Sinopsis: Pan y Bra están hartas de escuchar a sus amigas hablar de sexo. Y es entonces cuando se proponen un reto: antes de su próximo cumpleaños para llegar a la mayoría de edad, tendrán que perder la virginidad. Las reglas del juego han empezado y ya no hay marcha atrás. ¿Cuál de las dos lo conseguirá primero? ¿Quiénes serán sus víctimas?

Aclaraciones: Ni dragon ball ni sus personajes me pertenecen, esta historia ha sido creada sin fines de lucro, sino de entretenimiento.

El reto

¿Y para mí no hay nada?— resopla Bra con un puchero.

¿Acaso querrías un regalo mío hermanita?

La verdad es que no— gira su vista hacia Goten con ojos enojados—. Pero de ti no me lo esperaba Goten, que sepas que has perdido puntos conmigo.

Al contrario de tu hermano, yo sí me he acordado de ti— se saca de la chaqueta una pequeña pulsera—; puede que no sea la más cara o lujosa, pero...

¡Es maravillosa!— grita emocionada— Tú si tienes un buen sentido del gusto.

Bra se acerca a Goten para darle un beso rápido en la mejilla, a lo que él responde con una sonrisa tierna. Después de ver que los dos han entrado en la sala para saludar a todos los demás, Bra se aproxima a Pan para susurrarle algo al oído: Creo que ya hemos encontrado a los candidatos perfectos.


Capítulo dos

Diciembre: Dulce Navidad

Hace poco más de un mes

Estando en la cafetería con Marron, Trunks le está relatando todo lo acontecido en su vida últimamente. Era una amiga de fiar, se conocían de hacía varios años y aunque ella no hubiese estado allí con él, sabía que podía confiar en ella. Hablando sobre trivialidades, ella le contó que sus años en el extranjero habían sido por una parte estupendos, y por otra un completo desastre. La mandaron a Canadá cuando solo tenía seis años, y acostumbrarse a un país, gente y cultura totalmente distinta a tan corta edad fue un suplicio para ella. Le costó al principio adaptarse, pero poco a poco se fue adaptando perfectamente.

A sus veintitrés años tenía un máster en empresariales y sabe hablar correctamente tres idiomas: el japonés —su lengua madre—, el inglés y el francés, y está intentando ahora aprender el alemán. Sus padres hicieron bien mandándola a una escuela extranjera, he aquí los frutos de ello. Y aunque a simple vista parece una chica atolondrada y algo torpe, cuando la conocías y hablabas con ella te podías dar cuenta de que era una persona culta e inteligente.

Trunks se había asombrado de lo mucho que había cambiado. Él recordaba a una pequeña niña rubia con coletas rojas y ojos achicados, sin poder apreciar bien sus preciosos ojos azules. Pero lo que estaba viendo ahora era una mujer hermosa, con un pelo rubio largo y sedoso —aunque estuviera ahora recogido en una cola de caballo—, los ojos grandes y una carita de porcelana que le otorgaba elegancia y porte.

—Aún me acuerdo de cuando intentábamos hacerle la vida imposible a tu padre, le llenabas de kétchup su calva— suelta una larga carcajada—. Siempre se despertaba y veía que algo le caía de la frente, y se pensaba que se estaba desangrando. Pobre hombre.

—Era muy divertido la verdad. Él se ponía a gritar como loco, y lo único que se le ocurre a mi madre para que no la molestaran en sus ratos de tranquilidad es darle un puñetazo para que se callara.— Marron se limpia las lágrimas de risa con un pañuelo—Eran buenos tiempos…

—Después de eso dejó que le creciera el pelo; normal que lo hiciera si yo tuviera una mujer como tu madre o la mía no hubiese sobrevivido por mucho tiempo.

—Hace siglos que no veo a tu familia, me dijiste hace años por carta que tenías una hermana menor ¿no? ¿Cómo es? —se acomodaba en la silla con un deje de curiosidad.

—Un completo incordio— susurró por lo bajo.

—¿Perdón?

—Bueno, la verdad es que es un vivo retrato de mi madre, son idénticas. Creo que es por eso que es la favorita de mi padre. Hoy celebra su fiesta de cumpleaños con una amiga, las dos cumplen diecisiete.

—Interesante— le da un sorbo a su refresco—; tú tampoco tienes de qué quejarte Trunks, los dos sabemos que tú eras un niño de mamá…

—Y lo sigo siendo gracias— esbozó una pequeña sonrisa—. Ahora que estás aquí en la ciudad, ¿qué tienes pensado hacer? ¿Te quedarás a vivir aquí de forma permanente?

