Harry Potter pertenece a JK Rowling

Bruja Llameante

21: De regreso en Little Hangleton.

Un hombre anciano de larga barba blanca y cabello blanco, vestido con una túnica plateada, caminaba por un barrio Muggle, mirando hacia la colina y la casa que allí se encontraba. Pero entonces, Albus Dumbledore, se desvió, ignorando la propiedad Muggle de la familia Ryddle en Little Hangleton y en cambio, se dirigió hacia una cabaña derruida: La propiedad, que vio vivir y morir a los Gaunt, los últimos descendientes de Salazar Slytherin. Lanzó algunos hechizos de reconocimiento. Pero nada surgió, así que frunció el ceño — ¿No protegiste tu casa materna, Tom? —preguntó en voz alta, solo el viento le respondió, sacudiendo su túnica y su barba — ¿Por qué? —comenzaba a frustrarse, había estado tan seguro. Dumbledore siempre había creído, que conocía a Tom Ryddle, creía que tenía sus Horrocruxes en lugares importantes o que eran artefactos históricos importantes. —Aunque… utilizó magia oscura en la propiedad o en algún lugar del mismo. —agitó su varita, sin decir el hechizo, intentando encontrar el Horrocrux y en cambio, aparecieron figuras de humo blanco, pero muy bien definidos los rostros, como para reconocer a un Tom S. Ryddle sumamente joven y a un Morfin Gaunt ya bastante viejo; el tío fue asesinado por su sobrino, quien luego extrajo el Guardapelo de Slytherin y Dumbledore abrió sus ojos, ahora brillantes, mientras Voldemort realizaba un Horrocrux. La escena cambió y vio el Tom Ryddle de humo blanco, afuera de la casa, así que lo siguió, caminó detrás del joven con paso calmado, hasta llegar a… — ¿La casa de los Ryddle? ¿Por qué ocultarlo aquí y no en un hogar Sangre Pura…? —sus palabras murieron en su boca, al sentir bastantes maldiciones y muchos hechizos de advertencia, si alguien ingresaba en la propiedad, así que comenzó a deshacerse de una maldición tras otra. Detrás de tantísimas maldiciones, había otras maldiciones, que estaban encadenadas y tras una veintena de maldiciones deshechas, Dumbledore respiraba agitadamente y su corazón también latía a gran velocidad. Se quitó los lentes por un instante, mientras parpadeaba y respiraba agitado, entonces, cuando dio un paso dentro de la propiedad, una legión de serpientes se le lanzaron encima, así que él lanzó un… — ¡Anguis Exumai! —una esfera azul traslucida, golpeó a las serpientes que intentaron morderlo. Comenzó a avanzar y muchas espinas amarillas y alargadas, surgieron del suelo, casi a punto de empalarlo, pero él logró retroceder... lanzó un gemido de dolor y bajó la mirada: Dos espinas en el muslo, las deshizo y usó su conocimiento en Medimagia, solo para sentir los colmillos de una serpiente clavarse en su cuello, mientras que él lanzaba un rugido de dolor, agarró la serpiente con la mano y se la quitó de encima. — ¡Ventus Maximus! —sintió algo que no era veneno.

Eso no era veneno.

Era alguna clase de magia negra, imbuida en la serpiente y en su veneno. Suspirando, miró a las serpientes y usó el Fyendfire, creando un fénix de fuego demoniaco, barriendo con todo. Cuando el fuego demoniaco se alejó, un alegre canto tuvo lugar a su lado, era Fawkes, su compañero y este lloró sobre la herida de la serpiente negra, haciéndolo rugir y apretar los dientes.

La mezcla del fuego Fénix y del Fuego Demoniaco, destruyeron las otras maldiciones, alrededor de la casa. Entonces, alegrándose, comenzó a cojear, hacia la casa de los Ryddle, sintiéndose ofendido de los logros de su antiguo aprendiz, sin poder creerse que dejaría en un lugar como aquel, uno de sus Horrocruxes: En un hogar Muggle. Lanzó varios Contrahechizos y varias Contramaldiciones, una seguida de otra, hasta lograr despejar la casa de cualquier posible encuentro desagradable. Le dio una mirada a Fawkes y el ave de fuego desapareció, mientras que él, cojeaba hacia la casa e ingresaba en ella, solo para que sus ojos se abrieran como platos: Una cosa eran las Contramaldiciones y los Contrahechizos…

Y otra cosa, era encontrarse un muy débil remanente de magia oscura, en el lugar. Asustado, ingresó corriendo a la casa, encontrándose con que, efectivamente, en algún momento, allí se encontró un Horrocrux. Pero ahora, alguien sabía sobre él y se lo había llevado.

