Sinopsis: Pan y Bra están hartas de escuchar a sus amigas hablar de sexo. Y es entonces cuando se proponen un reto: antes de su próximo cumpleaños para llegar a la mayoría de edad, tendrán que perder la virginidad. Las reglas del juego han empezado y ya no hay marcha atrás. ¿Cuál de las dos lo conseguirá primero? ¿Quiénes serán sus víctimas?

Aclaraciones: Ni dragon ball ni sus personajes me pertenecen, esta historia ha sido creada sin fines de lucro, sino de entretenimiento.

El reto

Déjenme salir, ¿oiga no me conoce? Yo soy Bra, y no voy a tolerar esta humillación.

Vale mocosa lo que tú digas, pero vas a esperar a que tus padres vengan a recogerte— es uno de los guardias, que la mira entre ceñudo y divertido por las pintas que traía.

Tenían que haber encerrado a ese delincuente enfermo y degenerado de 17, ¡yo solo soy una pobre víctima!

No entendía como había acabado así, era algo inconcebible. Este San Valentín se había convertido en un auténtico desastre, ella solo quería cerciorarse de que ese pervertido no se pasaba de listo con su amiga, y mira donde acabó al final…sin embargo antes de que pueda seguir lamentándose, ve como abren la celda y la dejan salir. Parece ser que habían pagado la fianza y que volvería a casa, pero al ver el rostro compungido de su madre y de decepción de su padre, prefirió volver a meterse en la celda y tirar la llave para no salir jamás.

Antes de que me digáis cualquier cosa y estar toda la vida castigada— empieza a hablar con pánico—, lo único que diré en mi defensa es que es muy difícil ser yo.


Capítulo seis

Febrero II: El pasado siempre vuelve

Nunca entenderá como han llegado a acabar de esa forma: las piernas entrelazadas, los brazos rodeando su perfecto y fuerte cuerpo contra ella mientras la besaba fervientemente. Por un momento decidió olvidarse de todo, de quien era él, de quien era ella, y de todo lo que aquello podría acarrear en un futuro no muy lejano. Bajó una de sus manos hacia el interior de los muslos de Pan, apretándola más fuerte contra sí para que notara su reciente excitación debido al calor provocado por las "cariñosas" imágenes de la película mexicana que veían. Ella solo pudo responder con un gemido ahogado dentro de su boca, sin apartarse ni un milímetro de él y al contrario de lo que se esperaba Trunks, no se asustó ni se sobresaltó por dichas acciones.

Una vez recostados en el cómodo sofá para tener mejor libertad de movimiento, Pan empieza a acariciar primero su nuca, dios como le encantaba sentir los largos y sedosos cabellos en sus dedos, era tan reconfortante… sin embargo tras haber hecho eso, Trunks se despierta de su ensueño cuando empieza a notar el descenso de los dedos de la chica hacia su pecho haciendo círculos en él. Abre los ojos de golpe, incapaz de saber qué demonios estaba haciendo, y más al encontrarse fijamente con la mirada de Pan. Jamás pudo imaginar que ella lo mirara de esa manera, con una mirada hambrienta.

—Pero… qué diablos… me ha pasado—se siente mareado y aturdido, y con violencia se aparta de la adolescente—. Pan, ¿qué se supone que haces? ¿Qué estamos haciendo?

Ella sólo se le queda mirando un largo rato sin responderle, aunque por sus acciones siguientes le dio a entender que es lo que quería, volviéndose a acomodar sobre él para besarlo con un ansia renovada.

—Trunks es que yo…—tartamudea sin poder contener su nerviosismo—yo te deseo con todas mis fuerzas…—sus ojos estaban tan chispeantes, y ese fuego era lo que le estaba quemando por dentro.

¿De verdad le estaba diciendo eso la hija de Gohan? No podía pensar con claridad, absolutamente nada, ¡era de locos! Él la había visto nacer, había realizado miles de travesuras junto con Goten para fastidiarla. No era posible que de buenas a primeras se le tirara encima y le suplicara con esa voz tan insinuante que la hiciera suya.

Nunca se había parado a pensar en Pan de esa manera, ¡era una menor de 17 años! Aunque sí que era cierto que en esos dos años que no la había visto prácticamente había sufrido un cambio de cuerpo considerable. Ahora su figura era la de una mujer… ¡Alto!

