Galaxy Angel – La novelización

Por Fox McCloude

Disclaimer: Galaxy Angel y todos sus personajes son propiedad de BROCCOLI. Todos los derechos reservados.


Confiando tu espalda (9-2)


Después de completar el reabastecimiento, el Elsior prosiguió con el viaje hacia Transbaal según lo planeado. Afortunadamente, hasta ese momento habían logrado avanzar sin ser interceptados por la flota enemiga, y los saltos por Chrono Drive les permitieron ganar tiempo. Si todo marchaba sobre ruedas, seguramente deberían llegar a la Luna Blanca en un par de días más.

No obstante, Takuto sabía que no podía quedarse tranquilo. Debía permanecer alerta ante cualquier señal de la flota de Eonia, ya que estaba seguro de que, como mínimo, habría enviado a alguien a perseguirlos, si es que no hubiera decidido hacerlo personalmente. Esperaba no tener que confrontarlo hasta que ya estuvieran preparados con la nueva arma para el Elsior, aunque con suerte, si se había quedado en la Luna Negra, tendrían algo más de tiempo ya que esa enorme masa de destrucción era mucho más lenta para desplazarse por obvias razones.

Entre cada Chrono Drive, tenían que permanecer por un tiempo en el sector para poner a descansar los motores, antes de dar el siguiente salto. Y esta vez no sería la excepción.

– Reportando. El radar y las sondas automáticas no detectan ninguna actividad inusual. – informó Coco.

– Entendido. – asintió Takuto, feliz de oír buenas noticias. – Desde que hicimos el reabastecimiento, todo ha resultado bien.

– Si podemos pasar entre las dos áreas gravitatorias que tenemos en frente, podremos tomar el siguiente Chrono Drive. – agregó Almo. – Después de eso estaremos directo en la puerta de Transbaal.

– Aunque las cosas parecen ir demasiado bien. – dijo Lester cruzándose de brazos. – Esperemos que continúe así.

Takuto le echó una mirada a su colega, que parecía estar pensando demasiado. Esperaba que no fuese a echarles mala suerte encima con ese comentario, ya que él esperaba que pudieran llegar a la Luna Blanca sin toparse de nuevo con el enemigo.

– Ah, tenemos contacto de naves automatizadas. – dijo Coco, tecleando sobre su consola tras recibir una señal. – Se aproximan desde el cinturón gravitatorio frente a nosotros. Una de nuestras sondas ha detectado un objeto desconocido en ese curso. Parece un satélite artificial, pero su tamaño... ¡ah!

La reacción alarmada de Coco puso a todos en el puente sobre aviso. Por lo visto su tranquilidad acababa de llegar a su fin, y efectivamente la operadora del radar terminó confirmándolo.

– ¡Detecto una reacción de alta energía proveniente del satélite!

– ¿Qué dijiste? – exclamó Lester. Coco se quedó callada cuando la señal pareció cortarse y sólo apareció estática en su pantalla, tardándose unos segundos en volver a hablar.

– ... Hemos perdido contacto con la sonda...

Takuto y Lester se miraron mutuamente. No necesitaban decirse nada, ambos supieron exactamente lo que significaba. Lester fue quien tomó la palabra:

– ¿Era un satélite de la flota de Eonia?

– Así parece. – afirmó Coco. – Según los últimos datos que transmitió la sonda, parece tratarse de un satélite de ataque de la Luna Negra.

– Es decir que nos han puesto una barricada. – dijo Lester. – Sin embargo, ¿cómo pudo derribar a la sonda apenas la detectó?

– Un satélite de ataque de largo alcance... esto será un gran problema. – comentó Takuto preocupado.

– Hay un desvío que podríamos tomar para rodearlo... pero nos haría perder mucho tiempo. – dijo Almo.

– No, eso no es una opción. – dijo Takuto. – Si lo hacemos, la Luna Negra llegará a Transbaal antes que nosotros. Tendremos que pasar por encima de él.

– ¿Pero cómo haremos eso? – preguntó Lester. – Un disparo de largo alcance podría derribarnos antes de que nos demos cuenta. No será fácil pasarle por encima.

