Recital de violín

-No entiendo porque tenemos que ir tan elegantes -se quejaba Haru mientras que se preparaba con su smoking, mientras que Rin se ocupaba de atarle con elegancia su moño.

-Somos sus padres, debemos presentarnos de la mejor manera posible para el evento -dijo Rin mientras miraba a su hijo.

-Bueno, para ella y para el resto del mundo, soy solo un hermano muy entrometido que aun no se va de la casa de sus padres -dijo él con molestia, pensando en lo mucho que le desagradaba eso.

-Yo pienso que cuando ella sepa la verdad, estará más que feliz de poder saber que su papá la cuidó todo este tiempo desde lejos -dijo Rin con un extraño sentimiento de romanticismo, pensando en esa posibilidad.

Haru se sonrojó, en su mente, la idea de formar una familia feliz con Hanako seguía existiendo. Estaba seguro de que él había tratado de ser un buen padre los primeros años, siendo como un hermano cuidadoso pero siempre tratando de protegerla con paternalismo... pero hubo ocaciones en las que no pudo ser ni un buen hermano ni un buen padre, ya fuera porque la escuela lo presionaba demasiado o porque sentía que era muy dificil encargarse de ella y seguir con sus mismos gustos de siempre.

Len en cambio, parecía que estaba hecho para eso, y tomaba con gran placer poder hacer las tareas más mundanas para la niña, desde poder comprarle dulces aunque había sido una malcriada, o hasta jugar al caballito por horas enteras hasta que ella estuviera cansada como para ir a dormir. Se molestaba bastante, y sin duda alguna le provocaba celos... unos celos que se habían acresentado de sobremanera cuando Len y ella se volvieron "novios".

Ni él ni Rin se creían por un solo momento que ellos dos estuvieran en una "inocente" relación, de hecho, Haru podía suponer que Len y Hanako habían tenido relaciones sexuales en más de una ocación, y Rin, por su experiencia, había notado el aroma que dejaron por toda la casa ese fin de semana, además de algunos rastros de fluidos en las paredes, la afombra, las mesas, el lavaplatos y la bañera. No sabían cuantas veces, no sabían como, Rin prefería pensar que simplemente todo era un tipo de reflejo de lo que ella misma había hecho con Haru en su momento, y que había cierta justicia en todo, justicia que, sin embargo, no estaba dispuesta a celebrar. Mientras que Haru, como todo un creyente de una justicia absoluta, tenía ideas más acertadas de poder denunciar a Len, acusarlo de groomear a su propia "hija"...

Pero por desgracia, nada estaba comprobado, ¿Y con que cara podrían ver a su querido padre siendo enviado a prisión por un crimen que ellos mismos cometieron?

Tenían que tener algo de consistencia en sus moralidades... si es que para ese momento les quedaba algo. Al menos para Rin, más que un asunto de moralidad, no se sentía cómoda al verse reemplazada con una niña que apenas llegaba a la pubertad mientras que Haru tenía cláros celos paternales... ¿Verdad?

En ese momento los dos vieron a Hanako bajando con su vestido blanco, claro de un tono perlado que brillaba ligeramente con la luz y que dejaba resaltar a la chica por su belleza natural. No era demasiado largo pero no se veía inapropiado, y ella misma llevaba un mechón rizado sobre el hombro, al lado de un par de broches de flores. Sus zapatos eran de un rozado con pequeñas cadenas doradas y se había maquillado, dejando ver con más claridad el rubor de sus mejillas y una delicada linea de labial de durazno que hacía resaltar sus labios. Haru y Rin jamás habían visto a Hanako tan hermosa*.

-La señorita esta lista -dijo Len en lo que bajaba detrás de ella, tomándola del hombro como si fuera el más grande logro.

-Que bien que empezamos desde temprano, porque papá es muy detallista en esto de maquilla -dijo Hakako apuntando a su padre-. ¿En donde lo aprendiste?

-Años de tener que maquillar a tu madre -dijo él señalando a Rin.

-Bueno... ¿Solo en eso te tomó dos horas? -dijo Rin, como si quisiera negar la belleza de su hija.

-Claro que no, el resto del tiempo nos estuvimos besando de forma apasionada -afirmó ella mientras tomaba la mano de su padre, acercándola más a si misma para acariciarla con la mejilla.