—Sí, tengo pensado irme a vivir con mis padres a Kame House hasta que encuentre trabajo y pueda pagarme un piso—rió nerviosamente—. Aunque tenga un buen currículum tengo cero de experiencia, a ver si tengo suerte y me aceptan en un buen puesto…

—Tengo una idea, ¿por qué no trabajas en Capsule Corp? El puesto de secretaria se ha quedado libre por…—le apareció una gran gota de sudor en la cabeza— Bueno qué más da, que está libre y lo puedes aceptar. Sé que no es lo mismo, pero puedes empezar desde cero si quieres obtener experiencia.

—¡Es una idea genial! No me importa si el sueldo no es lo que yo esperaba, incluso puede que tú me des mejor salario que si fuera a otra empresa—exclamó contenta.

—Pues que no se diga más, desde mañana mismo si quieres te puedes incorporar.

Nada más decir esa frase, nota como una especie de escalofrío le recorre la columna vertebral. Eso era señal de que nada bueno se avecinaba, y siempre que pasaban estas cosas, Goten estaba de por medio. Pero no podía ser, él sabía que iba hoy a recoger a Marron al aeropuerto, pero no donde iba a estar. Soltando un suspiro de alivio, intenta recobrar la conversación, sin embargo un torbellino de pelo negro y ojos oscuros aparece de la nada gritando su nombre a pleno pulmón.

—¡Trunks!— Goten está en la puerta de la cafetería echando un vistazo rápido— Sé que estás aquí, anda dime algo para que te pueda encontrar que este sitio es enorme.

—Oh no…

—¿Qué pasa Trunks? Parece que alguien te está llamando— señaló al chico de la entrada- ¿Lo conoces? ¿Es tu amigo?

—Será mejor que nos vayamos enseguida— intentó cogerla del brazo para irse rápidamente, pero Goten se ha adelantado y los ha encontrado.

—¡Anda! Así que era cierto… tendré que agradecerle a la telefonista— tomó una silla para sentarse junto a ellos, gira su vista hacia Marron y se quedó observándola largo rato—. Oye Trunks, ¿no me vas a presentar a tu famosa amiga?

—¿Qué haces aquí Goten? Me refiero, es tan temprano que me extraña que no estés durmiendo todavía— resopló enfadado.

—Eh, eh, que no llegue puntual al trabajo no significa que esté durmiendo todo el día— replica como si estuviera ofendido—. Además no me quería perder la oportunidad de conocer a tu amiga, y la verdad es que he hecho bien…—le lanza una mirada seductora a Marron.

—¿Sois compañeros de trabajo?— preguntó Marron curiosa.

—Sí, y los mejores amigos, casi hermanos diría yo— llenó su pecho de aire henchido de orgullo—; conozco absolutamente todo sobre él. Nos conocemos desde que tenemos doce añitos, qué dulce infancia. ¿Quieres que te cuente la historia de cómo nos conocimos?

—Creo que es mejor que nos vayamos ya a trabajar…

—Oh vamos no seas aburrido.

—Es cierto Trunks, deja que la cuente me ha entrado la curiosidad, y tu amigo parece simpático— Marron se volvió a sentar y se acomoda en la silla.

—Encima de guapa es una chica lista y encantadora. ¡Bien, empecemos entonces!

A partir de los once años, que fue la edad en que Marron se fue a vivir al extranjero, Trunks empezó a sentirse diferente, suponiendo que la causa era el inicio de la pre-adolescencia. Al principio le costó adaptarse a la situación, no lo quería reconocer, pero echaba mucho de menos a su amiga. Fue entonces cuando tuvo una época de aislamiento. Apenas hablaba con los niños de su edad, y en el colegio empezó a bajar sus calificaciones. Su madre, preocupada, decidió que lo mejor sería pagar a un tutor o profesor particular.

Y fue allí donde conoció a Gohan. Era el hijo de uno de los mejores amigos de su madre, y era profesor de ciencias de primaria y secundaria en una de las mejores escuelas de Capital City. Al comienzo se mostró reacio a obedecer al desconocido. Pero avanzando las semanas fue tomándole cariño a ese profesor paciente y carismático. En poco tiempo había ganado su total confianza, y con el paso de los años le consideraría como el hermano mayor que nunca tuvo.

En una de esas clases particulares apareció Goten. Él también estaba teniendo problemas con las ciencias, y qué mejor que su hermano para ayudarle en la tarea. Aún recuerda lo nervioso que estaba el segundo hijo de Goku cuando fue a parar a Capsule Corp por primera vez. No paraba de abrir la boca de pura admiración, cada pasillo que pasaba de largo, más le gustaba estar allí. Lo demás es algo irrelevante y obvio, se hicieron amigos enseguida y fue el inicio de una amistad que duraría incluso hasta la actualidad.