– ¡Comandante! – exclamó Coco de repente. – ¡Una flota se aproxima por detrás de nosotros!

– ¡Maldición, nos atraparon! – exclamó Lester.

– Entre las naves estoy detectando el crucero de batalla de esa mujer llamada Sherry contra la que peleamos antes. – continuó informando Coco. – Parece ser su nave insignia. ¡Y detrás de ella vienen aproximándose los cinco cazas de alta velocidad!

– ¿Cinco cazas? ¿Esos tipos de nuevo? – dijo Lester. Seguramente debía tratarse otra vez de los Hellhounds viniendo por más.

– Son muy persistentes, les concedo eso. – dijo Takuto con algo de resignación. Rápidamente tomó aplomo y dio una orden. – ¡Por ahora, máxima velocidad, tenemos que alejarnos de ellos!

– ¡Espera! – lo detuvo Lester. – Si hacemos eso podríamos meternos en el rango del satélite de ataque.

– Ah, cierto... ¿y si damos la vuelta y atacamos a la flota? – preguntó Takuto.

– Podríamos hacerlo, pero el satélite podría atraparnos en un movimiento de pinza. – señaló Lester.

Takuto apretó los dientes. En esta situación, sin importar el camino que tomaran estarían atrapados y en desventaja. Se puso a pensarlo mucho, y sólo le vino un plan a la mente. La única forma de salir de esto, aunque arriesgada, era atacar por ambos flancos, tanto al satélite como a la flota, lo cual implicaba tener que dividir sus fuerzas.

– De acuerdo. Habrá que dividirnos. – propuso. – Mientras la fuerza principal se enfrenta a la flota enemiga, el otro grupo tendrá que asegurar nuestro escape.

– Pero la flota enemiga no es tan débil como para que dividamos nuestras fuerzas. – señaló Lester. Takuto gruñó, pero todavía no se iba a resignar.

– Tal vez, si enviamos a un solo Emblem Frame a atacar el satélite...

– ¿Crees que podría enfrentarse solo a ese satélite? – preguntó Lester. – ¡Eso es imposible!

– Lo entiendo, pero en este momento es la mejor opción que tenemos. – señaló Takuto.

– Supongo que tienes razón. – admitió Lester resignado. – Entonces, ¿a quién vas a enviar?

Takuto se puso a pensar en ello. En papel sonaba sencillo, pero no era una decisión para tomar a la ligera. Necesitaba tiempo, sin mencionar discutirlo con la Brigada Angel.

– Entremos en Chrono Drive por treinta minutos. – ordenó. – Aunque no vayamos a ninguna parte, necesito ese tiempo para pensar. Y también, traigan a la Brigada Angel a la habitación del comandante. Necesito oír las opiniones de ellas también.

– ... Entendido. – respondió Lester.

...

Minutos más tarde, ya con toda la Brigada Angel reunida, Takuto les explicó la situación, y su plan para salir de ella. Las cinco pilotos escucharon atentamente, y ninguna dijo nada hasta que finalmente terminaron de asimilarlo. Hablando desde un punto de vista estratégico, era su mejor opción, pero aún quedaba un problema por resolver.

– Ya veo... – dijo Forte finalmente, rompiendo el silencio. – Entonces, ¿una de nosotras tiene que ir a destruir el satélite de ataque de largo alcance?

– Así es. – asintió Takuto. – Por eso las llamé a todas.

– Mientras estemos en Chrono Drive no hay que preocuparnos por ser atacados. – dijo Lester. – Sin embargo, si no iniciamos la operación apenas hagamos Drive Out, será demasiado tarde.

– Sólo podemos permitirnos enviar a una persona a destruirlo. – dijo Takuto. – Será una misión muy difícil y peligrosa.

– ... Una misión crítica e importante... – murmuró Vanilla.

– ¿No sería posible enviar al menos a dos personas? – preguntó Mint preocupada. – Es demasiado para que lo haga una sola.

– No, a juzgar por el tamaño de la flota hostil, necesitaremos al menos cuatro naves para defender al Elsior. – dijo Takuto.

– ¿Ya decidiste quién irá por el satélite? – preguntó Milfie. – ¿Elegiremos al azar?