—Oye, esto no está bien, de verdad que no quiero ser descortés ni nada parecido, pero debemos pensar por un momento en nuestras familias Pan— se aparta completamente y toma un poco de aire—. Además, eres como una hermana para mí…

—Estoy segura que a tu "hermana" no la tratarías así ni a la de tres— vuelve a recostarse sobre él mientras que toma una de sus manos para dirigirlas hacia uno de sus pechos—, fijo que no sientes lo mismo tocarme a mí que a Bra.

Maldición. El poco sentido común que le quedaba se estaba yendo al infierno. Visto lo visto, ¿a quién le importaba traicionar a su mejor amigo y a su mentor? La sangre en su zona íntima ya estaba demasiado acumulada, los sentidos se le empezaban a nublar y los dedos de las manos le temblaban como gelatina. Sin perder un segundo más, vuelve a acomodarse quedando sentado en el sofá, colocando a la muchacha sobre su regazo. Al notar la reacción de sorpresa y satisfacción de Pan, decide tomar de nuevo el control de la situación. No tarda ni dos segundos en arrancarle con desesperación la parte de arriba del pijama con dibujitos, para poder degustar el cuerpo femenino a placer. En ese momento pensó que esa prenda era de lo más adorable…

—Mmm… —la muchacha gime sin poderlo evitar tras sentir como las expertas manos de Trunks acarician con suavidad y delicadeza sus senos— por favor para…

Algo de lo que estaba totalmente seguro el hijo de Vegeta por sus años de experiencia es que cuando una mujer le decía que "parara" quería decir en realidad que siguiera con lo que estaba haciendo. Por tanto, mientras que con una mano seguía deleitándose con sus pechos, con la otra se dirigió hacia el cinturón de su pantalón para desabrocharlo de una vez por todas. Pan no se quedaba atrás, mientras que su "hermano" se disponía a quitarse prendas que le estorbaban, ella se dedicaba a realizar la fricción en sus cuerpos.

Un tiempo después y de todo lo que tuvo que soportar, ya que su cerebro se estaba empezando a colapsar, y le pedía a gritos que acabara por una vez por todas esa dulce y a la vez amarga tortura. Ella ya estaba completamente desnuda y lista para él, y cuando ella movió las caderas en son de invitación no tuvo ninguna duda de lo que pasaría a continuación. Nada más deshacerse de la última prenda que le molestaba, se introdujo en ella de una forma lenta y pausada.

Miles de sensaciones empezaron a aflorar el interior de Trunks, estaba haciendo todo lo que fuera posible para contenerse. Tenía los ojos cerrados y las manos apoyadas fuertemente en el respaldo del sofá. Sonrió internamente al ver el rostro de Pan, ella también tenía los ojos cerrados y parecía disfrutar del momento tanto como él. Solo por presenciar esa escena se olvidó de todo por un momento, de la locura que estaba cometiendo, y que era el cuerpo de Pan-la sobrina de su mejor amigo, es decir, la chica Prohibida- el que estaba debajo del suyo… y en cierta forma él lo sentía, sabía que estaba tomando algo que jamás tenía que haberse acercado.

Pero le estaba gustando tanto…

Una vez que la escuchó relajarse entre sus brazos y empezar a mover las caderas al ritmo de él, comenzó a aumentar el ritmo de sus embistes. Los latidos de sus corazones se volvieron demasiado sonoros, el límite entre la realidad y la fantasía desapareció para poder llegar al cielo final, un auténtico gozo sin retorno y sin cese. Sólo faltaba un poco más…

—Trunks…

Apenas podía escuchar la voz de la chica, por cada minuto que pasaba, más tenue y lejana se volvía. Volvió a cerrar los ojos, solamente para poder disfrutar de los últimos instantes que le quedaban para terminar. Le encantaba sentir el aliento de Pan en su oído y su cuello, era una sensación deliciosa.

—Trunks— la escuchó por última vez gemir, abrazándolo con todas sus fuerzas para que sus cuerpos estuvieran más unidos, si eso era posible— ¡Trunks!

Notó una pequeña sacudida en el hombro, pero no le dio mucha importancia.

—¡Trunks!

Y otra más…

Pero algo no iba del todo bien, una segunda voz lo estaba llamando a gritos también. ¿Qué demonios pasaba? Juraría que esa voz le resultaba demasiado conocida, pero no era posible, ¿qué hacía su hermana llamándolo mientras estaba con Pan en esa situación? Acaso era que…

—¡Despierta!