Bra estaba de compras por el centro de la ciudad con su padre. Estaba totalmente histérica, quedaba solo un día para Nochebuena y aún no había comprado los regalos de Navidad. Como era de esperar, apenas quedaba nada en las tiendas, la gente estaba apabullada en los escaparates y en las entradas para ver si podían coger algo de última hora. Menos mal que quedaban las tiendas más caras y exclusivas, y allí la gente normal —la que no tuviera un poder adquisitivo como la de su familia— apenas entraba. Era alucinante que nadie de su familia se preocupara por estas cosas, vale que ella fuera una amante de la moda, pero ¿cómo era posible que su madre no se volcaba un poco en esto? Según palabras dichas por ella, estaba demasiado ocupada para encargarse de comprar regalos. Ains, menos mal que estaba Bra para solucionar todas estas cosas.

—Papi, ¿has pensado qué le vas a regalar a mamá? —le miró muy de cerca— Estoy segura de que espera algo de tu parte.

—Ni siquiera sé qué hago yo aquí, odio ir de compras— la fulminó con la mirada.

—Venga papi, ¿te hubiese gustado que hubiera ido sola a comprar con tanta gente de tercera clase empujándome e insultándome por conseguir una mísera prenda de ropa?—le hace un puchero mientras se agarra a su brazo en posición de protección.

—Hmp, malditos insectos, tienes razón, jamás dejaré que vayas a tiendas típicas de perdedores.

—Claro que sí, si voy contigo todo será más rápido— empezó a empujarlo hacia una tienda de ropa interior femenina.

Había decidido renovar su ropa interior como diera lugar. Si quería parecer una mujer adulta, tenía que empezar primero por la parte interior de su cuerpo. Atrás se quedarán las braguitas con dibujitos con vaquitas y animalitos adorables, ahora buscaría tangas y braguitas semitransparentes, y por qué no un baby doll o un picardías. Debía estar preparada, ya que su plan para perder la virginidad aún seguía vigente. Tenía que convencer a Pan como fuera, ¡las dos tenían que perderla juntas! ¿Y qué mejor opción había de que ella la perdiera con su tío y su amiga con su hermano? Así todo quedaba en familia, y además que Goten siempre le había dando un morbo alucinante, y era cierto que donde hubo fuego…

Qué recuerdos aquellos. Cuando las dos eran unas mocosas que bebían los vientos por esos chicos tan mayores y apuestos. Siempre veía a Pan ir a Capsule Corp con la excusa de encontrarse con Bra, pero había veces que ni estaba en casa y se dirigía hacia la habitación de Trunks. Se hacía siempre la desentendida cuando él le decía que su hermana no estaba en la casa, poniendo el pretexto de que no tenía ni idea. Y en el caso de Bra para ver a Goten, siempre iba a las montañas Paoz con la excusa de que le gustaba la comida de la abuela de Pan, Chichi, aunque los alimentos que se cocinaban en aquella montaña eran de lo más raros y extravagantes.

Los recuerdos de ella comiendo chocolate con Pan por mal de amores cuando tenían doce años se esfumaron nada más ver una escena de lo más divertida: Vegeta tomando entre sus manos un sujetador con relleno. Al hacer contacto con él, sus mejillas se volvieron de un rojo intenso, para soltar con rapidez la prenda. Todas las personas que estaban alrededor mirando la escena se reían por lo bajo, mientras que algunas mujeres decían: menudo pervertido a regañadientes.

—¡Mocosa cuánto tiempo te falta! Termina ya de una vez o me iré sin ti— rugió completamente abochornado.

—Ya está, he comprado lo que necesitaba, y por haberte portado tan bien te voy a invitar a comer algo.

Después de recorrer varias tiendas y encontrar todo lo que necesitaba, se encuentra con su padre en una de las cafeterías más famosas de la ciudad. Se llamaba "El Pingüino" y se caracterizaba principalmente por sus espectáculos con los camareros.

—Este sitio es un asco, demasiada chusma aquí— relinchó Vegeta entre dientes.

—No seas así, este lugar está bien, y es entretenido.

—¿Aún piensas que tienes cinco años para que te gusten estas estupideces?

—Papi, no nos vamos a ir de aquí si eso es lo que estás buscando con cabrearme— cruzó los brazos— ¿o quieres que le diga a mamá la que has montado en la tienda de lencería? Menudo pervertido, el numerito que has hecho…

—No sé de qué diantres me hablas mocosa— le aparece una gran gota en la cabeza.

—Que sepas que siempre gano yo— esbozó una sonrisa triunfal.

—Eso ya lo veremos— sonrió de medio lado—; ahora ve a la barra y pide algo de comer, que tengo hambre— el rugido de las tripas de ambos hace que suelten una pequeña risa nerviosa.

