El Patán

Habiendo pasado algunos días luego de lo ocurrido en la biblioteca, veríamos como nuestro dúo fantasmal se encontraría sobrevolando y recorriendo nuevamente la ciudad. Examinando las calles y techos, no tanto para ofrecer una descripción poética o resumen de ellos. Sino por un motivo más simple, pero que a su vez tendría especial importancia con respecto al "Siguiente Capítulo" de su relato en conjunto.

-Veamos, ¿Esa de ahí será la Calle Turnip?…no. ¿Calle Parsley, quizás?…tampoco. ¿¡Calle Parsnip!?… Tch. ¡Que no, mierda!- Se quejó Erika, tras examinar los nombres de las últimas tres calles que ella y Boocky acababan de pasar. Dando vueltas constantes, releídas y reinterpretaciones al mapa que su confiable mascota se aseguraba de mantener y exhibir ante sus ojos. -¡Me lleva la…! ¡Me pregunto quién carajos fue el genio que decidió poner estos nombres de mierda a las calles! ¿¡O por qué carajos entre los carajos creyeron que sería una FABULOSA IDEA el resaltar más la forma y color del rábano en cuestión que colocar su nombre directamente en las calles!?- Se quejó, arrancando súbitamente el mapa colocado en la contraportada del libro. Poco antes de aplastar violentamente el mismo, formar una bola de papel y patear esta con todo el enfado que su desorientación y frustración habían elucubrado.

Provocando así que el avance de ambos se viese truncado y que Boocky no tardase mucho en darse media vuelta, juzgarla con severidad y recordarle nuevamente tanto el nombre de la calle buscada, como las características de la hortaliza que le daba su nombre.

-¡Si! ¡YA SÉ el nombre de la PUTA calle y RECUERDO las divertidas diferencias que hacen que una Rutabaga sea una JODIDA Rutabaga!- Afirmó la Espectro, ya al borde del ataque. Golpeándose el rostro con pesadez y amasando hacia abajo su cara. Logrando que una buena parte de esta se estirase debido a la elasticidad de su ectoplasma y la golpease tras dejar de ejercer presión con su mano. -¡Pero a no ser que nos paremos a pedir indicaciones, veo difícil el ser capaz de encontrar la jodida casa y escribir una apropiada introducción antes de que…!- Decidiría quejarse, al tiempo que masajeaba el puente de su prominente nariz fantasmal. Alejando momentáneamente sus lentes del sitio, y accidentalmente quitando los ojos pegados a estos en el proceso. Llevándola a dirigir su vista hacia una dirección específica, estirar sus irises con interés y agudizar sus oídos al presenciar las quejas dichas por una humana de la calle.

-Estos turistas son todo un caso.- Musitó una anciana, al momento de hacer su mayor esfuerzo en agacharse y recoger una bola de papel del suelo. -Incapaces de leer un mapa con índices claros, culturizarse un poco acerca del fascinante mundo de los rábanos, o tan siquiera tomarse la molestia de tirar su basura donde se debe.- Prosiguió, tras examinar brevemente el papel y concluir qué era lo que había pasado, al no ser la primera ni la última vez en presenciar algo de ese estilo. -Ojala que al que haya arrojado esto le llegue una multa bien merecida. Ya que los que viven en esta calle son exactamente iguales a las Rutabagas. Suaves por fuera, pero agridulces por dentro.- Se quejó la señora, antes de finalmente continuar con su camino. Sin saber que acababa de servir a modo de guía y mejorado significativamente el humor de una cierta Fantasma que finalmente pareció tener una noción más esclarecida de su entorno.

-¡Aja! ¿¡VES!? ¡Por eso dicen que la fortuna sonríe a aquel que madruga y persevera!- Afirmó, atribuyéndose descaradamente el crédito por aquella fortuita casualidad. Dándole mayor mérito del debido al hecho de despertarse temprano, aun cuando ella y Boocky carecían de la necesidad de dormir. Provocando que su mascota no pudiese hacer más que girar los ojos con desaprobación, y soltar un comentario que fue opacado por el desmedido entusiasmo mostrado por su dueña. -No empieces, ¿¡Sí!? Y ahora, ¡Sígueme! Todo lo que nos queda ahora es buscar el número y llegar al sitio en el cual se encuentre el "Príncipe Azul" soñado por nuestra "Reina Morena".- Declaró, dejando atrás tanto a Boocky como su ironía. Descendiendo hasta estar a poco más de dos metros sobre el suelo. Examinando a detalle los números y topándose con la sorpresa de que el sitio buscado estuvo frente a ellos todo ese tiempo. -¡Jojo! ¡Y mira tú que coincidencia! Parece que el "Palacio" estuvo frente a nosotros todo este…- Recalcó por medio de un movimiento de pulgar, segundos antes de hacer traspasar su cabeza por la pared. Dando un vistazo al interior de aquel cuartucho que hacía de departamento y al cual Boocky no dejó de mirar con interés y desagrado notorios.

No obstante, lo que poco se esperaría el libro fantasmal fue el hecho de ver a su dueña dando un paso hacia atrás. Alejando su cabeza del sitio, con una velocidad superior con la que había ingresado. Sujetándose el cuello con firmeza, tosiendo en todas direcciones y con los globos oculares ligeramente salidos debido a lo qué sea que la hubiese atacado al internarse en el sitio. Haciendo que una pregunta por parte del escrito volador hacia su dueña fuese pronunciada.

-¿Por qué…? …Toser. Toser… ¿…perder tiempo y aire valioso para decírtelo…? …Toser. Toser… ¿…cuando obviamente es mejor que lo sientas de primera mano?- Preguntó la Fantasma, al enrollar y girar con fuerza su nariz. Provocando que Boocky reclinase su rostro con intriga hacia un lado, sin advertir o ser capaz de ponerse a cubierto luego de que Erika estirase su otra mano y abriese la ventana del cuarto que estaba justo al lado de él.

Al momento, el espíritu literario sintió como el aire estancado dentro del sitio salía disparado hacia el exterior; atraído de forma similar a la que el calor era atraído hacia aquellos sitios carentes de él. Causando que la peste estacionada en el departamento atacase de lleno las fosas nasales de Boocky. Quién sentiría como las pupilas se le achicaban o como un buen puñado de las paginas en su dorso se arrugaban, al tiempo que cada orificio de su cuerpo se contraía y maldecía internamente a su dueña por no haberle dado la ocasión de cerrar su boca antes de aquello. Dando lugar a una retirada por parte del libro y un subsecuente reproche hacia la Espectro por semejante descortesía.

-Oye, por algo somos un equipo, ¿O no? Si uno sufre, lo justo es que el otro también lo haga, ¿No crees?- Cuestionó una Erika con voz nasal y aguardentosa; devolviendo la mirada y exhibiendo el nudo que acababa de realizar alrededor de la parte media de su prominente nariz con tal de prevenir otro incidente en su siguiente incursión. -Y si uno debe cubrir su nariz e ingresar a lo que seguramente ha de ser un desastre medioambiental o el descubrimiento de un homicidio ocurrido ya hace varios días…- Añadió, al darle una palmada en el rostro al escrito. El cual si bien, se hubo quejado en un inicio, tras notar la capa de ectoplasma violeta que se aferró a su nariz y bloqueo por completo sus fosas nasales, no pudo hacer más que expresar su agradecimiento y oír la finalización de la frase dicha por su dueña. -Lo mínimo que podemos hacer es ayudarnos mutuamente y enfrentar todo JUNTOS y con el mayor VALOR posible. ¿No es verdad?-

Compartiendo un fuerte abrazo entre ambos antes de aventurarse a ingresar y encarar nuevamente el lugar de procedencia del olor, tanto Erika como Boocky cruzaron la pared por completo y soltaron un suspiro de alivio al comprobar que sus precauciones habían tenido éxito. Permitiéndoles centrar su atención en el sitio y particularmente en el hombre semi-desnudo y quejumbroso que acababa de incorporarse sobre la cama luego de sentir como el frío viento del exterior comenzaba a cosquillear la planta de sus pies.

-Ah, cielos. ¿Quién…Bostezo…quién abrió la ventana?- Preguntó un adulto de treinta y tantos, de tés ligeramente morena y músculos levemente remarcados. Al tiempo que se desperezaba, estiraba y se aseguraba de ahogar un bostezo en su palma. Arrugando la nariz al toparse con su desagradable aliento mañanero. -El maldito pestillo ha de haberse roto de nuevo. Muy seguramente porque no soportó la idea de dejar solas a la bisagra de la puerta del baño, al interruptor del triturador de basura o al compresor que evita que la nevera funcione más de tres o cuatro horas de corrido.- Balbuceó, tras ponerse de pie y dejar que la sabana que le servía como única cobertura se deslizase por su abdomen. Dejando entrever un par de abdominales y bíceps remarcados que no tardaron en atraer la atención de Erika. Pero que por desgracia serían rápidamente opacados por la manera poco agraciada en la que el joven moreno se rascaba el trasero, a medida que arrastraba los pies y se dirigía al sitio donde provenía el poco aire fresco del lugar.

Habiendo sido testigo de dicho acto y de la forma en que el sujeto decidió llevar la mano con la que se acababa de rascar directamente a la nariz, Boocky no perdió la ocasión de soltar una de sus quejas habituales.

-Tch. Quisiera ver cómo es que TÚ te levantabas en las mañanas, señor Don Perfecto. ¡Oh, cierto! ¡TÚ NUNCA TUVISTE QUE HACERLO!- Intervino Erika, sacándole en cara a su criticón y sarcástico acompañante, el hecho de nunca haber tenido una "Vida" como tal. Y que por tanto, difícilmente estaba en posición de juzgar al muchacho con la dureza que acababa de expresar. -Ahora, ¿Qué tal si en lugar de quejarte, solo te dedicas a escucharme atentamente y tomar notas mientras hago algo de "Magia Literaria"?- Sugirió, sin dejar que el peculiar acento producido por culpa del nudo restase impotencia o imponencia a su solicitud. Consiguiendo así que el escrito de naturaleza espectral cumpliese su petición. -Muy bien, empecemos~- Comentó, al calentar su lengua por medio de movimientos efusivos y relamidas; masajearse los costados de la cabeza; y soltar uno que otro suspiro. Todo mientras oía un dialogo por parte del moreno apostado junto a la ventana.

-¿Haa? Qué raro. Esta cosa se ve bien.- Comentó por su parte David, alzando una ceja curiosa y rascando el vello de su pecho, antes de cerrar la ventana y decidirse a dar comienzo a su rutina habitual. -En fin. No me voy a quejar.-

-"Poco después de levantarse, David marchó en dirección a la ventana. Recibiendo con ánimo y entusiasmo, no solo al viento que soplaba o al Sol que iluminaba su rostro…".- Empezó a relatar Erika. Dirigiendo su vista hacia un lado y controlando que aquella línea fuese la que ocupase un lugar entre las páginas de Boocky; y no la manera en que el muchacho decidió escarbar en su nariz o limpiarse lo que hubo estado en ella por medio de la cortina más próxima que tenía.

-¡Oh, mierda! ¡Olvidé revisar la hora! ¡Seguro que otra vez me quedé dormido y…!- Masculló, con algo de miedo dibujándose en su rostro de recién-levantado. Controlando el reloj en su muñeca y haciendo que arrugase el ceño.

-"Si no también, a cualquier otra sorpresa que ese nuevo día le tuviese preparada. Saludando y dando la bienvenida a las mismas por medio de…"- Continuó Erika, completamente absuelta en su narración. La cual tristemente vería interrumpida, luego de que otra queja por parte de David se hiciese presente.

-¡Ja! ¿Apenas son las ocho? ¡Genial! ¡Finalmente, un día en el cual Davidcito tenga tiempo de ponerse a tono antes del trabajo! Iniciando, claro, con una merecida visita al baño.- Comentó, alzando un dedo en el aire, barriendo el aire por medio de un golpe y llevándose la mano al estómago, segundos antes de que una agrura producto de su cena resonase en la habitación.

-Ejem…"El inicio de sus cuidados y aseo matutino."- Siguió narrando la Espectro, sin dar importancia a la forma en que el moreno marchó en dirección al baño, sin plantearse la idea de cubrir su desnudez. Pasando por al lado de la caja de arena usada y la cama en la que un perezoso gato dormía, poco antes de arrojarle la sabana que le servía a modo de taparrabos encima. Despertándolo y haciéndolo maullar con enfado tras aquella travesura. -"Al pasar junto a su compañero felino, él no perdió la ocasión de demostrar su calidez hacía él. Revisando que tuviese todo lo que necesitaba, mientras agradecía internamente por el hecho de tenerlo como compañero en sus ratos de soledad."-

Tras su brusco despertar y el toparse con la predecible sorpresa de ver su arenero lleno y su bol de comida vacío, el gato negruzco no tardó en maullar con enfado. Sin importarle los reproches de su dueño, ni sobresaltándose al momento de ver cómo este le intentó cerrar la puerta en la cara.

-¡GUARDA SILENCIO, BOLA DE PELO! ¡Por lo menos déjame lavarme la cara! ¿¡OK!?- Respondió David, chasqueando su lengua al ver como nuevamente su puerta se trabo a medio camino de cerrarse. Permitiendo que su pequeño "Pelusa" asomase su cabeza y volviese a maullar en búsqueda de alimento. -¡Que ya va! ¡Mierda! ¡Te juro que de no haber querido impresionar a esa pelirroja que decía amar a los gatos, tú todavía seguirías molestando a los del refugio en lugar de a mí!- Añadió él, explicando el motivo por el que había adquirido al animal en primer lugar, al tiempo que apuntaba su dedo en dirección a este y se aseguraba de apuntar su chorro de orina al interior del váter.

-Emm…"Siendo su relación, algo que si bien sufría de altibajos como la de cualquier par de almas gentiles o amigos cercanos…"- Decidió esgrimir en respuesta Erika, agotando poco a poco su simpatía y deseos de adornar la imagen dada por el chico. Mientras Boocky la miraba de forma fría y Pelusa se aventuraba a ingresar al cuarto de baño con la férrea intención de hacerse notar.

Tras ello, tanto la Fantasma como el libro se quedarían viendo de forma silente el momento en el cual el gato hundió sus afilados dientes y se aferró con saña al talón de Aquiles del moreno. Dando inicio a un cómico y vergonzoso forcejeo en que David se la pasó agitando su pierna mordida en el aire; haciendo chocar sus dedos y esta última contra el arco de entrado o el borde de la puerta; hasta finalmente arreglárselas para abrir la misma y mandar a volar al felino de una patada hasta su cama. Consiguiendo así que el gato soltara un siseo agudo y amenazante, que encrespase su pelo y tratara de dar inicio a un segundo asalto. Exhibiendo sus uñas e intentar un regreso al cuarto del que acababa de ser expulsado. Cosa que el moreno consiguió prevenir al darle un prematuro final a la descarga, con tal de asegurarse de tapiar y cerrar fuertemente la única entrada y salida del sitio.

-¡MALDITO DEMONIO PELUDO! ¡De no aterrarme la idea de quedar mal con la rubia pechugona que trabaja en el agujero de mala muerte del que te saque…! ¡TE PROMETO QUE DESDE HACE TIEMPO TE HABRÍA ECHADO A LA CALLE DE UNA BUENA PATADA!- Declaró David, desvelando así el único motivo por el cual todavía daba cabida al egoísta y agresivo animal. Segundos antes de oír como este se dedicaba a rasguñarle desde el lado opuesto, o caer en cuenta del desastre provocada a causa de su forcejeo. -¡Me cago en…! Rayos. Supongo que ahora tendré que limpiar esto, secar todo, y ordenar las cosas que se cayeron o derramaron por aquí. Pero no ahora…sino en algún momento de mi OCUPADO fin de semana…quizás.- Comentó, remarcando su falta de higiene y procrastinación por las tareas mundanas. Poco antes de descargar el agua del baño, dejarse a mano la toalla menos usada del montón que reunía en un cesto y abrir la perilla que le daría algo de agua caliente luego de unos dos o tres minutos de espera.

-"…siempre procuraban estar y preocuparse por el otro. Así fuese por algo pequeño o…"- Trataría de continuar por su parte Erika, llegando al límite de su paciencia luego de que el vapor generado por su frustración e ira se las arreglase para vencer la presión ejercida por el nudo de su nariz. Convirtiéndola en la viva; o no-viva; imagen de un rostro embravecido y encolerizado por lo que acababa de ver. -¡Ya basta! ¡NI SIQUIERA EL JODIDO SHAKESPEARE PODRÍA HACER QUE ESTE IDIOTA SE VEA BIEN!- Declaró, adquiriendo una expresión espeluznante, exhibiendo una fila de dientes puntiagudos y cerniendo sus afiladas garras. Emulando en cierta forma la figura del felino recién repelido y evitando que su presencia acabase por ser revelada luego de que Boocky atinó a rodearla con su listón y arrastrarla hacia las afueras del departamento.

Ya lejos del sitio, con el aire fresco ventilándolos y la luz iluminándoles el rostro, nuestro dúo espectral fue capaz de liberar sus orificios y hablar de forma más tranquila. Siendo Boocky el primero en librar su boca de la pegajosa ectoplasma ajena y comentar aquello que Erika no se esforzó en refutar luego de desenredar su nariz.

