad? — Misty lo pensó por un momento y creyó que la pregunta real era ¿por qué se empeñaban en hacer parecer que se debía detener su mundo con aquel tema, que al final no tenía nada que ver con ella?

Pues, se me hace lindo, pero también es raro que se tome la molestia de llamar cada quién sabe cuántos días, a una estación diferente solo para dar declaraciones cortas sin decir para quién son. Ni él mismo está seguro de que lo escuche quién debería. Que solo vaya y lo diga de frente, ¿por qué tanto misterio?

Le habló al aparato con un poco de fastidio mientras bajaba las escaleras, no tardó en pulsar el botón para mandar el mensaje recién grabado e inhaló profundo el aire fresco de la mañana. Al ser tan temprano decidió que sería mejor idea salir a correr para al fin poder sentirse activa.

Que aburrida. ¿Entonces no te interesa?

No como para estar al pendiente 24/7. Deberías hablar con Sakura, ella te dirá los detalles específicos, si es lo que buscas —. Finalizó sin prestarle más atención, y sin indagar más en el asunto terminó de calentar su cuerpo para por fin emprender el ejercicio que planeaba hacer.

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— ¡Politoed, rayo hielo! — Mandó a su Pokémon al ataque, el cual ya se estaba efectuando un segundo después con total gracia y fuerza que solo los pokémon del Gimnasio Celeste tenían, dejando al pokémon de su contrincante totalmente exhausto, sin poder continuar con la batalla.

— ¡Ivysaur! — Resonó el grito del entrenador, preocupado, mientras corría hacía su Pokémon. — ¿Estás bien? — El tipo planta asintió cansado acariciando la mejilla de su entrenador, quién ya se encontraba a su lado, con una de sus lianas. — Lo hiciste muy bien —. Finalizó activando la pokébola.

— Ambos lo hicieron muy bien — Sonrió la Líder de Gimnasio mientras se acercaba por un costado de la piscina. Politoed asintió dándole la razón. — Sigue entrenando duro, y pronto lograrás obtener mi medalla Cascada. Trabaja un poco más en la defensa de tus Pokémon. — Aconsejó con tranquilidad.

— ¡Gracias! — Se animó el chico acomodando la pokébola en su cinturón, a lado de sus demás compañeros. Inhaló fuerte para después encarar a la mujer, con sus ojos llenos de admiración y emoción.

— Volveré, Misty.

— Te estaré esperando.

Ambos sonrieron y el entrenador salió corriendo a prisa, seguramente directo al Centro Pokémon más cercano.

La pelirroja entonces se relajó y haciendo un poco de estiramiento en sus brazos caminó de regreso. La tarde ya caía por el horizonte y ese había sido su último retador del día. Por fin podía dedicarse a descansar.

Esa semana había tenido muchas batallas y justo ese día no había parado ni un segundo. Se sentía muy cansada, pero al final estaba satisfecha porque había hecho la parte que le tocaba en su trabajo como Líder de Gimnasio, que era mantener el nivel de los entrenadores que aspiraban a competir en la Liga, y eso se traducía en la única medalla que había entregado en esos días.

Comenzó a apresurarse para poder terminar con el aseo de su gimnasio lo antes posible; esa última batalla había hecho un desastre en su piscina y no quería dejar nada pendiente a pesar de que lo que ya deseaba era ir, acostarse en su sofá y ver una película tranquilamente. Se lo merecía, se lo había ganado y le parecía un plan perfecto para esa tarde-noche.

— Gran batalla, Misty.

Escuchó un segundo después de haber encendido la radio que la iba a acompañar mientras limpiaba. Volteando hacía las gradas de su gimnasio se encontró con su reciente visita, que al parecer llevaba ya un rato observando.

— ¡Hola Tracey! ¿Qué haces por aquí? ¿En qué momento llegaste? — Saludó alegre y poniéndose rápidamente su sudadera deportiva, avanzó hasta el chico, quién ya se encontraba descendiendo por las escaleras — Mis hermanas siguen de viaje. — Finalizó al estar ya frente a su amigo.

— Hace como 10 minutos —. Respondió contento al recordar lo concentrada que estuvo la chica en su batalla anterior — Lo sé. Pero tuve que venir a hacer algunos trámites al edificio de la Liga, aquí en Celeste. — La pelirroja lo miró extrañada. — Cosas del laboratorio —. Respondió a la pregunta que su amiga en realidad no hizo. — Y, aproveché para pasar a saludarte y traerte esto.

El chico le extendió un sobre amarillo con lo cual llamó la completa atención de Misty. Ella no tardó en tomarlo entre sus manos, curiosa.

— ¿Qué es? — Preguntó mientras buscaba la forma de abrir aquel sobre. — ¿Y esto? — Sonrió extrañada ante las fotografías que ya se encontraban a su vista y que comenzaba a pasar una a una por sus dedos.

Tracey sonrió junto con ella al verla emocionada, mirando cada uno de los pequeños recuadros de papel fotográfico.

— Delia vino hace unos días al laboratorio con ellos. Dijo que los encontró en un álbum qué Ash sacó del ático antes de irse. — Continuó mientras la chica observaba detenidamente las fotos — Hizo estas copias y me pidió traerlas para ti en cuanto tuviera la oportunidad.

— Gracias Tracey, la verdad es que ya no recordaba que existían —. Se dirigió al chico con nostalgia en su voz mientras las metía de nuevo en el sobre dónde habían estado resguardadas. Él lo notó, pero decidió no hacer algún comentario al respecto — ¿Te quedas a cenar? — Preguntó realmente interesada.