La luz del día le cegó sobremanera, aún no podía ver con claridad nada a su alrededor. De repente se encontraba en su cama, rodeado de las cuatro paredes blancas que componían su habitación. Atrás se alejó la imagen de la sala de estar en el sofá viendo la dichosa película. Y en frente de él se encontraban unas confundidas Bra y Pan mirándole con incertidumbre.

—¡Al fin que despiertas hermanito!— Bra le roza el brazo en señal de sosiego— Estabas gritando palabras inaudibles en sueños ¿acaso estabas teniendo una pesadilla? Tu semblante era muy raro.

No era capaz de pensar absolutamente nada, su cuerpo no le respondía tampoco. Al mirar a su hermana y después a Pan… ostras, la sangre en su cuerpo afloró en sus mejillas demasiado rápido, que agachó su vista en un punto concreto de su anatomía. La presión aún seguía ahí, y lo cierto es que le dolía, y mucho, además.

—Apartaos— su tono de voz era demasiado bajo.

—¿Pero te ocurre algo? Te estás comportando muy raro…

—¡He dicho que os apartéis maldita sea!

Ni se inmuta del brinco que les produce a las dos adolescentes el grito que ha pegado, ya que sale pitando de la cama para ir directo a un punto concreto de la casa. Al escuchar el pestillo de la puerta del baño cerrarse, las chicas se quedan aún más sorprendidas por esa violenta y extraña reacción, y sus gritos dentro de ella.

Maldición, ¿qué coño me pasa? ¡Mierda, mierda!

—Tu hermano se porta de una forma algo extraña, ¿le habrá sentado mal la cena de ayer?— Pan pone su mano en la barbilla en son de duda.

—Puede ser, de todas formas, deberíamos darnos prisa en salir para el instituto— se encoge de hombros despreocupadamente.


—¿Se puede saber qué leches has estado haciendo este tiempo? Desde San Valentín no te he visto el pelo los fines de semana y ya han pasado diez días desde entonces— Pan está sentada en la cama junto con Bra en el cuarto de ésta última.

—Mis padres me han castigado de por vida, y más por haber terminado ese maldito día en la cárcel ¡y todo por su culpa!

—¿Su culpa?

—De 17, fue por él y por no querer que le metiera mano a Ángela que acabase así— da un golpe de rabia a la cama— ¿Quieres que te cuente lo que pasó?— Ante de abrir la boca para decir algo, la interrumpe— ¡Perfecto entonces! Haber por donde empiezo…

Bueno qué tal estoy, ¿me puedes reconocer?

Eh…- dudaba que contestación darle a la chica— ¿Para qué quieres este disfraz, es porque los carnavales están cerca?— Zarbón se muestra contrariado y algo divertido al verla.

Sólo a Bra podría ocurrirle cosas tan disparatas como esta, estaba totalmente irreconocible: Llevaba puesto un poncho con colores vistosos junto a un gran sombrero mariachi. Pero lo más gracioso era la peluca oscura con el bigote postizo. Todos en la tienda de disfraces la estaba mirando desconcertadamente, por un instante al verse en el espejo al ver la cara de alucine de su acompañante no le pareció tan buena idea…

Sé lo que estás pensando en este momento— se mira de arriba abajo—, ¿crees que soy una versión mala de Cantinflas verdad?

Estás… diferente— no puede contenerse más y suelta una larga carcajada.

El plan en cuestión era genial. Como sabía de antemano que Ángela y el macarra ese iban a ir a un restaurante mexicano, ¿qué mejor idea que infiltrarse en la cena haciéndose pasar por un mariachi? Ella sería capaz de desenmascararlo, haría algo para que entrara en cólera y montara una escena, haciéndole ver a su amiga lo peligroso que resultaba estar con ese sujeto. Nadie iba a dudar de la palabra de un simpático y carismático mariachi, era su palabra contra la de un delincuente juvenil.

Aún quedaba para que fuera a esa dichosa cita, así que no se le ocurrió otra cosa que ir a la tienda de disfraces después de haber ido al recital de jazz con Zarbón. Normal que el pobre chico estuviera algo absorto y confundido, todo esto rozaba lo absurdo y lo inverosímil. De todos modos, era perfecto, no se reconocía a sí misma. Sin embargo, había algo que se le había olvidado por completo… ¡no tenía ningún instrumento! Y un músico sin instrumento era lo mismo que un jardín sin flores. No obstante, había tomado la precaución de pedirle a su cita su guitarra o lo que leches fuera eso para poder hacer el avío.