-¡Sí! ¡Me quedó MÁS QUE CLARO que el sujeto es un fracasado de mierda y un DESASTRE como persona!- Se apresuró en decir la Fantasma, dedicando una mirada de enfado en dirección al baño y dejando que unos atisbos de su lado más espeluznante se resaltasen al hacer énfasis en ciertas partes de lo que decía.

En respuesta, Boocky farfulló, cuestionando sí deberían de descartar la idea de usar al sujeto como protagonista, continuar su búsqueda y hallar a alguien más acorde con lo poco que llegaron a escribir hasta ahora.

-no. Por desgracia NO podemos hacer eso.- Replicó con frustración evidente Erika, al tiempo que se tallaba los ojos y se veía en la necesidad de esclarecer todo tanto para su mascota como para ella misma. -Nos guste o no, ese tarado; o al menos la imagen que él dejó con sus interacciones junto a nuestra querida Leah; es quién acabó por convertirse en una de sus fantasías más recurrentes, así que…no nos queda de otra más que ver cómo hacemos para darle un desarrollo decente a todo.- Farfulló, visiblemente molesta y forzándose a escupir dichas palabras. Recordando fugazmente las noches que se había pasado escudriñando en la mente de la castaña y creando expectativa ante lo bueno que sería llevar las mismas al mundo real.

Disconforme con ello, pero a sabiendas de que Erika tampoco parecía feliz con el desarrollo, Boocky reprimió sus propias quejas y se limitó a comentar algo que sirviese para mejorar el ánimo de su dueña.

-Je, sí. Supongo que hará falta de muuuuucha "Magia Literaria" por mi parte, pero…si vamos a seguir, lo haremos LEJOS de ese tipo y este lugar. Y, además de rezarle a quién-sabe-qué, con la esperanza de ver un mejor comportamiento de su parte al momento de toparse con Leah…- Contestó, tomando una profunda bocanada de aire, juntando la punta de sus dedos y recobrando completamente la compostura. -Haremos uso de uno de los mejores y más útiles recursos que un escritor disconforme con X escena o personaje puede emplear.- Añadió, deslizando sus falanges y provocando que Boocky arquee una ceja en actitud cauta. -La cual sería… ¡UN APROPIADO Y NECESARIO SALTO DE TIEMPO!- Exclamó, al momento de abalanzarse sobre el libro y apresarlo entre sus manos.

Dando comienzo a un forcejeo que se extendió a lo largo de varias calles y provocó una cuantiosa suma de incidentes entre peatones e infraestructura en general. Y el cual únicamente finalizó luego de que Erika se las arreglase para escribir la palabra "Elipsis" entre las hojas del libro. Deteniendo su consciencia y privándolo de su capacidad de movimiento y habla, hasta finalmente borronear aquella orden y liberarlo en un escenario distinto del anterior.

Confundido y desorientado tras atestiguar el abrupto cambio ante sus ojos y sentir el peso de unas palabras que juraría que no estaban ahí antes, lo primero que hizo Boocky fue recapitular y hacer memoria de lo último que recordaba. Haciéndosele presente la pelea con Erika y el uso de una cierta palabra que habían acordado no volver a emplear.

Furioso, el escrito fantasmal bramó y dedicó una serie de improperios y reproches a la Espectro que flotaba plácidamente junto a él. Llamándole su atención y tratando de que lo pusiese en contexto del sitio en el que se encontraban ahora.

-Sí, sí, ya. Lo lamento, ¿De acuerdo? Sé la poca gracia que te hace eso, pero…en MI defensa, a veces es mucho más fácil escribir cuando no tienes a alguien criticando y echando para abajo tu inspiración.- Afirmó con fingida determinación en el rostro, pero mostrándose arrepentida y contrariada por su forma de actuar. Creando un divertido contraste en donde ella parecía más la "Mascota Regañada" que la dueña en ese momento.

Ante eso, Boocky simplemente continuó su más que justificado arrebato, volando alrededor de Erika, haciendo mofa de ella e imitando su forma de hablar y tono cuando le prometió no volver a ponerlo en un "Hiatus Indefinido" como el que había empleado su autora original hace tantos años atrás. Tocando finalmente la fibra sensible de la Fantasma, que trató de pasar el mal rato al enfocarse en acomodar excesivamente sus lentes.

-¡Bien! ¡Lo admito! ¡HICE MAL, LO SIENTO!- Reconoció ella, logrando dar fin a los reclamos del Escrito. Quién refunfuño una última vez y le dio la espalda mientras soltaba un último comentario hiriente. -Oh, vamos. No puedes decir que somos igual o peores a ese chico y su gato, querido.- Replicó, tratando de reducir la distancia que los separaba al posar una mano sobre la cinta que Boocky dobló con el fin de recrear un par de brazos entrecruzados. Consiguiendo así que el Libro solo atinase a apartarla por medio de una sacudida. -Tú en el fondo sabes que adoro tus críticas y el cómo ellas me obligan a ser mejor en lo que hago. Y si no me crees, ¿Por qué no le das una chequeada rápida a lo que escribí mientras estabas…ausente? ¡Te aseguró que lo escribí pensando justamente en lo que tú dirías!- Sugirió; sintiendo otro atisbo de culpa al hacer mención de su egoísta accionar; pero a sabiendas de que su mascota sería incapaz de resistirse a leer lo que ahora formaba parte de él.

Tras ello, veríamos a Boocky resoplar con fastidio e incredulidad. Poco antes de decidirse a abrir sus páginas y recorrer rápidamente los añadidos hechos por la mujer. Adaptando lo escrito por ella a su propia tipografía y corrigiendo uno que otro error ortográfico, segundos antes de que la lectura lo hiciese levantar una ceja con interés y reconocer el buen trabajo que había hecho al re-escribir la introducción de David.

Describiéndolo más como un joven hijo de inmigrantes; que sabía poco o nada de su cultura, pero no tardaba en escudarse o defender a capa y espada la misma; necesitado de atención debido al hecho de haber sufrido una escasez significativa de esta debido a problemas en su pasado; con un vació y necesidad afectiva que solo las relaciones fugaces, la falta de cuidado a nivel personal y su confiable mascota apenas podían alcanzar a cubrir aun de manera parcial. Volviéndolo en resumidas cuentas, algo más accesible y agradable para cualquiera que no conociese realmente al sujeto.

-¿Yyyyyyy…? ¿Te gusta?- Preguntó con evidente interés Erika, ansiosa por oír la opinión de su colega, mientras un brillo de antelación en sus ojos le daban a entender a Boocky la sinceridad e impaciencia por su veredicto final.

Al final, el Escrito fantasmal se vio incapaz de demeritar el trabajo que la chica acababa de hacer. No obstante, aquello no borraría o apaciguaría ni un ápice el enfado que sentía tras aquella colosal falta de respeto e insensibilidad hacia su persona. Dando a conocer su disgusto y absoluto repudio ante aquel acto. Advirtiendo acerca de las consecuencias que habría en caso de que algo así se repitiese alguna vez. Y enfatizando que, si bien, la idea había quedado aceptable en líneas generales, haría falta agregar una cuantiosa cantidad de detalles que ayudasen en el trasfondo.

Más sin embargo, de todo lo que el Libro acababa de decir, solamente una cosa fue la que aparente hubo penetrado en la dura cabeza de la egoísta y poco empática dueña que cada vez más le recordaba a su autora original.

-¡Yaaaay! ¡Sabía que te encantaría!- Vociferó, en un grito de alegría efusiva que casi ensordece a su compañero. Abrazándolo y esperando a que este le correspondiese el gesto, poco antes de exhibir una sonrisa picaresca y decidirse a dar indicios acerca del sitio y la situación en la que estaban actualmente. Ignorando por completo la mueca de enfado que su colega le hubo dedicado. -¡Bien; con eso aclarado; deja que te ponga en contexto de todo! Ahora mismo nos encontramos en un gimnasio. Uno de los pocos gimnasios aquí en Brighton y básicamente el ÚNICO que aceptaría tener como instructor al…ugh…e-encantador príncipe azul al otro lado de esa puerta.- Se forzó a decir, haciendo un sobrehumano esfuerzo por reprimir el disgusto que le producían dichas palabras. Posando sus manos sobre sus labios para mantener dentro de sí el contenido de su innecesario estómago, al tiempo que señalaba en dirección a una pared que se encontraba a un lado de la oscura sala de descanso en donde se hallaban actualmente.

Boocky arquearía una ceja al recibir dicha información, soltando una ligera duda y decidiéndose a adoptar una forma intangible e invisible que le permitiese examinar el exterior del sitio. Asomando su cabeza en la dirección indicada y notando, no solo la presencia de varios hombres o mujeres desperdigados alrededor de las varias máquinas de ejercicio, sino también a un cierto moreno que le resultó indistinguible a primera vista.

Ante los atónitos ojos del libro fantasmal, se vería a un David completamente distinto del que él había conocido esa mañana. Además de lucir visiblemente más agraciado y encantador, el descendiente de brasileños llevaba puesto un ajustado conjunto deportivo que hacía remarcar sus trabajados músculos. Su cabello estaba peinado y cubierto en productos que le daban un aspecto más fresco y juvenil. Y contaba con un llamativo flequillo que, si bien le cubría ligeramente los ojos, también daba al moreno la capacidad de peinarlo por medio de una elegante sacudida. Invitando a cualquiera que lo mirase a centrar su atención y perderse en el color verde de aquellos ojos que miraban con indiferencia hacia adelante mientras su dueño bebía una taza llena de suplementos deportivos.

Incapaz de dar fe a lo que veía; aún luego de que Erika se uniese a él e hiciese un comentario tras asomarse y ubicarse a su lado; Boocky balbuceo y compartió con su dueña las primeras dos preguntas que le surgieron en la cabeza. Recibiendo una sonrisa y respuestas inmediatas por parte de esta.

-No, no es un sujeto distinto al que vimos. Y no, no hice nada "Intrusivo" para mejorar su apariencia o manera de pensar.-

Con su confusión redoblada y una incredulidad ante el radical cambio que tenía en frente, el escrito cuestionó la última afirmación dada por la Fantasma.

-No, lo digo en serio. Y es más, si no me crees, te invito a que agudices un poco el oído y escuches la forma que usa el instructor de pilates predilecto por nuestra Milf judía para referirse a todas las mujeres que deciden asistir a su clase, al reunirse para calentar, mientras él acaba su bebida.- Invitó la Fantasma, remolinando su mano y realizando un exagerado ademán con ella. Señalando tanto al moreno, como al variopinto grupo de féminas de distinta edad y compostura que conformaban su aparente clase.

-Veamos…en el grupo de hoy estaban entonces la vieja pasa arrugada…la Sra. "Quemaré-el-pastel-que-comí-al-mediodía-y-me-premiaré-con-otro-tras-acabar-de-ejercitarme"…la fea, la flaca, la obvia lesbiana y la enana que tiene dos pies izquierdos y un aparente fetiche porque yo le indique qué hacer mientras le toco la mayor cantidad de tiempo posible…¡Yuck!- Musitó, hablando entre susurros irrespetuosos y prácticamente imperceptible. Intercalados entre los sorbos dados a la bebida entre sus manos. Coronando todo con el escalofrío que le recorrió al resumir sus vivencias anteriores u opiniones básicas respecto a las presentes, dando a entender su falta de afinidad y cariño con las mujeres ahí reunidas.

-¿Ya ves? Te dije que bajo toda esa fachada de niño bonito él sigue siendo la basura desagradable que tú y yo vimos antes.- Replicó Erika, tras ver como la ilusión desaparecía de los ojos de su colega impreso. Quién no tardó en adaptar una expresión que pareciese cuestionar si aquello que recriminó anteriormente sería "Malo" o no. -Sé lo que quieres decir, pero no. Ya te dije que esta vez TIENE que ser distinta a la anterior. Así que, sin importar la clase de infeliz que él sea…- Declaró, generando énfasis por medio de sus manos. Pasando por alto el momento en el que el moreno ubicó su taza justo encima de ella, tras cerciorarse de que nadie en el sitio lo mirase en ese momento.

-Tch. Como se nota que estamos en "Temporada Baja". Esa que hay cuando las jóvenes que sí valen la pena, optan por descuidar o abandonar sus ejercicios en el invierno. Dándole cabida a este impresentable e incorregible grupo de esperpentos sin nada mejor que hacer, hasta la llegada de la primavera, en donde ya comienza a notarse la preocupación por ponerse en forma y recibir bien al verano.- Explicó, al tiempo que vertía los restos no consumidos de su bebida sobre una planta que se había marchitado debido a la repetición de dicha práctica. Volcando e irritando a la Fantasma que sentía aquella mezcla atravesándola e interrumpiendo lo que trataba de decir. -Y si a eso le sumamos el que cada vez es menos frecuente eso de "Querer verse bien para otro"…uff…-

-Como decía. Sin importar la clase de mierda infecta, desagradable, superficial y ¡JODIDO IDIOTA INFELIZ! que él sea…- Se vio obligada a rectificar ella, con tal de ventilar su frustración y retomar la idea que deseaba expresar. -Lo que importa o solo nos tiene que importar es el hecho de que tanto él…- Comentó, apuntando nuevamente al sujeto, con unas garras amenazantemente estiradas debido a su ira latente.

-Meh…mi único consuelo sería que ella decida venir hoy. Pero dada su tendencia de aparecerse de cuando en cuando, tampoco puedo hacerme muchas ilusiones de…- Musitó en tono apagado David. Revisando los restos pegados al fondo de su taza y tratando de recordar lo que una de sus tantas ex's le había contado acerca de la lectura de suerte por medio de las manchas de café o té. Distinguiendo una forma que interpretó como fortuita, al tiempo que un grito animado le llamaba la atención.

-¡Lamento la tardanza, chicas! ¡Tuve que esperar una entrega, pero me las arreglé para hacer tiempo y venir hoy también!- Explicó Leah, saludando mientras sacudía su mano y hacía una llamativa y triunfal aparición en el sitio.

-Como ella~…- Continuó por su parte Erika, apuntando el pulgar de su mano libre en dirección a la recién llegada castaña. Haciendo que salte a la vista la diferencia de trato y animosidad entre los humanos a los que señalaba. Denotando su repudio absoluto por David y un claro cariño por Leah. El cual pareció reforzarse tras ver lo que llevaba puesto y contemplar las expresiones tanto en el rostro del moreno como en su colega Espectral.

-¡P-PUTA MADRE!- Gritó mentalmente el hombre, tratando de disimular su expresión lo mejor posible y reprimir sus deseos de silbar de forma caricaturesca tras ver a la castaña. Siendo este un acto que el propio Boocky fue incapaz de reprimir.

-Me disculpo además por haber tenido que venir así, pero esta semana he estado tan atareada y distraída que me fue imposible mandar a lavar mi conjunto habitual~- Explicó Leah, a quién veríamos solo de rostro, pero con una sonrojada sonrisa adorando sus labios. -Espero que no les importe, pero esta cosa vieja fue lo único que encontré como reemplazo por hoy~- Finiquitó, soltando una risilla tras ver la expresión adoptada por David. Desconociendo aquella con la que Erika la miraba, llena de orgullo.

-¡SI poseen química y ARDEN en deseos de concretar un encuentro entre ambos!- Afirmó, dando por finalizada su sentencia. Segundos antes de que un cuadro en el que se la englobaba a ella, a Boocky, al moreno y una parte del seductor muslo color marrón de la mujer; nos dejase denotar las variopintas expresiones de los tres, y sirviese de preámbulo para la revelación del conjunto que esa sexy y desbocada madre judía modelaba en aquel momento.

Se podía a apreciar a la madura mujer de cabello castaño vestida en un seductor conjunto deportivo con el que el moreno no recordaba haberla visto antes. El cual se componía de un ajustado Mono color fucsia, de licra y extremadamente similar a un traje de baño de una pieza. Con un agujero en la zona del pecho que, si bien buscaba ventilar dicha área, indefectiblemente hacia que uno centrase su atención en el escote debido a la llamativa línea de color celeste que contrastaba con el resto de la pieza. Un cinturón ceñido alrededor de sus caderas; de color igualmente azulado; que se encargaba de mantener la prenda en su sitio, pero que a su vez parecía responsable directo de hacer que la parte de atrás se desapareciese entremedio de las nalgas. Una holgada camisa cian de cuello amplio, que lejos de mantenerse en sus hombros, parecía tener la finalidad de brindar un atisbo de cobertura y combinarse con los diminutos shorts de licra del mismo color. Sumado a otros complementos como lo serían las muñequeras, la sudadera de la frente y los calentadores de piernas, directamente extraídos y clamando de forma orgullosa su pertenencia a los nostálgicos años 80s.

