Sinopsis: Pan y Bra están hartas de escuchar a sus amigas hablar de sexo. Y es entonces cuando se proponen un reto: antes de su próximo cumpleaños para llegar a la mayoría de edad, tendrán que perder la virginidad. Las reglas del juego han empezado y ya no hay marcha atrás. ¿Cuál de las dos lo conseguirá primero? ¿Quiénes serán sus víctimas?

Aclaraciones: Ni dragon ball ni sus personajes me pertenecen, esta historia ha sido creada sin fines de lucro, sino de entretenimiento.

El reto

¿Me habías llamado?

Claro, pasa y siéntate— el presidente de Capsule Corp le ofrece el asiento para que estén de frente para hablar—. Este tiempo te he visto demasiado apagado y triste, y eso no es propio de ti.

Sé que he estado ausente y muy cabizbajo— suspira lentamente— pero es porque ha pasado una cosa inesperada.

¿Le pasó algo a alguien? Por dios me estás preocupando.

Ella está aquí— susurra con un hilo de voz.

¿Ella? ¿Quién?

Pares.

Trunks se quedó callado en un momento. No podía creer lo que escuchaba, ¿la mujer que tanto daño hizo a su amigo estaba de nuevo en la ciudad? El sabía que poco después de lo que pasó entre ellos, esa mujer se mudó muy lejos y poco se sabía de su paradero. Y mira que Goten la buscó tanto durante una larga jornada de tiempo sin éxito alguno…

Yo…estuve con ella hace unos días, hablamos y… me contó algunas cosas.

No entres en su juego Goten, todo eso es pasado, pensaba que ya lo habías superado ¡maldita sea!

Tú, tú no sabes nada… ella…—parecía que le quebrantaría la voz de un momento a otro— ella perdió a su hijo… y fue todo por mi culpa.

Por su maldita culpa.


Capítulo siete

Marzo: La proposición

La pequeña de los Briefs había decidido pasar la tarde en el centro comercial más grande de la ciudad. Hoy le tocaba revisión y renovación de vestuario. Para ella era algo esencial cambiar de ropa cada mes, ya que si no lo hacía no era persona. Mientras subía de piso a través de las escaleras mecánicas, meditaba en todo lo referente a estos meses. De momento no había tenido demasiada suerte con Goten, él la esquivaba demasiado o bien la trataba de una forma infantil y parietal delante de todos. ¡Y ya estaba harta! ¿Cuándo se daría cuenta que ya no era más una niña? Ella daría lo que fuera porque una sola vez él la mirara como lo que era: una mujer.

Últimamente estaba bastante deprimida, le había desanimado mucho ver la cita de su amor platónico con Marron el día de San Valentín. Aparte la casa de los Son ya había sido reconstruida tras el terrible incendio que la había devastado. Y como era de esperar, Goten y Pan habían vuelto a su casa, además de que su hermano estaba tan raro que se había ido también a vivir a su piso, dejándola sola y muy aburrida en Capsule Corp.

Volviendo a sus pensamientos anteriores, tenía que pensar en cómo hacer que el hijo de Goku le hiciera más caso, ya que sus múltiples indirectas parecen no funcionar demasiado, y eso que pensaba que lo tenía más fácil por ser Goten un mujeriego… ¿no es lo que todo hombre desea? ¿Que una chica joven y atractiva se le ofreciese en bandeja?

—Goten…

No pudo evitar susurrar su nombre, la desesperación la estaba invadiendo lentamente. Mientras seguía caminando hacia los distintos escaparates expuestos, pudo vislumbrar una figura bastante conocida para ella: ¡era él! Estaba en la otra punta del largo pasillo, observando su reloj y mirando de vez en cuando a los lados. Parecía estar inquieto porque esperaba a alguien, ¿acaso no sería Marron a la que esperaba? Decidió observar sus movimientos, ya que tenía curiosidad de saber con quién había quedado.

Después de unos diez minutos, que a ella le pareció eterno, pudo ver a una mujer saludando al hombre con un beso en la mejilla. Parecía más mayor que él, no demasiado, pero por los signos de su cara Bra podría echarle unos treinta y siete o treinta y ocho años. Su semblante se notaba algo… ¿triste? ¿Apagado quizás? Su curiosidad aumentó, y sabiendo que lo que hacía no estaba bien —y más que nada infantil— decidió seguirlos un poco.

—Tengo que averiguar quién es esa mujer, ¿acaso será una nueva conquista suya?— indagaba la chica empezando a andar para no perderlos de vista— No puedo permitirme más rivales.

Teniendo una distancia prudencial para no ser vista, Bra empezó a caminar. Se había olvidado por completo del plan inicial, ¡quién diría que abandonaría una tarde de compras por un hombre! Al final se iba a convertir en una acosadora peligrosa, y no era para menos…

Los dos susodichos finalmente se pararon en una de las tantas cafeterías del centro comercial. Para que Bra no pudiera ser vista con demasiada facilidad, decidió sentarse a unas pocas mesas, aunque no muy lejos para intentar escuchar algo de la conversación y taparse disimuladamente con la carta de pedidos.