¿Se lo llevaron para destruirlo? En tal caso ¿Alguien de la Orden del Fénix o algún Auror? ¿O quizás algún Mortífago descubrió que eso era un Horrocrux y que perteneció a su maestro y se lo había devuelto?

Porque si era la segunda opción, entonces era decididamente algo muy negativo y en caso de que Voldemort lo supiera, entonces podría atacar con aún más saña al Mundo Mágico Inglés y lo horrorizó al pensar, en lo que podría lograr Voldemort, si es que se lanzaba a una guerra abierta, en lugar de mantenerse oculto y en una modalidad Ajedrecista.

Viendo que esto era una pérdida de tiempo, pues allí no encontraría ningún Horrocrux y la guerra parecía estar cambiando rápidamente (recordó la masacre de Beatrice en el cementerio y las muertes en la última incursión de la Orden, para intentar detener a los Mortífagos), se Desapareció para volver al cuartel de la Orden del Fénix.

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Cuando volvió al cuartel de la Orden del Fénix y gracias a que su habitación en el cuartel, estaba conectado a su oficina, se enteró (FINALMENTE) de que los Dursley, fueron besados por Dementores, así que cualquier plan que él mismo, podría haber ideado, para que Beatrice volviera con los Dursley y siguiera sufriendo, hasta sus diecisiete años, se había hecho añicos, pues Lily Potter, no tenía más familiares consanguíneos… y enviarlo con Marge Dursley, carecía de sentido.

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Al mismo tiempo, Fudge recibió una carta y no podía creer, quien era la persona que envió aquella carta, ni podía terminar de entender, como fue posible, que aquella lechuza blanca, atravesara libremente, sus Salvaguardas, para dejarle aquella carta. Lanzó tantos hechizos como se le ocurrieron y luego, al no encontrar nada malo, la abrió para leerla.

Estimado Ministro en Turno.

Usted ha estado escuchando muchas cosas sobre mí (DE BOCA DE ALBUS DUMBLEDORE), nunca de mis labios y lengua.

Confiaré, en que esta carta, es la primera vez que me estoy poniendo en contacto con usted, Sr. Ministro y deseo decirle, aquí y ahora, que mi intensión, no es provocar el caos, no soy una alborotadora, ni deseo derribar el Status Quo, que usted ha sabido mantener, a lo largo de su carrera política.

No puedo especificarle exactamente, el lugar en donde estoy ahora mismo, ni darle más información a demás de la relevante, pero sí puedo decirle, que estamos en un buen aprieto.

¿No lo ha sentido usted?

Creo que recuerda muy bien, el ataque terrorista, durante el Mundial de Quidditch, con los dementes vestidos de capas negras, mascaras plateadas y atacando a las personas, por no hablar de la Marca Tenebrosa.

Los mortífagos se están moviendo, eso está en claro para todos: Si no, vea usted mismo, el caos que están creando recientemente, en varias partes del Reino Unido. Están CONVENCIDOS de que Tom Solvoro Ryddle, está vivo nuevamente y creen seguir sus ordenes, porque eso es lo que hacen los Mortífagos.

Bien sabe usted, que ni una sola palabra de mis labios, ha salido respecto a esa noche y pretendo que siga siendo igual, mientras que Dumbledore se encarga de hablar con su maravillosa lengua de plata.

ATTE.: Beatrice Veronica Potter-Evans

Esta carta, lo cambiaba todo. El propio Fudge lo sabía, suspirando, mandó a llamar a su aman… a su asistente, para decirle que ella, sería la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras, este año en Hogwarts y sobre el cambio que estaba tomando todo, con Beatrice Potter, dispuesta a no seguir las locuras de Dumbledore, así que debía de dejarla en paz, mientras que él continuaba la campaña de desprestigio contra Dumbledore.

Pero a Beatrice Veronica Potter-Evans, no se le debía de tocar ni un solo cabello.

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Dolores Jean Umbridge, salió FURIOSA de la oficina de su ama… del estimado Ministro. Pero ordenes, eran ordenes.

Vaya porquería de giro, el que dieron las cosas.

Al menos, los patéticos Muggles familiares de Potter estaban muertos. Eso era algo.