En fin, ahora sólo falta colgarme la guitarra y dirigirme velozmente hasta el restaurante— dice con una sonrisa triunfal.

En realidad esto es un banjo— señala el objeto—. ¿Pero por qué lo necesitas ahora con tanta urgencia? Me gustaría que me explicaras las cosas porque no tengo ni idea.

Lo mejor es que te quedes sin saber nada créeme, no te preocupes que te devolveré el banjo cuando nos veamos en el instituto— recoge todas sus cosas y salen de la tienda—Ah se me olvidaba, me lo he pasado muy bien hoy— se acerca para darle un beso de despedida para después salir corriendo, dejando al chico sonrojado y con una sonrisa de oreja a oreja.

Había estado barajando los distintos restaurantes que se encontraban por la zona, mientras caminaba todos la observaban entre incredulidad y cachondeo. Y para que después dijeran que Bra era una mala persona que no se preocupaba por sus amigas, todo lo que tenía que hacer por la amistad, hasta la mismísima humillación… porque ella no podía permitir que ese ser maleducado, gañán, arrogante pero endemoniadamente guapo ¿perdón?hiciera daño a su compañera. Después de acomodarse más de una vez el bigote, al fin puede ver a la pareja de lejos bastante reconocible. Con el frío que hacía y ellos estaban en la parte de las terrazas riéndose de a saber qué cosas, si es que hasta para eso era un inútil.

Susurrando por lo bajo algunas palabras propias del dialecto mexicano e intentando practicar su acento se acerca lentamente a ellos, hasta quedar a pocos centímetros. Já, ella había visto demasiadas series y telenovelas, algo tendría que haber aprendido sobre ello. Al ver que ellos siguen a lo suyo y ni se voltean para mirarla, tose ruidosamente para que se inmutaran de su presencia. La pareja se voltea y se quedan varios minutos mirando al sujeto, especialmente 17, que tenía la extraña sensación que había visto aquella persona en algún lugar.

¡Hijole! Qué pareja más hermosa— esto lo dijo gruñendo entre dientes—, segurito festejando San Valentín.

Así es, qué amable de su parte gracias— es Ángela la que habla contenta—. ¿Es usted un mariachi?

No mames, claro que sí, sino de que iba a estar vestido así— suspiro mental de Bra ante la pregunta innecesaria de su amiga.

Interesante— 17 sigue mirándola fijamente no muy convencido—. Yo he estado en México, qué decir que es un país que me vuelve loco, ¿de qué parte es usted? Su acento me resulta algo raro.

Eh, bueno... este yo…— 'y ese que leches va a viajar tanto si no tiene dónde caerse muerto' pensaba Bra— de la capital…

Entonces eres del D.F… un chilango más eh— se acomoda en la silla y empieza a interesarse por la conversación—. A mí lo que más me gustó fue el zócalo.

¿El zócalo?— los dos le miran esperando una respuesta, y ella no tenía ni jodida idea que era eso— Ah claro el zócalo, sí, sí, me encanta la zona del mercado.

¿Hay mercado en la plaza de la Constitución?— frunce el ceño desconfiado.

Claro, por los alrededores, qué chingón que no se fijó en ese detalle— suspiro de alivio de Bra.

Ya veo— 17 sigue sin estar muy convencido, pero le divierte la situación por lo que decide seguir jugando un poco más—. Y qué le viene estar por aquí, ¿trabaja en este restaurante? Si es así podría cantarnos alguna canción.

¡¿Cantar?! —tras la dudosa reacción, Ángela le observa con sorpresa e incredulidad, mientras que 17 intenta aguantarse la risa— Por supuesto, si se supone que a eso me dedico…

Seguro que a mi acompañante le van a gustar las canciones de su país, como Cielito lindo o La bamba— el muy condenado parecía disfrutar de todo aquello.

Y no les apetece algo más como Britney Spears o Mariah Carey— se ríe nerviosamente, pero al ver sus expresiones de seriedad, vio que el tema iba muy enserio.

Es usted un mariachi muy raro— Ángela también empieza a desconfiar. El plan se le estaba escapando de las manos.