-Yo…este… ¡NO! Jeje…c-claro que no habrá ningún problema con eso. Es decir, se ve que esa ropa te permitirá una gran libertad de movimiento y además…- Balbuceó David, incapaz de despegar su mirada de la diminuta área que dejaba entrever una parte del escote de la mujer. Atrayendo una serie de miradas frías por parte del resto de integrantes de su grupo, y una juguetona expresión por parte de la mujer que parecía gozar con su atención. -¡J-joder! Si ya de por sí ella me parecía lo más rescatable que este grupo de mierda tenía para ofrecer AUN siendo la más mojigata o tímida de todas… ¡ESO QUE LLEVA AHORA SIN DUDA LA CORONA COMO UNA DE LAS MADURAS MÁS SENSUALES Y A LA QUE MÁS GANAS LE HAYA TENIDO ALGUNA VEZ!- Vociferó en su cabeza, todavía sin dar fe a lo que tenía en frente o como dicha actitud y apariencia de la mujer iba radicalmente en contra tanto de su conducta recatada y ropa conservadora habituales.

A su vez, por el lado de los Fantasmas atentos al desarrollo de todo, se apreciaría un ligero intercambio de miradas. En donde nuevamente, Boocky se vería incapaz de dar fe de lo que vería. Obligándolo a balbucear y preguntarle a su dueña qué tanto debió de influir para conseguir que la mujer se presentase de esa forma y con aquellas ropas.

-No mucho, la verdad~- Declaró en tono musical, aparentando inocencia mientras giraba los ojos. Cosa que la haría merecedora de una intensa mirada acusatoria que la forzara a sincerarse. -Bueno, bueno. Quizás haya estado jugando un poco con las fantasías que ha tenido en sus sueños últimamente…haya colaborado en la "Perdida" de su ropa de deporte habitual…o le recordase la existencia de esas EXQUISITAS ropas, al dejárselas a la mano, pero…- Comentó, a medida que una serie de imágenes en las que se la veían influenciando y preparando todo para ese día se proyectaban dentro de su mente, conforme listaba las cosas que hizo a espaldas de Boocky.

Enseñándonos un cuadro en el que se la vería clavar sus garras en la mente de la morena para así deformar sus sueños y crear expectativa por medio de la excitación mental y el placer generado por los ligeros roces dados por ella desde el exterior. Otro donde procuraba "Perder" los aburridos y poco reveladores pantalones largos y sudaderas grises, tras la cómoda sobre la que usualmente se las guardaba. O aquel momento en el que dejaría la caja donde se guardaba el ochentero conjunto frente a una curiosa Libby que no tardaría en examinarlo y preguntar a su madre respecto de él.

-Nada de eso cambia el hecho de que la decisión final de ponérselo y venir fue enteramente de ella~- Esgrimió como forma de justificarse, sonriendo de oreja a oreja al oír como su colega escrito se encogía de hombros y acababa por estar extrañamente de acuerdo con ella. -¿Oh? Qué raro. Usualmente él nunca es tan fácil de convencer.- Comentó en su mente, poco antes de notar no solo la erección presente en la entrepierna de David tras mandar y controlar muy de cerca el calentamiento de la castaña. Sino también la manera efusiva y veloz con la que Boocky no dejaba de escribir más y más detalles respecto a Leah y el acelerado desarrollo de todo. -Jeje. Aunque bueno, dado el GRAN trabajo que hice al planear todo y preparar las piezas, ¿Quién puede culparlo por dejar de lado esta cháchara aburrida y concentrarse en donde REALMENTE hace falta?- Musitó al final, reconociéndose sus comentarios y explicaciones como algo que entorpecía el desarrollo de la trama que acababa por empezar a desarrollarse en frente de sí. Decidiéndose a tomar el ejemplo de su colega y volverse una mera observadora o "Mano Invisible" ante lo que ocurriría de ahora en más.

Durante los minutos que hubieron sido necesarios para que la mujer estirase y preparase apropiadamente sus músculos; previo al comienzo de la intensa rutina de ejercicios; a David le fue imposible o inclusive impensable el despegar sus ojos de ella. Examinando cada movimiento con una concentración absoluta, disfrutando la manera en que las mallas que la cubrían se extendían y tensaban por encima de su piel, mientras escuchaba leves jadeos a causa del esfuerzo o veía aparecer una que otra gota de sudor que se deslizaba por alguna de las comisuras de su piel color caramelo. Ignorando las quejas de sus alumnas más puntuales con la mayor cortesía posible, pero denotando cierta molestia cada que trataban de conseguir que tan siquiera le devolviese la mirada.

-Jo…deeeeer~ Pensar que esta belleza…que esta…¡SEXY MAMACITA!…finalmente decidiese venir con algo que sí resalte lo que tiene, sin duda me alegra y hace que definitivamente haya valido la pena venir aquí hoy.- Afirmó en su mente, sin caer en cuenta de la forma efusiva en la que se mordía el labio o el como más de una de las ahí presentes lo miraba con desdén, debido a la atención desmedida que ponía alrededor de los muslos de la mujer mientras finalizaba sus estiramientos.

-Ya casi termino, chicas. Solo dejen que toque la punta de mis dedos unos segundos más~- Afirmó Leah, siendo plenamente consciente del revuelo y la atención excesiva remolinada en torno a ella. Siendo algo que, si bien habría inquietado a su "Yo" de hace un par de días, generaba un culposo deleite a su versión actual. -Debo admitir que tenía mis dudas acerca de venir aquí de esta forma, pero…- Admitió, al sentir como parte de la licra que la envolvía se perdía entre sus posaderas, frotándose contra su zona íntima y resaltando todavía más su prominente trasero. -Me alegra haberlo hecho~- Musitó, tras haberse asegurado de hechizar por completo a David. Al tiempo que sentía una sensación de calor que se extendió por su rostro y vientre, antes de incorporarse e inquirir. -¡Bien! ¡Creo que ya estoy lista! Solo espero que no vayas a ser muy duro conmigo hoy, Davidcito~-

Tras ver y oír eso, David se quedó embelesado. Incapaz de hacer otra cosa que no fuese sonreír a lo tonto y tragar saliva. Y sin que la sangre que bombeaba por su cuerpo bastase para cubrir la demanda exigida por su cerebro y la rígida masculinidad que únicamente se mantenía en su sitio debido a lo ajustado de sus propias mallas.

-Y-yo no…emm…- Respondió finalmente, cayendo en cuenta del incómodo silencio que se había impuesto. Teniendo que aclararse la garganta y hacer a un lado su mirada con tal de esclarecer su mente y brindar una respuesta apropiada. -¡BIEN! ¡E-entonces ya podemos empezar, chicas! ¡Todas, por favor divídanse y ocupen sus lugares de costumbre! ¡Yo pondré algo de música para animarlas y las iré guiando o corrigiendo en caso de que hagan algo…!- Declaró, aplaudiendo de súbito, juntando sus manos y apuntando con sus índices en dirección al destartalado equipo de música que le servía de asistente.

Pasando por entre sus alumnas, mientras estas soltaban comentarios al estilo de "¡Ya era hora!". Provocando que; al cruzar al lado de Leah y observar como ella se reclinaba para preparar y acomodar la manta sobre la que estaría; sus ojos lo traicionaran al darle un último vistazo a la parte cubierta por su camisa. Jurando que acababa de ver como los pezones de esta se hallarían duros bajo la prenda.

-…i-indebido…- Acabó por decir, al cerrar sus ojos y uno de sus puños. Posando este último sobre su garganta y soltando un agradecimiento al aire debido a la aparente seguidilla de buena suerte que no paraba de jugar a su favor. -¡Por favor, Dios! Si realmente existes y me estás viendo ahora, ¡Te ruego que me ayudes y hagas que esta "Boneca Gatinha" requiera de TODA mi atención el día de hoy!- Suplicó internamente, manteniendo la pose antes descrita, tras asegurarse que nadie lo veía. Haciendo uso de las únicas dos palabras cuyo significado realmente conocía de la lengua mater perteneciente a sus abuelos. Sin esperar realmente que dicha "Ayuda Divina" que esperaba recibir, vendría por parte de una cierta Fantasma color Amatista que se limitó a reír con antelación, al ver que pronto debería intervenir con tal de seguir caldeando las cosas.

Al inicio de la clase, David le indicó a sus alumnas que adoptasen una postura de meditación en la cual mantuviesen las piernas entrecruzadas. Diciéndoles que reposen sus manos sobre las rodillas y realizasen lentos movimientos hacia atrás y adelante con su espalda, coordinándolos con el ingreso y egreso de aire a sus pulmones.

-Eso es…respiren profundo. Cierren bien los ojos y concéntrense. Asegúrense de inflar lo más que puedan sus pulmones y dejar que su cerebro se airee y reciba mucho oxigeno.- Comentó, al recobrar una buena parte de su calma y dedicarse a recorrer el sitio reiterando la forma correcta de llevar a cabo el ejercicio.

Cuando este hubo pasado junto a Leah, decidió tomarse algo de tiempo extra con tal de examinar y tratar de hallar una excusa para iniciar contacto con la castaña. Vigilando cada movimiento, hasta acabar decepcionado y lamentándose por la impecable manera de obrar de esta.

No obstante, y muy para su fortuna, Erika aparecería junto a él para asistirlo. Transformando las cuchillas en las que usualmente acababan sus manos en un par de aspas. Las cuales empleó a modo de ventilador con la idea de detener el avance de David; al hacer que se cuestionase el origen de dicha brisa; y perturbar la concentración de Leah tras hacerle llegar las feromonas y aromas que el moreno desprendía luego de haber sudado en la clase anterior que impartió.

-Ahh, cielos. Ese aroma…e-es tan intenso y…- Farfulló, con un ligero enrojecimiento tiñéndole el rostro. Sintiendo un cosquilleo produciéndose y crispando en su entrepierna, poco antes de que un descuido a la hora de exhalar, crease la ocasión que tanto David como Erika esperaban.

-No, no, no. Estás algo agitada, Gatinha. A ver, permíteme…- -¡LOTERÍA!- Comentó y pensó al unísono, al agacharse y colocarse tras la espalda de la mujer, sujetarla de los hombros y susurrar a su oído aquel apodo con acento que solía emplear, cada que mostraba su interés por alguna de sus tantas pretendientes. -Relaja los hombros…ve arqueando tu espalda a medida que sientas mi mano deslizándose por ella y…- Explicó, al tener la vía libre y permitirse el lujo de ejercer fuerza primero en los hombros tensos y luego en la espalda de la castaña. Degustando la suavidad de su piel y deleitándose al rozar la licra que tanto lo enloquecía. Tomándose inclusive el atrevimiento de olisquear el olor a champú en su cabello, mientras supuestamente le daba un ejemplo de cómo respirar apropiadamente. -InhalarExhalar… ¿Sientes lo relajante que resulta todo cuando lo haces así?- Preguntó, al haber conseguido que la mujer abriese nuevamente sus ojos.

-S-si…gracias~- Susurro Leah, al denotarse otro grado de rojo tiñéndole el rostro. Observando con ojos radiantes al hombre y soltando un leve jadeo luego de que este se apartase de su lado tras darle una ligera palmada en la espalda. -Vaya~ Su agarre sí que era fuerte…y ese aroma~…- Declaró en sus adentros, jurando que acababa de sentir un hilillo de líquido distinto al del sudor deslizándose por su zona íntima, conforme sus latidos iban en incremento.

No obstante, ella debió de reprimir sus ideas luego de que la austera mirada de una de sus compañeras cayese sobre sí. Obligándola a fingir inocencia y recobrar el enfoque.

Habiendo concluido los ejercicios de respiración y pasado las rutinas enfocadas en trabajar los músculos de los brazos o mantener la flexibilidad de sus caderas, la clase llegaría a otro de los momentos más ansiados por el moreno.

-Muy bien, ahora que ya todas están relajadas, al punto de sentirse como gelatinas…- Bromeó, recibiendo una seguidilla de risas. Algunas hechas más que nada por lastima, dada la cantidad de veces que ya había recurrido a aquella broma; pero otras que denotaban cierta sinceridad o un mayor esfuerzo por simular la misma. Siendo esta una forma útil; según palabras de David; de separar a las mujeres que estaban interesadas en él de las que no.

Casi explotando en alegría cuando vio a Leah ser la que más fuerte y por más tiempo se riese. Aun cuando nuevamente fuese por cosa de Erika y las cosquillas que propicio a lo largo de la parte más vulnerable del costado de la castaña.

-En fin, ¡Es hora de pararse sobre sus manos y pies y…! ¡…trabajar esas…! ¡…PIERNAS!- Declaró, sufriendo una descarga de ánimo que lo llevó a tirarse súbitamente al piso en la posición que acababa de indicar. Poniéndose en cuatro patas, coordinando un movimiento con su cabeza y rodilla, e iniciando una serie de contracciones y estiramientos; los cuales resaltaban significativamente las caderas al momento de extender por completo la extremidad.

Todas las del grupo asintieron con entendimiento ante el nuevo ejercicio, replicando la postura inicial y comenzando a estirar sus piernas o trabajar sus espaldas; cada una a un ritmo distinto.

-Gran trabajo, Irma. Trata de flexionar un poco más la espalda al levantar la rodilla, Donna. Un poco más lento, Beatriz. Que no se te olvide respirar con cada movimiento.- Indicó David, al avanzar entre las filas formadas por el grupo y corregir cualquier desperfecto que notase. Sin detenerse y manteniendo una sonrisa de oreja a oreja, conforme reducía distancia entre él y Leah.

Al observarla, el moreno quedaría fascinado por el grado de concentración y el porte con el que la castaña realizaba la tarea. O al menos, así habría sido, de no ser por el hecho de que su atención parecía enfocarse más en la forma en la que la licra alrededor de su entrepierna no dejaba de extraviarse entre las exuberantes nalgas cubiertas por los shorts. Sonsacándole un gemido encantador a la mujer, y creando la expectativa de que todo el conjunto se rasgaría, cada que su espalda se volvía a curvar al momento de llevar la rodilla al abdomen.

-Mmm…nuevamente parece estar haciéndolo bien. Pero creo que sí hay algo por lo que podría corregirla~- Declaró, luego de haberse quemado la cabeza al pensar en otra excusa para poner sus manos sobre la castaña.

Cayendo finalmente en cuenta en la manera en que esta temblaba o llevaba peligrosamente hacia atrás el pie al momento de extenderse. Nuevamente ignorando que aquello se debía a Erika, quién la jalaba e intentaba hacerla perder el equilibrio.

-Creo que estás poniendo demasiada fuerza en eso, Gatinha. Deja que te ayude, ¿Si?- Musitó, colocándose de cuclillas y sujetando a Leah por el vientre. -No hay nada de malo en emocionarse un poco o querer presumir la fuerza que ya tienes en estas…largas y fuertes piernas~…- Comentó, pasando por alto la lascivia en su tono, o la forma en que posó y comenzó a recorrer con su otra mano el muslo de la pierna que se mantenía alzada.

-W-wow… ¡La forma en la que me sujeta es realmente…! ¡E-está tan cerca que…! ¡Y-Y LA FUERZA DE SU AGARRE ES ALGO TAN…!- Acotó fugazmente en un destello de pensamiento nervioso. Disfrutando enormemente al sentir las manos recorriéndola y guiando sus movimientos. Sonrojándose de manera vivaz y provocando que su corazón palpitase a mil por hora, al sentir su muslo siendo sujetado y comprimido, mientras se le indicaba la correcta manera de flexionar el músculo de esa área.

-Te notó algo agitada, Boneca Leah. A ver, trata de respirar y relajarte un poco mientras guio tu forma de moverte, ¿"Bom"?- Preguntó, sin esconder su encanto ante dicha reacción. Asegurándose de usar otra de las pocas palabras que su escaso diccionario mental tenía acerca del portugués; aunque teniendo dudas respecto a sí la había dicho o usado correctamente. Poco antes de ayudar a la mujer a estirar su pierna y guiarla por medio de otra frotada; acariciar su trasero, con la excusa de indicarle como debía de levantar su rodilla; o asistiéndola con el levantamiento de su abdomen, para crear un pretexto perfecto con la cual internar su mano por debajo de la camisa holgada y su vientre por encima de la delgada capa de tela que la cubría. -¿Notas la diferencia?-

-S-si~…gracias~…- Acotó Leah, totalmente absorta y embobada debido a los roces, el notorio coqueteo y la tentadora forma en que el moreno seguía susurrándole al oído o acercando sus labios a su rostro cada que le dirigía la palabra. Haciendo que aquello fuese tan parecido a sus sueños más recientes, que el sudor que expelía era más una consecuencia de aquello que del ejercicio en sí.

-¡Disculpe, profesor! ¿¡Puede venir a ver qué tal lo hago yo!? ¡Porque tengo la impresión de que mi pie también está fuera de control y…!- Exclamó de forma repentina aquella mujer que el hombre había acusado anteriormente de fetichista.

Cortando súbitamente la atmósfera en que la castaña y el instructor estaban absortos, el último de estos dos no tardó en ahogar un insulto mientras cerraba los ojos y se quejaba de la frecuencia con la que eso ocurría. Disculpándose con Leah por la interrupción, y dejándola nuevamente a su suerte con tal de cumplir las obligaciones que tenía con el resto del grupo. Pasando por alto la nueva dificultad que se le presentó a la castaña en lo que duro el ejercicio, tras notar como la licra se frotaba con su entrepierna luego de que aquel excitante acto de cortejo la había dejado algo picada y deseosa de más.