—Pensé que no vendrías —la voz de la mujer hace que el pelinegro de un respingo—. Desde la última que estuviste, no has respondido a mis llamadas ni sabía de ti.

—No tenía pensado venir si te soy sincero— ante la respuesta, ella baja la cabeza disgustada—; recordé que me olvidé la cartera en tu casa y es por eso que decidí verme contigo, para que me la devolvieras.

Mientras escuchaba la conversación, la hija de Vegeta notaba que los dos estaban muy serios y rectos. Y también pudo notar cierta frialdad y distancia por parte de Goten hacia la chica. ¿Qué demonios le pasaba? Él nunca había sido así, y mucho menos con las mujeres. Estaba tan seco, tan cortante… aquí había gato encerrado, y ella no se iría de allí hasta descubrirlo.

—Yo pensé que habías venido para que hablásemos sobre…— se lo piensa un poco antes de continuar, pero con esfuerzo decide seguir hablando— ya sabes todo el asunto que no terminó ese día.

—Por mi parte no hay nada de qué hablar sobre el asunto, todo quedó muy claro.

—Pero Goten, te debo una explicación de mi comportamiento que tuve hace unos años —su voz empieza a temblar, y los ojos de Pares se ponen cada vez más rojizos—. Sé que te hice daño, eras apenas un chico y yo no fui capaz de enfrentar todos los problemas.

—No sigas —cortó—, no quiero ser grosero ni nada parecido, pero si has venido aquí a remover todo lo que ocurrió hace años pierdes tu tiempo— Goten intentaba serenarse, ya que la mujer que tenía enfrente le estaba causando un insano sentimiento de odio—. Siento mucho lo que te pasó, pero sabes que te busqué y no quisiste saber nada, desapareciste de repente y no te importó para nada mis sentimientos.

Se tapó la boca del asombro ante tal conversación. La adolescente no podía creer lo que estaba escuchando. A Goten, a ese chico tan mujeriego y adulador, le habían roto el corazón hace años, y nada menos que la mujer a la que estaba viendo. Todo encajaba ahora, él se había convertido así por culpa de esa tipa. Entonces, si ella estaba allí con Goten, ¿qué pretendía? ¿Volver a jugar con él? Su corazón empezó a latir fuertemente, y una rabia interna la abrumó.

—Eso sí que no lo voy a permitir, ¿quién se ha creído esa tía para hacerle daño a mi Goten? Esto cada vez se pone más interesante.

—Aparte de loca y biónica, no sabía que tenías también vena de acosadora compulsiva— susurra una voz.

Estaba tan concentrada mirando fijamente a la pareja que no se dio cuenta que alguien estaba detrás de ella. El personaje en cuestión estaba con la mirada puesta en ella, con una sonrisa maliciosa en el rostro. De todos los centros comerciales y cafeterías que había, tenía que encontrarse con él siempre. Cielo santo, ¡parecía una maldición!

—¿Qué haces tú aquí? Es que no puedo estar en un sitio tranquila sin que tú aparezcas para molestarme— 17 no contesta a su pregunta, sino que aparta una silla para sentarse frente a ella—; oye, no te he dicho que te pudieras sentar conmigo.

—Ya lo sé, pero sé que deseas a gritos que me siente a tu lado— suelta una gran carcajada—. Además, ha sido ver de lejos a una chica de pelo azul intentando ocultar su rostro con la carta de menús, y sabía que tenías que ser tú.

—¿Ganas de estar cerca de ti? Por favor no me hagas reír— antes de continuar lo que estaba diciendo, ve que el mesero se ha acercado a la mesa, suponiendo que para pedirles nota.

—¿Ya han decidido que van a tomar?— el camarero esperaba que algunos de los dos hablase, aunque notaba el ambiente algo tenso.

—Yo quiero un café cortado gracias— después dirigió la mirada hacia Bra, que estaba roja de furia—, ¿y tú qué quieres?

Debía de contar hasta tres para que la muchacha no soltara un improperio y se pusiera a gritar como una loca. No era ni el momento ni el lugar de dar un escándalo, así que muy amablemente le dijo al camarero que no quería nada, intentando mantener una sonrisa ya de por sí forzada. A ella no le convenía que Goten se diese cuenta de que estaba allí, y mucho menos que la sorprendiera espiándolo.

Después de que les tomaran nota y al ver como se alejaba de allí, Bra le envió una mirada fulminante a 17. Él por su parte, no le hizo demasiado caso; bromas y burlas aparte, se había acercado a ella porque tenía un claro objetivo, y haría lo que fuera para conseguirlo.

Hubo un largo silencio, ninguno de los dos se atrevía a romper ese ambiente tan tenso y violento. Después de cinco minutos, el hombre se decidió a dar el paso y hablar.