Cuando llega al mostrador tiene que esperar varios minutos para que la atiendan. Casi todos los camareros están ocupados ya que el sitio está a tope. No era de extrañar, ya que era bastante popular. Por fin alguien ha llegado a la barra y la puede atender como es debido, se estaba cansando de tanto esperar.

—Al fin alguien que viene— se dirigió hacia el hombre que tiene enfrente—, pensaba que nunca iba a llegar mi turno.

—¿Qué quieres?— preguntó fríamente con un tono de voz intimidante— Si no la hemos atendido antes era porque hay demasiado trabajo como puede ver con sus propios ojitos.

—Esto…- Bra se ha quedado paralizada, aunque estuviera disfrazado de pingüino no le quitaba lo intimidante— Estamos en la mesa 14, cuando tenga un poco de su tiempo…— tragó saliva— ¿Podría atendernos por favor?

Ese tío parecía un gorila, era gigante. Tenía el pelo negro largo y las facciones maduras, Bra no le echaba más de treinta y nueve años, o como mucho cuarenta. Su mirada era fría y penetrante, capaz de partirte en dos con la mirada. Un poco más y podría asegurar que ese hombre daba más miedo que su padre cuando estaba enfadado, pero eso sería ya exagerar. Da la media vuelta y se dirige con el rostro desencajado hacia la mesa donde estaba su padre. ¡Era una cobarde! Se había dejado amedrentar por un cualquiera, si su padre la hubiese visto habría renegado de ella al instante.

—¿No has traído comida?

—Ya viene alguien a pedirnos nota, esto está a tope es normal que se tarde.

Al cabo de cinco minutos, el hombre intimidante hace su aparición en la mesa 14. Más es su sorpresa cuando alza la vista hacia Vegeta. ¡No podía ser cierto! ¿Ése era realmente Vegeta? Apenas había cambiado con los años pensaba el hombre. Aún recordaba la fuerza y la voluntad de aquel que fue su jefe de escuadrón.

—¿Eres… eres realmente Vegeta?— tartamudeó un poco.

—¿Y tú quién eres? ¿De qué me conoces? De todas formas me da igual quien seas lo que yo quiero es que me traigas la comida.

—¡Soy Raditz! Estuvimos juntos en el escuadrón de lucha hace años, cuando estábamos a las órdenes de Freezer.

—Ah sí, el estúpido de Freezer tuvo la mala suerte de que fuera asesinado por uno de sus hombres— soltó una carcajada—. ¿De qué te has disfrazado? No pensaba que tu vida fuera tan patética, aunque teniendo en cuenta de que eras un guerrero de tercera clase tampoco se podía pedir mucho de ti.

—¿Conoces a este hombre papá? ¿Erais amigos o algo por el estilo?— Bra se muestra asombrada.

—Yo no me junto con perdedores y lo sabes, si solo tienes que mirarlo, da auténtica lástima…

—Se ve que te alegras de verme. No creo que sea necesario esta humillación, está claro que los tontos siempre tienen suerte…—replicó apretando los puños.

—Tengo entendido que si estás disfrazado de pingüino es que trabajas aquí… ¿Por qué no nos deleitas con un precioso baile de los vuestros? Los camareros aquí hacen espectáculos ¿no?

—Los espectáculos son solo destinados a los niños en fiestas de cumpleaños— sonrió con cara de desafío.

—Bueno, mi hija es una adolescente, pero en su interior sigue siendo una niña y sé que le encantará que bailes y cantes para ella— Radidtz intentó replicar, pero Vegeta se adelanta a él—. Si no lo haces puedes tener serios problemas con tu jefe, podían despedirte…yo que tú no replicaría a los deseos de un cliente…

—Está bien— mordiéndose la lengua para no soltar un improperio, empieza a cantar—: Soy un pingüino venido del polo sur, ¿qué necesitas tú? Tengo…

—Parece que no me has entendido, quiero un verdadero show, así que ponte a bailar ahora…—le fulmina con la mirada.

Tengo, tengo, tengo de todo— empieza a mover los brazos y las piernas, aunque era bastante difícil con el disfraz— pídeme lo que quieras que yo a la velocidad del polo te lo conseguiré…

—Ains Raditz, Raditz… empieza a cantar desde el principio mientras bailas. Venga te doy una última oportunidad…—Vegeta parece disfrutar de lo lindo.

Bra no podía parar de reírse. En el fondo le estaba dando hasta pena el pobre hombre, su padre podía ser de lo más antisocial y cruel con la gente. Pero recordando la escena anterior y lo grosero que había sido con ella, decidió dejar que su padre jugara un poco más con él, en fin, no perdía nada por un poco de diversión.