– Mira tú, algo tan importante como esto no se puede decidir a la suerte, ¿verdad? – la regañó Ranpha.

– No tenemos mucho tiempo, así que quería preguntarles a ustedes quién creen que sería la más adecuada. – dijo Takuto.

– Pero aun así... – dijo Ranpha, casi suspirando.

Todas las Angels se miraron entre sí. Claramente estaban sopesando sus opciones, pero ninguna parecía pensar que podría hacerlo. Takuto estaba siendo lo más honesto que podía al hacerles ver exactamente en qué se estaban metiendo, y por eso pensó que sería mejor dejar que ellas lo decidieran. Sin embargo, era plenamente consciente de que antes necesitaron el esfuerzo combinado de todas para poder derribar un solo satélite, y aunque pudieron después contra varios, en ese momento contaban con las alas de los Emblem Frames. Y no había garantía de que volvieran a aparecer de nuevo ahora, aunque las necesitaran.

– En ese caso, yo iré. – dijo Forte dando un paso al frente delante de las demás, y hablando con determinación.

– ¿Eh? ¿Tú, Forte? – exclamó Takuto.

– Piensa en las características de la nave que necesitamos para esta misión. – dijo la pelirroja. – Creo que yo soy la más adecuada.

– ... En ese caso, déjame que te acompañe. – dijo Vanilla. – El Harvester puede reparar tus daños si te disparan...

– No, necesitamos tener al resto protegiendo al Elsior, o será el final. – señaló Forte. – Esto tiene que hacerlo una sola nave.

– En ese caso, ¿qué tal si lo hago yo? – propuso Milfie. – Si mi suerte es buena, ¿no creen que podría ir por él y derribarlo rápidamente?

– Eso sería bueno, pero si tu suerte se va por el otro lado, entonces sería un desastre. – dijo Forte. – Lo que necesitamos para esta misión es tener la certeza de poder derribar ese satélite.

– ¿No bastaría con evadir los ataques? – intervino Ranpha. – El Kung-Fu Fighter sería lo bastante rápido para...

– Ya que su armadura es ligera, bastarían dos o tres ataques para acabar con el Kung-Fu Fighter. – la interrumpió Forte. – Necesitamos a alguien que pueda derribarlo a larga distancia.

– Si hay que disparar a larga distancia, el Trick Master es el más adecuado. – propuso Mint. – Por favor déjamelo a mí.

– El Happy Trigger tiene casi el mismo rango de alcance. – señaló Forte. – Sin mencionar que también tiene la mejor armadura, así que no caerá con unos cuantos ataques. Tiene el rango suficiente para oponerse al enemigo, y el poder de fuego para derribarlo rápidamente. Cuando piensas en ello, ¿el Happy Trigger no es la opción obvia?

– Eso es cierto, pero... – quiso decir Takuto, pero se le hizo un nudo en la garganta. Parecía ser que Forte no estaba considerando del todo las implicaciones, pese a que sus argumentos eran totalmente válidos.

– De hecho, la simulación de la computadora indica que el Happy Trigger tiene la mayor probabilidad de éxito. – dijo Lester, mirando en su terminal.

– ¿Ya lo ven? – dijo Forte con una gran sonrisa.

– ¡Pero será muy peligroso, Forte-san! – exclamó Milfie. – ¡Esa estrategia no es justa! ¡Ay!

– Milfie, no hay lugar para decir que algo es justo o no en una guerra. – la regañó Forte, después de darle un golpecito en la cabeza con su fusta. – Lo único que importa es que este es el mejor plan para asegurarnos que todos sobrevivan. Y además, los otros cuatro Emblem Frames tendrán la tarea más importante, de proteger al Elsior.

– Eso ya lo sé, pero... – Milfie se frotó la cabeza, y luego se llevó la mano al pecho, como si le oprimiera. Forte la ignoró y continuó hablando, esta vez volteándolo a ver a él.

– De todos modos... no es nuestro trabajo decidir el plan.

Takuto se quedó en silencio por un momento. Todos los argumentos de Forte eran lógicos y no tenía ninguna forma de refutarlos. Pero aun así, algo en él le impedía tomar esa decisión. Hablando como comandante, sería una decisión totalmente racional, pero otra parte de él lo estaba reteniendo.