—Vengo a proponerte algo muy importante, así que escucha con atención.


El día de hoy era tan aburrido que le daba nauseas. Lo único que podía hacer era estar tirada en el sofá, viendo un estúpido programa de vida callejera y conflictiva. Mejor veo eso, que noticias y programas rosa o del corazón pensaba Pan mientras tomaba el mando para cambiar y mirar de nuevo el panorama. Frustrada por no encontrar nada decente que ver en la televisión, tira el aparato de distancia con violencia sobre el sofá, para dirigirse a su cuarto.

Hacía dos semanas que había vuelto a su hogar, la casa de su abuelo ya había sido reconstruida, por lo tanto, ya no tenía sentido seguir en la mansión de su amiga Bra. Era verdad que echaba de menos su cuarto y sus respectivas pertenencias, pero también debía reconocer que extrañaba el compartir los desayunos con Bra, y las ocurrencias de Bulma… ¡incluso echaba de menos el carácter taciturno de Vegeta! Pero todo eso también era eclipsado por haber compartido momentos con Trunks. Nunca lo había tenido tan cerca, con tan sólo decir que hubo una época que ni le vio el pelo, nada más ni nada menos que tres años. Estaba tan absorta en sus pensamientos que ni se dio cuenta de que su madre la estaba llamando.

—Pan cariño, ¿no me escuchas cuando te hablo?— cruza los brazos y frunce el ceño al ver la desorientación de su hija.

—¿Eh?— de pronto vuelve en sí y mira a su madre, la cual no se le nota demasiado contenta— Perdona mamá, estaba pensando en mis cosas.

—Vaya, cuando me dices mamá es que estás muy rara— la mira con escrutinio, aunque decide dejar el extraño comportamiento de Pan y su rostro se vuelve más tranquilo—; te estaba diciendo que hoy viene Uub.

—Ah…

Videl observa el rostro de Pan esperando la reacción de su pequeña, y al no ser demasiado buena, pensaba que no entendía su actitud. Ella sabía que ese chico había sido su novio un largo tiempo, y parecía ya prácticamente de la familia. Ellos lo conocían desde que el muchacho era muy pequeño, incluso Goku le tenía una gran estima.

—¿Y no vas a decir nada?

—¿Y qué quieres que diga Videl? Me trae sin cuidado si viene o no.

—Venga hija no seas así. Mira, yo no sé porque rompisteis, pero se nota que el chico sigue sintiendo cosas por ti. ¿Acaso ya no te interesa absolutamente nada?

Pan no responde a la pregunta, simplemente suelta un no te importa y sube corriendo las escaleras para encerrarse en su habitación.

Uub tenía a casi toda su familia embaucada, si ellos supieran como era él en realidad… delante de ellos se mostraba encantador, dulce y un tierno corderito. Pero la verdad era bien distinta.

Ella nunca mencionó el porqué de su ruptura con el moreno. Sentía demasiada vergüenza y humillación para contarle a su madre o a cualquier pariente que era una cornuda, que había sido una chica ingenua y estúpida.

Estaba tan furiosa que necesitaba descargar su ira con algo. Toma un libro que tenía puesto en su escritorio y lo lanza violentamente sobre la cama. Cuando se nota más calmada, se da cuenta qué libro es el que ha tirado, el título rezaba: Mi súper chachi diario del sexo. Ya ni se acordaba del regalo que le había obsequiado Bra en su cumpleaños. Ni siquiera se había molestado en abrirlo.

Al principio, todo el plan ese de su amiga de perder la virginidad le pareció tan descabellado que ni se le había pasado por la mente; pero, no sabía por qué últimamente meditaba mucho sobre ello. Pensar en tener entre sus brazos a un hombre como Trunks la llenaba de unas sensaciones muy ambiguas, tales como la excitación y el miedo. Y eso la asustaba sobremanera. Debía reconocer que, en ese último tiempo, había vuelto a pensar mucho en él, y el beso que le había dado en la discoteca delante de su ex… no podía quitarse ese recuerdo de la mente. Había sido tan intenso, tan emocionante.

Pero tenía que dejar de pensar de esa manera de Trunks. Él era el pasado, y no tenía ganas de volver a recordarlo. ¿Para qué derrumbarse de nuevo por algo que jamás iba a suceder? Estaba harta de sufrir.

Soltando un largo suspiro, se sienta en la cama mientras toma entre sus manos el libro y lo observa con detenimiento. Sin embargo, ese momento de melancolía se ve interrumpido por el ruido de su puerta al abrirse. Pega un brinco de la cama al ver quién es el que está frente a ella.

—¿Qué haces en mi cuarto? ¿Qué quieres?

—Qué arisca, podrías saludar al menos— el tono de voz del susodicho parecía dolido—; sólo venía a decirte que iré a entrenar con tu abuelo y él me pidió que te avisara, por si querías venir. Por eso había quedado aquí con él.