Hoy, veinticuatro de diciembre, se había decidido que se llevaría a cabo una pequeña comida en la casa de los abuelos de Pan, y la familia Briefs estaba invitada. La idea había sido de Bulma, que siempre se quejaba de que nunca se veían y que cada dos por tres tenía que inventar excusas estúpidas para verse más a menudo. Chichi decidió poner todos los platos típicos de las montañas Paoz, y no sabía por qué Bra ya no se mostraba tan decidida a comerlos como hace unos años… bueno tampoco era muy relevante eso ahora. Había puesto comida por lo menos para dos regimientos, ya estaba acostumbrada al voraz apetito de sus hijos y el de su marido. Solo hacía falta poner los grados en el horno y el plato principal estaría listo, debía tener cuidado, su marido era incapaz de tocar los botones del horno solo para abrirlo y comerse la comida al instante. Y eso arruinaría todo, pero no… ella no lo permitiría…

En uno de los sillones se encontraban Gohan y Goten, el último estaba medio sobado en el sofá, aburrido por la conversación que mantenía con su hermano, algo sobre física cuántica. Bra y Pan ayudaban a poner la mesa junto con Videl, y Bulma estaba en el jardín chillando a toda voz por el celular. Seguramente estaría hablando con Vegeta, ya que se escuchaba: ¡Pues si quieres comer prepárate tú la comida que ya somos mayorcitos!; Todos estaban ocupados menos alguien en especial… Goku no se encontraba en ningún lado. ¿Dónde había ido a parar?

—Oye Pan, ¿dónde está el diario que te regalé? ¿Ya has escrito en él?— preguntó Bra terminando de poner los cubiertos en sus respectivos sitios.

—Y qué leches voy a escribir ahí, ya te dije que paso de todo ese tema psicótico y pervertido tuyo— Pan rueda los ojos y se dirige hacia una de las cómodas del salón.

—Oh vamos no seas así… la idea es buena y la verdad lo más difícil de todo era encontrar a los candidatos perfectos— se sienta al lado de ella—. Pero todo ha salido como yo quería, no me digas que no son buenos partidos…

—Bra, estás hablando de mi tío y de tu hermano… ¿Te estás escuchando? Pensaba que estabas de broma el día de nuestra celebración de cumpleaños.

—Mira Pan, no me vengas haciéndote la sorprendida ahora y digas que es una completa locura que te pongas a seducir a mi hermano… ¡Él te gustó demasiado, y durante mucho tiempo además, como a mí tu tío!

—¡Teníamos doce años!— gritó exaltada— Eso no cuenta ya, éramos unas niñas…

—¿Nunca has oído hablar de que el primer amor nunca se olvida? Dices que ya no sientes nada por Trunks ¿verdad?— Pan le lanzó una mirada ceñuda— He notado que hay veces que te sonrojas fuertemente, y te poner nerviosa cada vez que está cerca… —intenta decir algo, pero la interrumpe—¡Y no me lo niegues!

—Eso debe ser a causa de la costumbre, porque como tú misma has dicho, él fue mi amor platónico durante mucho tiempo— suspiró resignada.

—¿Y por qué no volver a desenterrar el sentimiento? No está muerto, solo sigue ahí dormido… esto es totalmente diferente de cuando éramos pequeñas, no podíamos hacer estas cosas, pero hemos crecido y madurado y creo que esta vez sí podemos conseguir que caigan en nuestras redes…

—¿De verdad piensas que voy a desenterrar un amor de pre-adolescente? No he perdido la virginidad con Uub, que fue mi novio durante un año y medio, y ahora insinúas que lo haga con Trunks… estás completamente chiflada.

—¡Olvídate de Uub! Ese es un canalla de mucho cuidado, y tuviste suerte de no entregarle tu virginidad a un cerdo como lo es él. No me vayas a comparar al insulso de tu ex con mi hermanito, porque…—al ver que Trunks ha llegado, saluda con la mano y se dirige hacia el sillón donde se encuentra Goten, se acerca a ella para susurrarle algo al oído— Nada que ver monada.

—La que se debe de olvidar del plan eres tú, ya te lo dije, haz lo que quieras, pero no cuentes conmigo para esto— se levantó del sillón y va en dirección al comedor dejando a Bra con la palabra en la boca.

Bra está rabiosa. Convencer a Pan para que siguiera el reto le estaba resultando más complicado de lo que pensaba. Pero ella no era de las que se daban por vencida tan fácilmente, sabía que lo conseguiría, tarde o temprano Pan cedería. Pero tenía que ofrecerle un aliciente, algo para que se animara para llevar a cabo el paso definitivo. Bah, ya pensaría en algo. De momento decide mirar hacia donde está Goten, por favor parece que le hayan dado varias palizas seguidas, Gohan debe de estar torturándolo con sus temas y lenguajes tan técnicos y precisos. Pensó que era la hora de rescatarle…

—¿Quieres que venga a ayudarte? Te noto muy fatigado— Bra se sienta al lado de Goten con una pose algo provocadora.