Estando ya al final de la clase, y habiendo pasado un centenar de otros pormenores a lo largo de los diversos ejercicios realizados, Leah acabó convertida en una figura fogosa; sudada de pies a cabeza; y con un corazón cuyas palpitaciones solo continuaban malogrando el desastre que ya de por sí tenía en su entrepierna.

-¡Joooooder! ¡N-nunca antes había sentido que me hacía tanta falta una ducha con agua helada!- Declaró, al verse obligada a sacudir la camisa que tenía puesta, con tal de crear un viento que la refrescase. Desatendiendo las que serían las indicaciones dadas por su instructor. Limitándose a secar la transpiración que poblaba su frente, poco antes de sentir como una fuerza extraña acababa de hacer que alzase la mano, al momento de sacudir y deshacerse de una cuantiosa cantidad de sudor.

-¡Veo que hay una voluntaria, entonces! ¡Así me gusta, Gatinha! ¡Por favor, ven y colócate de espaldas frente a mí!- Dijo con entusiasmo notorio un David casi tan sudado y exhausto como ella. Haciendo señas con su mano y alentándola a que se acercase, aún a pesar del comentario irónico que una de las ahí presentes soltó respecto a ella y el instructor.

-¿Por qué no me sorprende?-

-¿Ehh? ¿M-me lo dice a mí? Pero… ¿E-exactamente a qué acabo de ofrecerme?- Preguntó, sin tiempo a cuestionarse acerca de lo que la había jalado. Visiblemente nerviosa por ver como el moreno no tardó en irla a buscar, y colocarla en la posición que aparentemente había indicado. Arqueando una ceja al pasar junto a sus demás compañeras, notando un cierto deje de envidia o desaprobación en el rostro de varias de ellas.

-Jaja. Nada por lo que debas preocuparte, Boneca. Solo vas a asistirme un momento y ayudarme a mostrar de manera clara cómo hacer los ejercicios con los que cerraremos por hoy.- Explicó, al posicionar a la nerviosa y fatigada mujer sobre la manta, indicarle que juntase las plantas de sus pies y flexionase ligeramente sus rodillas. Al tiempo que él se mantenía enfilado en frente de su entrepierna y procuraba indicarle a ella y las demás la manera de proceder. -Muy bien. A partir de esta posición inicial, lo que deben hacer es mantener juntas ambas plantas, ir levantando poco a poco los pies y; dependiendo su aguante; mantenerlos suspendidos de esta manera.- Señaló, manteniendo apresadas las patas de la morena, a la vez que señalaba con el dedo los músculos que se trabajaban al realizar dicho movimiento.

-¡O-oh Dios! ¡T-todas me están viendo justo ahora! Y-y aun así…el tenerlo tan cerca y verlo desde esta posición hace que…- Farfulló de manera interna, poco antes de que un zendo color rojizo se apoderara y le comenzase a teñir el rostro debido a la mezcla de excitación y vergüenza que la invadía.

Sin detenerse, pero sí notando aquello, David inquirió una sonrisa picaresca antes de continuar.

-Luego bajan sus pies y repiten el proceso por unas diez o doce veces, antes de pasar a lo que sigue. En donde tendrán que colocar sus pies sobre la manta, estirar y formar un cierto ángulo con sus brazos extendidos y…- Relató, colocándose ligeramente de lado, reposicionando a Leah y apostar una de sus manos tras la espalda baja de esta antes de decir… -Comenzar a realizar una suaaaaa~ve serie de subidas y bajadas.- Dijo a la hora de despegar el torso de la castaña del nivel del suelo, asegurándose de que mantuviese las rodillas bien separadas y alzándola hasta que sus piernas y espalda formasen una línea recta entre sí. -Arriba~…y abajo~. Uno~…dos~- Musitó, repitiendo el proceso y deleitándose por la manera en que los jadeos brotaban de la boca de la mujer, al nuevamente caer presa de la excesiva presión que el elástico de su ropa causaba ante ciertos movimientos. -¿Está claro~?-

-S-si…- -¡Oh, cielos! ¿¡C-cuando va a acabarse esto!? No sé qué tanto más sea capaz de resistir mi corazón u…"O-otras Partes", de seguir así.- Comentó tanto externa como internamente Leah, siendo consiente del desastre húmedo en el que su feminidad se estaba volviendo al ser tratada como un juguete u objeto de interés para el hombre y el resto del amargado grupo de mujeres ahí presentes.

-Finalmente~…- Declaró en tono musical, volviendo a ubicarse encarado al frente de la entrepierna de la morena. Aferrando sus manos alrededor de los tobillos de esta, al tiempo que presionaba ligeramente su masculinidad contra sus nalgas y daba el último par de pautas que le faltaban. -Deberán flexionar sus piernas y pies de esta manera, y~…- Añadió, acariciando ligeramente las plantas de la embobada mujer; ofreciéndole un fugaz beso y guiñada de ojo; antes de formar una "V" con sus piernas levantadas. Creando la ocasión y oportunidad idóneas para exhibir la dureza que había adquirido su polla. Haciendo gemir de sorpresa a la mujer, pero ayudándola a disimular la misma luego de decir al grupo… -Esta parte puede resultar algo demandante luego de todo lo que ya hicimos, así que vayan con cuidado o de lo contrario sus músculos se lo harán saber. ¡Muy bien! ¡Ya saben que hacer, así que pónganse a ello, chicas! Yo me asegurare de que nuestra querida voluntaria de hoy se encuentre bien y enseguida iré a controlarlas.-

Tras decir eso y aplaudir para disipar al grupo, tanto él como la castaña se quedarían a solas. Dándoles así la posibilidad y el momento en el cual compartir una charla privada, repleta de susurros y en la que ventilarían aquello que les resultaba evidente a esas alturas.

-Espero no haber sido demasiado "Duro" contigo hoy.- Comentó el moreno en tono burlón, sin poder evitar que sus manos recorriesen el cabello o las piernas de la mujer. Quién a su vez lo miraba con ojos entornados. -Je. Aunque dada tu actitud al inicio, tuve la impresión de que no tendrías problemas en soportarlo, ¿Verdad?- Cuestionó, frotando ligeramente su pulgar en el labio inferior de la castaña.

-Yo…emm…q-quizás haya exagerado un poco, pero…- Trataría de contestar Leah, viéndose interrumpida por el momento en cual David optó por silenciarla al presionar y frotar ambos labios con su dedo.

-Shh…por favor~ Sé que esto no fue nada para ti, y…creo que hasta tú misma lo sabes, Gatinha.- Declaró en actitud seductora, al deslizar su pulgar por encima de la boca y ofrecer un beso a la nariz de la morena. Ocasionándole un sonrojo aún más vivaz, y la impresión de que estaba saliéndole vapor de entre las orejas.

-¡D-David, por Dios! ¡N-no deberías…! ¡No debiste o…! ¡D-DEBERÍAMOS HACER ESTO MIENTRAS TODAS LAS DEMÁS NOS…!- Trataría de refutar la mujer, completamente embelesada y atenta a la manera en que su muslo era frotado con firmeza. Preguntándose sí el calor de aquel momento dotaría al moreno del coraje necesario como para internar la mano debajo de su ropa o no.

-Lo sé, créeme que lo sé, Boneca mía. Y es justo por eso que compartiré un secreto contigo.- Dijo, antes de enfilar sus labios hasta una de las orejas enrojecidas de Leah. Deleitándose por la manera nerviosa en que esta se crispo y tembló, ante la expectativa que aquel "Secreto" supondría. -Luego de acabar esta clase, pienso ir directamente a la ducha privada que hay instalada en el área del personal. Y ya que estaré a solas, quizás olvide poner el seguro de la puerta, y tenga ánimos como para tener una agradable "Clase Privada" junto a alguien que tenga…- Explicó, momentos antes de deslizarse por encima de la licra de la cintura y presionar firmemente su mano alrededor del firme trasero de una Leah que únicamente pudo saltar y responderle con la boca abierta, pero incapaz de mover los labios de forma inmediata. -Un "Potencial" y energía similares al tuyo.-

-Y-yo…¡N-no sé que decir! ¡Todo esto es tan repentino y…!- -¡T-tan parecido a una fantasía que hace que me asuste un poco!- Inquirió, tanto de manera externa como interna. Exhibiendo sus dudas y declinando gentilmente la oferta, con tal de pensar y analizar todo al tener la cabeza más fría.

-La decisión es tuya, Leah querida. Pero que sepas…- Contestó él, decidiendo apartarse finalmente de al lado de la castaña. Más no sin antes llevar a cabo otro gesto que sabía que la enloquecería. El cual consistió en llevarse dos dedos a la boca, darles un ligero beso e inmediatamente posar la yema de estos sobre los labios de la castaña; compartiendo así un beso indirecto que complementase la finalización de su frase. -Me será MUY difícil apartarte de mi mente luego de lo de hoy~-

Y con eso, el moreno se aseguró de dejar temblando y totalmente acelerada a Leah. Al punto de casi oír el latir incesante de su corazón; "Ver" con claridad el momento en el que se llevó las manos hasta el sitio donde hubo tenido lugar su beso indirecto; o escuchar el susurro que soltó al acercar sus manos hasta su entrepierna y soltar un apagado…

-J-joder…-

Nada fuera de lo ordinario pasó ni durante la finalización de los ejercicios, ni al momento de recoger sus cosas y marchar en dirección a la salida del gimnasio. Lo más llamativo a los ojos de una todavía enrojecida Leah, fue quizás el momento en que ella decidió voltearse para ver a David despidiéndose del grupo en general. Viéndolo agitar su mano, estirando y sacudiendo su Top con el fin de airearse, exhibiendo su abdomen o enviando uno que otro beso al aire que la hiciese recordar la oferta que le había hecho.

Siendo esta "Normalidad", algo que se mantuvo hasta el instante en que Leah diese un paso fuera del gimnasio. Provocando con ello una oleada de gritos y reproches por parte de una cierta Fantasma que parecía todo menos que "Conforme" respecto a su actitud y manera de obrar.

-¡Por…! ¡…FAVOR!- Gritó fútilmente la Fantasma, seguida de cerca por su mascota en labor de escriba, quién atinó a cubrirse los oídos al saber exactamente lo que vendría a continuación. -¡Luego de todo ese coqueteo intenso y descarado…! ¡De que él mostrase su mejor cara y comportamiento…! ¡Y de haberme pasado todo el puto día influenciando todo, con tal de dar pie a un encuentro entre ambos…! ¿¡REALMENTE PIENSAS IRTE ASÍ SIN MÁS!?- Reclamó, estirando sus parpados inferiores con frustración, revelando unos enormes ojos inyectados en sangre y una expresión que denotaba decepción e ira palpables. -¿¡Es que siempre vas a hacer esto, cada que se esté a punto de cerrar el trato!? ¡Porque de ser así, sin duda vas a acabar por matar el interés del público y mi alma de escritora! ¿¡SABES!?- Cuestionó, todavía apreciando dudas en su mirada o la forma en que frotaba sus muslos entre sí. Pasando por alto los comentarios soltados por Boocky, tras ver que su dueña se había calmado aunque sea un poco. -¡Si! ¡Ya SÉ que hice lo mejor que pude, sin llegar a interferir con la mente de ninguno de los dos esta vez, pero…! No sé… Realmente creí que en esta ocasión la cosa sería más fácil.- Admitió la Espectro, dándole la espalda a la castaña y usando dos de sus dedos para así masajearse los ojos bajo los lentes. -Es decir, el escenario era idóneo…el trabajado de la situación fue bueno…y la química mostrada por ambos; aun cuando YO personalmente DETESTE a post-muerte a uno de los dos; fue innegable, así que…- Relató, al tiempo que hacía girar su mano. Ignorando por completo el instante en el que Leah alzaba la cabeza, tras finalmente tomar una decisión. -Pensé que el ver cómo ella se sinceraba finalmente, daría media vuelta y volvería adentro con paso firme, para así darse un gusto más que merecido, sería tan inevitable como…- Musitó, sin caer en cuenta de que a sus espaldas, aquello que describía comenzaba a ocurrir en la realidad. Mostrándonos a una Leah que no tardó en regresar al interior del sitio y avanzar sin detenerse hacia la apartada zona del personal.

Siendo el único testigo de ello, y tras asegurarse de anotar lo acontecido, sin perder el hilo de las quejas de su dueña, Boocky se aventuró a interrumpirla por medio de un jadeo que no solo le hizo alzar la vista. Sino también dar un giro de 180 y luego otro de 450 con la cabeza. Dirigiendo la misma en dirección al gimnasio, sonriendo profusamente y soltando un grito de alegría, poco antes de ordenarle a su mascota que la siguiesen bien de cerca.

Leah marcharía en dirección al cuarto que David le había señalado. Procurando esquivar a los diversos clientes del gimnasio, al excusarse innecesariamente diciéndoles que había vuelto para usar el baño. Mirando de izquierda a derecha, al sentir que el corazón le tamborileaba con inclemencia, tras quedar frente a la puerta del sitio y comprobar que nadie la estuviese observando.

-¡Ahhhh! ¡N-no puedo creer lo que estoy a punto de hacer!- Vociferó, soltando una sonora bocanada de aire por la nariz. Sin ser capaz de dar fe o recordar los impulsos, el coraje y el deseo que la habían conducido hasta aquel sitio. -E-es decir…una cosa es…escuchar y corresponder al coqueteo a la hora de entrenar juntos, pero…- Comentó, alzando su mano temblorosa y hacerla avanzar en actitud dubitativa y nerviosa. Avanzando 3 pasos, mientras que retrocedía 2. -De ahí a…corresponder a una invitación, tan directa y repentina, hay una ¡ENORME! diferencia. U-una que alguien de mi edad es incapaz de ignorar.- Añadiendo, rodeando el pomo de la puerta, luego de realizar un forzoso zarpazo que la ayudase a disipar parte de sus dudas. Dando lugar a que su respiración se enturbiase y que el latir de su corazón le resultase aún más estridente que antes. -Pero…- Intervino, tras verse en la necesidad de bajar su mirada y forzar el paso de una gran bocanada de saliva por su garganta. Dibujándosele una sonrisa en el rostro y sintiendo como sus zonas sensibles comenzaban a temblar con antelación. -Al recordar…lo deseada que él me hizo sentir hoy, y…lo bien que me la pase el otro día al decidir "Seguirle el Juego" a ese chi-…a-a Thomas, la otra vez que nos quedamos a solas, yo…- Admitió, ensanchando su sonrisa, al tiempo que sus desorbitados irises no paraban de temblar. Siendo invadida por una emoción a la cual comenzaba a tomar un cierto gusto culposo. Ignorando el momento en el que finalmente atinó a girar el picaporte del cuarto; dar una veloz zancada que la depositó en el interior del mismo; cerrar la puerta tras de sí; y revelarnos el enrojecido y algo atemorizante rostro de excitación que acababa de formársele. –S-sé que quizás suene como una especie de pervertida, pero…justo ahora, se me hace impensable el dejar que una oportunidad como esta se me escape.- Terminó de decir, adoptando nuevamente una caricaturesca sonrisa propia de un cierto personaje de su niñez. Al tiempo que ignoraba los vitoreos y ánimos dados por la fantasmal benefactora y responsable directa de aquella situación.

-¡Wu-ju! ¿¡Ves eso!? ¡ESA…! ¡…es MI chica!- Declaró, con una mezcla de orgullo y emoción notorios, Erika. Completamente fuera de sí y aún más vivaracha de lo que hubo estado en el primer encuentro que organizó para la castaña. Todo mientras luchaba contra la tentación que le suponía el sacudir o abrazarse a su colega escrito, aun a sabiendas de que aquello podría romper o interrumpir su concentración redactora. Cosa que la llevó finalmente a narrar un pasaje que describiese su perspectiva de la situación, con tal de ventilar sus emociones. -"…tras mucho debatirse y dudar, nuestra BELLA protagonista optaría por dar el primer y más difícil paso, con tal de concretar aquello que anhelaba."- Comentó, al relamerse los afilados dientes y observar de soslayo a Leah. -"Con el latir constante de su corazón, bombeando y generando en ella no solo un calor inenarrable, sino también la AVIDEZ necesaria para perseguir y dar rienda suelta a sus más profundos deseos."- Continuó, observando el momento en el cual la mujer comenzaría a desprenderse poco a poco de sus objetos personales y partes de su prenda. Haciendo a un lado su bolsa de cosas, deshaciéndose de los calentadores y de la camisa que comenzaban a dificultarle la existencia debido a su ascendiente temperatura corporal. -"Poco antes de vislumbrar una luz al final del cuarto y oír un sonido que la sedujo, cual canto de Sirena."- Añadió, presenciando el momento en el que el ruido y la luz provenientes de la ducha asentada y ocupada al fondo del cuarto, pasase a llamar y volverse objeto de la entera atención por parte de la judía. -"Sabiendo exactamente qué y quién la esperaba al final del mismo, ella no tardaría mucho en reanudar su avance. Presta, pero a la vez furtivamente. Pues la invadía la curiosidad de ver sí una cierta frase dicha por su amante, había tenido o carecía de peso real."- Indicó, tras vislumbrar y confirmar la intención de Leah al momento de abrir y asomar su mirada en el interior del desmedidamente espacioso y agradable cuarto de baño. Topándose con una escena que, si bien interrumpió la narración de Erika, también hizo maravillas a la hora de acrecentar su lujuria y deseos.