Ni Haru ni Rin supieron si eso era mentira o no, pero Len claramente se sonrojó.

-Aunque eso sería absurdo, por supuesto, el maquillaje se correría si hicieramos eso, y por ahora, esos labios tuyos son solo para la música -dijo Len rápidamente para desviar la posible tensión.

-Cierto, y tu te volverías loco si eso pasara -dijo ella con una risita.

-Bueno... no hace falta decir más, entonces vámonos para que puedas tomar tu lugar. -dijo Rin tomando en sus manos el estuche del violín Hanako y dándoselo firmemente-. Tienes un recital que dar...


Era un recital, si, pero no sería la única persona que se presentaría; todos los otros alumnos que habían sido destacados en la forma de interpretar sus instrumentos serían parte de la presentación, pero de uno por uno, o a veces en parejas. En ese caso, ella estaba esperando en uno de los muchos camerinos lleos de vestidores y de instrumentos para que los muchachos se pudieran presentar.

El chico que iría al lado de Hanako sería un muchacho llamado Ao, un chico de su edad, de cabello negro despeinado y lentes de marco grueso que cubrían sus ojos azules, era un lindo chico, y Hanako sentía mucho cariño por él, pues le había ayudado a superar su miedo escenico y sus traumas que le impedían tocar.

-Bien... mantente firme, no pienses en los calambres... sigue el sonido... en donde pones el oído pones la nota... -se decía Hanako a si misma mientras practicaba en unos últimos instantes los movimientos del violín.

-Jeje, ¿Quien te enseñó eso? -preguntó Ao, mirando a Hanako con cierto grado de relajación mientras se mantenía con las manos cerca de las teclas de piano.

-¿Yo? Eh... bueno, lo aprendí de mi padre, él es un gran músico, aunque se ha dedicado más al aspecto comercial que nada en estos últimos años, descubrir nuevos talentos y todo eso -dijo ella contestando con una sonrisa.

-Vaya... es impesionante, mis padres también fueron músicos, pero eso ya lo sabes -se acercó más a ella para escucharla mejor-. ¿Tienes miedo de decepcionar a tu papá? -dijo él con intriga, pues era lo que motivaba a su corazón.

-No... bueno, no de la forma en la que piensas -dijo ella mientras se sentaba frente a él-. mi papá nunca se decepcionaría de mi por algo como no agradarle a unos jueces o a un público general, él se decepcionaría si yo no estuviera feliz -dijo mientras sonreía.

-¿Tanto así? -a él le parecía dificil de creer-. Bueno, siendo que eres de las primeras intérpretes en una escuela famosa de música, pensaría que... debería ser más estricto contigo -dijo Ao mientras se ajustaba los lentes.

-Lo que pasa es que él siempre fue de gran ayuda para mi... verás, cuando toqué el violín por primera vez, lo hice muy mal, era un violín que mi hermano Haru había conseguido prestado de su escuela, y él se enojó bastante porque la forma en la que lo tomé fue mala y... dañé las cuerda -admitió con pena-. Me gritó por eso y me reprimió, para luego ordenarme hacerlo mejor

-Algo así me pasó cuando toqué el piano de mala manera la primera vez -dijo Ao.

-¿Y Cómo te sentiste? -preguntó Hanako.

-Supongo que igual que tu -el chico sonrió, mirandola a los ojos.

-Bueno... entonces llegó mi papá, no solo se ofreció a pagar el daño del instrumento, pero cuando pasó eso, él mismo me regaló mi violín, todavía no sabía como tocarlo, pero el me guió, me dijo que pensara en las notas, porque mi oído era bueno, y que aprendiera cómo tocar correctamente con la vista, solo para producir una sola nota, pero que después, usara solo el oído para hacer las variaciones, y que me dejara guiar por completo con mi oído... y siempre y cuando aplicara lo que sé para seguir a mi oído, todo estaría bien -terminó de relatar.

Ao se había fascinado por la historia de Hanako, se había acercado lentamente a ella.

-Siento que tu padre de verdad ama la música entonces... como tu... -dijo él, aproximándose un poco más.

-Si... como a mi... -dijo Hanako solo para sentir la presión de los labios de Ao contra los suyos.

Para Ao, un sueño hecho realidad, para Hanako, una historia de horror, definitivamente ella no se había anotado en nada para ser besada sin su permiso, solo se asustó un poco y alejó a Ao al empujarlo desde el cuello.