Hacía bastante tiempo que el chico no pasaba por su gimnasio si no era solo para ver a Daisy. Lo cual se le hacía gracioso. Le divertía ver al chico correr atrás de su hermana mayor.

A estas alturas ya consideraba a Tracey como su hermano y seguramente cuñado oficial, si la mayor de sus hermanas le daba una respuesta positiva al Observador Pokémon después de su gira, como le había prometido. Una de las cosas que la hacían feliz era saber que Tracey se convertiría en parte de su familia.

Siempre había encontrado mucho apoyo en él.

El chico negó — Me gustaría regresar hoy a Paleta. El laboratorio esta hecho un caos —. Comentó con cansancio.

— ¿Problemas con los Pokémon? — Continuó esta vez con la plática mientras se dirigía a la entrada principal acompañando al chico, abrazando inconscientemente el encargo que este le había entregado minutos atrás. — ¿O, acaso Goh y Gary se metieron en problemas con su investigación en Paleta?

— Un poco de esto, un poco de aquello — se carcajeó el peliverde acomodando su mochila sobre sus hombros listo para emprender su camino. — Por cierto, — se detuvo un momento — Delia ha estado intentando contactar con Ash. Si hablas con él, por favor dile que llame a casa. Nunca había visto a su mamá tan ansiosa.

— ¿Pasó algo? — Preguntó preocupada. Tracey la observó por un momento.

— Al parecer no — Dijo sin más, ignorando la mirada confundida que le dirigió su amiga. — Todo está bien, no te preocupes. — Sonrió. — Bueno, me voy. Me saludas a Ash.

— Espera — Lo detuvo un poco descolocada— ¿Por qué asumes qué yo sí estoy en contacto con él? — Misty comenzó a sentirse ¿ansiosa? — ¿No sería más fácil si le pidieras esto a su novio Goh.

Tracey volvió su mirada hacia la chica con un gesto divertido lleno de curiosidad en su rostro.

— ¿Acaso estás celosa de Goh, su mejor amigo? — Preguntó con un tono malicioso. Misty supo que no debió haber dicho aquello.

Algo de lo que el observador siempre había estado seguro, era de los sentimientos que la pelirroja guardaba por Ash. Para el chico, siempre fue muy obvia la atracción; todo un viaje por una región lo habían dejado más que convencido. Ash y Misty eran una dupla increíble. Pero esa relación, que para él, y la mayoría de sus conocidos habría sido ideal; jamás sucedió.

Recordaba que al inicio había sido muy insistente con la peliroja, le decía que debería aclarar esa situación con el entrenador, que seguramente era mutuo solo que Ash era atolondrado en temas del corazón y no se daba cuenta de lo que él mismo sentía. Y, que era un desperdicio, además de doloroso; quedarse solo sofocando esos sentimientos. No intentar siempre sería una mala elección. Sin embargo, con el tiempo y ante las constantes negativas y evasivas de Misty, el observador ya solo se limitaba a arrojarle indirectas o chistes que la incomodaban cuando ella intentaba justificarse o negar ciertas situaciones, como esa.

Como un juego del recuerdo de lo que pudo ser.

— Porque Goh si parece celoso de ti — Continuó el peliverde con una gran sonrisa. Lo estaba haciendo a propósito.

— ¿Qué?

Tracey por fin soltó una carcajada.

Todos sabían que Goh se había convertido en una persona muy unida a Ash, sabían que le guardaba gran cariño al entrenador y que era con quién más contacto mantenía. Todos podían decir que el chico de Ciudad Carmín era el único que podía entender lo que había dentro de la cabeza, llena de pokémon, de Ash y que esa era una de las razones por las que congeniaban tan bien.

— Para tu tranquilidad, Goh tampoco ha podido contactar con él. — Dijo aun mirándola. — Fue él quién me dijo que te pidiera ese favor a ti. ¿Me vas a decir que tú tampoco has hablado con Ash? — Finalizó con una sonrisa pícara cuándo se percató del leve sonrojo que se asomaron sobre las mejillas de su amiga. Al menos se divertía a costas de la Líder de gimnasio. — Nos vemos, Misty. Por cierto, Goh, también manda saludos.

El chico emprendió su camino de vuelta a Paleta. Ella solo lo observó alejarse, sintiendo su cara completamente caliente, seguramente de la vergüenza que acababa de pasar. Pero, agradecida que el observador no lo hubiese notado. Lo último que quería era darle una razón más para hacer algún comentario que pudiera avergonzarla en el futuro.

Suspiró fuertemente intentando ya no darle más vueltas al asunto, ni mucho menos pensar en el entrenador en ese momento, o en Goh que se reiría de ella con Tracey por estar celosa de su amistad con Ash.

Dando media vuelta regresó sus pasos para realizar la tarea que aún tenía pendiente.

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¡Hola! Aquí les traigo la segunda parte de esta historia. ¿Cómo ven las bromas pesadas de Tracey? Yo también las haría, al verdad. jaja. Pareciera como si todos supieran cosas, menos Misty.

Espero este capitulo les haya gustado, ya saben que esta historia se hace con cariño, pero se aceptan opiniones. Muchas gracias a quienes se tomaron el tiempo de dejarme un bonito rw el cap pasado. Voy a tratar de publicar cada miércoles, así que, nos leemos la sig semana.

¡Saludos!