– ... Aún queda algo de tiempo antes del Drive Out. – les dijo finalmente. – Hasta entonces, déjenme pensarlo un poco...

– Takuto... – susurró Forte.

– Por ahora, pueden retirarse. – les dijo.

Las Angels le echaron una última mirada, pero finalmente obedecieron y se marcharon. Lester tardó un poco más, pero también entendió que Takuto necesitaba estar solo para pensar en esto, así que también salió.

El Comandante se sentó en su sofá. Por un lado, sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Por el otro... no le gustaba, por las implicaciones que cargaba consigo.

– "Para que sobrevivamos a esta pelea, tendré que arrojar a Forte de cabeza al peligro..." – pensó.

Sabía que era el mejor plan, sin embargo... él no quería que ella lo hiciera. Eran sólo sentimientos personales, pero como Comandante, tenía que anteponer sus responsabilidades a sus sentimientos, por el bien de toda la tripulación. ¿Qué se suponía que debía hacer?

Después de pensarlo por un rato, decidió que tenía que hablar con Forte personalmente. Tenía que saber lo que ella pensaba de esto, cómo se sentía realmente...

Aún tenían quince minutos antes de salir del Chrono Drive. Se puso de pie y salió de la habitación, dirigiéndose hacia el elevador y luego hacia el bloque D. Conociendo a Forte, seguramente la encontraría en la sala de tiro.

– ¿Forte? – llamó al entrar. – ¿Estás aquí?

– Sí, aquí estoy. – respondió ella, saliendo de detrás de un estante de armas. Estaba sonriendo, pero en cuanto lo vio, su sonrisa se apagó un poco. – Por lo que parece, aún no has tomado una decisión, ¿verdad?

– No es tan fácil... – dijo él. – Forte, ¿cómo puedes estar tan calmada?

– ¿Recuerdas el oden que me invitaste? – dijo ella, volviendo a sonreír. – Esta es la paga.

– ... Oye, no quiero que arriesgues tu vida por algo tan nimio. – replicó Takuto. Forte se rio sonoramente.

– Tranquilo. Si soy yo la que estoy arriesgando mi vida, ¿por qué te asustas?

– Por favor, no bromees con eso. – le dijo él en tono muy severo. – Forte, ¿acaso no tienes miedo?

– ¿Cuál es el punto? – dijo ella encogiéndose de hombros. – Es imposible no arriesgar la vida en una guerra, ¿verdad? Siempre ha sido así.

– Sí, pero... esto es mucho más peligroso de lo usual.

– Si puedo disminuir aunque sea un poco el riesgo, ¿no debería ir? – preguntó ella, sin dejar de sonreír. – Dime, Sr. Comandante, ¿no crees que te he entrenado lo suficientemente bien como para poder superar esto?

– ¡No seas tan egocéntrica! – le gritó él, ya incapaz de contenerse. Ella también pareció sorprendida, y lo miró perpleja por su arrebato.

– ¿Takuto...?

– Yo... – Takuto respiró por un momento y trató de recuperar la calma. – Forte... no quiero que vayas. ¿No me lo dijiste antes? No debes tomar tu propia vida tan a la ligera. Es tu responsabilidad asegurarte de no poner triste a nadie. ¡Valórate más, por favor!

Forte lo miró fijamente sin decir nada por unos segundos. Ya lo había dicho, pero no sabía qué efecto tendría en ella. La pelirroja se enfurruñó; parecía que no le gustó nada que él le hubiese dado la vuelta a las mismas palabras que le dijo antes.

– El Takuto que conozco no antepondría sus sentimientos personales a su misión...

Takuto tragó saliva. Debería haberlo esperado de ella; después de todo siempre había sido una mujer muy seria en el tiempo que llevaba de conocerlo. Seguro estaba decepcionado de él por lo que le dijo, y no podía culparla.

O eso pensó, hasta que ella repentinamente suavizó su expresión y volvió a sonreír.

– ... No. Tal vez la que se está dejando llevar por sus sentimientos personales soy yo...

– ¿Eh?

– Actué como si tuviese argumentos delante de todas. – continuó. – Pero en realidad... no estaba pensando nada de eso.