-¡Oye, que rayos te pasa! -gritó, sin siquiera poder entoarlo como pregunta, sintiendo como se había levantado la tenue capa de labial.

Ao se hizo para atrás al instante, sabiendo que había cruzado la linea.

-Eh... lo siento, de verdad... no pensé que fuera algo que no... pensé que el momento daba para eso... -dijo él sin comprender mucho de los sentimientos de Hanako (pensando que los comprendía).

-¿En serio? ¿Acaso nunca has tenido una charla con tus amigos en donde no terminen besuqueandose? -dijo ella con una gran molestia, aun sin poder contenerse, tomando su violín como medio de defensa, ya fuera para tener que golpear o empujar.

-No, no es eso... solo que pensé que... tu sabrías de mis sentimientos ya -dijo sin saber como proceder.

-¿Qué sentimientos? -dijo ella molesta, comenzando a pensar en que tal vez no le había puesto suficiente atención a sus emociones o tal vez a lo que tenía que aprender-. O-oye... yo vengo a tocar música y a tener que presentarme frente a muchas personas, no tengo que tener el peso añadido de tener que pensar en tus sentimientos y en lo que crees que yo siento... por ti... -le daba pena tener que decirlo de esa manera, pero era lo que tenía que decir, ella simplemente no estaba enamorada de él.

-Eh... entiendo, entiendo -dijo Ao sintiendose sumamente avergonzado-. Solo para entederlo...¿Hay alguien más? -dijo él para tratar de no manchar su orgullo-.

-Si, hay alguien más -respondió ella determinada-. Tengo un novio, alguien mayor que tu y que me ama mucho... ¿Te habría gustado que me viera besándote? -preguntó ella asqueada.

Esas palabras dolieron a Ao hasta el fondo de su corazón. De pronto la pequeña Hanako, aunque era solo unos meses menor que él, se veía con una cara diferente. ¿Un novio mayor? ¿De esos que van a bares, a centros nocturnos, a karaokes a tener sexo? No... no podía ser, Hanako era muy pequeña para todo eso, demasiado inocente.

-¿Todo bien por aqui? -dijo Len mientra abría la puerta del camerino, miró a Hanako algo alterada y no pudo evitar entrar para ver exactamente lo que pasaba.

-No pasaba nada -contestó Ao, rápidamente buscando defenderse.

-Solo que... el me besó sin mi permiso -dijo rápidamente a su padre, provocando que Len mirara a Ao con una cara poco agradable.

-Eso no está bien hecho, Ao, ¿A tus padres les gustaría saber que haces ese tipo de cosas? -dijo con un poco de disgusto.

-Bueno... ella -Ao se veía de pronto siendo acusado de algo muy terrible, pero no iba a caer solo-. ¿Usted sabe que Hanako tiene novio? ¡Y uno mayor! -se atrevió a acusarla apenas con lo poco que sabía.

-Yo ya sabía de esa relación de ella -contestó Len, para la sorpresa tanto de Hanako como de Ao.

-¿En serio? -dijo Ao, mientras Hanakose preguntaba lo que diría su padre.

-Si, así es, no puedo decir que es algo que me haga muy feliz, pero es lo que ella desea, y la persona con quien está la cuida, la protege, y nunca la forzaría a hacer algo que no quiere -dijo Len, manteniendose firmemente al lado de su hija, la cual lo abrazó con fuerza.

-¿De verdad? -dijo Ao, extrañado, para luego percatarse de que no estaba en la posición de cuestionar las decisiones de un padre con respecto a la vida de su hija.

-Si, de verdad, Hanako es sumamente feliz con su novio, y no me sentiría siquiera con el derecho de meterme con su felicidad -miró a su hija sonreír ampliamente mientras que el mismo Ao pensaba en que esa persona debía de ser el mejor novio del mundo para obtener ese nivel de aprovación paternal.

-Está bien, lo comprendo -se sintió como si hubiera arruinado algo más valioso que una mera oportunidad de tener una novia, de pronto se había metido incluso entre el camino de la familia Kagamine-. Si me disculpan... tengo que ir a ver a mis papás... -añadió, solo deseando poder salir de ahí por la pena que había tenido de ver aquel asunto.