Es que yo soy un mariachi muy internacional— Bra imaginaba mentalmente que no podría haber dicho algo más estúpido…

Viéndose acorralada, tendría que improvisar alguna canción, por lo que se saca el banjo de su espalda y lo pone en posición para tocar alguna pieza. No podía cantar Cielito lindo porque no se acordaba muy bien de la letra, tendría que inventarse algo, lo que fuera…

Pero antes de que pueda empezar a hacer cualquier cosa, se voltea para ver la figura de un policía observándole muy fijamente y con un semblante muy serio. Tenía la pinta de que no la quería allí en esos momentos, no obstante le puso una carita inocente para haber si colaba y la dejaba en paz.

Buenas noches, ¿sabía que la hora para la música ha acabado? Ya es tarde y no se permiten escándalos.

Disculpe señor agente, de verdad que termino en unos minutos y me voy— le lanza una mirada de obedecimiento—, deme chance ¿sí?

Diez minutos y nada más— el policía se aleja, pero solo a unos metros de donde se encuentran ellos.

El plan estaba descontrolado, en diez minutos no le iba a dar tiempo a sacar la cólera de 17 ¡estúpido policía! Él tampoco quería que desenmascarara a un delincuente, podría haberle dicho eso, que lo arrestaran a él por ir con una menor y además tener claros antecedentes policiales. Podría hacer que le dejaran más rato, a lo mejor ese policía entraba en razón si le daba una pequeña comisión… No puede pensar mucho más ya que al girar un momento su vista ve que en unas mesas más allá, dentro del local se encontraba Marron sola, suponiendo que esperando a su cita. Era muy curioso como sobrina y tío tuvieran telepatía para incluso ir a los mismos sitios.

Notaba a Marron demasiado nerviosa, miraba el reloj cada dos segundos. La sangre de Bra empezó a hervirle, ¿acaso algún gusano sin clase estaba dejando plantada a su recién estrenada amiga? De todas formas, eso era algo que no le importaba en esos momentos, tenía que concentrarse en qué hacer para dejar en ridículo a 17. Sin embargo, la cita de Marron había llegado, y ella lo conocía muy bien. ¡No era posible que fuera Goten el que estuviera allí!

¡Qué narices hace él ahí!-—los ojos los tenía totalmente abiertos del asombro— ¡Es una traidora, él es sólo mío!— esto último lo dijo en voz muy baja para que los otros no lo escucharan, aunque por desgracia 17 lo había escuchado, y ya empezaba a entender ciertas cosas…

Oye señor ya le dije que fuera de revuelos, ¿acaso no me escucha?

Cállese oficial de poca monta, tengo que ir a arreglar unos asuntos ahora mismo— iba a darle la espalda hasta que nota una presión metálica en sus muñecas

Así que desafiando a la autoridad… pues no tengo más remedio que llevármelo a comisaria, chamaquito— dijo lo último con una voz claramente irónica.

Estará de broma ¿verdad?— Bra intenta zafarse del agarre— no es a mí a quien tiene que detener agente ¡y lo sabe!— empieza a entrarle el pánico.

Todo lo que tengas que decir a partir de ahora será en la comisaría, así que andando que no tengo suficiente paciencia— dicho esto, y tras las súplicas y las palabras malsonantes hacia su persona, sabía que nada bueno vendría.


Enfermo. Esa era la palabra con la que se definía últimamente. ¿Cómo habían llegado las cosas tan lejos? Es cierto que había sido un simple sueño, pero vaya sueño… no era capaz ahora de cruzarse con ella por los pasillos sin enrojecerse fuertemente y apartarle la mirada. Por eso decidió irse a dormir a su departamento cuanto antes, pero así evitar de nuevo sucesos extraños. Definitivamente la falta de sexo le estaba derritiendo el cerebro y otras cosas…

Y lo peor de todo es que tras lo que había soñado, tuvo que ir corriendo al baño para serenarse ¡y a él no le gustaba para nada esos métodos! No le hacía falta recurrir a ellos ¿vale?