-Oh…por…¡DIOS!- Exclamó para sus adentros, mientras llevaba ambas manos a la boca. Ahogando un grito que muy seguramente la delataría, mientras que en su pupila se comenzaba a reflectar la imagen en donde su entera atención se centraba.

Revelándosenos así que; fiel a lo que él había dicho anteriormente; David se encontraría debajo del chorro de la ducha. Con champú cubriéndole su oscuro cabello y burbujas de jabón distribuidas a lo largo de su cuerpo. Dando una visión perfecta de sus músculos definidos, su envidiable abdomen, y la erecta, rolliza y alargada polla que se procuraba rodear y estimular, por medio del jabón que le servía a modo de lubricante. Implantando una duda en la mente de la castaña que ungía a modo de espectadora, al tiempo que la misma se nos era contestada por medio de un pensamiento que el moreno soltó a la mitad de su labor manual.

-Cielos…de veras me apena ver que ella no decidiese aceptar mi propuesta. Con las ganas que le tenía y la suerte que sentía que tenía hoy.- Se lamentó David, chasqueando su lengua de forma sonora. Cerrando sus ojos y apretando los dientes, mientras se concentraba en mantener y repasar las diversas vivencias junto a Leah ese día. Acrecentando la velocidad con la que se auto-complacía. -Aunque al menos…nadie me podrá quitar los buenos recuerdos que hice. Y a los cuales pienso dar un muy buen uso, mientras todavía están frescos.- Añadió, al posar su mano contra la pared de la ducha, reclinarse y comenzar a susurrar "Gatinha" o "Leah" entre jadeos. Completamente ajeno al hecho de estar siendo visto, o de la respuesta que causó en la mujer al confirmarse sus sospechas.

-Oh…Dios. O-o sea que…cuando él dijo que "Estaría Pensando en mí" antes… ¿S-se estaba refiriendo a…a esto?- Inquirió, con los ojos absortos y la mirada clavada de lleno en el hombre. Y su rostro pasando por una seguidilla de cambios que iban de la sorpresa, la excitación, el asco y la felicidad; en un intento de ordenar sus sentimientos ante lo que veía e idear su forma de proceder.

-Eso es, primor~ Me doy cuenta que te falta muy, pero MUY poco. Así que tú tranquila y deja que tu querida Erika sea la que se encargue de explicar por lo que estás pasando, ¿Si~?- Tarareó de manera interna la Fantasma, al ofrecer una tranquilizadora caricia sobre el cabello de mujer. Aclarándose la garganta y retomando su narración de los hechos. -"Confirmando que lo que aquello dicho por su galán era de hecho verdad, nuestra adorable madre se vería sobrecogida, MÁS NO OFENDIDA ante lo que tenía en frente."- Relató, cuando finalmente la alegría y excitación parecieron imponerse como los vencedores de la pequeña disputa que surgió en el interior de la mujer. A quién veríamos dibujársele una extensa sonrisa pervertida. -"De hecho, casi inmediata hubo sido la alegría; y aún más irrefrenables sus deseos; al contemplar las dimensiones pertenecientes a su futura pareja, y visualizar lo que debía de sentirse al tenerlo dentro de sí."- Prosiguió, al notar la forma en que la mano de la castaña comenzó a descender. Deslizándose, primero por su vientre, y luego a lo largo y ancho de su feminidad. Acariciando los labios externos de la misma por encima de la ajustada licra que; ya de por sí se ceñía debido al hecho de permanecer en cuclillas; hasta generar la aparición de una notoria mancha de humedad. -"Reaccionando de manera inmediata y preparándose de forma física, segundos antes de incorporarse. Resuelta y más que preparada para dar pie a aquello para lo que mentalmente ya estaba lista."- Añadió, atenta y desbordando en creciente emoción, luego de ver como Leah se ponía en pie. Deleitada por el momento en el que esta abandonó finalmente sus shorts y rodeó el extremo de la puerta con sus delicados dedos. -"Albergando en su corazón agitado y mente difusa, la única preocupación de no producir algún ruido innecesario o sorpresivo. Puesto que su segundo anheló más grande y ferviente en ese momento, consistía en asegurar una llegada a escena que resultase tanto 'Imprevista' como 'Sensual' a los ojos de su amante."- Farfulló, al no saber por cuanto más le sería posible contener sus gritos de emoción.

Orgullosa tanto de sí misma como del obrar de su querida protagonista, la Fantasma sería premiada por una palmadita de hombros dada por el listón que le servía de manos a Boocky. Quién; muy a su manera; supo transmitirle su deseo finiquitar su narración en aquel momento. Levantando ligeramente sus cejas y balbuceando para sugerir que lo que quedaba de "Historia" se desenvolviese y fuese detallada con el mayor lujo de detalle y fidelidad posible.

-Es cierto, amigo. A veces, lo mejor que uno puede hacer, es dejar que sean los personajes los que se desenvuelvan y cuenten su historia.- Afirmó Erika, con positivo recibimiento y un sentido de triunfo que solamente se vio acrecentado tras ver cómo Leah se encontraba ya detrás de la espalda del ensimismado moreno.

-¡M-mierda! Por más vívida y divina que me resulte aquella imagen… ¡S-simplemente no siento que sea suficiente! ¡Joder!- Masculló con notoria molestia e incomodidad David. Aumentando la presión ejercida por sus parpados cerrados, junto con la velocidad de mano diestra. Ignorando la presencia tras de sí y la sombra de una bella mujer que no dio importancia alguna al hecho de mojarse a sí misma o a sus prendas, con tal de reducir la distancia que la separaba del hombre.

-Juju~ Dime algo, garañón~…- Comentó en tono lascivo y de manera súbita Leah. Habiéndose colocado a espaldas del moreno y comenzado a presionar sus pechos en contra de esta. Destinando una mano al hombro y otra al pecho de este último. Impidiendo que realizase movimientos repentinos o diese un alto a su labor. Y riéndose por lo bajo, luego de ver como abría sus ojos y se la encontraba a un lado de su rostro. -¿Lo que haces es alguna técnica de…"Relajamiento" que empleas luego de un largo día de trabajo…?- Cuestionó, exhalando una corriente de aire dentro del oído del chico. Frotando el rostro pasmado de este y obviando cualquier clase de consulta dirigida hacia ella; por lo menos hasta que su otra mano se hubo asegurado de bajar lo suficiente y rodear las falanges alrededor del órgano masculino con sus propios dedos; antes de concluir con un… -¿…o solo lo hacías como un "Calentamiento" al "Ejercicio" que prometiste darme si decidía venir a verte~?-

-Y…yo… ¿E-esto…?- Inquirió él, aparentemente incapaz de seguir el ritmo de la situación. Sobrecogido y desprevenido por la actitud proactiva de la castaña. Limitándose a soltar un agudo gemido, luego de que esta última decidiese darle mayor veracidad a todo, al besarle la nuca y comenzar a dirigir las idas y venidas de su mano.

-Vamos~ No me vas a decir que toda esa actitud decidida y coqueta era pura fachada, ¿O sí…"Boneca"~?- Esgrimió en respuesta ella; con un tono que quizás sonaría burlesco; pero cuya intención principal era la de hacer reaccionar al muchacho.

Todavía consternado e incrédulo ante la situación, David le tomó otro par de segundos el adaptarse. Disfrutando las caricias de la castaña, pero a su vez percibiendo aquella actitud altanera de su parte como una afrenta a su orgullo. Cosa que lo conduciría, primeramente a entrelazar sus dedos con los de la mujer, devolviéndole parte del control y reforzando su confianza antes de finalmente aclararse y contestar.

-Oh, puedo asegurarte de que aquello no eran solo palabras, Gatinha~- Afirmó, dirigiendo sus propios dedos y los de la mujer, para que así se frotasen con la coronilla de su miembro. Realizando uno que otro giro alrededor del tallo; con el fin de presumir una robustez y dureza que no tardarían en ser resaltadas por la judía.

-Joder. Él realmente es…grande~- Musitó para sí, con la excitación dibujándose velozmente en el rostro.

-Como ya te había dicho, me fue imposible el apartarte de mi cabeza luego de que nuestra clase juntos terminara. Y ahora…que estás aquí, conmigo…- Prosiguió, al nutrírsele el ego al momento de notar la expresión de la mujer. Quién no tardaría en colocarse al lado de él y tomarse unos momentos para apreciar la manera en que el moreno posaba su pulgar encima del de ella. Guiando una restregada suave a lo largo y ancho del cálido y rozagante glande.

-P-por no decir lo caliente y… ¡Wah!- Llegaría a pronunciar, segundos antes de recibir una inesperada nalgada que la haría reducir distancia con el chico. Irguiéndosele la espalda de forma repentina y creando una situación idónea para su osada pareja.

Tras cerciorarse de sujetársele a la espalda y trasero con la mayor fuerza que tenía, David iniciaría un intenso y alargado contacto visual con Leah. Divirtiéndose por la forma en que aquello parecía inclinar todo más a su favor. Al tiempo que se aseguraba de no soltarle la mano y presionar levemente su miembro en contra de la tela que cubría el vientre de la castaña.

-T-tan… ¡ATREVIDO!- Dijo de forma fugaz, al verse incapaz de encontrar un mejor adjetivo. Mientras las mejillas se le iluminaban y escuchaba atentamente lo que el moreno le decía.

-Dime…- Prosiguió, empleando un lento, seductor y profundo tono que pretendía remarcar su inexistente acento. Reforzando su agarre a la nalga; con el fin de medir su elasticidad; e ir recortando distancia entre las bocas de ambos. A la vez que daba ligeros golpeteos al ombligo por medio de su masculinidad; con la idea de "Agitar" o "Emocionar" los adentros de Leah. -…exactamente…- Añadió, empleando la misma forma de habla, y sonriendo en respuesta a la manera en que la judía comenzaba a fruncir tímidamente sus labios. Aprovechando la confusión y deslizando poco a poco su virilidad. Trazando un camino que acabo por dejarlo incrustado entremedio de las piernas y debajo de la humedecida feminidad de su pareja. -¿Cómo esperas…que yo siga…?- Continuó diciendo, al tiempo que daba avances ligeros con la cabeza entre pausa y pausa. Esperando pacientemente a que el último paso fuese dado por la castaña. Quién, no tardaría en corresponderle; aferrándosele a la mejilla e interrumpiéndolo por medio de un beso que; ya fuese de forma intencionada o por azar; fue aderezado por un suave agarre realizado por los muslos; el cual apresó la polla del moreno. -¿…conteniéndome~?- Atinó a finalizar, tras pasarse una buena cantidad de segundos entrelazando su lengua y degustando los dos pares de labios de la lasciva fémina. Incapaz de vislumbrar con exactitud cuál de ellos era el que más desease consolidar la unión entre ambos.

-Si…tienes…t-tienes toda la…razón~- Contestó por su parte Leah, aparentemente sorprendida y acalorada ante el avanzar del encuentro. Sin saber con exactitud cuál había sido el momento en el que las manos de David pasaron a sujetar y comenzar a jugar con uno de sus senos. O cuando fue que sus propios dedos pasaron a presionarse y recorrer los pectorales o abdomen del muchacho.

Ante la respuesta positiva y el excelente ambiente que acababa de imponerse entre ambos, el hombre se vio incapaz de seguirse refrenando. Obligándose a regañadientes a despegar su mano del erecto botoncillo de carne que estimulaba a través de la ajustada licra; dirigiéndola hasta el mentón y creando la expectativa de un nuevo beso entre ambos, luego de que redujese la separación. No obstante, lejos de sentir la calidez de la boca de su amante, lo que Leah sintió en cambio fue el calor del aliento de este último, al ubicarse junto a su oreja y hacerle saber aquello que él deseaba.

-¿Qué opinas acerca de darle un mejor uso a estas bellezas y ayudarme a terminar lo que estaba imaginando antes de que llegaras~?- Preguntó, sin ninguna clase de tapujo o decoro. Pasando su dedo por encima de los labios que la judía había preparado en antelación. Segundos antes de oír una risilla que diese respuesta a su propuesta.

-Juju~ Bueno…sí eso quieres~- Declaró Leah, ofreciendo un fugaz y cariñoso beso a la yema del pulgar. Momentos antes de comenzar a descender su cabeza y rostro. Sintiendo un hormigueo recorriendo su vientre luego de verse obligada a alejar el pene de su entrepierna. O como este último empeoró luego de que ella no fuese capaz de resistir la tentación de ofrecer una ligera serie de besuqueos a la intercepción de los abdominales, al pasar junto a ellos. -Mmm~ Si… Jeje~ Tommy tenía lo suyo también, pero…estos~…- Comentó para sí misma, incapaz de reprimir u ocultar el desmedido goce que el contacto con aquellos músculos; o el inhalar de los resquicios de olor masculino que eran incapaces de quitar solo con agua; le causaron al compararlos con los de su pareja de hace algunos días. -Y en especial… ¡E-ESTA~!- Añadió, tras quedar enfrentada y con la nariz a centímetros del que sería el origen de aquel almizcle que aceleraba el latir de su corazón. -Son la clase de cosas que yo siempre adore ver…- Prosiguió, riendo juguetonamente al notar los temblores leves a lo largo del tallo, o como los testículos del moreno se contrajeron, luego de que ella besase y sorbiese el líquido que comenzaba a filtrarse por la punta de este. -…sentir, y…- Agregó, al estirar su lengua y emplearla tanto para dibujar círculos a lo largo de la cabeza, como estimular la coronilla por medio de unas húmedas y lentas lamidas; enfocadas principalmente al frenillo y el sitio donde este desembocaba. -…probar~ En el hombre al que he decidido confiarle mi…- Trató de finalizar ella, completamente ensimismada en su labor oral. Entretenida y alegre luego de provocar otra fuga de líquido pre-seminal por medio de las atenciones y tratos de su habilidoso músculo bucal. Pasando por alto el momento en que David posó sus manos sobre su cabeza e ignorando la aparente desesperación presente en este, al menos hasta el momento en el que sintió como tres cuartos del miembro acababan de ser forzados dentro de su desprevenida garganta.

Confundida, la mujer atinó a levantar su vista, cayendo en cuenta del abrupto cambio que hubo en la mirada del hombre que la mantenía sujeta.

-¡Uff! ¡Joder! ¡Esto está MUCHO mejor!- Farfulló, entonando los ojos, frunciendo los labios e inclinando levemente las cejas. Adoptando una desagradable mueca que denotase el goce que experimentaba, a costa de la comodidad e independencia de la mujer. Quién no tardaría en hacer notar su desagrado por medio de un jadeo. -Oh, vaya…yo, emm…lamento sí aquello fue algo repentino, pero…- Respondió, tras dirigir sus ojos hacia abajo. Hallándose con la escena de una Leah que parecía esforzarse por mantener el miembro dentro de sí, aún a pesar de la falta de aire o la renuencia de David al permitirle que se aleje. -…es que…m-mierda…- Musitó, chaqueando sonoramente su lengua, poco antes de reforzar su agarre y arreglárselas para internar otro par de centímetros dentro del placentero y ceñido orificio que lo envolvía. -¡E-el verte así es…! ¡Jodidamente excitante! ¿¡ENTIENDES!?- Declaró, con el ímpetu y osadía renovados luego de ver la manera en que los labios y nariz de la castaña chocaban contra la base de la polla; perdiéndose entre sus negruzcos y enmarañados vellos. Dejándose llevar por el impulso y deseo de ahondar más en aquella sensación. Sin dar importancia a las ligeras palmaditas o intentos de apartarse realizados por la mujer.

-¡O-oye! ¡Puedo llegar a entender que quieras acelerar un poco las cosas, pero…!- Se quejó en su mente Leah, al sentir como parte de sus cabellos acababan de ser tomados y envueltos ligeramente alrededor de las palmas del moreno. Siendo convertidos en una especie de coletas improvisadas, las cuales servirían a modo de agarraderas que facilitaran la sucesión de idas y venidas que el hombre había comenzado a realizar. -¿¡…no crees que estás siendo demasiado impertinente y excesivamente agresivo para un primer asalto!?- Cuestionó ella, al ver que su labor era reducida a producir saliva y controlar su respiración. Sintiendo como las arremetidas de su pareja se incrementaban en velocidad y fuerza tras girar ligeramente sus manos.

-¡J-joder! Esto se siente…¡ASOMBROSO!- Acotó por su parte el moreno, totalmente ensimismado y deseoso de alcanzar aquel orgasmo que llevaba tiempo reprimiendo. -Sé que quizás debería tratar de…"Ir con más calma", pero…- Añadió, al sentir como un escalofrió le acababa de recorrer la espalda, luego de que la lengua de la mujer hiciese contacto con sus testículos. -¡Ya me falta muy poco! ¡Y por lo que veo, ella también parece haber empezado a tomarle un cierto gusto a esto!- Se justificó, poco antes de llevar las cosas al siguiente nivel, luego de malinterpretar los deseos de su pareja. Presionando la parte trasera de la cabeza de esta contra la pared de la ducha e incrementando aún más la inclemencia y velocidad con la que sus caderas arremetían contra el rostro de esta.