Len miró a su hija, ella parecía estar encantada con él, se lanzó a sus brazos y besó sus labios rápidamente mientras que se colgaba de su cuello. Len la sostuvo de su cadera, besando los labios de vuelta tan pronto como Ao se fue.

-Jeje. hablando de no pedir permiso por un beso -dijo Len, cargando a su hija como si fuera una princesa, besándo sus labios de nuevo.

El beso se volvió más apasionado mientras que ella seguía colgada de él, moviendo sus pies alegremente mientras besaba al hombre de su vida. Ese beso tan disgustante con Ao ahora le parecía tan pequeño comparado con el hermoso beso que podía ir tanto como ella lo deseara. Sus lenguas se frotaban tanto como en ese juego que los dos se habían inventado, en donde parecía ser que el objetivo era hacer que el otro suspirara de placer. Se separaron, Len se veía sumamente feliz, en su corazón había una gran alegría de poder hablar de su relación como algo que era bueno para su hija, mientras que Hanako estaba encantada con su heroe.

-Gracias por salvarme, papá -dijo ella mientras que miraba los labios del mayor y notaba como a este también le había embarrado un poco el labial entre la comisura-. Eres mi heroe, dijo para volver a besarlo con mucho cariño.

-Bueno, aunque creo que podrías haberte defendido tu sola, me alegra poder haberte ayudado -aunque Len decía eso, la verdad estuvo al tanto de todo lo que pasaba todo el tiempo, solo intervino cuando vió que la cosa se puso tensa.

-En serio me salvaste... no quería tener nada de eso con Ao, me puso muy, muy incómoda -dijo mientras lo volvía a abrazar.

-No pensé que las cosas salieran de esa manera... digo, esperaba a que tuvieran algo pero... -dijo él mientras comenzaba a recordar, pero eso alertó a su hija.-

-¿Esperabas a que tuvieramos algo? -dijo ella molesta-.¿A que te refieres?

-Bueno, Hanako... siendo honestos... yo pensaba que tu y Ao podrían... -dijo comenzando la oración, queriendo ver si su hija lo captaba, pero ella solo lo veía con ojos enojados-. bueno, él siempre me pareció un buen chico, capaz, tal vez, de hacerte feliz...

-¡¿Cómo puedes decir eso?! -dijo ella enojada, dándole pequeños goles-. Soy tu novia, deberías de molestarte cuando alguien más besa los labios de tu novia, no pensar que podrían hacer una buena pareja -dijo ella todavía molesta, jaloneando el traje de su padre.

-Está bien, está bien, no pensaba eso... no al menos ahora -trató Len de calmarla-. Hanako, yo solo quería que tuvieras un novio que fuera normal -admitió finalmente.

-T-tú... tú eres normal... -dijo ella, sabiendo que la cosa no era tan sencilla como mentir.

-Hanako... sabemos que lo nuestro no es normal... creeme que yo sería muy feliz si pudiera sabe que tu tienes una relación común que no te provocará problemas... -comenzó a decir, viendo que su hija miraba para abajo.

-No... no es normal lo que tenemos... -dijo ella, comenzando a suspirar-. Pero eso no quiere decir que no podamos estar juntos y que no podamos tener algo hermoso... -comenzó a decir.

-Hanako... yo solo deseo que seas feliz.

-Y soy muy feliz, a tu lado, cuando ya no tengo que aguantar las ganas de abrazarte, de besarte, de tomarte de la mano o de sentir tanto amor por ti... -dijo ella casi llorando-. Haberte dado mi primera vez, todo lo que hemos hecho, me ha hecho tan feliz y nunca podría arrepentirme de eso.

-¿Nunca? ¿Estás segura? -dijo Len mientras que la sostenía con más cariño.

-Puede que... en un futuro que yo no deseo, pueda terminar lamentando que lo que hicimos fue incesto, pero no puedo lamentar haberme enamorado de ti, porque eres un hombre que lo vale, que vale la pena hacer todo esto -dijo ella, teniendo a su padre como el hombre ideal.

Len sonrió, ya comenzaba a comprender el arduo camino en el que esa relación lo llevaría. Sostuvo mejor las caderas de su hija, besando su frente y luego besándole los labios con cariño.

-Hanako... eres tan hermosa... si te hubiera conocido en mi juventud... -dejó de decir, no podía traicionar verbalmente a Rin, pero Hanako lo entendió, lo abrazó de vuelta.