—¿Bromeas?

—Oye sé que esto no es lo que queremos ninguno de los dos, pero yo sólo te estoy preguntando— Uub parece muy impaciente ante la actitud de Pan—. Sé que desde que nuestro noviazgo se rompió no me he portado muy bien, pero de eso quería hablarte también, para que solucionásemos las cosas.

—Yo no tengo nada que decir— replica cortante.

—Quería pedirte perdón por cómo me comporté en la discoteca hace un mes, fue una desconsideración por mi parte— relaja los brazos y respira profundamente antes de seguir—. Mira, no te pido que seamos íntimos amigos ni nada parecido, pero sí que me gustaría que intentásemos al menos tener un mínimo de cordialidad; más que nada por tu familia, no quiero que nuestras rencillas sean motivo de disputa.

Pan titubea por un instante. No estaba del todo segura de si sus palabras eran sinceras, pero al menos había tenido el valor de ir a pedir disculpas por todo lo acontecido estos meses. Quizás no volvieran a ser amigos, pero sí que podría intentar tener dicha cordialidad, al menos delante de todos. Ella debía de pensar en ellos ante todas las cosas.

—Está bien— sacude la cabeza varias veces, reflexionando si había tomado la decisión correcta—, de todas formas, no quiero ir a entrenar, déjame sola.

—Como quieras, me alegro de que hayas aceptado intentar que nos respetemos al menos…

Es lo último que atina a decir el joven antes de salir del cuarto. Sin embargo, antes de salir completamente se fija en un punto concreto de la habitación: el libro que estaba encima de la cama. Frunce mucho el ceño al poder leer el título del mismo, pero se abstiene de hacer cualquier comentario. Intenta suavizar las facciones de su cara, para que Pan no se diera cuenta de lo que estaba haciendo.

Una vez que ha salido, la nieta de Goku cierra la puerta y se apoya en ella un largo rato. Después de semejante escena, tenía un auténtico lío de ideas. No obstante, no tiene mucho tiempo para pensar, ya que el ruido del teléfono la sorprende. Rápidamente se dirige hacia la mesa para atender la llamada.

—¡Pan, amiga!— la voz de Bra resuena en su oído como un eco— Tengo noticias nuevas.

—Envidio mucho tu entusiasmo al hablar ¿lo sabías? Pero por favor, no me dejes sorda.

—Perdona— se escucha de fondo una risita maliciosa—. Te informo que dentro de una semana habrá una fiesta de disfraces en mi casa, irá gente importante y quiero que vengas.

—Sabes que no me gusta disfrazarme Bra.

—Pero vendrá Trunks…

Minuto de silencio.

—Bueno, en ese caso…— se queda callada un momento, a lo que Bra replica impaciente esperando una respuesta— tendrás que dejarme algún disfraz, ¿no te parece?


Trunks estaba preparándose para la fiesta de esa misma noche. Al principio no tenía pensado ir, después de todo, era una de las tantas celebraciones que su madre solía organizar y no estaba muy animado para ello. No obstante, Bulma había insistido tanto para que fuese, que sólo le había dicho que iría para que no le diese más la tabarra.

Le había dicho a Marron que fuese con él. A su amiga la veía últimamente muy aburrida, y decidió invitarla para que se divirtiera un poco. En realidad, todos estaban demasiados raros, incluido él mismo.

Y para rematar, no contento con estar irascible, se había vuelto un degenerado. Desde que su amigo Goten y Pan habían tenido que vivir en la casa de sus padres, habían sucedido encuentros y sueños desafortunados con ésta última. ¡Incluso se había ido a vivir de nuevo a su apartamento porque no podía mantenerle la cara de la vergüenza! Menos mal que ellos habían vuelto a su casa.

Normalmente, no le gustaba estar en ese piso. Nunca lo reconocería delante nadie, pero a él le encantaba el calor del hogar, estar rodeado de gente, sobre todo de su familia. Y allí se encontraba tan solo y vacío. Desde hacía unos meses que se estaba sintiendo extraño… una sensación de melancolía y soledad le inundaba gran parte del tiempo y no sabía qué hacer para remediarlo. Anhelaba una paz interior que era incapaz de conseguir.

—Tengo que sacar todo esto que siento— hablaba consigo mismo—; no puedo seguir así, tengo que encontrar algo que me anime.

Mientras terminaba de acicalarse para salir, pensó un momento en Pan. Seguramente la vería en Capsule Corp, pero él estaba preparado para plantarle cara sin sentirse incómodo. Se acercaría a ella y hablarían con normalidad, y hacer como que nada de lo que había estado pensando —y soñado— hubiese ocurrido.

Los invitados ya habían empezado a llegar. En un momento todo el salón y el jardín de la casa de los Briefs estaban agarrotados. Bra y Pan esperaban en la puerta, charlando sobre los últimos acontecimientos. Hoy no hacía una buena noche que digamos, llovía a más no poder. Y Ni Goten ni Trunks habían llegado aún, y eso era algo que las irritaba.