—Seguro que es mucho más entretenido tener que aguantar a mi hermano con compañía que solo— sonríe.

—¡Oye! No sé si os habéis inmutado, pero estoy delante de vosotros— Gohan hace como si estuviera muy ofendido—. Un momento… ¿No oléis a quemado?

De repente, en unas milésimas de segundo se escucha una gran explosión en la cocina. Todos se sobresaltan alarmados mientras se dirigen hacia el exterior de la casa, el estruendo ha sido tan grande que ha obligado a llamar a los bomberos. En pocos minutos prácticamente casi toda la casa estaba en llamas, el fuego se había expandido con una velocidad alucinante. Aún no sabían que había causado el accidente, pero viniendo de la cocina algo tendría que ver con la preparación de la comida.

—¡Oh dios ahora qué voy a hacer!— se lamentaba Chichi— Estoy segura de que esto ha sido obra de Goku…

—¡Qué! Yo no tengo nada que ver con esto— su boca estaba abultada, intentaba no abrirla para que no le vieran que tenía comida, pero sin éxito.

—¡Te das cuenta de lo que acabas de hacer! No podías estarte quietecito como todos los demás, tenías que ir a coger comida y toquetear todos los botones del horno—estaba muy nerviosa, parecía que le iba a dar un colapso de un momento a otro—. Una vez…. Una maldita vez que salgo para guardar la ropa de la colada y tienes que hacer de las tuyas. ¡Y ahora por tu culpa nos hemos quedado sin casa y sin Navidad!

—Lo siento mucho Chichi, sabes que hay veces que no me controlo y además se tardaba mucho en comer— se rasca la cabeza despreocupadamente.

—¡Ni que tuvieras cinco años!

—Bueno chicos tranquilizaos, no todo es tan malo— Bulma intenta tranquilizar a Chichi dándole palmaditas en el hombro—. Podemos buscar una solución a todo esto.

—¿Una solución? ¡Nos hemos quedado sin casa! —lloriquea— Siempre celebramos la Nochebuena y la Navidad allí y…

—¡Pues veniros a Capsule Corp a celebrarla este año!— exclamó eufórica— Nunca lo hemos hecho, será un buen recuerdo que lo celebremos todos juntos. Además, la familia de Krilin también estará, ¡será genial!

—¿En serio va a estar Krilin? Si él está eso quiere decir que Marron también…—Goten se muestra pensativo— Qué calladito te lo tenías Trunks.

Trunks le devuelve una mirada llena de resignación y cansancio. Desde que había llegado Marron de su viaje y trabajaba en su empresa, Goten no había parado de acapararla todo lo que podía. No era que le molestara que ellos fueran amigos y por qué no algo más, pero sabía perfectamente que Goten desde hacía unos años se había vuelto un mujeriego de cuidado. Chica que se ligaba un día, al siguiente la dejaba y se buscaba a otra. Lo único que intentaba era proteger a su amiga, él sabe que ella no es la clase de chicas con las que frecuentaba su amigo y no quería que le hiciese daño. Maldita fuera esa mujer que destrozó el corazón de su amigo hacía tanto tiempo ya…

—No podemos aceptar Bulma, es un buen ofrecimiento y nosotros estamos agradecidos por ello, pero no queremos abusar…—Gohan se siente contrariado— Ya nos la apañaremos, en mi casa podemos hacer algo, aunque sea una pequeña reunión…

—¡De eso nada! Vais a aceptar y no quiero un no, y sabéis que hago lo que sea para conseguir mis objetivos— esbozó una última sonrisa triunfal.


—¡Ni pienses que me voy a poner eso mujer! —zarandea el traje de etiqueta— Voy a parecer un pingüino, ¡y yo soy un príncipe! Y mucho menos cenar con tus estúpidos amigos, sobre todo con Kakarotto…

Todos los años pasaba lo mismo. Desde el primer momento en que le conoció siempre decía la misma frase. Ya estaba harta de escuchar que venía de una gran estirpe de guerreros de artes marciales. Su padre, al que apodaban rey Vegeta, había sido el jefe supremo de una de las escuelas más importantes y prestigiosas, y desde entonces a él, por ser su hijo, le denominaban príncipe, aunque no tuviera un título que lo afirmara.

—Vale, vale, si el gran 'señor' no quiere ponerse el traje, voy a tener que recurrir al plan b— se dirige un momento hacia su pequeño bolso y saca una cápsula—, ¿sabes lo que es esto verdad?

—No te atreverás…—intentó quitárselo de las manos, pero Bulma es más rápida y deja su dedo en el botón de la cápsula.

—Yo que tú no lo intentaría, si mueves un solo dedo para quitármelo, le doy al botón y tu querida cámara de gravedad se irá a tomar viento.