-Este…¡INFELIZ! ¿¡Es que acaso no está satisfecho todavía!? ¿¡Q-qué más piensa hacerme antes de…!?- Se preguntó la castaña, ceñuda y molesta a causa de la agresividad mostrada por David. Viendo malograda la imagen mental que tenía originalmente de este, al tiempo que lo veía propiciar el último par de embestidas previas a la llegada a su clímax. -¿¡C-CORRERSE!?- Musitó, al sentir como el líquido blancuzco invadía su garganta y pasaba a colmar sus mejillas.

-¡Ah, mierda! ¡R-recíbelo todo, Gatinha! ¡TODO ESTO ES PARA TI!- Exclamó por su parte David, completamente risueño y feliz de haber conseguido su orgasmo. Asegurándose de mantener sujeta la cabeza de Leah y depositar al menos los tres primeros y más abundantes chorros de su descarga directamente en el estómago de esta. Antes de finalmente aflojar su agarre, retirar su miembro y terminar de soltar lo que le quedaba sobre el rostro y boca de la mujer. -¡Haaa! ¿¡Te gusta eso!? ¿¡A que sí, mami~!?- Preguntó, al cerrar sus ojos y comenzar a ordeñar los resquicios de semen que le quedaban. Creyendo ciegamente a que los mismos serían recibidos de forma gustosa por la judía.

No obstante, lejos de presenciar el desarrollo que él esperaba, el moreno se encontraría con la desagradable sorpresa de ver a la castaña observándolo con una expresión austera y para nada amistosa. Atajando los restos de esperma que él AMABLEMENTE le acababa de dedicar; según palabras del chico. Previo a ofrecer una respuesta a una pregunta que se suponía que fuese retórica o parte del "Juego" que creyó que ambos compartían.

-Pues…Toser…a decir verdad, no. Debo decir que no me gustó mucho tu forma de…Toser…actuar. Así que…- Afirmó ella, visiblemente enfadada, con la garganta irritada y falta de aire. Frotándose el cuello con una mano y sacudiendo la otra con tal de deshacerse del semen sobre ella. Todo mientras se incorporaba poco a poco, para sorpresa y espanto del moreno. -Creo que voy a dar por concluida esta "Clase Privada" contigo.- Declaró, tras ponerse completamente de pie y provocar la sorpresa de los tres individuos ahí presentes, luego de avanzar un poco en dirección a la salida.

-¿¡ESO ES TODO!? ¡No! ¡No puede ser! ¡IDIOTA, HAZ ALGO, RÁPIDO!- Ordenó una consternada y todavía invisible Erika. Al voltearse y ofrecerle una mirada de odio absoluto al sujeto responsable de aquel catastrófico desarrollo en su historia. Sin detenerse a pensar o imaginarse que la primera reacción por parte de este sería la de cercarle el paso a la mujer, acorralándola contra una pared con sus brazos y ofreciéndole unas palabras que sonarían sumamente atemorizantes.

-¡E-espera! ¡No te puedes ir! ¿¡OÍSTE!?-

-¡PERO ALGO ÚTIL, ANIMAL! ¡BRUTO! ¡HIJO DE UN CAMIÓN REPLETO DE…!- Vociferó en señal de reproche la Fantasma, exhibiendo sus garras y afilando los dientes en señal de amenaza. Preparada para intervenir en caso de que todo se saliese de control; pero rezando internamente porque aquel no fuese el caso.

-S…si no me dejas ir, ¡Voy a empezar a gritar y hacer que todos en el gimnasio me…!- Amenazó en tono decidido la castaña. Logrando que David retrocediese de manera inmediata, y fuese capaz de recobrar la conciencia perdida.

-¡Ah, cielos! L-lamento haberme precipitado y asustarte. Te juro que lo último que quisiera es que te hagas una mala…- Trató de rectificar, poco antes de ser increpado por un comentario mordaz.

-¡Hmph! Mejor dicho una "PEOR" imagen de ti, ¿No crees?- Comentó Leah, con voz severa y en tono de reproche. Entrecruzando sus brazos e inflando sus mejillas; de forma similar a lo que hacía durante las escasas ocasiones en las que se vio forzada a regañar a su hija.

-Jaja…si…supongo…- Se limitó a contestar de forma apagada el moreno. Adaptando una actitud cabizbaja, frunciendo los labios y realizando un silencio que sirviese para reflexionar y pensar lo que debía decir. -Escucha, Gatin…-

-¡LLÁMAME POR MI NOMBRE! ¿¡Te parece!?- Volvió a intervenir la mujer, sin dejarse doblegar o bajar su guardia ante los movimientos del chico.

-Bien…Leah, querida.- Se corrigió él, sin poder disimular su disgusto ante la actitud cautelosa y distante; aun a sabiendas de que aquello fuese fruto de sus acciones. -Admito que me deje llevar por el momento, que hice cosas de las que no me enorgullezco, ¡Y DIOS SABE QUE FUI UN AMANTE SUMAMENTE EGOÍSTA! pero…- Reconoció, al tiempo que volvía a hacer gala de aquella actitud seductora y caballeresca que había encantado a la castaña en un inicio. Consiguiendo que esta redujese ligeramente su defensa. -Me gustaría que empezásemos de nuevo, siempre que tú estés de acuerdo con eso. Ya que si hay algo que me enfermaría aún más que el haber exhibido una actitud tan toxica como la de hace unos segundos…- Continuó, asegurándose de elevar su mirada de forma lenta, tras cerciorarse de que la ira de la mujer comenzaba a aplacar. Aventurándose a posar sus dedos y comenzar a acariciar la barbilla de esta.

-Que no te engañe con sus triquiñuelas de niño bonito. Por más palabras dulces y promesas que haga, resulta evidente que a él solamente le interesa conseguir una cosa de ti.- Acotó para sí misma la judía. Tratando de mantenerse firme; aún y cuando un traicionero sonrojo pasó a teñir sus mejillas. Sintiendo el regreso del cosquilleo en su vientre y zona íntima, aún antes de oír la finalización de la frase de David.

-Juju~ Algo me dice que no falta mucho para que ceda. ¡Así que es hora de sacar mi mejor arma, probar suerte y tratar de ir a por todas!- Comentó en su cabeza el moreno, sonriendo por lo bajo. Peinando su oscuro cabello hacia atrás, achinar los ojos, y engrosando sus labios, antes de continuar. -…eso sería; el hecho de ser el responsable de privarte de una de las experiencias más inolvidables que podrías llegar a tener~- Concluyó, guiñando un ojo, luego de inclinar su cabeza a un lado. Apelando a la que; en sus propias palabras; sería la mejor frase de ligue en su arsenal. Poco antes de hacer sus caderas hacia atrás, resaltar sus abdominales y dejar a la vista su recién recobrada y endurecida masculinidad. Con la cual realizaría una ligera embestida al aire, antes de añadir… -Si entiendes lo que digo~ ¡KA-POW!-

Luego de aquello, un silencio sepulcral e incómodo se alzaría sobre el cuarto de baño ocupado por los dos adultos y el dúo de Fantasmas. El cual hallaría su fin luego de que el moreno insistiese en oír la respuesta de la judía, soltando un suspiro y realizando un movimiento exagerado de cejas. Afortunadamente ignorante de la serie de improperios e intentos de asesinato que una enfadada Erika trataría de llevar adelante luego de procesar aquel paupérrimo y vergonzoso intento de recobrar la atención de la mujer. Viéndose impedida de ventilar sus quejas o asestar un corte mortal por medio de sus garras, debido a la rápida intervención de un Boocky que atinó a envolverla entre su cinta.

Desorientada y siendo la última miembro del grupo a la cual relatar, veríamos a Leah. La cual sería azolada por una seguidilla de fugaces y cambiantes sentimientos, antes de finalmente esclarecer su parecer ante la situación y el cómo debería de responder ante ella. Por un lado estaba la confusión, la vergüenza ajena y el enfado que surgió tras oír la declaración. Pero más temprano que tarde vería dichas emociones siendo reprimidas y enterradas bajo la curiosidad, la atracción y el deseo que culposamente la invadió tras reencontrarse con los atractivos físicos del moreno. No obstante, y tras un breve debate que duraría poco menos de un segundo, finalmente la castaña logró definir sus emociones, definir lo que haría y la respuesta que debía dar al muchacho antes de continuar.

-Pfft. ¿Es…eso así? Jaja. Vaya, y yo que pensaba que solo eras un rostro bonito, pero va y resulta que también sabes cómo hacer reír a una chica. ¡Jajaja!- Declaró, dejando que su risa escapase y resonase en las paredes del sitio. Cortando de manera súbita la tensión que se había impuesto, apaciguando inmediatamente a Erika y malogrando el ego de David, antes de proseguir. -¿Pero sabes qué? Esa es otra de las cosas que yo también encuentro bastante atractivas en un hombre~- Comentó, picando con la punta de su dedo la nariz del muchacho.

-¿¡D-de verda-!? ¡Ay!- Llegaría a decir él, recibiendo un golpecito en la nariz que lo interrumpiría.

-Así es. Y por ese motivo, y el hecho de que odiaría la idea de…Jeje~ ¿Cómo era? Ah, si…"Privarme de la experiencia más inolvidable de mi vida"…- Prosiguió, haciendo mofa e imitando el tono empleado por el hombre. Quién exhibió un rubor bajo la mano que cubría su nariz, y sufrió un escalofrió tras sentir como su polla era sujetada por la castaña. -Mmm~ Estoy dispuesta a olvidar tu actitud anterior, siempre y cuando me prometas dos cosas.-

-¿Las cuales serían…?- Cuestionó fugazmente el moreno, fijando su atención en la forma en que su miembro era frotado por sobre el vientre y la ropa de la mujer. Pasado por las aberturas a los costados del conjunto de licra, al tiempo que observaba como los shorts que ella llevaba caían al suelo. Dejando a la vista la tela que se ceñía a su feminidad y que poco a poco era apartada conforme su pene se acercaba a ella.

-Primero; procura seguir comportándote como un caballero.- Susurro Leah, acercándose a la oreja y empleando un tono que resultase seductor y apropiado para la situación. Sonriendo al ver el asentimiento de David y la manera en que se crispo de goce luego de que su glande se frotara contra los escasos vellos púbicos que ella había dejado, tras su encuentro con Thomas. -Y la segunda…- Musitó, al dedicarle un beso en la mejilla, abrazarse a su cuello y observar la forma en que sus avances eran correspondidos. Sintiendo como su trasero era sujeto, o como su espalda era rodeada por los brazos del hombre, mientras que ella se cercioraba de deslizar el glande por su clítoris. Posicionando el miembro viril entre su acalorado coño y la humedecida tela que la hubo cubierto. -Asegúrate de cumplir lo que dijiste y no hacer que me arrepienta por haberte dado una segunda~…- Trataría de finiquitar ella, solo para acabar por ser interrumpida, primero por un beso y luego por las entusiastas frotadas entre ambos órganos sexuales, realizadas por un desesperado y deseoso David. -…segunda o…Mmm~…Oportuni…Hmm~ ¡H-hey! ¿Acaso oíste algo de lo que te dije~?- Cuestionó en tono risueño ella, en parte alegre por el entusiasmo del hombre, pero a su vez dudosa respecto a sí este la había comprendido o no.

-¡Si, si! ¡Lo que dijiste me quedó claro como…! ¡Ah, mierda~! ¡…COMO EL PUTO CRISTAL!- Afirmó de forma poco creíble, visiblemente más enfocado en disfrutar el momento que en terminar de oír las pautas impuestas por su pareja.

-Juju~ Bueno…luego no digas que no te advertí, fortachón~- Atinó a decir la judía, sin dejarse amargar por la actitud arrojada e impulsiva del hombre.

Optando por cerrar los ojos y fundir sus labios en un nuevo beso, en donde las lenguas de ambos se entrelazaron y dieron inicio a una pelea que sirviese para imponer su dominio. Misma en la que el moreno saldría airoso luego de apresar entre sus dientes y jalar hacia afuera el músculo bucal de la mujer. Quién por su parte, se limitó a observar como su lengua era rodeada y desaparecía entre medio de unos masajes dados por los carnosos y voraces labios que su pareja. Atinando a presionar instintivamente su mano y comenzar a buscar a tientas por la superficie de la pared. Tratando de dilucidar la ubicación de la grifería que no dejaba de soltar agua sobre sí, con intención de cerrarla, antes de que el calor o la sola presencia del líquido que emanaba los acabase por incomodar de alguna manera.

-¡Joooooder! ¡Sí que estás ardiendo aquí abajo!-

-Juju~ ¿Eso crees~?- Preguntó en tono jovial y actitud juguetona, feliz luego de haber sido capaz de detener el flujo de agua que; por experiencia personal; sabía que era un terrible lubricante y un gran mata-pasiones, a pesar de los clichés asociados al romántico sexo bajo la ducha. -Y eso que todavía…Haa…n-no has visto como estoy…por dentro~- Farfulló, con la idea de tentar y dar a conocer su deseo de proseguir al hombre.

Al oír eso, David; quién hasta ese momento debió de hacer un sobrehumano esfuerzo por contenerse luego de oír parte de las diatribas impuestas por la mujer; sintió como si un enorme peso le cayese súbitamente de los hombros. Al grado de no seguir perdiendo más tiempo, alzando en el aire una de las piernas de la castaña, manteniéndola suspendida por medio de su mano y presionando el resto del cuerpo de esta contra la pared.

-Oh, ¡Pero te aseguro que me muero de ganas de hacerlo, Ga…Leah!- Comentó él, consciente de que debía de ser ella la que diese el último paso, pero asegurándose de crear un escenario idóneo y medir cuidadosamente sus palabras para que finalmente lo hiciese. -Así que, si ya terminamos de dar tantos rodeos…-

-Sí, creo que ya terminamos~- Musitó la mujer, conforme luego de ver esa pequeña pero significativa mejoría en la actitud del moreno. Poco antes de llevar su mano hasta su entrepierna; apartar su licra para que así quedase definitivamente fuera del camino; y claro, ofreciendo una última caricia juguetona al tallo de la necesitada polla contra su feminidad; poco antes de susurrar a su dueño… -No vayas a decepcionarme, dulzura~-

Y con eso dicho, no pasaría ni un segundo antes de que la castaña; y más precisamente hablando, sus adentros; recibiesen dentro de sí y se embriagasen en el placer que solo el sexo podía proveer. Sintiendo como el falo del moreno se las arreglaba para abrirse paso y llegar hasta el fondo con su primera e implacable estocada inicial. Cerciorándose de que sus testículos chocasen con la parte inferior del coño y produjesen un sonoro chapoteo, interrumpido únicamente por los melódicos jadeos que emergieron de la boca de la judía, tras caer en cuenta de las dimensiones de su pareja.

-¡Ah, Dios! E-es… ¡ENORME!- Espetó ella, al aferrarse como podía al cuello de David. Hundiendo ligeramente las uñas en su espalda y viendo como su voz iba siendo reducida a un mero gemido, conforme el hombre le sonreía con satisfacción e iniciaba la retirada de su polla.

Animado por aquella clase de reacción inicial, y valiéndose de la resistencia que el orgasmo anterior le ofreció a modo de secuela, el moreno decidió jugar un poco y "Vengarse" de la actitud de la castaña. Elevando ligeramente la pierna que mantenía sujeta, besando a la mujer en el cuello y ayudándola a retirar su pene de dentro de sí al alzarla poco a poco y dejarla finalmente suspendida en el aire. Todo mientras se aseguraba de degustar del calor, la presión y el conforte que los pliegues del orificio le ofrecían.

-Je. ¿Qué puedo decir, Gatinha~?- Cuestionó en un tono nuevamente petulante, dándose la libertad y confirmando que nuevamente era capaz de emplear aquel apodo con la mujer, sin que ello le causase problema alguno. -Cómo bien me dijiste… ¡No podía darme el lujo de…! ¡DECEPCIONARTE! ¿¡O SI!?- Inquirió, al momento de dejar caer a Leah de súbito. Provocando que ella nuevamente fuese empalada, sintiese sus entrañas agitadas y la boca de su vientre asediada por el golpe de la gruesa y rozagante cabeza del pene.

Ante aquello, Leah se vio forzada a apretar los dientes, con tal de atajar no solo los gemidos sino también su llegada prematura al clímax. Alegando y diciéndose a sí misma lo mal que quedaría aquello, luego de tanta presunción y suficiencia de su parte.

-¡Mierda! S-sé que no debería apenarme el hecho de correrme, dado lo excitada que ya estaba y el hecho de que él ya tuvo su momento, pero…- Atinó a articular, en un hilillo de pensamiento que acabaría por romperse y extinguir, en cuanto el hombre dio comienzo a otra retirada.