—¡Estamos geniales!— grita Bra entusiasmada— Míranos, fijo que esta noche nos mirará más de uno.

—Tú siempre tan exagerada— Pan rueda los ojos mientras mira alrededor del salón— ¿de verdad va a venir Trunks?

—Ya te dije que sí mi dulce y sexy pirata— la chica de pelos azules le da unas palmadas en la espalda—, no seas tan impaciente.

Pan miraba a la puerta con una inquietud inusual en ella. En ocasiones normales, se controlaría y no mostraría demasiado sus sentimientos. Pero era solo escuchar el nombre de Trunks o saber que lo vería pronto, y todo el autocontrol se esfumaba por arte de magia. No podía negarse más que volvía a sentir cosas por él, o en su defecto, que jamás lo había olvidado. Mira que lo había intentado, e incluso hace una semana que estaba negándoselo, pero ya era un hecho y sólo tenía que aceptarlo con resignación.

Esperan varios minutos más, y al fin los susodichos hacen su aparición: Trunks iba disfrazado de caballero y llevaba puesto un antifaz, mientras que Goten iba de vikingo. Estaban tan asquerosamente apuestos que a las dos se les caía la baba.

Aunque la felicidad de una de ellas se le fue al caño demasiado pronto. El hermano de Bra iba acompañado de una rubia disfrazada de ninfa a la cual Pan no conocía. Y parecían muy cómplices el uno con el otro. De repente un calor inundó su cuerpo, ¡qué ilusa había sido! ¿Cómo iba a pensar que ella podría estar con él? Él la consideraría una cría, y eso no iba a cambiar nunca.

—¿Quién es esa mujer?— preguntó Pan con un hilo de voz.

—Es Marron, una vieja amiga de la infancia de Trunks— Bra se muestra algo desconcertada a verla del brazo de su hermano—; ¡pero qué fresca! No se conforma sólo con Goten, sino que además también sale con mi hermanito, y yo que pensaba que nos llevaríamos bien…

La hija de Gohan era incapaz de escuchar lo que decía Bra. Toda la cabeza le daba vueltas, y no ayudaba el hecho de que los tres chicos se estuvieran acercando a ellas, suponiendo que para saludarlas. Tenía ganas de irse de allí, de buscar una excusa, la que fuese para no seguir viendo aquello.

—Vaya, como es que unas mocosas están aquí— Goten es el primero en hablar.

—¿No te cansas nunca de molestar verdad?— es lo último que dice Pan antes de retirarse del lugar, dirigiéndose al puesto de bebidas no sin antes echar un mirada furibunda a Trunks y a su acompañante.

—Qué carácter, si sólo estaba bromeando— se rasca la cabeza confundido.

—Eh… bueno creo que no le ha pillado un buen día eso es todo— Bra también mira ceñuda a Marron.

—Vaya…—Trunks se muestra algo confuso por la actitud de Pan— quizás debería hablar con ella.

—No conozco mucho a esa chica, pero yo de ti dejaría que se le calmasen un poco los humos antes de hablar con ella Trunks— interviene Marron.

—Supongo que tienes razón— Bra la mira recelosa, aunque al girar su vista hacia el pelinegro cambia su tono de voz— ¿os importa que me robe a Goten un ratito?

—¿Eh?— el susodicho no tiene tiempo a replicar, ya que la adolescente prácticamente lo toma del brazo y lo arrastra con ella hacia la otra punta.

Sin mirar siquiera la cara entre asombro y diversión reflejados en los semblantes de Trunks y Marron, Goten se deja arrastrar por Bra hasta el centro del salón. Se sentía algo contrariado, ya que le resultaba entre extrañeza y entretenimiento el desparpajo de la muchacha.

—¿Bailamos?

—Qué remedio, si se podría decir que me has obligado a estar aquí contigo— suelta una carcajada.

Era su oportunidad, la música que estaban tocando era bastante lenta y tendría una excusa para bailar pegada a su cuerpo. Notaba a Goten muy contento, y eso era buena señal. Suponía que había aclarado las cosas con esa mujer, aquella que vio cuando los siguió el día del centro comercial.

Por un momento pensó en lo que había ocurrido ese día. Al aparecer 17 no pudo seguir escuchando la interesante conversación que estaban teniendo Goten y esa mujer. ¡Y le daba tanta rabia! Quería enterarse de más cosas, pero eso de momento iba a resultar difícil. Mejor no pensar en eso ahora, y en mucho menos en lo que le había propuesto 17, no… hoy era para disfrutar junto a ese hombre que la volvía loca.

—¿No vas a decirme nada sobre cómo estoy vestida hoy Goten?— decía Bra mientras se abrazaba más a él— No todos los días ves a una princesa.