—Me da igual lo que hagas con ella, me iré a entrenar a otro sitio— soltó una pequeña risita de burla—; no te creas que me vas a doblegar mujer, esta vez ganaré yo.

—Oh bueno, entonces tampoco te importará que no te de mi regalito de Navidad adelantado esta noche— se acerca con voz insinuante—, y yo que me había comprado un modelito de lo más sexy para ti…

—Hmp— toma con violencia el traje ante una feliz Bulma—, espero que merezca la pena.


—Está todo muy bien decorado, buena elección el dorado, para cambiar un poco el tradicional verde y rojo navideño— Marron está deslumbrada por la decoración.

—Según mi madre, esta velada era 'especial' y al saber que la familia Son iba a estar aquí, en menos de cuatro horas llamó a los mejores diseñadores de interiores de toda la ciudad— ríe por lo bajo—. Lo cierto es que han hecho un trabajo excelente en tan poco tiempo.

Marron estaba deslumbrante. Llevaba un vestido negro de seda con lazo blanco a juego, que le llegaba a las pantorrillas, que no dejaba ver unas largas y esbeltas piernas, unos tacones de aguja negros y su pelo rubio lo había dejado suelto, pudiendo admirar su largo y lacio cabello. El maquillaje era bastante discreto, solo un poco de sombra en los ojos, y un poco de brillo en los labios.

La conversación es interrumpida cuando escucha la voz de su madre gritando: ¡Trunks han llamado a la puerta, ve a abrir tú anda!

Con pereza, se levanta del sillón para ir en dirección a la entrada. Al abrir la puerta se queda anonadado con lo que ve, que no es poco. En primer lugar, los únicos que podían pasar desapercibidos eran Gohan, Videl, Goku y Chichi, que tenían los típicos trajes de chaqueta. En cuanto a Pan… ¡cómo había cambiado la niña! Nunca la había visto tan… ¿femenina? Es cierto que la vio en su fiesta de cumpleaños, pero en esa ocasión la había visto con ropa de calle y no podía apreciar bien su cuerpo. Llevaba un vestido azul eléctrico de volantes sin mangas con un cinturón a juego rodeándole el diafragma. No tenía puesto tacones altos, más bien eran de tacón bajo plateados, el pelo suelto con tirabuzones y flequillo en el medio. El maquillaje era prácticamente escaso, solo llevaba colorete en las mejillas y se había pintado los labios de rojo. Estaba realmente preciosa.

Estuvo varios minutos admirándola con la mirada hasta que vio a la persona que iba detrás. ¿De dónde había sacado ese horror de corbata Goten? Iba vestido formalmente sí, con la camisa blanca y la chaqueta negra, pero la corbata era amarilla con estampados de tomates. Cielo santo. Cuando ya había saludado a todos y decirles que fueran al comedor para sentarse, llevo a Goten a un rincón para hablar con él.

—Hey, ¿qué pasa hermano? ¿Quieres tu ración conmigo a solas?— se acerca en ademán de propinarle un besito— Ya sabes que tú eres mi mejor amigo y que no funcionaría… Además, Marron se sentiría violenta ante esto.

—¿Pero tú te has visto? ¿Qué coño haces con esa corbata? No es que yo sea un seguidor de la moda, pero eso es un espanto— dijo señalando la prenda.

—¿Qué ocurre con ella? He visto en una revista para hombres que es lo último en la temporada.

—¿Y desde cuando lees tú revistas de moda para hombres?— se muestra alucinado.

—Desde que hablo con Marron por las mañanas antes de ir a mi puesto de trabajo. He descubierto que le encantan los hombres con estilo y dispuestos a probar cosas nuevas mm… Y como yo soy un hombre complaciente…—se lame los labios.

—Te lo aviso desde ya— le señaló con el dedo—: no te acerques a Marron con esas ideas, ¡porque no lo voy a permitir! Ella no es el tipo de chicas con las que estás…

—La verdad es que no, ¡es mucho mejor! Venga Trunks… déjame acercarme a tu amiga, quiero conocerla y demás. Puede que sea ella la que me haga asentar la cabeza— se restriega las manos con una mirada diabólica.

—Te estaré vigilando muy de cerca, de eso no lo dudes.

—¿Qué hacéis aquí? Vamos juntos al comedor de una vez que allí están todos— Bra ha aparecido de repente y mira un momento a Goten— Oh estás muy guapo pero… ¿y esa corbata tan fea?

—Bueno ya está me la quito— se la arrebata del cuello y la guarda en uno de los bolsillos—. ¿Contentos?

El vestido de Bra era muy similar al de Marron, pero era de color amarillo claro y el lacito negro. A diferencia de las otras dos chicas, ella se había recogido el pelo en un moño elegante, dejando caer pequeños tirabuzones.