– ¿Qué... qué quieres decir? – preguntó él. Aun después de todo lo que había dicho, y cómo derribó los argumentos de las demás Angels cuando intentaron ofrecerse de voluntarias para la misión, ¿no estaba hablando en serio?

– Quiero ser yo la que haga esto. – respondió Forte, con la mano en el pecho. – Por ti, sería capaz de saltar hacia el lugar más peligroso del universo. Deseo proteger al hombre del cual me enamoré. No puedo dejarle esa responsabilidad a nadie más... eso fue lo que pensé.

– El hombre... ¿del cual te enamoraste...? – Takuto sintió que el corazón se le aceleraba. ¿No estaba refiriéndose a...?

– Por supuesto, hablo de ti, Takuto. – confirmó Forte, en tono muy serio. – Por ti, soy capaz de poner mi vida en riesgo, para hacer cualquier cosa.

– Forte...

Takuto miró fijamente a la pelirroja, a esos profundos ojos azules suyos. Cuando la conoció, parecía que le gustaba usar su buena apariencia y encanto de mujer madura para bromear, algo que él realmente encontraba atractivo. Pero no se imaginó que realmente se fuese a tornar en algo serio hacia él ni mucho menos. No había ni un ápice de duda o mentira en su expresión, ni en las palabras que acababa de decir.

Finalmente, Forte rompió el silencio con una risita, pero no era para decir que estaba bromeando. Todo lo contrario, sirvió para terminar de disipar la tensión entre ambos.

– Perdóname, eso fue muy egoísta de mi parte. – le dijo. – Pero de cualquier manera, la decisión es tuya. Es obvio que ninguno de los dos puede dejar de lado sus sentimientos personales en esto.

Takuto suspiró. Como siempre, Forte era capaz de leerlo como un libro abierto, y supo exactamente lo que tenía que decirle. Aunque hubieran estado juntos por poco tiempo, a veces era como si lo conociera mejor que él mismo. Y siendo honesto consigo mismo, esa era otra de las cualidades que más le atraían de ella.

– Forte, yo...

– Ya no tenemos tiempo. – lo interrumpió ella. – Toma la decisión ahora, Takuto...

– Está bien, yo... – El joven comandante sintió de nuevo ese nudo en su garganta. Tenía las palabras, pero estas se resistían a salir. Respiró profundamente y, mandando toda semblanza de raciocinio al diablo, las dijo finalmente. – Yo... confiaré en ti. Creeré en ti, en el Happy Trigger y en tu experiencia y capacidades. Y... en tus sentimientos.

– Gracias. – La sonrisa de Forte volvió, y más grande que antes. – Por eso eres mi comandante.

– Sin embargo, no quiero que tires tu vida por la borda. – le dijo él severamente. – Me hace feliz que estés dispuesta a arriesgarte para protegerme, pero lo mismo se aplica para mí. Yo también... deseo proteger a la mujer que amo.

– Jeje, me da mucho gusto oír eso. – dijo ella. – Sí, lo entiendo. Te prometo que no voy a morir.

– Más te vale, no tienes mi permiso para morir. – dijo él, sintiendo que podía devolverle la sonrisa al fin. – Hay muchas mujeres hermosas en el Elsior, podría olvidarme de ti si no vuelves.

Por supuesto, no decía eso en serio. Le dolería sobremanera si ella muriera, y dudaba mucho que lo superase. Sólo pensó que quizás hacer una pequeña broma serviría para aliviar la tensión. Forte sin embargo no dejó de sonreír ni lo regañó por ese comentario. Por el contrario, parecía haberse dado cuenta de que sólo era una broma.

– Jajaja, qué problema contigo. Qué hombre tan poco confiable. En ese caso, tendré que hacer este trabajo rápido para volver, y con eso mantener un ojo sobre ti todo el tiempo. – le dijo guiñándole el ojo.

Takuto se rio. Eso podría ser un problema, pero por otro lado, tenerla a su lado todo el tiempo tendría también muchas ventajas. No podría hacerle ascos a la compañía de una mujer tan hermosa como ella. Todas las mujeres en el universo a cambio de Forte no parecía un mal trato, si lo pensaba bien.