Decidió dejar de pensar un poco en todo lo acontecido en esos últimos diez días para concentrarse de nuevo en su trabajo, que no era poco al verla cantidad de carpetas y contratos que tenía la vista. Diantres, no podía concentrarse por mucho que quisiera. Además, desde hacía unos días notaba a Goten extraño, apenas reía ni hablaba… y pensar que al final había conseguido lo que quería y había tenido una cita con Marron. Al principio no le parecía tan buena idea, pero al verlo tan caballeroso y respetuoso con ella decidió dejarles en paz. Y sólo por eso era muy pero que muy raro que estuviera tan huraño. Bah, ya hablaría con él del asunto.

Ella había vuelto, de verdad que lo había hecho. Esto tenía que ser una pesadilla, un disparate. ¿Por qué tuvo que volver? Él pensaba fervientemente que ya lo había superado, que la Innombrable formaba parte de su pasado. Pero después de haberla salvado en aquel asalto y verla tan desvalida y triste entre sus brazos, viejas emociones afloraron en el interior de Goten. Llegó tarde a su cita con Marron porque como ella se había hecho daño en el tobillo se molestó en llevarla en brazos hasta su casa. Y entonces no pudo evitar su mirada llena de remordimientos, de lucha y pesar por todo lo ocurrido años atrás.

Mete una de sus manos en uno de los bolsillos para sacar una vieja fotografía de cuando él iba al instituto. Qué tiempos aquellos… se había prometido no pensar en esa época, puesto que con el tiempo la recordaba muy fugazmente. Era una foto con todo el grupo de clase y los profesores, en ella estaba un sonriente Goten rodeando el brazo en los hombros de Trunks a la derecha, mientras que a la izquierda estaba su entonces favorita profesora de inglés.

Pares

Seguía igual de hermosa que siempre. Es cierto que los años habían hecho mella en ella, pero seguía manteniendo ese semblante tan inocente e infantil de cuando la vio por primera vez. Sí, aquella primera vez…

Guau, parece que volvemos a coincidir en la misma clase hermano— un Goten de quince años se acerca a un también joven Trunks de dieciséis para sentarse junto a él en el pupitre.

Sí, sí que coincidencia— le devuelve una mirada ceñuda—, sé que has escogido las mismas materias que yo para que volvamos a coincidir que te conozco—los dos se ríen—. No sé para qué has elegido letras mixtas si odias las matemáticas.

Venga hombre no seas gruñón, si en el fondo sé que te alegras de verme todos los días. Y más siendo que este verano no te he visto el pelo casi.

Estaba con mi novia ya lo sabes.

No sé para qué tienes parejas, si somos jóvenes debemos estar cambiando chicas cada semana como mínimo.

A mí me gustan las relaciones serias Goten— responde cansado—. Lo que te ocurre es que nunca te has enamorado.

El amor es una chorrada que se supone que no te deja dormir, a mí ninguna tía me ha hecho levantarme empanado cada mañana— esboza una larga sonrisa pícara—. Lo mejor es el deseo de probar cosas nuevas, aunque viniendo de mí que sigo siendo tan puro e inocente— agacha la cabeza con pesadez.

Lo cierto es que me sorprende a mí también que siendo como eres no te hayas acostado todavía con ninguna chica.

Porque todas son unas estrechas, con la última que estuve me pasó una cosa bastante vergonzosa— sus mejillas se vuelven rojas de furia—: nos estábamos besando y demás, y cuando la cosa se estaba poniendo más interesante decidí dar el siguiente paso y tocar uno de sus pechos, que por cierto menudos pechos tenía— se le cae la baba recordándolo—; en fin, que lo único que recibí por mi acción fue una dolorosa bofetada en mi linda mejilla.

Es que no aprendes, con las tías hay que ser lento y cuidadoso, no tan alocado y con esas ansias de pervertido, ellas lo huelen Goten.

Tendré que hacerte caso, porque parece que a ti esas cursilerías te funcionan— Trunks lo mira avergonzado—. Venga cuéntame que se siente.

Siéndote sincero, mi consejo es que cuando estás enamorado es lo mejor que puedes sentir créeme. Hazme caso amigo, lo mejor es que la pierdas con una chica que verdaderamente te importe.

Eso era para Goten algo complicado, él no se consideraba un misógino ni nada de eso. Pero sus hormonas a veces le jugaban malas pasadas, y ciertamente, estando en la edad que se encontraba tan difícil, se impulsaba más por el deseo antes que el amor. A él nunca le había pasado lo mismo que a su amigo. Trunks parecí estar en las nubes todo el tiempo, y según dichas palabras por él, nunca le había dolido la tripa sin un motivo aparte de aparentemente por falta de alimento.