—Joder tío, pero si no fuera tu hermana y no fuera menor de edad— susurró Goten a Trunks cuando Bra se ha alejado un poco—, le haría un pequeño favor.

—Te recuerdo que estás hablando de mi hermana depravado. Si no te dejo acercarte a Marron, a Bra simplemente te pondría una orden de alejamiento— le da un codazo en el estómago en son de broma.

Después de tener una amena reunión a la hora de la cena, donde hubo gruñidos por lo bajo, toses indiscretas, miradas fulminantes en algunos e insinuantes en otros y acabar en una batalla campal de comida para el descontento de Bulma, Bra está pensando detenidamente mientras se dirige a la cocina.

Mi madre ha hecho un buen trabajo invitando a la familia Son aquí, ahora podré llevar a cabo el primer intento de seducción para el reto. Estoy segura de que Goten se encontrará en la cocina intentando comer algo más, ya que le escuche por lo bajo que aún tenía apetito. Es un buen momento, estoy bastante arreglada para la ocasión y me he puesto la ropa interior sexy que me compré ayer. ¡Bueno, allá voy!

En efecto, Goten se encontraba en la cocina, mirando en la despensa para a continuación abrir la nevera y empezar a comer el pollo que sobró al mediodía. Está tan concentrado devorando que no se inmuta de la presencia detrás de él.

—Qué apetito más voraz, ¿en eso toda la familia Son es así? Pensaba que nada me sorprendería viniendo de tu padre, pero al verte a ti cambié de idea— se sienta encima de la encimera de la cocina en una pose insinuante.

—¡Bra! ¿Cuánto tiempo llevas ahí?— intenta tragar rápidamente la comida, pero se atraganta en el intento.

—El suficiente para ver un buen espectáculo; ¿te gusta el pollo verdad Goten?— susurró dándole palmaditas en la espalda.

—Bueno…— se rasca la cabeza— La verdad es que me encanta, si fuera por mí me lo comería hasta con plumas.

—Ah, ¿y qué te gusta más, la pechuga— pone una mano en su abdomen, subiendo y bajando lentamente— o el muslo?— mientras que con la otra se sube un poco el vestido y deja ver gran parte de sus muslos y se inclina levemente hacia él.

—Eh…esto…—traga de nuevo saliva, pero esta vez con dificultad— Bueno la verdad es que no te… No tengo preferencias…

—Interesante— poco a poco se va acercando a él hasta queda a pocos centímetros de su rostro—, me viene bien saber eso.

Solo atina a decir eso para después alejarse y bajarse de la encimera para salir rápido de la cocina, no sin antes lanzarle a Goten una mirada seductora. El hijo de Goku se ha quedado completamente estático, no puede mover ni un solo músculo de su cuerpo, ya que los tiene totalmente tensos, sobre todo una parte en especial. Dios, ¿qué le había pasado a la hija de Vegeta? ¿Habría bebido? Toda esa escena no había sido normal. Decidió pensar en esa excusa y no tomarlo demasiado a pecho. Maldita sea, se le habían quitado hasta las ganas de seguir comiendo.

Por otra parte, ya en el salón estaban reunidos todos hablando del incidente del mediodía.

—¿Al final que haréis para solucionar lo de vuestra casa? ¿Ha sufrido muchos daños?— Bulma se muestra muy preocupada.

—Pues la verdad es que sí— Chichi lanzó una mirada asesina a su marido—; está completamente quemada, y tendremos que buscarnos otra, los daños son irreparables.

—¿Y dónde vais a dormir entonces?— preguntó alarmada.

—He decidido que duerman en mi casa durante un tiempo— Gohan ha retomado el habla—; aunque sea pequeña nos las apañaremos por un tiempo. Pueden dormir mis padres y Goten perfectamente allí.

De repente a Bra se le enciende la bombillita de las ideas geniales. No entendía como podía tener una mente tan privilegiada, era perfecto y así mataba a dos pájaros de un tiro. Miraba a Pan, que estaba absorta mirando a saber donde, y luego a Goten, que lo que menos hacía era devolverle la mirada.

—¡Tengo una idea genial!— gritó Bra contenta— ¿Por qué no se vienen Pan y Goten a dormir a Capsule Corp? Así habría más sitio, Goku y Chichi podrían ocupar la habitación de Pan, y en cuanto a Goten bueno… El pobre no tendría que dormir en el incómodo sofá.

—¡Es perfecta! Entonces a partir de ahora viviréis aquí. Siempre le he tenido mucho cariño a esos dos— Bulma se abalanza para abrazar a Pan y a Goten.

Los susodichos miran a Bra expectantes, saben que no trama nada bueno, y más después de lo ocurrido últimamente. No sabían la que les esperaba en esa casa…