-Todavía nos quedan muchos años juntos -dijo ella acariciando el cabello de su padre-. Ven... te quiero dar tu recompenza... -añadió con una sonrisa.

Los dos fueron a uno de los vestidores que era separado del resto de los camerinos por una cortina. Muy en silencio, Len se sentó mientras su hija se colocaba entre sus piernas, bajando el cierre de su pantalón, para luego meter su mano dentro de este de forma juguetona, como si hubiera algo que se moviera dentro, terminó por sacar el miembro un poco erecto de su padre.

-Vaya... papá... ¿tu pene se puso tan duro solo por unos besitos? -dijo ella bromeando, moviendo la piel del miembro de su padre y acariciandola con su mejilla.

-No fueron solo los besos -dijo Len sonrojado, cubriendose la boca para no gemir de placer-. También... con ese vestido... tus piernas... tu cintura... toda tu te ves increible -dijo admitiendo sentir una gran atracción por ella.

-Papí... veo que te estás volviendo un pervertido que no puede dejar de mirar a su hija con ojos de lujuria -dijo ella todavía bromeando, metiendo su pene en su boca y empezando a mamarlo suavemente, pasando su lengua por la cabecita y por el punto más sensible de Len.

-Dices eso... pero tu eres la que ya aprendió correctamente como... darme placer... -dijo Len mientras que gemía, tratando de contenerse un poco, mirando si nadie movía las cortinas.

Por lo de lás las lamidas de Hanako eran simplemente excelentes, su lengua era muy caliente y suave y su saliva se derramaba y causaba una sensación igualmente placentera.

-Jeje, ¿hacer esto me hace una mala niña o una buena niña? -decía mientras se empezaba a mover de manera sensual, permitiendo que su padre pusiera su mano en su nuca para marcar el ritmo de la penetración en su boca.

Se veía tan mal,la pequeña Hanako de doce añis, con su vestido, su maquillaje, su cabello arreglado y bañada, a punto de salir al escenario, incada entre sus piernas, con su enorme miembro erecto en su pequeña boca.

Era sucio, pero se veía tan excitante, Len no pudo evitar mover sus caderas, deseando eyacular en la boca de la pequeña, suspirando cada que ella movía su lengua en círculos, finalmente eyaculando en su garganta, llenandola de un semen espeso, el primero del día.

-Ah... Hanako... eres una buena hija... muy, muy buena hija.. -dijo él mientras le acariciaba el cabello tras la eyaluación, en la que su pequeña tragó el semen con orden y paciencia para que nada cayera sobre la tela de los trajes.

-Muchas gracias, papá, me gusta ser de ayuda para ti -dijo ella, un poco despeinada, sudada, pero todavía con deseos.

-Creo que lo mejor será que vayas a practicar para la presentación... -decía Len, solo para ver a su hija levantar la falda de su vestido, alcanzando su ropa interior blanca para bajarla de un solo movimiento.

-Espera, dijiste que soy una buena hija, entonces tambén merezco una recomenza -dijo mientras que se giraba, dejando caer su ropa interior al suelo, enseñandole su trasero a su padre, moviendolo con gracia mientras se hacía hacia atrás.

Len se había corrido, pero tan solo verla de esa manera lo hizo endurecerse de nuevo, permitiendo que ella se acercara a él con intensión de sentarse sobre su pene.

-Espera... con cuidado, no quiero que se manche nada -dijo Len sosteniendo a su hija del gluteo con una mano y con la otra su propio pene, frotándolo contra la entrada de Hanako.

-Espero que tengas servilletas, porque quiero que te corras adrento... -dijo ella, ya más emocionada y sudando que nunca, dejandose bajar lentamente, sintiendo como el pene de su papá entraba directamete en ella, como si fuera un sensible molde hecho a la medida de su pene.

Se escuchó gemir a los dos al momento en el que entró hasta el fondo. Ella le daba la espalda a su padre pero se giraba a verlo un poco. Len, por su parte tenía en su visión el suave y redondo culo de su hija, perfecto por donde lo viera, disponible para que sus manos pudiera sujetarlo, empujando ligeramente hacia adentro su pene, provocando que ella gimiera con la primera estocada.