...

A diez minutos de que concluyera el Chrono Drive, Takuto reunió a toda la Brigada Angel en el puente para comunicarles su decisión. Como estaban cortos de tiempo y tendrían que empezar a pelear apenas salieran, decidió que lo mejor sería ser breve y decirles a todas que procederían con el plan tal cual y como lo habían discutido. Es decir, Forte iría adelante para atacar el satélite y despejarles el camino, mientras el resto se quedaban atrás para proteger al Elsior.

Sobra decir que las otras cuatro pilotos estaban muy sorprendidas con su decisión.

– Takuto-san... no puedo creer que realmente planees enviar a Forte-san sola. – dijo Milfie. – No estarás hablando en serio, ¿verdad?

– No, tal como lo discutimos, Forte irá sola a destruir el satélite de ataque. – dijo Takuto en tono firme. Su decisión ya estaba tomada, y no iba a echarse atrás.

– ¡No, no puedes...! – exclamó Milfie, mirando a Forte que simplemente mantuvo su semblante serio sin decir ni una palabra.

– En serio... – dijo Lester. – Bueno, apoyaré tu decisión.

– ¡Hey, esperen un segundo! – intervino Ranpha. – ¡Yo me opongo a esto! ¡Ay!

– El comandante ya tomó su decisión. – le dijo Forte, después de darle con su fusta en la cabeza. – No lo cuestiones, Ranpha.

– Pero, Forte-san...

– Ya está decidido. – continuó Takuto, interrumpiendo a la rubia, antes de adoptar un tono autoritario. – Brigada Angel, permanezcan en espera en sus Emblem Frames. Apenas salgamos de vuelta al espacio normal, Forte saldrá antes que el resto.

Miró a la pelirroja, sabiendo perfectamente lo que estaba pensando. Había elegido poner su fe en ella, y no iba a retractarse ahora. Era la única a quien podía confiar esta importante misión.

– Teniente Primera Forte Stollen, ¡tu misión será destruir el satélite de ataque enemigo!

– ¡Sí, señor! – Forte hizo el saludo militar. – ¡Teniente Primera Forte Stollen, lista para despegar!

– Forte-san... – murmuró Mint en tono preocupado.

– Estaré bien. – le aseguró Forte. – En serio no creen que voy a morir tan fácilmente, ¿verdad?

– ... Por favor, ten cuidado... – dijo Vanilla.

– Sí, ustedes también. Bien, me marcho al hangar de inmediato.

Y sin decir más, Forte giró sobre sus tacones y salió del puente. No había sido una decisión sencilla, y seguía sin gustarle la idea de enviarla a arriesgarse. Pero Takuto entendía que ambos tenían un deber que cumplir, y sabía que ella no rompería su promesa de no morir en esta batalla.

– Forte-san... ¿en serio va a estar bien? – preguntó Milfie.

– ¡Takuto, eres horrible! – Ranpha se le fue encima, agarrándolo del cuello de la camisa. – ¡No puedo creer que seas tan desalmado!

Takuto miró fijamente a la rubia, cuyos ojos parecían arder en llamas de la rabia. Pero aunque sabía que ella era capaz de golpearlo con fuerza, no se dejó intimidar. En ese momento, él era el comandante, y seguiría manteniendo su temple como tal. Esto pareció amilanar a Ranpha, que lo soltó, pero aún seguía manifestando su descontento.

– Pensé que te gustaba Forte-san porque la invitaste al baile. ¡¿Y ahora estás enviándola a una misión donde podrían matarla?!

– No, Ranpha-san. – intervino Mint, que por algún motivo estaba sonriendo. – Antes, los sentimientos que fluían entre ambos no eran para nada así.

– ¿Eh? – Ranpha parecía sorprendida.

– Takuto-san y Forte-san, ambos confían plenamente uno en la otra. – señaló Mint. – Como si sus corazones fuesen uno solo...

– Sus corazones... ¿en serio? – preguntó Ranpha, perpleja. – No me había dado cuenta...

– ¿Ohh, así que era eso? – Milfie también sonrió, recuperando su semblante alegre de siempre. – Vaya, qué envidia, jejeje.