Escúchenme un momento alumnos, es algo importante— el director acababa de hacer su aparición en el aula, por lo que inmediatamente todo el ruido producido por los alumnos se paró en seco—. La profesora de inglés que daba en esta clase se ha jubilado, por tanto hemos traído a una joven principiante que estará de prácticas durante los dos años de preparatoria.

Ya era hora que la cuervo se jubilara, esa tía me tenía una manía exagerada— susurra por lo bajo a Trunks.

Tú siempre dices que todos te tienen manía Goten.

¿Cómo será la nueva? Fijo que es la típica atolondrada fea y escuchimizada, nunca traen nada bueno.

De repente toda la visión de Goten y de todos los chicos en general se plasmaron en una figura femenina. Incluso sus lentos pasos eran de una auténtica diosa. Cuando se paró en frente de la clase todos se quedaron mudos. Era una mujer alta, de melena castaña ondulada, unos ojos oscuros y con una figura capaz de arrebatar el aliento. Era muy joven, no le echaría más de veintidós años. Prácticamente era…perfecta.

Me llamo Pares O' Hara y seré vuestra nueva profesora de inglés, espero que todos nos llevemos bien y podamos sacar adelante la asignatura— su voz era tan dulce y su sonrisa tan cálida.

Y fue en ese momento cuando Goten empezó a tener dolores de tripa, y no era precisamente por tener hambre.

—¡Goten!

—¿Huh?

—Vaya, te quedaste ido por un instante— Marron está detrás de él mirándolo con una sonrisa—. ¿Y esa foto? ¡Oh no me digas que ese eres tú y Trunks de adolescentes!

—Bueno… sí…—esconde rápidamente la fotografía ante el desconcierto de Marron por su brusca acción— ¿Qué tal estás? Creo que no me disculpe lo suficiente por tardar tanto el día de San Valentín…

—Ya te dije que no pasaba nada, ya me has pedido perdón como cien veces de lo que llevamos de semana—se sienta a su lado—; por cierto, Trunks me ha pedido que te avise, que necesita hablar contigo porque te ve raro, y lo cierto es que yo también te lo noto, ¿ha pasado algo?

No podía, simplemente no podía y menos con Marron. Lo que estaba haciendo no estaba bien, nunca debió acercarse a ella. Con el tiempo la había tomado cariño a la amiga de Trunks, pero por la culpa de la Innombrable nunca podría ser feliz, y menos con una persona como Marron, que era tan buena y dulce. Lo había pensado concienzudamente durante esos días, y había decidido que lo mejor es que mantuvieran las distancias propias, el sería sólo su amigo. Única y exclusivamente su amigo.

Con una sonrisa forzada y unas palmadas en la espalda se excusó diciéndole que todo estaba bien, que solo eran rachas pasajeras pero que pronto se le pasaría. Aunque vio que Marron no estaba muy convencida y dudaba de que lo hubiese creído, se despide de ella para ir al despacho de Trunks. Tenía que desahogarse con alguien, lo necesitaba de veras.

—¿Me habías llamado?

—Claro, pasa y siéntate— el presidente de Capsule Corp le ofrece el asiento para que estén de frente para hablar—. Este tiempo te he visto demasiado apagado y triste, y eso no es propio de ti.

—Sé que he estado ausente y muy cabizbajo— suspira lentamente— pero es porque ha pasado una cosa inesperada.

—¿Le pasó algo a alguien? Por dios me estás preocupando.

—Ella está aquí— susurra con un hilo de voz.

—¿Ella? ¿Quién?

—Pares.

Trunks se quedó callado en un momento. No podía creer lo que escuchaba, ¿la mujer que tanto daño hizo a su amigo estaba de nuevo en la ciudad? El sabía que poco después de lo que pasó entre ellos, esa mujer se mudó muy lejos y poco se sabía de su paradero. Y mira que Goten la buscó tanto durante una larga jornada de tiempo sin éxito alguno…

—Yo…estuve con ella hace unos días, hablamos y… me contó algunas cosas.

—No entres en su juego Goten, todo eso es pasado, pensaba que ya lo habías superado ¡maldita sea!

—Tú, tú no sabes nada… ella…—parecía que le quebrantaría la voz de un momento a otro— ella perdió a su hijo… y fue todo por mi culpa.