—Por supuesto, estás muy guapa Bra— solo atina a decir.

No está demasiado contenta con su respuesta tan escueta, pero mejor no tentar a la suerte y seguir bailando. Después, llevaría a cabo su plan, era el todo o nada. Debía prepararse mentalmente para lo que venía. Y si las cosas no le salían como ella esperaba, bien podría acatar el plan b.


Tras haberse alejado del grupo hacía dos horas, Pan estaba en la mesa de bebidas, tomando sin control todo aquello que se le pusiera por delante. La noche iba a ser larga, ¡maldita fiesta! Y maldita Bra, que la había convencido para venir y tener que presenciar cómo Trunks presume de nueva conquista. ¿Amigos? Já, quien iba a creerse eso…

—¿Te encuentras bien?

Se voltea muy deprisa, ya que dicha voz la ha hecho sobresaltarse. Enfrente de ella se encontraba Trunks, observándola con una mezcla de incertidumbre y ternura infinita. No soportaba que la mirara así, y menos estando ella algo mareada por la cantidad de mojitos que se había tomado.

—Déjame en paz.

—¿Qué rayos te ocurre Pan?¿Estás disgustada por algo?—susurra mientras intenta quitarle la copa de la mano.

—No deberías preocuparte por mí, sino por tu "amiguita", ¿dónde te la has dejado?— replica dolida y tambaleándose un poco, sin dejar que le quitase la copa.

El hombre se muestra confundido, ¿por qué hablaba de Marron de forma tan despectiva si no se conocían? La chica estaba demasiado rara, y él quería descubrir que era lo que la perturbaba.

—Marron está por ahí, hablando y conociendo a la gente.

—Oh ya veo, así que te gusta exhibirla como si de una mona de feria fuese— deja la copa en la mesa y empieza a aplaudir—; bravo, no me esperaba menos.

—¿De qué demonios estás hablando?— sus ojos se abren como platos— Mira no sé qué te pasa, pero estás insoportable, deberías dejar de beber, no tienes edad aún.

—Creo…creo que me voy a ir ya— aún tambaleándose, empieza a dirigirse a la entrada de la casa para irse cuanto antes de allí—; que te vaya bonito.

Trunks estaba completamente atónito. ¿Qué narices había sido eso? Si no estuviera demasiado loco juraría que Pan le había hecho una escena de celos. Pero eso no era posible, no tenía ningún sentido. Antes de que pudiese pensar en nada más, decide seguirla para intentar pararla. No podía salir de la casa sola, y mucho menos por cómo estaba lloviendo afuera.

Lo mejor sería llevarla a su casa, aunque no sabía si era una buena idea. No era demasiado aconsejable que Gohan la viese en el estado en que iba, y mucho menos en una fiesta donde tanto su tío como él habían estado allí. Lo tacharía de irresponsable por haber dejado que se emborrachara de esa manera.

Cuando llega a la puerta ve que Pan no está por ningún lado, así que pensó que lo más seguro es que ya hubiese salido a la calle. Abre la puerta rápidamente y se la encuentra allí, en medio de la entrada mirando fijamente el cielo nublado, mientras que fuertes gotas de lluvia le empañan la cara. En el poco tiempo que había estado allí, ya se había empapado lo suficiente para coger una pulmonía.

—¡Pan!— se acerca a ella y la toma por los hombros, pero ella no parece importarle.

Ella sólo gira la cabeza lentamente, sin hace ningún otro movimiento. Se queda varios minutos observándole, apenas escucha lo que Trunks le está diciendo. Su cabeza le daba vueltas sobremanera, sabía que se había pasado un poco con la bebida, pero eso no le importó en absoluto.

—¡Suéltame!— intenta forcejear con él, pero obviamente no puede hacer nada contra la fuerza de Trunks y su brazos se relajan— Quiero irme a mi casa…

—Dime qué carajos te ocurre, ¡tú no eres así!— estaba realmente preocupado al verla en ese estado sin razón aparente.

—No tienes por qué preocuparte por mí.

—¿Cómo no me voy a preocupar? Eso es algo inevitable— replica enfadado y algo dolido.

—¿Por… por qué ella sí y yo no?— cambia de tema abruptamente. Apenas fue un leve susurro, pero fue lo bastante audible para que la escuchara.

—No sé a qué te refieres.

En realidad si sabía a qué se estaba refiriendo, pero no quería aceptarlo. Pan estaba celosa de Marron, y esos celos estaban haciendo que se comportara de una forma inmadura e irracional. Tomando un poco de aire, intentaba tranquilizarse para poder hablar con ella. ¡Él no podía seguir fingiendo que allí no pasaba nada!

—Sí que lo sabes, no hay que ser muy despierto— le lanza una mirada llena de odio—. El perfecto e impecable Trunks, mi amor de infancia y adolescencia; siempre tan imposible, tan inalcanzable.