– ... Cuando se trata de la gente, no es fácil juzgar los deseos complicados... – dijo Vanilla.

– Ah, *ejem*. – Takuto se aclaró la garganta, sacando a todas las Angels restantes de su trance sentimental. – Como sea, todas deben reportarse al hangar. Recuerden que la flota enemiga nos estará esperando.

...

Los minutos restantes antes del Drive Out parecieron alargarse mientras Takuto esperaba el momento de la verdad. Mejor empezar de una vez, ya que una vez que entraran en el fragor de la batalla no tendría tiempo de sentir dudas o retractarse. Sólo habría un curso hacia el cuál dirigirse, y ese era adelante, hacia Transbaal y la Luna Blanca.

– Elsior completando Drive Out. 5... 4... 3... 2... 1... – anunció Almo, y al terminar la cuenta regresiva, volvieron a aparecer las estrellas en el ventanal del puente. – De vuelta en el espacio normal. Todos los sistemas funcionando.

– ¡Brigada Angel, despeguen en secuencia detrás del Happy Trigger! – ordenó Takuto. – ¡Elsior, prepárense para enfrentar a la flota enemiga! ¡Avancemos a toda velocidad!

En eso sonó la alarma de sensores. Como se anticiparon, el enemigo ya los estaba esperando a la salida. Pero esto ya se había vuelto costumbre, y ya no le daba miedo.

– ¡Reacción de Chrono Drive a nuestras seis! – dijo Coco. – ¡La flota hostil ha aparecido! ¡Los cinco cazas están en sus filas, y estarán en el campo de batalla en cinco minutos!

– Ya vienen por nosotros... – dijo Lester. – Debemos darnos prisa.

– Lo sé. – asintió Takuto. – ¡Motores a toda máquina! ¡Ya no hay marcha atrás!

Eonia había sido astuto al colocar ese satélite de ataque en el camino del Elsior. Pero si ese era el único obstáculo que había podido enviar por ellos, entonces tenían una posibilidad. Takuto confiaba en que Forte lograría destruirlo pronto, despejándoles el camino. Hasta entonces, el resto de la Brigada Angel se ocuparía de contener la retaguardia para que la flota enemiga no pudiera perseguirlos.

La Luna Blanca los esperaba, y después de haber llegado hasta aquí, no iban a detenerse.

Esta historia continuará...


Notas del autor:

Y aquí estamos de nuevo. Acabamos de pasar uno de los momentos más importantes de la ruta, y que seguramente ya estaban esperando. Forte acaba de dar su confesión de amor a Takuto, y creo que dada su personalidad, es muy apropiado que la dé junto con una declaración de protección hacia el hombre que ama. Como dije en el capítulo anterior, aquí Takuto está poniéndose a prueba como comandante, y como hombre. Ya no hay vuelta atrás, pues eligió tener fé en las capacidades de Forte y su Emblem Frame, a pesar de que algunas de las Angels cuestionaron su decisión. Siempre he considerado que la confianza es un pilar de cualquier relación, y aquí podemos ver que Forte y Takuto confían plenamente una en el otro, lo cual sentará los cimientos para su relación en el futuro.

Como una curiosidad adicional, en todas las rutas de las demás Angels este capítulo tiene un solo segmento de batalla, pero en la de Forte hay dos, uno detrás del otro. En esta ruta la batalla comienza con primero despejando el pasaje destruyendo ese satélite para que el Elsior pueda pasar, y luego un enfrentamiento más directo contra la flota de Sherry. En todas las otras rutas únicamente ocurre el segundo, ya que por alguna razón sólo en esta se les ocurre poner el satélite de ataque para obstruirles el camino por el pasaje (supongo que por cuestiones de trama para hacer el conflicto de Forte). Mi plan original era agruparlos ambos en el mismo segmento de manera continua como hice con el capítulo de Milfie, pero viendo que se me alargó, decidí dejarlos divididos, de modo que la próxima vez sólo tendrán la primera mitad de la batalla, y el desenlace vendrá en el siguiente.

Terminado por hoy, y como siempre, gracias por el review a TheNewDabs. Nos veremos el sábado para comenzar la batalla. ¡Brigada Angel, despeguen!