-Juju~ Te ves tan bella al pretender que eres más fuerte de lo que realmente eres, mami~- Esgrimió por su parte David, segundos antes de deslizar su lengua por el cuello, morder parte de la licra y apartarla con tal de revelar el erecto pezón que yacía debajo de esta. Mismo que pasó a ser su foco de atención y próxima presa de su boca, conforme se aseguraba de caldear lo más posible el momento y saborear las contracciones vaginales sufridas a causa de la creciente excitación de la mujer. -Pero te diré algo…- Murmuró, al apartar temporalmente su boca de la tetilla y aprovechar su cercanía con la castaña; tras notar que esta se aferrase más a él.

-¿Q…quéééééé…? ¡Ahh!- Tartamudeó Leah, con los ojos entornados, el rostro embravecido y los nervios a flor de piel. Oyendo como las silabas en su frase se volvían agudas, luego de sentir una traicionera lamida y oír una risilla que la dejó al rojo vivo. Cuestionándose cuanto más resistiría o qué tanto tardaría el moreno en retomar su asedio. Encontrando la respuesta a ambas preguntas, al momento de oír la siguiente frase por parte de su amante.

-¡El que seas una mujer fuerte y obstinada…!- Comenzó a decir, segundos antes de descender la mano asentada sobre la nalga de la mujer. Consiguiendo así que ambas extremidades quedasen suspendidas. Creando la ocasión perfecta; tanto para alzar aún más a la judía; como para facilitarle aún más el acceso a sus pechos. -¡Decidida e independiente, NO quiere decir…!- Añadió, al tiempo que reclinaba su espalda hacia atrás y dejaba a la gravedad hacer su trabajo. Internando su pene nuevamente en los adentro de una Leah que lo abrazaría con las piernas, al ser tomada por el culo y mordida en un pezón. Notando cómo sus últimos resquicios de resistencia desaparecían conforme más centímetros del falo ingresaban y se frotaban en contra de sus pliegues. -¡QUE TE DEBAS REPRIMIR SIEMPRE!- Vociferó, finiquitando con ello su frase, impactando de lleno contra la boca del útero y disfrutando de la manera en que cada extremidad y parte de la castaña se envolvía sobre o alrededor de él. Deleitándose por los gemidos, los temblores y el jugo femenil que emanó de la mujer, al finalmente ceder y entregarse de lleno al clímax. Marcando con ello el inicio real de su primer asalto.

-Él tiene…Ahh~…t-toda la razón…- Musitó en su mente difusa y extasiada Leah. Sin percatarse del momento en el cual una de sus piernas volvía a hacer contacto con el suelo, pero sí de aquel en el que su versión más desatada y deseosa le exigía una continuación inmediata a un David gustoso y ansioso por corresponderle.

Siendo de esta forma, como veríamos otro cambio de postura por parte de los dos amantes. Mostrando como una ensimismada y desinhibida Leah retiró los tirantes de su conjunto y expuso sus senos, poco antes de seguir el recorrido de la mano apostada inicialmente en su muslo. Ayudándola a ella y a su pareja conforme le indicaba que elevase lo más posible la extremidad, reposándola brevemente sobre su hombro, terminando de alzarla luego de hincarse y apoyarse contra la pared. Dándole al moreno no solo vía libre de hacer lo que quisiese con ella, sino también una visión clara de las maravillas que sus clases habían hecho con respecto a su flexibilidad.

-Durante años he estado reprimiendo y acallando muchas de mis necesidades más básicas…- Continuó confesando dentro de su mente. Mientras que por fuera se la veía gemir con goce absoluto, luego de que David se ciñese alrededor de su pierna y comenzase a arremeter contra ella; con tal grado de fiereza y velocidad; que los pechos le comenzaron a rebotar.

Fuera de sí y cautivado por la estela que se formaba ante cada nuevo rebote por parte de los senos, el moreno no tardaría en ofrecer su debida dosis de atención a estos últimos. Cazando uno de estos por medio de su otra mano libre. Empezando a recorrer y acariciar gentilmente la areola; hasta que prontamente se encontrase fastidiando por medio de piquetes, golpes de dedo leve o pellizcos las tetillas. Acrecentando aún más el placer de la judía, al punto en que esta optase por abandonar la labor de mantener su pierna en posición. Eligiendo colaborar y asistir a su amante en su tarea, al tomar su seno libre y comenzar a masajearlo de la base hasta la punta; con la disimulada esperanza de motivar una cierta reacción por parte del hombre.

-Conformándome con los placeres del día a día, o una que otra lectura que me ayudase a soñar con algo de esta índole…- Masculló, segundos antes de que un gemido inesperado brotase de ella y la interrumpiese.

Mismo que se originó luego de que David interpretase el masaje como una descarada invitación para que volviese a apresar y maltratar sus pezones por medio de su boca. La cual prontamente adelantó y se apresuró en clavar sobre las tentadoramente duras tetillas. Provocando un atisbo de clímax en la castaña, que le limitó a alentar la fiereza y seguir tentando al hombre; luego de dedicarle una mirada llena de deseo; recorriendo su posadera con la mano que le acababa de quedar nuevamente disponible; y propiciarse una sonora nalgada que le llamase la atención y fuese acorde con su pedido de ser follada con todas sus fuerzas.

-Pero ahora…Haa~…al sentir el calor y placer que conlleva hacer realidad una fantasía que tenía tiempo rondándome en la cabeza…- Prosiguió, antes de ver como el moreno atendía a su solicitud. Comentándole algo en un tono engreído, haciendo descender la pierna que sujetaba y acariciándole el cabello. Corroborando que tenía el permiso de actuar con mayor brusquedad, previo a variar nuevamente la pose.

Aferrándose y envolviendo su mano con una capa de cabello, David no tardó en guiar la cabeza y caderas de Leah a su antojo. Colocando la primera a escasos centímetros de la pared, indicando que subiese el segundo y que arquease la espalda, con tal de resaltar las posaderas. Propiciando una ligera nalgada a la judía cuando él hubo quedado satisfecho. Y dando un adelanto del instante en que volvió a embestir contra sus adentros. Posando sus manos sobre ambas nalgas; abriéndolas y arremetiendo con una fuerza implacable; haciendo que poco a poco la cabeza de la mujer avanzase hacia el frente; quedando finalmente presionado contra el muro; mientras que su rostro se deformaba en una mueca de placer absoluto.

-Me siento…geniaaaaaa~l.- Concluyó, consciente de lo poco que le faltaba a ambos para llegar al límite de sus respectivos aguantes. Sintiendo como la mano del moreno comenzaba a recorrerle el cuerpo conforme el encuentro continuaba. El como la mano de este se deslizaba de su cintura a sus pechos, para luego escalar por su cuello, y más temprano que tarde hacer que sus bocas se fundiesen en un acalorado beso, luego de levantarle el mentón y hacer que este quedase en frente de la nariz del muchacho.

Percatándose de la estrechez con la que se envolvía a su pene, y el calor que crecía en el interior de este conforme avanzaban, David decidió preparar a la castaña ya sí mismo para el momento del clímax. Tomando a su pareja súbitamente por las muñecas, jalándola con el fin de enderezar su postura, e indicándole que se le aferrase a la espalda. Dándole vía libre para posar su mano sobre el vientre de esta, alzar levemente una de sus piernas, y propiciar las más profundas y atronadoras arremetidas que le eran posible realizar. Coordinando la fuerza ejercida por el peso, la presión aplicada por su mano y la indispensable asistencia de la mujer.

Concretando un orgasmo conjunto que dejaría temblando a Leah; haciéndola doblar los dedos de sus pies y abrazarse por detrás a la cabeza y cuello tras de sí; mientras sentía como iba quedando cada vez menos espacio en su interior teñido de blanco. A la vez que David se deleitaba al liberar su carga, sentir las contracciones nerviosas y el inminente goteo de la entremezcla de sus propios jugos con los de la fémina que no tardaría en darle a entender que estaba ansiosa y dispuesta a seguir.

-Ah. Sé que es algo difícil de explicar en palabras simples, pero…- Decidió proseguir la voz interna presente en su mente. Poco después de que un ligero salto de tiempo ocurriese y nos mostrase la cercanía que existía ahora entre los rostros de ambos amantes.

Los cuales se mirarían de manera intensa y con la frente firmemente posada en contra de la de su pareja. Exhibiendo a una Leah que yacía bocarriba; desprovista de cualquier tipo de ropa. Manteniendo la parte superior de su cuerpo elevada por medio de sus brazos. Y en donde su espalda y parte inferior era alzada y mantenida en el aire, tanto por el agarre de piernas de ella, como por las manos con las que el moreno la asistía. Todo mientras presionaba su polla junto a la entrada de sus labios y decidía cual sería el mejor momento para volver a internarse de lleno en ella.

-Es como sí en estos momentos, una especie de "Interruptor" hubiese sido accionado dentro de mí…- Admitió, exhalando una profunda y cálida bocanada de aire, al tiempo que observaba intensa y entusiasmadamente, la manera en que las manos del hombre serpenteaban y bajaban por sus piernas.

Al hacer llegar las extremidades hasta los muslos, David optó por descender su cabeza y colmar de besos toda el área entremedio de los pechos y abdomen de la castaña. Provocando que las fuerzas de esta fuesen desapareciendo poco a poco, dándole la oportunidad de ceñirse a sus piernas y obligarla a reclinar la cabeza. Permitiendo así que, al momento de abalanzarse de súbito, consiguiese que su polla impactase de lleno contra la boca del vientre. Haciéndose merecedor de un intenso alarido de placer por parte de la castaña.

-Eliminando de súbito todo atisbo de duda y ayudando a que me pierda casi de lleno en el placer…- Añadió, irguiendo todo el largo desde su muslo hasta la punta de los pies. Sin dar importancia a la forma en la que su cabeza había chocado contra el suelo, o formado un peculiar arco con su espalda. Dando fe a sus palabras al permitir que el fornido moreno la alzase y moviese a sus anchas.

Observando que acababan de darle libertad para actuar, aprovechándose del malogrado estado mental y el ensimismamiento de su pareja al estar siendo arremetida por él, David se vio obligado a probar hasta donde era que esta le dejaría llegar. Optando así por adelantar de forma sorpresiva sus manos hacia el frente, cazar a la judía de los senos y comenzar a fastidiar y hacer cuanto desease con ellos, con tal de ver la reacción que aquello causaría en su dueña. Sorprendiéndose no solo al ver la manera en que el rostro de esta se ruborizaba o a sus ojos embizcándose debido al goce; sino también por el fuerte agarre que pasó a envolverse alrededor de sus caderas, luego de que sus manos decidiesen abandonar los muslos de la mujer.

-Aunque claro, siempre tratando de que aquello no me nuble o haga que me olvide…- Farfulló, al mismo tiempo que se veía una expresión risueña en el rostro del hombre. Cayendo en cuenta de que uno de sus pechos volvía a quedar libre, al notar cómo este respingaba con cada nueva arremetida, y el como el nuevo objetivo buscado a tientas por el chico parecía involucrar alguna parte de la pierna que acababa de desenroscar y sujetar entre sus manos.

Deteniendo sus estocadas por apenas unos segundos, David atinó a colocar a su pareja de costado, colocar un gemelo de esta en su hombro y reclinarse hacia el frente con tal de reanudar la labor que cada más los acercaría a otro momento de clímax. Trastornando la psiquis de la castaña debido al cambio en que sus adentros eran tallados; o la peculiar manera en que su extremidad pasó a ser lamida y besada. Debiendo de reprimir una risa generada por el cosquilleo que crecía en la planta de su pie, luego de sentir la saliva cálida y enérgicos movimientos de lengua. Pero sin que ello la ayudase a acallar el alarido soltado, tras clavársele unos dientes en la zona plantar; o sentir como dos de sus dedos eran rodeados y sorbidos de manera ruidosa y estrafalaria.

-De todas aquellas cosas que me pudiesen llegar a incomodar en algún aspecto.- Aclaró, borrándosele parte de la sonrisa tras rumbo que acababa de tomar todo. Tratando de articular palabras que pusiesen en evidencia la vergüenza e incomodidad que la abrumaban al sentir como inclusive la parte bajo sus uñas era hurgada con un interés fuera de su comprensión. Pero viéndose incapaz de vocalizar u oponerse de algún modo, tras ver como aquella inestable tormenta de emociones la había hecho correr y volverse merecedora de una tercer descarga por parte del hombre que cedió ante la presión ejercida sobre sí.

-Quizás podría dejar pasar por alto una o dos de esas cosas, pero…- Comentó, sintiendo como gran parte de su desconcierto e incomodidad le desaparecían. Arrastradas por unas olas de placer post-orgásmico y haciendo que pasasen a formar parte de una preocupación secundaria.

Por su parte, el moreno hizo retroceder y retiró su miembro de los adentros de Leah. Destapando con ello el orificio repleto de semen. El cual empezó a emanar y fluir hacia el exterior. Generando una imagen que iba a juego con la polla marinada en los jugos de ambos. Provocando la aparición de una atrevida idea por parte de un David que no tardaría en exhibir y presentar su masculinidad frente al rostro exhausto de la castaña.

-No por ello las olvidaría o perdería la cuenta de las veces en las que un "Incidente" como ese se repitiese.- Declaró, poco antes de que la mueca de sorpresa dibujada en su rostro fuese reemplazada por una de ligera molestia. Provocada luego de que David comenzase a golpetear su rostro con el pene; sacándola súbitamente del letargo mental que la azolaba; al tiempo que canturreaba algo acerca de que debía de saber lo que tenía que hacer a continuación.

Por un momento, Leah se debatió acerca de si debería de expresar nuevamente su disgusto ante aquello. Optando por reprimirse o mantenerse silente por otro poco debido a la excitación que instintivamente le provocaba la demanda descarada; el olor a almizcle mezclado varonil; o la forma en que los cálidos restos de semen se acumulaban y extendían por su rostro. Sorprendiéndose a sí misma, luego de notar que había respondido a la petición con una sonrisa, un beso fugaz en el medio del tallo y una lamida picaresca. Dando inicio a la limpieza de agradecimiento para con el miembro que la acababa de satisfacer.

-Ya que a final de cuentas, la que tiene la última palabra respecto a lo que ocurra soy yo…- Replicó, haciendo un contraste notorio entre lo que decía y lo que hacía.

Mostrándonos como, luego de hacer a un lado sus dudas, ofreció un trato gentil y exhaustivo a la polla que se mantenía ocupando una gran parte de su cara. Sintiendo como parte del esperma almacenado en la uretra brotó tras sentir la alargada y ensalivada lamida que recogió los restos que habían permanecido rezagados por el tallo, el moreno no pudo evitar la necesidad de ofrecerle otro azote con el miembro a la mujer. Deleitándose por la imagen de aquel cuadro; coronado por la risueña sonrisa que ella le dedico. Viendo como la castaña lo tomó de la base con las manos; le ofreció un beso a la salida de la uretra; y una sorbida que dejó en evidencia el deseo de ella por vaciar el contenido de sus bolas. Haciendo temblar de pies a cabeza al hombre. A quién acababa de ocurrírsele una nueva e interesante idea que llevar a cabo.

-Y…sin importar cuanto placer me pueda llegar a generar el…- Farfulló, viendo truncadas tanto su reflexión como mamada, luego de que su pareja le hiciese señas para que se apartase. Ofreciéndole una sonrisa de superioridad y deleite, tras acariciarle la mejilla, introducir un pulgar dentro de su boca y felicitarla al comprobar el semen que ella mantenía y exhibía al sacarle la lengua.

Asegurándose de mantener su ímpetu a la hora de probar el alcance de su suerte o los límites de la castaña, el muchacho se aseguró de agradecer y enfatizar su sincero agradecimiento y complacencia ante esta y sus atenciones. Tragando una abundante bocanada de saliva antes de levantar y adelantar ligeramente las caderas. Sintiendo como las palabras le resbalaban al tratar de decir que "Todavía existían otras áreas en las que deseaba sentir el roce de su lengua". Y respondiese de manera inmediata a la duda que surgió en la mente de su amante, al momento de encajar; con total descaro y audacia; sus dos bolas encima del espacio que había entre la nariz y la boca. Sintiendo como el aire exhalado por esta se agitaba al chocar contra sus testículos, y como él mismo contenía su propia respiración, al preguntarse si la cosa saldría como él deseaba.

-Abrirme a intentar cosas nuevas o…- Musitó, mordisqueándose los labios con deseo y feliz de que aquella mueca no fuese percibida por nadie más. Dejando que la lujuria se apoderase de sí y guiase su músculo bucal luego de intoxicarse ante la concentración de sudor y tufo de naturaleza sexual que aquella zona desprendía.

Iniciando con ello una serie de lamidas efusivas, deseosas y voraces que recorrerían y degustarían el amargo sabor de aquel par de bolas. Sin dar importancia a los vellos que sobre salían o se desprendían de estas cada que dibujaba círculos con la lengua. Perdiéndose en el momento, al grado de descubrirse a sí misma alzando y masturbando ligeramente al miembro que volvía formaba una intimidantemente y viril sombra sobre sí. Produciendo acuosos sonidos de besos o chupones con su boca, tras mantener uno de los testículos o la parte intermedia de estos dentro de esta. Coronando todo con el momento en el que; luego de envolver sus dedos alrededor de la coronilla y frotar el orificio del glande con su dedo; Leah le guiñó un ojo a David. A quién le salió vapor de la nariz, tras pensar qué última cosa intentar antes de reunir sus dos sexos.