-Ah... es tan grande... nunca parece que va a caber todo pero entra tan bien en mi... -decía ella mientras se dejaba mover por su padre y ella misma también movía sus caderas contra ella.

-Es... por que tu interior... siempre me desea -dijo Len suspirando, besando a su hija en los labios mientras la sostenía y la penetraba con un ritmo suave y superior.

Tenían solo un par de minutos más para terminar con eso, Len lo sabía, pero quería prolongar cada segundo para dar la justa cantidad de penetraciones, sintiendo su pene contenerse de eyacular al instante.

Pero teniendo el momento justo para dejar un minuto para limpiarse tras terminar, escucharon que la puerta del camerino se abrió sin siquiera tocar antes.

-¡Hanako! -era Ao en que hablaba y entraba al camerino, sin suspechar lo que pasaba tras esa ligera cortina.

Len y Hanako se taparon la boca, ella segía con el miembro erecto de su padre hasta la entrada de su utero cuando se dio cuenta de que tendría que contestarle, pues ya casi era la hora de salir.

-Ah... Ao... estoy bien -trataba de calmar su respiración.

-¿Qué fue lo que pasó? Ya casi es la hora de salir al escenario -le dijo el muchacho, caminaba peligrosamente hacia la cortina.

-¡Ya lo sé... es que me sentía muy nerviosa! -trató de gritar para que se sintiera menos vacilante su voz-. y casi vomito... tenía que relajarme un poco...

-Oh... supongo que es algo personal -Ao no entendió muy bien las cosas, quizá en su mente era algo quizá más... inocente, pero no tanto-. Bueno, creo que es hora de irnos... -dijo insistiendo.

-Tengo que decirle algo -dijo Hanako a Len mientras se ponía de pie y se bajaba de sus piernas, sabía que era peligroso que viera a su padre ahí todavía.

Hanako se movió, asomando únicamente su cabeza por el espacio entre las cortinas, mostrándose todavía un poco sonrojada y despeinada. No esperaba a que Ao se protara como un tonto de nuevo, pero lo mejor era no mostrar nada de su cuerpo, en especial porque sus pechos y sus muslos seguían descubiertos y con las marcas de besos de su padre.

Aquello había sido demasiado emocionante para Len, ahora escuchaba a su hija hablando con su amigo, él le decía algo acerca de disculparse por el beso, y de que se sentía avergonzado por lo que hizo. Hanako contestaba con amabilidad, también excusando la forma en la que había reaccionado. Len se sintió un poco mal por escuchar eso, su hija no había reaccionado demás, era la forma correcta en la que había tenido que reaccionar. Entonces miró con más atención a su hija, mirándola desde atras su cadera se veía muy sensual, y su trasero aun se descubría un poco... de hecho, los fluidos de placer aun escurrían por entre la parte de sus muslos.

Tal vez si era un papá celoso después de todo, porque su pene se ponía más duro al ver aquella vista. Se levantó y tomó delicadamente la cadera de su hija, luego separando sus nalgas bien ver su humedecida intimidad con ese delicioso tono rosado. La mano de Hanako tomó la suya, no se veía incómoda... de hecho parecía invitarlo un poco, moverlo hacia ella. De seguro Ao no se daría cuenta de nada.

Len frotó su pene contra la entrada de su hija, la sintió tensarse un poco, y luego mucho más al momento en el que empezó a deslizar su pene dentro de ella nuevamente, aprovechando los abundantes fluidos de placer que ella ya había producido. Incluso en esa pisición, Len sintió un intenso cosquilleo en todo su miembro, un calor suave que le decía que es ahí en donde era bien amado y recibido.

Hanako, por su parte, no pudo evitar abrir los ojos de par en par al sentir el miembro de su padre nuevamente dentro de ella... con ese ángulo, y con ella aun parada. Tuvo que cotener un fuerte gemido desde el fondo de su garganta y una peculiar sonrisa pervertida para que Ao no notara el fuerte orgasmo que acababa de tener.

-¿Estás bien? -preguntó él cuando la vió como si fuera a caer al suelo en cualquier momento.

-S-si...e-estoy... bien... -dijo ella, tratando de ocultar el placer entre babuceos, tapando su boca para no salivar y desviando la mirada-. Es solo que... no dije nada... pero me acaba de llegar mi periodo... y es un poco doloroso -tuvo que inventar la primera excusa que pudo.