No podía estar hablando en serio, de verdad que no. Deseó por un momento, aunque fuera breves instantes, que supiera de verdad el cúmulo de ideas que se le pasaban por la cabeza en ese último tiempo en que ella estuvo en la casa de sus padres.

—Yo…

—Ojalá no fuera una chica tan gris y simplona, ni que nuestras familias se conociesen. Fijo que, si fuera más guapa e interesante, no tardarías ni cinco minutos en estar conmigo— sentenció cerrando los ojos para evitar llorar.

—¿Eso es lo que de verdad piensas?

Cuando iba a replicar diciendo que pensaba cosas horrorosas de sí misma, Trunks acorta las distancias impuestas entre ellos para juntar sus labios. Pan abre los ojos de la impresión, aunque no se queja, más bien se aproxima unos cuantos centímetros para estar más cerca de él y profundizar el beso.

¿Por qué la besaba? ¿Por qué sentía la imperiosa necesidad de atraerla más a su cuerpo?

No entendía por qué diantres lo estaba haciendo, si hoy iba a ser un día completamente normal. Todos aquellos pensamientos que le habían estado torturando se suponía que debían de haber desaparecido… pero escuchar a Pan decir que ella no le atraía le había afectado de sobremanera. Él siempre había sido una persona cuerda y calmada, pero estar frente a ella le hacía perder el control.

No obstante, había decidido dejarse llevar, aunque fuera por una sola vez, aunque estuviese mal lo que estaba haciendo. Al fin y al cabo, todo lo que se había propuesto hacer para hoy se lo habían llevado los demonios.


Goten se encontraba en la sala de estar. Quiso alejarse por un momento del bullicio de la gente, para estar un rato solo. Y más que nada, porque estaba cansado de tanto bailar; Bra no lo había dejado descansar ni un minuto. Menos mal que puso la excusa de ir un momento al baño, porque si no iba a estar en la pista mucho tiempo. Sin embargo, su tranquilidad se ve trastornada al escuchar como alguien entraba a la sala.

—Así que estabas aquí, mira que he estado intentando buscarte por todas partes. Esta casa es tan grande que me pierdo— Marron hace su aparición mientras se acerca a donde estaba él.

—Quería tener un momento de tranquilidad eso es todo.

Para Goten, Marron estaba realmente linda esa noche. Su disfraz era muy sencillo, pero ya se había dado cuenta que más de uno se había fijado en ella al llegar al sitio. Apenas habían tenido contacto, sobre todo porque él desde hacía un tiempo la evitaba demasiado. El mes pasado se había prometido que por mucho que le gustara, debía alejarse de ella antes de que las cosas pasaran a mayores. Aunque le estaba costando, ya que ella insistía en estar con él.

—¿Sabes? Tenía ganas de hablar contigo de hace tiempo— la mujer se mostraba algo nerviosa, tenía sus manos unidas y la cabeza cabizbaja.

—Bueno tú dirás, soy todo oídos—se mostraba totalmente interesado, aunque algo incómodo por la cercanía.

—Siento curiosidad por una cosa en concreto, aunque no sé cómo abarcarlo— respira profundamente—. El tiempo que llevamos siendo amigos te has comportado de una forma y ahora pareces diferente, eh…—no sabía cómo seguir el tema.

—Es cierto que he estado algo distante contigo—se acerca para quedar a pocos centímetros de ella—, pero no puedo decirte el por qué.

—Creo que sé que es lo que te pasa— replica sonriendo.

Sin timidez por delante, Marron disipa todas las distancias y le planta un beso al pelinegro. Era un beso muy apasionado, excitante y ardiente. Ella le había rodeado los brazos en su nuca para profundizarlo más aún.

Los sentidos de Goten se disiparon por un momento, y ciertamente estaba disfrutándolo, pero una voz interior le dijo que parara. Sin previo aviso, se separa violentamente de ella, alejándose un poco de su cercanía y mirándola con algo de pánico. La respuesta de Marron era bastante confusa, ciertamente no se esperaba esa reacción de parte de su amigo.

—¿Hice algo malo?— la chica se veía confundida.

—Por favor Marron, esto no lo vuelvas a hacer— intentaba recuperar algo de aire mientras miraba su cara de decepción.

—Yo pensé que te gustaba, todo este tiempo…

—Lo siento, mira me gustas mucho, nos lo pasamos bien y eres una chica estupenda, pero…— cada palabra que soltaba era como una navaja clavada en la espalda. Sabía que se iba a arrepentir mucho de esto.

—¿Es por otra mujer?— él no contestó y eso fue suficiente para ella— Ya veo…

Hubo un silencio muy incómodo después de eso. Él intentó animarla, diciéndole que era alguien espectacular y que cualquiera con dos dedos de frente se moriría por estar con ella. Pero no se dejó, se alejó aún con una sonrisa forzada tras preguntarle si esto cambiaría su amistad. Al menos se tranquilizó al confirmarle que eso no iba a cambiar nunca.