Tras percatarse de que el hombre volvía a levantarse y adelantar sus caderas, la castaña no pudo evitar que se le formase una mueca de confusión. Exhibiendo una expresión que rondaba entre la vergüenza e impresión, luego de ver como un hilillo de baba continuaba uniendo su lengua con los testículos del moreno. Solo para que al final, la segunda de aquellas dos emociones fuese la que acabara por imponerse, luego de ver lo que acababa de quedar frente a sí y oír las palabras soltadas por su acongojado y dubitativo amante.

-Yo…este…e-entenderé perfectamente sí no está de acuerdo con…esto. ¡P-pero dado todo lo que ha hecho ya y lo…! …apasionada que es… ¿C-cree que podría ayudarme a probar esto que vi en internet y…?- Musitó, dando a entender que hasta para él, aquello parecía traspasar un límite no cualquiera estaría dispuesto a cruzar. Guiado más que nada por el libido que le nacía ante la posibilidad de tachar otra de las grandes fantasías presentes en su larga lista. Junto a nada más y nada menos que una de las figuras principales de esta; y que ya había superado con creces toda expectativa que con la que pudo soñar alguna vez.

Intercambiando miradas con el negruzco y palpitante ano que yacía presente, a la espera y a escasos centímetros de su rostro, la castaña hizo una pausa y fugaz reflexión. Dejando que su sensatez y decoro librasen una lucha interna con la curiosidad y deseo que la habían guiado hasta ese momento. Frunciendo los labios y respirando con pesadez, antes de que una respuesta se hiciese presente en su mente.

-Descubrir otras que ni siquiera imagine que pudiese llegar a…DISFRUTAR~- Declaro, al retomar su agarre sobre el falo, hundir nuevamente la nariz entre las bolas y comenzar a lamer; para profunda incredulidad y goce del hombre; el orificio en donde supuestamente yacía el punto G masculino.

Al quedar en frente del palpitante hoyo negruzco del moreno, Leah no pudo reprimir el deseo de intercambiar una breve mirada con este. Viendo como la oscurecida dona se contraía o ensanchada con impaciencia; o quizás al sentir el choque con la respiración de la castaña. Quizás decidió soplar una leve brisa, en medio de una de las tantas aperturas del orificio. Divirtiéndose tanto al ver el escalofrío que recorrió al hombre, como por la forma en que ritmo de su ano cambio, al sentir como la punta del musculo bucal comenzaba a trazar remolinos a su alrededor. Creando expectativa mientras hacía espirales cada vez más pequeños, jugueteando con la mano que masturbaba el tronco del moreno, y deleitándose al oír las palabras y gemidos de este conforme proseguía.

Haciendo que al final, tras sentirse más cómoda con la situación, corroborar la higiene del sitio, y despertar su intriga ante lo que debía de saber su interior, veríamos a Leah internando súbita y extensamente su lengua hasta el fondo del agujero. Sin parecer que daba importancia alguna al hecho de quedar apresada tras una contracción nerviosa por parte de David. Pues su primera reacción ante aquello fue presionar su lengua en contra de la parte superior y empezar a rotar con ella; tanto por fuera como por dentro; hasta finalmente conseguir relajar la salida del recto. Permitiéndole extraer su serpenteante músculo del interior; ofrecer una ancha lamida que acabase de lubricar lo que quedaba de la entrada; y hacer que los dos lados de su lengua se toquen entre sí; formando una especie de tubo que no tardaría en reingresar. Alzando una profundidad aun mayor y coronando la escena luego de intercambiar una mirada con David. Quién la miro desde arriba con parte de su nariz sobresaliendo por encima de sus bolas; con los ojos entornados y absorbidos por el morbo de la situación; mientras las cejas de la mujer se meneaban de manera provocativa; y su mano no paraba de estimular su pene.

-Juju~ ¿Y lo mejor de todo?- Preguntó en tono notoriamente retorico, tras apartar su rostro del sitio y revelar una sonrisa perversa que solo se ensanchó, luego de que ella se relamiese los labios y exhibiese los vellos pegados en torno a su boca. Acariciando el frenillo de la polla de David, y posando la punta de su índice sobre la sensible uretra de este, poco antes de dedicarle unas palabras. -¿Sabes qué? Creo que tú ya te divertiste mucho conmigo, primor. Así que lo justo es que yo también lo haga contigo~-

-O-oh…mierda~ D-dalo por hecho, Gatinha.- Contesto él, todavía tembloroso y crispado. Levantándose y dando a la mujer espacio suficiente para que se incorporase y obrase a sus anchas. -Luego de aquello…uff, j-joder…con gusto dejaría que me uses para lo que sea que…- Alcanzaría a decir el moreno, tras hincarse en el suelo y mantenerse firme por medio de una rodilla. Manteniendo la mirada gacha, su polla dura y respiración enturbiada, al menos hasta el instante en que levanto ligeramente el mentón. Hallándose con la sorpresa de ver como un par de piernas pasaban volando por los costados de su cabeza, obligándolo a estrellarse contra el suelo y mantener su boca entremedio de unos labios abrasadores y urgidos de atención.

-Sin que ello impida que decida "Vengarme" un poco, luego ver como un cierto "Chico Malo" deliberadamente incumplió una cierta promesa que me había hecho.- Tatareó en su mente, a la vez que acababa de cerrar la llave, al ejercer algo de fuerza con sus muslos y rasguñar el abdomen del moreno con sus uñas.

Consciente de que sería impensable el no corresponder a la petición por parte de su amante, David se limitó a tragar saliva, sorber una parte del jugo que amenazaba con ahogarlo, y ofrecer un beso al área donde un enrojecido clítoris se alzaba. Dando comienzo a un exhaustivo e intenso trabajo oral que difícilmente tendría algo que envidiar al que acababan de aplicar sobre su trasero. Siendo más temprano que tarde, recompensado por la mujer al permitirle extender sus atenciones sobre sus senos. Comenzando estimular y frotarlos desde abajo, mientras sentía escurrir una cantidad cada vez mayor de líquido a los costados de su rostro.

-Mostrándome decidida al hacer que reconozca sus errores o aprenda modales por las malas…- Declaró, mordisqueando un costado de sus labios. Inclinándose levemente hacia un costado conforme el Cunnilingus del hombre proseguía y alcazaba una profundidad cada vez mayor. Al tiempo que deslizaba la mano que tenía sobre el vientre para que así lo masturbase ligeramente en compensación. Provocando que la respuesta por parte del moreno al momento de ser asfixiado y puesto a merced de otro agarre de piernas lo tomase completamente desprevenido.

-¿Q-qué estás…?-

-¡Calla!- Ordenó la castaña, dando con ello al hombre, un motivo por el cual mantenerse silente, además de la necesidad de ahorrar aire.

Al hacer que las piernas cambiasen de lugar tras su pequeña charada, Leah se aseguró de deslizar poco a poco sus muslos. Decidida a llevar a cabo su deseo tanto de variar la posición en la que ambos se encontraban, como de comenzar a denotar su dominio sobre su pareja. Suavizando su agarre luego de que sus posaderas aplastasen la cabeza de este sobre la piso. Procurando disculparse únicamente con la polla que se había visto forzada a desatender debido a la atención que demandaba el forcejeo. Todo mientras se cercioraba de mantener con la correa corta al hombre, al privarlo nuevamente de aire por medio de una tijera formada por sus piernas. Intuyendo acertadamente que trataría de levantarse y evitando así que lo hiciese.

-Enseñándole no solo como debe de tratarse a una dama…- Añadió, al tiempo que sacudía el dedo en señal negativa. Presionando su feminidad contra el rostro del moreno e indicándole que siguiese como hasta ahora, mientras que ella sujetaba sus bolas y tallo con las manos. Acariciando el primero y recorriendo con suavidad el segundo, poco antes de dedicar un beso a la cabeza del glande. -Quédate justo donde estás, corazón. Mmm~ Ya que mami todavía quiere que juegues un poco más con ella~- Musitó, al presionar sus pechos contra la masculinidad; sacudir levemente los testículos a modo de mofa; y continuar realizando unas lamidas enfocadas principalmente al frenillo. Todo mientras llevaba dos de sus dedos hasta su entrepierna y comenzaba masturbarse con tal de producir más jugo.

Luego de unos segundos más de jugueteo, veríamos a la castaña desprendiendo su cadera del rostro del hombre. Dándose media vuelta y deleitándose por el lastimero aspecto que había adquirido luego de que emplease su rostro como un cojín contra el cual frotarse. Posando un dedo sobre sus labios, antes de que siquiera tuviese ocasión de pronunciar palabra alguna.

-Sino también lo aterrador que puede llegar a ser…- Comentó, haciendo que el índice comenzase a descender por el pecho, mientras ofrecía una sonrisa lasciva y se echaba el cabello hacia atrás. Pasando por sobre los abdominales del moreno, antes de hacer que llegue hasta su pene. Y coordinarse así con el instante en el que sujetó la cabeza del mismo, para así refregarse contra el tallo.

Siendo aquello el último preparativo que hubo antes de que Leah alinease su coño con él; separase sus labios para así colmar de otra capa de lubricante al miembro; y lo hiciese desaparecer súbitamente en sus adentros, por medio de una sentada que emplease todo su peso. Retirándose luego de sentir como la coronilla había fallado al momento de tallar todas las áreas que ardían dentro de sí. Variando ligeramente su inclinación, previo a repetir su descenso. Ofreciendo una sonrisa picaresca a su turbada pareja, al tiempo que vertía su jugo femenil sobre sus bolas, repetía el proceso e iba ganando cada vez más velocidad conforme las subidas y bajadas proseguían.

Llegando a un punto en el cual no paraban de oírse sonidos de húmedos e intensos chapoteos. En donde los senos de la judía no paraban de botar debido a la agresividad con la que se movía. Y en el que hasta los más lastimeros esfuerzos de David por prolongar su resistencia, se verían truncados luego de que la mujer le presionase las muñecas contra el suelo. Reclinándose ligeramente hacia el frente y haciendo así que tanto el movimiento de sus pechos como los embriagadores gemidos que soltaba calasen más profundamente en él. Conduciéndole a un orgasmo que soltó, únicamente luego de emplear sus últimos resquicios de fuerza y rebeldía para alzar sus caderas y asegurarse de traspasar la boca del útero de la mujer. Logrando así que sus clímax volviesen a coincidir.

-Juju~ El tratar de lidiar con cosas para las que uno realmente no está del todo preparado~- Declaró, deleitándose por la manera en que el muchacho permanecía en el suelo. Viéndolo luchar por reponer su aliento y reaccionar de manera efusivamente sensible, luego de que ella retirase lentamente su polla de su interior. -¿Y bien~? ¿Qué tal crees que estuve, Davidcito~? ¿Acaso fui demasiado "Dura" contigo? Jujuju~- Preguntó con ironía y aires de superioridad. Sin poder disimular el morbo, la excitación y sensación de triunfo que la asoló, luego de ver como la masculinidad del moreno acababa de caer rendida y exhausta sobre el vientre de su dueño.

-Sin duda…tú…ah, mierda…h-haz sido la mejor estudiante que haya tenido, Boneca Leah.- Musitó por su parte él, a la vez que cubría su rostro con el antebrazo. Tratando de simular un estado mejor del que se encontraba actualmente. -¡J-joder! ¡Juro que sentí como si estuviese a punto de chuparme el alma o arrancarme la polla de raíz con ese último arrebato suyo!- Añadió mentalmente, oyendo por lo bajo el como la castaña parecía celebrar las palabras que acababa de decir. Poco antes de que una verdad indiscutible le fuese revelada, tras asomar la vista a su pene y corroborar el mísero estadp en el que acababa de quedar. -Y yo que creía que eso de que hubiesen mujeres capaces de ser "Damas en la calle", "Señoras en sus casas" y "Putas en la cama" era una patraña, pero… ¡NO PUEDO NEGAR QUE EL DESEO DE ELLA SÍ QUE ESTÁ A OTRO NIVEL!- Comentó, al tiempo que la castaña se abalanzaba sobre sí. Ofreciendo leves besos en el cuello, que él inicialmente atribuyó a una forma de cerrar con broche de oro el momento, pero que más temprano que tarde tomarían otro significado al momento de oírla decir…

-Sabes, sí todavía tienes energías, se me ocurre otra cosa que bien podrías~…-

-¡T-te lo agradezco, DEN SERIO! Pero, umm… ¡C-creo que será mejor que nos tomemos las lecciones con un poco más de calma! ¿¡De acuerdo, Gatinha!?- Se apresuró a negar de la forma más cortes que le fue posible. Sabiendo que había alcanzado el límite de sus fuerzas y que lo más sensato sería concluir todo, y empezar a ahorrar sus energías para la siguiente vez que él y la mujer se encontrasen.

Acabado el encuentro, veríamos a la mujer nuevamente vestida y lista para salir de la oficina. Intercambiando primeramente, un abrazo y palabras con David. Solo para que; luego de voltearse y observar la puerta por unos segundos; ella se decidiese a saltar alrededor del cuello del moreno. Besándolo una última vez con una pasión desmedida, al tiempo que acariciaba la parte trasera de su cabeza. Susurrándole unas palabras al oído que estaba segura, lo harían esperar ansiosamente su próximo encuentro.

-Te recomiendo tratar de mejorar un poco más tu estamina para la siguiente vez, dulzura~ No vaya a ser cosa que acabe por visitar un mejor gimnasio o contratar a un entrenador privado que sí dé la talla~- Declaró, picando la punta de la nariz del moreno con su índice. Ofreciéndole una sonrisa burlona y haciendo uso de un tono petulante como el que él había empleado anteriormente. Intuyendo de manera acertada la clase de respuesta que aquello causaría en su pareja.

-Je. Pues creo que tocará ver qué hago entonces.- Contestó, tras sobreponerse a la sorpresa que le habían causado aquellas palabras. Reduciendo la distancia que separaba los rostros de ambos por medio de un agarre a la espalda baja de la castaña. Con el fin de apreciar su reacción al añadir… -No puedo darme el lujo de perder a una alumna tan especial como tú. Ni mucho menos permitir que me prives del derecho de una futura "Revancha", Gatinha.-

Tras ello, ambos se quedarían mirándose mutuamente, hasta que al final, fuese Leah la que diese un punto y final a todo. Canturreando acerca de lo que esperaba ver la siguiente vez, antes de finalmente acomodar su bolsa de cosas tras de sí. Saliendo a la parte más concurrida del gimnasio, y casi jurar como la mirada de todos a su alrededor se estarían fijando en ella. Provocándole un sonrojo vívido, más no una vergüenza como la que la asoló luego de acabar su encuentro fugaz con Thomas.

Al alejarse ella y cerrarse la puerta de la sala del personal, volvería a hacer visible y notoria la presencia del dúo de Fantasmas encargados de redactar el desarrollo de esta historia. Flotando a pocos centímetros del suelo y aparentemente incapaces de contener su alegría respecto a todo lo que acababan de atestiguar.

Siendo el libro espectral el primero en pronunciarse. Empezando a balbucear de manera descontrolada y realizar mímica que representase sus partes favoritas del encuentro. Dirigiendo su mirada a su acompañante, y ofreciendo lo que parecían ser felicitaciones, antes de finalmente cederle nuevamente la palabra.

-Juju~ ¿Con quién crees que estás hablando, Boocky querido?- Preguntó en tono retorico Erika, ocultando sus pupilas por medio del reflejo de sus lentes. Acomodando cansinamente el marco de estos por medio de la base de su palma, poco antes de alzar el mentón y declarar… -¡O-obviamente todo salió tal y como lo había planeado desde un inicio! Y como habrás podido notar, esto llevó a una significativa mejoría en la actitud de nuestra protagonista. La cual nos vendrá de perlas para lo que tengo pensado a continuación.-

En respuesta, el escrito Fantasma solo se limitó a asentir, despojado de toda clase de preocupación que habría tenido anteriormente; al menos en lo que al apartado sexual respecta. Sin caer en cuenta ni de la actitud nerviosa adoptada por su compañera, ni de la reflexión que pasó por su mente, mientras veía a la castaña marchar hacia la salida.

-Aunque…siendo COMPLETAMENTE honesta, no creía que ella aceptase poner en práctica algo como un Rimjob hasta un poco más adelante en la historia. ¿Será posible solo haya alcanzado a rasgar la superficie de sus deseos? ¿Y qué lo que GENUINAMENTE haga encender sus pasiones sea algo que ni siquiera ella sepa o defina todavía?-

Sin poder esclarecer aquella duda con la información que tenía actualmente, Erika optaría por simplemente dejar el tema de lado de momento. Atribuir aquella sorpresa que se llevó como parte de las "Locuras Momentáneas" que solían llevarse a cabo en un momento de desenfreno. Y unirse finalmente a los insistentes vítores de su compañero. Imaginando la deliciosa lujuria que consumiría esa noche, al hacer fantasear a la castaña, rememorase todo lo que había acontecido, y analizar todo aquello que le habría gustado hacer.

Continuará…