-¡Oh, eso es terrible! -dijo Ao sin saber muy bien como reaccionar-. ¿Tienes todo lo que necesitas? -él mismo no sabía mucho de cómo funcionaba aquello en las mujeres, pero estaba dispuesto a ayudar.

-Eh... si, si lo tengo, pero necesito que... vayas con el director y le digas... que voy a tardar cinco minutos más -dijo Hanako entre pequeños gemidos, sintiendo a su padre arremeter en su interior una y otra vez, tratando que no se notara demasiado el vaivén que producía cada estocada.

-No sé si pueda hacer que el director retrase las cosas tanto tiempo, sabes muy bien cómo es y lo poco que le caen bien los estudiantes -dijo el joven, tratando de mirar a los ojos a Hanako-. pero... puedo intentarlo, solo intenta salir lo más rápido posible... -dijo muchacho, tratando de sonar convencido.

-G-gracias, Ao, lo aprecio mucho -contestó Hanako, viendo que Ao sonreía con sinceridad por su ayuda.

Era una situación tan peculiar, Ao se encontraba completamente protegido de lo que realmente estaba pasando. Para él, Hanako simplemente se encontraba en un estado de vulnerabilidad por su periodo y nos nervios empeoraban todo eso, poco más, poco menos; cuando en la realidad, la chica que le gustaba estaba teniendo sexo intenso con un hombre adulto frente a sus ojos y solamente no podía verlo por una ligera cortina.

-Bueno, no te preocupes, voy a ver qué se puede hacer -dijo Ao-. y bueno... me alegra que el malentendido del beso pudiera ser resuelto, espero que luego sea posile una cita... -dijo Ao con confianza en si mismo, sin saber que en ese momento Len llegaba al orgasmo, y eyaculaba en el interior de la chica con la que hablaba, llenándona del incestuoso esperma hasta el fondo.

El chico solo empezó a alejarse de ella con una sonrisa, mientras que Hanako ya no podía soportarlo más y comenzaba a caer, sosteniendose de las cortinas hasta que Ao salió y se dejó caer por completo. Len la trató de sostener, más que nada para que no se lastimara por la caída, sintiendo su pene chorreando de semen espeso al momento en el que su pene salió. Ver a su pequeña con su intimidad aun escurriendo de esperma era algo que no tenía precio.

-Eh... perdón, Hanako, creo que me pasé un poco... es que vi tu... vi tus... posaderas, y no pude evitar excitarme con eso -se disculpó mientras le pasaba un pañuelo.

-Está... bien -gimió ella mientra que se limpiaba el sudor y trataba de respirar-. Fue más que increíble...

-En serio fue arriesgado, Ao podría habernos descubierto... -trató de decir Len mientras que ponía de pie a su hija y le acomodaba el vestido.

-No... está bien... ya lo dije -añadió ella besando a su padre en los labios-. esa actitud tan pervertida... no te la conocía, papá, creo que me encanta esa faceta tuya -le abrazó mientras que él le peinaba lo más que podía.

-Bueno... me alegra que te gustara -dijo Len sintiendose sumamente apreciado, correspondiendo el beso, ayudando a su hija a estar dispobible.

Escucharon que se llamaba a la gente a tomar su lugar, Len rápidamente ayudo a su hija con los últimos detalles, le ayudó con unos cuantos más consejos y la dejó ir directamente al escenario para tocar. Solo después de eso Len se percató de que la chica había olvidado su ropa interior en el suelo.

Volvió al lado de Rin, la cual conversaba animadamente con Haru. Finalmente empezaron a ver la presentación de Hanako.

Su pequeña se veía con tanta confianza, tocando con los ojos entrecerrados una pieza que conmovió en el alma, tan solo para que Ao se le uniera después con el piano. Los dos interpretaron un dueto lleno de compasión y cariño, una canción que parecía querer rasgar entre lo más profundo de las ideas del agape. La gente se convenció de que eran dos muchachos talentosos, y los ovacionaron de pie con un fuerte aplauso para los dos; ninguna persona de ese público, excepto Len, pudo notar como entre los muslos de Hanako, unas gotas de fluido blanco escurrían.

Fin del capítulo 19

Notas: *= Para la apariecia de Hanako, imaginen a Kaori de shigatsu wa kimi no uso.