Tras ver que Marron ha salido de la sala, se sienta en uno de los sillones y se tapa la cara con las manos. Hoy no era un buen día, aunque sabía que había hecho lo mejor, no se sentía demasiado bien.

No se da cuenta de que alguien está frente a él, observándole con escrutinio y detalle. La chica había visto salir a la rubia, así que decidió entrar y verificar si Goten estaba allí, aunque por la cara que le había visto a Marron, no parecía que hubiesen tenido una amena conversación.

—¿Goten, te encuentras bien?

—Ah, eres tú Bra— levanta la cabeza y la ve frente a él, parecía algo consternada—. No me pasa nada, sólo necesitaba estar un rato a solas ya sabes.

—Vaya… entonces mejor será que te deje tranquilo y que hablemos otro día— con desánimo, se da la vuelta para dirigirse hacia la salida del cuarto, pero Goten la frena tomándola del brazo.

—¿Tenías algo importante que decirme?

Bra tragó saliva nerviosamente. Si tenía cosas que decirle… ¡demasiadas cosas diría ella! Pero no sabía cómo empezar, todo era demasiado difícil de explicar. Tenía que jugársela, a lo mejor si ella le decía directamente que le gustaba podría tener una oportunidad con él. Si las cosas se ponían feas, ya sabría lo que tendría que hacer.

—Yo quería decirte algo muy importante, aunque supongo que ya te habrás dado una idea debido a mi comportamiento de estos meses.

—Ciertamente te has estado comportando muy raro, pero yo siempre he pensado que solo querías jugar un poco conmigo, ¿no es cierto Bra?— con el brazo la rodea los hombros en señal de ternura.

—¡Nunca te enteras de nada!— se aparta bruscamente y lo mira enfurecida— Por supuesto que no quería jugar contigo, ¿acaso tengo que poner un cartel en mi cara para decirte que estoy enamorada de ti? ¿Qué todos esos acercamientos era para que por tan sólo una vez me miraras?

El cerebro de Goten se paró en seco durante varios minutos. No era capaz de pensar en nada, ¡lo que acaba de decir Bra debía ser una broma! Debía de serlo, si no, las cosas iban a ponerse complicadas y muy feas. Dios mío, ¿por qué todo últimamente le salía tan mal?

—¿Acaso yo no te gusto nada, en absoluto?— la adolescente estaba a punto del llanto— ¿Por qué no eres capaz de mirar más allá de la hermanita de tu mejor amigo?

El hombre seguía estático, incapaz de reaccionar o de decir algo. Reconocía que era verdad que se había fijado en más de una ocasión en ella, sobre todo el día de Navidad, cuando le susurró a Trunks eso de que le haría un favor si no fuera su hermana ni menor de edad. Incluso ahora, en esa fiesta se había fijado. Lo único inocente que llevaba era la corona de princesa en la cabeza, porque el vestido era de todo menos infantil, con ese corsé tan ceñido al cuerpo… debía parar de pensar en eso, se estaba desviando del tema. ¡Jamás pensó en tener nada con ella por dios! ¿Qué diría Trunks? Y sin contar con Vegeta… con sólo imaginarlo le entraban escalofríos.

—Oye Bra, no sé qué decirte a eso, me has pillado completamente por sorpresa— no es capaz de sostenerle la mirada—. Pero debes comprender que esto no puede ser.

—¿Y por qué no? Ya soy mayorcita para saber con quién quiero estar.

—¿Y tu familia? ¡Tu hermano es mi mejor amigo! Aparte, eres una niña todavía…

—¡Ya te dije que no lo soy!— grita ofuscada— Este no es el cuerpo de una niña Goten, y tú lo sabes.

—Vale es cierto, no lo eres— está empezando a sudar por los nervios—, pero hay demasiadas cosas que…

—Sólo dime una cosa y te dejaré en paz, ¿te atraigo o te soy completamente indiferente?

Este era el momento de la verdad, si le decía que no todo acabaría. Esta vez hablaba muy enserio, y Goten se estaba dando cuenta de ello. Debía mantenerle la mirada y no amedrentarse, esperando lo que fuera lo que le dijese.

El hombre se quedó varios minutos callado, asimilando la información y todo lo que iba a decir en ese momento. ¿Ella quería sinceridad? Al final se arrepentiría de lo que diría, ¿pero acaso había dicho algo coherente esa noche?

—No me eres indiferente— soltó.

Y tan sólo con esa respuesta, a Bra se le abrió el cielo de par en par. No todo estaba perdido, pero aún no había ganado del todo. Sabía que para tener definitivamente a ese hombre a sus pies necesitaba ayuda. Ella se quedaría con él al precio que fuese.

Pensó en 17 y en su propuesta; después de lo que le había dicho Goten, no le pareció tan mala idea aceptarla, al fin y al cabo, sólo era un juego. Un juego que beneficiaría a los dos.